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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449

Teol. vida v.47 n.2-3 Santiago  2006

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492006000200020 

  Teología y Vida, Vol. XLVII (2006), 392 - 398

RECENSIONES

 


ANNA MARÍA CÁNOPI, ¿Has dicho esto por nosotros? Las parábolas de la misericordia, NARCEA, Madrid 2005.

En este breve texto la abadesa de San Giulio, Anna María Cánopi, nos invita a entrar en contacto con lo nuclear del Evangelio de Jesucristo a través del encuentro con seis parábolas que nos proponen la imagen del Dios entrañablemente misericordioso.

La propia autora nos advierte que su trabajo no es un estudio exegético de las parábolas escogidas, sino más bien el fruto de reflexiones, sentimientos y emociones que estos textos del Evangelio han suscitado en quien los ha meditado largamente a través de la lectio divina.

Su propuesta metodológica consiste básicamente en invitarnos a experimentar la permanente vitalidad de la verdad contenida en las parábolas, comprendiendo que en ellas nos encontramos con situaciones y realidades que nos conciernen a todos los hombres y que van al corazón de cada existencia humana en su anhelo de amor cotidiano.

Los textos escogidos son: "El buen samaritano", "La higuera estéril", "La oveja perdida y el dracma perdido", "El hijo pródigo", "El fariseo y el publicano" y "El siervo sin entrañas". A través de ellos nos invita a apreciar desde distintas ópticas la entrañable y gratuita misericordia del Padre de Jesucristo.

Francisco Correa Schnake

 

ALSELM GRÜN, Nuestro Dios cercano, imágenes bíblicas de la redención, NARCEA, Madrid 2005.

En este sencillo texto se nos invita a reencontrarnos con el Dios redentor presente en la experiencia religiosa contenida en el Antiguo y Nuevo Testamento.

Este esfuerzo del autor encuentra su razón de ser en la dificultad de muchos creyentes para formarse una clara concepción de lo que significa hoy la redención ofrecida por el Dios cristiano. Situación que se debe, en parte, a tres razones expresadas en el texto: a un anuncio que ha acentuado la imagen de la divinidad cristiana con características de justiciera y dura, dispuesta a sacrificar a su propio Hijo con tal de ser reparado por las ofensas cometidas en su contra; a la dificultad concreta de muchos cristianos para comprender vitalmente las formulaciones tradicionales sobre la redención debido al lenguaje con que son transmitidas; y a la incapacidad de reconocer el importante rol que cada uno debe jugar en el proceso salvífico a que está invitado por Dios, como coautor fundamental de su propia redención, debido a una comprensión incorrecta de la gratuidad divina que deja todo, en una actitud absolutamente pasiva, en manos de Jesucristo.

Anselm Grün nos recuerda que hablar hoy de la redención supone hacerlo en permanente diálogo con los hombres concretos, sus culturas y las estructuras sociopolíticas que hemos creado para la convivencia. Reconociendo y valorando en ellas todos los elementos y herramientas que favorecen una mejor comprensión del misterio salvífico.

En este esfuerzo, el autor realiza un examen de las imágenes de la redención más notables que contiene la Escritura, recordándonos que en función de las mismas no es posible que nos limitemos en el anuncio de la redención a un único modelo para expresar su riqueza y profundidad. Estamos obligados a tener siempre presente que todo intento por referirnos a este misterio es una aproximación a lo incomprensible y, por lo tanto, un camino inconcluso que requiere siempre de una nueva y mejor mirada.

No podemos desconocer que muchos de nuestros contemporáneos se encuentran en una sincera búsqueda de espiritualidad. Ansían repuestas adecuadas a sus más íntimas aspiraciones humanas de redención pero no las encuentran en el anuncio cristiano y por ello emprenden caminos ajenos a esta experiencia religiosa. Por diversos motivos un número significativo de cristianos ya no es capaz de reconocer el mensaje liberador de Jesucristo en nuestra praxis cristiana cotidiana.

El desafío que se propone asumir el autor, con este texto, está en presentar de un modo más vital y comprensible el buen desarrollo teológico al que él ha podido acceder y en el que reconoce un buen desarrollo del mensaje redentor presente en la Biblia. Todo ello con la finalidad de motivar el reconocimiento del cristianismo como una respuesta adecuada a los problemas fundamentales de nuestra existencia diaria y un verdadero camino de felicidad humana.

 

HERBERT ALPHONSO, SJ., La vocación personal, Editrice Pontificia Università Gregoriana, Roma 2004.

En este brevísimo texto, Herbert Alphonso, sacerdote jesuita, comparte con nosotros lo central de su experiencia espiritual, invitándonos a discernir y vivir aquello que constituye, según su propia experiencia, lo más íntimo de toda persona humana: su irrepetible singularidad. Con ello se refiere al significado que le ha sido conferido, específicamente por Dios en Jesucristo, a cada uno de los hombres y mujeres de nuestro mundo.

El autor sostiene que esta experiencia cristiana fundamental, que ha pregonado incansablemente a lo largo de su vida, a través de la dirección espiritual y de la predicación de los ejercicios ignacianos, es lo que realmente produce una transformación profunda y radical del ser humano, abriéndolo ineludiblemente al compromiso de su vida cristiana con responsabilidad social.

La estructura del texto es simple y fácil de seguir. Luego del prólogo y la introducción, el cuerpo del texto se articula en torno a cuatro puntos fundamentales en que desarrolla sucesivamente el tema de la "elección" en los Ejercicios Ignacianos, la "Vocación Personal", el "discernimiento y confirmación de esta" y el proceso de "transformación en profundidad" que suscita. Luego viene una breve conclusión y dos apéndices, en los que realiza una reflexión sobre el examen de conciencia y el examen particular.

Es un libro muy recomendable para quienes pretenden vivir su fe cristiana asumiendo responsablemente su crecimiento y maduración.

Francisco Correa Schnake

 

HUBERT LUTHE y MÁIRE HICKEY, Dios nos quiere alegres, NARCEA, Madrid 2005.

Este libro nos presenta una recopilación de seis prédicas sobre las bienaventuranzas realizadas en la iglesia catedral de Essen, durante los viernes de cuaresma del año 2002 por abadesas benedictinas y cistercienses, con motivo de la culminación del año jubilar y de la celebración de los 1.150 años de la fundación de esa ciudad.

Resulta muy interesante observar en las reflexiones de las abadesas cómo fueron capaces de aunar su vida de clausura con la atención a los requerimientos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Sus presentaciones, junto con demostrar un gran conocimiento bíblico y teológico, son de una simplicidad maravillosa para transmitir y comunicar contenidos de gran profundidad.

Entre otras cosas, nos recuerdan que la pobreza, de la que hace mención el texto, es una invitación a no gastar las energías pretendiendo ser más de lo que realmente somos. Ello nos recuerda que no nos toca a nosotros crear nuestra propia imagen y decorarla con los valores que creemos nos corresponden, sino que debemos abrirnos a la gratuita experiencia del encuentro con Dios. De esta manera seremos capaces de recorrer el camino de la felicidad que consiste en amarnos y aceptarnos como somos, sin que ello implique, bajo ningún concepto, la promoción de una actitud pasiva o conformista frente a la realidad que se impone.

Además, nos indican que la mansedumbre y la disposición para la paz, en cuanto ideales, son realidades aún muy lejanas. Acercarse a ellas supone un largo proceso que, en ocasiones, puede llevarnos toda la vida ya que se trata de una postura vital clara y definida. Su búsqueda cristiana exige un previo proceso de crecimiento que es largo y laborioso. Realmente se trata de todo un proyecto de vida, con objetivos precisos y jerarquía de valores, de un camino frecuentemente escarpado y pedregoso con muchos trayectos áridos. Solo aprendiendo a vivir intensamente cada momento presente, y dejando el febril activismo de la cultura occidental, nos será posible alcanzarlo.

La verdadera paz comienza en el momento en que nos decidimos a practicar la mansedumbre con nosotros mismos, aceptándonos y queriéndonos como medio fundamental de vivir en paz. Resulta fundamental el proceso de autorreconciliación.

La paz y la mansedumbre no son productos que se puedan elaborar siguiendo un programa detallado.

La salvación prometida en las bienaventuranzas no anuncia un consuelo para mañana. Jesús promete a los que hoy lloran que Él quiere ser su consuelo desde ya. El anuncio de la salvación afecta nuestra vida hoy. Solo considerando la tensión del ya y todavía no, de la presencia del Reino, es posible comprender esta acción salvífica.

No deja de llamar profundamente la atención el llamado que nos hacen estas abadesas en orden a recordar que el cristianismo de hoy, como el de todos los tiempos, lleva dentro una mezcla realmente explosiva. La toma de conciencia de que la fraternidad universal es la buena noticia que necesitamos anunciar hoy al mundo, aceptando conscientemente ese compromiso, puede constituir un grave peligro debido a que las estructuras de poder que sustentan nuestra convivencia cotidiana están todavía apoyadas en la firme convicción de que el bienestar inmediato de los poderosos y famosos es mucho más importante que la necesidad inmediata de los débiles y fracasados.

Sin duda se trata de un texto absolutamente recomendable.

Francisco Correa Schanake

 

P. FELIPE PARDO FARIÑA, ¿Quién dicen los hombres que soy yo? La divinidad y humanidad de Jesucristo y su relación, en el pensamiento cristiano de los primeros siglos. Ediciones San Pablo, Santiago 2006, 211 pp.

He tenido la oportunidad de trabajar con el padre Felipe Pardo en el Seminario Pontificio de Santiago y en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Allí he sido testigo de sus esfuerzos pastorales y teológicos por enseñar a Cristo con claridad y precisión. Esta obra puede significar un aporte a muchos estudiantes y cristianos adultos, para conocer y amar más a Jesucristo. El error mayor de nuestro tiempo es el de ocultar, callar y desconocer a Cristo. Si San Alberto Hurtado nos invitaba a preguntarnos ¿qué haría Cristo en nuestro lugar?, dificilmente lo podremos descubrir si no lo conocemos bien.

El padre Felipe es sacerdote del clero de Rancagua, realizó sus estudios de Teología en Santiago y en Roma logrando el título de licenciado y doctor en Teología respectivamente. Como lo afirma el subtítulo, este estudio pretende aclarar la divinidad y humanidad de Jesucristo y su relación con el pensamiento cristiano de los primeros siglos. El punto de partida de esta reflexión es la pregunta del mismo Señor a sus discípulos: ¿Quién dicen los hombres que soy yo? (cf. Marcos, 8, 27).

En el primer capítulo, Cristología de la Iglesia Primitiva, presenta el judeocristianismo ortodoxo, partiendo de los cuatro evangelios, para luego reseñar rápidamente los aportes del judeocristianismo ortodoxo, de expresión deficiente, es decir, los llamados evangelios 'apócrifos'. Finalmente se presenta el judeocristianismo heterodoxo. Al final del capítulo una síntesis de la cristología heterodoxa y una selección de textos. El segundo capítulo, Cristología Patrística Prenicena, aborda el pensamiento respecto a Cristo de algunos Padres de la Iglesia antes del concilio de Nicea (325). Allí aparecen Clemente Romano, Ignacio de Antioquía, Justino Mártir, Ireneo, Orígenes y Tertuliano. Concluye con una síntesis genérica de la patrística prenicena, una síntesis del capitulo 'Jesucristo verdadero Dios y verdadero hombre', y una selección de textos. El tercer capítulo, Cristología Simbólica, aborda el magisterio eclesia1, la enseñanza de los papas y los obispos y las dificultades que enfrentaron: el arrianismo y el Concilio de Nicea, San Atanasio, Apolinar y el Concilio de Constatinopla, Nestorio y el Concilio de Efeso, Eutiques, el papa León y el Concilio de Calcedonia, el segundo y el tercer Concilio de Constantinopla hasta Máximo el Confesor. También una síntesis del capítulo, unos ejercicios sobre el tema y una síntesis final del libro junto a una bibliografía.

Es tiempo hoy de fijar nuestra mirada nuevamente en Cristo, y sacar de allí un renovado impulso para la vida cristiana. No se trata de inventar un nuevo programa, pues este ya existe, 'es el de siempre, recogido por el Evangelio y la Tradición viva. Se centra, en definitiva, en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia'. Para 'partir de Cristo', hay que conocerlo. Allí se inicia el itinerario eclesial, que continúa con la experiencia de la vida común y termina con la donación de la caridad. Ese es hoy el camino para la Iglesia ante el predominio de la llamada 'razón secular', que también ha descolocado y descentrado a los mismos creyentes. Hay que retomar al centro, hacer lo que nos es más propio: vivir la fe en una comunidad que es casa y escuela de la comunión, familia de Dios, Cuerpo de Cristo, para la vida del mundo. Con otra lógica, la lógica sacramental.

El encuentro con Cristo vivo es camino para nosotros de conversión, comunión y solidaridad. Conocer a Cristo nos convierte en sus discípulos y luego en misioneros suyos. En los últimos años el mismo Juan Pablo nos ha propuesto dos caminos privilegiados para conocer a Cristo, meditar sus misterios en la escuela de María (la sencilla y popular oración del Rosario) y permitir que 'arda el corazón' y se 'abran los ojos' en la celebración de la Eucaristía, en la fracción del pan. Un texto como este, que nos haga presente la tradición de reflexión sobre Cristo, puede ayudamos a un nuevo impulso en nuestros días por seguir y anunciar a Cristo.

Andrés Arteaga Manieu
Obispo Auxiliar de Santiago
Vice Gran Canciller de la Pontificia
Universidad Católica de Chile

 

RIUS-CAMPS JOSEP y READ-HEIMERDINGER JENNY, The Message of Acts in Codex Bezae. A comparison with the Alexandrian Tradition, London-New York, T&T Clark International, 2004, 377 pp.

El texto aquí recensionado corresponde a la publicación del primer volumen del comentario al libro lucano de los Hechos de los Apóstoles, realizado en conjunto por dos grandes investigadores, uno de habla latina, el investigador catalán Rius Camps, y la investigadora inglesa Jenny Read-Heimerdinger, de cultura anglosajona. Rius-Camps, conocido en el mundo especialista por su estudio crítico del "Peri Arjon" de Orígenes (1988), así como por su edición crítica y comentario en lengua catalana, en 2 volúmenes, de las cartas auténticas de Ignacio de Antioquía (2001), había ya publicado también su propio comentario al libro completo de los Hechos, en 4 volúmenes (Barcelona, Herder, 1991-2000). Por su parte, la profesora Jenny Read, especialista en el estudio del judaísmo del siglo primero y en el análisis lingüístico de los discursos antiguos, se había interesado desde hace años en el análisis lingüístico de los Discursos del libro de los Hechos, publicando diversos artículos especializados al respecto.

Ambos investigadores habían coincidido en el reconocimiento del valor de primer orden que tenía la llamada versión "occidental" de algunos escritos del Nuevo Testamento, particularmente del libro de los Hechos.

Así, pues, al encontrarse ambos investigadores en un Coloquio Internacional sobre el Codex Bezae que tuvo lugar en Lunel (Francia) en 1994, decidieron compartir sus respectivas pesquisas y comenzaron a planificar una edición del comentario a los Hechos, de acuerdo a la versión mejor conservada del texto denominado "occidental", según la recensión conservada en el Codex Bezae, que ya había sido editado por J. Rendez Harris en 1891 (Codex Bezae. A study of the so-called Western Text of the New Testament, en "Text and Studies", 2,1; Cambridge Press University). Si bien el esfuerzo por construir un aparato crítico completo del texto de los Hechos, incluyendo la reconstrucción de la versión "occidental" del texto, es la publicada posteriormente, en 1984, por Boismard y Lamouille, Le texte occidental des Actes des Aportes: Reconstitution et réhabilitation, reeditada después con el título Le texte occidental des Actes des Aportes: Édition nouvelle entièrement refondue (EBib, NS, 40, Paris, J. Gabalda, 2000).

Según la percepción crítica de estos autores, y así confirmada tanto por Rius-Camps como por su colega Read-Heimerdinger, el código occidental representaría una versión de los textos del Nuevo Testamento, procedente de Oriente medio. En ese sentido, el término generalmente asignado de "occidental", podría llevar a error, como si se tratara de un códice posterior y, por lo mismo, menos cercano a la tradición original gestada en Oriente próximo. Se trataría, por el contrario, de un códice que llegó a Occidente con mucha probabilidad por medio de San Ireneo de Lión, al trasladarse él mismo desde Oriente a Occidente a fines del siglo segundo. La versión conservada en el Códice Occidental podría incluso ser más cercana a la tradición original de los Hechos que la representada por el Código Alejandrino, el más privilegiado en la transmisión del texto. Tal como lo consignan nuestros autores en la importante Introducción General de su comentario, un buen número de textos presentes en las documentos más primitivos (papiros, manuscritos griegos o versiones y citas patrísticas primitivas) fueron volcados en el Códice Alejandrino. Textos que a su vez se encuentran en la mayor parte de los códices griegos del NT, particularmente en los más conocidos y completos, el sinaítico y el vaticano. Sin embargo, las variantes aportadas por el Código Occidental, recogido en el Codex Bezae, representarían frecuentemente una mejor tradición que las de los códices clásicos hasta ahora más utilizados, el Alejandrino y el Vaticano; siendo a menudo incluso preferida a estos por la traducción latina de la Vulgata (Uno de los casos más significativos es el de los versículos 55-56 del capítulo 9 de Lucas, donde la Vulgata mantiene la variante del Código Occidental "Nescitis cuius Spritus estis. Fillius hominis non venit animas perdere, sed salvare", frente a la omisión que hacen de ese texto los dos códices Alejandrino y Vaticano).

Ello había ya llevado a la profesora Read-Heimerdinger a publicar, en 2002, un estudio ligüístico comparativo entre el Codex Bezae y el Codex Vaticano. De igual forma Rius-Camps ha estado publicando sistemáticamente, desde los años 90, análisis puntuales sobre "Las variantes de la recensión occidental de los Hechos de los Apóstoles", en los 12 primeros volúmenes de la Filología Neotestamentaria (FN).

Con todos estos antecedentes, ambos investigadores ofrecen hoy, en este primer volumen en inglés, la versión del texto de los Hechos 1.1 ­ 5,42, donde se narran los Hechos apostólicos que tuvieron lugar en Jerusalén, antes de iniciarse los textos de "misión" exterior. A este primer volumen irán siguiendo, pues, otros volúmenes referidos a los siguientes capítulos del libro bíblico.

Este primer volumen se inicia con una larga Introducción General, de 44 páginas, fundamental para que el lector pueda tener clara desde el comienzo la metodología que los dos investigadores irán aplicando en el análisis minucioso de cada uno de los versículos del texto occidental del libro lucano. Los autores consideran que la elección del libro de los Hechos, según la recensión occidental del Codex Bezae (D05-d05), como objeto de análisis comparativo, se debe a que es precisamente ese libro neotestamentario, que contiene los cuatro evangelios y el libro de los Hechos, el único que conserva mayores diferencias en la transmisión del texto en los diferentes manuscritos y, a la vez, es respecto a estas donde existen más cuestiones pendientes de crítica textual por resolver. Aun cuando a menudo, en la edición crítica de las versiones del Nuevo Testamento, se haya preferido, como texto base, una determinada versión, dejando de lado o consignándola en el aparato crítico de notas a pie de página, las referencias correspondientes a las variantes del código occidental. Ambos autores, consideran, en cambio, que a menudo la elección del texto no ha sido críticamente, ni quizá teológicamente, la mejor. Y ello es, en buena parte, lo que pretenden mostrar en esta edición del análisis textual de las variantes occidentales del libro de los Hechos, comparándolas con la versión normalmente preferida según el Código Alejandrino.

Se trata de un modelo de aproximación crítica a un texto neotestamentario, especialmente estratégico, como es el texto de Lucas en cuestión, puesto que Lucas representa el primer esfuerzo de transmisión de las tradiciones referidas a Jesús y el impacto histórico de su persona y doctrina, con un interés propiamente de "historiador", tal como lo señala él mismo tanto en la introducción del tercer evangelio como en la del libro de los Hechos. La labor emprendida por nuestros dos investigadores es de un especial atractivo, tanto por el indudable valor objetivo, lingüístico y teológico, de la versión del Código Occidental, como por la maestría con que muestran la forma de analizar críticamente un texto antiguo. Su misma metodología hace este análisis especialmente atractivo y sugerente, al preferir el análisis del texto por el mérito que muestra el mismo texto analizado, en lo cual es maestro el profesor Rius-Camps, dejando por el momento fuera de consideración los comentarios que puedan provenir de otros investigadores sobre el mismo tema y tomando solo en cuenta el texto mismo y su contexto histórico original, que constituye el especial aporte de la profesora Jenny Read-Heimerdinger.

Se trata de un libro de alto valor crítico para los estudiosos del Nuevo Testamento, particularmente del libro de los Hechos, aunque también para los estudiantes avanzados en estudios bíblicos que quieran aprender una metodología novedosa y a la vez acuciosa en la aproximación a un texto neotestamentario. Ojalá pronto puedan ir saliendo a la luz los volúmenes correspondientes al resto del libro de los Hechos, siempre según las variantes del Código Occidental conservadas en el Codex Bezae.

Antonio Bentué
Profesor Titular de la
Facultad de Teología UC

 

SILVA, SERGIO (Comp.). Tecnología y teología. Erasmus. Revista para el diálogo intercultural 6 (1): 1-162, 2004.

I.

Este número de la Revista Erasmus (ICALA-Río Cuarto, Argentina) recoge las ponencias y comentarios presentados en el Seminario Internacional "Tecnociencia. Hacia una reflexión crítica" que se realizó entre el 7 y el 11 de abril del año 2003 en la Pontificia Universidad Católica de Chile. Organizado por el ICALA y el KAAD de Santiago de Chile bajo la dirección del Prof. Dr. Sergio Silva, ss. cc., de la Facultad de Teología de dicha Universidad, con la colaboración de los profesores Luis Mariano de la Maza (PUC) y Juan Navarrete (UCM).

Este Seminario se enmarcó dentro de un esfuerzo de pensar transdiciplinarmente el fenómeno de la tecnociencia contemporánea. El tema se aborda desde tres áreas: Filosofía, Teología e Ingeniería.

El primer estudio es presentado por el filósofo norteamericano Carl Mitcham y se titula "¿Qué son los estudios de Ciencia, Técnica y Sociedad? ¿A dónde van? (pp. 19-31). Mitcham presenta la validez de la aproximación de estos estudios ya que responden a la necesidad de dar cuenta del fenómeno tecnológico desde una mirada de totalidad que nos permita entender la sociedad que estamos creando. En estos estudios de CTS hay distintas corrientes: estudios macroestructuralistas de los historiadores sociales, evaluaciones de las consecuencias presentes y futuras de la ciencia y la técnica modernas, estudios hechos en las diversas perspectivas de la economía, la administración y las políticas públicas, reflexiones filosóficas y éticas sobre la esencia y el significado de la ciencia y la técnica, estudios de las microprácticas de CTS, estudios culturales de la ciencia y la técnica. El desafío que se le presenta a estos estudios es tratar de realizar una reflexión autocrítica de su actual contenido y contexto.

Luego, la profesora de la Universidad de Santiago de Chile María Teresa Santander en su ponencia "Cegueras tecnológicas: el sentido de transitar desde la actividad a la práctica tecnológica" (pp. 33-42) muestra el problema que significa la idea de la tecnología actual del progreso continuo, evolutivo y lineal. Es necesario hacerse cargo en la reflexión tecnológica de la conflictividad social que envuelve el desarrollo tecnológico que lleve a una necesaria evaluación y planificación social de la tecnología. En la segunda parte de su ponencia muestra la participación de las personas en los espacios tecnológicos. Culmina su ponencia mostrando las fronteras en la concepción de la tecnología y su complejidad.

El profesor Luis Flores de la Facultad de Filosofía de la PUC en su ponencia "Corporalidad, mundo y tecnología" (pp. 42-48) habla de corporalidad, en cuanto cuerpo vivido. La corporalidad proyecta un mundo y, en cuanto proyección intencionada, lleva a transformar la naturaleza en tecnonaturaleza. Desde esta perspectiva de la corporalidad y mundo presenta su idea de técnica científica (tecnología) como el "subsistema de la cultura constituido por invenciones, saberes fundados en las ciencias y ejecuciones estratégicas de producción, conservación, distribución, uso y reproducción de redes de útiles en el horizonte de una naturaleza entendida como sistema de recursos y desechos" (p. 44). Una forma, sugerida por Flores, para estudiar el sistema hombre-máquina es la ergonomía, que estudia la eficiencia de las personas en su ambiente de trabajo, pero este estudio tiene que estar basado en una ergofenomenología, que describa las relaciones originarias entre mi corporalidad y su correlato de tecnonaturaleza.

"Planetarismo técnico y globalización. Ejercicios de desconstrucción" (pp. 49-63) de Marcos García de la Huerta, filósofo de la Universidad de Chile, muestra que la globalización, con su trasfondo técnico, se caracteriza fundamentalmente como un sistema de poder que tiende a suprimir la diversidad del mundo y a reducir la pluralidad en el espacio público. García de la Huerta recurre a Nietzsche, específicamente a su rechazo a la idea de necesidad histórica, para sugerir una filosofía cosmopolita como la de Kant frente a la veneración hegeliana de la potencia dominante, que resulta ser más funcional a la globalización. Cree importante recuperar el sentido de lo trágico del mundo griego (siguiendo también a Heidegger), para explicar el peligro que representa la capacidad movilizadora del poder de la naturaleza.

El filósofo alemán Bernhard Irrgang en su ponencia "En camino hacia una metatecnología. La filosofía de la técnica en Alemania" (pp. 65-78) nos dice que la ciencia y la técnica se han convertido en los factores determinantes del desarrollo social en los países industrializados. La relación entre investigación, ciencia, técnica e industria se ha ido haciendo más estrecha en el siglo XX. La filosofía debe comprender el proceso de la acción técnica tanto en sus elementos constitutivos como en su contexto, de manera que las condiciones de tal acción no aparezcan como destino predeterminado. En Alemania este fenómeno de la técnica ha sido analizado desde distintas corrientes. Destacan dos: el paradigma cientista que considera la técnica como ciencia natural aplicada, y la interpretación cultural (desarrollada por Irrgang) donde la técnica se presenta como un saber explícito, dentro del contexto de una teoría del desarrollo técnico.

El filósofo de la PUC Jorge Martínez quiere mostrar en su ponencia "Ética aristotélica y civilización tecnológica" (pp. 81-94) el aporte de Aristóteles para analizar y realizar un discurso sobre la técnica en el contexto actual. La reflexión sobre la técnica la encontramos en el libro I, capítulo 1 de la Metafísica y en el libro VI, capítulo 4 de la Ética Nicomaquea. Martínez muestra que en Aristóteles el saber técnico apunta a un conocimiento de las causas que permite un nivel de conocimiento universal. Vincula la técnica con la ciencia, especialmente con la matemática, como lo plantea el discurso tecnocientífico. Las acciones son presididas por la prudencia, que hoy podríamos llamar racionalidad práctica. La técnica es un hábito intelectual de razonar bien respecto de la fabricación de algo, de aquí podemos afirmar que en la técnica hay una virtud. La ética propia de la técnica es un asunto propio del saber supremo sobre las cosas humanas: la política. Pero tiene que ser una política que esté convencida de la existencia de verdades morales absolutas. El desafío que presenta la ética de la técnica es la reformulación de la forma de entender y practicar la política.

La presentación de Hans-Dieter Mutschler, filósofo alemán, "Acerca del fundamento religioso de la técnica moderna" (pp. 94-117), desarrolla la tesis que la técnica de hoy es una empresa religiosa en sentido amplio, según el cual toda conducta que se empeñe por forzar los límites de lo finito hacia lo definitivo, es religiosa. Afirma la técnica como un sucedáneo de la religión en la historia. Y se manifiesta hoy en las expectativas de salvación puestas en la técnica genética y en la computacional. Esto se debe a que el anhelo de infinitud del ser humano no solo se articula en las religiones, arte o política, sino hoy también en la técnica. Ese anhelo de trascendencia puede ser un motor auténtico de progreso o degenerar en idolatría. Lo último que se afirma es que la difundida opinión que dice "la técnica es un espacio libre de religión" o "es una instancia de ateísmo" son afirmaciones definitivamente falsas.

La última ponencia es la del teólogo de la PUC Sergio Silva Gatica, ss. cc. "Hacia una reflexión teológica sobre la tecnociencia", que nos muestra el contraste que se manifiesta en la presencia creciente de la tecnociencia en nuestra cultura y la escasa reflexión crítica sobre ella: Silva intenta aportar a la tarea de la evangelización de la cultura y las culturas, presentando un esbozo de teología de la técnica. Esta teología debería partir afirmando la historicidad de la tecnociencia, porque su desarrollo está basado en decisiones relacionadas con el consumo, la producción, la investigación tecnocientífica y la constitución misma de ella. Desde la fe cristiana podemos afirmar la historicidad del ser humano, una valoración positiva de la libertad humana. La fe en el Dios Trino nos lleva a afirmar la importancia de la comunidad y de lo holístico. Jesucristo concibe la realización del ser humano mediante la entrega de sí. Frente a la tecnociencia tenemos que realizar una reflexión crítica y honesta y buscar una acción mancomunada en los espacios de toma de decisiones teniendo en cuenta la opción y respeto por el ecosistema, los trabajadores y los pobres.

La presentación de las ponencias de este Seminario Internacional se completa con una excelente introducción del profesor de la UCA de Buenos Aires, Néstor Corona (pp. 5-18), los comentarios a las distintas ponencias (pp. 135-151), dos recensiones (pp. 153-159) y la presentación de los expositores del Seminario (pp. 161-162).

II.

En este número monográfico de la revista Erasmus no fueron incluidos los debates realizados luego de las ponencias y comunicaciones. Fue un intercambio de ideas muy rico y sugerente. Voy a presentar algunas de las ideas que me parecen más sugerentes y que dejan espacios abiertos para continuar con este debate.

Sobre la tecnociencia una de las afirmaciones, siguiendo en parte las intuiciones de Heidegger, fue la de decir que la tecnociencia era un modo de verdad parcial, que en ese contexto parcial tiene validez y es un aporte para el desarrollo del hombre. La dificultad viene cuando esa verdad parcial se transforma en verdad total. En cuanto modo de verdad la tecnociencia nos muestra una dimensión de la realidad, pero en ese mostrar también oculta otras dimensiones que no pueden ser desconocidas. En cuanto verdad parcial y contextual la reflexión sobre la tecnociencia tiene que mostrar como solo a partir de la Revolución industrial la técnica está asociada a la idea de producción. En este sentido la tecnociencia no solo muestra una verdad parcial sino que es capaz de transformar la verdad de otras realidades. Por ejemplo, hoy ya no nos encontramos con la "naturaleza", sino con una "tecnonaturaleza" en cuanto los objetos "naturales" están intervenidos, y esta intervención genera una transformación de "su" verdad.

Creo que un espacio adecuado, dentro del discurso teológico, para desarrollar una teología de la técnica es desde una reflexión sobre la creación. El contexto dentro del cual podemos hacer esta teología es desde una reinterpretación del poieten, ktisten (hacedor, creador) de los primeros símbolos de fe que nos presenta la obra creadora de Dios en términos que podemos encontrar en el Antiguo Testamento griego y que remite, de una u otra manera, a la tradición de la Grecia clásica, especialmente Aristóteles. Estos términos nos muestran a un Dios que es un artesano, que maneja una técnica determinada para poder realizar una labor determinada, que tiene una habilidad. Esta reinterpretación tiene que hacerse a la luz y en confrontación crítica con las consecuencias ontológicas de la afirmación, también dogmática, de la creación como creatio ex nihilo.

El segundo aspecto de la teología de la creación, que de alguna manera se deriva del anterior, es el estatuto ontológico de lo creado. Una concepción ontológica "nihilista", es decir, que presente a los entes como una "no nada" no ayudará a abordar el carácter creador y de autosuficiencia que nos presenta la tecnología contemporánea. Tal vez habría que entender que "el vestigio del creador" en la obra creada, es la capacidad o virtualidad de lo creado para poder sustentar la vida en sí misma, un "sí mismo" no como oposición a algo, sino como un desarrollo de toda la capacidad puesta, en evolución, por el Creador en la creación.

Otro aspecto que hay que replantear es la metafísica que se deriva de la fe cristiana en la creación, no olvidando que el dogma no canoniza ninguna metafísica, sino que simplemente vehicula la afirmación en una determinada estructura metafísica que en cada época merece ser revisada y redireccionada, si así se viera necesario, para poder dar cuenta de nuevos descubrimientos realizados en el conocimiento de la realidad. Podríamos hablar de una metafísica de la realidad, más que una metafísica del ser y el ente.

La teología de la tecnología nos permitirá entender los desafíos de la tecnociencia dentro del plan creador de Dios, el lugar de la capacidad creadora (poietica) del hombre como continuador de la acción creadora de Dios. Lo anterior permite un acercamiento en primera instancia positivo al proceso tecnológico actual, que nos ayude a descubrir todas sus potencialidades y, desde ahí, poder aportar una crítica a aquellos aspectos que merezcan ser cuestionados o corregidos.

Juan Navarrete