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EURE (Santiago)

versão impressa ISSN 0250-7161

EURE (Santiago) vol.44 no.132 Santiago maio 2018

http://dx.doi.org/10.4067/s0250-71612018000200291 

Eure Reseña

TEMBLORES DE TIERRA EN EL JARDÍN DEL EDÉN. DESASTRE, MEMORIA E IDENTIDAD. CHILE, SIGLOS XVI-XVIII

Diego Arango-López1 

1Universidad Bernardo O’Higgins, Santiago, Chile e-mail: diego.arango@ubo.cl

TEMBLORES DE TIERRA EN EL JARDÍN DEL EDÉN. DESASTRE, MEMORIA E IDENTIDAD. CHILE, SIGLOS XVI-XVIII. Pavez, Mauricio Onetto. Santiago de Chile: Centro de Investigaciones Diego Barros Arana (DIBAM), 2017. 472 p.p.

El libro del historiador chileno Mauricio Onetto propone una interesante lectura sobre la historia de Chile durante el periodo colonial. Surge como una edición revisada de la tesis doctoral de Onetto, dirigida por el geógrafo francés Alain Musset y defendida en la École des Hautes Études en Sciences Sociales (ehess) en París en el año 2013. Temblores de la tierra en el jardín del Edén está dividido en tres partes de aproximadamente 150 páginas cada una, tituladas “Chile, ¿una tierra de riesgos y catástrofes?”; “Experiencia y discursos del desastre”; y “Memorias, representaciones y circulaciones del discurso catastrófico”. Con sus 1.309 notas al pie de página y sus 48 páginas de fuentes y bibliografía, el libro es un ejemplar muy similar al trabajo de tesis en el cual se basó.

El objetivo del autor es exponer y analizar cómo se construyó la representación de Chile como tierra de catástrofes. Para lograrlo, hace el siguiente planteamiento:

La hipótesis que guía este trabajo señala que las catástrofes telúricas que acontecieron durante el siglo xvii terminaron de moldear un registro discursivo en torno al desastre y la fertilidad que se había creado en el siglo xvi, con el cual los vecinos y autoridades de Chile representaban su experiencia y se autorrepresentaban como víctimas a premiar delante de la corona española (p. 25).

Tanto el objetivo como la hipótesis señalan claramente, a pesar del título, que no se trata de una historia de los terremotos en Chile durante el periodo colonial. Por el contrario, lo que el autor buscó fue entender cómo se construyó una representación específica sobre un territorio y señalar que los sismos tienen una participación en esta, especialmente a partir de mediados del siglo xvii. En ese sentido, el ejercicio metodológico propuesto por Onetto sugiere un amplísimo recorrido teórico y documental que requiere de una gran diversidad de referencias bibliográficas, pues resulta necesario asociar elementos de historia de las mentalidades y las representaciones, con conceptos de estudios de desastres, aproximaciones desde la geografía y la antropología y elementos de historia política y social. Asimismo, el libro se basa en una larga lista de fuentes, entre las cuales hay actas de cabildos, narraciones y crónicas de viajes, correspondencia, crónicas y muchos otros documentos de distinta naturaleza, como cartografía, imágenes y hasta poesía y pintura del siglo xx. La recopilación de esta gran cantidad de fuentes y bibliografía es claramente uno de los mayores méritos del libro.

Ahora bien, a pesar de la multiplicidad de fuentes y bibliografía, el autor recurre principalmente a una selección acotada de referencias, entre las cuales se repiten constantemente autores como De Ramón (1953), Jocelyn Holt (2004-2008) y Vega (2014). Si bien la capacidad de asociar marcos teóricos diversos, fuentes de distinta naturaleza y una amplísima bibliografía es uno de los principales atributos del libro, es, a su vez, el talón de Aquiles de la investigación. Ahora bien, al tratarse de un trabajo muy cercano a la tesis doctoral, es compresible que no todos los documentos referenciados en la lista final sean utilizados de manera explícita en el texto.

El planteamiento teórico de Onetto parte de una noción de catástrofe que es difícil de identificar, ya que, por una parte, en la introducción la define como un acontecimiento que reconfigura los tiempos de un grupo mediante una ruptura del diálogo y el equilibrio (p. 29). Esta aproximación le permite al autor abrir un vasto campo de estudio en el cual casi cualquier acontecimiento histórico puede ser considerado como catastrófico. Es así como, en la primera parte, incluye en la misma categoría acontecimientos descritos como fracasos, desastres, riesgos, peligros o catástrofes. Ahora bien, cabe señalar que Onetto hace un largo recorrido bibliográfico por los estudios de desastres, retomando principalmente la historiografía francófona, con autores como Walter (2008), Albouy (2002), Revet (2007), Langumier (2008) y Quenet (2005). Otros aportes teóricos, como lo realizado desde Latinoamérica por La Red y Virginia García Acosta (1996), son mencionados desde la distancia, sin que hagan parte fundamental de la discusión.

Ahora bien, más allá del propósito declarado por el autor, a lo largo de la lectura parece difuminarse la unidad teórica de la investigación. En el primer capítulo, por ejemplo, se discute acerca de la construcción de la premisa de Chile como territorio de catástrofes; sin embargo, lo que en esta parte es interpretado como una catástrofe es tan amplio que puede incluir casi cualquier acontecimiento histórico de cualquier orden. En ese sentido, se incluyen tanto acontecimientos militares como condiciones políticas, dificultades geográficas y situaciones sociales complejas. Por ejemplo, el fracaso de una expedición militar, aunque no guarde ninguna relación con una amenaza telúrica, es incluido en la categoría de “catástrofe”. Tanto lo que hace referencia a las relaciones sociales y políticas locales como lo que atañe a las relaciones entre el gobierno local y la monarquía es observado bajo el mismo prisma. Llama la atención que casi toda esta primera parte, en la cual se da cuenta de la historia del siglo xvi chileno y de la mitad del xvii, no esté articulada alrededor de temblores o terremotos, sino de cualquier elemento de la historia al cual alguna vez se le haya considerado “catastrófico” en cualquiera de las acepciones de la palabra.

La argumentación, como lo menciona el autor, sugiere que la premisa de Chile como tierra de catástrofes es construida durante el siglo xvi y ratificada en el xvii y el xviii por los distintos terremotos. Aunque el autor no repara en que la noción misma de catástrofe cambia cuando se hace referencia a distintos tipos de acontecimientos de amenaza y ruptura, el libro sí hace un cambio de argumentación a partir del momento en que se introduce el terremoto de 1647. Hasta entonces, Onetto presentó una historia de las representaciones sociales, territoriales y políticas, sin considerar temblor de tierra alguno.

A partir de este punto, ya no se trata de rastrear la palabra “desastre” o “catástrofe” en un mar de documentos históricos. Por el contrario, desde acá en adelante se busca caracterizar el terremoto dentro de una definición al parecer más específica de la noción de catástrofe. Así, el libro muestra una serie de características de cada uno de los temblores identificados en las fuentes. A lo largo de las siguientes 200 páginas, el autor recorre con detalle los distintos elementos de una serie de terremotos y temblores, con un énfasis particular en el terremoto de Santiago de 1647.

La descripción es detallada en el informe de pérdidas humanas y materiales; se retoman múltiples elementos de la retórica catastrófica; se señala la relación entre religiosidad, castigo divino y terremotos; se observa la relación entre la construcción y la sismicidad y hasta se identifica al sismo en la literatura poética y satírica. Más allá del carácter de catálogo de terremotos, esta parte sirve para dimensionar la importancia del terremoto en la construcción de la representación de Chile como territorio de catástrofes. Si bien el autor insiste en que los terremotos no son más que una excusa para posicionar una retórica política preexistente, su propio corpus documental parece señalar que, desde mediados del siglo xvii, los terremotos generan una transformación en la relación que la población y sus gobernantes establecen con su territorio.

Lamentablemente, al no haber recuperado el mismo tipo de información para los años del siglo xvi, es difícil constatar que la retórica de la “mala fama” o del “discurso catastrófico” no guardase relación con la existencia permanente de movimientos telúricos en el territorio chileno. En ese sentido, es difícil comprender la periodización realizada por el autor. Además, en la última parte el libro se enfoca en una gran cantidad de representaciones de distinto tipo sobre el pasado catastrófico de Chile. Si bien esto sirve para enfatizar en la necesidad de incorporar los terremotos y diversas catástrofes pasadas en un ejercicio de construcción de la memoria de la sociedad actual y del siglo xx, deshace la delimitación cronológica que se propuso estudiar tanto a partir del título como de los objetivos iniciales de la investigación.

Por último, es necesario señalar que este libro maneja un lenguaje académico y denso. Si bien es una lectura agradable, es necesario realizar frecuentes pausas para verificar las múltiples referencias a las cuales se hace alusión constantemente, y que cuando resultan de traducciones, primordialmente del francés, no siempre están redactadas en su lengua original al pie de página. A esto se suma la mención constante de autores e ideas provenientes de múltiples corrientes historiográficas, que aunque enriquecen la lectura, también dificultan el acceso a este libro para un público externo al académico universitario.

Referencias

Albouy, F. X. (2002). Le temps des catastrophes. París: Descartes & Cie. [ Links ]

De Ramón, A. (1953). Descubrimiento de Chile y compañeros de Almagro.Santiago: Ediciones de la Universidad Católica de Chile. [ Links ]

García Acosta, V. (coord.) (1996). Historia y desastres en América Latina. México: La Red, Ciesas. v 1 y 2. [ Links ]

Jocelyn Holt, A. (2004-2008). Historia general de Chile. Santiago: Editorial Sudamericana. T. i, ii y iii. [ Links ]

Langumier, J. (2008). Survivre à l’innondation. Pour une ethnologie de la catastrophe. París: ens éditions. [ Links ]

Revet, S. (2007). Antrhopologie d’une catastrophe. Les coulées de boue de 1999 au Venezuela. París: Presses Sorbonne Nouvelle. [ Links ]

Vega, A. (2014). Los Andes y el territorio de Chile en siglo xvi. Descripción, reconocimiento e invención. Santiago: Ediciones de la Dirección de Bibliotecas Archivos y Museos, lom Ediciones, Centro de Investigaciones Diego Barros Arana, colección Sociedad y Cultura. v lviii. [ Links ]

Walter, F. (2008). Catastrophes. Une histoire culturelle xviè - xxiè siècle. París: Seuil. [ Links ]

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