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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida vol.60 no.1 Santiago  2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492019000100175 

Recensiones

La cuestión antropológica en Ricoeur: sujeto e imaginación

Margit Eckholt1 

1Institut für Katholische Theologie Universidad de Osnabrück. Alemania

Bustamante, Cristina. La cuestión antropológica en Ricoeur: sujeto e imaginación. Apuntes para un diálogo con la Teología, Anales de la Facultad de Teología, v. LXVII, n. 109, 2018. ISBN: 978-956-14-2261-2.

Bajo el título La cuestión antropológica en Ricoeur: sujeto e imaginación. Apuntes para un diálogo con la Teología, Anales de la Facultad de Teología publica en su volumen LXVII una versión revisada de la tesis doctoral de Cristina Bustamante, académica e investigadora en la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica, Santiago de Chile (187 págs., con 13 págs. de bibliografía). La publicación es el fruto de un camino intenso y profundo de acercamiento al pensamiento de Paul Ricoeur y de la lectura ricoeuriana del tema del sujeto en la modernidad, pasando por los caminos largos de la interpretación: con referencia al psicoanálisis de Sigmund Freud, a las teorías narrativas de interpretación de textos, al gran tema de la memoria, y pasando por la lectura filosófica de los textos bíblicos, y así, abriendo la reflexión filosófica a una reflexión teológica y a su perspectiva de esperanza, traspasando la iniquidad del mal por el acontecimiento de Salvación en la vida, muerte y resurrección de Jesucristo.

La presente publicación se centra, como lo explica la autora en la Introducción (11-26), en la temática del „sujeto“, una limitación justificada e importante desde una lectura teológica, para la cual el estatus del “sujeto” tiene gran importancia para la relectura moderna de la teología de la gracia y la interrelación de la libertad humana y la libertad de Dios en el acontecer de la gracia de Dios. El concepto de “imaginación” es, para la autora, el hilo conductor para el desarrollo de una comprensión del sujeto abierto a una “alteridad” que, en lo profundo, es la revelación de Dios, de la cual dan “testimonio” las narraciones y los textos bíblicos, y que son inscritos en los símbolos de las estructuras del inconsciente que se reflejan en la “alteridad” de la voz de la conciencia.

La Introducción aborda al autor, su obra y la cuestión del sujeto en Ricoeur como “problema filosófico” y su “trasfondo religioso”, así como la elección de la “imaginación” como tema. Hubiera sido de ayuda delinear brevemente el contexto histórico y cultural del nacimiento del pensamiento de Ricoeur, es decir, la Segunda Guerra Mundial, los crímenes de los regímenes totalitarios, sobre todo la Alemania de Hitler y la ideología de los nazis; en uno de los campos de prisioneros en el este de Alemania, Ricoeur hace una lectura de la obra de Edmund Husserl. La experiencia del “mal”, de la fragilidad de la vida humana, se encuentra en el origen de su pensamiento, a partir de eso delinea el ámbito de la “acción” y del “hombre capable”. Ese contexto es la fuente del desarrollo del concepto ricoeuriano del “cogito herido”, que es, a pesar de todo el mal, un “cogito” abierto a un horizonte de esperanza.

La autora se acerca a la temática de la cuestión antropológica en Ricoeur en seis capítulos que consisten, cada uno, en una relectura y síntesis de la pregunta acerca del sujeto y de la imaginación en las diferentes obras de Ricoeur, desde el acercamiento a la obra de Freud “De l'interprétation – essai sur Freud” (Capítulo 1), pasando por el debate de la obra “Symbolique du Mal” (Capítulo 2), de la trilogía sobre la narratividad en “Temps et Récits” y en “Soi-même comme un autre”(Capítulo 3), de la memoria y el olvido en la gran obra “La Mémoire, l'histoire, l'oubli” (Capítulo 4) y el análisis filosófico de la poética bíblica que hace Ricoeur (Capítulo 5).

Cada capítulo es concluido con una corta síntesis sobre el proceso de argumentación y prepara la reflexión del próximo capítulo. Así, la autora logra una excelente introducción al desarrollo del pensamiento ricoeuriano sobre el sujeto y la imaginación y muestra la importancia de la “alteridad” para el entendimiento del sí-mismo. Lo resume muy bien: “La identidad es entonces la apropiación de las posibilidades abiertas por lo extranjero hospedado. Aquello otro, por lo tanto, me ofrece un llamado y desde dicha acogida al llamado de la alteridad me constituyo en tanto respondiente. Dicho de otro modo, a un sujeto mediado por lo otro le corresponde el llamado y la respuesta como la estructura ontológica de su ipseidad. Somos en tanto respondiendo a un llamado, que surge como interpelación desde otro o desde sí mismo en tanto otro” (p. 113). La autora hace una relectura del camino filosófico de Ricoeur en los cuatro capítulos, los cuales se refieren a obras importantes según el desarrollo histórico del pensamiento ricoeuriano, y en el capítulo 5 logra un “puente” que abre el enfoque filosófico a una reflexión teológica como tal, y ese “puente” consiste, según la perspectiva interpretativa de la autora, en la iniquidad del mal, que en el fondo queda como “misterio”, y deja “muda” una reflexión filosófica. Con el acercamiento a “sí mismo ante el problema del mal” termina la publicación (Capítulo 6). Sigue una corta “recapitulación y síntesis”.

El problema del mal está en el “fondo” del pensamiento de Ricoeur, y así se define como filósofo en las huellas de la tradición cristiana del Occidente, de un San Agustín, pasando por Immanuel Kant, el filósofo de la Modernidad par excellence. El pensamiento de Ricoeur es un intento de “respuesta” y “rebelión” contra tal “fondo”, abriendo horizontes de “esperanza” al “cogito herido” y al sujeto “capable”. “Desde esta perspectiva”, así la autora, “el mal no es la última palabra y, en el pensamiento de Ricoeur, la religión es la ayuda dirigida al hombre capaz ya que ella permite liberar el fondo de bondad contenido en cada ser humano” (p. 167). Pero tal horizonte de esperanza no proviene de la Filosofía, sino de un “Otro” que “llama” al sujeto a una apertura que sólo es “don”, y acontece de manera gratuita. De ese “Otro” dan testimonio los textos bíblicos; Ricoeur puede analizar la “poética” bíblica, pero su reflexión no va más allá, es muy precavido referente a la limitación de su reflexión filosófica. La autora misma, Cristina Bustamante, mantiene esa precaución referente a lo teológico. Eso se entiende, referente a su acercamiento profundo y respetuoso a Paul Ricoeur, pero no se entiende referente a la pretensión teológica del estudio. Aquí se muestra la limitación de la obra.

La autora quiere preparar, desde el comienzo de su libro, una reflexión teológica, y tal reflexión teológica sería importante para el desarrollo de la reflexión de Ricoeur acerca del sujeto. Ella quiere llegar con su interpretación de Ricoeur a una “superación del sujeto de la modernidad” (p. 21), y para tal “superación”, es importante el aporte de la teología. En la introducción escribe por ejemplo: “… la teología puede además intentar superar dicha modernidad, no de modo triunfalista, sino integrando la crítica y la sospecha que ella aporta, pero avanzando más allá, hacia una recreación de la teología en el exigente contexto actual” (p. 13). Pero se puede notar en la lectura del libro que la autora no llega a clarificar en el desarrollo de su reflexión dicha tesis. No queda claro lo que significa “superación” de la modernidad, y por qué sería importante tal “superación”. Es demasiado “esquemático” y no es correcto hablar de una “total autonomía” (p. 140) como signo característico del “discurso de la modernidad” (ibid.). Además, se encuentra al final del libro una incoherencia referente a esa concepción de la “superación” de la modernidad en la teología.

En sus consideraciones finales, bajo el título “recapitulación y síntesis”, se refiere a enfoques teológicos en “sintonía” con la reflexión de Paul Ricoeur: aquí hace mención a las teologías de liberación de América Latina (la autora habla de la “Teología de la Praxis América Latina”, p. 184), pero justamente tales enfoques no son una “superación” de la modernidad, sino que se elaboran a partir del pensamiento moderno y tomando en serio el camino de teologías de la modernidad, como la de Karl Rahner; un nuevo método teológico latinoamericano, efectivamente, como crítica de una modernidad “europea”, pero en las huellas de los impulsos de las filosofías y sociologías de la modernidad. Sería importante aclarar más lo que significa “superación” de la modernidad, y lo que significaría eso para el concepto de sujeto, desde una perspectiva del contexto de la autora, el contexto de América Latina.

Se tiene la impresión que la publicación –efectivamente importante y precisa referente a la interpretación del tema del sujeto y de la imaginación en Paul Ricoeur –queda como un “torso”. Y no queda claro si la publicación es solamente la primera parte de una tesis doctoral más amplia, y que la parte teológica no está publicada. La autora escribe, por ejemplo, al final de su “recapitulación y síntesis”: “A continuación veremos, en la Segunda Parte, cómo esta propuesta antropológica es recepcionada por la reflexión teológica en tres autores diversos a partir de las claves del sujeto en tanto poético. En primer lugar, revisaremos brevemente la situación de la imaginación en la panorámica de la teología actual”. (p. 177) No sigue una Segunda Parte, solamente al final de la publicación, una “recapitulación y síntesis” y “conclusión”, en la cual se encuentran algunas reflexiones teológicas de forma muy compacta. Si hubiera un segundo tomo, falta la indicación de tal publicación o de la preparación de tal publicación; y si no hay otro tomo, la autora cometió el error de no corregir tales formulaciones. En una segunda edición hay que revisar ese capítulo, además su nexo con la “Conclusion” que sigue; son incoherencias en la edición del libro. Pero efectivamente valdría mucho la pena profundizar las reflexiones teológicas a partir de la lectura de Ricoeur, y ampliar así la “Conclusión”, que más que “conclusión” es la “apertura” a un estudio teológico. Tomando como referencia la teoría del sujeto de Ricoeur, puede ser posible hacer una relectura de las teologías de la liberación, e integrar los enfoques de los “nuevos” sujetos en América Latina, como ser los pueblos indígenas, las mujeres etc. “… la memoria de los acontecimientos del pasado”, así la autora, “ y la imaginación de los posibles históricos, basados en la promesa de Dios de una plenitud para todo ser humano, se unen en la reflexión teológica de este continente.

Si la imaginación puede ser un recurso profético de la Teología, lo es porque va unida a esas promesas y en protesta contra los acontecimientos históricos aberrantes que las desmienten.” (185) Este estudio teológico podría aprender mucho de la obra del jesuita austríaco Paul Schroffner, que vincula Ricoeur y Metz en su acercamiento a la teoría de la memoria en ambos autores (Erinnerung–Herausforderung und Quelle christlicher Hoffnung. Paul Ricoeur und J.B Metz im Spannungsfeld von maßvoll-gerechtem Gedächtnis und gefährlicher Erinnerung, Innsbrucker theologische Studien t. 94, Innsbruck-Wien 2018). Esta crítica pronunciada no le resta importancia al amplio acercamiento de la autora a la antropología de Ricoeur y al tema del sujeto; ella muestra la importancia de las estructuras de “alteridad” para la constitución del sujeto. “Existe un sujeto autónomo”, escribe la autora (p. 157), “pero al mismo tiempo, no hay solo autonomía de la conciencia, ella misma, en su estructura interna dialoga con la alteridad autoconstituyente, responde a un llamado de sí a sí.

Desde la perspectiva creyente esta alteridad constitutiva al interior de cada uno es la condición de posibilidad de recepción del kerygma cristiano. Entonces el llamado viene de otro lugar, pero acontece también dentro de sí, ya que así como un espejo refleja la imagen, la Escritura refleja quién soy y quién puedo llegar a ser, entonces me comprendo dependiente, necesitado del Sujeto convocante que me hace ser sujeto convocado, no en tanto dependencia heterónoma y coactiva sino como una seducción a mi imaginación que anticipa en esperanza la realización de mi vocación más profunda, sanando el fondo de mi incapacidad de llegar, por fin, a ser yo mismo.” (p. 157)

El libro está bien escrito y editado, y se desea que tenga muchos lectoros y muchas lectoras, también en la perspectiva indicada de la autora, de ampliar el método de la teología latinoamericana y enriquecerlo a partir de la memoria viva de los diferentes pueblos y sujetos de América Latina.

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