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Estudios filológicos

versión impresa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.56 Valdivia nov. 2015

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132015000200014 

RESEÑAS

 

Ana Mancera Rueda y Ana Pano Alamán. 2013. El español coloquial en las redes sociales. Madrid: Arco Libros. 96 páginas. (Patricio Moya Muñoz).

 


 

La influencia de las redes sociales en los últimos cinco años se ha manifestado en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad, y el lenguaje no ha estado ajeno a dicho influjo. En El español coloquial en las redes sociales, perteneciente a la colección Cuadernos de lengua española, las profesoras Ana Mancera Rueda -doctora en Filología Hispánica y profesora en el Departamento de Lengua Española de la Universidad de Sevilla- y Ana Pano Alamán -doctora en Filología Moderna y profesora titular de Lengua y Traducción Española en la Universidad de Bolonia- buscan caracterizar los rasgos coloquiales que se presentan en las redes sociales (Facebook, Tuenti y Twitter), en la medida en que este tipo de estudio contribuiría a comprender ciertos fenómenos de variación lingüística que se perciben en otros contextos (como el académico).

La obra se encuentra dividida en tres capítulos. En el primero se mencionan las líneas de investigación más importantes del Análisis del Discurso Mediado por Computador (ADMC) a lo largo de los años, en otras palabras: la naturaleza híbrida (relacionada con la dicotomía oralidad y escritura); la sincronía y asincronía de cada medio de comunicación; la presentación de los usuarios en las comunidades virtuales (a partir de la etnografía virtual); y, por último, los mecanismos de cortesía en entornos digitales (netiqueta). Además, se detallan las características tecnológicas esenciales de cada red social, y la manera en que dichas características influyen tanto en la construcción de las interacciones comunicativas, como en la delimitación del público al que están orientadas. Así, por ejemplo, mientras Facebook ha ido adquiriendo importancia en el ámbito profesional durante los últimos años, Twitter ha estado acercando a los personajes famosos al público general. Estas redes sociales, al constituir lo que se ha entendido como Web 2.0, han promovido el origen de un tipo de discurso denominado como emergente.

En el segundo capítulo del libro se explican breves precisiones acerca de los rasgos definitorios más importantes del registro coloquial de la lengua, puesto que en ocasiones se suele relacionar lo coloquial con conceptos con los que no se debería (como popular o familiar). Por ello, desde una perspectiva variacionista, las investigadoras prefieren los términos acuñados por Koch y Oesterreicher (1985) de inmediatez y distancia comunicativa, los cuales permiten situar las diferentes modalidades de uso en un continuum con respecto al tipo de presencia de determinadas características. De esta manera, y siguiendo al mismo tiempo los planteamientos del grupo Val.Es.Co., el grado de presencia de estos rasgos permitirá determinar en qué lugar del continuum oralidad-formalidad se encuentran las diferentes modalidades de comunicación.

En el tercer y más extenso capítulo las autoras entregan los resultados de su investigación, a partir del análisis de un corpus de 600 intervenciones de Twitter, Facebook y Tuenti, de acuerdo con cuatro criterios. En primer lugar, establecen las principales faltas de ortografía (producto de la ignorancia de las reglas ortográficas) y heterografías (aquellas derivadas de desviaciones intencionadas) y señalan que su mayor presencia estaría determinada por el tipo de público que utiliza cada red social: Tuenti, orientada a los jóvenes, presenta una mayor frecuencia que Twitter, por ejemplo. En segundo lugar, desde un punto de vista léxico, rasgos como: expresiones disfemísticas (eres una puta mierda), recurrencia del prefijo super- (superbién) o insultos con sentido antifrástico (felicidades marica) son algunos de los casos encontrados en el corpus estudiado. Asimismo, gramaticalmente, las autoras advierten, entre otros casos, el empleo de la arroba (@) para integrar en una palabra formas masculinas y femeninas (compañer@s), o la sufijación del gerundio (calentandillo motores). Por último, plantean que no es posible considerar las intervenciones en las redes sociales como conversaciones virtuales, en la medida en que no cumplirían con ciertos requisitos inherentes a la conversación (como el hecho de que quede una intervención sin su correspondiente respuesta).

En suma, es una obra actualizada, introductoria y dirigida a una amplia variedad de lectores, independiente de su formación. Entrega luces sobre categorías de análisis y mecanismos para llevarlo a cabo. Es una obra esencial y se constituirá, sin duda, como un punto de partida para cualquier investigación que se relacione, en general, con las características que adopta la lengua mediada por computador y, en particular, con los rasgos inherentes a los intercambios comunicativos en las redes sociales.

 

Patricio Moya Muñoz
Universidad Politécnica de Valencia
patmomuo@upv.es

 

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