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Archivos de medicina veterinaria

versión impresa ISSN 0301-732X

Arch. med. vet. v.30 n.1 Valdivia  1998

http://dx.doi.org/10.4067/S0301-732X1998000100001 

REVISIONES BIBLIOGRAFICAS

El síndrome de inmunodeficiencia adquirida del gato
causado por el F.I.V.

(Feline Immunodeficiency Virus)

I. AYALA, M.V., Dr. med. vet.1; T. TALONE, M. V., Dr. med. vet.2; C. CASTILLO, M. V., Dr. med. vet.1; G. GERARDI, M. V., Dr. med. vet.3; J. HERNANDEZ, M. V., Dr. med. vet.1; J.L. BENEDITO, M. V., Dr. med. vet.1

1Departamento de Patología Animal (General), Facultad de Veterinaria de Lugo,
Universidad de Santiago de Compostela, Campus Universitario s/n., 27002 Lugo, España.
2
Istituto di Patologia Speciale e Clinica Medica Veterinaria, Teramo, Italia.
3
Dipartamento Clinico Veterinario, Sezione di Medicina Interna, Università degli Studi di Bologna, Italia.

SUMMARY

Feline immunodeficiency syndrome caused by the feline immunodeficiency virus

The review, based on studies by the authors and literature published on the subject, deals with several aspects (etiology, epidemiology, pathogenesis, clinical signs, diagnosis, prophylactics and therapy) of feline immunodeficiency virus (FIV) infection. It also describes the FIV infection as an ideal model for the study of human acquired immunodeficiency syndrome (AIDS).

Palabras claves: gatos, inmunodeficiencia

.Key words: feline, immunodeficiency.

ETIOLOGIA

El virus de la inmunodeficiencia felina (VIF) es un Lentivirus que fue inicialmente aislado en California (Pedersen y col., 1987). A este nuevo agente patógeno se le denominó virus felino T-linfotropo (FTLV, Feline T-lymphotropic Virus) debido a que su aislamiento fue a partir de linfocitos de sangre periférica de gatos infectados y por su aparente tropismo in vitro por los linfocitos T felinos. Posteriormente, Yamamoto y col. (1988b) lo denominaron VIF, porque produce un estado de inmunodeficiencia en gatos domésticos.

La morfología ultraestructural de las partículas virales, las características bioquímicas de la enzima transcriptasa inversa y la secuencia nucleotídica de su genoma han permitido clasificar al VIF como perteneciente a la subfamilia Lentivirinae de los Retroviridae (Olmsted y col, 1989). Los lentivirus se caracterizan por dar lugar a enfermedades con un largo período de incubación entre el momento de la infección y la aparición de la sintomatología clínica.

EPIDEMIOLOGIA Y ASPECTOS ZOONOSICOS

El VIF ha sido aislado en todos los países donde ha sido estudiada esta infección. La situación epidemiológica mundial se resume en el cuadro 1. Por ejemplo, en Bolonia (Italia) el porcentaje de positividad en animales sospechosos, que se presentaban en clínica superaba el 15% (Gentile y col., 1996) o el 6% en animales sanos (Boari y col., 1992). Además del gato, al menos diez especies de felinos selváticos se ven afectados por cepas virales específicas (Barr y col., 1989).

En estudios a partir de muestras de suero de gatos, conservadas desde el año 1968 en los Estados Unidos de Norteamérica (Shelton y col., 1989) y Japón (Furuya y col., 1990), desde 1972 en Australia (Sabine y col., 1988) y desde 1975 en Europa (Gruffydd-Jones y col., 1988) se ha comprobado positividad al VIF, lo que indica la presencia del virus desde hace ya tiempo en los gatos.

 

Cuadro 1

Situación epidemiológica mundial
Epidemiology in the World


 
 
%
%
%
Países Autores
Años
total
positivos
positivos
     
positivos
enfermos
sanos

Italia
Persechinoycol.
1989
12.6
13.9
 9.3
Italia
Bechtle y col.
1992
16  
   
Italia
Boari y col.
1992
12.4
14.4
 6.8
Italia
Bandecchi y col.
1992
 
24   
 
Italia
Boycol.
1992
 8.9
   
Italia Periycol.
1994
12.5
15.3
 9.3
Italia Gentile y col.
1996
15.4
   
U.S.A. Sheltonycol.
1989
 4.1
10.2
 4.1
U.S.A. Grindemycol.
1989
 7.3
15   
 3.6
Japón Ishida y col.
1989
28.9
43.9
12.4
Australia Friend y col.
1990
26   
   
Inglaterra Hosie y col.
1989
 
19   
Francia Moraillon
1990
 
28.8
13   
Alemania Neu y col.
1989
 9.5
   
Dinamanca Kristensen y col.
1989
 
10.5
 4.7
Noruega Ueland y col.
1989
15   
   
Austria Kolbl y Schuller
1989
 3.5
   
Finlandia Sukura y col.
1992
 6.6
   
Polonia Madej y col.
1992
16.1
   
Holanda Egberink y col.
1993
   
Grecia Koutinas y col.
1993
 
 8.5
 1.5

La mayor parte de los estudios epidemiológicos muestran que son los gatos callejeros machos los que presentan el mayor riesgo de infectarse (Yamamoto y col., 1988a; Grindem y col., 1989; Peri y col., 1994; Gentile y col., 1996). El porcentaje de infectados es dos o tres veces superior en los machos que en las hembras y la mayor incidencia se presenta en los animales de edades comprendidas entre los 5 y los 10 años (Yamamoto y col., 1988a; Persechino y col., 1989). Los animales mestizos evidencian un mayor riesgo de infección respecto a las razas puras (Yamamoto y col., 1988a)

.Un importante medio de transmisión natural es la inoculación mediante el mordisco de gatos infectados (eliminación del VIF a través de la saliva) (Pedersen y col., 1989; Yamamoto y col., 1989). Las luchas y los mordiscos son comportamientos naturales para la defensa del territorio, especialmente entre los gatos machos, lo que justificaría la mayor tasa de positividad en relación a las hembras. Los gatos sin sintomatología clínica –fase de portador asintomático– poseen el virus en la saliva y por tanto pueden transmitir la infección (Barr y col., 1995).

La transmisión vertical ha sido demostrada en diversos lentivirus de la familia de los Retroviridae como en el HIV –Human Immunodeficiency Virus– (Lepage y col., 1987; Courgnaud y col., 1991; Ehrnst y col., 1991). Los primeros estudios sobre el VIF no confirmaban la transmisión vertical (Yamamoto y col., 1988a). Sin embargo O’Neil y col. (1996) indican la existencia de casos de transmisión en el útero, en el parto y por medio de la leche, de las madres con infección crónica a la descendencia.Estudios seroepidemiológicos en personas en estrecho contacto con gatos no demuestran la existencia de anticuerpos específicos anti-VIF (Childs y col., 1990). Los lentivirus son virus específicos de especie y no se ha comprobado la infección cruzada (Childs y col., 1990). Sin embargo, conviene señalar que las personas con alteraciones del sistema inmune deben evitar el contacto con gatos VIF positivos por la posibilidad de transmisión de enfermedades de tipo oportunista como la toxoplasmosis o la criptosporidiasis (Greene, 1995).

PATOGENIA

No se conocen los mecanismos que dan lugar al estado de inmunodeficiencia en la infección por el VIF o el VIH. Se ha observado la inversión de la relación entre linfocitos CD4+ y CD8+ en la sangre, debida a la disminución de los linfocitos circulantes que expresan el antígeno de superficie CD4+, en gatos infectados por el VIF de manera natural, y que presentaban sinto-matología (Novotney y col., 1990; Tompkins y col., 1991). En concreto, Hoffmann-Fezer y col. (1992) demostraron en gatos infectados de forma natural, una reducción de la relación CD4/CD8 hasta un valor de 1.6, mientras que los gatos control no infectados presentaban un valor de 3.3. Los linfocitos CD4+ intervienen como ayudantes-inductores (helper-inducer) en la inmunidad celular y su eliminación conlleva una disminución de la funcionalidad del sistema inmune. La valoración del cociente entre linfocitos CD4+ y CD8+ en los gatos infectados por el VIF muestra alteraciones similares a las que se presentan en la especie humana en la infección por VIH (Barlough y col., 1991). Los gatos infectados por el VIF de forma natural, con sintomatología, tienen generalmente un cociente CD4+ / CD8+ invertido debido a la reducción de los linfocitos CD4+ (Novotney y col., 1990; Tompkins y col., 1991). La disminución de los linfocitos CD4+ y la supresión de las funciones de las células T pueden justificar parcialmente el estado de inmunodeficiencia y las subsiguientes infecciones secundarias y de tipo oportunístico en los gatos infectados por el VIF. Sin embargo, no se conocen todavía los factores responsables de la transición de un estado latente de infección asintomática al síndrome manifiesto clínicamente.

MANIFESTACIONES CLINICAS

Ishida y Tomoda (1990) dividen el curso de la enfermedad en las siguientes fases:

1.  Fase aguda. Se presenta algunas semanas tras la infección y dura aproximadamente de 4 a 16 semanas. Se presentan linfoadenopatía, neutropenia transitoria, diarrea aguda, síntomas leves de alteración del tracto respiratorio superior y fiebre transitoria.

2.  Fase de portador asintomático. Puede durar desde algunos meses hasta varios años. A pesar de que se han encontrado portadores asintomáticos en gatos callejeros VIF positivos, no se conoce la duración de esta fase en los gatos infectados de manera natural por el VIF. En infecciones experimentales la duración es de hasta 4 años

.3.  Fase de linfoadenopatía generalizada persistente. Dura algunos meses y aproximadamente un tercio o más de los gatos que se presentan en clínica se encuentran en este estado, comparable a la misma fase de la infección por el VIH en el hombre. Se presentan signos leves de enfermedad como fiebre recurrente de origen desconocido, leucopenia, linfoadenopatía, anemia, anorexia, pérdida de peso y alteraciones no específicas del comportamiento.

4.  Fase de complejo asociado al SIDA. Se presentan adelgazamiento, diarrea crónica, alteraciones del tracto respiratorio superior, estomatitis, gingivitis crónica, infecciones crónicas de la piel y linfoadenopatía. Las infecciones generalmente son secundarias y de carácter bacteriano, más que oportunísticas. La inflamación de la cavidad oral (encías, tejidos periodontales y lengua) es la entidad clínica más frecuente (Gentile y col., 1996) y ha sido observada hasta en el 50% de los gatos infectados por el VIF (Ishida y col., 1989).

5.  Fase de SIDA. En la fase precedente la salud de los gatos se agrava en un período que va de pocos meses a algunos años. Si sobreviven desarrollan una condición similar al SIDA del hombre con infecciones oportunísticas multiorgánicas, emaciación, alteración del tejido linfoide o una mezcla de patologías, con desenlace mortal generalmente en un período de 6 meses. La mayoría de los animales presenta anemia o leucopenia. Existen otros tipos de alteraciones (neurológicas, oculares, inmunológicas o neoplá-sicas) que se pueden presentar asociadas al SIDA o como únicas manifestaciones de la infección por el VIF (Yamamoto y col., 1989).Los agentes de tipo oportunístico más frecuentemente asociados a la infección por el FIV y responsables de infecciones generalizadas son el Cowpox virus (Brown y col., 1989), el calici-virus felino (Knowles y col., 1989), Demodex (Chalmers y col., 1989), Notoedres, Candida, Criptococcus, micobaterias atípicas, Haemobartonella felix (Ishida y col., 1989), Toxoplasma (Lappin y col., 1989) y Streptoccocus canis (Pedersen y col., 1989).

ASPECTOS ANATOMOPATOLOGICOS

La infección por el VIF puede asociarse con diversos síndromes, que dan lugar a lesiones anatomopatológicas generalmente en la cavidad oral, tractos respiratorio e intestinal, piel y tejidos linfoides. Se han observado también lesiones en el sistema nervioso, hígado y riñones. Estas lesiones han podido observarse tanto en los gatos infectados por el VIF en forma natural, como experimental. (Yamamoto y col., 1988a).

Shelton y col (1991) encuentran alteraciones sanguíneas en el 75% de los gatos VIF positivos. Las citopenias son las alteraciones más comunes. Se observan porcentajes correspondientes a anemia, linfopenia, neutropenia y trombocitopenia, respectivamente, del 36, 53, 34 y 8%. En el 42% de los casos se presentan citopenias concurrentes múltiples. No se encuentran citopenias en los gatos VIF positivos asintomáticos, mientras que aparecen en el 89% de los animales con sintomatología clínica. Thomas y col. (1993) han observado que la linfopenia es la única alteración que muestra una asociación significativa con la infección natural del VIF.

DIAGNOSTICO

El diagnóstico de las infecciones por lentivirus es de tipo serológico ya que la sintomatología clínica es totalmente inespecífica. Se puede sospechar la infección en gatos con procesos y manifestaciones clínicas de curso crónico a nivel de la boca, tracto intestinal, sistema nervioso, piel, etc., especialmente en animales adultos y negativos al FeLV (Feline leukemia Virus).

En la práctica clínica, debido a su simplicidad y rapidez se utilizan sobre todo la técnica inmunoenzimática (ELISA) (O’Connor y col., 1989; Barr y col., 1991) y la inmunofluorescencia indirecta (IFI) (Pedersen y col., 1987; Yamamoto y col., 1989; Kawaguchi y col., 1990), que presenta igual sensibilidad y especificidad si bien el ELISA resulta económicamente más ventajoso.

El test Westem Blot (O’Connor y col., 1989) permite evidenciar los anticuerpos específicos de ciertas proteínas virales y se usa generalmente para confirmar los casos de ELISA o de IFI positivos. Dicha técnica es tan sensible como la anterior y más específica, aunque también más complicada de realizar. Existe,por otro lado la técnica de radioinmunoprecipitación (RIPA) (O’Connor y col., 1989)que resulta ser la más sensible y específica de todas, pero no resulta comercializable.

El aislamiento del FIV requiere laboratorios especializados, personal muy calificado y emplea bastante tiempo, por lo que se reserva más a trabajos de investigación que a la rutina diagnóstica.

TRATAMIENTO TERAPEUTICO

Los gatos infectados por el FIV en estado de portador asintomático o afectados en forma leve por la infección deberían evitar la posibilidad de exposición a otras enfermedades infecciosas mediante el aislamiento de otros gatos y estrés de cualquier tipo. La esterilización de los gatos machos puede ser útil para reducir su agresividad y por tanto las peleas.

Los gatos en la fase de complejo en relación al SIDA responden a la terapia sintomática y de mantenimiento, utilizando antibióticos, soluciones electrolíticas y glucosadas y transfusiones. El uso de corticosteroides puede ser útil en el tratamiento de ciertas complicaciones de tipo inmune asociadas a menudo a la infección por el VIF; así, English y col. (1990) han comprobado que animales con uveítis anterior responden a la terapia corticosteroide tópica.

North y col. (1990) sugieren la utilidad del VIF como modelo de estudio de la terapia antiviral. La transcriptasa inversa del VIF resulta similar a la del VIH en su sensibilidad a los principios activos de diversos agentes antivirales como el 3’-acido-3’-deoxitimidina (AZT) y el 9-2-fosfometoxietil-adenina (PMEA). El primero, a dosis de 10 mg / Kg p.v., s.c., cada 12 horas durante 3 semanas, resulta útil en gatos VIF positivos con sintomatología, con efectos colaterales tolerables (Smyth y col., 1990); el segundo a dosis de 5 mg / Kg p.v., s.c., cada 12 horas durante 3 semanas, parece ser más eficaz que el AZT (Hartmann y col., 1991), si bien las alteraciones hematológicas que provoca hacen imposible su uso en animales que se encuentran en las últimas fases de la infección por el VIF.

Actualmente en la práctica clínica tienen gran importancia los fármacos inmunomoduladores como el Propionibacterium acnes (0.5 ml, i.v. o s.c., cada 4 días, durante dos semanas; también cada 7 días durante 20 semanas) y el alfa-interferón (30 U vía oral, cada 24 horas en semanas alternas). El uso de estos fármacos reduce la sintomatología, mejora el estado del animal y aumenta el tiempo de vida, y ocasionalmente induce la remisión de la viremia (Mc Caw, 1994; Shelton, 1994). Resultan pues los fármacos de elección, se pueden administrar al mismo tiempo y producen pocos efectos tóxicos.

PROFILAXIS VACUNAL

La primera comunicación sobre la eficacia de una vacunación en la protección contra el VIF fue efectuada por Yamamoto y col. (1991). Actualmente, no existe todavía una vacuna eficaz contra el VIF en condiciones naturales, con cepas reales y no de laboratorio. Sin embargo, los estudios de Hosie y col. (1996) con uso de virus completo inactivado, y los de Matteucci y col. (1996) resultan prometedores.

EL VIF COMO MODELO PARA EL ESTUDIO DEL AIDS

El estudio de la infección VIF puede ser importante para el desarrollo de las investigaciones sobre diversos aspectos del SIDA en el hombre, principalmente en lo que se refiere a la patogenia, búsqueda de métodos terapéuticos y elaboración de vacunas.

El desarrollo de vacunas contra el VIH resulta extremadamente difícil. Por otro lado, no resulta segura la posibilidad de una inmunoprofilaxis eficaz contra el VIH por medio de la vacunación (Cohen, 1993). El objeto principal de los modelos animales en este campo es llevar a cabo investigación básica para preparar vacunas contra el VIH. En este sentido resulta útil un sistema como el VIF, en el cual un virus muy similar al VIH se estudia en su hospedador natural. Desgraciadamente, ninguna prueba ha permitido hasta ahora inducir un nivel significativo de protección, confirmando la dificultad de elaborar vacunas antilentivirus eficaces (Pearson y col., 1989).

El modelo VIF presenta varios problemas prácticos aún abiertos, como la escasa disponibilidad de reactivos inmunológicos y los pocos conocimientos que se tienen del sistema inmunitario del gato (Lin, 1992). Los resultados de estas investigaciones podrían en el futuro ser aplicadas como instrumento teórico para el estudio del SIDA humano y como aplicación práctica directa en el gato.

RESUMEN

En este trabajo se contemplan, teniendo en cuenta trabajos realizados por los autores y la bibliografía publicada al respecto, los distintos aspectos (etiología, epidemiología, patogenia, sintomatología, cuadro anatomopatológico, diagnóstico, profilaxis y terapéutica) de la infección por el virus de la inmunodeficiencia en el gato (VIF). También se comentan los trabajos de investigación que adoptan el modelo VIF para el estudio del síndrome de inmunodeficiencia adquirida del hombre (SIDA).

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