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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida vol.57 no.3 Santiago set. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492016000300007 

RECENSIONES

 

CECILIA INÉS AVENATTI DE PALUMBO, Presencia y ternura. La metáfora nupcial (Buenos Aires: Agape Libros, 2014), 1- 286 pp. ISBN 978-987-640-330-6

 


 

El presente libro, bellamente editado por Agape Libros, sintetiza bajo el sugerente título Presencia y ternura el resultado de una "búsqueda silenciosa" de más de cinco años. Ofrece una intelección fascinante de La metáfora nupcial, comprendida en referencia a Dios y no al matrimonio, por ser esta metáfora el secreto presente en todo cuanto existe. Así lo constata Hans Urs von Balthasar, gran inspirador de la autora, Cecilia Inés Avenatti de Palumbo, profesora investigadora renombrada y muy apreciada por sus conocimientos místicos, plasmados a través de sus numerosas publicaciones en el ámbito de la literatura. De hecho, en este libro Cecilia Avenatti logra ofrecer un conjunto de temas aparentemente dispares, pero armónicamente entrelazados en una profundidad antropológico-teológica inaudita, gracias a su capacidad de hacer dialogar disciplinas muy diversas como la Literatura y la Teología. De ahí que a través de las 286 páginas, cuidadosamente elaboradas, se perfila la singular relevancia de la metáfora nupcial hoy como ataño por medio de una aplicación acertada del método de Paul Ricoeur y otros instrumentos literarios, atestiguando el libro así una impresionante hondura teológica, científicamente verificada. La profundidad del secreto nupcial necesita, de hecho, de la metáfora para expresarse dignamente, más allá de los conceptos claros y distintos.

En efecto, las tres partes del libro, estructuradas con admirable coherencia interna, resaltan la presencia del amor divino humano, articulado de múltiples maneras, en cuanto ternura, trasparente hacia aquella unidad perijorética propia del Misterio de Dios Trino y Uno. Son las diversas facetas del secreto nupcial y sus expresiones pluriformes que gestan una relacionabilidad dinámica de la presencia sentida a través de sus aspectos faciales, nunca definibles y, sin embargo, tenuemente perfilados en sus expresiones variadas de visibilidad invisible, propia de la entrañeza —diría Olegario de Cardenal, otro inspirador amigo de Cecilia—. De ahí que lo fascinante del presente libro resulta precisamente de una simultaneidad de movimientos que se entrecruzan en la inmovilidad de la paz absoluta en lo más profundo de la interioridad del "corazón robado" por Dios, allí donde Jesús se encarna en la amada y de la amada.

En la primera parte del libro, dedicada a Gertrudis de Helfta, Teresa de Ávila e Hildegarda de Bingen, la autora trata de dilucidar una comprensión afinada de la metáfora nupcial a través de los aportes de tres figuras femeninas —todas "grandes", aunque solo Gertrudis lleva explícitamente el título— dilucidación completada por un cuarto apartado, en el cual la autora ofrece una explicación lúcida del método de Ricoeur. El hilo conductor de la densa argumentación teológico-literaria, sin duda emerge desde la interpretación del Cantar de los Cantares, texto inspirador de innumerables comentarios que expresan a lo largo de la historia el Amor de Dios para con el hombre, desde aquel momento "más feliz" de dicha historia, en que rabí Aqiba descubrió el significado de este texto bíblico enigmático como expresión del amor de Dios para con la humanidad. Orígenes, uno de los primeros comentaristas cristianos del Cantar de los Cantares, pensador igualable en su importancia teológica solo a Agustín y Tomás, aunque invisible, por su parte se "sobrepasó a sí mismo" en la interpretación de este texto bíblico. Si Cecilia Avenatti, por ende, aborda en su libro la relación entre Orígenes y Teresa de Ávila no solo aporta novedades a un tema poco estudiado, sino que remonta su argumentación a uno de los textos más importantes para la comprensión de la metáfora nupcial. La autora da a conocer, pues, la hondura de un contenido, metódicamente abordado a través de los cuatro sentidos de la Sagrada Escritura, que la exégesis actual se esfuerza con ahínco por redescubrir.

Entrar en los detalles de la riqueza teológico-antropológica que aportan estas grandes figuras, abordadas en esta primera parte del libro a través de un ritmo similar para las tres, es decir, contextualización, análisis del texto original y su interpretación actualizada, sobrepasa el breve espacio del que dispongo: sí cabe resaltar la peculiaridad de cada una de estas figuras en lo que se refiere a la metáfora nupcial. Gertrudis, sin duda, aporta la visibilidad invisible de la presencia y ternura del amor de Dios para con el ser humano, muy bien sintetizada por la imagen que Cecilia Avenatti escogió para la portada de su libro. En cuanto a Teresa de Ávila vale decir que la Palabra misma gesta la nupcialidad en sus innumerables detalles concretos de la debilidad del amor humano alcanzado y sublimado por el Amor de Dios Encarando en el Hijo del Padre por Su Espíritu. Finalmente, en los aportes de Hildegarda —la "mística dogmática"—, la metáfora nupcial se expresa con vigor poético en cuanto sinfonía musical, atestiguando así aquella verdad profunda reconocida universalmente: la palabra se torna música, canto, en aquel momento cuando ella llega a sus límites, es decir, cuando trasunta en sonido, sin que pierda sus contornos expresivos, ya que la racionalidad hildegariana brota de una "razón ardiente".

La segunda parte, de cuatro capítulos, evoca las múltiples facetas de la metáfora nupcial, centradas en las voces de interioridad, mirada, sonrisa y singularidad. Para la autora estas voces, más que conceptos, condensan irrupciones vitales de perspectivas muy bien abordadas con precisión filosófica, donde el fragmento emerge de la totalidad y su significado inclusivo trasciende los contornos visibles, como lo atestigua sobre todo la sonrisa, ligada a la materialidad que singulariza y trasciende hasta lo gratuito del ser en cuanto don, sin perder la seriedad propia de la fecundidad. Junto con los valiosos análisis de textos originales, hechos con maestría por la autora del libro, cabe mencionar los estudios secundarios de los cuales ella hace uso, es decir, los aportes de autores competentes, también a nivel latinoamericano, se constituyen en una fuente importante de intelección actualizada y multifacética de la riqueza fundamentalmente teológica de la metáfora nupcial. Tales estudios no dejan de despertar admiración por la relevancia que está cobrando la mística hoy y que como tal "provoca", incansablemente, a continuar su investigación.

La tercera parte, finalmente, vuelve a figuras concretas abordadas ya en algunos aspectos, pero que se desea afinar en sus particularidades para una profundización nueva de dimensiones desconocidas a través de cinco capítulos. Esto vale sobre todo respecto del interesantísimo estudio de Margarita Porete y la desatendida relación de Simone Weil con esta figura femenina, sacrificada en la hoguera por ser considerada hereje en su tiempo. De hecho, el estudio de estas dos figuras femeninas logra dilucidar la presencia del Amado en la amada, sumergiéndose en la Nada del "Anonadamiento", tematizada por Simone Weil y como tal propia de la mística en su dimensión "herida". La reaparición de Teresa en esta parte del libro conduce a una comprensión del fragmento, propio del pensamiento de Hans Urs von Balthasar. Si bien el teólogo suizo está omnipresente en todo libro de Avenatti, sus aportes más iluminadores resaltan en el estudio dedicado explícitamente a su pensamiento, siendo Balthasar, pues, aquel pensador que rescata e interpreta mejor la centralidad transversal de la metáfora nupcial a todo nivel. Según el teólogo suizo dicha metáfora, de hecho, no rompe solo la razón humana sino su corazón, abriendo paso, incesantemente, a la intelección profunda del Misterio inefable del Amor de Dios para con el ser humano en el mundo.

No cabe duda de que la riqueza de este libro puede ser evocada a través de la presente breve exposición solo en sus atisbos más tenues, en lo que se refiere a su contenido teológico-antropológico, como también al método con que la autora aborda la verdad extraordinariamente profunda de la nupcialidad. Pero el dinamismo mismo de entrar en y salir de la interioridad humana propia, impulsa al lector a avanzar en la búsqueda de la intelección de la metáfora nupcial en cuanto Misterio del Amor de Dios en su desborde cada vez mayor. De este modo, nuevas pistas por seguir recompensarán el esfuerzo persistente del lector por penetrar en la riqueza sobreabundante de la nupcialidad, sus atisbos y arrebatos analizados en el presente libro.

 

Anneliese Meis
Facultad de Teología
Pontificia Universidad Católica de Chile

 

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