SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.44 número131Estado y territorio: política paternalista en una comunidad industrial argentina en la segunda mitad del siglo XXOBJETOS PÚBLICOS, ESPACIOS PRIVADOS. USUARIOS Y RELACIONES SOCIALES EN TRES CENTROS COMERCIALES DE SANTIAGO DE CALI índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


EURE (Santiago)

versão impressa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) vol.44 no.131 Santiago jan. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0250-71612018000100281 

Eure Reseñas

HACIA LA CIUDAD DE UMBRALES

Juan Mérida1 

1Máster en Sociología Flacso-Ecuador. Investigador independiente E-MAIL: JUAN_B990@HOTMAIL.COM

HACIA LA CIUDAD DE UMBRALES. Stavrides, Stavros. MADRID: AKAL, 2016. 272 pp.p.

La pertinencia de la obra como herramienta para transformar nuestras realidades urbanas

En una época en que el contrato social europeo proyectado bajo la unión de estados ha llegado a su situación más crítica desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, generando un clima de desconfianza en el que todo es susceptible de ser sospechoso y la discriminación se convierte en el estandarte de muchos de los proyectos políticos actuales, la obra del arquitecto ateniense Stavros Stavrides aparece como un llamado al encuentro. Pese a que es un libro que está escrito al calor de la inestabilidad vivida actualmente en Europa y Oriente, especialmente en los pueblos a orillas del Mediterráneo, el marco analítico es perfectamente aplicable a las metrópolis latinoamericanas en donde, sin duda alguna, se reproducen cotidianamente diversos tipos de enclaves. Especialmente, resulta pertinente destacar la invitación del autor a analizar la producción de espacialidades de alteridad en un entorno heterogéneo y fragmentado. En el caso de las metrópolis andinas, por ejemplo, sigue siendo un campo prácticamente desierto que sería necesario indagar. De hecho, los aportes de este libro se podrían combinar con los provenientes de autores de la región, como René Zavaleta con su concepto de ‘sociedades abigarradas’, o Bolívar Echeverría con el de ‘ethos barroco’ y, de esa manera, abrir caminos para comprender las singularidades de las sociedades metropolitanas actuales y sus posibilidades emancipadoras. En síntesis, como propone el autor, la (re) construcción de un mundo basado en criterios de igualdad, solidaridad y justicia social, en la adecuación de espacios y tiempos contemplados desde la auto-gestión y la incorporación de identidades plurales.

Ciudad de enclaves vs. ciudad de umbrales

Frente a la ‘ciudad de enclaves’, constituida por muros materiales y simbólicos que evitan la alteridad o la asimilan completamente, Stavrides propone la ‘ciudad de umbrales’, espacialidades de emancipación emergentes que se caracterizan por ser espacios y tiempos intermedios e indefinidos, en los que se reproducen comportamientos sociales no identificables, siendo en el propio proceso de convivencia entre diferentes, donde se configuran formas propias de habitar. Frente a la ciudad prohibida, propone el autor, la ciudad abierta. Para llegar a esta propuesta, Stavrides hace un recorrido teórico a partir de autores imprescindibles a la hora de comprender la ciudad moderna. Para ello, parte de la premisa de que el espacio debe entenderse como resultado y condición de lo social. Es decir, el espacio es transformado de acuerdo con las formas de sociabilidad que se producen en él, pero a su vez éstas se configuran de acuerdo con la realidad espacial existente. Un espacio urbano que, pese a que se tiende a presentar como continuo y homogéneo, en la práctica se muestra como discontinuo y heterogéneo. De nosotros depende, viene a decir, si esta espacialidad discontinua y heterogénea se mantiene como un archipiélago de islas segregadas y excluyentes o, en cambio, se busca articular un conjunto de islas conectadas entre puentes de libre acceso, sin restricciones privativas de uso.

Los ritmos urbanos

Para comprender de qué manera se habita la ciudad y cuál es la relación que se establece entre el espacio y el tiempo, el autor hace uso del concepto lefebvriano de ‘ritmo’. El análisis del ritmo nos permite entender las características del espacio público. Si las sociedades tradicionales se caracterizan por tener ritmos cíclicos con una frecuencia o periodo determinado, ligado a los propios tiempos de la naturaleza, en las sociedades modernas los ritmos tienden a ser lineales, reproduciéndose los mismos fenómenos o similares a intervalos más o menos breves. Actividades rutinarias ordenadas a partir de un tiempo impuesto, que contrastan con la idea de libertad promovida por las prácticas de consumo individualizadoras. Es así como se configura una metrópoli fantasmagórica ordenada por un conglomerado de enclaves que controlan y clasifican a los individuos. Este es el modelo que caracteriza a las llamadas metrópolis posmodernas, en que el habitar se mide bajo ritmos sociales definidos por un sistema de control que marca las rutinas cotidianas y define, a la vez, rutas enmarcadas en enclaves que clasifican de acuerdo con la categoría del habitante.

Excepcionalidad: amenaza y oportunidad

La seguridad se presenta como el principal objetivo de la gobernanza urbana, y frente a la amenaza acechante se establecen medidas excepcionales que llevan al suspenso de los derechos básicos de la ciudadanía. Es a través de esta justificación que la ‘excepción’ se convierte en norma. Aunque más que un estado, como plantea el filósofo Giorgio Agamben, es un mecanismo. Un mecanismo para garantizar el orden social. Las ‘zonas rojas’, supuestas disposiciones excepcionales, se convierten en un procedimiento de control que limita el acceso a la ciudad. Sin embargo, es en esta misma excepcionalidad que el autor encuentra una oportunidad para la emancipación. Recogiendo las palabras de Walter Benjamin, nuestra tarea no es otra que provocar un auténtico estado de emergencia en el que la excepción se torne condición espacio-temporal para el cambio, para la diferencia. De esta manera, la excepción puede llegar a ser un mecanismo que destruya la normalidad en vez de sustentarla.

La vida del flaneur como forma de convivencia entre diferentes

En la segunda parte del libro, Stavrides profundiza en la obra de Benjamin y, a través de la comparación entre los personajes del coleccionista y del flaneur delineados por el autor alemán, refuerza la propuesta de la creación de pasajes como un medio para convivir con el otro. Mientras que el coleccionista es el prototipo del hombre burgués que construye su identidad resguardado en su más profunda privacidad, rodeado de objetos que dan sentido a su vida y alejado de la multitud, el flaneur callejea por la modernidad, empatiza con la multitud y disfruta de las singularidades del encuentro con los otros. El flaneur, afirma, es un conocedor de umbrales, es capaz de convertirse creativamente en el otro sin dejar de ser él mismo. En su deambular, comprende las identidades sociales e incorpora los comportamientos sociales para la negociación. Denomina metis, que en griego significa ‘inteligencia práctica’, la experiencia de saber tratar con lo desconocido. Al igual que el flaneur, quien está dotado de esta inteligencia es el marinero, que afronta rutas desconocidas y es capaz de manejarse con la emergencia cotidiana de la alteridad a través de la creación de nuevas rutas, de nuevos pasajes. De esta manera, la metis es una condición indispensable para el encuentro. Este saber requiere de una cierta teatralidad, un manejo simbólico con la distancia que permita reconocer al otro para posterior-mente, crear la escena del intercambio. Para Stavrides, provocar el encuentro supone mirar desde la alteridad la propia realidad, comparar sin adoptar la identidad del otro, respetando la distancia, elemento fundamental para afrontar la vida en común.

Heterotopías y umbrales posibles

En este intento por buscar conceptos que permitan comprender las transformaciones urbanas menos visibles, el autor finaliza su marco teórico con el concepto de ‘heterotopía’ de Michel Foucault, a quien considera el geógrafo de la alteridad. Frente al panóptico que produce conocimiento y realidad a través del control vital, la heterotopía rompe con el poder objetivador y genera espacios de alteridad suspendidos como pasajes en transición a nuevas identidades. Microrresistencias para la supervivencia que, en ocasiones, son invisibles e inclasificables para el panóptico. Un ejemplo de producción de nuevas identidades que pretende reforzar los puentes con el otro es para el autor la lucha zapatista. Los zapatistas, afirma, no se limitan a confirmar que las diferencias existen, las visibles y las oprimidas; también piden que se produzca un encuentro entre las diferencias. Al contrario que ciertas corrientes dogmáticas que conciben el posmodernismo únicamente como el auge del individualismo consumista, la lucha posmodernista zapatista rompe con las formas modernas de hacer política desde la diferencia pero en lo colectivo, deslegitimando viejas prácticas vanguardistas que homogeneizan a la masa y anulan la diferencia. Es precisamente la utilización del pasamontañas un ejemplo de ello. Lejos de homogeneizar, la máscara establece espacios de encuentro: Marcos es todas las minorías intoleradas, oprimidas, explotadas… en resistencia. La máscara no oculta la identidad, sino que desvela una relevancia colectiva. Al mismo tiempo, se opone a la idolatría del líder.

En un contexto diametralmente opuesto al de la Selva de la Candona, se plantea el caso de las juventudes de la urbe ateniense. Al igual que la anterior, Stavrides considera estas luchas un ejemplo de creación de umbrales que se caracterizan por no ser espacios de resistencia aislados, sino pasajes que permiten la producción de espacios de alteridad. El ‘derecho a la ciudad’, así como lo planteara Lefebvre, no se debe limitar a una mera reivindicación distributiva, sino que se debe experimentar desde la acción misma, a través de la reapropiación inmediata de espacios gestionados por la multitud singular y diversa.

En una época en que el neoliberalismo y el neokeynesianismo se afianzan como las dos únicas alternativas, la propuesta de Stravides reivindica la vía de la acción comunitaria. Apelando al subcomandante Marcos: no necesitamos conquistar el mundo, basta con que lo creemos desde el principio, nosotros, hoy. Esto supone una reinvención de lo público, no desde la planificación del Estado entendido como lo público, sino a partir de la gestión común de las espacialidades, definiendo las reglas y usos de acuerdo a un proceso de negociación colectiva permanente. Parafraseando a Zibechi: desde las ‘comunidades en movimiento’.

Creative Commons License All the contents of this journal, except where otherwise noted, is licensed under a Creative Commons Attribution License