SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.28 issue83EditorialHistória urbana: uma revisão da literatura epistemológica em inglês author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

Share


EURE (Santiago)

Print version ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) vol.28 no.83 Santiago May 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612002008300002 

Disciplinando la sociedad a través de la ciudad.
El origen del urbanismo en Argentina
y Brasil (1894-1945)1

Joel Outtes2

Abstract

This paper looks at the genesis of a discourse on urbanism in Brazil and Argentina between 1894 and 1945 using the ideas of Foucault on discipline and his concept of bio-power. Demographic pattern of the major cities in both countries from 1890 onwards is discussed. Plans proposed for the same cities in the 1920s and to urban representations, such as ideas about social reform, the role of hygiene in urbanism, and the relationship of ideas on Taylorism and the city are also discussed. The paper also analyzes the use of planning as an element of nation building and ideas defining eugenics in city planning. The implementation of city urbanism was a way of creating an industrial culture, disciplining society through the city, although the industrial proletariat never made up the majority of the population in Brazil or Argentina.

Key Words: Cultural Relations, International History, Foucault, City Planning, Latin America, Brazil, Argentina, Rio de Janeiro, Buenos Aires, São Paulo.

Resumen

Este artículo observa la génesis de un discurso sobre urbanismo en Brasil y Argentina entre 1894 y 1945, utilizando las ideas de Foucault de disciplina y su concepto de "bio-poder". Se discute el patrón demográfico de las grandes ciudades en ambos países desde 1890 en adelante. Los planes propuestos para las mismas ciudades en los años ´20 y sus representaciones urbanas, son analizados así como las ideas de reforma social, el papel de la higiene para el urbanismo, y la relación entre el taylorismo y la ciudad. Se analiza el uso del urbanismo como un elemento de construcción nacional y las ideas de eugenesia para el urbanismo. Su implementación constituyó una forma de crear una cultura industrial, disciplinando la sociedad a través de la ciudad, aunque el proletariado industrial nunca llegó a ser mayoría en la población de Brasil o Argentina.

Palabras clave: Relaciones culturales, historia internacional, Foucault, urbanismo, Latinoamérica, Brasil, Argentina, Río de Janeiro, Buenos Aires, Sao Paulo.

1. Introducción

El crecimiento del urbanismo en Brasil tuvo lugar en el mismo periodo en que el gobierno comenzó a intervenir en cuestiones sociales a través de la creación de una legislación laboral y políticas de bienestar. De acuerdo a Michel Foucault, conocimiento, discurso y poder están fuertemente asociados (Foucault,1977:4-5). El pensamiento de Foucault contiene aspectos que podrían ser aplicados en el desarrollo de la historia del urbanismo. Para éste, la verdad no existe en ningún discurso. Existe lo que él llama efectos de verdad (resultados) producidos dentro del discurso, pero que no son ni verdaderos ni falsos (Foucault,1977 y 1991). En el caso del urbanismo, la creación de instituciones tales como Comisiones o Consejos de Urbanismo, encargadas de controlar y planificar el crecimiento urbano dentro del aparato estatal, pueden ser vistas como estos efectos de verdad. Grandes transformaciones se produjeron desde el cambio de siglo hasta 1920 en el movimiento sudamericano de urbanismo. En tan sólo unos pocos años, el concepto de planificación se expandió desde aisladas intervenciones en partes específicas del territorio urbano a la planificación de la ciudad como un todo, y como control del crecimiento urbano. En lugar de reparar lo que se desarrolló de una manera inadecuada, apareció la idea de la creación de reglas para forzar las cosas de una forma pre-definida.

Foucault criticó algunas interpretaciones tradicionales del poder, ya fuera porque éstas se centraban en el problema de la soberanía o en aspectos jurídicos, o porque el poder era analizado desde un punto de vista marxista en términos de aparato estatal. El problema de cómo el poder era ejercido en términos concretos, en sus detalles, su especificidad, sus técnicas y tácticas, no fue nunca abordado en las explicaciones previas. Es desde esta consideración que Foucault desarrolla el concepto de bio-poder, un concepto de poder referido a una represión concreta de aspectos del cuerpo humano como movimiento, libertad de ir y venir, salud, juventud, edad, sexualidad y otros. Este concepto, al menos en parte, explica su interés en temas tales como las prisiones, hospitales, asilos y correccionales (o casas de caridad), donde tal idea podía ser verificada, observada y medida.

Por otro lado, el uso de este concepto sólo para el análisis de relaciones entre este tipo de instituciones muestra la debilidad y limitación de tal propuesta. La pregunta que queda después la percepción de esta limitación es en qué medida este tipo de acercamiento puede ser utilizado para el análisis del urbanismo. De hecho, las decisiones tomadas por el urbanismo tienen un impacto directo en el cuerpo humano. El cierre de ciertas áreas para determinadas actividades, por ejemplo, es una limitación a la libertad de movimiento. Una decisión del tipo de la anterior actúa a un nivel infinitamente pequeño de restricción del cuerpo, siendo de todas formas un tipo de bio-poder. En otras palabras, decisiones tales como restringir el uso de áreas, la prohibición de estacionar en ciertas calles, la distribución de partes de una zona ribereña para descargar el flete desde barcos, en lugar de utilizarla para el baño, todas ellas tienen un efecto en la libertad individual. Si la cárcel es el lugar en el cual la libertad es completamente suprimida, una zona restrictiva es el lugar donde la libertad es levemente disminuida.

Foucault establece que si el poder fuera sólo represivo, si sólo se dijera "no" cada vez, no sería obedecido. Él sostiene que lo que mantiene el poder y lo hace aceptable es el hecho de que produce cosas, causa placeres, forma conocimiento y produce discursos. Su función debiera ser considerada como una red productiva que atraviesa el cuerpo social completo, más que una instancia negativa de represión. De acuerdo con Foucault, la represión es más costosa y menos efectiva que la implementación de tecnologías para inducir un comportamiento. Aunque no entrega ningún tipo de evidencia estadística o cuantitativa, por lo cual ha sido criticado más de una vez, especialmente por historiadores (Poster,1982; Léonard,1980; Fo ucault,1980a y b; Driver,1994; Eley y Nield,1995; Noiriel, 1994 y Palmer, 1990), algunas sugerencias dadas son apropiadas para la planificación urbana. La implementación de la planificación urbana es una forma aceptable de poder, ya que produce cosas y enriquece el conocimiento. El conjunto completo de los textos y técnicas de la planificación urbana es prueba de eso. Desarrollaré estas ideas para el caso del urbanismo brasileño, comenzando con la siguiente cita:

"Urbanizar es facilitar, disciplinar, embellecer, dar al hombre los elementos de una vida que lo distinga más y más de las etapas inferiores e iniciales de la comunidad humana. La urbanización de la ciudad dará al municipio las razones para el incremento del standard de vida de las personas, construyendo casas y protegiendo a la ciudad de los vergonzosos barrios pobres" (Campello, 1938:3).

Con estas palabras, José Campello, periodista y miembro de la Comisión de Planificación de la Ciudad de Recife, celebraba en 1938 la entrega del proyecto de renovación del centro de esta ciudad brasileña. Las ideas desarrolladas en su discurso no le pertenecen sólo a él. Tomemos otro ejemplo. Otro reformador social, otra ciudad, otra fecha: Marcelo Mendoça, ingeniero y uno de los fundadores del Instituto Central de Arquitetos en Río de Janeiro, presentando un artículo en São Paulo ante el Primeiro Congresso de Habitacao en 1931, pensó lo mismo:

"Visitar los barrios pobres de la Capital Federal es suficiente para tener una vista clara de este problema. De ellos uno puede decir que provienen todos los vicios y toda la miseria moral y material. En los barrios pobres hay tuberculosis y alcoholismo. Los bajos instintos se desarrollan ahí. Luchar contra los barrios pobres es tomar parte en la batalla para incrementar la moralidad y mejorar la salud física de la raza. Este ambiente es usualmente ocupado por la clase obrera, la clase que especialmente necesita más higiene moral y física. En este medio ambiente repulsivo, el obrero constituye su familia y establece su hogar. Si su casa está en estas condiciones, nada es más deseado que escapar para olvidar y encontrar diversión en un bar, entregándose a los vicios, apostando y bebiendo. De vuelta en su casa, el obrero encuentra un hogar repulsivo que frecuentemente lo hace pensar que él está excluido de la sociedad. A partir de esto, la envidia y el odio crecen en él contra los que cree responsables de su miseria. El medio ambiente tiene desastrosas consecuencias para la infancia. Los niños viven mezclados sin distinción de sexo y adoptan el peor comportamiento, el cual llevan a la escuela y a sus lugares de trabajo. Se convierten en vagabundos, porque prefieren la calle donde pueden tomar aire y pasar la mayor parte de su tiempo en lugar de sus repulsivos cuartos. Las niñas en este medio ambiente pierden todas las nociones de honor y dignidad. En resumen, los barrios pobres son la causa directa de la total falta de organización de la clase obrera, ellos son un obstáculo absoluto para el desarrollo moral y físico de la clase trabajadora. Estos lugares debiesen ser demolidos" (Mendoça, 1931:141).

Este punto de vista de los problemas urbanos, a través de la mirada de dos profesionales profundamente involucrados en el nacimiento del movimiento de planificación urbana en Sudamérica, resulta sorprendente por sus prejuicios y temor a las multitudes. Este ensayo explora la génesis del discurso urbanista, ubicándolo en el corazón del paisaje cultural contemporáneo. Con dicho propósito es examinado el crecimiento urbano, los cambios en las ciudades y la coyuntura intelectual del período.

2. El crecimiento de las ciudades

Durante los últimos años del siglo diecinueve, las ciudades sudamericanas experimentaron un gran crecimiento demográfico. Río de Janeiro dobló su población en 16 años, con un crecimiento de más de un cuarto de millón de habitantes entre 1890 y 1906. Buenos Aires vivió el mismo proceso, con su población incrementándose en medio millón de habitantes (543.360). São Paulo presenció un hecho similar. Su población creció casi cuatro veces y media en diecisiete años, entre 1890-1907. Esto significa un incremento de casi un cuarto de millón de personas viviendo en este territorio, trabajando en su economía, habitando sus residencias y produciendo su riqueza, con gran parte de éstas expuestas a la pobreza.

Las ciudades de Recife en Brasil y Rosario en Argentina, menos importantes que las anteriormente mencionadas, también presentan un innegable crecimiento demográfico. Siendo estas ciudades de tamaño similar, con alrededor de 100.000 habitantes para el cambio de siglo, ambas experimentaron curvas demográficas comparables, al menos entre 1900 y 1920. Recife duplicó su población en tal periodo, cuando superó los 200.000 habitantes. Rosario dobló su tamaño en diez años (1900-1910). Cuando Recife alcanzaba los 233.000 habitantes en 1920, la población de Rosario continuaba siendo más grande, con un cuarto de millón de personas. Aun con una reducción de su tasa de crecimiento desde un 100% en 1900-1910 a un 25% en la siguiente década, esto significó un considerable aumento.

Si continuamos comparando tres grandes metrópolis -Río de Janeiro, São Paulo y Buenos Aires- después de 1906, la tasa de crecimiento demográfico siguió subiendo. Entre los años 1906 y 1920, Río creció menos que Buenos Aires y tuvo un aumento de 42,5%. La población de Buenos Aires, ligeramente más pequeña que la de Río en 1890, creció un 20% en 1906, con un total de más de un millón de habitantes, y ha permanecido más grande que Río desde entonces. En 1920, la llamada "París de Sudamérica" tuvo un crecimiento de población de más de medio millón de personas. Esto significó que casi 700.000 habitantes adicionales vivieran en Buenos Aires, tres veces el tamaño de Rosario, la segunda ciudad más grande de Argentina en ese periodo. Río, en cambio, estuvo sometido a un crecimiento poblacional de un 65% entre los años 1920 y 1928, incorporando más de 750.000 personas en su espacio. Esto significó que en sólo 8 años absorbiera un número de habitantes casi equivalente a la población de la segunda ciudad más grande de Brasil, São Paulo, que en ese entonces contaba con una población de más de 800.000 personas. Entre 1905 y 1930, esta ciudad triplicó su población, sumando más de medio millón de habitantes y creciendo desde 279.000 a 822.400 personas. En el mismo periodo, la capital argentina, que había crecido a menor velocidad que estas dos ciudades brasileñas, duplicó su población una vez más, agregando casi 1.200.000 habitantes más.

Cuadro 1.
Evolución demográfica principales ciudades de Argentina y Brasil
Año
Ciudad
1890
1893
1900
1906
1910
1914
1920
1928
Buenos Aires (2-4)
520
678(4)
-
1063
-
1577(3-4)
1738
2230
Recife (1,5)
112(1)
-
100/113(5)
-
-
-
233/239(5)
346
Río de Janeiro (1,6)
523
-
(688)
811
-
-
1158
-
Rosario (4,7)
-
92
100
-
200
223
250
-
Sao Paulo (1)
65
-
240
279
-
-
579
822,4

Población de las principales ciudades en Brasil y Argentina entre 1890-1928 (x 1000 habitantes)
Fuentes: (1) Connif, Hendrix y Nohlgren, 1971; (2) Bourdé, 1977; (3) Walter, 1982; (4) Laks, 1971; (5) Baltar, 1951; (6) Agache, 1929; (7) Prestes Maia, 1930.

 

3. La renovación de los distritos centrales

El enorme crecimiento demográfico experimentado por Sudamérica creó una sobrecarga de los servicios. El centro de la ciudad, el lugar donde la industria, el comercio y en consecuencia los empleos estaban localizados, recibió una parte significativa de este aumento de población. La densificación del núcleo urbano es originada principalmente por el deseo de la población de vivir en el centro, cercana a los trabajos (Sargent,1974:29). Tal concentración de población crea un deterioro en las viviendas existentes y de las condiciones urbanas como un todo. Los desempleados y las más desposeídas fracciones de la clase obrera encontraron dos formas de vivienda o residencia. Primero estuvieron los cortiços o casas de cômodos en Brasil o conventillos en Argentina, un tipo de vivienda que consiste en antiguas casas de clase media con muchas piezas apiñadas. Una posible variación del cortiço eran varias casas ensambladas en un edificio cuadrangular en el mismo terreno. La segunda alternativa comprende a los mocambos (chozas) y las favelas, casas autoconstruidas, provisorias e insalubre construidas con materiales naturales como arena, hojas de coco y una parte de materiales tradicionales como ladrillos y tejas, o bien con una mezcla de todos ellos. Estas casas fueron construidas en terrenos que no pertenecían a sus moradores y a menudo en lugares donde era muy difícil implementar infraestructura y servicios urbanos, como por ejemplo, en cerros y pantanos.

Cuando la economía alcanzó un cierto estado de desarrollo, la pregunta por el tránsito ya estaba formulada. La estructura urbana llegó a ser un obstáculo para el desarrollo económico. En Sudamérica, en orden a acelerar la circulación de personas y mercancías a través del sistema de transporte, como también por razones de salud pública, el Estado intervino en las ciudades. Esta intervención fue caracterizada por la restauración o renovación de los distritos centrales en las principales ciudades. En Río hubo una connotada renovación del centro de la ciudad, emprendida durante la administración del ingeniero Pereira Passos (un Haussman tropical, de acuerdo al diplomático Barão do Rio Branco) como prefecto de la ciudad (1902-1906). La renovación estaba basada en un plan propuesto por un comité en la década de 1870, del cual Passos era miembro (Jardim y Silva, 1875 y 1876; Souto, 1875 y 1876; Gantos, 1993 y Benchimol, 1982). Esta renovación estuvo caracterizada por la demolición del Cerro Senado, así como también de muchos otros edificios incluyendo cortiços, lo cual era esencial para la apertura de avenidas (Abreu,1988:63). Esto fue acompañado por un enorme trabajo de saneamiento realizado bajo la dirección del higienista Oswaldo Cruz, lo cual provocó una significativa reducción de la mortalidad por enfermedades contagiosas en ciertos grupos sociales, especialmente la fiebre amarilla en la población europea (Bodstein, 1986; Barbosa, 1990; Carvalho, 1984 y 1988; Kessel, 1983; Needell, 1983, 1987 y 1995; Meade, 1997; Peachmann, 1983; Peachmann y Fritsch, 1985 y Pereira, 1992).

Evidencia de que el tránsito era fundamental durante este periodo es el hecho de que el puerto fuera también reformado y ampliado, que distritos como Copacabana y Jardim Botanico fueran unidos al centro de la ciudad a través de la construcción del túnel Leme, inaugurado en 1906, y que importantes cambios tecnológicos fueron llevados a cabo en el sistema de transporte público, como la sustitución de la tracción animal por energía eléctrica a través de la electrificación de numerosas compañías de tranvías como Companhia Jardim Botanico en 1904, y las compañías São Cristovão, Carris Urbanos y Villa Isabel en 1905. Estas tres compañías fueron unificadas por la empresa canadiense que mantuvo la concesión para el suministro de electricidad de la ciudad, la Río de Janeiro Tramways, Light and Power Company Limited (Abreu, 1988:63, 66-67 y McDowall, 1988).

São Paulo también fue sometido a obras públicas. Durante la administración del prefecto Antonio Prado (1899-1911) fue abierta la Avenida Angélica, entre otras, y el sistema de transporte fue mejorado tecnológicamente, siendo electrificado. Durante la administración de Raimundo Duprat (1911-1914), otras calles fueron ampliadas, como Libero Badaró y Boa Vista, y también algunas plazas como Praça da Sé y Praça de São Francisco. En ese tiempo, el paso a desnivel de Santa Efigênia fue construido al costado del ensanchamiento de la Avenida de São João para permitir la construcción de un anillo de circunvalación (Osello, 1983:82). Estas mejoras fueron sólo parte de los proyectos propuestos a lo largo del debate sobre la organización del centro de la ciudad, sostenido durante 1906 y 1911 en São Paulo. El punto de partida de la discusión fue la construcción del Teatro Municipal (1903-1911), un edificio ecléctico diseñado por el arquitecto Ramos de Azevedo y un símbolo de la modernidad europea implementado por la elite gubernamental. La construcción del teatro al lado del Valle Anhangabahú, donde un río infecto recibía las aguas servidas de un matadero, pero donde todavía existían características rurales como plantaciones de vegetales y té, originó una serie de propuestas para el embellecimiento del valle y su paisaje (Simoes, 1990:79-80). La primera de estas propuestas fue presentada al Consejo Municipal por el ex-director de Obras Públicas en Río de Janeiro, Augusto Carlos da Silva Telles, quien llegó a ser consejero municipal en São Paulo. Este proyecto se caracterizaba por sus preocupaciones estéticas y por el deseo de resolver los problemas de circulación provocados por la estrechez de la calle Libero Badaró, y fue remitido para su análisis por el comité de trabajo, justicia y finanzas del Consejo (Simoes, 1990:80-83).

A pesar del apoyo de otros consejeros, la propuesta había sido olvidada por un año y medio cuando fue readoptada por Silva Telles en 1908, presentada como proyecto y estudiada por los ingenieros Victor da Silva Freire y Eugênio Guillem, Director y Vicedirector de la Dirección de Obras Municipales, respectivamente (Simoes, 1990:84-86). El proyecto fue corregido por las comisiones del consejo y se convirtió en ley, dentro de la cual las ideas de Telles fueron simplificadas debido a razones económicas, por causa de expropiaciones e intereses privados, perdiendo así sus ideales estéticos y transformándose en sólo una respuesta a los problemas de tráfico. Con la aprobación del proyecto, el Consejo negoció con el gobierno estatal para conseguir financiamiento para las mejoras y ser incluido en el presupuesto de 1911 (Simoes, 1990:92). Al mismo tiempo, el gobierno provincial promovió otro proyecto para el centro de la ciudad, diseñado por el arquitecto Samuel Augusto das Neves de la Secretaria de Agricultura, Comercio y Obras Públicas, el cual fue publicado en el diario Correio Paulistano. Este proyecto respondía a los intereses de los hacendados de la región y fue probablemente diseñado de acuerdo a ellos, permitiendo la reconstrucción de sus edificios en la calle Libero Badaró a cambio de la donación de terrenos para su extensión y alineación con otras calles (Simoes, 1990:98-99).

El proyecto de Neves proponía un gran boulevard a la Haussmann en el Valle Anhangabahú, en oposición a las ideas formuladas por Victor da Silva Freire y Eugênio Guillem. Estos últimos eran más cercanos a las ideas de Camilo Sitte (1843-1903), el cual en su libro Der Städtebau nach seinen künstlerischen grundsätzen valoraba la conservación del diseño espontáneo existente, más que los bulevares rectos. Más que una mera confrontación entre la administración estatal y municipal, las dos propuestas condujeron a un debate que tuvo su momento más importante en la lectura dada por el ingeniero da Silva Freire en la Escola Polytechnica después de ser invitado por la asociación de estudiantes. Publicada en la Revista Polytechnica, el suplemento técnico y científico de la asociación de estudiantes, esta lectura es considerada, al menos en Sao Paulo, como uno de los textos fundadores del urbanismo brasileño (Freire, 1911).

Notable por sus referencias al desarrollo internacional del urbanismo, esta lectura menciona urbanistas extranjeros como Charles Bull, Baumesteir, Hénard, Charles Mulford Robinson y por último Camilo Sitte, su principal fuente de inspiración. En esa ocasión, Victor da Silva Freire utilizó la experiencia extranjera para señalar un punto importante: en lugar de adoptar proyectos parciales como aquellos que estaban siendo discutidos, era necesario redactar un plano geral (plan general) para toda la ciudad (Freire, 1911:101 y 110). Unos pocos meses después de la lectura de Victor Freire, el alcalde contrató al arquitecto francés Joseph Antoine André Bouvard para analizar los proyectos pendientes. En su reporte, Bouvard propuso una solución conciliadora, adoptando las ideas contenidas en ambas propuestas y compartiendo la ejecución de su proyecto entre los autores de los planes previos. El proyecto urbano fue supervisado por ingenieros municipales, mientras los edificios eran diseñados por la oficina de arquitectura de Samuel das Neves. Estas propuestas fueron finalmente ejecutadas en el centro de la ciudad de São Paulo, durante el periodo en que Raimundo Duprat fue alcalde (Osello, 1983:60-63 y Simoes, 1990:116-126).

La ciudad de Recife enfrentó un proceso similar. Uno de los distritos centrales de la ciudad fue renovado con el mejoramiento de sus condiciones de tráfico a través de la reforma del puerto, entre los años 1909 y 1913. Este proyecto también fue emprendido por razones de salud pública. De hecho, el plan de alcantarillado y suministro de agua fue propuesto por el ingeniero sanitario Francisco Saturnino de Brito, y efectuado entre 1909 y 1917 (Lubambo, 1988 y Brito, 1917). Este periodo fue también importante pues en él se produjeron cambios significativos en la circulación urbana. Los tranvías de compañías como la Recife Street Car Company, originalmente propulsados por tracción animal, se electrificaron en 1914, un poco más tarde que en otras ciudades, cuando la concesión para este servicio fue asumida por la Pernambuco Tramways, Light and Power Limited, una compañía de propiedad de accionistas ingleses que habían adquirido la concesión de abastecimiento de electricidad de la ciudad (Zaidan, 1991 y Mota, 1985).

En Argentina, al otro lado del río Paraná, desarrollos similares tuvieron lugar en la capital. Antes que las ciudades brasileñas, y después de la aprobación de un proyecto por el Consejo Municipal en 1889, durante la administración del alcalde Torcuato de Alvear (1880-1887), fue llevada a cabo la apertura de la Avenida de Mayo (Bragos, 1991:8 y Hardoy, 1955:105), uniendo la Plaza de Mayo, donde se encontraba el palacio presidencial, con la Plaza Lorea, donde fue construido e inaugurado en 1906 el edificio del Parlamento Nacional -anteriormente estaba localizado en la Plaza de Mayo- (Scobie, 1974:109-113). La Avenida de Mayo fue inaugurada en 1894 y finalizada en 1896 (Hardoy, 1955:100). Buenos Aires contó también con un proyecto diseñado por Bouvard. Esta tarea le fue encargada en 1906, antes de su viaje a Sao Paulo, cuando un comité fue designado para trabajar con él. Dicha comisión estuvo compuesta por el arquitecto francés Carlos Thays, Director del Servicio de Parques y Paseos de Buenos Aires; por el ingeniero Carlos María Morales; por el consejero municipal Fernando Pérez, miembro de la Comisión de Avenidas, y por el Director de la Comisión Nacional de Obras Públicas, Higiene y Seguridad Social, el ingeniero Anastasio Iturbe (Novick, 1990:5). Cabe consignar que el urbanista francés también creo un plan para la ciudad de Rosario (San Vicente, 1986).

Como ocurriría en São Paulo algunos años después, el proyecto de Bouvard para Buenos Aires compatibilizó y adaptó estudios previos propuestos por profesionales locales. A comienzos del siglo veinte se produjo un gran debate relacionado con la celebración del centenario de la independencia argentina, respecto de la transformación física de la capital. Por un lado estaban los defensores de las avenidas perpendiculares que seguían el diseño cuadricular, característico de la colonización hispanoamericana, el cual ya existía en la ciudad. Por otro lado se encontraban los defensores de las avenidas diagonales como una solución para los problemas de circulación. La discusión tuvo lugar en el Parlamento Nacional en 1905. El proyecto de las avenidas perpendiculares fue defendido por los diputados Eugenio Badaró y Canton, mientras el plan de calles ortogonales fue apoyado por tres diputados: Miguel Desplat -autor de un trabajo de perfeccionamiento urbano en 1906-, Varela y Pérez (Desplat, 1906 y Novick, 1990:4).

Otras proposiciones fueron presentadas durante este debate. Un tercer proyecto fue diseñado en 1906 por el arquitecto Enrique Chanourdie, director de Arquitectura, el boletín de la Sociedad Central de Arquitectos (Chanourdie, 1906-1907). Este era el rango de alcance de las ideas urbanísticas, cuando el alcalde de Buenos Aires, Carlos Torcuato de Alvear (1907-1909), invitó a Bouvard a diseñar un proyecto para la ciudad. La discusión parlamentaria finalizó en 1912, con la promulgación de leyes de expropiación para abrir dos avenidas diagonales partiendo desde la Plaza de Mayo, así como también una gran avenida Norte-Sur. Un año antes, un código de edificación había sido aprobado, el cual tenía como objetivo principal el control de la regularidad de las fachadas (Novick, 1990:4-5). A pesar de su diversidad y riqueza, todos los proyectos presentados en ambos países fueron caracterizados por un acercamiento fragmentario y parcial al urbanismo, no considerando nunca la totalidad del territorio urbano como una unidad de intervención.

4. El nacimiento del urbanismo

Durante las dos primeras décadas del siglo veinte, la idea de urbanismo, definida como un proyecto que toma la ciudad entera como un sitio de intervención, fue establecida tanto en Brasil como en Argentina. En 1906 en Argentina, el arquitecto Alejandro Christophersen afirmó la necesidad de elaborar un plan para Buenos Aires, y en Brasil, el ingeniero y arquitecto Víctor da Silva Freire, cuando fue invitado por estudiantes de la Escola Polytechnica para dar una conferencia en 1911 sobre dos proyectos propuestos para el centro de São Paulo, habló acerca de la misma necesidad. En 1917, Saturnino de Brito, un ingeniero sanitario a cargo de la planificación y construcción del sistema de suministro de agua y alcantarillado de la ciudad de Recife, repitió la misma idea.

En ambos países, la década del ´20 señala el nacimiento de los primeros planes modernos propuestos para sus ciudades. En 1923, un comité fue creado en Buenos Aires, la Comisión de Estética Edilicia, encargada de proponer un plan urbano, y en Río de Janeiro, Alfred Agache, un urbanista francés, fue designado con el mismo propósito cuatro años más tarde (Agache, 1929). El Parlamento Estatal de Pernambuco votó ese mismo año una ley que autorizaba al gobernador para contratar a Agache para el diseño de un plan para la capital, Recife (Outtes, 1997:67-70). En 1929, el ingeniero Prestes Maia estaba también trabajando en el llamado Plan de Avenidas para São Paulo (Maia, 1930). Maia discutió la implementación de este plan durante su periodo como alcalde (1938-1945) (Maia, 1941 y 1945; Anónimo, 1996; Campos, 1996; Nunes, 1996; Pontes, 1996; Toledo, 1996 y Zmitrowicz, 1996). Estas ciudades, a pesar de su diferencia de población, tenían una preocupación similar en el mismo periodo: planificar su crecimiento y controlar su expansión. Esta nueva actitud vino a confirmar el momento crucial del paradigma y del pensamiento de intervención de las ciudades. Ya no sería simplemente, como en los casos previos, una pregunta por abrir nuevas avenidas, mejorar la circulación de tráfico o renovar barriadas infectas en el centro de la ciudad.

A lo largo de los 23 años que separaban las peticiones de Christophersen y la publicación del plan Agache nació el urbanismo en Brasil y Argentina, cambiando la práctica de este campo en sólo unos pocos años. Nuevos procedimientos fueron creados. Reunir un detallado conocimiento de las condiciones urbanas antes de planificar se convirtió en una nueva preocupación, de la cual se originaron estudios de crecimiento demográfico, salud pública y epidemias pasadas, sistemas de transporte, presupuesto municipal y la historia de la vida de la ciudad. Nuevas instituciones fueron promovidas para monitorear y garantizar la implementación de los planes. Después de ser aprobados, los planes siempre terminaban en una ley que establecía nuevos códigos de edificación, más complejos y restrictivos.

La implementación de los planes y la institucionalización del urbanismo como una disciplina autónoma tuvo lugar en ambos países bajo regímenes políticos intervencionistas y antiliberales, como los años de Vargas en Brasil (1930-1945), especialmente la dictadura del Estado Novo (1937-1945), y en Argentina bajo los gobiernos militares del General José F. Uriburu (1930-1932) y los presidentes Agustín P. Justo (1932-1938), Roberto M. Ortiz (1938-1940) y Ramón Castillo (1940-1942) (Scobie, 1971:260-261). Bajo estos gobiernos, algunas de las propuestas de Agache fueron ejecutadas en Río de Janeiro, y el Plano de Avenidas en Sao Paulo fue implementado, como también lo fueron parte de las propuestas contenidas en el plan de Nestor Figuereido para Recife. En 1932, la Oficina del Plan de Urbanización fue creada en Buenos Aires, seguida por un plan presentado por el urbanista alemán Werner Hegemann y los argentinos Kalnay y Carlos María della Paloera.

Por un lado existía una nueva práctica relacionada a la administración urbana. Por otro, estaba el nacimiento de un nuevo tipo de conocimiento: el urbanismo, o como fue llamado, "la ciencia de la planificación urbana". Esta llamada "nueva ciencia" implicaba la generación de nuevos productores de conocimiento, nuevos intelectuales y profesionales, los urbanistas. Tal conocimiento fue institucionalizado, llegando a ser una profesión autónoma a través de la enseñanza de urbanismo en las universidades. En 1929, la primera cátedra de urbanismo fue creada en Argentina en la Facultad de Ciencias Físicas y Naturales de la Universidad de Rosario, cuando della Paloera fue designado para el cargo. En Brasil, en tanto, las lecturas sobre urbanismo fueron instituidas en São Paulo en 1923 en el Mackenzie College y en 1926 en la Escola Polytechnica (Ficher, 1989:1 y 230); en Río de Janeiro en la Universidade do Distrito Federal en 1935, y en Recife en la Escola de Belas Artes en el año siguiente.

La propuesta de planes para la ciudad completa, señalando una nueva dimensión espacial para solucionar los problemas urbanos, era seguida por una nueva racionalidad. Esta racionalidad incluía aspectos tales como el taylorismo, el racionalismo técnico y la recreación de la ciudad como un espejo de la industria, reflejando su lógica funcional, aun si estos países tenían economías más agrícolas que industriales, donde la mayoría de la población vive en áreas rurales, sin contar la concentración de población argentina en Buenos Aires. Desde 1920 hasta 1940 se produjo un cambio en las representaciones de la ciudad. Siguiendo el discurso de los urbanistas, el racionalismo técnico y la lógica científica debían regular las actitudes y comportamiento de la sociedad a través de la ciudad. La ingeniería, una profesión técnica par excellence, se adjudicó un importante lugar en la administración municipal. Un número importante de alcaldes de las principales ciudades brasileñas entre 1930-1945 ostentaban grados de ingeniería. La hegemonía de la tecno-ciencia dio por resultado la idea de que el urbanismo era científico, y de acuerdo a sus profesionales era considerado de interés general para toda la sociedad. El discurso de los ingenieros y urbanistas incluía la idea de que las instituciones representativas, típicas de las sociedades democráticas, no eran eficientes. Bajo su punto de vista, la política estaba en oposición a las necesidades de la ciudad moderna. Este autoritarismo llegó a ser una realidad, al menos en el ámbito municipal, bajo los gobiernos intervencionistas y antiliberales de 1930 y 1940.

El movimiento de reforma urbana y habitacional era parte de otro más amplio: el movimiento de reforma social. En este sentido, los urbanistas, doctores, ingenieros, abogados, alcaldes y activistas del movimiento habitacional deben ser vistos como reformadores sociales. Antes de la institucionalización del urbanismo y de la adopción de una política habitacional por parte del Estado, estos reformadores sociales frecuentaban organizaciones tales como asociaciones profesionales, entidades filantrópicas, sociedades de caridad, ligas antialcohólicas, clubes de ingenieros, institutos de arquitectos y federaciones médicas. Fue en estos espacios donde surgió el ideal de la reforma, y donde fue discutido y desarrollado. El lenguaje y el discurso de este nuevo conocimiento fueron forjados en estas instituciones, donde las competencias profesionales fueron también legitimadas.

El discurso de los urbanistas en este periodo incluía un proyecto para disciplinar la sociedad a través de la ciudad. Este proyecto estaba investido de las ideas en boga en el escenario cultural del periodo, como el positivismo, la higiene social y eugenesia. Como la finalidad de ellos era modificar las actitudes y el comportamiento diario de la población a través de la inducción de ciertas reglas y patrones, estas ideas pueden ser vistas como una práctica disciplinaria similar en algunos aspectos al encarcelamiento, como fue analizado por Foucault (1975a).

5. Representaciones urbanas

El discurso de los urbanistas produce una descripción de la ciudad, la sociedad y el poder político. Una línea coherente de pensamiento fue construida en la mente de los profesionales, quienes inventaron una cuestión social que surgió en las ciudades y construyó una representación de la vida diaria, llamada "problemas urbanos". Como toda línea, esta era un conjunto de puntos estrechamente unidos en orden a hacerla visible. El punto de partida era la vivienda. Desde la mirada de los urbanistas, las casas que habitaban los pobres y la clase obrera eran sucias y peligrosas. Si éstas eran vistas como insalubres, indeseables, inadecuadas, ¿cómo podían aquellos que veían la vivienda de este modo observar el conjunto, la ciudad? Aquellos que observaron la vivienda como insalubre, ¿miraron la ciudad como saludable, limpia, bella? La imagen de la ciudad que ellos proponen es dual: una en color y la otra en blanco y negro, ambas desarrolladas en el mismo sucio y añoso papel fotográfico. Por un lado la exuberancia de la naturaleza, su luz y las tonalidades del arcoiris aparecen en el color de la imágenes:

"Las ciudades brasileñas, con sus entretenidas avenidas, sus montañas expresivas, sus playas seductoras, sus pintorescos palacios, su cielo azul y limpio, tienen algo magnético, fascinante y absorbente, que hace embriagarse y encantarse cuando uno las ve por primera vez" (Oliveira, 1940a:187).

Esta no es la imagen completa de la ciudad. Cuando la luz se apaga, los colores se borran e incluso el magnetismo, la fascinación, la maravilla y el placer de la embriaguez se transforman en repulsión, distancia y depresión, cuando el fotógrafo muestra la otra cara del papel para ver la imagen en blanco y negro:

"Deagraciadamente, existe también, como en las ciudades de otros países, la otra cara de la moneda, lo contrario de la belleza, la sombra de la magnificente pintura. En las ciudades brasileñas existen, como en todas las ciudades del mundo, conjuntos de barriadas, áreas de pobreza y todo tipo de viviendas miserables" (Oliveira, 1940a:187).

A partir de muchas imágenes como ésta se construyó un panorama, estableciendo un nexo, una secuencia y coherencia entre cada diapositiva. Este nexo es un efecto determinante del medio ambiente sobre el hombre, la mujer, la familia y la sociedad. El medio ambiente fue pensado para influenciar al hombre y determinar su comportamiento, pero este mismo entorno puede se transformado por el hombre, cambiando las precondiciones de su influencia. Esta reflexión es encontrada en el pensamiento de urbanistas sudamericanos:

"La principal meta del urbanismo es una vivienda saludable, lugares de trabajo higiénicos, casas frescas y gusto estético para la felicidad del hombre. Los poderes públicos debiesen proveer de grandes espacios libres para la práctica de deportes, jardinería y tiempo libre a los más pobres, porque ha sido probado a través de estadísticas que donde hay parques, piscinas, plazas y campos de juegos, y donde la salud e higiene son mejoradas, la moral cambia y la delincuencia juvenil disminuye de manera notable" (Prado, 1941: 42 y Estelita, 1935).

6. Reforma social

A pesar de determinado comportamiento físico y moral, el medio ambiente podría ser cambiado, transformado y reconstruido; si llegara la decadencia, existe al menos una esperanza de mejoramiento, y este perfeccionamiento puede llevarse a cabo sólo a través de un cambio en las condiciones de vida de la gente, de la reeducación de los pobres y de una reforma social. Esta solución a la cuestión social fue formulada a ambos lados de los ríos de la Plata y Paraná. El diputado Juan Cafferata, delegado de la municipalidad de Córdoba (Argentina) en el Primer Congreso Latinoamericano de la Vivienda Popular, dijo muy claramente en su discurso de apertura en 1939:

"Bienvenidos a esta asamblea de paz y fraternidad, la que hoy nos ha reunido aquí en el común esfuerzo en la búsqueda de justicia social, con la intención de mejorar la vida a través del trabajo que trae dignidad, un salario justo y un hogar apropiado para la familia humana" (Cafferata, 1939:163).

La cuestión social es un todo conformado por diversos elementos: vivienda, salud, vicio, alcoholismo, adicción a las drogas, enfermedades mentales, criminalidad; en resumen, la cuestión social es un entramado de problemas sociales. Volviendo a los urbanistas, los problemas sociales para los cuales ellos debían dar respuesta eran la vivienda social y especialmente la ciudad. Ante sus ojos, la ciudad era caótica, problemática y degradaba a las generaciones más jóvenes. De acuerdo con ellos, la población vivía en viviendas sobrepobladas, las calles de las barriadas no eran suficientemente anchas para permitir la llegada de los higiénicos rayos del sol, e insalubres condiciones como éstas facilitaban la difusión de las epidemias. Todas estas cosas sucedían porque las ciudades crecieron espontáneamente y era necesario planificar y controlar su desarrollo. El plan era considerado el instrumento a través del cual las ciudades debían ser mejoradas. En Brasil desde 1911, durante la discusión sobre la renovación del centro de la ciudad de Sao Paulo, esta idea ya estaba presente:

"Un proyecto de esta naturaleza no puede ser formulado sin un plan general y la consideración de un solo aspecto del problema puede llevar potencialmente a errores fatales, arriesgando altos costos más tarde" (Freire, 1911:110).

En Argentina esta idea había aparecido con anterioridad, al menos hacia 1906, cuando Alejandro Christophersen, presidente de la Sociedad Central de Arquitectos, expresó sus ideas acerca de las obras públicas planificadas para la celebración del centenario de la independencia argentina:

"El estudio de un plan general para la ciudad es indudablemente conveniente, ubicando las nuevas avenidas, parques, plazas, pasillos y jardines de acuerdo a un diseño lógico, estético y práctico. Con este diseño podemos comenzar el estudio de variados monumentos y edificios, con los cuales el comité desea celebrar la histórica fecha de 1910" (Chanourdie, 1906-1907).

La concepción totalizante que debía ser ejecutada en los planes no podía ser percibida por todos. Para poder apreciarla era necesario contar con una educación profesional, o por lo menos con experiencia práctica, y estar preparado para considerar simultáneamente los múltiples problemas que deben ser conciliados en el plan de la ciudad. Un tipo específico de profesional debía estar a cargo de esta tarea. Este debía ser un especialista. Este consenso es provisional, y tendrá lugar una lucha entre diversos profesionales para convertirse en este especialista.

7. La higiene como una fuente de inspiración

La forma en que los higienistas veían la ciudad en el siglo diecinueve fue crucial para la legitimación del urbanismo como una nueva disciplina. La mirada de los higienistas sobre el territorio urbano estaba relacionada con descubrimientos desarrollados en las ciencias médicas. Cuando la medicina se convirtió en medicina social, la ciudad emergió como un objeto de interés higiénico. Cuando los doctores se interesaron en el medio ambiente, la medicina se tornó social. La medicina social, preocupada del medio ambiente, donde la ciudad es una de sus posibles formas, estuvo unida en su génesis a una teoría científica específica desarrollada al mismo tiempo, la teoría miasmática. De acuerdo con esta teoría, la causa de las enfermedades y epidemias era el estado de la atmósfera, la calidad del aire. El aire podía ser envenenado por el miasma, sustancias atmosféricas invisibles, que provenían tanto de materia orgánica putrefacta como de emanaciones del cuerpo, tales como el sudor. El medio ambiente se convertía entonces en el corazón de la reforma social, incorporándose con esto el problema de la organización espacial dentro de la agenda de la reforma. Barriadas y conventillos, por ejemplo, fueron considerados lugares peligrosos. Por causa del atestamiento y proximidad de tanta gente viviendo junta no existía espacio suficiente para la disipación del miasma. Esta condición, bajo la mirada de los observadores contemporáneos, facilitaba la propagación de las enfermedades físicas y morales.

Esta creencia fue fundamental para el nacimiento de la medicina social. Si el origen de las enfermedades era el aire contaminado por emanaciones podridas, la ciudad debía recibir la atención, pues era el lugar donde la gente vivía en alta densidad. Anteriormente la tarea de la medicina era curar, pero desde este momento, cuando todos desconfiaban del medio ambiente, incluso del aire, pronosticar se convirtió en la gran tarea. Evitar la contaminación era en ese momento más importante que sanar; en lugar de tratamiento, prevención se convirtió en la palabra clave. El momento decisivo cuando la medicina se transforma en social puede ser identificado con el nacimiento de instituciones encargadas de prácticas especializadas: el control de epidemias, vacunación y la institucionalización de la medicina profesional (Foucault, 1979:79-98). El nacimiento de la medicina social significó nuevos campos de experimentación, como los del higienista, un tipo de médico urbano que presenciaba la legitimación de una nueva profesión: la suya propia. Desde su punto de vista, la ciudad aparece como un lugar de suciedad y enfermedades. A pesar de los cambios en las bases científicas del conocimiento médico alrededor de 1870, con la sustitución de la teoría miasmática por la microbial, correspondiente a un desarrollo de la investigación experimental en bacteriología y microbiología, la representación de la ciudad como un lugar enfermo persistió. Un buen ejemplo del poder de esta idea es que todos los casos de renovación de centros urbanos de comienzos de siglo, como también los posteriores, presentaban en sus proyectos para las ciudades un discurso higiénico.

La fuerza de esta representación era tan poderosa que las funciones urbanas fueron presentadas a través de una metáfora orgánica. De acuerdo a ésta, la ciudad era vista como un organismo vivo, cuyas funciones correspondían a las de la biología animal. Estas ideas fueron usadas, entre otras, en el proyecto de Agache para Río de Janeiro como también en el presentado por Correia Lima para Recife. El ingeniero Baptista de Oliveira también utilizó esta metáfora:

"El sistema circulatorio de las ciudades está constituido por calles y avenidas, que trabajan como arterias y venas. Este sistema trae y distribuye las substancias necesarias para la vida a todos los puntos del cuerpo urbano. El corazón es el centro de la ciudad, el punto donde convergen todas las corrientes de circulación. El sistema muscular es representado por la red eléctrica que contiene la energía necesaria para la industria y su sistema de transporte. Los pulmones de la ciudad son sus espacios libres: avenidas, plazas, jardines, parques, campos de juegos, etc. De la misma forma que las células extraen el oxígeno del cuerpo humano a través del contacto con las venas del sistema arterial, las casas reciben el aire y la luz, indispensable para su sanidad, a través de la apertura de sus ventanas. Las redes de agua y alcantarillado son perfectamente comparables a los órganos digestivos. Los grandes mercados constituyen el estómago de la ciudad... Como todos los organismos vivos, la ciudad debe obedecer rigurosamente las reglas de higiene, para evitar las enfermedades que destruyen y eliminan células, amenazando su existencia. El paralelo entre la ciudad y un organismo puede ser efectuado constantemente, pues cada día se verifica una nueva analogía entre ellos. ¡Salud! La más preciada de las riquezas, condición esencial de la belleza y felicidad para las aglomeraciones, como también para el ser humano" (Oliveira, 1940c: 213).

Otra indicación del poder de esta idea es que la palabra diagnóstico, de origen etimológico médico, es todavía usada para designar la fase de identificación de problemas en el urbanismo en Brasil. La ciudad es un organismo enfermo donde los doctores urbanos, los urbanistas, deben ofrecer la prescripción necesaria para su cura.

8. La ciudad productiva: Taylor como modelo

En el escenario cultural de Sudamérica a comienzos del siglo veinte, otra idea jugó un importante rol: el positivismo (Nachman, 1977; Biagini, 1985 y Hale, 1988). La idea de que la ciencia y la hegemonía de la razón debían gobernar la actividad humana y las decisiones concernientes a la sociedad estaba muy presente en el debate del urbanismo. El médico Américo Pereira da Silva criticó al gobierno durante el Primeiro Congresso de Habitaçao en Sao Paulo, acusándolo de "ser siempre timorato en la realización de lo que la ciencia ha establecido como fundamental y absolutamente necesario" (Silva, 1931:149).

El ingeniero Armando Godoy había adoptado una posición similar cuando, ocho años antes, definiera el urbanismo con estas palabras:

"...el espíritu humano que se concentra en el estudio de la compleja vida de los grandes centros urbanos, gracias a las observaciones acumuladas en miles de documentos que la historia nos ofrece, y especialmente en los datos entregados por las estadísticas desde tiempos pasados, podemos decir que exitosamente funda la base de una nueva ciencia, la que comienza a fructificar y a entregar innegables servicios a la humanidad" (Godoy, 1923:39).

Las representaciones de los urbanistas van más allá, ser sólo científico era considerado insuficiente. Era necesario llevar la ciencia hasta sus límites, aplicarla a todos sus campos. En este esfuerzo por incrementar el alcance de la razón para la acción, las ideas desarrolladas por Taylor tuvieron un importante papel. La participación del ingeniero Enrique Doria en el Congresso de Habitaçao en 1931, un año de recesión y por lo tanto de déficit en la producción de bienes y servicios, cuando la penuria de la crisis de 1929 se mantenía en el aire, es como una perla en las cristalinas aguas del mar del positivismo:

"Todo dependerá de la organización científica, del taylorismo en acción.
Ciencia en lugar de empirismo;
Armonía en lugar de discordia;
Cooperación en lugar de individualismo;
Ganancia máxima en lugar de producción reducida;
Preparación de cada hombre
Para darle máxima prosperidad y beneficios" (Doria, 1931:53).

La racionalización taylorista tuvo otro gran momento con los urbanistas brasileros. Diez años después, las Jornadas de Habitaçao organizadas por IDORT, el Instituto de Racionalizaçao e Organizaçao do Trabalho, tuvieron lugar simultáneamente en dos diferentes ciudades. El nombre de esta institución, fundada en 1931, revela sus intenciones: racionalizar los métodos de edificación y llevar el taylorismo a los lugares de construcción. El taylorismo era una idea central en la práctica del urbanismo. Desde fines de la década de 1920 no existe ningún proyecto urbano en que su aplicación, la zonificación, no fuera empleada. Este tipo de instrumento, seleccionando partes de la ciudad por funciones particulares, tiene implicaciones sobre el movimiento del cuerpo en tanto sólo ciertas actividades están permitidas, siendo en consecuencia un tipo de bio-poder, como fuera discutido por Foucault.

Aun si los países en cuestión no poseyeran todavía economías industriales, con la mayoría de la población viviendo todavía en el sector rural a pesar del enorme tamaño de sus más grandes ciudades, la idea de zonificar era altamente indicativa de la transposición de la racionalidad del sistema de producción industrial a la planificación urbana. Como en una industria, donde con el fordismo cada paso del proceso de producción es supervisado separadamente, la ciudad, a través de la zonificación, tendría cada función urbana realizándose en un lugar específico de su territorio:

"Es necesario un nuevo orden, porque no podemos continuar con el horno en la sala, la cama en el comedor y el ropero en la cocina; nuestras ciudades se ven así con las industrias en el área residencial, el hospital en la zona comercial y la escuela en una superficie tumultuosa y movediza. En la vida doméstica esto es anarquía y desorden. En la vida urbana esto es ruido, embotellamientos de tráfico, falta de higiene, o en otras palabras, "déficit, pandemonio y carencia de sanidad" (Cavalcanti, 1942:45).

9. Urbanistas y poder

Paralelo a este proceso, otro movimiento se había desarrollado, criticando la administración urbana y a través de ésta al gobierno. Un ingeniero en el Primer Congreso Argentino de Urbanismo, en 1935, observó:

"Frecuentemente, encontramos en las municipalidades a gente que tiene un criterio muy personal, observando todos los problemas inherentes a la ciudad. Influenciados por factores políticos, autorizan concesiones o implementan ciertos trabajos, a veces inoportunos o precipitados, sin considerar las prioridades... obligando al mismo pueblo a pagar una cuenta exorbitante en perjuicio de su economía, por causa de la desatinada dirección..." (Suffriti, 1935:131).

Una de las justificaciones más comúnmente utilizadas para criticar al gobierno municipal era la alternancia de éstos en el poder. El cambio de alcalde en una municipalidad significaba la interrupción de las obras públicas y su abandono. La implementación de ideas de largo alcance, como aquellas características de los proyectos, no podrían nunca llevarse a cabo de esta forma. Las instituciones representativas, típicas de las sociedades democráticas, eran consideradas ineficientes a los ojos de los urbanistas. En Brasil, en 1940, un cronista del Urbanismo e Viaçao señalaba:

"Lo más importante, de todas formas, no es formular un proyecto sino alcanzar la fase de ejecución... lo peor es cuando los administradores cambian y nadie quiere seguir las reglas adoptadas por sus predecesores. Tracemos un proyecto, si es necesario, pero reclamemos también la conveniencia de una nueva mentalidad, que pueda ver los beneficios de un solo criterio. El ideal, en una medida de este tipo, es no desperdiciar esfuerzos en actividades fragmentarias, sino definir reglas generales y seguirlas inflexiblemente, por décadas y décadas" (Anónimo, 1940:237).

La crítica de ineficacia se convirtió por lo tanto en una negación de la democracia. En la mente de los urbanistas está construido un modelo de gobierno. Este gobierno debía ser fuerte, autoritario y centralizado, con profesionales solamente a cargo de sus puestos principales. Las elecciones, la forma por la cual aquellos que a veces representan los intereses de la población -pero que no son especialistas- podían alcanzar el poder, no eran vistas como un elemento positivo en la política. Alguien que había estado sentado en la sala del Gremio Polytechnico en Sao Paulo en 1911, habría escuchado estas ideas proferidas por un lector invitado, el cual habría aprovechado su erudición sobre la experiencia internacional para nutrir su argumento:

"La administración municipal en Gran Bretaña está a cargo de los hombres de negocios: los consejeros municipales son reclutados casi exclusivamente de entre los comerciantes, industriales y jefes de compañías. Ser elegido consejero municipal es considerado una verdadera distinción, es ser premiado por las clases que representan el rol de la aglomeración de las fuerzas económicas de la nación. Esta elección es tradicionalmente independiente de cualquier diferencia en las convicciones políticas. El procedimiento electoral es muy simple... la ley consigna que cuando existe un solo candidato, éste debiera ser considerado electo directamente; el porcentaje de elecciones que van a votaciones es bajo, incluso en los tiempos de mayor efervescencia en la lucha partidista. De esta forma, los nombres designados gozan de la confianza de los ciudadanos. Es muy común encontrar un alcalde que permanezca por veinte o treinta años ininterrumpidamente en su cargo. Este factor de competencia es lo que permite a las municipalidades inglesas y alemanas solucionar los problemas más complicados de una manera eficiente y rápida. En cada puesto está el hombre correcto. Las polémicas acerca del servicio ofrecido son raras: el que está a cargo del gobierno es el que sabe más... Durante este tiempo el Consejo Municipal de Paris se volvió impotente con largos debates. Esto es porque, a pesar de la naturaleza precisa y de la inteligencia de su raza, es muy fácil para un incompetente alcanzar el puesto de consejero" (Freire, 1911:95-96).

No es difícil de imaginar qué tipo de régimen político sería apreciado de acuerdo con estos pensamientos. En un gobierno donde hay continuidad completa no hay espacio para la democracia o necesidad de elecciones. El régimen político que responde a esta imagen es una dictadura. De hecho, la historia nos mostró que fue exactamente este tipo de gobierno el que tomó el poder en Brasil con un coup d’etat en 1937, invitando a los urbanistas a convertirse en alcaldes, y de este modo, ganando su apoyo. José Estelita, Director de la Secretaria de Viaçao e Obras Públicas del Estado de Pernambuco, vio este proceso de la siguiente manera:

"En el pasado, antes del coup d’etat del 10 de noviembre de 1937, los politicagem (malos políticos) dominaban las ciudades; donde la política crecía y se desarrollaba no podía existir ni disciplina ni respeto por la ley. La falta de disciplina urbana era un reflejo de la carencia de disciplina del país. Antes del Estado Novo, hablar de urbanismo, ciencia que puede ser definida como una coordinación disciplinaria, ciencia que es la perfecta relación entre las cosas, podría haber sido una utopía. Hoy en día, de todas maneras, el ambiente es diferente y ya podemos intercambiar ideas en un congreso y adoptar con comodidad medidas para sanear las ciudades" (Estelita, 1941:44).

10. Construyendo la nación

El zeitgeist de este periodo estuvo investido de otro elemento: el nacionalismo. Por el lado de Brasil, podemos citar como ejemplos de esta ola de nacionalismo la obra de Alberto Torres, caracterizada por libros como O Problema Nacional Brasileiro y A Organizaçao Nacional; la fundación de la Liga de Defensa Nacional, creada en Sao Paulo por el poeta Olavo Bilac, quien reclamaba un rol educacional para el ejército; la fundación de la Revista do Brasil: la fundación del Partido Comunista en 1922; la revuelta de los tenientes; la semana de las artes modernas en Sao Paulo y el movimiento integralista, una versión brasilera del fascismo (Hobsbawn, 1990; Pécaut, 1989:15-19 y Fausto, 1977).

Eventos y situaciones similares se llevaron a cabo en Argentina, como la fundación de la Liga Patriótica Argentina en 1919; nuevos estudios históricos desde 1930 centrados en una crítica del imperialismo inglés en el país; la fundación en 1935 de un movimiento juvenil nacionalista, la FORJA, Fuerza de Orientación Radical de la Juventud Argentina y la oposición al monopolio del servicio de tranvías de Buenos Aires por compañías inglesas (Rock,1988:228-231; Baily, 1967; Mcgee, 1984; Rock, 1975:181-189 y Walter, 1974).

En el discurso de los urbanistas, el nacionalismo aparecía al menos de dos maneras diferentes. La primera era la idea de una arquitectura y urbanismo nacional, regional e incluso indígena. Se puede encontrar esta apreciación en uno de los ensayos presentados al Primeiro Congresso Brasileiro de Urbanismo:

"Nuestros profesionales, basados en literatura extranjera, son utilizados para pensar con información europea y americana, identificándose con las soluciones de estos países. Ellos viajan para estudiar y a veces adquieren un espíritu de desprecio por nuestra falta de desarrollo, y (...) el espíritu juguetón del científico que conoce las grandes soluciones, resultando siempre en un descuido por el estudio de nuestro medio. No aceptaremos el absurdo de condenar los viajes o la cultura extranjera -sabemos que son iluminadores e indispensables-, pero lo que es necesario es que de estos viajes y de esa cultura aprovechemos la experiencia extranjera, y que no se nos escape. No debemos olvidar que las soluciones deben ser para nuestras necesidades, de acuerdo a nuestros recursos y adaptadas a los hábitos de nuestra población, y no sólo imitadas de lo que viene de afuera" (Bueno y Bueno, 1941:33).

La idea de urbanismo nacional, brasileño, adaptado a las playas, bosques y planicies de su territorio, y de acuerdo con los hábitos y tradiciones del país, era bastante clara en el discurso del ingeniero Jerónimo Cavalcanti durante su viaje a Belém en la región amazónica, donde había sido designado para tomar bajo su cargo la municipalidad. El nuevo alcalde observó:

"No haré urbanismo importado. Haré urbanismo indígena, basado en la antropogeografía de la ciudad, con las tendencias de su gente, su historia y su hábitat, para diseñar un proyecto fundado en su pasado y tradición, que satisfará las necesidades del presente y abrirá el camino hacia el futuro" (Cavalcanti, 1943:34).

Otra forma de expresar el sentimiento nacionalista es fortaleciendo la capacidad laboral del país. En naciones de sólo 400 años de edad, el futuro se está aún construyendo. Grandes territorios tenían que ser poblados, y tierras vírgenes colonizadas. Las bases de un gran país debían ser fundadas a través de la construcción de nuevos centros de civilización: las ciudades. En este sentido, el papel del trabajador nacional debía ser reconsiderado. La construcción de un nuevo pueblo, Goiania, era una buena oportunidad para este tipo de nacionalismo:

"Desde este punto de vista podemos decir -y estar orgullosos de- que usando nuestras propias capacidades podemos realizar muchas cosas que los escépticos consideran utopías. Cuando comenzamos Goiania todo el mundo rió con sarcasmo y duda. Este descuido, este sarcasmo, provocó numerosas decepciones. Muchos perdieron la fe en la victoria, abandonando la lucha a medio camino y desertando de la caravana. Por otro lado, el mismo sarcasmo, el mismo descuido, la misma lucha fortaleció la cohesión del pequeño grupo que peleó para construir Goiania. No éramos muchos en ese grupo y dimos un vivo ejemplo de lo que los brasileños podemos hacer con sólo nuestra fuerza si decididamente queremos luchar" (Bueno y Bueno, 1941:33).

11. La ciudad: ¿un lugar para la degeneración?

Los temas raciales también fueron considerados como elementos en la construcción de una identidad nacional. Especialmente en Brasil, donde existe una mezcla racial de esclavos negros importados desde el África, población indígena y colonos blancos portugueses, el proyecto nacional fue elaborado a través del intento de justificar esta mezcla bajo el escudo de la falsa idea de democracia racial y ausencia de discriminación. Aun si la mezcla étnica de la población era considerada positiva, la idea de mejorar la raza nacional no estaba ausente (Stepan, 1991). La eugenesia, la idea de perfeccionamiento racial, constituye un tema frecuente dentro del discurso urbano. Desde el punto de vista más general de la salud pública, particularmente después del Terceiro Congresso Brasileiro de Higiene sostenido en 1926, la eugenesia se transformó en una de las palabras claves del movimiento higiénico. En el año 1929 se realizó el Primeiro Congresso Brasileiro de Eugenismo.

Estas ideas envenenaron el discurso de los urbanistas. El perfeccionamiento de la raza requería derribar los obstáculos al aislamiento racial, lo cual era visto como un posible retorno a la vida primitiva y los hábitos tribales. Este tema a veces venía relacionado con un análisis psiquiátrico de la sociedad. Dentro de los urbanistas, la más directa alusión a este tema fue hecha por los miembros del Rotary Club de Río de Janeiro:

"El elemento étnico dominante en las favelas son los negros, a los cuales otros elementos alienados se unen. La tendencia de los negros es a aislarse de la civilización blanca, por la cual no quieren ser dominados; este es un hecho comúnmente observado en las repúblicas sudamericanas. Entre nosotros, se manifiesta de forma ostensible dada la ausencia de medidas coercitivas. De vuelta en su expresión rural, satisface impulsos violentos desde el inconsciente. El retorno a una vida primitiva permite a los negros satisfacer sus tendencias raciales, sus prácticas fetichistas, sus bailes y macumba. Las favelas de Río, como también los mocambos de Recife son excepcionales reliquias africanas..." (Marianno Filho, Amarante y Campello, 1941:53).

Si las favelas y las casas insalubres de los pobres fueron retratadas como negativas y llenas de prejuicio racial, las políticas de planificación y de vivienda fueron presentadas como la otra cara de la moneda:

"La vivienda social no resuelve simplemente los problemas de los habitantes. El problema debe ser visto desde un punto de vista social. El desarrollo de la raza también depende de esto. De la promiscua vida en los cortiços nacen pandillas de pervertidos y delincuentes, contaminados por una terrible enfermedad. Una casa individual, fresca y luminosa, saludable y tranquila, es la celula mater de la razas poderosas" (Albuquerque, 1931: 22).

El concepto de degeneración era parte del escenario cultural sudamericano de comienzos del siglo veinte, siendo empleado en la construcción de la ciudad como un problema social. El tema social era representado a través de la metáfora de una enfermedad hereditaria progresiva que contaminaba el cuerpo. Se suponía que vivir bajo ciertas condiciones físicas debilitaba la salud y energía humanas. De acuerdo a esta representación, los descendientes de una generación a otra iban siendo cada vez más débiles, enfermos, incapaces de trabajar e inútiles para la sociedad (Borges, 1993 y Zimmermann, 1992). Una vez más podemos encontrar estas ideas sobre la cuestión social en el discurso de los urbanistas:

"La vivienda insalubre tiene muchos inconvenientes: decadencia moral, física y biológica, trasmitiendo a las generaciones siguientes calamitosos errores, de los cuales aquellos de quienes los adquieren no son responsables. Una familia que vive en la promiscuidad de una casa carente del más rudimentario confort, perpetúa el drama de las senzalas en el siglo veinte, degenerándose física y moralmente" (Oliveira, 1940b:195).

Tal representación es tan influyente, que en el texto escrito por Carlos Maria della Paloera cuando creó el símbolo del urbanismo, la idea es expresada a través de su perfeccionamiento opuesto, la regeneración:

"La conquista de la naturaleza por la ciudad es un prometedor regalo de salud y belleza para los urbanistas. Las generaciones siguientes apreciarán los resultados de los prodigiosos esfuerzos hechos por los urbanistas en esta cruzada para regenerar la condiciones de vida de la sociedad humana" (della Paloera, 1940:223-224).

12. Conclusión

Tal como en el caso de las cárceles, discutido por Foucault, el nacimiento del urbanismo está relacionado con un proyecto para transformar individuos. La manera en que los criminales son descritos en el discurso de la criminología, o incluso en las páginas de los diarios, es muy similar a la manera en que los urbanistas describían las barriadas y viviendas urbanas de los más pobres. Foucault explica esta representación de los criminales como una forma de constituir a las personas como un cuerpo moral separado de la delincuencia. En una sociedad industrial, donde se requiere que parte de la riqueza no esté en las manos de sus dueños, sino en las de quienes la hacen trabajar, para permitir así la extracción de la ganancia, la constitución de las personas como un cuerpo moral es vista como una forma de proteger esta riqueza (Foucault, 1975b:132-133). Igualmente, la descripción de la pobreza urbana como degeneración es una forma de proteger la riqueza invertida en la ciudad, la cual es a veces localizada en espacios desprotegidos que podrían ser dañados fácilmente. Es también una forma de justificar la intervención en áreas ruinosas en orden a mejorarlas a través de la construcción de un nuevo ambiente, de acuerdo a las necesidades de la acumulación del capital.

Las respuestas a estas interrogantes fueron encontradas a través de la genealogía del urbanismo, es decir, a través de "una forma de historia que puede dar cuenta de la constitución de conocimiento, discursos y dominio de objetos" (Foucault, 1979:15-38). Foucault, escribiendo sobre las prisiones, sostiene que los delincuentes son descritos como peligrosos e inmorales, con el fin de hacer sentir temor a la clase obrera para mantenerla alejada de ellos. Asimismo, señala que las páginas policiales de los diarios son herramientas para la construcción de esta imagen. Si comparamos esto con la representación de los urbanistas, vemos que aquellos que viven en los sectores pobres de las ciudades son presentados de la misma manera. La propaganda fue parte importante del movimiento urbanista. La presencia de periodistas en las comisiones de planificación urbana, como en el caso de Recife, o la gran cobertura que ciertos periódicos prestaban a las discusiones urbanas, parece ser una buena evidencia de esto. Entrevistas con urbanistas eran publicadas en diarios, y muchos de ellos ofrecieron lecturas de difusión presentando los principios del urbanismo. El discurso citado al comienzo de este artículo, por ejemplo, fue divulgado. El estudio del discurso de los urbanistas es importante y fascinante. Para mí, en parte revela cómo la sociedad fue pensada para ajustarse a los principios de una lógica industrial, o al menos cómo se hicieron algunos intentos de ordenarla de esta manera, como fue el caso del urbanismo.

13. Referencias bibliográficas

Abreu, Maurício de Almeida (1988). Evolução urbana do Río de Janeiro. Río de Janeiro: Iplanrio-Jorge Zahar.        [ Links ]

Agache, Donat Alfred (1929). Cidade do Río de Janeiro: extensão, remodelação, embellezamento. París: Foyer Brésilien.         [ Links ]

Albuquerque, Alexandre de (1931). "Sessão inaugural", Instituto de Engenharia de Sao Paulo: Annaes do 1º Congresso de Habitação. São Paulo: Escolas Profissionaes do Lyceu Coração de Jesus:21-23.        [ Links ]

Anónimo (1940). "O plano da cidade". Urbanismo e Viação,3,8: 237.        [ Links ]

Anónimo (1996). "Um pintor chamado Prestes Maia". Cidade,3,4:60-75.        [ Links ]

Baily, Samuel L. (1967). Labor, Nationalism and Politics in Argentina. New Brunswick: Rutgers University Press.        [ Links ]

Baltar, Antonio Bezerra (1951). Diretrizes de um plano regional para o Recife. Recife: Universitaria.        [ Links ]

Barbosa, Jorge Luiz (1990). Modernização urbana e movimento operário. Río de Janeiro: IG-UFRJ.        [ Links ]

Benchimol, Jaime Larry (1982). Pereira Passos: um Haussmann tropical; as transformações urbanas do Río de Janeiro no inicio do século XX. Río de Janeiro: Dissertação de Mestrado, COPPE-UFRJ, 3 vols.        [ Links ]

Biagini, Hugo (1985). El movimiento positivista argentino. Buenos Aires: Belgrano.        [ Links ]

Bodstein, Regina C. A. (1986). "Práticas sanitárias e classes populares do Río de Janeiro". Río de Janeiro,1,4:33-43.        [ Links ]

Borges, Dain (1993). "Puffy, Ugly, Slothful and Inert: Degeneration in Brazilian Social Thought, 1880-1940". Journal of Latin American Studies, 25,2:235-256.        [ Links ]

Bourdé, Guy (1977). Buenos Aires: Inmigración y urbanización. Buenos Aires: Huemul.        [ Links ]

Bragos, Oscar (1991). "El urbanismo francés en América Latina: D. A. Agache en Río de Janeiro, J. C. N. Forestier en Buenos Aires". Cuadernos del Curdiur, 54.        [ Links ]

Brito, Francisco Saturnino Rodrigues de (1917). Saneamento do Recife. Recife: Typographia da Imprensa Official.         [ Links ]

Bueno, Abelardo Coimbra y Jeronymo Coimbra Bueno (1941). "Alguns aspectos dos problemas de urbanismo: tese apresentada ao I Congresso Brasileiro de Urbanismo pelos engenheiros J. e A. Coimbra Bueno". Urbanismo e Viação, 4,15: 16:33-34.        [ Links ]

Cafferata, Juan (1939). "I Congresso Pan-Americano da Vivenda Popular". Urbanismo e Viação, 2,6: 161-165.        [ Links ]

Campello, José (1938). "Entregue à municipalidade o plano definitivo de reforma do Bairro de Santo Antônio. As solenidades de hontem no theatro Santa Isabel. Os discursos do interventor federal, Prefeito da capital e jornalista José Campello". Folha da Manhã, Recife, 24 april 1938: 1, 3, 5, 7 y 8.        [ Links ]

Campos, Eudes (1996). "São Paulo na visão classi[ci]sta de Prestes Maia". Cidade, 3,4:42-45.        [ Links ]

Carvalho, Rachel C. M. (1984). Urban Planning in Rio de Janeiro: A Study of the Urban Redevelopment Plan During the Passos Administration (1902-1906). Ithaca: Master’s Thesis, Cornell University.        [ Links ]

___________________ (1988). "The Search for a Modern City: the Urban Renewal Plan for Rio de Janeiro, 1902-1906". Colloquia: a Journal of Planning and Urban Issues (spring), 8-17.        [ Links ]

Cavalcanti, Jerónimo (1942). "II Congresso Brasileiro de Urbanismo". Urbanismo e Viação, 5,20:20 y 45.        [ Links ]

_________________ (1943). "O Plano de remodelação de Belém". Urbanismo e Viação, 6,26:33-34.        [ Links ]

Connif, Michael L.; Hendrix, Melvin y Stephen Nohlgren (1971). "Brazil". Morse, Richard M.; Connif, Michael & John Wibel. The urban development of Latin America, Stanford: Center for Latin American Studies: 36-52.        [ Links ]

Chanourdie, Enrique (1906-1907). "La transformación edilicia de Buenos Aires". Arquitectura, 3,39:95-103.        [ Links ]

Della Paolera, Carlos María (1940). "Urbanismo-o plano de Belo Horizonte: impressões de uma viagem recente à Argentina". Arquitetura e Urbanismo, 5,4:222-225.        [ Links ]

Desplat, Miguel (1906). Mejoras urbanas. Buenos Aires: Talleres Gráficos de la Penitenciaria Nacional.        [ Links ]

Dória, Henrique (1931). "Sugestões para a solução dos problemas das casas operárias". Instituto de Engenharia de São Paulo: Annaes do 1º Congresso de Habitação. São Paulo: Escolas Profissionaes do Lyceu Coração de Jesus, 51-54.        [ Links ]

Driver, Felix (1997). "Bodies in Space: Foucault’s Account of Disciplinary Power". Derek, Gregory y Trevor Barnes eds., Reading human geography: the poetics and politics of enquiry. Londres: Arnold: 279-289.        [ Links ]

Eley, Geoff y Keith Nield (1995). "Starting Over: the Present, the Post-Modern and the Moment of Social History". Social History,20,3:355-365.        [ Links ]

Estelita, José (1935). "Os parques norte-americanos e o problema da criminalidade". Revista da directoria de engenharia, 2,17:424-426.        [ Links ]

__________ (1941). "Fala á urbanismo e viação o representante de Pernambuco". Urbanismo e Viação, 4,13: 44.        [ Links ]

Fausto, Boris ed. (1977). História geral da civilização brasileira: o Brasil republicano, sociedade e instituições (1889-1930). São Paulo: DIFEL.         [ Links ]

Ficher, Sylvia (1989). Ensino e profissão: o curso de engenheiro-arquiteto da Escola Politécnica de São Paulo. São Paulo: Universidade de São Paulo.         [ Links ]

Foucault, Michel (1975a). Surveiller et punir: naissance de la prison. París: Gallimard.        [ Links ]

______________ (1975b). "Entretiens sur la prision: le livre et sa méthode", Magazine Littéraire, 101.         [ Links ]

______________ (1977). "Verité et pouvoir", London’arc, 70, 1-14.        [ Links ]

______________ (1979). "O nascimento da medicina social". Microfísica do poder, Río de Janeiro:Graal.        [ Links ]

______________ (1980a). "La poussière et le nuage". Perrot, Michelle ed., London’impossible prison: recherches sur le système pénitentiaire au xixe siècle. París: Editions du Seuil.        [ Links ]

______________ (1980b). "Table ronde du 20 mai 1978". Perrot, Michelle ed., London’impossible prison: recherches sur le système pénitentiaire au xixe siècle. París: Editions du Seuil.        [ Links ]

______________(1991). "Politics and the Study of Discourse". Gordon, Collin; Miller, Peter y Graham Burchell. The Foucault Effect: Studies in Governmentality, with two lectures by and an interview with Michel Foucault. Havester:Wheatsheaf.        [ Links ]

Freire, Victor da Silva (1911). "Melhoramentos de São Paulo". Revista Polytechnica, 33:91-145.        [ Links ]

Gantos, Marcelo Carlos (1993). Progresso e crise urbana: a comissão de melhoramentos da cidade do Rio de Janeiro (1870-1876). Niterói: UFF.        [ Links ]

Godoy, Armando Augusto (1923). "Algumas idéias sobre a remodelação das cidades". Sociedade Brasileira de Hygiene. Río de Janeiro: Annaes do Primeiro Congresso Brasileiro de Hygiene.        [ Links ]

Hale, Charles (1988). "Political and Social Ideas". Bethell, Leslie ed., The Cambridge History of Latin America. Cambridge: Cambridge University Press.        [ Links ]

Hardoy, Jorge Enrique et. al. (1955). "Evolución de Buenos Aires en el tiempo y en el espacio". Revista de Arquitectura, 40,375:25-84 y 376-377:25-125.        [ Links ]

Hobsbawn, Eric J. (1990). Nations and Nationalisms Since 1780: Programme, Myth, Reality. Cambridge: Cambridge University Press.        [ Links ]

Jardim, Jeronymo Rodrigues de Moraes y M. R. Silva, (1875). Primeiro relatorio da commissão de melhoramentos da cidade do Rio de Janeiro. Río de Janeiro: Imprensa Nacional.        [ Links ]

_________________________ (1876). Segundo relatorio da commissão de melhoramentos da cidade do Rio de Janeiro. Río de Janeiro: Imprensa Nacional.        [ Links ]

Kessel, Moisés Isaac (1983). Crescimento urbano e reforma urbana em metrópole não industrial: o caso do Río de Janeiro no período 1870-1920. São Paulo: DCS-PUC.        [ Links ]

Laks, Nathan (1971). "Argentina". Morse, Richard; Connif, Michael y John Wibel, The urban development of Latin America. Stanford: Center for Latin American Studies.        [ Links ]

Léonard, Jacques (1980). "London’historien et le philosophe: à propos de Surveiller et Punir; naissance de la prison". Perrot, Michelle (ed.), London’impossible prison: recherches sur le système pénitentiaire au xixe siècle. París: Editions du seuil.         [ Links ]

Lubambo, Cátia Wanderlei (1991). Do corpo santo ao marco zero: o Bairro do Recife no inicio do século, uma experiência de modernização urbana. Recife: Massangana.        [ Links ]

Maia, Francisco Prestes (1930). Estudo de um plano de avenidas para a cidade de São Paulo. São Paulo: Companhia Melhoramentos.        [ Links ]

_________________. (1941). "A remodelação de São Paulo". Revista do Club de Engenharia, 7,72:3-16.        [ Links ]

__________________. (1945). Os melhoramentos de São Paulo. São Paulo: Prefeitura Municipal de São Paulo.         [ Links ]

Marianno Filho, José, Amarante, Alberto Pires y Américo Campello (1941). "O problema das ‘favelas’ do Rio de Janeiro: contribuição do Rotary Club ao I Congresso Brasileiro de Urbanismo". Urbanismo e Viação, 4,13:52-53 y 72.        [ Links ]

McDowall, Duncan (1988). The Light: Brazilian Traction, Light and Power Company Limited. Toronto: University of Toronto Press.        [ Links ]

McGee, S. F. (1984). "The Visible and Invisible Liga Patriótica Argentina 1919-28: Gender Roles and the Right Wing". Hispanic American Historical Review, 64,2:233-258.        [ Links ]

Meade, Teresa (1997). "Civilizing Rio": Reform and Resistance in a Brazilian City (1889-1930). Pennsylvania: Pennsylvania State University Press (University Park).        [ Links ]

Mendonça, Marcelo Taylor Carneiro de (1931). "Casas populares: cidades jardins". Instituto de Engenharia de Sao Paulo. Annaes do 1º Congresso de Habitação. São Paulo: Escolas profissionais do Lyceu Coração de Jesus, 139-147.        [ Links ]

Mota, Alves da. (1985). No tempo do bonde elétrico. Recife: CELPE.        [ Links ]

Nachman, Robert G. (1977). "Positivism and the Middle Class in Brazil". Hispanic American Historical Review, 57:1-23.        [ Links ]

Needell, Jeffrey (1983). "Rio de Janeiro at the turn of the Century: Modernization and the Parisian Ideal", Journal of Interamerican Studies and World Affairs, 25,1: 83-103.         [ Links ]

____________. (1987). A tropical Belle Époque: Elite Culture and Society in turn-of-the-Century Rio de Janeiro. Cambridge: CUP.        [ Links ]

_____________ (1995). "Rio de Janeiro and Buenos Aires: Public Spaces and Public Consciousness in fin-de-siècle Latin America". Comparative Studies in Society and History, 37,3:519-540.         [ Links ]

Noiriel, Gérard (1994). "Foucault and History: the Lessons of a Disillusion", Journal of Modern History, 66:547-568.        [ Links ]

Novick, Alicia (1990). "Técnicos locales y extranjeros en la génesis del urbanismo argentino: Buenos Aires, 1880-1940" (inédito). Buenos Aires.        [ Links ]

___________ (1992). "Técnicos locales y extranjeros en la génesis del urbanismo porteño: Buenos Aires, 1880-1940". Area, 1:29-51.        [ Links ]

Nunes, Luiz Antonio de Paula (1996). "Prestes Maia na História do Planejamento de Santos". Machado, Denise B. Pinheiro (ed.), Anais do IV seminário de história da cidade e do urbanismo. Río de Janeiro: PROURB: 86-97.        [ Links ]

Oliveira, Baptista de (1940a). "La casa proletaria". Urbanismo e Viação, 3,7:187-197.        [ Links ]

_________________(1940b). "O estado actual da vivenda popular na América". Urbanismo e Viação, 3,7:199-208.        [ Links ]

_________________(1940c). "A casa popular e o aspecto urbanístico das cidades". Urbanismo e Viação, 3,7:209-214.        [ Links ]

Osello, Marcos Antonio (1983). Planejamento urbano em São Paulo (1889-1961): introdução ao estudo dos planos e realizações. São Paulo: EAESP-FGV.        [ Links ]

Outtes, Joel (1993). La ville: lieu de la dégénérescence? Urbanisme et représentations sociales au Brésil et en Argentine (1920-1945). París: Mémoire de Dea, Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales - Centre de Sociologie Urbaine, CNRS.        [ Links ]

____________ (1997). O Recife: gênese do urbanismo (1927-1943). Recife: Massangana.        [ Links ]

____________ (1999). Disciplining Society through the City? The Birth of Urbanismo (City Planning) in Brazil (1916-1941). Oxford: Oriel College.         [ Links ]

Palmer, Bryan D. (1990). Descent into Discourse: the Reification of Language and the Writing of Social History. Filadelphia: Temple Up.         [ Links ]

Pécaut, Daniel (1989). Entre le peuple et la nation: les intellectuels et la politique au Brésil. París: Editions de la maison des sciences de l’homme.         [ Links ]

Pechmann, Sérgio (1983). "Reformas urbanas e classes dominantes no Rio de Janeiro na virada do século: algumas anotações sobre o debate recente". VII Encontro Anual da Associação Nacional de Pós-Graduação e Pesquisa em Ciências Sociais, Minas Gerais.        [ Links ]

Pechmann, Sérgio y Lilian Fritsch (1985). "A reforma urbana e o seu avesso: algumas considerações a propósito da modernização do Distrito Federal na virada do século". Revista Brasileira de História, 5,8-9:139-195.        [ Links ]

Pereira, Sonia Gomes (1996). A reforma urbana de Pereira Passos e a construção da identidade carioca. Río de Janeiro: ECO, UFRJ.        [ Links ]

Pontes, José Alfredo O. Vidigal (1996). "Francisco Prestes Maia: o político que não gostava de política". Cidade, 3,4:4-9.        [ Links ]

Poster, Mark (1982). "Foucault and History". Social Research, 49,1:116-142.        [ Links ]

Prado, Rachel (1941). "Urbanismo e a criança". Urbanismo e Viação, 4,13: 42-43.        [ Links ]

Prestes Maia, Francisco (1930). Estudo de um plano de avenidas para a Cidade de São Paulo, São Paulo: Cia. Melhoramentos.        [ Links ]

Rock, David (1975). Politics in Argentina (1890-1930): the Rise and Fall of Radicalism. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

__________ (1988). Argentina, 1516-1982: From Spanish Colonisation to the Falklands War. Cambridge: Cambridge University Press.         [ Links ]

San Vicente, I. M. (1986). "Planes y proyectos para Rosario 1890-1910". Documentos de Arquitectura Nacional y Americana, 21:89-95.        [ Links ]

Sargent, Charles S. (1974). The Spatial Evolution of Greater Buenos Aires, Argentina 1870-1930. Tempe: Arizona State University.         [ Links ]

Scobie, James R. (1971). Argentina: a City and a Nation. New York: Oxford University Press.        [ Links ]

__________ (1974). Buenos Aires: From Plaza to Suburb (1870-1910). New York: Oxford University Press.        [ Links ]

Silva, Americo Pereira (1931). "Typo racional de habitação". Instituto de Engenharia: Annaes do 1º Congresso de Habitação. São Paulo: Escolas Profissionaes do Lyceu Coração de Jesus, 149-164.        [ Links ]

Simões Jr., José Geraldo (1990). O setor de obras publicas e as origens do urbanismo na cidade de São Paulo. São Paulo: EAESP-FGV.        [ Links ]

Souto, Luiz Raphael Vieira (1875). Melhoramentos da cidade do Rio de Janeiro: crítica dos trabalhos da respectiva commissão. Río de Janeiro: Lino Teixeira.         [ Links ]

_______________________(1876). Melhoramentos da cidade do Rio de Janeiro: refutação da resposta à crítica dos trabalhos da respectiva segunda commissão. Río de Janeiro: Lino Teixeira.         [ Links ]

Stepan, Nancy (1991). The Hour of Eugenics: Race, Gender and Nation in Latin America, Ithaca: Cornell University Press.        [ Links ]

Suffriti, César (1935). "Estudios sobre urbanismo". Obras sanitarias de la nación: Primer Congreso Argentino de urbanismo. Buenos Aires: Imprenta Mercatali.        [ Links ]

Toledo, Benedito de Lima (1996). Prestes Maia e as origens do urbanismo moderno em São Paulo. São Paulo: Empresa das Artes.        [ Links ]

Walter, Richard J. (1974). "Municipal Politics and Government in Buenos Aires, 1918-1930". Journal of Inter American Studies and World Affairs,16,2:173-197.        [ Links ]

______________(1982). "The Socio-Economic Growth of Buenos Aires". McGann, Thomas F y Stanley R. Ross, (eds.). Buenos Aires: 400 years. Austin: University of Texas Press.        [ Links ]

Zaidan, Noêmia (1991). O Recife nos trilhos dos bondes de burro (1871-1914). Recife: MDU-UFPE.        [ Links ]

Zimmermann, Eduardo (1992). "Racial Ideas and Social Reform: Argentina 1890-1916". Hispanic American Historical Review, 72,1:23-46.        [ Links ]

Zmitrowicz, Witold (1996). "O sonho e a realidade do ‘plano de avenidas’". Cidade,3, 4:28-35.        [ Links ]

---------------

1El autor agradece a Chistian Topalov por la supervisión de este trabajo y a Colin Clarke, Mariano Plotkin, Nancy Leys Stepan, Mark Whitaker y Leslie Bethell por la lectura previa de este artículo. El autor también desea agradecer a Claudio Lomnitz y a los estudiantes graduados de Historia Latinoamericana en la Universidad de Chicago; a Peter Marcuse y a los estudiantes graduados en Planificación Urbana en la Universidad de Columbia; a Odete Seabra, Heinz Dieterman, Amélia Damiani y Ana Fani Alessandri Carlos del laboratorio de Geografía Urbana de la Universidad de São Paulo; a Luiz de la Mora, Circe Monteiro y a los estudiantes del programa en Desarrollo Urbano Regional de la Universidad Federal de Pernambuco, donde este ensayo fue discutido. Para un detallado y completo análisis del urbanismo como un nuevo conocimiento y profesión en Brasil, Outtes (1993 y 1999). Agradezco a David Harvey y Colin Clarke por la supervisión de esta última investigación. Todas las traducciones son mías. Utilicé el lenguaje de acuerdo al género (sexo) de cada autor. Esto significa que cada vez que se utilice un pronombre masculino se refiere a un hombre, y a su vez, cada pronombre femenino hace alusión a un autor de este sexo (traducido por Daniela Rivera y Diego Campos. Revisado por Diego Campos).

2Oriel College, University of Oxford, Oxford OX1 4EW. joel.outtes@oriel.ox.ac.uk y outtes@yahoo.co.uk. Artículo ganador del Premio Harold Blakmore otorgado en 1994 por la Sociedad Británica de Estudios sobre América Latina.

Creative Commons License All the contents of this journal, except where otherwise noted, is licensed under a Creative Commons Attribution License