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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.56 Valdivia nov. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132015000200013 

RESEÑAS

 

Sayak Valencia. 2010. Capitalismo Gore. Barcelona: Melusina. 240 páginas. (Marcelo Navarro Morales).

 


 

Sayak Valencia, filósofa de origen mexicano, notoriamente influenciada por autores como Michel Foucault, Giorgio Agamben, Judith Butler y Beatriz Preciado, emprende en este libro un descarnado estudio sobre la situación en que vive la población civil en la ciudad de Tijuana, al ser la zona liminar de México colindante con Estados Unidos. Considerando, en específico, esta última situación como la causante de las particulares dinámicas sociales que tienen lugar en esta ciudad, Valencia propone la noción de "capitalismo gore" para caracterizar una nueva etapa de este modelo económico.

A partir de la experiencia empírica de la violencia, ya banal y naturalizada en esta zona, Sayak Valencia pretende explicar "las causas, los alcances y la persistencia de la violencia en el Tercer Mundo gore" (p. 10), con vistas a la erradicación de los presupuestos del Primer Mundo arraigados en su imaginario. Por medio de la teoría biopolítica y el transfeminismo como perspectiva de análisis, apela a la creación de instrumentos y estrategias teóricas y prácticas para entrever y revertir los efectos de esta colonización subrepticia. Sin usufructuar del discurso victimizante y colonialista que niega cualquier posibilidad de empoderamiento, este texto discute, principalmente, las políticas sociales y económicas que han llevado a países como México y Colombia a una crisis humanitaria sin precedentes. De este modo, se delinea un agudo perfil sobre los cambios del capitalismo globalizado, a través de una novedosa nomenclatura que viene a explicar y visibilizar fenómenos hasta ahora ignorados, y a proponer una nueva mirada sobre el capitalismo, en especial, en Latinoamérica.

Con la noción de "gore", proveniente del género cinematográfico, la autora designa al capitalismo inserto forzosamente en el Tercer Mundo como resultado de la aparente incapacidad de estos países de generar modelos sociales y económicos alternativos, lo que decantaría en el derrama-miento de sangre injustificado y el uso de la violencia como estrategia de necroempoderamiento, a través de la cual los sujetos revierten condiciones de vulnerabilidad en posibilidades de ascensión social. El capitalismo gore sería una duplicación deformada y distópica del capitalismo que tendría lugar en espacios geográficamente fronterizos, donde ocurriría una transvaloración de valores y prácticas como un recurso usado por los sujetos marginales del Tercer Mundo, contra las prácticas transnacionalizadoras, la espectralización y la especulación financiera del mundo globalizado, que propician la precarización de las condiciones de vida en estos países. Esto provocaría el surgimiento de un conjunto de subjetividades y prácticas como versiones distópicas de lo que conocemos convencionalmente del capitalismo. En este espacio emergerían sujetos endriagos, es decir, personas que hacen de la violencia tanto una forma de vida y socialización, como un recurso para impactar políticamente su entorno más inmediato. Asimismo, por ejemplo, las premisas capitalistas identificadas por Marx que dicen relación con que la riqueza se presenta como una inmensa acumulación de mercancías, y con el hecho de que en este sistema todo lo sólido se desvanece en aire -"en el capitalismo gore (...) la destrucción del cuerpo se convierte en sí mismo en producto (...) ya que la muerte se ha convertido en el negocio más rentable" (p. 16)-, generan que, en definitiva, "todo lo sólido y consumible se edifi[que] sobre sangre" (p. 88).

El descontrol del proyecto neoliberal y la caída del comunismo entendido como el modelo que, por antonomasia, habría hecho frente a su despliegue en el mundo, son algunas de las principales causas identificadas por la autora que habrían provocado que el mercado sea, actualmente, la única entidad que unifique a las naciones, así, los criterios y lógicas mercantiles se introducen en espacios y ámbitos de la vida cotidiana no regidos originalmente por éste. A partir de estos fenómenos se vería tensionado y resignificado el concepto de nación, que devendría en lo que Valencia denomina como Narco Nación. Con este concepto designa la última etapa de desarrollo del Estado Nación, donde es el crimen organizado el que detenta el poder político y económico, usando la violencia como herramienta de empoderamiento, y cumpliendo literalmente las lógicas mercantiles del liberalismo salvaje norteamericano, difundido en el siglo XX a través de los mass media, la publicidad y el consumo.

Para la autora, la propia construcción de la identidad mexicana se volvería un caldo de cultivo para la proliferación y el desarrollo de las subjetividades y prácticas aludidas, dada la lógica masculinista del desafío, la lucha de poder y el menosprecio por lo femenino. Esto se proyectaría en el modo en que se ejecuta la lucha antidrogas, donde el objetivo de proteger la población se ve mermado por lo que, en el fondo, sería una lucha de poder entre grupos de hombres cuyo honor ha sido mancillado, y donde la violencia resulta un medio para autoafirmar la propia virilidad. Para Valencia, en la lucha antidroga, lo que superficialmente aparece como un proyecto con un sentido positivo, orientado al mejoramiento de las condiciones de vida de la población -justificando, de este modo, los recursos destinados para estos efectos-, termina develando su potencial eugenésico y la efectividad del miedo como una estrategia política para mantener a la población subyugada, declarando un estado de excepción. Con la consiguiente disminución de los derechos individuales y la precarización existencial de la población civil, "la muerte se erige como centro de la biopolítica, transformándola en necropolítica", es decir, "la gestión del último y más radical de los procesos del vivir: la muerte" (p. 143).

Planteando un nuevo campo de discusión en los estudios de género, Sayak Valencia llena un vacío epistemológico con una aguda mirada latinoamericanista, tendiente a reivindicar esta posición geopolítica desde lo femenino. Si bien este texto es producto del estudio de las dinámicas sociales de un espacio geográficamente acotado, la nomenclatura y la discusión que propone es potencialmente extrapolable a nuevos y numerosos espacios (no necesariamente fronterizos) en los que tengan lugar fenómenos de extrema violencia institucionalizada o, por lo menos, peligrosamente naturalizada. Allí radica su agudeza: proveernos de un sólido corpus de categorías teóricas susceptible de ser utilizadas para explicar y subvertir los peligrosos derroteros del capitalismo contemporáneo.

 

Marcelo Navarro Morales
Universidad Austral de Chile
mordok.min@gmail.com

 

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