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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.56 Valdivia nov. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132015000200012 

RESEÑAS

 

Constantino Contreras, Mario Bernales y Luis de la Barra. 2012. De viva voz (textos orales en un área de contactos). Temuco: Ediciones Universidad de La Frontera. 290 páginas. (Juan Bahamonde Cantín).

 


In memóriam del Dr. Mario Bernales Lillo1

 

En la línea de publicación sobre textos orales, el equipo integrado por los académicos Constantino Contreras, Mario Bernales y Luis de la Barra, de la Facultad de Educación, Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad de La Frontera (Temuco, Chile), ha entregado una producción fecunda, que se extiende ininterrumpidamente por más de una década. Los frutos de sus investigaciones en terreno han sido divulgados en revistas especializadas y en tres libros, a través de Ediciones Universidad de La Frontera. El primero de ellos se titula Para saber y contar. Cuentos orales de raíz hispánica en la periferia de La Araucanía, de Contreras y De la Barra (2003). En el año 2007, Contreras y Bernales dan a conocer Oralidad y cultura tradicional (Nahuelbuta, Chile), estudio donde analizan y clasifican seis manifestaciones orales -o formas simples, según André Jolles- que aún perviven en la zona lateral de la zona cordillerana de Nahuelbuta.

El 2012, los tres estudiosos publican en conjunto De viva voz (textos orales en un área de contactos), hermoso y extenso libro que incluye variados textos, como resultado del trabajo in situ desarrollado entre los años 2007 y 2009 en dos proyectos de investigación interna liderados por Mario Bernales Lillo y patrocinados por la Dirección de Investigación de la Universidad de La Frontera: a) "Contactos hispano-mapuches en el área costera de la VIII y IX Regiones (estudio lingüístico-etnográfico)", y b) "Habla y textualidad oral en un espacio geográfico de contactos interlingüísticos e interculturales (área costera de las Regiones del Biobío y de La Araucanía)". Del análisis del corpus reunido en esos dos proyectos se han generado también diversas ponencias y artículos especializados. Esta secuencia de trabajos de campo, llevados a cabo en forma casi permanente por más de una década en un espacio que abarca la Región de La Araucanía y parte de la zona sur de la Región del Biobío, ha permitido a estos académicos consolidarse con autoridad como el equipo más conocedor de la variedad de textos orales que sobreviven en la zona costera y en el medio rural del sur de Chile.

De viva voz... se deriva de una investigación en terreno que comprendió geográficamente un espacio interregional (áreas costeras de las regiones del Biobío, por el norte, y La Araucanía, por el sur), es decir, abarcó un territorio de valle agrícola y de litoral pesquero, donde convive una población descendiente de colonos, conformada por hispano-chilenos, con otra nativa del grupo mapuche-lafkenche, en situación asimétrica de contacto lingüístico-cultural. En lo concerniente al plan del libro, éste se inicia con la sección de presentación, a cargo de los investigadores, fechada en marzo de 2011. Los trece capítulos de la obra están destinados al estudio de variados textos captados a viva voz, que sobreviven en el medio rural frente a la onda expansiva de la oralidad mediática y de las tecnologías de la imagen irradiadas desde el medio urbano; escenario muy bien captado en la representación abstracta que ilustra la portada. En particular, cada uno de los trece capítulos se aboca a la revisión de un género textual transmitido oralmente. Adicionalmente, a nivel temático, la estructura organizativa de cada capítulo es la siguiente: en la página de entrada figura el título y la fotografía del(a) informante más representativo(a) del género seleccionado; lo siguen las precisiones teóricas, el análisis y la clasificación del texto oral; y se cierra con las referencias bibliográficas específicas y el corpus representativo de relatos escogidos.

En el capítulo 1 (pp. 11-16) se detalla, en primer lugar, el objetivo del libro, esto es, "difundir la variedad de tradiciones orales de nuestros campesinos y trabajadores del mar, creaciones y recreaciones sustentadas en la palabra y la memoria, lejos del soporte de la letra impresa o del archivo informático". En segundo lugar, se definen los destinatarios de estos contenidos: estudiantes de los distintos niveles del sistema educativo chileno, con el propósito de que éstos amplíen su visión de mundo, empapándose de los saberes de las generaciones adultas. En tercer lugar, se determina el área en que se registraron estos relatos, que incluye, como se ha dicho, el valle y el borde costero extendidos desde el Golfo de Arauco, por el norte (Región del Biobío), hasta puerto Saavedra, por el sur (Región de La Araucanía), y se caracteriza la población rural en estudio; por una parte, se establece que ésta se dedica a las actividades agrarias y a la pesca artesanal, respectivamente; por otra parte, en lo lingüístico, se advierte que el 70% de los entrevistados son hispanoparlantes monolingües, y el 30% bilingües de mapudungun y castellano. Finalmente, los autores fundamentan teóricamente el título del libro: textos orales y no "literatura oral" -apoyándose en Walter J. Ong-, por ser expresión de una cultura diferente a la cultura letrada, de esta manera, evitan entender estos relatos con los mismos parámetros que se aplican a los textos propiamente literarios.

En los capítulos 2 y 3 (pp. 17-83) se estudian y analizan los cuentos de raíz hispánica, divididos en "cuentos maravillosos" y "cuentos no maravillosos (picarescos y de ingenio)". Respecto a los primeros, la vigencia de esta clase de cuentos es relativamente escasa. Los mismos campesinos señalan que la fe evangélica, que tanto se ha extendido por estos lugares, los considera negativos. El medio de trasmisión ha sido la palabra, apoyada en recursos de tono, timbre e intensidad, etc., más los gestos y ademanes adecuados del narrador. Los investigadores destacan un aspecto previsible de estos cuentos, que dice relación con la acomodación (o con la presencia de elementos del mundo actual) que presentan algunos contenidos narrativos a las circunstancias regionales. Esto es previsible por la falta de fijeza de los textos transmitidos oralmente. Así, por ejemplo, en el análisis del cuento El cazador de la sierpe, relatado por don Julio Maril Pillanir, de Curapaillaco (comuna de Tirúa), se narra que en la fiesta de la princesa protagonista, quienes cuidan el orden son carabineros y no guardias reales, como acontece en los relatos tradicionales.

Específicamente, los investigadores seleccionan y analizan ocho cuentos, clasificados por su origen hispano-europeo, según el índice internacional de Aarne Thompson, de acuerdo al siguiente orden temático: a) cuatro cuentos, donde el poder mágico o sobrenatural que ayuda al héroe puede ser heredado o radica en un objeto entregado por un donante: El cazador de la sierpe, La princesa encantada, El caballito de siete colores (relato vigente también en Chiloé y Osorno) y Pesado y liviano; b) tres cuentos de estructura narrativa más simple, pero que contienen elementos mágicos y maravillosos: Las doce yeguas, El tonto y la adivinanza del cuero y El tonto y la princesa de los zapatos, y; c) un cuento de contenido cristiano: El día de Santa Rosa.

Respecto a los "cuentos no maravillosos" se reconoce que éstos son más variados. Un núcleo importante de ellos está constituido por los que tienen como personaje protagonista a un pícaro que consigue el objeto deseado con astucias y artimañas. Los investigadores seleccionan y analizan trece textos, también clasificados por su origen hispánico, según el índice internacional de Aarne Thompson, los que son presentados en el siguiente orden: a) siete cuentos que tienen como protagonista a Pedro Urdemales: Eso es para julio, Pedro y la yegua virtuosa, Pedro Urdemalas y la ollita de virtud, Pedro Urdemales y el gigante, Apuesta de Pedro con el diablo, Pedro y el cigarro y El plazo para el diablo; b) tres cuentos con temas asociados al ingenio: El hombre de la camisa feliz, La mujer con más ingenio que el rey y Concurso de insolencias; c) dos cuentos de animales: Hospedaje para animales y El zorro y el oso, y; d) un cuento del hermano tonto como héroe: Con la puerta al hombro.

En cuanto al capítulo 4 (pp. 85-105) es importante recalcar que, si bien el 30% de los entrevistados son hablantes bilingües de mapudungun y castellano, los investigadores aseveran que en la zona estudiada la narrativa oral mapuche está muy debilitada por factores sociales externos, pero también por problemas de valoración interna: "Las personas más jóvenes suelen calificar la narrativa de ficción oral (sea indígena o no) como "cosa de los antiguos", o como "mentiras para reírse". En esta sección se presentan seis cuentos del pueblo mapuche o epeu, en el siguiente orden: a) cuatro epeu centrados en la figura del zorro, cuyo mensaje está siempre orientado a la actitud ejemplificadora que comunica el narrador, al tiempo que se releva la función lúdica de los relatos: El zorro y la gaviota, El zorro y el zorzal, El zorro y el zapallo y El zorro en la reunión de pájaros; b) un epeu con contenido más antropológico, relatado por don Juan Rosas Painemil Caniumán: El "chuncho" que celebraba el San Juan, donde el chuncho, como personaje líder que llama a los demás pájaros a un ngillatun, representa al longko o individuo más sabio que convoca a una ceremonia, y; c) finalmente, una versión del texto Soñar con pájaros, que corresponde a un ül (composición poético-musical mapuche), primero cantada y posteriormente narrada por el mismo informante del texto anterior.

En el capítulo 5 (pp. 107-125) los investigadores presentan diez "chascarros criollos", trasladados de la oralidad a la escritura. Los chascarros son relatos narrativos breves, de contenido anecdótico, jocoso y burlesco. No son muy bien elaborados como textos, pero contienen rasgos de humor con el propósito de entretener a los destinatarios. Por ejemplo, don José Antonio Vega Quezada actualiza el chascarro La caza de don Otto y Federico, relacionado con personajes de nuestro folklore, asociados a la colonia alemana, que se caracterizan por los errores que cometen y por la fonética de algunas palabras, i.e.: togo por toro. Otros chascarros se socializan dentro de una comunidad como hechos folklóricos e, inclusive, suelen repetirse en textos diferentes, como la versión del Chasco del león, relatado por don Isaías Aguilera, de Pichihuillinco (Contulmo). En el relato el peligroso león (o nativo puma) confunde el vino, transportado en un cuero de chivo, con la sangre del animal, y se embriaga.

En el capítulo 6 (pp. 127- 144), siguiendo de cerca a Susana Chertudi, los investigadores clasifican las leyendas en dos categorías: una leyenda histórica, Lican Ray, y seis asociadas a seres y fuerzas sobrenaturales o, mejor dicho, leyendas míticas: a) una relacionada con seres míticos: Los seres encantados del Lago Lleulleu (el caballo de carrera y la sirena de la roca); b) dos relatos que tienen al diablo como protagonista: El diablo en el balsadero de Tubul y El puente del diablo; c) una narración vinculada a acciones del chonchón o pájaro brujo que grita twe-twe: Brujos como pájaros, y; d) dos leyendas concernientes a apariciones misteriosas: Los entierros (1) y Los entierros (2).

El capítulo 7 (pp. 145-163) está centrado en sucesos de la vida laboral, más precisamente, en la actividad de la pesca artesanal. Desde la perspectiva discursiva, estos relatos son de gestación personal momentánea y se agotan en el proceso de enunciación, por lo tanto, como no son textos repetidos de generación en generación, no tienen variantes. Jean-Claude Bouvier los denomina "etnotextos". En este espacio costero los investigadores rescataron los siguientes relatos testimoniales (o "casos míticos"), cuyos títulos han sido asignados por los propios transcriptores de acuerdo al contenido del relato: Algunas visiones y un temporal; Contratiempos en el mar; Cuando fallaron las velas; Percances y visiones en el mar; Riesgos del trabajo en el mar y Los peligros del mar y el encanto de las rocas. En estos seis textos predominan dos tópicos: uno relacionado con las peripecias marinas (pesca, braveza del mar y naufragios), y otro relacionado con el mundo de la creencia, es decir, donde intervienen personajes míticos asociados al espacio marítimo.

En el capítulo 8 (pp. 165-192) se presentan tres textos bastante amplios alusivos a algunos aspectos de la cultura mapuche, registrados mediante la técnica de la entrevista semi-estructurada: 1) Creencias y prácticas mágico-religiosas; 2) Creencias (mitos y seres malignos), visión histórica, vida social, y; 3) Creencias y prácticas mágico-religiosas, vida social. Los títulos y los subtítulos de los textos han sido añadidos por los investigadores con el propósito de clasificarlos a nivel temático y facilitar su lectura. En todas estas narraciones se han respetado las formas dialectales del lenguaje, por tratarse de hablantes que por años han estado sumidos en una situación de bilingüismo asimétrico.

En el capítulo 9, 10 y 11 (pp. 193-253) se estudian formas de textos, versificados y cantados, vigentes en la zona investigada. En el capítulo 9 se analizan tres tipos de composiciones en décima: brindis, décimas integradas y décimas con cuarteta glosada. El capítulo 10 presenta cuatro formas de textos versificados y cantados: la tonada, el vals, el trisagio religioso y la cueca. En el capítulo 11 se difunden las transcripciones musicales de una selección de textos de los dos capítulos anteriores, incluyendo primero las composiciones en décimas, y luego los textos versificados y cantados (este capítulo carece de comentarios y de referencias del autor sobre las transcripciones musicales).

El capítulo 12 (pp. 255-270), a nivel temático, está dedicado a la adivinanza, definida por los investigadores como una unidad discursiva breve, integrada por dos partes: una imagen enigmática que comporta una pregunta, y una respuesta a esa pregunta. Ambas partes están codificadas y han de ser actualizadas por el interrogador y el interrogado o adivinador, respectivamente. En el capítulo se distinguen las siguientes agrupaciones: a) adivinanzas cuyo recurso lingüístico básico es la simple semejanza fónica entre palabras (o parte de palabras) -que aparecen explícitas-, y el nombre del referente que se espera como respuesta; b) adivinanzas que presentan algunas propiedades (positivas o negativas) de un referente y alguna pregunta acerca de él, cuando en realidad la respuesta no está en el referente mismo, sino en su nombre; c) la adivinanza metáfora, que se funda en el principio de semejanza; d) la adivinanza personificación, que se produce cuando el objeto físico es presentado con rasgos o comportamientos de seres humanos; e) adivinanzas formadas por una imagen alegórica, es decir, compuesta por una serie de metáforas; f) adivinanzas con imagen metonímica, y; g) adivinanzas más complejas (equívoco-grotesca), que hacen alusión al campo del sexo, por un lado, o que abren la interpretación a otros sentidos posibles, por otro.

Por último, cierra el libro un interesante glosario (capítulo 13, pp. 271-290) que permite al lector que no es oriundo de esta zona familiarizarse de mejor manera con las piezas recopiladas. Los autores destacan en este catálogo aspectos lingüísticos propios del castellano en su modalidad popular costera y sureña, por este motivo predominan especialmente las variantes fónicas. También se le otorga una especial relevancia al léxico utilizado por los hablantes de esta área de contactos situada en el sur de Chile, en donde predominan voces de procedencia mapuche y voces de origen quechua.

En suma, el libro de Constantino Contreras, Mario Bernales y Luis de la Barra tiene el mérito de haber puesto en el primer plano de la investigación científica una temática de la cultura marítima y rural del patrimonio regional de nuestro país. Con este trabajo in situ se ha podido rescatar, casi del olvido, una parte importante de la tradición oral, narrada, argumentada, recitada y cantada de viva voz por los informantes más antiguos de una zona costera situada entre los límites de la Región del Biobío y la Región de La Araucanía, donde aún no se perciben los efectos de la globalización. En consecuencia, De viva voz (textos orales en un área de contactos) es una verdadera contribución a la cultura local y un reconocimiento a la literatura oral de nuestro país, más valorada por estudiosos e investigadores extranjeros que por los nacionales.

Nota

1 El profesor Bernales falleció en agosto de 2015. Es recordado por su reconocida labor como estudioso de las disciplinas lingüísticas (dialectología, fonética experimental y fonética acústica), primero en la Universidad Austral de Chile y, posteriormente, en la Universidad de La Frontera, donde además desarrolló esta hermosa labor vinculada a la investigación y el estudio de los textos orales de un representativo espacio cultural de nuestro país, junto a los académicos autores de este libro.

 

Juan Bahamonde Cantín
Universidad del Bío-Bío
jbahamon@ubiobio.cl

 

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