SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
 número44Edmundo Paz Soldán y Gustavo Faverón Patriau. 2008Carmen Ollé. 2008. Antología de poesía peruana. Fuego abierto índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

  • En proceso de indezaciónCitado por Google
  • No hay articulos similaresSimilares en SciELO
  • En proceso de indezaciónSimilares en Google

Compartir


Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  n.44 Valdivia sep. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132009000100019 

ESTUDIOS FILOLÓGICOS 44: 263-266, 2009

RESEÑAS

 

Marcos Wasem. 2008. Barroso y sublime: Poética para Perlongher. Buenos Aires: Ediciones Godot, 222 pp. (Biviana Hernández).


 

Barroso y sublime: poética para Perlongher, corresponde a un estudio sobre la obra de Néstor Perlongher, que hiciera Marcos Wasem entre 2003 y 2005 en la Universidad Hebrea de Jerusalén, como parte de su investigación de Master en estudios españoles y latinoamericanos.

Roberto Echavarren, quien prologa este texto, lo sitúa dentro de la estética del tajo lam-borghiniano, que el mismo Perlongher distinguiera de la del tatuaje en Severo Sarduy, para referirse a una poética del corte sobre el cuerpo como operación de lo sublime, a la manera de un salir de sí (reinterpretación del entusiasmo kantiano), que actualiza el devenir-deriva de un yo, no más como posicionamiento de una identidad, que de una subjetividad nómada.

El libro se concentra en hacer dialogar los conceptos de barroco, neobarroco y neobarroso, en el contexto de la tradición de lo sublime, en relación con el pensamiento crítico-estético de Perlongher, que operaría, en la mayor parte de su obra, sobre un barroquismo estético y político, en su búsqueda por transitar subjetividades marginales. Tradición que Wasem recupera no para hacer coincidir en ella su escritura, cuanto para ofrecer una propuesta de comprensión de su dinámica, mediante el vínculo entre la tradición estética de lo sublime y el espacio crítico neobarroco, emergente a partir de la relectura que este último hiciera del barroco como tal, conforme una visión que sigue la propuesta del Michel Foucault de Las palabras y la cosas, para mostrar el cambio en el criterio de la semejanza por el de la representación, como posibilidad a la expresión barroca de ocupar un lugar en los bordes o en los límites del "plano de la expresión", por tratarse de un discurso que se empeñaría en la anquilosada función de buscar las semejanzas en un lenguaje que las habría perdido.

En tanto que la escritura neobarroca iría tras la búsqueda de un objeto singular, pensado como objeto manierista (Deleuze 1989), otro objeto (Lyotard 1991) u objeto parcial (Sarduy 1979), ella se articularía como el escenario de una mutación o la práctica de una alteridad radical, que excede los límites de lo pensable, pues aquí su reflexión elabora su propia imagen del barroco como una práctica de estilo, que pliega la forma; enfrentándonos ala técnica de plegado infinita propuesta por Deleuze (1989), para dar especificidad a este estilo y extenderlo de un modo no arbitrario. De tal suerte, su lectura del barroco lo concibe como un arte que "promueve inestabilidades" y "erosiona fijezas", producto de su puesta en escena de la heterogeneidad, de donde asevera que el barroco perlongheriano trataría de un arte antioccidental que opera mezclas transculturales. Así entendido, el neobarroco no sería un simple retorno del barroco, tanto así que éste rechazaría la idea de retorno de una constante, en favor de una concepción del arte como práctica diferenciadora, que tiende a expresar devenires y a promover transformaciones. De allí que, a diferencia del sentimiento de pérdida del barroco, el neobarroco latinoamericano no buscaría algo perdido (un lenguaje o un objeto), antes bien, lo encontraría en instancias de un devenir otro mediante la escritura, en circunstancias que aquí ésta constituye un espacio de experiencia de alteridades. En consecuencia, si hay algo que éste traería a la presencia es la diferencia, concluye el autor.

Este es el escenario crítico-conceptual desde donde Marcos Wasem despliega su análisis del poema "Cadáveres" (1984), articulando una lectura tanto semántica (a través de la identificación de distintas isotopías) como crítica del objeto que le sirve de contexto: la guerra sucia argentina de los 70. Poema que entiende como una humorística danza de la muerte, donde las dictaduras vuelven tajante el doble registro de lo que se puede decir públicamente y las hablas particulares de las minorías, sus hablillas e idiolectos de "apropiaciones y equívocos". Para dar curso a esta lectura, estructura el texto en cinco capítulos, más una síntesis intermedia entre los capítulos II y III, un apéndice, en el que define el concepto de isotopía y señala los tipos que -conforme su clasificación- aparecerían en "Cadáveres", y la bibliografía general.

El primer capítulo -"Neobarroco latinoamericano y estética de lo sublime"- muestra de qué manera en el neobarroco las divergencias tenderían a afirmarse, haciendo imposible una "reposición lógica", como habría ocurrido en el barroco del siglo XVII. La poesía neobarroca, sobremanera, resistiría una lectura como la practicada por el método estilístico, en circunstancias que acentuaría las tensiones y disonancias, imposibilitando su resolución como una síntesis conciliadora. En otras palabras, mientras el barroco implicaba una condición de clausura, el neobarroco operaría una apertura a flujos exteriores: la mónada sería sustituida por el nómada, que se desplaza hacia fuera de los límites, de donde se deriva su condición de apertura.

En el caso de Perlongher, la escritura buscaría intensificar un "ensamble de modificaciones", haciendo que ella misma se corporice, pues se trataría de una escritura "en el límite", que explora y pone en escena, en su propio acto de fuga, las tensiones entre distintos planos y subjetividades. Wasem resume, así, las diferencias que ésta guardaría en relación con su vertiente clásica:

— El duelo barroco tras el alejamiento del logos se transforma en celebración por el nacimiento de una lengua popular, lumpen o marginal.

— El texto neobarroco es intraducibie a diferencia del texto barroco, que podría recomponerse, cuando las divergencias tenderían a resolverse en favor de una conciliación.

- El barroco implica una condición de clausura, mientras que la de neobarroco opera una de apertura a flujos exteriores, que divergen y se multiplican.

- Mientras el barroco histórico poseía un carácter alegórico, el neobarroco sería fetichista. Tratándose, de acuerdo con Echavarren, de un caso inverso de lo sublime: "una representación sin idea, una interrogación muda, impensable, aunque contundente".

El segundo capítulo -"La tradición estética de lo sublime"- ofrece una revisión de la tradición estética de lo sublime y lo bello, destacando que, mientras en la primera la violencia se pondría de manifiesto, en la segunda ésta sería ocultada. Diferenciación con la que Wasem discute la visión del objeto estético y lo bello en relación con Kant, Hegel, Lyotard y Derrida, deteniéndose en el parergon que aquél pusiera en debate a partir de su texto La verité en pe-inture, como una parte inseparable de la obra finita, "aquello que la finiquita determinando su forma", que le pone fin o que le da su terminación.

En este capítulo también se detiene en la teratología neobarroca, discutiendo la noción de lo monstruoso en su vinculación con el barroco. Pues, desde el límite, lo monstruoso se presentaría como la heterogeneidad sin forma de los sujetos diversos, que atraviesan procesos de mutación, en cuanto que subjetividades suspendidas y cuerpos en movimiento, pero sobre los que se inscribiría la práctica represora que impone el silencio o la muerte (es lo que ejemplifica más tarde con la lectura de "Cadáveres"). En esta línea, revisa principalmente los planteamientos de Ornar Calabrese, en diálogo una vez más con Derrida y la figura del parergon y lo colosal, como un exceso que rompe un límite, que empuja hacia los bordes, saliéndose del marco (parergon) para desbordarlo.

El tercer capítulo -"Las transformaciones categoriales"- da cuenta de varios esquemas conceptuales para el análisis de "Cadáveres", a saber:

a. Entusiasmo y salida de sí. Se concentra en explicar de qué modo la escritura neobarroca opera sobre esta práctica, como el éxtasis aquel venido de la tradición estética de lo sublime, subrayando que, en el contexto neobarroco, esta salida de sí no realiza ninguna trascendencia, pues no se somete a ninguna ley que le sea externa. Esto es, la configuración de una "superficie textual anárquica", escritura en tanto que recorrido territorial e inscripción de la travesía nomádica, que estimula un sentido posible del éxtasis

b. Simplicidady territorio. Da cuenta de la figura del fetiche/fetichista como una alternativa a la simplicidad kantiana, entendida ésta como el intento de reconciliar la tradición de lo sublime con el ideal iluminista de una expresión natural, que revele una orientación teleológica de orden moral. La figura del fetiche asumiría la alteridad que reside en los elementos que se le presentan, al apropiarse de ellos, afirma Wasem, pues mediante la posesión del objeto deviene otros mediante su propio desplazamiento. De allí que, ausente de sentido moral, la simplicidad pueda exhibir la diversidad de los elementos capturados en el recorrido territorial. Porque territorial es la escritura cuando simplemente órbita los fenómenos, desposeída de un carácter trascendental. Territorial también cuando su carácter superficial- determinado por la ausencia de una teleología eidética- la erige como textura de un territorio escabroso y accidentado, que potencia la heterogeneidad, en la medida en que ella intenta atravesar y presionar sus propios límites, arrimarse a ellos y explorarlos. Esta tentativa por liberar los pliegues, los accidentes territoriales de la finitud que el límite genera, sería el gran proyecto de la escritura neobarroca/neobarrosa, asevera Wasem.

c. Alteridad objetiva y presentación negativa. Destaca el objeto de la estética neobarroca como invitación a la imaginación a pensar el sin-límite, cuando la reflexión que aquella promueve trataría un objeto en tanto que escenario de variaciones (objeto manierista en la concepción de Deleuze), trasmutaciones y desplazamientos; entiéndase, el fetiche como promotor de la alteridad, en circunstancias que permitiría que el texto neobarroco contravenga sus límites expresivos, en ese juego de atracción y rechazo que él opera.

d. Límite y resistencia. Trabaja sobre la idea de límite como zona de tensiones, umbral, si se quiere, en el que se juegan las relaciones de lo que está a cada lado de los bordes, vale decir, cómo interior y exterior ven reguladas sus relaciones mutuas por aquél; relaciones que se producirían entre la superficie textual y el cuerpo que ella envuelve. Ocupándose luego de la relación del límite con la muerte, en la manifestación de la figura del cadáver, como la línea de corte o acto represivo que interrumpe todo funcionamiento.

e. Néstor Perlongher: inflexiones y políticas. Se ocupa de la noción de neobarroso como operación transformadora desde el neobarroco latinoamericano, de cuño tropical, al de expresión transplatina, embarrado por la suciedad de las aguas fangosas del río de la Plata. Presión en el límite del lenguaje, afirma Wasem, al establecer una línea de fuga que transita la frontera entre lo sublime y lo abyecto, una tensión más en el límite de lo expresable. De allí que la escritura del argentino sea asumida como devenir, afín de cartografiar las líneas de fuga que traza el sujeto en su desplazamiento hacia modos de subjetividad disidentes. Propósito que bien respondería a la estética de "Cadáveres", cuando este poema realizaría el encuentro de los devenires con la muerte; devenires dirigidos a lo monstruoso, en un desborde que el texto genera a partir de la multiplicación isotópica y polifónica operada por la heterogeneidad. De allí que el autor se dedique a destacar los rasgos que ella puede presentar en las distintas manifestaciones de un desborde:

- Primer desborde: régimen poli-isotópico. Establece cinco tipos de isotopías para el análisis del poema en cuestión: clasemas tortura, aparato represivo de estado, silencio, erotismo y textil.

- Segundo desborde: régimen polifónico. Analiza de qué manera lo polifónico genera el desborde en "Cadáveres": el despliegue de voces que hacen que en él el sentido de un fin se altere, esto es, que haga surgir la monstruosidad, imponiéndose de modo abrupto como corte en el esfuerzo colosal de la expresión "hay cadáveres".

El último capítulo -"Nomadismo y contrabando"- analiza los rasgos de una escritura nómada, en cuanto que configuración subjetiva, que se posiciona en un espacio externo y en tránsito, esto es, una subjetividad cambiante, siempre en desplazamiento y, en última instancia, desubjetivizada, que recorre y atraviesa territorios fronterizos o zonas de cruce; mas operando un tránsito sui géneris entre los límites que exige su contrapartida: la "hospitalidad" (Derrida 2006), condición de posibilidad de lo nómade, en circunstancias que el desplazamiento supondría la necesidad de un alberge o asilo, pero lejos de la forma de toda ciudadanía, ya que no se trataría de una regulación del ingreso al territorio, cuanto de la acogida sin leyes al migrante en tránsito, desligándose, así, el territorio de toda forma de subjetividad ciudadana. Wasem intenta aquí destacar la relación entre escrituras diversas, a partir de la diferenciación entre una escritura nómada y una escritura hospitalaria, subrayando que ambas, al tiempo que eluden, critican toda asignación de identidad como territorio fijo y cerrado.

Dada su amplitud conceptual, analítica y crítica, Barroso y sublime: poética para Perlongher constituye una interesante indagación sobre el neobarroco latinoamericano y, fundamentalmente, una aguda y sugerente reflexión en torno a su variante neobarrosa, conforme la concepción de Néstor Perlongher, como manifestación de una vertiente poética propia de esta región, y relectura del barroco que la precedió, en su vinculación con categorías trascendentales como lo bello y lo sublime, las que en este texto son puestas en diálogo para dar cuenta de las distintas formas de subjetividades)- nómada y en deriva- que construye el escritor argentino como escenario autocrítico de su propia poética.

Universidad Austral de Chile
Doctorado en Ciencias Humanas
Urganda5@yahoo.es

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons