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Teología y vida

versión impresa ISSN 0049-3449versión On-line ISSN 0717-6295

Teol. vida vol.60 no.1 Santiago  2019

http://dx.doi.org/10.4067/S0049-34492019000100181 

Recensiones

Espacios de Paz. Lectura intercultural de un signo de estos tiempos

Rodrigo Polanco1 

1Facultad de Teologia Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile.

AZCUY, VIRGINIA R.; ECKHOLT, MARGIT; MAZZINI, M. MARCELA. Espacios de Paz. Lectura intercultural de un signo de estos tiempos. Ágape Libros, Buenos Aires: 2018. 318 pp. ISBN: 978-978-640-502-7.

Este oportuno y sugerente libro es fruto de un gran proyecto llevado adelante por mujeres teólogas de gran nivel para “pensar la fe y tomar la palabra” (p. 13), las cuales han realizado ya dos congresos para poner en común sus reflexiones y aportes a la teología contemporánea y contextual. Un primer congreso, en abril de 2008, y otro en marzo de 2016, ambos en Buenos Aires, Argentina, dan cuenta de la fecundidad del trabajo realizado. Este libro, por lo tanto, recoge una selección de los paneles presentados en el 2° de estos congresos, en torno al tema del mismo: “Espacios de Paz. Signos de estos tiempos y relatos de mujeres”. De allí el título de la obra que ahora presentamos.

Esta obra, entonces, tiene una historia de ya 20 años. Se puede afirmar que “comenzó en el año 1998, cuando un grupo de teólogas argentinas decidieron caminar juntas”, recibiendo luego, en 2002, “un impulso importante de las teólogas católicas alemanas de AGENDA”, lo que hizo que en 2003 se formara “Teologanda”, un “colectivo de mujeres haciendo teologías” (p. 13). Ambos colectivos, el alemán y el argentino, en diálogo con teólogas latinoamericanas, son los que han organizado estos dos congresos y han hecho posible el texto que comentamos. Texto que además “se edita en alemán por V.R. Azcuy y M. Eckholt con el título Friedens-Räume. Interkulturelle Friedenstheologie in feministisch -befreiungs-theologischen Perspektiven (Ostfildern, Grünewald Verlag, 2018), incluyendo algunas otras contribuciones presentadas en el II Congreso de Teólogas” (p. 14, n. 1).

El tema elegido es de particular importancia y, como era de suponer, es un tema que venía siendo reflexionado por los colectivos en los años precedentes: Espacios de Paz. Esta temática “representa un desafío apasionante y apremiante para la humanidad”, por lo que “una reflexión crítica sobre el tema” es una obligación para cualquier teología que quiera estar atenta a los signos de los tiempos. Las editoras están conscientes de que todos “necesitamos reconocer y promover espacios de ‘paz’ (šãlôm), ‘buen vivir’, cuidado, participación, respeto e inclusión, en tiempos que llevan las marcas de violencia, inseguridad, tortura, tráfico y exclusión” (p. 14). Nos encontramos así con una buena recepción latinoamericana de la teología de los signos de los tiempos propuesta por Gaudiun et spes hace ya más de 50 años. Como bien afirman sus editoras, este libro se propuso asumir “el nuevo reto emergente del ‘giro espacial’ (spacial turn) que está exigiendo una ampliación topográfica del pensar y del actuar: la ‘casa común’, la corporalidad, las ciudades, la movilidad humana, etc. Los signos de los tiempos y las narrativas espaciales están llamados a dialogar y enriquecerse en una teología interdisciplinaria e intercultural superadora. La temática Espacios de Paz invita al abordaje del punto de intercesión entre el espacio y el tiempo, a la escucha del clamor por una irrupción del šãlôm y a su discernimiento en relatos de vida de mujeres” (p. 15). Esto último es de particular importancia, porque nos encontramos frente a una forma de hacer teología que, siendo bíblica, es también nueva: relatos de vida de mujeres, en los cuales abundó el congreso en Buenos Aires y, por consecuencia, también este texto. Pero en este libro se encuentra, además, un aporte especial que no puede ser minimizado: la perspectiva de mujeres.

La teología narrativa, en la cual grosso modo esta teología se puede enmarcar, encuentra en la perspectiva de mujeres y en los relatos biográficos llevados adelante por mujeres, una cantera de nuevas formas de hacer teología y, a continuación, de hallazgos teológicos novedosos y fecundos. Me refiero aquí a dos cosas: la narrativa como forma de expresión de la vida y del pensamiento de una persona y de una cultura ha sido siempre un vehículo privilegiado en Latinoamérica –tanto para varones como para mujeres–, como lo ha demostrado nuestra historia literaria. En teología, esto ha estado en deuda. En cambio, estos colectivos de mujeres han entrado en esta búsqueda que, como aquí se puede apreciar, se está mostrando muy fecunda; y este texto es una muestra de ello. En los relatos biográficos se expresa Dios, pero también, la persona y la cultura, incluida la religión, como parte integrante y básica de ella. Y como segunda cosa, el hecho de que sean relatos de mujeres y leídos por mujeres es otro aporte, no solo útil, sino indispensable y necesario para avanzar, no solo en una adecuada y equilibrada, sino en una verdadera comprensión de la revelación y del ser humano. El tema no es solo que, por tantos siglos, haya sido silenciada una mitad de la humanidad, sino que, al haberlo sido, la misma revelación y la humanidad, como tal, no han sido comprendidas en su auténtica verdad. He aquí un aporte no poco importante de este texto, el cual recoge el fruto de ya largas reflexiones y aportes en este sentido por parte de un grupo muy numeroso de mujeres latinoamericanas, norteamericanas y europeas.

Por lo tanto, este libro requiere ser leído con atención, pero también con apertura a lo novedoso y, sobre todo, con espíritu de búsqueda para lograr comprender esta forma nueva y antigua de hacer teología. Es verdad que estamos todavía en el comienzo de estas búsquedas, y por eso se pueden encontrar limitaciones, pero no podemos soslayar que ellas nos exigen un mayor esfuerzo para comprender la fuerza teológica de los aportes allí seleccionados. De no hacerlo así, caemos en el riesgo de leer sin comprender y pasar de largo sobre un yacimiento rico en tesoros pero que están bajo tierra.

Lo anterior se puede ver bien reflejado en las secciones y contenidos más específicos del texto. “Está organizado en tres partes de dos secciones cada una” (p. 15). Margit Eckholt, Virginia Azcuy, Nancy Pineda-Madrid y Judith Könemann, en la primera sección de la primera parte, Espacios de Paz, Memoria y Profecía, intentan ilustrar desde perspectivas más fundamentales este nuevo camino teológico emprendido (p. 19-73). Diana Viñoles, Nancy Raimondo, Soledad del Villar y Marcela Mazzini, en la segunda sección, en cambio, ilustran el tema desde diversos “espacios de memoria y profecía”, es decir, muestran lugares y mujeres que desde su situación geográfica y existencial fueron capaces de ser profetisas y hacer teología en y desde sus propias vidas y luchas (p. 75-131). La segunda parte lleva por título Espacios de la Creación, Pueblos originarios y Medio Ambiente. Allí, la tercera sección, entrega tres estupendas contribuciones bíblicas acerca de la creación como espacio de paz, a cargo de Marie-Theres Wacker, Mercedes García Bachmann y Bernardeth Caero Bustillos (p. 135-175). Y la cuarta sección, con contribuciones de Birgit Weiler, Michelle Becka y Geraldina Céspedes, se dedica a reflexionar sobre los pueblos originarios y su contribución al buen vivir desde su sana relación con el medio ambiente (p. 177-213). La tercera parte se titula Vulnerabilidad, Migración y Prácticas de Paz. Marta Palacio, Miriam Leidinger, Gabriela Di Renzo y Olga Consuelo Vélez Caro, en una quinta sección, se preocupan de visibilizar algunos de los tantos “espacios de vulnerabilidad y exclusión”, que son especialmente duros e injustos para las mujeres: privación de libertad, guerras, etc. (p. 217-266). El libro termina con una sexta sección que trata del actual tema de la migración y sus inmensos desafíos para que no se transforme en una nueva forma de exclusión. Allí exponen Marianne Heimbach-Steins, Nancy Bedford, Annegret Langenhorst y Hille Haker (267-313).

Una hermosa tapa con rostros de la muestra 100 mujeres por la paz –exhibido durante el 2° congreso de teólogas– hacen de este libro, luego de su atenta lectura, reflexión y comentario común, también un bello texto para nuestro estante de libros.

En conclusión, estamos frente a un muy interesante trabajo de teología, llevada a cabo por mujeres que desafían tanto a varones como a mujeres a pensar mejor su propia forma de hacer teología; pero que también quedan abiertas a recibir sugerencias y nuevas orientaciones a fin de seguir por este camino, que recién abre una ruta llena de esperanza para los próximos años.

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