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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida v.45 n.2-3 Santiago  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492004000200003 

 

Teología y Vida, Vol. XLV (2004), 196 - 209

ESTUDIOS

La in-creíble actualidad del misterio de Cristo

Intento de aproximación a los desafíos a la credibilidad de la revelación enfrentados en el Concilio Vaticano II

 

Andrés Arteaga

Profesor de la Facultad de Teología
Pontificia Universidad Católica de Chile

"Iure arbitrari possumus futuram humanitatis sortem in illorum manibus reponi, qui posteris generationibus vivendi et sperandi rationes tradere valent"(Gaudium et Spes, 31)


RESUMEN

Abordar los aportes del Concilio Vaticano II a la credibilidad es el objetivo de esta reflexión, que permite volver sobre la gracia que el Concilio ha significado para la Iglesia y para nuestro tiempo. Para ello es necesario aclarar lo que comprendemos por credibilidad. Para ello, se proponen como principios la `concentración cristológica' y la `referencia cristológica' (§1). Luego se expone el Concilio Vaticano II como un acontecimiento clave para entender la marcha y la situación de la Iglesia católica en el siglo XX y en este cambio de milenio (§2). Posteriormente, se intenta una aproximación global al tema de la credibilidad en la asamblea conciliar, preguntándose si acaso el Vaticano II nos habló de Cristo y de la salvación cristiana hoy. No podemos negar que el Concilio ha deseado, ha intentado y de alguna manera ha logrado hablar de Cristo y de la salvación cristiana al hombre y mujer de hoy (§3). En un siguiente paso se esboza cómo las cuatro constituciones conciliares hacen un aporte específico a la cuestión de la credibilidad de la revelación cristiana en su dimensión cristológica, eclesiológica, soteriológica, antropológica y cosmológica (§4). Finalmente, se enuncian aspectos no abordados por el Vaticano II, materias aún pendientes respecto a la credibilidad, destacando el valor de credibilidad que tiene para este tiempo la `caridad cristiana' (§5). Podemos concluir, que a la pregunta por los desafíos actuales de la credibilidad, el Concilio ha realizado un aporte, que debe aún ser recepcionado y actualizado por los creyentes. Falta hacer operativos e impregnar nuestras prácticas pastorales e instituciones con los renovados conceptos de `revelación' e `Iglesia' formulados por la asamblea, y actuar las orientaciones de los señalados principios cosmológico _ antropológico _ cristológico _ soteriológico _ eclesiológico de credibilidad.


ABSTRACT

This article looks at he contribution of the Vatican Council II on the issue of credibility, to reconsider grace that the Council has brought to the Church in our age. It first deepens into what we understand by `credibility' sticking to the principles of the `Christologic concentration' and the `soteriolgic reference' (§1). The Vatican Council II is presented as a key event to understand the situation of the Catholic Church in the XX century and turn of the millennium (§2). Then, the author offers a global approach to the issue of credibility in the Council assembly, and wonders whether the Vatican II made any reference to Christ and the Christian salvation. He then argues that it is undeniable that the Council has attempted and to some extent managed to talk it to the modern man (§3). Then, he outlines how the four constitutions of the council provide a specific contribution to the issue of credibility of the revelation in its christological, ecclesiological, soteriological, anthropological and cosmological dimensions (§4). Then, the author mentions some of the aspects regarding credibility not discussed by the Vatican II, which still remain pending and highlighting the value of Christian charity (§5). Finally, he concludes that the council has made a valuable contribution the current challenges of credibility, but they still need to be received and put into practice by the faithful. He argues that we need to permeate our pastoral and institutional practices with the renewed concepts of `revelation' and `church' as formulated by the assembly and act out the orientations of the already mentioned cosmological, anthropological, christological, ecclesiological, soteriological principles of credibility.


 

En el marco de este seminario interno de profesores, se me ha solicitado abordar los aportes del Concilio Vaticano II a la credibilidad (1). Es un tema apasionante, que nos permite una vez más volver sobre la gracia que el Concilio ha significado para la Iglesia y para nuestro tiempo, que algunos afirman ha sido la más grande que ha recibido la comunidad eclesial en el siglo pasado. No creo que sea posible avanzar mucho por este tema sin aclarar algo más lo que comprendemos por credibilidad. Aunque central en nuestras investigaciones de este seminario, estimo que aún no se ha definido adecuadamente. Por tanto iniciaré esta exposición con una palabra acerca del tema de la credibilidad y su aproximación en algunas investigaciones y textos de teología fundamental, para avanzar al menos un paso en su esclarecimiento (§1). Luego expondré una comprensión del Concilio Vaticano II como `acontecimiento' (más allá de textos que aportan estrategias pastorales o doctrinas eclesiológicas), como una clave para entender la marcha y la situación de la Iglesia católica en el siglo XX y en este cambio de milenio (§2). Ante la imposibilidad de abordar todas los aspectos de la credibilidad enfrentados por el Concilio intentaré una aproximación global (§3), y luego un esbozo de cómo las cuatro constituciones conciliares hacen un aporte específico a la cuestión de la credibilidad de la revelación cristiana (§4). Finalmente, enunciaré aspectos no abordados por el Vaticano II y que podemos considerar como materias aún pendientes respecto a la credibilidad (§5).

§1
LA CREDIBILIDAD DE LA REVELACIÓN CRISTIANA

Enseñando por varios años teología fundamental, aparecía siempre como un capítulo cada vez más central y complejo el de la credibilidad. El estudio de la fe y la revelación llevan inexorablemente a plantearse las interrogantes sobre las posibilidades que tiene el hombre para creer, para aceptar la revelación como divina. Lo propio de la fundamental, que no es abordado por la sistemática, es la credibilidad de la revelación de Dios en Jesucristo, como lo ha recordado Rene Latourelle (2). "La revelación cristiana es creíble, la fe es razonable, y la Teología fundamental tiene como misión mostrar, a creyentes y no creyentes, la credibilidad de la Revelación y la razonabilidad de la fe" (3). Es tal vez el tema detrás de muchos temas que los cristianos y la cultura actual plantean a la fe cristiana. Hoy se habla en la opinión pública del auge y caída de la credibilidad de las instituciones, de la credibilidad de la Iglesia. Por otra parte, decir `yo creo', puede significar para un gran número de personas un modo transitorio o deficiente de conocimiento, un grado mínimo de fiabilidad y seguridad, como un `no saber' (4). Hay mucho que aclarar en este sentido a nuestros contemporáneos.

Un manual del CELAM, de manera sencilla y pedagógica, en su capítulo introductorio, afirma que después del Concilio, "la teología fundamental ha visto surgir un nuevo modo de presentar y profundizar su objeto. Su estudio se ha centrado prácticamente en dos aspectos importantes: la revelación y la credibilidad, pero orientados de tal manera que sirvan para demostrar cómo el mensaje cristiano, en sus diversos momentos, responde a las cuestiones más profundas de la existencia humana" (5). De tal manera que no solamente interesa qué creemos, el contenido, sino por qué creemos, el motivo. De alguna manera todo creyente está obligado a hacer una `teología fundamental', un cierto examen de la credibilidad de la revelación y de la racionalidad de su acto de fe. Por eso es que toda una parte del libro está dedicada al tema revelación y credibilidad (6), que no es una cuestión puramente `teológica' sino también `pastoral', pues se trata de una experiencia de toda la comunidad eclesial por descubrir el sentido y la significación de la fe para el hombre de hoy (7).

Rino Fisichella señala que "la teología fundamental, al presentar la reflexión sobre la credibilidad de la revelación, supondrá igualmente este triple momento, que corresponderá: primeramente, al intento de hacer comprender al contemporáneo el contenido inmutable del mensaje salvífico traído por Jesús; después al esfuerzo por acreditar este mensaje como procedente de Dios que se ha hecho hombre en Cristo para tratar con los hombres; finalmente, a la provocación y a la exigencia de la respuesta de fe, que consiste en la aceptación global de Jesús de Nazaret, reconocido como el Hijo de Dios, y en la opción fundamental de dirigir la vida en su seguimiento" (8). Y más adelante sintetiza: "creíble es aquello de lo que no puede prescindir si desea realizar una vida humana" (9). Allí hay una pista, el dar sentido y significado a la vida humana es lo que hace creíble a la revelación cristiana y al proyecto cristiano de vida humana.

Al acudir a un diccionario especializado (10), junto con señalar las líneas que se deducen de una historia del problema, se formulan dos "principios capaces de orientarnos hacia una comprensión teológica renovada del tema de la credibilidad" (11) y que nos serán de gran utilidad para nuestra materia. Ellos son la `concentración cristológica' y la `referencia soteriológica'. Nos explicamos: Jesucristo es el centro de la fe cristiana, hay un cristocentrismo de la fe. Si creemos es para alcanzar salvación, el horizonte soteriológico es un elemento constitutivo, pues finaliza el acto de creer. Estas claves de la concentración cristológica y referencia soteriológica se aglutinan en la categoría Reino de Dios, que adviene en Jesús y hace presente la realidad de la salvación. Realidad que curiosamente no aparece en el primer lugar de la actual reflexión teológica. Allí está el fundamento último del contenido de la revelación, motivo fundamental de credibilidad (12). Actualmente se puede acceder al tema de la credibilidad desde una nueva categoría, la `significatividad' (13). Hasta aquí algunos elementos del problema.

Es ya un lugar común afirmar que se ha producido un vuelco inmenso en la forma de abordar la cuestión de la credibilidad, desde una perspectiva más abstracta, ahistórica y racional, a una más histórica, personal, centrada en Cristo y en la persona humana. Se ha pasado de los signos externos a los internos, de los signos al Signo: Cristo en la Iglesia. Muchos han colaborado en este cambio de perspectiva, pero un hito de cristalización ha sido el Concilio Vaticano II (14). El Concilio no es un mero texto eclesiológico o una estrategia eclesiocéntrica de acción pastoral. Es un acontecimiento.

§2
EL CONCILIO VATICANO II COMO ´ACONTECIMIENTO´

En un segundo paso hay que aclarar que el Concilio Vaticano II es un `acontecimiento'. Así se puede evaluar ya a ciertos años de distancia, como un evento que se destaca en todo el siglo XX e incluso en el milenio que ya ha terminado. Ha sido el intento de saldar las cuentas de la Iglesia con la modernidad, terminar lo que se había iniciado en los Concilios anteriores, Trento y Vaticano I. Tenemos ya la distancia y mejores instrumentos para conocer lo que allí sucedió (15). También para interpretar sus textos con adecuadas herramientas (16).

Momentos importantes en estos cuarenta años de reflexión teológica y de recepción eclesial que permiten calibrar y valorar este acontecimiento han sido el Sínodo extraordinario de 1985, con ocasión de su vigésimo aniversario (17), y el mismo Jubileo del año 2000 (18). Se afirma que el acontecimiento conciliar es `carta magna', `adviento', `brújula segura' del camino de la Iglesia en nuestros tiempos. Así lo había soñado el beato Juan XXIII cuando al inaugurar solemnemente la asamblea el 11 de octubre de 1962 en su discurso decía: "Confiamos que la Iglesia, iluminada por la luz de este Concilio, crecerá en riquezas espirituales, cobrará nuevas fuerzas y mirará sin miedo hacia el futuro". Tengo la convicción que esto es así porque en el intento de dialogar con el mundo moderno en el Vaticano II se ha elaborado una propuesta para entenderse a sí misma y su misión. Se ha intentado hacer una reelaboración de una teología (en DV), una soteriología (en SC) y una eclesiología (en LG) sobre la base de una antropología cristiana, en diálogo con los desafíos de la modernidad (en GS). El mismo Pablo VI al abrir la segunda sesión el 29 de septiembre de 1963 (hace 40 años) expresaba sus anhelos: "En este sentido (al enfrentar la tarea de la renovación de la Iglesia al adoptar el estilo de vida querido por Cristo) debe considerarse el Concilio Vaticano II como una primavera que despierte las inmensas fuerzas y energías espirituales escondidas en el seno de la Iglesia".

El Vaticano II es `acontecimiento único' porque no ha sido convocado para aclarar desviaciones particulares o regionales, tiene `dimensiones planetarias' (19), junto a la universalidad de temas está la universalidad de representantes que permitió a la Iglesia `entrar' en la sociedad contemporánea. Así el Santo Padre afirmaba hace ya algunos años que "el Concilio Vaticano II constituye un acontecimiento providencial, gracias al cual la Iglesia ha iniciado la preparación próxima del Jubileo del segundo milenio. Se trata de un Concilio semejante a los anteriores, aunque muy diferente; un Concilio centrado en el misterio de Cristo y de su Iglesia, y al mismo tiempo abierto al mundo. Esta apertura ha sido la respuesta evangélica a la reciente evolución del mundo con las desconcertantes experiencias del siglo XX…" (20). Allí hay una interesante pista para su valoración y ubicación en la historia como acontecimiento, que anuda un pasado y marca una época nueva que desea preparar una `nueva primavera de vida cristiana' (21). "Con el Vaticano II se ha inaugurado, en el sentido más amplio de la palabra, la inmediata preparación del Gran Jubileo del 2000. Si buscáramos algo análogo en la liturgia, se podría decir que la anual liturgia del Adviento es el tiempo más parecido al espíritu del Concilio" (22). Llama la atención la `riqueza de contenidos' de la asamblea y el `tono' de decir las cosas, desconocido antes y anuncio de tiempos nuevos. "¡Cuánta riqueza, queridos hermanos y hermanas, en las orientaciones que nos dio el Concilio Vaticano II!… A medida que pasan los años, aquellos textos no pierden su valor ni su esplendor. Es necesario leerlos de manera apropiada y que sean conocidos y asimilados como textos cualificados y normativos del Magisterio, dentro de la Tradición de la Iglesia… Con el Concilio se nos ha ofrecido una brújula segura para orientarnos en el camino del siglo que comienza" (23). Gracias a esta asamblea se lograron integrar actitudes de diálogo, servicio, y de búsqueda de sentido, que siempre deben caracterizar a la comunidad eclesial (24). Así se comprende el período del postconcilio con toda su efervescencia y búsqueda de poner en acto sus inspiraciones, su letra y su espíritu.

§3
INTENTO DE UNA APROXIMACIÓN GLOBAL

El proyecto global del Concilio está formulado en la intención de Juan XXIII, que al observar la Iglesia los cambios en el mundo y sus graves perturbaciones advierte con mayor urgencia su tarea inmensa de `inyectar la virtud perenne, vital, divina del Evangelio en las venas de la comunidad humana actual'. Su intención era el transmitir la doctrina católica en su integridad, sin atenuaciones ni deformaciones; pero conocerla, investigarla y exponerla `según las exigencias de nuestro tiempo'. Para eso se realizó la asamblea, y se formuló en su primer documento aprobado el 4 de diciembre de 1963, hace 40 años: "El sacrosanto Concilio se propone acrecentar cada vez más la vida cristiana entre los fieles, adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones que están sujetas a cambio, promover cuanto pueda contribuir a la unión de todos los que creen en Cristo y fortalecer todo lo que sirve para invitar a todos al seno de la Iglesia" (25). Así se comprende su vuelta a las fuentes y su diálogo con el mundo moderno (26).

¿Cómo evaluar su manera e intento global de enfrentar los desafíos de la credibilidad? Más arriba hemos señalado que hay dos claves, la `concentración cristológica' y la `referencia soteriológica', que se pueden aunar en el criterio del Reino de Dios como fundamento último de la credibilidad de la revelación cristiana. ¿Nos habló de Cristo? ¿Ayudó a encontrar más y mejor la salvación que Cristo ha traído para los hombres y mujeres de hoy? ¿Qué pasa con el Reino? Es un ejercicio al que está llamada a responder toda la comunidad creyente. No tengo dudas que la asamblea conciliar nos haya hablado de Jesucristo y de la salvación cristiana en la actualidad. Lo que nunca ha sido fácil, ni ayer ni hoy (27).

Hablar de Jesucristo es hablar de lo esencial de la fe cristiana. Lo cristiano no es una filosofía ni una ética ni un movimiento social, antes que nada es una persona, Jesucristo, lo demás es consecuencia (28). Este núcleo se manifiesta ya en el mismo nombre de Jesucristo que originalmente era una confesión de fe: Jesús es el Cristo, el Mesías Salvador, enviado por Dios y ungido por el Espíritu Santo para cumplir las esperanzas de Israel, "Bajo el cielo no se nos ha dado otro nombre que pueda salvarnos" (Hech 4,12). ¿Qué significa hoy en un mundo tan amplio y plural, la pretensión universal y total de salvación de Jesucristo? ¿Qué podemos saber hoy de Jesucristo? ¿Qué vías de acceso tenemos? ¿Qué significa hoy para nosotros su persona, sus palabras y sus gestos, su vida? ¿Cómo nos puede entregar la salvación hoy?

Evidentemente esto no está inmediatamente claro en nuestra cultura, que es de alguna manera, una cultura de crisis, que afecta también a los creyentes al interior de la comunidad eclesial. "La cultura contemporánea es una cultura de la crisis; al hacer al hombre el redentor de sí mismo, registrando por otra parte sus continuos fracasos, es incapaz de ofrecer esperanza y acentúa las razones de la inseguridad, de la desorientación y de la duda… Frente al desafío de la cultura moderna (que muchas veces abandonada a sí, puede conducir al absurdo o al nihilismo), el cristianismo está llamado a responder de su fe en el redentor. La fe cristiana, en efecto, no cree solamente en un Dios que da, como lo admitía también Aristóteles, sino que perdona. Y del perdón redentor de Dios nace la esperanza del cristiano" (29). En muchas oportunidades las personas no se plantean el tema de la salvación porque están demasiado preocupados por problemas inmediatos y concretos. Pero este es el problema detrás de todos los problemas. El hablar de la salvación es hablar del sentido y destino último de la vida humana.

Desde muy antiguo Israel descubrió que el Dios que le acompañaba en la historia y se le revelaba era un Dios salvador. La salvación le permite conocer a Israel quién es Dios. Dios, movido por amor, salva porque ama. Especialmente los salmos cantan la salvación de Dios y recuerdan la obra de la redención. La salvación puede verse desde la perspectiva negativa, como liberación de la angustia; y positiva, para adquirir un bien determinante para la vida. La plenitud de vida no puede venir sino de Dios y de la participación de su vida. Así, se puede entender la doctrina de la redención o salvación, como lo que Dios ha realizado por nosotros. Y lo ha realizado especialmente en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo. La imagen de Dios en nosotros, aunque oscurecida, desfigurada y debilitada por el pecado humano en la historia, nunca ha sido completamente desarraigada o destruida. "La Iglesia cree que los seres humanos pecadores no han sido abandonados por Dios, sino que más bien Dios, en su amor redentor, pretende un destino de gloria para el género humano, e incluso para el orden creado, el cual está ya germinalmente presente en la Iglesia y por la Iglesia" (30). ¿Cómo ha expresado esto la asamblea conciliar para nuestro tiempo?

a) ¿El Concilio nos ha hablado de Cristo? "Es cierto que el Vaticano II fue el Concilio de la `Iglesia', del `hombre', de la `liturgia', de la `revelación', del `ecumenismo'… Pero no es menos cierto que el Vaticano II fue el Concilio de Dios-Trinidad. Y precisamente porque el Concilio abordó con profundidad los misterios fundamentales de nuestra fe cristiana, trató de anclarlos en el Misterio adorable de la Santísima Trinidad" (31). Se puede hablar de una `cristología trinitaria'. Hay textos que explícitamente hablan de Cristo (32). Pero hay algo más, Cristo está en el trasfondo de todo el acontecimiento conciliar, como lo ha notado permanentemente Juan Pablo II, ya desde su primera encíclica (también en su momento lo resaltaron Juan XXIII y Pablo VI): "Con la apertura realizada por el Concilio Vaticano II, la Iglesia y todos los cristianos han podido alcanzar una conciencia más completa del misterio de Cristo" (33). El Santo Padre está completamente convencido que las vías por las que el Concilio ha encaminado en el siglo XX a la Iglesia conducen hacia Cristo, el Redentor del hombre (34). Jesucristo es el camino principal de la Iglesia (35).

b) ¿El concilio nos ha referido a la salvación que Cristo trae al mundo de hoy? El Concilio no habla de manera abstracta sobre Cristo sino en cuanto luz de los pueblos y sentido de la persona, de la comunidad y de la actividad humana. Un texto paradigmático es el de Gaudium et Spes en el número 45, Cristo Alfa y Omega, al final de la primera parte de la Constitución Pastoral. Y si se ha centrado en la Iglesia es para hablar de ella como sacramento `de salvación' del hombre, en la complejidad de sus circunstancias. El tema de la salvación se ha abordado desde la unidad del proyecto de Dios, como lo he investigado en otra parte (36). A eso se le puede llamar la `pastoralidad' del Concilio (37), que ha permitido dialogar a la Iglesia con el mundo e intentar discernir los signos de los tiempos.

Hoy más que nunca la credibilidad de la revelación se juega en la posibilidad de presentar a Jesucristo como salvador del hombre. Y la pregunta sobre la salvación hoy se plantea de una manera muy especial, nueva, dramática. Los autores hablan de un aporte del Concilio a la personalización, historización y finalización de los signos de credibilidad, que han permitido ubicar a la credibilidad en el contexto de las investigaciones teológicas actuales y en mayor conformidad con las esperanzas del hombre contemporáneo (38). Ya no se aborda el tema desde una perspectiva apologética sino de una manera nueva, se ha cambiado el `paradigma', sobre todo a partir de una nueva concepción de la revelación y de la Iglesia (39). Veamos cómo lo hacen las constituciones conciliares.

§4
LA CREDIBILIDAD EN LAS CONSTITUCIONES CONCILIARES

"Especial importancia tiene para nuestro tema la Constitución dogmática Dei Verbum sobre la revelación por su afirmación del principio cristológico como clave de inteligencia de la revelación y su credibilidad" (40). Esta constitución nos ha entregado un nuevo concepto de revelación, ya no comprendida como información doctrinal, como `instrucción' de Dios al hombre y eso ha significado una comprensión más significativa para la mentalidad actual, como `comunicación personal y amistosa'. No creo que sea una exageración afirmar que el número 2 de la Dei Verbum es el texto más importante del magisterio contemporáneo, la piedra angular del edificio conciliar y una manera nueva de comprender la teología. "El contenido de la revelación es trinitario, cristocéntrico, antropológico y soteriológico, pues Dios por Cristo en el Espíritu Santo se revela a sí mismo y da a conocer su proyecto de llevar al hombre a la comunión de vida con Él" (41). Cuando la Iglesia se pregunta por su identidad y misión en el mundo contemporáneo, se da cuenta que no la inventa sino la recibe como un don, de la revelación, que se hace plenitud en Cristo. La revelación tiene una estructura sacramental, simbólica, cuya plenitud está en la persona de Jesucristo. Jesucristo es el signo fundamental de credibilidad (42).

Se puede afirmar que Lumen Gentium nos ha entregado el `principio eclesiológico' de la credibilidad. Cristo en la Iglesia es el gran signo de credibilidad, la Iglesia es el signo al servicio del Signo. La Iglesia es creíble en su fidelidad a Jesús que pasa por contradicciones humanas evidentes (43). No es el lugar aquí, pero es necesario destacar todo lo que ha realizado la asamblea conciliar por aclarar la relación de la Iglesia con Cristo, especialmente con el Reino y con la humanidad. "Esta es, precisamente, una de las novedades del Vaticano II al desarrollar lo que significa el signo de la Iglesia. El Concilio en muchos textos hace una llamada a todos los miembros de la Iglesia para que con la transformación de su vida den testimonio de la salvación que nos ha traído Cristo (LG 35), pues cuando la Iglesia conduce una vida santa, digna de la vocación a la que ha sido llamada, se convierte en signo de la presencia de Dios en el mundo (AG 15). Ningún miembro de la Iglesia puede eximirse de esa responsabilidad: Obispos (CD 30), sacerdotes (LG 41.28, PO 3), religiosos (PC 25), laicos (LG 38, AA 3) están llamados a manifestar con el ejemplo de su vida y el testimonio de su palabra el hombre nuevo de que se reviste por el bautismo y la virtud del Espíritu Santo, por quien han sido fortalecidos con la confirmación, de tal forma que todos los demás, al contemplar sus buenas obras glorifiquen al Padre (cf. Mt 5,16) y perciban el sentido auténtico de la vida y el vínculo de la unión de los hombres (AG 11)" (44). Se trata de la Iglesia en concreto, de `esta Iglesia' que es germen y comienzo del Reino en la tierra, lo que invita a superar cualquier docetismo eclesiológico.

La Constitución sobre la liturgia no tiene un aporte menor a esta renovación, pues en la liturgia se celebra el misterio pascual de Cristo por el cual se realiza la obra de nuestra salvación, como lo recuerda el Catecismo, "Es el misterio de Cristo lo que la Iglesia anuncia y celebra en su liturgia a fin de que los fieles vivan de él y den testimonio en el mundo: `En efecto, la liturgia, por medio de la cual se ejerce la obra de nuestra redención, sobre todo en el divino sacrificio de la Eucaristía, contribuye mucho a que los fieles, en su vida, expresen y manifiesten a los demás el misterio de Cristo y la naturaleza genuina de la verdadera Iglesia (SC 2)" (45). De tal manera que no llama la atención que el sentido de la fe del pueblo creyente permita a la mayoría de los cristianos sencillos apreciar que el primer y más inmediato aporte del Concilio ha sido el de la renovación litúrgica, que no ha significado el cambio de idioma o de ritos sino que ha acercado a Cristo, su salvación en la Iglesia a los hombres y mujeres de hoy.

Gaudium et Spes, la constitución `pastoral' de la magna asamblea, ha colaborado eficazmente a plantear el tema de la credibilidad no solo `desde arriba' sino `desde abajo' en una cultura secularizada. De una manera existencial y personal que toma en cuenta "los estados de conciencia, las experiencias vitales, y los condicionamientos culturales de nuestro tiempo" (46). Si Dei Verbum parte desde la Palabra de Dios, Gaudium et Spes parte desde el hombre, del mundo y desde la historia compartida con los no cristianos. La Iglesia no es una ciudad en la cima del monte sino inmersa en el mundo, partícipe de sus gozos, esperanzas, angustias y tristezas. Allí se encuentra un principio antropológico de la credibilidad. Evidentemente complementario a los principios cristológico-eclesiológico-soteriológico de la credibilidad. Según Angelo Scola se trata de una `antropología cristocéntrica (47). El Santo Padre Juan Pablo II ha comentado ampliamente en su magisterio esta antropología cristiana, que puede considerarse una clave de todo su pensamiento.

Finalmente hay que mencionar que de manera `transversal' a todas las constituciones y en los restantes documentos de la asamblea hay un `principio creacional' o `cosmológico' de la credibilidad, que se añade a los anteriores como fundamento que no es de menor importancia que los anteriores. Este principio ha sido destacado al inicio de la ponencia de Juan Noemi y que sin duda está presente en el acontecimiento del Concilio de manera incipiente (48).

No podemos negar que el Concilio ha deseado, ha intentado y de alguna manera ha logrado hablar de Cristo y de la salvación cristiana al hombre y mujer de hoy. Al menos ha puesto las bases para hablar de manera nueva y significativa para nuestro tiempo. No es una tarea terminada sino que ha sido un hito significativo al final del segundo milenio de la historia humana.

§5
LAS TAREAS PENDIENTES

No podemos pensar que la tarea ya está realizada, que la cuestión de la credibilidad ha quedado ya resuelta con los pronunciamientos del Concilio. Juan Noemi ha planteado sus dudas al inicio de su ponencia, y ha señalado que este es un `problema crítico', en especial al persistir un enjuiciamiento negativo de la concreta razón moderna. No ha sido una palabra definitiva y última. Al contrario, la efervescencia de estos cuarenta años nos indica que hay mucho que hacer y que hay muchas tareas pendientes y no abordadas (49).

Una de ellas es una lectura integral e integradora del acontecimiento conciliar que supere una lectura parcial y selectiva de los textos y del acontecimiento separando espíritu y texto. Otra es una recepción más plena del Vaticano II en cada una de las diversas iglesias locales, donde una gran ayuda ha sido el camino emprendido por la Iglesia en América Latina (Medellín, Puebla, Santo Domingo y Ecclesia in America). Pero falta mucho por hacer.

Creo que Novo Millennio Ineunte nos ayuda a dar pasos futuros en el tema de la credibilidad. La revelación cristiana será más creíble y significativa en nuestro tiempo en la medida en que seamos capaces de contemplar el rostro de Cristo, vivir en esta Iglesia concreta como casa y escuela de la comunión, y dar testimonio de la caridad. Porque en definitiva, como decía Hans Urs von Balthasar, `solo el amor es digno de fe'. El testimonio de los creyentes de nuestro tiempo es reflejar el `rostro de Cristo' para las generaciones del nuevo milenio. "Nuestro testimonio sería, además, enormemente deficiente si nosotros no fuésemos los primeros contempladores de su rostro" (50). Mucho será necesario para el camino histórico de la Iglesia en este nuevo milenio, pero si faltara la caridad, todo `sería inútil' (51). La caridad es un "ámbito que caracteriza de manera decisiva la vida cristiana, el estilo eclesial y la programación pastoral. El siglo y el milenio que comienzan tendrán que ver todavía, y es de desear que lo vean de modo palpable, a qué grado de entrega puede llegar la caridad hacia los más pobres" (52). Se trata _afirma el Pontífice_ no solo de una invitación a la práctica de la caridad sino una página de cristología. "Sobre esta página, la Iglesia comprueba su fidelidad como Esposa de Cristo, no menos que sobre el ámbito de la ortodoxia" (53). La caridad de las obras corrobora la caridad de las palabras y es fundamento de credibilidad de la revelación cristiana. Y hay que caminar más rápido, de manera más generosa y eficazmente en nuestro tiempo.

Podemos afirmar, al concluir, que a la pregunta por los desafíos actuales de la credibilidad, respondemos que el Concilio ha realizado un aporte, que debe ser recepcionado y actualizado aún más, a pesar de los 40 años que ya se cumplen de su realización (54). Como todo concilio no es solo un punto de llegada sino también un punto de partida. Y que aún queda mucho por `evangelizar la cultura de la libertad' _que era el propósito del Concilio_ o dicho de otro modo, llevar el Evangelio al mundo de hoy (55). Falta hacer operativos e impregnar nuestras prácticas pastorales e instituciones de los nuevos conceptos de revelación e Iglesia acuñados por la asamblea y con las orientaciones de los ya señalados principios cosmológico _ antropológico _ cristológico _ soteriológico _ eclesiológico de credibilidad. El misterio de Cristo, que trae la salvación del Reino, sigue iluminando hoy y tiene una `increíble actualidad' para las circunstancias concretas de la humanidad. Espera ser anunciado y testimoniado por los creyentes que han acogido la revelación de Dios en Jesucristo. Como se afirma en el epígrafe del comienzo, la suerte del futuro de la humanidad está en las manos de aquellos que sean capaces de entregar a las nuevas generaciones razones para vivir y esperar (56). Y eso se recibe como regalo quien comprende su existencia como `vocación' y `misterio'.


(1) Se debe notar que el título del Seminario es Desafíos actuales a la credibilidad del cristianismo, y que mi tema está formulado en la programación de una manera más general: "Los desafíos enfrentados en el Concilio Vaticano II". Prefiero para mi aporte, acercarme a lo que me parece está a la `base' de la credibilidad del cristianismo o de la credibilidad de la Iglesia, "la credibilidad de la revelación cristiana". Esa es también la opción de Rino Fisichella en La revelación: Evento y Credibilidad. Ensayo de teología fundamental, Sígueme, Salamanca 1989, 178: "         [ Links ]Hablamos de la credibilidad de la revelación y no de la credibilidad del cristianismo, ni tampoco en primer lugar de la credibilidad de los signos de la revelación. Esto supone una opción por nuestra parte, que destaca la credibilidad básica del acontecimiento global de la revelación respecto a los signos históricos que la confirman y acreditan como tal. Además, de esta manera se intenta dirigir el discurso hacia el tema de la centralidad de la persona de Cristo, que constituye la revelación y forma su clave de interpretación. Hablar de la credibilidad de la revelación equivale a proponer de nuevo la prioridad de aquel que se revela y al que se debe la obediencia de la fe, ya que él es en sí creíble, más aún que los diversos datos expresados y codificados en el curso de la historia".

(2) Cf. Nueva imagen de la fundamental, en René Latourelle _ Gerald O'Collins, Problemas y perspectivas de teología fundamental, Sígueme, Salamanca 1982, 88-91.         [ Links ]

(3) Luis Lago Alba, La credibilidad de la revelación, en la obra dirigida por César Izquierdo, Teología Fundamental. Temas y propuestas para el nuevo milenio, Desclée, Bilbao 1999, 407.         [ Links ] El autor define la credibilidad como la "propiedad de la revelación cristiana por la que, a través de signos ciertos, aparece acreditada como realidad adecuada al conocer humano, y por lo tanto digna de ser creída". No hay noción teológica más interesante, y compleja, es llamada crux theologorum. Y es una cuestión moderna, pues se plantea como respuesta a la crítica radical que es objeto la tradición cristiana. Según el autor, lo propio del Vaticano II es abordar la credibilidad desde una perspectiva `personalista', desde la historia, la centralidad de Cristo, desde la soteriología y la antropología. Lo veremos más adelante

(4) Cf. Heinrich Fries, Teología Fundamental, Herder, Barcelona 1987, 25-28.         [ Links ]

(5) Octavio Ruiz Arenas, Jesús, Epifanía del amor del Padre. Teología de la Revelación, Celam, Bogotá 19942, 48. "         [ Links ]Desde el punto de vista de la credibilidad (la teología fundamental) aborda el problema de la decisión de fe como una opción razonable y sensata propia del hombre, es decir, presenta la revelación como creíble y la fe como razonable, tratando de descubrir los signos propios de autenticidad, de tal manera que se pueda reconocer en la carne y en la palabra de Jesús la presencia salvadora de Dios" (ibídem, 49). Otro manual que aborda la credibilidad como tema central es el ya citado de Rino Fisichella, La revelación: Evento y Credibilidad. Ensayo de teología fundamental, Sígueme, Salamanca 1989. El autor señala: "Las páginas que siguen se inspiran en el deseo de mostrar que la revelación y su credibilidad pueden ser significativas para el hombre de nuestros días y pueden seguir expresándose en un lenguaje teológico nuevo, capaz de ayudar a trazar la imagen del Dios de los cristianos" (ibídem, 11). Cf. especialmente La credibilidad como tema constitutivo de la fundamental (177-189) y El signo como lenguaje expresivo de la credibilidad (191-211).

(6) Cf. Octavio Ruiz Arenas, Jesús, Epifanía del amor del Padre. Teología de la Revelación, Celam, Bogotá 19942, Parte V, 347-523.         [ Links ] El capítulo 13 aborda el tema de la credibilidad en general, el resto son de cristología fundamental. De especial importancia para nuestro tema los acápites Las nuevas perspectivas en el estudio de la credibilidad (359-365), perspectivas histórico-hermenéutica, antropológica y teológico-semiológica, y Búsquedas de la significatividad de la revelación (365-378) en algunas corrientes teológicas contemporáneas y en América Latina. Cf., también, la definición de credibilidad y el acápite acerca del uso de la credibilidad y los criterios para el discernimiento de la credibilidad (primera plausibilidad, coherencia interna, adecuación experiencial, significatividad práxica y validez para el diálogo) en el Tratado de Teología Fundamental, de Salvador Pie i Ninot, Secretariado Trinitario, Salamanca 1989, 125-131.

(7) Cf. Octavio Ruiz Arenas, Jesús, Epifanía del amor del Padre. Teología de la Revelación, Celam, Bogotá 19942, 352, nota 642.         [ Links ]

(8) Rino Fisichella, La revelación: Evento y Credibilidad. Ensayo de teología fundamental, Sígueme, Salamanca 1989, 177.         [ Links ] Esta `acogida', `comprensión' y `decisión' frente a la revelación constituyen un acto complejo, que no pude reducirse. El autor prefiere hablar de credibilidad de la revelación y no de credibilidad de la fe, del cristianismo o de los signos. Eso dirige el discurso a la centralidad de Cristo, que constituye la revelación y la clave de su interpretación.

(9) Ibídem, 178.

(10) Cf. "Credibilidad" de Rino Fisichella, en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 205-225.        [ Links ]

(11) Ibídem, 206.

(12) Cf. Hermann Josef Pottmeyer, el acápite acerca del reino como motivo de credibilidad en Segni e criteri della credibilità del cristianesimo, en Corso di Teologia Fondamentale, vol. 4 del Trattato de Gnoseologia Teologica, Walter Kern-Hermann J. Pottmeyer-Max Seckler, Queriniana, Brescia 1990, 485-492. "Il fatto di tematizzare sotto il profilo contenuistico la rivelazione come regno di Dio non ha solo il vantaggio di referirsi alla predicazione de Gesù e del Nuovo Testamento, ma permette anche di cogliere tutta la richezza del contenuto di tale rivelazione" (ibídem, 485).

(13) "Se entiende por significatividad una categoría teológica que comprende tres elementos: sentido, significado, significante. Mediante el sentido entramos en el horizonte de la fundamentación epistemológica; mediante lo significado, en el horizonte del contenido; mediante lo significante, en el horizonte típicamente antropológico. La categoría de significatividad se da solo en la unidad de los tres elementos y en su relación recíproca" ("Credibilidad" de Rino Fisichella, en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 215).         [ Links ]

(14) Cf. Luis Lago Alba, La credibilidad de la revelación, en la obra dirigida por César Izquierdo, Teología Fundamental. Temas y propuestas para el nuevo milenio, Desclée, Bilbao 1999, 421.         [ Links ] El autor caracteriza la perspectiva del Vaticano II de abordar la credibilidad como `modelo personalista'. "Los temas del Vaticano II parecen, en principio, muy lejanos a nuestro problema de la credibilidad, pero puede decirse que la gran preocupación de este concilio pastoral fue el de presentar al mensaje evangélico de forma creíble al mundo de hoy" (ibídem). Interesante también los apuntes de clase de Salvador Pié-Ninot, Dei Verbum Religiose Audiens. La credibilità della Rivelazione Cristiana, Editrice Pontificia Università Gregoriana, Roma 1999.        [ Links ]

(15) Para el conocimiento del Concilio son importantes las actas oficiales aún en proceso de publicación y que llenan más de 60 volúmenes; y también la historia más amplia que puede conocerse a través de los archivos de los pastores y teólogos que participaron en la magna asamblea que también se han estudiado recientemente. Es lo que intenta, en alguna medida, la amplia obra dirigida por G. Alberigo, sobre la Historia del Concilio Vaticano II que ya tiene dos volúmenes publicados en español (Volumen 1, El catolicismo hacia una nueva era. El anuncio y la preparación (enero 1959-septiembre 1962), Peeters-Sígueme, Lovaina-Salamanca 1999. Volumen 2, La formación de la conciencia conciliar. El primer período y la primera intersesión (octubre 1962-septiembre 1963), Peeters-Sígueme, Lovaina-Salamanca 2002. Volumen 3, El concilio adulto. El segundo período y la segunda intersesión (septiembre 1963-septiembre 1964). Volumen 4, La Iglesia como comunión. EL tercer período y la tercera intersesión (septiembre 1964-septiembre 1965). Volumen 5, Un concilio de transición. El cuarto período y la conclusión del concilio (septiembre 1965-diciembre 1965).

(16) Recomiendo vivamente la lectura del artículo "Hermenéutica conciliar" de José Mª Rovira Belloso, en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 541-545.         [ Links ] Junto con señalar los influjos de la filosofía hermenéutica moderna en la teología ha recopilado de otros estudios principios y criterios de hermenéutica conciliar (investigación sincrónica y diacrónica, fases retrospectiva, introspectiva y prospectiva, y otros).

(17) Es clave su documento final y la preocupación por la verificación de su recepción, que aún está in fieri. La síntesis de la obra del Concilio aparece en la formulación: Bajo la Palabra de Dios, la Iglesia celebra los misterios de Cristo, para la salvación del mundo. Entre sus conclusiones señalaba ya la urgencia de recibir el Concilio en su profundidad, conociéndolo más hondamente, asimilándolo de manera interior sin separar su vigor doctrinal de su carácter pastoral, la letra del espíritu, comprendido en su continuidad con la gran tradición eclesial. Cf. Cardenal Gabriel-Marie Garrone, Synode 85. Nouveau départ pour le Concile, Fayard, Paris 1986.         [ Links ]

(18) El Comité Central del Gran Jubileo del año 2000 realizó un encuentro teológico de verificación del Concilio, cuyas actas han sido publicadas en el volumen a cargo de Rino Fisichella, Il Concilio Vaticano II. Recezione e attualità alla luce del Giubileo, Edizioni San Paolo, Cinisello Balsano 2000.         [ Links ] Especialmente útil en esa recopilación el artículo de Hermann J. Pottmeyer, Dal Sinodo del 1985 al Grande Giubileo dell'anno 2000, 11-25.

(19) Cf. René Latourelle, "Vaticano II", en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 1600. "         [ Links ]El concilio marcó el final de la era postridentina; pero los cambios realizados coinciden con la crisis de la civilización occidental y la llegada de la ciudad secular: dos factores que complicarían el período posconciliar" (ibídem 1602).

(20) Tertio Millennio Adveniente, 18.

(21) Sería largo reflexionar sobre el aporte personal del Santo Padre a la elaboración del Concilio y a los esfuerzos de `actuación' o aplicación antes de su llegada a la Sede de Pedro. Un documento importante es su libro La renovación en sus fuentes. Sobre la aplicación del Concilio Vaticano II (BAC, Madrid 1982). Allí habla de la `deuda' que tiene con el acontecimiento del Concilio y su comprensión del significado de la iniciación conciliar, la formación de la conciencia y la creación de actitudes.

(22) Tertio Millennio Adveniente, 20.

(23) Novo Millennio Ineunte, 57.

(24) "Los textos del concilio se presentan como largas exposiciones destinadas a iluminar al pueblo de Dios, preocupadas ante todo del sentido y la inteligibilidad interna. El mensaje cristiano arroja luz suficiente sobre las zonas profundas del hombre para hacer surgir espontáneamente la pregunta: ¿no se halla en esta dirección la verdad sobre el hombre y sobre Dios?" (René Latourelle, "Vaticano II", en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 1605).        [ Links ]

(25) Sacrosanctum Concilium 1. Cf. Andrés Arteaga, Algunas claves desconocidas del Concilio Vaticano II, La Revista Católica 95(1995), 282-286.         [ Links ] Allí comento este texto y lo confronto con el último de Gaudium et Spes.

(26) Cf. Andrés Arteaga,"Ad Patrem" el verdadero retorno a la fuente. Dios Padre en los textos del Concilio Vaticano II, Anales de Teología 1(1999), 145-156.         [ Links ]

(27) No es fácil hablar hoy de salvación. Ver el acápite: ¿Cómo entender la salvación cristiana hoy?, en Andrés Arteaga, Salvación en la Iglesia, en Anuario de la Sociedad Chilena de Teología (2002), 45-53. Sobre el tema de la salvación en el Concilio, ver el acápite: El horizonte histórico salvífico de la creación en el Vaticano II, en Andrés Arteaga, Creación y Salvación. La creación como fundamento de la salvación cristiana. La salvación como plenificación de la creación de Dios, Teología y Vida 42 (2001), 5-19.

(28) Utilizo entre otros José Antonio Sayes, Teología para nuestro tiempo. La fe explicada, San Pablo, Madrid 19952, 87-138;         [ Links ] también de la Conferencia Episcopal Alemana, Catecismo Católico para Adultos. La fe de la Iglesia. BAC, Madrid 1990, 153-236; Comité Central del Jubileo, Jesucristo Salvador del Mundo; Celam, Santa Fe de Bogotá, 1996; AaVv., Salvador del Mundo. Historia y Actualidad de Jesucristo. Cristología Fundamental, Secretariado Trinitario, Salamanca 1997.

(29) A. Bonora, Redención, en Diccionario de Teología Bíblica, Ediciones Paulinas, Madrid 1990, 1597.         [ Links ]

(30) Comisión Teológica Internacional, Cuestiones Selectas sobre Dios Redentor (1994), en Documentos (1969-1996). Comisión Teológica Internacional, BAC, Madrid 1998, 500.        [ Links ]

(31) N. Silanes, Vaticano II, en El Dios Cristiano. Diccionario Teológico, Secretariado Trinitario, Salamanca 1992, 1425.         [ Links ] El autor se explaya en el `teocentrismo trinitario' y la teología trinitaria del Vaticano II. Acerca del Hijo cf. 1429-1430. Cf. también de Sergio Zañartu, Ensayo de presentación de los principales textos trinitarios del Vaticano II, Anales de la Sociedad Chilena de Teología 2(2002), 61-83;         [ Links ]Algunas impresiones sobre la Trinidad en el Vaticano II, Teología y Vida 43(2002), 580-601.         [ Links ]

(32) Un pequeño estudio se puede apreciar en el trabajo de Mons. Cristián Caro, La primacía de Cristo en todo lo humano según la Constitución Pastoral `Gaudium et Spes', en La Revista Católica 95(1995), 287-295.         [ Links ] Algunos autores afirman que la asamblea debería haber hablado más de Cristo y no tanto de la Iglesia y del hombre.

(33) Redemptor Hominis, 11.

(34) Redemptor Hominis, 7.

(35) Cf. Karol Wojtyla, La renovación en sus fuentes. Sobre la aplicación del Concilio Vaticano II, BAC, Madrid 1982, 53-88,         [ Links ] que aborda el tema Jesucristo y la conciencia de la redención.

(36) A. Arteaga, "Creatio ex Amore". Hacia una consideración teológica del misterio de la creación en el Concilio Vaticano II, en Anales de la Facultad de Teología 46(1995), especialmente 94-100         [ Links ]sobre la dimensión u horizonte soteriológico de abordar el tema de la creación en el Concilio.

(37) Cf. Angelo Scola, Gaudium et Spes: dialogo e discernimiento nella testimonianza della verità, en Rino Fisichella, Il Concilio Vaticano II. Recezione e attualità alla luce del Giubileo, Edizioni San Paolo, Cinisello Balsano 2000, 103-113.        [ Links ]

(38) Cf. Rino Fisichella, La revelación: Evento y Credibilidad. Ensayo de teología fundamental, Sígueme, Salamanca 1989, 183-189.         [ Links ]

(39) Cf. Hermann Josef Pottmeyer, Corso di Teologia Fondamentale, vol. 4 del Trattato de Gnoseologia Teologica, Walter Kern-Hermann J. Pottmeyer-Max Seckler, Queriniana, Brescia 1990, 463-464. "La credibilità del cristianesimo non è tematizzata dal Vaticano II, a differenza del Vaticano I, como il resultato di un confronto argumentativo, bensì come compito della Chiesa e dei suoi membri, che deveno rendersi attivamente credibili come testimoni del regno de Dio. Mentre la Chiesa e i suoi membri sono sottoposti alla norma critica e esigente del mesaggio del regno di Dio, tale mesaggio e i suoi conteniti vengono presentati como il motivo autentico e oggettivo della credibilità del cristianesimo" (ibídem, 463).

(40) Luis Lago Alba, La credibilidad de la revelación, en la obra dirigida por César Izquierdo, Teología Fundamental. Temas y propuestas para el nuevo milenio, Desclée, Bilbao 1999, 421.         [ Links ]

(41) Ibídem, 422.

(42) Para apreciar la evolución teológica de `los signos' al `Signo' de credibilidad, cf. de René Latourelle, Cristo y la Iglesia signos de salvación, Sígueme, Salamanca 1971.         [ Links ] Se habla de personalización e historización de los signos y de la credibilidad, concordantes en la nueva concepción de la revelación.

(43) Cf. "Credibilidad" de Rino Fisichella, en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 224.        [ Links ]

(44) Octavio Ruiz Arenas, Jesús, Epifanía del amor del Padre. Teología de la Revelación, Celam, Bogotá 19942, 358.         [ Links ]

(45) Catecismo de la Iglesia Católica 1068.

(46) Luis Lago Alba, La credibilidad de la revelación, en la obra dirigida por César Izquierdo, Teología Fundamental. Temas y propuestas para el nuevo milenio, Desclée, Bilbao 1999, 427. "         [ Links ]La pregunta por el sentido del mensaje cristiano resulta previa a la pregunta por su verdad y por su origen sobrenatural y la correlación entre el presentimiento de sentido absoluto experimentado por el hombre y la oferta de sentido anunciada por el evangelio aparece como un prejuicio favorable a la credibilidad del evangelio; la praxis cristiana sirve también de criterio parcial de verificación y credibilidad del mensaje cristiano. Así la experiencia y la praxis son revalorizadas como signos o indicios de credibilidad, no por sí mismos, sino en convergencia con los otros signos y ante todo con el signo fundamental que es Cristo y la Iglesia" (ibídem).

(47) Cf. Angelo Scola, Gaudium et Spes: dialogo e discernimiento nella testimonianza della verità, en Rino Fisichella, Il Concilio Vaticano II. Recezione e attualità alla luce del Giubileo, Edizioni San Paolo, Cinisello Balsano 2000, 92-102.         [ Links ]

(48) A. Arteaga, "Creatio ex Amore". Hacia una consideración teológica del misterio de la creación en el Concilio Vaticano II, en Anales de la Facultad de Teología 46(1995),105-117.         [ Links ]

(49) Cf. René Latourelle, "Vaticano II", en Diccionario de Teología Fundamental, René Latourelle, Rino Fisichella y Salvador Pie-Ninot (dirs.), Paulinas, Madrid 1992, 1606-1609         [ Links ]sobre éxitos parciales, respuestas solo esbozadas, ambigüedades residuales y deseos no colmados.

(50) Novo Millennio Ineunte 16.

(51) Novo Millennio Ineunte 42.

(52) Novo Millennio Ineunte 49.

(53) Ibídem.

(54) Sobre la recepción conciliar cf. G. Routhier, La réception d'un concile, du Cerf, Paris 1993.         [ Links ]

(55) Es el título de un libro de Juan Antonio Martínez Camino, Evangelizar la cultura de la libertad, Encuentro, Madrid 2002.         [ Links ] El futuro de la credibilidad de la revelación cristiana esta ligada a la experiencia y testimonio de los cristianos en el sentido que Cristo y la Iglesia dan espacio para el desarrollo pleno de la libertad integralmente comprendida. Una libertad que es verdadera, que no se desentiende de la cuestión de la verdad.

(56) Cf. Gaudium et Spes, 31.

 

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