SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.28 número85El nuevo modelo de la ciudad latinoamericana: fragmentación y privatización índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.28 n.85 Santiago dic. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612002008500001 

Transformación de las ciudades
latinoamericanas.
¿Impactos de la globalización?

Carlos A. de Mattos
Editor invitado

Todos los países latinoamericanos, en mayor o menor medida, están viviendo profundas transformaciones derivadas de los avances de los procesos de reestructuración socioeconómica y de difusión y adopción de las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación, como partes constitutivas del fenómeno de la globalización. La mayor parte de los estudios sobre los efectos urbanos y territoriales de estos procesos tienden a coincidir en que uno de los más significativos ha sido la recuperación de la importancia de las grandes ciudades y de su crecimiento, y el consecuente desencadenamiento de nuevas modalidades de expansión metropolitana, donde la suburbanización, la policentralización, la polarización social, la segregación residencial, la fragmentación de la estructura urbana, etc., aparecen como rasgos destacados de una nueva geografía urbana.

Sin duda, en el despliegue de este conjunto de tendencias y fenómenos tuvieron decisiva incidencia los cambios en las reglas del juego para la gestión urbana, que acompañaron a las políticas de liberalización y desregulación en el marco de los procesos de reestructuración; concebidas en consonancia con el principio de subsidiaridad estatal e impuestas como respuesta a la crisis fiscal del Estado keynesiano, estas políticas significaron una disminución tanto de la intervención como de la inversión pública, e hicieron que el capital privado se ubicase como el protagonista central del desarrollo urbano. En los hechos, esta nueva concepción desplazó definitivamente a las propuestas del urbanismo y la planificación urbana normativa racionalista que habían dominado la fase anterior –como las preconizadas por la Carta de Atenas¾ dando paso a los nuevos discursos y concepciones de la governance y de la planificación estratégica, mucho más preocupadas en estimular el papel del mercado y del capital privado en el desarrollo y configuración de la ciudad. Al ser concebidos de esta manera, los nuevos enfoques de la gestión pública ¾y en particular de la gestión urbana¾ se tradujeron en la remoción de muchos de los obstáculos que habían sido establecidos en la fase anterior al despliegue de una dinámica estrictamente capitalista en la producción de la ciudad; de esta manera, contribuyeron a mejorar las condiciones para la afirmación de una lógica estrictamente capitalista en el desarrollo metropolitano, otorgando a la plusvalía urbana el rango de criterio urbanístico básico.

Si bien se acepta habitualmente que los principales cambios en los territorios metropolitanos han sido consecuencia del impacto de las transformaciones asociadas a la globalización, en algunas discusiones entre especialistas en cuestiones urbanas que han tenido lugar en el último tiempo, esta relación causal ha comenzado a ser puesta en duda. Los contradictores de ésta suelen esgrimir argumentos como los siguientes para fundamentar su cuestionamiento: a) los principales cambios se deberían predominantemente a factores endógenos, específicos a estas formaciones metropolitanas, los que tendrían más fuerza transformadora que la globalización; b) gran parte de los cambios atribuidos a la globalización ya habían aparecido en pleno período fordista, mucho antes de que se hablase de este fenómeno, de modo que lo que se estaría observando ahora sería solamente la culminación de antiguas tendencias; y c) cada una de las grandes ciudades continúa manteniendo su identidad esencial, afectada sólo marginalmente por la globalización.

Para avanzar en esta discusión, parece importante tratar de detectar cuáles serían los cambios que realmente estarían asociados a los avances de la globalización, y cuáles a condicionantes endógenos. Para ello podemos considerar los cambios observables en diversas ciudades latinoamericanas. Esto es, en esencia, lo que se propone hacer este número de Eure, dedicado al análisis de las mutaciones que afectan a las grandes ciudades latinoamericanas, para lo cual ha reunido un conjunto de estudios sobre los casos de Buenos Aires, Ciudad de México, Lima, Montevideo y Santiago de Chile.

Para comenzar esta discusión se podría aceptar, como afirman Marcuse y Van Kempen (2001) cuando analizan el tema de los impactos urbanos de la globalización, que "[...] (casi) todas las ciudades son tocadas por el proceso de globalización, y [...] su involucramiento en este proceso no es cuestión de estar o en lo más alto o en lo más bajo del mismo, sino más bien de la naturaleza y alcance de la influencia del proceso" (263). En esa dirección, se podría discutir la hipótesis de que estos procesos están afectando la organización, el funcionamiento e incluso la imagen de las principales áreas metropolitanas de esta región, a medida que ellas van siendo influidas por la globalización.

Esto, sin embargo, no implica afirmar que de esta manera desaparece o se esfuma un conjunto de rasgos inherentes a la identidad básica de cada una de ellas; por el contrario, existe evidencia acerca de que en virtud de estos procesos cada ciudad se transforma, pero preservando muchos de los rasgos establecidos y consolidados a lo largo de su historia, que son los que la distinguen de otras ciudades de su mismo ámbito geográfico. Sería esto lo que preservaría las notorias diferencias que existen, por ejemplo, entre Río de Janeiro y Buenos Aires, o entre Londres y París. Se trata de permanencias que están relacionadas con la identidad histórica de cada ciudad (en la que sin duda tienen gran importancia la idiosincrasia de sus habitantes, la morfología original del lugar de emplazamiento, las modalidades de la vida urbana cotidiana que fueron siendo establecidas, etc.), identidad que seguramente permanecerá más allá de los impactos de la globalización.

A partir de los aportes de los trabajos incluidos en este número de Eure, y en especial de las principales mutaciones que ellos consideran como derivadas de la globalización para las ciudades escogidas, podemos proponer cinco grandes áreas de cambios, cada una de ellas relacionada, directa o indirectamente, con una línea de transformación socioeconómica asociada a este proceso.

Una primera área sería la que concierne a los cambios en la organización y el funcionamiento de la ciudad, que estarían apareciendo de manera generalizada en las ciudades más "tocadas por la globalización", y que se derivarían de la formación y consolidación de una nueva base económica metropolitana, altamente terciarizada, y de la consecuente estructuración de una nueva arquitectura productiva ¾–el "modelo celular en red" de que habla Veltz (2000)¾, en cuya dinámica económica comienzan a predominar redes transfronterizas de todo tipo, articuladas en el marco de un espacio mundial de acumulación, donde los capitales se valorizan en un número creciente de lugares y de actividades.

En concreto, esta transformación económica estaría incidiendo en la formación de un nuevo tipo de ciudad que reemplazaría a la ciudad fordista ¾ciudad industrial¾desarrollista en el caso latinoamericano¾, de la misma forma que en el pasado nuevos tipos de ciudad se establecieron sobre los cimientos de las que las habían precedido, expresando las mutaciones impuestas por la propia evolución de la modernización capitalista. El nuevo tipo de ciudad que ahora estaría cristalizando se caracterizaría por la transición desde la ciudad compacta autocentrada, que aparecía como expresión culminante de la fase industrial-desarrollista, hacia una ciudad modulada por el entrecruzamiento de redes múltiples (Veltz, 1997).

La ciudad emergente en esta fase de modernización capitalista constituye la expresión de una sociedad organizada según un modelo organizado en base a nodos y redes (hubs & networks), donde ¾como afirma Castells (2001)¾"la lógica enfrentada del espacio de los flujos y del espacio de los lugares estructura y desestructura simultáneamente las ciudades, que no desaparecen en las redes virtuales, sino que se transforman en la interfaz entre la comunicación electrónica y la interacción física mediante la combinación de redes y lugares" (498). En este escenario, materializado en global networks, linked cities (Sassen, 2002), cobra plena validez la afirmación de Dematteis (1998/99) en cuanto a que para el porvenir de una ciudad "no basta una fuerte identidad", desde que la ciudad sólo "vive si es un nodo". Los trabajos sobre Ciudad de México (Parnreiter) y sobre Lima (Chion) incluidos en este número de Eure, aportan elementos de juicio fundamentales sobre los alcances de esta tendencia.

Una segunda área de cambios se refiere a los efectos de la reestructuración económica sobre los mercados metropolitanos de trabajo, y de éstos, a su vez, sobre la estructura y el funcionamiento de las grandes ciudades. Sobre esta base, diversos estudios acerca de las transformaciones que estarían afectando a las grandes áreas metropolitanas han discutido una posible evolución hacia una ciudad dual o hacia una ciudad fractal, donde un conjunto de fenómenos asociados ¾como el aumento de las desigualdades sociales, de la segregación residencial, de la delincuencia, de la conflictividad social, etc.¾ marcarían en forma inexorable el paisaje social de la nueva ciudad.

Esta discusión ha sido estimulada por las conclusiones de varios estudios especializados que sostuvieron que los mercados de trabajo estarían evolucionando hacia una mayor segmentación y dualización, como resultado de la imposición de una organización económica caracterizada por una creciente demanda de personal altamente calificado con elevadas remuneraciones, que permiten sofisticados niveles y pautas de consumo, como consecuencia de la expansión de nuevas actividades líderes, en coexistencia con un conjunto de servicios con bajas remuneraciones y empleo a menudo precario (Sassen, 1991).

En el desencadenamiento de esta tendencia estarían influyendo tanto las nuevas tecnologías de la información como el desmantelamiento del Estado de Bienestar. Considerando la influencia de factores de esta naturaleza han surgido tesis extremas como la de Rifkin (1995), en el sentido de que las transformaciones que vive la sociedad globalizada bajo los impactos de las nuevas tecnologías de la información estarían llevando a una situación de desempleo estructural, que desembocaría en una sociedad marcada por el fin del trabajo. O, como señala Wilson (1998), por la desaparición del trabajo, cuando menos de aquel que resultaba más accesible a las partes más desvalidas y vulnerables del capital humano de las grandes ciudades norteamericanas.

A la luz de todas las transformaciones observadas en este terreno, las conclusiones de algunas investigaciones recientes consideran que la evolución es hacia un escenario más complejo y fragmentado que el del esquema bipolar de la dualización, y caracterizan a la gran metrópolis postfordista como una ciudad fractal (Soja, 2000) o como una ciudad organizada en múltiples planos superpuestos en el tiempo y en el espacio (layered city en la caracterización de Marcuse y Van Kempen, 2001). En cualquier caso, sea cual sea el punto de vista que se adopte ¾dado que cada ciudad siempre expresa las transformaciones y la evolución de sus respectivos mercados de trabajo¾, bajo las tendencias señaladas los últimos años han puesto en evidencia un generalizado aumento de las desigualdades, de la polarización social, de la exclusión social, de la segregación residencial, etc., fenómenos que encuentran su expresión culminante en las grandes áreas metropolitanas en proceso de globalización. Si bien este tema está presente en casi todos los trabajos incluidos en este número de Eure, el mismo merece un tratamiento específico en los trabajos sobre Buenos Aires (Prévôt-Schapira), Ciudad de México (Parnreiter) y Santiago de Chile (De Mattos).

Una tercera área de transformaciones resulta de la creciente financierización de la economía mundial, que ha impulsado una incontenible movilidad y autonomización de los capitales; bajo esta dinámica se ha intensificado a escala mundial una oferta creciente de capital inmobiliario legal e ilegal, altamente especulativo y crecientemente oligopolizado, que considera a la tierra metropolitana como un medio privilegiado para su valorización y también para su reciclaje. En todo el mundo, este capital ¾generalmente controlado por grandes empresas, donde comienzan a predominar las de carácter transnacional¾ encuentra su mayor rentabilidad en las grandes aglomeraciones metropolitanas, donde la demanda tanto de las familias como de las empresas abre un campo de acción prácticamente ilimitado.

La ascendente presencia de este tipo de inversores metropolitanos estimula el accionar de las urban growth machines (Molotch, 1976), esto es, de coaliciones de elites relacionadas con negocios inmobiliarios, que buscan asegurar precondiciones para el crecimiento de su ciudad y que conducen las políticas urbanas con el propósito de expandir la economía local y acumular riqueza. En estas coaliciones, el capital inmobiliario ha cobrado una mayor importancia en la definición de la orientación y el contenido del desarrollo metropolitano, donde grandes megaproyectos privados tienen la capacidad de modelar la estructura y el paisaje de la ciudad emergente, afirmando una dinámica de producción de la ciudad cada vez más fragmentada. De hecho, este tema también está presente en la mayor parte de los trabajos incluidos en este número de Eure, en particular para los casos de Buenos Aires (Janoschka) y Ciudad de México (Parnreiter).

Una cuarta área de transformación se refiere a los cambios en la morfología urbana, vinculados a la transición hacia la nueva organización reticular metropolitana. Bajo el vertiginoso incremento de la utilización del automóvil, del transporte automotor y de la difusión de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, se observa una sustantiva reducción de la gravitación de la distancia en la movilidad de las personas y de las empresas, lo cual estimula su localización más alejada de los centros tradicionales. En lo esencial, estos factores han incidido en la ampliación territorial del campo de externalidades metropolitano, favoreciendo la formación de sistemas productivos centrales mediante el ensamble de numerosas actividades localizadas en diversos centros urbanos hasta entonces independientes o autónomos, ubicados en el entorno próximo de cada área metropolitana. La localización de las empresas y de las familias en lugares más alejados, a medida que estas tendencias se han ido imponiendo, es lo que estimula la tendencia a la metropolización expandida.

Al respecto, se ha afirmado que ello estaría impulsando un cambio de referente de la ciudad latinoamericana, desde la ciudad compacta de corte europeo hacia una ciudad difusa de tipo norteamericano. De hecho, aquí subyace la hipótesis de que al establecerse en las ciudades latinoamericanas ciertas condiciones generales (liberalización económica, imperio del automóvil, tecnologías de la información, etc.) que habían favorecido la expansión metropolitana (el urban sprawl) en Estados Unidos, en nuestras sociedades se desencadenarían las mismas tendencias, que llevarían a un tipo de ciudad semejante. Los trabajos sobre Buenos Aires (Janoschka y Prévôt¾Schapira), Ciudad de México (Aguilar), Montevideo (Chabalgoity et. al) y Santiago de Chile (Ducci y Ortiz y Morales) aportan esclarecedores elementos de juicio y precisiones sobre este fenómeno.

Finalmente, una quinta área está relacionada con el hecho de que todos los cambios señalados hasta aquí han contribuido a impulsar una singular modificación de la imagen y el paisaje urbanos, en consonancia con la ya aludida evolución desde la ciudad compacta y autocentrada hacia otra organizada reticularmente, abierta y difusa. En la configuración del paisaje urbano de esa nueva ciudad juegan un papel fundamental diversos tipos de nuevas actividades y artefactos urbanos, condicionados y modulados por los requerimientos de la globalización; en particular, cada ciudad ¾a medida que se va globalizando¾ comienza a alojar en su interior un conjunto de artefactos arquitectónicos destinados a acoger y servir de soporte a actividades y a empresas globales. De hecho, la mayor parte de ellos resultan de una prolongación y actualización de algunos que ya habían comenzado a aparecer en pleno período fordista, como es el caso de los shopping malls o de los grandes edificios corporativos, pero remodelados y reconvertidos conforme a las nuevas exigencias de las empresas globales, y diseñados en función de las posibilidades que ofrecen los avances de las tecnologías de la construcción.

Tanto las actividades como los artefactos de la globalización, a medida que van siendo implantados exitosamente en sus lugares de origen (principalmente en Estados Unidos) a impulso de las respectivas empresas globales (el ejemplo de McDonald’s es emblemático), son rápidamente exportados y reproducidos en todos los lugares posibles del espacio mundial de acumulación, donde dejan su impronta en los paisajes urbanos de destino. A medida que van imponiendo su presencia en las grandes metrópolis en proceso de globalización, tienden a constituirse en verdaderos íconos de esta nueva fase modernizadora, como los principales malls o sedes corporativas.

Muchos de estos artefactos aparecen frecuentemente vinculados a grandes firmas arquitectónicas, e incluso al nombre de ciertos arquitectos globalizados de prestigio mundial, por cuyas obras se ha desatado una fuerte competencia entre ciudades en globalización; esto, por cuanto contar con una obra de arquitectos como Cesar Pelli, Norman Foster, Frank Gehri, etc., puede ser un importante factor para aumentar la competitividad metropolitana en la red mundial de ciudades transfronterizas.

El resultado es un tipo de cuadro que comienza a reproducirse en el mundo entero, afirmando un cambio radical en la imagen de cada una de estas ciudades; como afirma Antoine Picon (1998), "el mismo escenario parece reproducirse de un rincón a otro del planeta, como si se tratase de preparar en todos los lugares el advenimiento de una nueva raza de cyborgs capaces de descifrar un entorno urbano transformado en enigmático. [...] Las similitudes que presentan los paisajes urbanos y periurbanos de los Estados Unidos o de Europa del Oeste con los de las grandes megalópolis de África o de Asia tienen algo de desconcertante. Ellas parecen indicar que las disparidades sociales, políticas y económicas no explican todo. En numerosos casos, las similitudes son más sorprendentes que las diferencias" (26). Los trabajos sobre Buenos Aires (Janoschka), Ciudad de México (Parnreiter y Aguilar) y Lima (Chion) aportan antecedentes sobre este tipo de transformación.

El conjunto de estudios de casos que recoge este número de Eure muestra cómo diversas transformaciones ocasionadas por la globalización han redundado en cambios significativos en las ciudades respectivas, especialmente en las áreas a las que hemos hecho referencia. Considerando las razones de estos cambios ¾sin dejar de reconocer que muchos de ellos ya habían comenzado a esbozarse en fases anteriores de modernización capitalista¾, ahora se puede observar cómo se avanza hacia la estructuración de un nuevo tipo de ciudad, que va estableciendo diferencias sustantivas con la que se había consolidado anteriormente. En todo caso, todos estos fenómenos corresponden, en su dinámica esencial, a procesos de reproducción urbana, donde muchos rasgos y tendencias se redefinen, se transforman y se afirman bajo la lógica específica de la urbanización capitalista.

Referencias bibliográficas

Castells, M. (2001). "La sociología urbana en el Siglo XXI", Susser, Ida (ed.), La sociología urbana de Manuel Castells. Madrid: Alianza Editorial, 489-526.         [ Links ]

Dematteis, G. (1998/99). "Nom basta una forte indentità, la città vive solo se è un «nodo»", Telèma, 15 (www.fub.it/telema/         [ Links ])

Marcuse, P. & R. Van Kempen (eds.) (2000). Globalizing Cities. A New Spatial Order? Oxford: Blackwell Publishers.         [ Links ]

Molotch, H. L. (1976). "The City as a Growth Machine. Toward a Political Economy of Place", American Journal of Sociology, 82: 309-332.         [ Links ]

Picon, A. (1998). La ville, territoire des cyborgs. Besançon: Les Editions de l’Imprimeur.         [ Links ]

Rifkin, J. (1995). The End of Work. The Decline of the Global Labor Force and the Dawn of the Post-Marked Era. New York: Jeremy P. Tarcher Inc.         [ Links ]

Sassen, S. (1991). The Global City. New York, London, Tokyo. New Jersey: University Press.         [ Links ]

____ (ed.) (2002). Global Networks, Linked Cities. New York: Routledge.         [ Links ]

Soja, E. W. (2000). Postmetropolis. Critical Studies of Cities and Regions. Oxford: Blackwell.         [ Links ]

Veltz, P. (1997). "L’economie mondiale, une économie d’archipel", La mondialisation au-delà des mythes. París: La Decouverte.         [ Links ]

____ (2000). Le nouveau monde industriel. París: Editions Gallimard.         [ Links ]

Wilson, W. J. (1998). When Work Disappears. The World of the New Urban Poor. New York: Vintage Books.         [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons