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Estudios filológicos

versão impressa ISSN 0071-1713

Estud. filol.  no.60 Valdivia  2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0071-17132017000200006 

ARTÍCULOS

 

Nuevas aportaciones al estudio funcional de la entonación coloquial: propuesta ecléctica de integración de modelos de análisis*

New contributions to functional intonation analysis of spontaneous speech: an eclectic proposal integrating analysis models

 

ANTONIO HIDALGO NAVARRO

Universidad de Valencia. Correo electrónico: antonio.hidalgo@uv.es
* Este trabajo ha contado para su desarrollo con el auspicio del proyecto de investigación Análisis melódico del habla y modelos didácticos (FFI2013-41915-P) del Ministerio de Economía y Competitividad de España.


Resumen

Se muestran las ventajas de vincular el modelo interactivo de análisis entonativo fonético-funcional (Hidalgo 2011; 2014) con el denominado modelo de Análisis Melódico del Habla (Cantero 2002; Font 2007; Cantero y Font 2007; Cantero y Mateo 2011) en la idea de que esto permitirá contribuir de mejor manera a: precisar la descripción de la versatilidad funcional de la entonación, marcar con la mayor nitidez posible los límites lingüísticos del estudio prosódico y favorecer los avances en el estudio pragmaprosódico de la conversación coloquial, lagunas habituales en la investigación del componente prosódico. A la exhaustividad metodológica del modelo de Análisis Melódico del Habla se añade una perspectiva globalizadora (interactiva) que asume las diversas posibilidades funcionales de la entonación en el discurso conversacional. Finalmente, se espera proyectar esta propuesta sobre corpus amplios de lengua hablada y delimitar así su grado de aplicabilidad.

Palabras clave: Entonación, conversación coloquial, habla espontánea, pragmática.


Abstract

The advantages of linking an interactive model of phonetic-functional intonation analysis (Hidalgo 2011; 2014) with the Melodic Speech Analysis model (Cantero 2002; Font 2007; Cantero and Font 2002; Cantero and Mateo 2011) are shown, with the idea that combining both perspectives can enrich the description of the intonation of spontaneous speech and thus cover some habitual gaps in the investigation of the prosodic component. To the methodological exhaustiveness of the model of Melodic Analysis of the Speech we add a globalizing perspective (Interactive) that assumes the various functional possibilities of intonation in conversational discourse. The final objective of the proposal is to project its application to a broad corpus of spoken languages and to determine its degree of applicability, an aspect that is pending further work, given the essentially theoretical nature of the research now proposed.

Key words: Intonation, colloquial conversation, spontaneous speech, pragmatics


 

1. Entonación y conversación coloquial, la interfaz inevitable...

Al hablar, emitimos sonidos articulados, morfemas organizados en lexemas, sintagmas engarzados en enunciados, series de enunciados constitutivas de intervenciones en la conversación (o en el monólogo). A tales elementos se añaden las marcas suprasegmentales, que no son meros "aderezos" expresivos, ya que sin ellos el oyente percibiría señales acústicas sin valor comunicativo efectivo: la prosodia (curva entonativa, tono, timbre, intensidad, ritmo, pausa, etc.) precisa la intención última del hablante (expresar seriedad, alegría, dulzura, tristeza, agresividad, etc.).

En definitiva, cuando escuchamos un mensaje, junto a los segmentos, percibimos informaciones prosódicas que permiten discriminar datos de índole lingüística, actitudinal, estilística, sociolingüística, dialectal, etc., y todo ello de manera simultánea y selectiva, de manera que nuestro input perceptivo discrimina perfectamente qué clase de información resulta relevante en cada acto comunicativo.

El estudio de esta "prosodia hablada" exige, además, partir de un corpus representativo, lo que nos enfrenta a un primer problema metodológico, el de las fuentes del habla espontánea. Para Navarro Tomás la cuestión estaba muy clara:

Es, por supuesto, en la casa, en la oficina, en el comercio o en las tertulias y reuniones de sociedad donde la entonación se produce con espontaneidad y soltura. No pueden encontrarse en el discurso ni en la conferencia las mil facetas diferentes con que las inflexiones del tono vivifican y matizan las palabras en el ejercicio, muchas veces juego o esgrima del diálogo. Es preciso observar la palabra viva en su ambiente cotidiano para apreciar la variedad de reflejos de insinuación, reticencia, duda, ironía, etc...(1944: 216).

2. Antecedentes metodológicos

Navarro Tomás fue capaz de proponer, acaso intuitivamente, una descripción exhaustiva de la "entonación expresiva" del español, cercana a lo que podríamos considerar entonación espontánea, ofreciendo en este sentido numerosas variantes entonativas para la entonación aseverativa1, interrogativa2, volitiva3, exclamativa4; es, además, el primer entonólogo del español interesado por diferenciar hábitos expresivos de la entonación en el diálogo, cuando afirma que "en el diálogo la división de unidades melódicas es más irregular que en la narración seguida" (Navarro Tomás 1944: 46).

Por lo demás, fue capaz de reconocer, para cada una de las posibilidades entonativas, un conjunto amplio de realizaciones, según distintas combinaciones de finales melódicos (cadencia, anticadencia, semicadencia, semianticadencia, suspensión), y localizó en determinados rasgos prosódicos los perfiles más frecuentes de la entonación española:

El descenso amplio y resuelto del acento final de frase en la inflexión de cadencia es sin duda uno de los factores que contribuyen a dar a la entonación española el aire peculiar de firmeza y decisión notado en sus impresiones por varios escritores extranjeros (Navarro Tomás 1944: 90)

No falta en esta figura, por otro lado, cierta intuición premonitoria respecto de enfoques muy posteriores a su magisterio, cuando, por ejemplo, en relación a la aseveración insinuativa observa que "alude a consideraciones que se suponen fáciles de sobreentender entre las personas que dialogan" (Navarro Tomás 1944: 82); afirmaciones como la anterior anticipan términos recientes como los de presuposición o implicatura.

No podemos negar, sin embargo, de acuerdo con la opinión de García Riverón (1996: 33) que "el desarrollo incipiente del pensamiento entonológico de la época y el análisis cadencial basado en el comportamiento del tonema final no le permitió al profesor describir el meollo del sistema entonativo de Madrid en toda su magnitud y posibilidades comunicativas", ya que su estudio da una relevancia casi exclusiva a la parte final de la frase.

Seguidor de Navarro Tomás, el trabajo de Matluck (1965) introduce un sistema de representación numérica de los rasgos suprasegmentales, según los niveles de altura de las líneas de entonación, para las oraciones afirmativas e interrogativas. Incluye, además, el uso de flechas para indicar el tipo de inflexión final. Su sistema numérico es de más fácil interpretación que el de Navarro Tomás y permite distinguir entre tono y terminación, trata de ir más allá de lo fonético e intenta explicar las relaciones entre emotividad y entonación.

Kvavik (1979), por su parte, se separa del análisis oracional predominante hasta ese momento y trata de describir el sistema entonativo del español sin someterlo a la estructura modal-gramatical de la oración. Divide así las terminaciones entonativas en descendentes o ascendentes según la orientación conversacional se dirija hacia el hablante o el oyente. Este modelo trata de asociar por primera vez algunos valores discursivos con terminaciones entonativas fundamentales.

Obregón (1981) a su vez se centra en el papel funcional de la entonación dentro de la estructura sintáctica, y llega a la conclusión de que muchas de las descripciones propuestas por Navarro Tomás resultan inoperantes para un estudio funcional estricto de la entonación. En rigor, la mayor aportación de Obregón radica en advertir de la necesidad de establecer una diferencia clara y definida entre lo fonético y lo fonológico: solo los elementos verdaderamente diferenciales y significativos en la comunicación deberían ser asumidos desde una perspectiva funcional de la entonación.

En esta misma línea, Quilis (1993: 410) define la entonación como «la función lingüísticamente significativa, socialmente representativa e individualmente expresiva de la frecuencia fundamental en el nivel de la oración (...) y uno de los recursos comunicativos elementales de la lengua». (1993: 410). Delimita así las diferentes funciones de la entonación (distintiva, demarcativa y expresiva, con sus múltiples variantes). Ofrece además nuevas descripciones de las formas expresivas de la entonación española como la afirmación enfática, la pregunta pronominal enfática, la pregunta pronominal con matiz de cortesía, la pregunta absoluta con matiz de cortesía, la pregunta reiterativa, la pregunta relativa, la pregunta confirmativa, la pregunta imperativa, etc.

A pesar de los avances teóricos previos, no podemos abstraemos de la reducida base metodológica de la entonología hispánica tradicional a la hora de abordar la descripción fonética de la entonación "coloquial" (Hidalgo 1997), por lo que aplicar los patrones (pseudopatrones) propuestos por los autores clásicos no siempre resulta operativo en el registro informal de la lengua; ni siquiera es fácil localizar en este estilo discursivo segmentos estructurales recurrentes (¿oraciones?) donde proyectar la realización de un patrón melódico.

Un estudio funcional de la entonación exige, además, una definición previa de niveles o ámbitos de uso que permita la sistematización posterior de los comportamientos prosódicos más recurrentes5. Todo ello conduce a la constatación de carencias epistemológicas que deberían ser satisfechas en el estudio de la entonación del español hablado, principalmente:

- la delimitación de los ámbitos de actuación (niveles de uso interactivo) de la entonación espontánea
- la delimitación de las funciones de la entonación en la conversación
- la delimitación de unidades estructurales sobre las que proyectar el complejo funcional entonativo en la conversación

3. Entonación y discurso oral

3.1. La Escuela de Birmingham

Entre las aportaciones más sugerentes a la hora de abordar el estudio funcional de la entonación en el discurso oral figura el modelo desarrollado por Brazil (1975; 1978; 1985) o Brazil et al. (1980), configurando la que podemos llamar Escuela de Birmingham (véase Hidalgo 1997: 70-72).

Sus elementos prosódicos fundamentales son la unidad tonal y la secuencia tonal. La primera es la unidad prosódica de base y consta de tres segmentos: proclítico, tónico y enclítico, el primero y el último de los cuales son opcionales. El segmento tónico se halla siempre ocupado por una sílaba tónica, y su comienzo viene dado por la prominencia, propiedad asociada a la palabra en virtud de su función como constituyente de la unidad tonal6.

Por su parte, la secuencia tonal (integrada por unidades tonales) es una entidad prosódicas de longitud indefinida, cuyo inicio es posterior a una unidad tonal con juntura terminal descendente. El hablante marca las fronteras entre los fragmentos del enunciado mediante una sílaba tónica nuclear de tono bajo (Brazil y otros, 1980:61). La secuencia tonal es, pues, un fragmento de habla con terminación baja, que no posee otra terminación baja en su interior.

Brazil (1975) introduce además la noción de clave (key), variable tonal correspondiente al nivel tonal general de la unidad entonativa. Se percibe como nivel tonal específico sobre la sílaba inicial. Cuando la secuencia tonal comienza con clave media manifiesta la relación de lo que sigue con lo anterior; si la secuencia tonal se inicia con clave alta expresa el comienzo de un tópico completamente nuevo.

Así pues, todas las unidades tonales ocurrentes entre dos terminaciones bajas constituyen una unidad fonológica superior vinculada con un mismo tópico:

//in ORder to have some PICture//of HOW the brain WORKS//it is USEful to THINK of it// as a giGANtic GOVernment office// enorMOUS MINistry// whose ONE aim and OBject// is to preserve inTACT// the COUNtry for which it is resPONsible// (Brazil, 1985)

En la definición de los contrastes de clave tonal es necesario partir de una constante tonal para cada hablante; dicha constante se considera a partir de la primera sílaba prominente de cualquier parte del enunciado definible como unidad tonal.

Así pues, en sí mismo, el nivel tonal carece de valor; lo adquiere asociado con un particular movimiento tonal (Brazil et al. 1980: 24), de manera que las elecciones de clave se establecen en función del rango tonal de la unidad tonal inmediatamente precedente, es decir, no hay valores absolutos para las claves alta, media o baja, ni siquiera para un mismo hablante.

Clave y terminación son, pues, las señales demarcativas de las unidades de habla en este modelo. La terminación posee como contrastes significativos los niveles alto, medio y bajo. Resultan posibles todas las combinaciones de clave y terminación, con excepción de la clave alta con terminación baja y clave baja con terminación alta. Así pues, es posible determinar, según estos autores (pp. 65 y ss.) las siguientes relaciones entre las secuencias tonales:

a) Secuencias tonales que empiezan con clave alta: el significado contrastivo de la clave alta marca la secuencia tonal como distinta y separada de lo anterior (suele coincidir con el cambio de tópico); asimismo, existen ciertas palabras cortas (right, well, good, ok, now, etc.) empleadas a veces sin su valor léxico usual para indicar fronteras, el final de una unidad y el comienzo del siguiente. Usados así, estos elementos son tónicos y presentan una clave high falling (clave alta descendente) (vid. Sinclair y Coulthard 1975)
b) Cuando las secuencias están estrechamente relacionadas, es decir, cuando una es extensión de la otra, se marca tal relación mediante una clave media inicial aditiva
c) Las secuencias que empiezan con clave baja resultan poco frecuentes.

En el plano discursivo-textual (sucesión de enunciados), el hablante tiende a equiparar su curva con el rango tonal final del hablante previo. Si actúa de otro modo es porque quiere expresar sorpresa, indiferencia u otras actitudes emotivas. En este sentido Brazil y Coulthard (1981) consideran que los enunciados manifiestan ciertas expectativas en un nivel muy general sobre lo que va a seguir e introducen el concepto de "concordancia o acuerdo tonal" (pitch concord), según el cual, la terminación de la unidad tonal de un enunciado y la clave inicial del siguiente, tienden a coincidir paramétricamente, tanto si se trata de un mismo hablante, como si se trata de hablantes diversos. Todo hablante, pues, predice o predetermina una particular elección de clave y un significado particular en el enunciado sucesivo del hablante siguiente: una terminación alta al final de un enunciado anticipa una apertura de clave alta en el enunciado siguiente; una terminación media anticipa una clave media. La terminación baja, sin embargo, impone restricciones no previsibles: después de una secuencia tonal cerrada un hablante puede empezar la siguiente con cualquier clave.

El modelo de Brimingham, pues, permite vislumbrar la posibilidad de abordar el estudio disursivo de la entonación en el habla espontánea, ya que va más allá de los límites enunciativos e incorpora en su descripción el comportamiento prosódico a lo largo de secuencias amplias de discurso, tanto de un solo hablante como de varios interlocutores7.

3.2. Aportaciones en el ámbito hispánico

En el ámbito hispánico, la necesidad de dar respuesta a los problemas planteados al final del apartado 2. ha sido reconocida por diversos autores.

García Riverón (1996a; 1996b; 1998) da así prioridad en su investigación al papel comunicativo de la entonación (evitando, en consecuencia, el habla de laboratorio). Propone 18 entonemas o patrones entonativos (incluidas sus variantes) en el habla espontánea del español de La Habana8 y delimita además las características pertinentes (funcionales) de cada unidad, asociándolas a contextos de uso definidos.

Se trata, pues, de un enfoque comunicativo, que no se limita exclusivamente al plano acústico de la descripción de la curva, y que integra la entonación con los diferentes medios de expresión de la lengua en la interpretación del significado o los sentidos del enunciado, utilizando un criterio semántico-pragmático de segmentación.

Por su parte, Garrido Almiñana (1996; 1999; 2001) propone una teoría de base fonética que incluye diversos patrones melódicos locales (descendentes, ascendentes y circunflejos) y globales (abstracciones de formas recurrentes en las curvas melódicas), donde se manejan como herramientas descriptivas relevantes el principio de declinación, el principio de reajuste de F0, el rango de F0, y la altura tonal, registro o clave9. Apunta en su modelo, además, como problemas pendientes de estudio, la definición de patrones finales (tonemas) en español coloquial y la identificación del grado de imbricación entre los patrones melódicos y una tipología de actos de habla, esto es:

a) La determinación del papel del rango y registro tonales como fenómenos transmisores de información expresiva
b) El estudio de las relaciones entre patrones melódicos y estructura informativa
c) El estudio de las relaciones entre patrones melódicos y expresión de emociones

La propuesta del modelo de Análisis Melódico del Habla (Cantero 2002; Cantero y Font 2007; Cantero 2014) plantea, en fin, una visión más elaborada que las anteriores sobre la realidad esencial del hecho entonativo, que define como complejo prelingüístico (integra el habla y condiciona el acento idiomático), lingüístico (configura un sistema fonológico suprasegmental capaz de distinguir tonemas) y paralingüístico (organiza sus márgenes de dispersión en diferentes realizaciones expresivas, convencionales o no, con que los hablantes articulan los tonemas fundamentales. La entonación queda, pues, delimitada como "fenómeno lingüístico que constituyen las variaciones de tono relevantes en el discurso oral (...), se trata del principal elemento cohesionador del habla, que además cumple distintas funciones lingüísticas y expresivas en la comunicación oral" (Cantero 2002: 15).

Para este modelo el carácter fonológico de las formas melódicas se aprecia en el contorno entonativo, unidad formal contenida en el grupo fónico y definida por rasgos fónicos formales; no hay condicionantes léxico-gramaticales, discursivos o pragmáticos que determinen su configuración. En definitiva, cada significante entonativo lo es de un signo cuyo significado es la relación (paradigmática) que mantiene con los demás significantes del mismo nivel. El significado de la entonación es la aliedad entre unidades entonativas.

Los diferentes significados contextuales suscitados por los patrones entonativos obedecen a un cambio de entonación, pero dicho significado no es propio de la entonación sino del nivel de significación en que se encuentre la unidad diferenciada entonativamente (palabra o enunciado).

Así pues, los contornos entonativos fonológicamente significativos (tonemas), son signos lingüísticos:

- cuyos significantes son sus variantes melódicas típicas (alocontornos) descritas mediante rasgos fonéticos
- cuyo significado es la clasificación misma por rasgos fonológicos (la aliedad).

Cantero (2002) distingue además tres rasgos fonológicos para caracterizar los tonemas del castellano: /±interrogación/, /±énfasis/ y /±suspensión/:

/±INTERROGACIÓN/ El final ascendente del enunciado constituye una entonación marcada, frente al final descendente, entonación no marcada. Esto permite diferenciar la entonación no marcada /-interrogativa/ de un enunciado declarativo, de la marcada /+interrogativa/ de un enunciado interrogativo. No debe entenderse /+interrogación/ como entonación de pregunta, ya que ello corresponde más bien a los niveles semántico y pragmático, pero no al nivel fonológico. Así, un contorno /+interrogativo/ puede servir para enunciados no interrogativos, como los de amenaza, cortesía, etc.
/±ÉNFASIS/ Se refiere al carácter marcado del contorno, frente a los contornos típicos /+interrogativo/ y /-interrogativo/. Es relevante el énfasis en sí, y no el tipo de énfasis. La inflexión final no es la única característica fonética relevante para marcar el énfasis, sino toda la estructura melódica del contorno, asociada a la estructura acentual. En definitiva, el contorno /+enfático/ puede alterar sensiblemente el modelo general de los contornos /+interrogativo/ y /-interrogativo/.
/±SUSPENSIÓN/ Cuando no acabamos una frase y la interrumpimos producimos el rasgo fonológico /+suspensión/. Así, p.e. en el diálogo el rasgo /-suspensión/ sirve para marcar la finalización del contorno y por tanto de la emisión, mientras que el rasgo /+suspensión/ indica que aún no se concede el turno al interlocutor. Inicialmente, cualquier contorno /±interrogativo/ y /±enfático/ que esté interrumpido es un contorno /+suspendido/. Ahora bien, existen en posición final contornos /+suspendidos/ característicos de cada tipo de contorno: /±interrogativo/ y /±enfático/.

Los rasgos fonológicos mencionados admiten combinaciones entre sí. El rasgo /±énfasis/ opera sobre los contornos /±interrogativo/ dando lugar a cuatro tipos de contornos:

 

 

Sobre estos cuatro contornos opera a su vez el rasgo de /±suspensión/, lo que origina otros tipos que podemos expresar fonológicamente por sus rasgos pertinentes:

 

 

3.3. Conclusiones preliminares

Los estudios destacados previamente, comprometidos con el enfoque discursivo del estudio entonativo plantean, sin duda, un avance metodológico frente a los antecedentes apuntados en 2., no obstante, tales trabajos son parcialmente mejorables, ya que:

- no permiten superar el problema de asociar directamente estructura lingüística, actitud del hablante, función pragmática, etc. a una entonación dada
- no asumen el estudio de la entonación en la conversación desde una perspectiva interactiva: no tienen en cuenta factores fundamentales en este sentido como el contexto lingüístico, el contexto situacional comunicativo, el lugar y el momento de la interacción, el papel de cada participante (su relación, su experiencia compartida, etc.), la implicación de efectos comunicativos sutiles (intencionalidad irónica, expresión de afectividad y sentimiento, manifestación de (des)cortesía...), la relevancia de factores de índole subjetiva (estado de ánimo, carácter personal, educación y formación cultural del individuo, etc.)
- en la conversación la entonación es determinante para la "construcción del sentido" de un acto dado: los mecanismos prosódicos permiten el avance discursivo en toda circunstancia, ya que además de derivar del emisor, miran hacia el receptor, esto es, adquieren relevancia en la medida en que este ve reflejadas en la actuación lingüística de aquel sus expectativas comunicativas.

Queda pendiente, pues, la formalización de un modelo fonético global para el análisis entonativo del habla espontánea. Nuestra propuesta en este sentido consiste en la integración de un enfoque funcional-interactivo (descrito en 4.1.) con el enfoque metodológico derivado del modelo de Análisis Melódico del Habla, tal como describiremos en 4.2.

4. Modelo global para el análisis entonativo del habla: hacia la integración del modelo entonativo interactivo-funcional y del modelo de Análisis Melódico del Habla

4.1. Propuesta de análisis entonativo interactivo-funcional

Como hemos indicado, los instrumentos teóricos previos nos abocan a la necesidad de un modelo entonativo de base funcional capaz de aportar un grado adecuado de precisión descriptiva y metodológica, una robustez teórica y conceptual suficientes, una capacidad idónea de proyección sobre corpus orales diversos y, sobre todo, una perspectiva interactiva de análisis: si aceptamos que la entonación es determinante para la construcción de sentido en la conversación, convendremos igualmente en que los mecanismos prosódicos derivan del emisor y miran hacia el receptor, por lo que el estudio planteado debe imponerse inicialmente desde un enfoque interactivo.

Como en el resto de relaciones lingüísticas (y las entonativas lo son), partimos de la agrupación de las funciones prosódicas en dos ejes de análisis, uno sintagmático, que estudia las unidades entonativas in praesentia, cuando se suceden en la línea horizontal del habla, y otro paradigmático, orientado al estudio de las unidades entonativas in absentia, cuando se excluyen opositivamente y resultan conmutables por su capacidad distintiva (con el consiguiente cambio de sentido o de valor comunicativo) en un contexto dado. Ambos ejes de análisis se distribuyen respectivamente en los niveles monológico (donde se toma la intervención —cambio de hablante en la conversación— como unidad estructural máxima de referencia para el análisis prosódico) y dialógico (donde se considera el enlace entre dos o más intervenciones de dos o más hablantes); abogamos así por un modelo interactivo global para el análisis prosódico de la conversación.

4.1.1. Nivel monológico

En el nivel monológico, en el seno de las intervenciones de cada hablante, la prosodia delimita los diferentes grupos de entonación que se suceden en el flujo de habla como segmentos mínimos de discurso; a su vez, estos grupos de entonación se organizan a partir de la concatenación y superposición de distintos patrones melódicos locales, haciendo valer las funciones demarcativa e integradora de la entonación. Podemos reconocer así las funciones monológicas sintagmáticas de la entonación:

- La función demarcativa establece fronteras lingüísticas entre enunciados: la posesión de una curva melódica completa es signo inequívoco de existencia de enunciado (Hidalgo, 1997); es lo que encontramos, por ejemplo, en el caso de las formas melódicas interrogativa o exclamativa.
- La función integradora favorece la imbricación de distintos segmentos de habla en el interior de un enunciado. La forma lingüística habitual de representación de tales segmentos (subactos en la propuesta de Briz y Grupo Val.Es.Co. 2014) es el grupo de entonación. Esta función proporciona cohesión al discurso oral, informa sobre la conclusión o continuidad del enunciado al segmentar las unidades internas de una serie enumerativa y permite reconocer sus diferentes componentes informativos: así, una entonación descendente puede anticipar un cambio de tema, si a continuación se introduce el nuevo tema mediante un tono alto.

Dentro del nivel monológico en que nos hemos situado, sobre los distintos enunciados se proyectan otras funciones melódicas que otorgan su valor comunicativo particular a cada enunciado, lo que nos sitúa en el eje funcional paradigmático del que hablábamos anteriormente:

- La función modal primaria (FMP) actúa sobre los enunciados dotándolos de valores comunicativos específicos oponibles entre sí según la intencionalidad del hablante (aseveración, interrogación o volición). Se manifiesta en estos términos especialmente en registros formales (lectura de textos escritos, discursos, conferencias...).
- La función modal secundaria (FMS) afecta a unidades monológicas mínimas (enunciados) que se oponen según su valor pragmático; en la conversación esta FMS eclipsa, de hecho, a la FMP. No existe en lo coloquial una entonación neutra en sentido estricto: la conversación espontánea, por su naturaleza, constituye una forma de discurso con altos niveles de rendimiento para la FMS10. Su estudio y descripción exige la contextualización del mensaje para calibrar con rigor su grado de adecuación pragmática. Aglutina muy diversos comportamientos prosódicos, particularmente los que se derivan de la alteración de contornos melódicos neutros (lo que favorece la generación de matices semánticos muy versátiles) o de la variabilidad propia de las expresiones exclamativas.

4.1.2. Nivel dialógico

Si pasamos al comportamiento funcional de la entonación en el nivel dialógico deberemos considerar, como indicábamos previamente, el enlace entre dos o más intervenciones de dos o más hablantes. En estos términos, podemos evidenciar, de nuevo, una serie de funciones entonativas, sintagmáticas y paradigmáticas, que condicionan la construcción interactiva del discurso.

En el ámbito de las funciones dialógicas sintagmáticas, debe mencionarse el papel de la prosodia en la configuración de las llamadas topicalizaciones (TOP). Efectivamente, en muchas ocasiones el hablante escinde fragmentos de habla de cuyo estatuto jerárquico y segmentación se pueden derivar dudas: el empleo de una entonación específica contribuye a aminorar tales dudas y hace comprensible la secuencia final.

Existen TOPs a la izquierda y TOPs a la derecha. Las primeras, si van disociadas de la curva principal, no suelen estar separadas por pausa obstruyente y hay cierta tendencia a enfatizar prosódicamente el tonema final de la TOP, ya que en muchos casos la F0 final alcanza o supera el promedio tonal del hablante. Estos valores de F0 implican cierto grado de insistencia sobre lo dicho: al efectuar dicha elevación el hablante rompe el curso prosódico normal de la curva entonativa y favorece la ruptura de la estructura prosódica: [ell auto↑ no recuerdo ahora mismo cómo se llama→].

En cuanto a las TOPs a la derecha, no tan frecuentes como las anteriores por su menor eficacia como recurso enfático, tampoco suelen presentar pausa obstruyente, pero por su ubicación entre dos tonemas demarcativos (el precedente y el final), suelen constituir un grupo de entonación independiente. Por su posición (final) se integran cómodamente en el curso melódico general de la curva principal: presentan tonema descendente cuando la curva es aseverativa, y tonema ascendente si la curva principal es interrogativa o inacabada (actos suspendidos): [o sea yo he vivido allí hasta los dieciocho años en el pueblo↓ en Las Pedroñeras↓].

Otra faceta de las funciones dialógicas sintagmáticas de la entonación tiene que ver con el proceso de alternancia de turnos en la conversación. En este caso, la entonación contribuye a regular la sucesión de turnos de habla en colaboración con otros recursos (prosódicos y/o paralingüísticos) como la cualidad de voz, los ajustes articulatorios, o ritmo elocutivo.

Así pues, teniendo en cuenta que la distribución de los turnos obedece a reglas generales (Sacks et al. 1974) y a señales específicas que controlan el acceso a la palabra y que pueden aparecer tanto al final de una intervención como durante su emisión (Duncan 1972; Auer 1996), conviene que tales índices coincidan con las partes finales de cada turno o lugares de transición pertinente (LTP), a fin de evitar la perturbación del desarrollo conversacional. En tal caso, los rasgos suprasegmentales ayudan al oyente a reconocer posibles LTP, tanto en posición interior, como en posición final de turno.

De este modo, la sucesión fluida de turnos se produce cuando, una vez reconocido por el oyente un LTP, dicho LTP coincide con el límite del turno articulado por el hablante: el oyente tiene entonces abierto el camino de su intervención (por ejemplo, cuando el final de un enunciado aseverativo se articula con tonema descendente, un nivel tonal bajo (en el rango tonal del hablante) y con un silencio-pausa demarcativo:

A: porque ya comentándolo p'allá↑ le dije- digo mira digo qué reloj m’he encontrao↓ di(go) ¡madre mía! d'algún trasto será
B: sí↓ yooo hoombre↓ yo pienso en principio si sería de oro [RB37B1, Líneas 50-52]

En cambio, el habla simultánea (solapamiento) se produce cuando ningún interlocutor está claramente designado por el hablante, originándose en ese caso una competencia entre los sucesores potenciales (incluido el propio hablante) de modo que cada hablante puede desarrollar su intención de tomar (o mantener) la palabra en el primer LTP reconocible. Un caso típico de habla simultánea es el de la superposición, simultaneidad de habla de corta duración (generalmente sobre las últimas sílabas del enunciado del hablante) ocasionada generalmente por algún error de reglamentación de la alternancia que, sin embargo, no llega a percibirse como violación del turno; no perturba realmente la comunicación porque es demasiado breve. En la medida en que afecta al final de un turno de habla, se produce generalmente sobre expresiones fáticas o sobre las últimas sílabas, es decir, sobre elementos que funcionan como señales de parada y están desprovistos de valor semántico propio11.

La interrupción, en cambio, suele ir asociada a una elevación desmesurada del promedio de F0, tanto por parte de hablante como por parte del oyente, lo que desencadena procesos competitivos de lucha por el turno. Aunque no parece haber una relación directa entre interrupción y el dominio que el hablante ejerza (o intente ejercer) sobre sus interlocutores, puede afirmarse que quien eleva más su promedio de F0 y la amplitud global de su enunciado, acaba imponiéndose a los demás.

Junto a comportamientos sintagmáticos de la entonación a nivel dialógico, cabe reconocer también una serie de funciones dialógicas paradigmáticas, atendiendo a un hecho obvio: la entonación posee "trascendencia interactiva" porque es capaz de modificar la naturaleza ilocutiva de los enunciados determinando la interpretación pragmática del oyente (Gil 2007: 370).

En todo caso, no parece haber un repertorio cerrado y claro de contornos entonativos pragmáticamente estables; más bien existe "un repertorio relativamente pequeño de recursos entonativos, cada uno con un significado semántico-pragmático muy general (intensificación, atenuación, etc.) que, combinados en un contexto de habla dado con las estructuras léxicas y con otros recursos fónicos de tipo paralingüístico (...) provocan la inferencia por parte del oyente de un inmenso número de significados y/o matices significativos" (Gil 2007: 371). La modalidad enunciativa puede quedar fijada además por elementos vocales no estrictamente suprasegmentales:

- Modulaciones de la voz que representan valores comunicativos cotidianos, como alegría, impaciencia, enfado, tristeza, etc.
- Elevación de la intensidad (cuando varias personas hablan simultáneamente y una de ellas pretende ganar el turno de habla)
- Aceleración/ralentización de la velocidad del habla (el tempo de elocución suele ser más lento en estilos de habla formales que en estilos informales)
- Un tipo de voz "especial" (el caso del habla susurrada)
- etc.

Por otro lado, la implicación de estas funciones dialógicas paradigmáticas de la entonación es altamente relevante en estilos de discurso relajados o informales, como la conversación coloquial, donde son muy altos el grado de espontaneidad del hablante y de inmediatez del evento comunicativo; no es extraño en este sentido que entre los contextos situacionales más habituales donde la prosodia contribuye a la construcción del sentido discursivo destaquen aquellos en que está implicada la expresión de humor, de ironía o de (des) cortesía.

Efectivamente, ciertas situaciones discursivamente cerradas donde la prosodia contribuye a desencadenar efectos humorísticos (coincidentes con la presencia de RISAS) parecen asociadas a magnitudes prosódicas elevadas:

A: no está↓, no
C: có[gelo↑]
A: [sí sí] CÓGELO
C: pásame una poca/ bueno↓ me pongo yo cocacol— y lo cojo B: limpiarlo un poco ¡coño!
D: [(RISAS)]
B: [(RISAS)] desde luego tío→
D: (RISAS) es NAturaleza (RISAS) ¡hostia! esto estamos→een la jungla/ (RISAS)

[En el ejemplo anterior, la primera intervención de B presenta una entonación exclamativa con rango tonal elevado, asociada a la expresión malsonante "coño"]

La expresión de humor también puede estar asociado a magnitudes prosódicas mínimas:

C: ee ¿la Caty de qué lo lleva↑?
D: ¿yo?§
A: § habas
D: habas/ con pollo
A: habas con pollo/ (RISAS) buena combinación// °(estos van a cagarnano)°
D: (RISAS)

[La parte final de la segunda intervención de A se articula con pronunciación parentética en voz baja (intensidad mínima, susurro): los interlocutores están comiendo en el campo y se hace presente en ese momento un "intruso" involuntario que genera motivos de complicidad burlesca. La causa, hipotéticamente burlesca, de esa presencia se expresa en voz muy baja, susurrante, y las RISAS surgen de nuevo como señal de complicidad entre interlocutores, en la tercera intervención de D]

En cuanto a la expresión de ironía a través de la prosodia, para otras lenguas existen trabajos que evidencian la capacidad "multimodal" de la prosodia en esta dirección; el exhaustivo trabajo de Attardo et al. (2003) estudia algunos marcadores multimodales de la ironía y el sarcasmo en inglés, considerando como rasgos efectivos el tono (mecanismo de contraste) o la expresión de la cara (que, obviamente, no constituye un rasgo lingüístico). Consideran que no es posible estudiar el tono de los enunciados irónicos aisladamente, ya que el contraste de patrones tonales va más allá de la frontera oracional.

En realidad, la entonación y los patrones tonales no pueden disociarse de la pragmática del enunciado particular en que aparecen: las claves entonativas para la ironía existen como recursos contrastivos no "sustanciales", esto es, no parece haber una entonación irónica específica per se, sino que los patrones melódicos "irónicos" que contrastan con el patrón entonativo circundante (particularmente el precedente) o el patrón entonativo esperado, sugieren que "algo" está cuestionando el enunciado y ese "algo" desencadena los procesos inferenciales necesarios para reconocer e interpretar el sentido irónico12.

Finalmente, por lo que respecta a la capacidad multimodal de la prosodia para expresar efectos pragmáticos corteses (o, a veces, descorteses), cabe reconocer en el nivel dialógico ciertos patrones melódicos atenuantes en la órbita de la FMS (funciones entonativas paradigmáticas). Esto suele producirse en situaciones de contradicción entre hablantes (cuando uno de ellos no quiere parecer tajante y recurre a parámetros bajos de F0, reduciendo la impresión de polémica), ante órdenes expresadas sin exigencia (también mediante parámetros mínimos de F0) o en construcciones sintácticas elípticas que pretenden "disfrazar" la intencionalidad última del hablante. Cabe hablar, pues, de una relación bastante estrecha entre la expresión de atenuación cortés y la prosodia utilizada para ello; este hecho se ha estudiado habitualmente desde tres puntos de vista:

- la transposición de patrones melódicos
- la propuesta de patrones convencionales atenuantes (pretonema cortés)
- la delimitación de las funciones atenuadoras de la entonación

En relación con la transposición de patrones melódicos: Quilis (1993: 445) mencionaba el uso de expresiones interrogativas pronominales asociadas a una interpretación cortés, articuladas con esquemas melódicos propios de la interrogación absoluta (tonema ascendente). La interpretación cortés se relaciona en este caso con la entonación típica de pregunta, aplicada a cualquier acto enunciativo no cortés o, incluso, descortés (asertivo, exhortativo, etc.); en este sentido, para Haverkate, "en términos generales, puede formularse la hipótesis de que una curva melódica creciente refleja la intención del hablante de expresarse cortésmente" (1994: 197).

Por lo que respecta a la propuesta de patrones convencionales atenuantes (pretonema cortés) que favorezcan la delimitación de las funciones atenuadoras de la entonación, Álvarez y Blondet (2003) observan que la frase o expresión cortés para los hablantes de español de Mérida (Venezuela) no está determinada simplemente por la presencia de un tonema ascendente de base interrogativa, sino que concurren varias estrategias prosódicas: las modulaciones de la F0 (variabilidad entonativa), la altura tonal y la duración silábica son también parámetros asumibles en la interpretación cortés.

Roldán (2000) introduce a su vez un listado exhaustivo de marcas prosódicas favorecedoras del efecto cortés atenuante: alargamientos, prominencias o elevaciones de tono muy marcadas, coincidencia entre las sílabas alargadas y las prominencias, patrón melódico sinuoso en el cuerpo, curva tonal que sobrepasa e interrumpe las líneas de declinación, juntura terminal predominantemente descendente, rango de entonación amplio, etc. Orozco (2008), por su parte, estudia el caso de las peticiones corteses: el tono de juntura inicial suele ser H% y la amplitud de los movimientos es mayor que en la petición neutra o no cortés.

Finalmente, Devís (2011) detalla otras marcas prosódicas habituales en la expresión de atenuación pragmática:

- inflexión final suspendida, en lugar de la esperable (descendente) en expresiones aseverativas
- inflexiones internas como claves acústicas para distinguir una enunciado cortés de uno neutro: énfasis de foco ancho mediante inflexión final circunfleja (ascendente-descendente), a manera de reducción de responsabilidad con respecto al enunciado emitido
- énfasis de foco ancho sobre vocales átonas a lo largo de la emisión
- énfasis de palabra con inflexión circunfleja interna descendente-ascendente
- F0 baja a lo largo de la emisión como rasgo de foco ancho para reducir la impresión de polémica

4.2 Hacia la integración de dos modelos de análisis entonativo: el modelo entonativo interactivo-funcional y el modelo de Análisis Melódico del Habla

En lo que sigue nos detendremos en los importantes paralelismos metodológicos y epistemológicos existentes entre el Modelo interactivo-funcional (descrito en 4.1.) y el Modelo de Análisis Melódico del Habla (AMH), lo cual nos permitirá postular la imbricación de ambos para llegar a una mejor y más precisa descripción de la entonación en el habla espontánea.

Si el eje sintagmático defendido desde la perspectiva interactivo-funcional tiene que ver con la relación entre unidades entonativas in praesentia en el continuum del habla, puede afirmarse que dicho eje asume gran parte de los valores entonativos que el modelo de análisis melódico del habla atribuye a la entonación prelingüística (y, también en algunos casos como el de la entonación de Foco, a la entonación paralingüística,). Al otro eje, el paradigmático, que considera las relaciones distintivas (sentidos o valores comunicativos mutuamente excluyentes) entre unidades entonativas in absentia, corresponde lo que el modelo AMH entiende como entonación lingüística13 y, también en algunos casos como el de la entonación de cortesía, como entonación paralingüística.

La cuestión que se plantea aquí, para nosotros, es la conveniencia de adscribir adecuadamente los niveles monológico o dialógico, de algunas funciones entonativas no precisadas del todo desde el modelo AMH. Así, la entonación de Foco (que hemos relacionado con las Topicalizaciones dentro del modelo interactivo-funcional) o la entonación de Cortesía, se integrarían, desde nuestra perspectiva interactiva, en el nivel dialógico (sintagmático o paradigmático) de las funciones entonativas, como veremos más adelante.

En el nivel monológico cabe reconocer, pues, el siguiente haz de funciones entonativas:

a) Funciones monológicas sintagmáticas

- Entonación prelingüística, cuyo ámbito estructural es el de la intervención; está supeditada al proceso de combinación o demarcación de segmentos de habla en el interior de una intervención. Pueden discriminarse dos funciones diferenciadas:

1. Función demarcativa: establece fronteras lingüísticas entre enunciados completos (curva melódica completa)
2. Función integradora: integración de segmentos de habla en el interior de un enunciado. Su representación fónica es el grupo de entonación, que otorga cohesión al discurso oral y proporciona información sobre la conclusión o continuidad del enunciado; segmenta, por ejemplo, las unidades internas de una serie enumerativa y permite reconocer sus diferentes componentes informativos; una entonación descendente indica cambio de tema si a continuación se introduce un tema siguiente mediante un tono alto; etc.

b) Funciones monológicas paradigmáticas

- Entonación lingüística, cuyo ámbito estructural es el enunciado, compatible con una curva melódica completa dotada de función comunicativa. A este componente del corpus funcional entonativo se adscriben dos funciones, diferenciables, si no con facilidad, si al menos operativamente:

3. Función modal primaria [FMP], cuyo rasgo distintivo común, de acuerdo con el sistema propuesto por el modelo de análisis melódico del habla sería [-enfático]: los enunciados adquieren prosódicamente valores comunicativos "neutros" conmutables (aseveración, interrogación, volición) propios de registros cuidados (formales), como la lectura de textos escritos, discursos, conferencias, etc.
4. Función modal secundaria [FMS], cuyo rasgo distintivo común, de acuerdo con el sistema propuesto por el modelo AMH sería [+enfático]. La entonación actúa sobre unidades monológicas mínimas (enunciados) que se oponen por su valor pragmático. Su descripción exige contextualizar el mensaje y determinar su grado de adecuación pragmática14

A nivel dialógico debe entenderse como clave la implicación de la entonación (y su poder funcional, por tanto) para construir a dos bandas el discurso, ya que hablante-oyente y oyente-hablante son por igual corresponsables del resultado enunciativo, esto es, del enunciado que se construye interactivamente:

a) Funciones dialógicas sintagmáticas

Al ámbito dialógico sintagmático se adscriben las Topicalizaciones, tal como las hemos caracterizado previamente, que en el modelo AMH corresponden a una entonación paralingüística de foco. El hablante escinde fragmentos de habla para realzarlos informativamente respecto del interlocutor, de modo que el empleo de una entonación específica contribuye a hacer más o mejor comprensible una determinada secuencia.
También cabe considerar entre estas funciones dialógicas sintagmáticas la participación de la entonación, junto con otros rasgos prosódicos, en la regulación de la alternancia de turnos.

b) Funciones dialógicas paradigmáticas

En general, las funciones dialógicas paradigmáticas de la entonación pueden ser asociadas con la denominada entonación paralingüística por el modelo AMH. Efectivamente, para Cantero (2014: 621), dentro de dicha entonación paralingüística se integran una serie de funciones entonativas expresivas "no claramente codificadas en el idioma (es decir, más allá del código lingüístico) y relacionadas con la competencia sociocultural del hablante". Lo que quiere decir el autor es que, a pesar de su "marginalidad" respecto del sistema lingüístico, tales rasgos no son puramente idiosincrásicos: los interlocutores los comparten formando un pseudocódigo o "código semiestable" (Cantero 2014: 621).
De hecho, estos elementos son de suma relevancia en registros informales como la conversación coloquial, donde el grado de espontaneidad del hablante y de inmediatez del evento comunicativo son máximos. Los contextos más usuales donde la prosodia contribuye a la construcción interactiva del sentido discursivo son los de humor, ironía y cortesía, que pueden asociarse perfectamente con los valores de entonación de cortesía o emocional que el modelo AMH localiza en el espectro de la entonación paralingüística.

Un problema particular en este terreno es el que afecta a la llamada entonación emocional, para la que debe todavía aclararse si constituye "algo parecido a un código semiestable, similar a los que constituyen la entonación de cortesía y de foco, puesto que, de algún modo, también contribuye a la eficacia de la comunicación y es capaz de transmitir la afectividad que refleja (o a la que se refiere) y no solo de contagiarla" (Cantero 2014:625).

Para explicar cómo funciona (o podría funcionar) esa especie de código semiestable Cantero (2014) remite a la entonación emocional tal como la reproducen los actores o profesionales de la voz: los actores, oradores políticos, locutores radiofónicos y televisivos, predicadores y telepredicadores, etc. "convocan una convención que les permite ser eficaces con su público, conmoverlo y provocar una respuesta emocional" (Cantero 2014: 625). Si la entonación emocional no constituyese en algún modo un código "no sería posible la eficacia comunicativa de los artistas de la emoción" (Cantero 2014: 626).

Lo que ocurre es que los códigos de entonación emocional "se negocian socialmente: los espectadores de una cadena televisiva, de una emisora de radio, de una confesión religiosa o de una escuela interpretativa identifican los patrones entonativos que se relacionan con estados afectivos y los asumen como propios; se contagian de ellos y los reproducen; comparten la comunidad y comparten sus códigos naturales, entre ellos los códigos de entonación emocional (Cantero 2014:626).

En conclusión, podemos defender la incorporación de la entonación emocional entre las capacidades funcionales propios de la prosodia en el ámbito dialógico paradigmático, ya que puede entenderse como código semiestable relacionado con la competencia sociocultural de un hablante, perteneciente no al sistema, pero sí a la comunidad de habla o comunidad cultural, en cuyo seno configura algo próximo a un sistema codificado. Por supuesto, existe también una entonación emocional genuina, idiosincrásica, personal, derivada de la propia creatividad emotiva del hablante, que no constituye, en consecuencia, un código semiestable ni está, por tanto, codificada ni es susceptible de estudio en el ámbito de las funciones dialógicas paradigmáticas de la entonación.

5. Conclusiones

Con este trabajo programático se ha pretendido mostrar un estado de situación general respecto de un objeto de estudio de reciente impulso, que no ha gozado tradicionalmente de la atención adecuada: el estudio pragmático de la entonación en el discurso oral.

Efectivamente, el análisis prosódico de la conversación ha venido demostrándose en los últimos años como requisito previo hacia la profundización en el análisis pragmático de la conversación; las limitaciones inherentes al estudio científico nos han obligado a centrar la atención en un tipo de conversación particular, la conversación coloquial. Pero la decisión no es solo por razones de método: la conversación coloquial es la forma oral comunicativa más genuina; y sobre esta base deberíamos asentar los fundamentos del análisis prosódico conversacional.

Por otra parte, resulta evidente que la delimitación de la diversidad funcional de la entonación exige abordar el problema desde una perspectiva interactivo-conversacional si se aspira a dar cuenta de la totalidad de esa diversidad. Un paso interesante para avanzar en estas investigaciones sería, en nuestra opinión, profundizar en los puntos de contacto y afinidad existentes entre dos modelos descriptivos que, aunque diferentes en su metodología, pueden resultar afines en cuanto a sus objetivos: el Análisis Melódico del Habla y el Enfoque interactivo fonético-funcional.

Esquemáticamente, puede comprobarse el mencionado grado de afinidad en el siguiente cuadro:

 

 

*Observaciones al cuadro:
Subacto: Segmento de habla interior de enunciado (en la práctica, grupo de entonación con valor informativo) Acto: Enunciado
Intervención: Cambio de hablante en la conversación
Intercambio: Sucesión de dos o más intervenciones de dos o más interlocutores
TI:
Topicalización a la izquierda
TD:
Topicalización a la derecha
FMP:
Función modal primaria
FMS:
Función modal secundaria

Notas

1 Categórica, con tonema de ultracadencia; dubitativa con tonema de cadencia-semicadencia; insinuativa con una breve inflexión ascendente en semianticadencia, etc.

2 Restrictiva, cuando la intención interrogativa recae principalmente sobre uno de los elementos que componen la frase; aseverativa, cuando la interrogación se inclina hacia la aseveración, con un descenso de la voz al final de la frase; reiterativa, cuando el hablante insiste sobre lo que se acaba de oír o decir y la entonación alcanza un nivel más alto de lo normal; exclamativa, con diferentes formas melódicas según el carácter y proporción de los elementos lógicos y emocionales; paréntesis interrogativo, a modo de pregunta dentro de una oración enunciativa, con tono alto y una línea musical más elevada, etc.

3 Mandato refrenado, con aumento de la tensión articulatoria; imperativo inverso, sin energía dinámica> lo dicho expresa lo contrario de lo que se desea decir; recomendación: elevación del tono sobre el nivel normal, retardamiento de la pronunciación, refuerzo de la claridad articulatoria y aumento de número y duración de las pausas; exhortación: recomendación reforzada de tono con giros amplios y reposados en la entonación, inicio con tono grave, elevación gradual posterior y final con modulación circunfleja; etc.

4 Descendente, con amplitud menor (conmiseración, compasión, decepción, disgusto, reproche, etc.); amplitud máxima (estados emocionales intensos); ascendente, como expresión de extrañeza y sorpresa, intención de réplica, rectificación o protesta; elevación suave y gradual de la voz (en la última sílaba tónica se produce un breve descenso y después una nueva elevación sobre esa misma silaba o la siguiente); ondulada, como expresión de estados anímicos de alegría o dolor intensos, entusiasmo, desesperación, admiración, devoción, etc., con un tempo lento; etc.

5 Efectivamente, no tienen el mismo papel los ascensos entonativos de los ejemplos a) o b):
¿Quieres venir al cine?
Me gustan mucho las pastas, los bollitos, las galletas de chocolate
Tampoco tendrá el mismo efecto contextual el enunciado eres muy listo, como aseveración (constatación de un hecho) que como aserción irónica (lo que quiero decir en realidad es que eres bastante ignorante, que tienes pocas luces), aunque se empleen patrones melódicos muy próximos. Es necesario, pues, aclarar en qué nivel discursivo están actuando tales recursos prosódicos antes de proceder a su descripción.

6 En el sistema de Brazil el segmento tónico empieza con la primera sílaba prominente, "comienzo", y termina con la última sílaba prominente, el acento nuclear o tónico (tonic). No hay sílabas prominentes en los segmentos proclíticos ni enclíticos. En todo caso, la prominencia es una elección disponible para el hablante independiente de la estructura gramatical del enunciado.

7 Hidalgo (1997) o Abouchaar (1999) constituyen algunas aplicaciones específicas de este modelo al ámbito del español.

8 Tales entonemas desarrollan sus valores comunicativos según las modalidades afectivas, sociales, geográficas o estilísticas, y se oponen entre sí de acuerdo con determinados rasgos distintivos derivados de la forma del contorno entonativo, la figura del movimiento melódico en el centro de entonación y en el segmento postónico, el número de picos tonales, el tiempo vocálico relativo, el tiempo vocálico máximo, la intensidad máxima y la velocidad del tono fundamental y el registro o nivel del tono en posiciones significativas (nivel inicial, nivel final, nivel de máxima F0 y nivel de mínima F0).

9 Es interesante el grado de afinidad de esta propuesta descriptiva con otras que también consideran el principio de downstep (Fant 1984, Prieto y otros 1995, Prieto 1998, Hidalgo 1997, Face 2003, etc.), el principio de reajuste (Cabedo 2009) o la diferencia de rango o registro tonal (Cabedo 2007).

10 En realidad, esta idea ya está anticipada en Navarro Tomás (1944:19-21), cuando afirmaba que "en la expresión y en la percepción, a los tonos agudos y graves se asocian respectivamente aquellos sentimientos que representan mayor o menor energía en las reacciones del ánimo y en el esfuerzo vital. El tono agudo se presta a la evocación de todo aquello que se considera o siente como fuerte, alegre, vivo o claro, y el tono grave a la de las ideas y emociones de carácter oscuro, flojo, triste o pesado (...) las inflexiones del tono, combinadas con las modificaciones del acento y de la cantidad, reflejan todos los matices del sentimiento dentro de la infinita gama emocional".

11 Hidalgo (1998b) ha estudiado las marcas prosódicas indicativas de superposición:
- mayor aceleración elocutiva en el segmento previo al habla simultánea
- índices entonativos de límite (tonema descendente, seguido o no de pausa)
- promedios de F0 antes y durante la superposición similares, o bien experimentan un leve incremento en el transcurso de la superposición
-promedio de amplitud, antes y durante la superposición equilibrado en situaciones de habla simultánea no interruptiva.

12 Al respecto, Padilla (2004) ha demostrado que el análisis de la F0 en la inflexión final de la curva entonativa puede funcionar como parámetro útil en la valoración del efecto irónico: las marcas entonativas de ironía aparecen combinadas habitualmente con otros indicadores fónicos (o paralingüísticos) y/o kinésicos que guían la interpretación pragmática del oyente.

13 De acuerdo con los rasgos distintivos propuestos por AMH (/±interrogativo/ /±enfático/ /±suspendido/).

14 Entre otras alternativas, Hidalgo (1998a, 2001) adscribe esta FMS a ciertos patrones derivados de alteraciones estratégicas diversas sobre los contornos melódicos neutros y, en general, a la entonación de expresiones exclamativas estereotipadas (no emocionales). En la propuesta de AMH (Cantero 2002) se identifica con los patrones /+interrogativo/ /+enfático/ /+suspendido/: [¡¿...!?]; /+interrogativo/ /+enfático//-suspendido/: [¡¿ ?!]; /-interrogativo/ /+enfático/ /+suspendido/: [¡...!]; /-interrogativo/ /+enfático/ /-suspendido/: [¡ !] A pesar de todo, la distinción paradigmática entre FMP y FMS no suele ser diáfana, ya que los elementos suprasegmentales se manifiestan por interacción o polivalencia: un mismo rasgo entonativo puede derivar información muy heterogénea (modalidad de la frase, estructura sintáctica del enunciado, organización de los elementos del mensaje, actitud del hablante, valor informativo de las unidades del mensaje, realización de acentos enfáticos y no enfáticos, edad, sexo, características individuales, características socioculturales, características dialectales, etc.).

 

Obras citadas

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