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EURE (Santiago)

versión impresa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) v.30 n.90 Santiago sep. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612004009000008 

 

Revista eure (Vol. XXX, No. 90), pp. 121-123, Santiago de Chile, septiembre 2004

RESEÑAS

Michael Dear, Eric Schockman y Greg Hise (eds.) (1996)
Rethinking Los Angeles.
London: Sage.

Allen Scott y Edward Soja (eds.) (1996)
The city: Los Angeles and Urban Theory at the end of the twentieth century.
Berkeley: University of California Press.

Michael Dear (ed.). (2002)
From Chicago to L.A.: Making sense of urban theory.
London: Sage.


Cando Mike Davis lanzó en 1990 su clásico "City of Quartz", ya existía en las universidades del sur de California un amplio y multidisciplinario debate respecto de la morfología urbana y las tendencias que ordenarían el crecimiento futuro de la ciudad, en el contexto de un nuevo capitalismo globalizado. Subterráneamente se estaba gestando una rebelión en contra del paradigma de la ecología humana sustentado por la escuela de Chicago, el cual había sido abandonado como aspecto central del análisis urbano, pero nunca confrontado directamente (como se hace, por ejemplo, en "From Chicago to L.A.")

Hoy, la Escuela de Los Ángeles es reconocida en el mundo académico como un grupo distintivo de investigadores con una agenda común, que ha tenido un enorme impacto en el área de los estudios urbanos. Los tres libros que revisaré en esta reseña constituyen un ejemplo notable de dicha corriente.

Pese a su influencia y a las pasiones que desata, tanto de admiración como de malestar, es muy difícil precisar quién es y quién no es miembro de la Escuela de Los Ángeles. Si restringimos nuestra enumeración sólo a quienes explícitamente se identifican a sí mismos como miembros, nos quedaríamos con una lista tan reducida que sólo incluiría a quien es reconocido como su "fundador", Mike Davis, junto a Michael Dear, Steven Flusty, Edward Soja y Allen Scott. Sin embargo, la pretensión de universalidad de estos investigadores los lleva a proclamar que casi cualquiera que haya tratado el tema de Los Ángeles como ciudad paradigmática es un miembro del grupo, aunque ello los lleve a incluir gente como Evan McKenzie, quien seguramente es contrario a las principales ideas proclamadas por Davis y los demás. Esta grandilocuencia es común a estos tres textos básicos del pensamiento de la Escuela, por lo que se debe sugerir una lectura cautelosa, en especial en lo que se refiere al uso (o abuso) de escritos de otros autores.

Un aspecto interesante de estos textos es que todos ellos, en alguno de sus capítulos, buscan trazar una definición ideológica del movimiento al que adscriben. Pese a aceptar la idea de la existencia de una ciudad o un urbanismo post-moderno (como se hace en "Rethinking Los Angeles"), estos textos rechazan la visión post-moderna de lo urbano, que borra la distinción entre lo que es real o auténtico y lo que no lo es, al tiempo que se marca también la distancia con una Escuela de Chicago funcionalista y que excluye en el análisis principios básicos de la economía o la política. Así, aparece clara en todos los textos y en todos los autores centrales una perspectiva estructural-marxista, que recoge los aportes hechos en los años ‘60 y ‘70 por autores como Lefebvre, Harvey o Castells, y los ajusta a la realidad de una metrópolis marcada por la restructuración de la economía capitalista.

Pero, ¿por qué Los Ángeles? Ciertamente el nombre de la Escuela no se refiere a sólo a la localización geográfica de los investigadores que adscriben. Para ellos, pese a que no toda ciudad actualmente se parece a Los Ángeles, algo del futuro de cada una está presente en el Los Ángeles actual. Esta ciudad, y el sur de California en general son presentados en "The city..." como un "prototipo sugerente" del futuro de la ciudad. Esto lleva a los autores a asimilar, sin intermediación o datos empíricos, Los Ángeles con Manila, São Paulo u otras ciudades, especialmente del Tercer Mundo.

Así, la sobre-ideologización propia de un análisis estructural, que cree ver las mismas fuerzas económico-tecnológicas operando en el mundo entero, dificulta un análisis de la ciudad que dé cuenta de las particularidades y diferencias que generan el lugar, la cultura y la historia. Cuando se leen estos libros queda la sensación que, pese a cualquier esfuerzo, la militarización del espacio urbano, ya propuesta por Davis en 1990, es inevitable en cualquier lugar del mundo.

Partiendo de la base ideológica de la Escuela, no es extraño comprobar entonces que el foco principal del análisis está dado por el estudio de los procesos de cambio espacial y la aparición de una nueva geografía, provocados o determinados por factores estructurales como la desindustria-lización, la reorganización de los procesos productivos, la composición de la fuerza de trabajo y las pautas de conflicto social que estos cambios conllevan. Existe en los textos una fijación, muy a la Marx, con la producción y los procesos que de ella emanan.

Es en este contexto que debe entenderse que libros con un foco supuestamente urbano y espacialista terminan dedicando una parte importante de sus páginas a analizar aspectos como el "urbanismo industrial", el financiamiento de la ciudad de Los Ángeles o la historia económica y política de la ciudad.

Ahora bien, la definición teórica central, planteada sin ambigüedades en los capítulos introductorios de los textos revisados, es que estos procesos de cambio económico han generado una nueva forma urbana, definida centralmente por su fragmentación. Se llega a argumentar, incluso, que si el centro urbano todavía existe, es porque funciona como un "panóptico urbano" desde donde el Estado (entendido en su acepción marxista estructural) ejerce el control social. De esta forma, lo que define la ciudad no es su centralidad, sino los múltiples espacios autónomos y lejanos, enclaves y citadelas, conectados física pero no emocionalmente por carreteras y boulevards.

El resultado parece ser una aglomeración urbana policéntrica que, a pesar de su fragmentación, retiene todas las funciones propias del centro de la urbe (ver especialmente "Rethinking Los Angeles"). Así, la ciudad es caracterizada por sus enclaves, eliminándose cualquier posibilidad de elaborar un discurso sobre la ciudad como "conjunto armónico", como la utopía que nos plantea el modernismo arquitectónico.

Es respecto a esta distopia de fragmentación que uno puede tener las dudas más importantes. Si bien no es difícil dejarse alucinar por la fractalidad de malls, barrios enrejados, burbujas turísticas, ghettos y otros, parece difícil asumir que lo urbano pueda ser definido por estos espacios; es difícil asimismo sostener que la vida cotidiana, tal como la experimenta la mayoría de los habitantes de las grandes urbes, sea una vida esquizofrénica que se arma y rearma en espacios cerrados entre los que sólo existe pobreza, crimen y marginalidad. Quizá esto sea cierto para la ciudad de Los Ángeles (aunque probablemente no para todos sus habitantes), pero ciertamente no lo es para Santiago, Boston o París.

Un segundo punto que vale la pena destacar es que los libros que analizo reflejan en sus contenidos otra de las grandes debilidades de la Escuela de Los Ángeles: la contaminación de la lectura estructural-marxista con el discurso de la post-modernidad, de la diferencia y de la construcción de identidades basadas en aspectos culturales o étnicos. Nada de malo hay en esta lectura; sin embargo, el asumir que la fragmentación de la ciudad refleja no sólo la actual restructuración capitalista (tal como se explicita en los capítulos más teóricos), sino además tendencias culturales relacionadas a las identidades locales, le hace perder potencia explicativa a una teoría que parece tratar desesperadamente de aunar dos posiciones antagónicas, como lo son el marxismo que provee la verdad revelada, por una parte, y el post modernismo que presenta la tentación permanente de la moda y la fama académica, por otra.

Si la ciudad, según los autores, se encuentra fragmentada económicamente en clases, y culturalmente según etnias, culturas o estilos de vida, y si entre estas fragmentaciones no existe una preeminencia, una determinación, se abandona la lógica moderna del estructuralismo para pasar a la lógica post-moderna de la ausencia de verdades y certezas, tan criticada por los mismos autores.

Así, si bien teóricamente se busca explicar la fragmentación, en la práctica ella es simplemente asumida como un hecho socio-espacial que puede tener causalidades múltiples, y al que –siguiendo a Soja (2000)- se le asignan diversos nombres: ciudad borde, privatopia, ciudad fortaleza, heterópolis, etc.

Al final, nos encontramos con libros que son básicos para entender una de las corrientes hegemónicas del urbanismo actual, pero que al mismo tiempo nos sirven para constatar todas sus debilidades: su confusión teórica, su falta de trabajo empírico, pero sobre todo una pretensión ingenua de universalidad que, al erigir Los Ángeles como prototipo, roza sin quererlo el etnocentrismo de escuelas anteriores como las de Chicago, a las que se busca cuestionar.

Rodrigo Salcedo1

Referencias bibliográficas

Davis, M. (1990). City of quartz. Excavating the future in Los Angeles. New York: Vintage Books.        [ Links ]

Soja, E. (2000). Postmetropolis. Criticas studies of cities and regions. Oxford: Blackwell.        [ Links ]

1Sociólogo, Ph.D. in Political Science, profesor Instituto de Estudios Urbanos y Territoriales, FADEU/PUCCh. E-mail: rsalcedo@uc.cl

 

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