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Boletín de la Sociedad Chilena de Química

versão impressa ISSN 0366-1644

Bol. Soc. Chil. Quím. v.45 n.3 Concepción set. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0366-16442000000300001 

EDITORIAL

La Sociedad Chilena de Química y el Encuentro:
Chile: Ciencia 2000

Manuel Martínez M.
Vicepresidente Sociedad Chilena de Química
Profesor Titular
Facultad de Química y Biología
Universidad de Santiago de Chile

Entre los días 14 y 16 de junio del año en curso, tuvo lugar en el Centro de Convenciones "Diego Portales", el encuentro "Chile:Ciencia2000", que contó con la participación de más de 2000 personas, en sus diversas instancias, y que fuese convocado por la Academia Chilena de Ciencias, el Comité Nacional ICSU y la Comisión Nacional de Investigación Científica y Tecnológica (CONICYT). Este encuentro fue patrocinado y auspiciado por Fundación ANDES, la Sociedad de Biología de Chile, la Dirección de Relaciones Internacionales del Ministerio de Educación y la Sociedad Chilena de Química.

Fue, de acuerdo a la convocatoria, una invitación abierta al mundo político, científico, tecnológico, educacional, empresarial y líderes sociales, de nuestro país, para que participasen en el Encuentro, que tuvo los siguientes objetivos:

- Promover un debate nacional sobre el papel que deben cumplir la Ciencia y la Tecnología en el desarrollo de la Nación.

- Establecer el necesario compromiso de la sociedad con la ciencia y la tecnología como agentes innovadores en el desarrollo nacional.

- Identificar políticas y medidas que ayuden al desarrollo del sistema científico y tecnológico nacional en concordancia con las metas y objetivos del modelo del país que deseamos construir.

El Comité Organizador quedó constituido por representantes de la Academia Chilena de Ciencias, del Comité Nacional ICSU y de CONICYT, siendo sus integrantes Jorge Allende, Juan Asenjo, Jorge Babul, Rafael Correa, Haydée Domic, Eric Goles, Nibaldo Inestroza, Edgar Kausel, Ramón Latorre, Manuel Martínez M., Servet Martínez, Francisco Rothhammer, Eugenio Spencer, Enrique Tirapegui, Tito Ureta y Rafael Vicuña. Este Comité trabajó durante aproximadamente un año, en la organización del encuentro, iniciándose originalmente la planificación con la constitución de comités a cargo de responder las cuatro grandes preguntas que dieron origen a las sesiones plenarias del encuentro, y que prepararon los borradores de los documentos, que fueron difundidos ampliamente en todo el país. Estos documentos fueron impresos y enviados a un número significativo de instituciones y empresas, para lograr la mayor difusión y promover la participación en la discusión de ellos. También fueron incluidos en la página Web de CONICYT, de modo que se les podía leer e imprimir.

Además de los informes de esas cuatro comisiones, se le solicitó a Academias, sociedades científicas o grupos organizados de personas, que preparasen presentaciones sobre el estado y proyecciones de grandes áreas temáticas de la ciencia y la tecnología, que también fueron distribuidas por todo el país. Entre esas sociedades, estaba incluida la Sociedad Chilena de Química. Estas presentaciones, dieron origen a 19 documentos adicionales para su discusión.

Posteriormente, algunos integrantes del Comité Organizador, visitaron distintas ciudades del país, desde Arica hasta Punta Arenas, para darle la mayor difusión posible al encuentro, haciendo énfasis en su característica de encuentro nacional, de modo de poder cumplir los objetivos del mismo, y recibir comentarios y sugerencias sobre los contenidos del documento de discusión preliminar para que las recomendaciones tuviesen mayor significación y representación.

Las reuniones plenarias, se centraron en 4 grandes temas:

- Ciencia, Tecnología y Sociedad.
- Ciencia, Tecnología y Educación Superior
- Ciencia y Tecnología para el Desarrollo Socioeconómico
- Institucionalidad para la Ciencia

Como consecuencia de este amplio proceso de discusión y participación, el encuentro concluyó con un conjunto de recomendaciones, a los distintos sectores de nuestra sociedad. Estas fueron:

1.- Recomendaciones al Estado

El Estado chileno debería:

- Conformar en el marco de CONICYT y con el acuerdo de la Presidencia de la República, una Comisión de alto nivel para que genere un proyecto de Ley de Ciencia y Tecnología. Esta Comisión debería incluir una adecuada distribución disciplinaria y participación de las regiones. El proyecto de Ley de Ciencia y Tecnología debería considerar, entre otros aspectos, la creación de un Consejo Superior de Ciencia y Tecnología en CONICYT, otorgándole a esta institución un papel central en la generación, dirección y coordinación de políticas y acciones en este campo en el país. La adscripción de CONICYT al Ministerio de Educación debería estudiarse.

- Aumentar significativamente el apoyo financiero al desarrollo científico y tecnológico, revisando y evaluando los actuales mecanismos para optimizar el uso del conjunto de recursos. El presupuesto propuesto por el Gobierno al Congreso debería presentar conjuntamente los aportes del Estado al desarrollo científico-tecnológico en los diferentes sectores para permitir dimensionar y analizar el esfuerzo que se está haciendo en esta área y el cumplimiento de la meta de llegar al 1,2% del PIB.

- Incentivar significativamente el desarrollo científico y tecnológico de las regiones del país, propiciando el trabajo conjunto de organismos regionales de ciencia y tecnología con CONICYT y apoyando el fortalecimiento de las universidades regionales.

- Fortalecer el desarrollo del postgrado nacional y estimular, mediante becas y otras acciones, la inserción de los graduados en las empresas, en las universidades e institutos.

- Identificar y apoyar a las universidades y otras instituciones con mayor capacidad de investigación. Estimular el desarrollo de instituciones que hacen esfuerzos medibles por mejorar su quehacer científico y tecnológico e incentivar la cooperación interuniversitaria

- Implementar y fortalecer programas que eleven el nivel de la enseñanza de las ciencias y tecnologías en la educación preuniversitaria. Incentivar mecanismos permanentes de educación no formal de las ciencias y las tecnologías. Invitar a la comunidad científico-tecnológica a colaborar en estos programas.

- Promover la suscripción y principalmente la activación de convenios internacionales de colaboración científica y tecnológica, en particular con la región latinoamericana.

- Promover la asesoría de instituciones científicas y tecnológicas a los poderes del Estado.

- Propiciar la inversión privada en ciencia y tecnología a través de mecanismos tales como reducción de impuestos, aportes de capital semilla y capitales de riesgo, fomentando la participación de empresas en proyectos concursables.

- Evaluar periódicamente y con el concurso de la comunidad, el avance del desarrollo científico-tecnológico nacional. El próximo encuentro, con esta finalidad, debería organizarse en tres años más.

2. Recomendaciones a la Comunidad Científica y Tecnológica

La comunidad de científicos y tecnólogos chilenos debería:

- Mantener una preocupación constante por la calidad y la modernidad de la enseñanza de la ciencia en todos los niveles del sistema educacional. Colaborar activamente con los profesores de ciencia.

- Fomentar los contactos de la comunidad organizada de las ciencias exactas y naturales con la comunidad de las tecnologías, las ciencias sociales y las humanidades. Forjar una organización que represente y recoja sus inquietudes en todo el país.

- Incrementar su interacción y el diálogo con el sector productivo y de servicios.

- Colaborar con el sector político para impulsar el desarrollo de políticas en Ciencia y Tecnología.

- Promover acciones para que el público general reciba una adecuada información de las implicancias de los descubrimientos científicos y de su potencial impacto en la sociedad.

- Colaborar activamente en la formación de profesionales de la comunicación en ciencias y tecnologías.

- Propiciar la participación de jóvenes científicos y tecnólogos en sus actividades y directivas y estimular la organización de los estudiantes de postgrado.

3. Recomendaciones a las Universidades

Las universidades chilenas deberían:

- Desarrollar políticas de investigación estables que consideren el impulso de áreas emergentes interdisciplinarias, sin perjuicio de fortalecer las áreas ya consolidadas.

- Generar programas para mejorar la infraestructura necesaria para la investigación.

- Contribuir decididamente a la formación de los profesores de enseñanza parvularia, básica y media en las áreas científicas y tecnológicas.

- Despertar en los estudiantes de carreras profesionales el interés por el desarrollo tecnológico, la innovación y la investigación científica.

- Impulsar los programas de postgrado en ciencias naturales exactas y sociales, educación, tecnologías y humanidades. Renovar y fortalecer sus cuadros académicos mediante la contratación de jóvenes con formación de postgrado.

- Colaborar en proyectos y en la formación de recursos humanos para las empresas.

- Promover el fortalecimiento de la capacidad de investigación y desarrollo en las regiones del país. Elaborar proyectos interuniversitarios para formar masas críticas en las regiones.

- Incrementar sus contactos internacionales para generar proyectos conjuntos con universidades y otras instituciones del extranjero que permitan fortalecer y modernizar sus programas de investigación y formación.

4. Recomendaciones a las Empresas e Institutos Tecnológicos

Las empresas e institutos tecnológicos deberían:

- Introducir criterios de excelencia e innovación tecnológica en el desarrollo de todas sus actividades y propiciar el uso y desarrollo de tecnologías de frontera.

- Incrementar sus actividades de investigación y desarrollo, aprovechando las oportunidades de financiamiento ofrecidas por proyectos competitivos concursables e imaginar y proponer nuevos instrumentos de financiamiento de la innovación.

- Participar en la formación de especialistas de postgrado e incorporarlos en sus grupos de producción, investigación y desarrollo. Debe considerarse la contratación de egresados de carreras científicas quienes, por su formación (independientemente de su área temática), podrán contribuir de manera decisiva al desarrollo de la empresa o de los Institutos Tecnológicos.

5.- Recomendaciones a los Medios de Comunicación

Los medios de comunicación deberían:

- Aumentar los espacios de difusión de los avances de la ciencia y la tecnología, con énfasis en la investigación realizada en Chile. Todo el mundo tiene el derecho a conocer lo que la humanidad ha descubierto.

- Trabajar conjuntamente con investigadores chilenos al comunicar y comentar resultados científicos y tecnológicos para transmitir la fascinación de los descubrimientos.

- Incentivar el desarrollo de la comunicación científica y tecnológica y el perfeccionamiento de los comunicadores en estos campos.

En lo que a la Sociedad Chilena de Química en particular concierne, se debe indicar que también se preparó un documento básico para su discusión, el cual fue enviado por correo electrónico, a las distintas instituciones donde se cultiva la disciplina, centrándose el análisis en los aspectos propios de química, ya que los temas transversales, que son comunes a todas las disciplinas, fueron analizados en las reuniones plenarias. Los integrantes de nuestra Sociedad Chilena de Química, fueron el apoyo básico para lograr la mayor difusión de este documento básico, elaborado por Manuel Martínez M., Eduardo Delgado y Renato Sariego. Este documento, con las modificaciones recibidas de quienes decidieron participar en su discusión, fue entregado para su estudio y discusión en la reunión del día 15 de junio en el Centro de Convenciones Diego Portales.

La sesión temática de Química, del día 15, estuvo presidida por el Dr. Juan Garbarino, de la Universidad Técnica Federico Santa María, actuando como moderador el Dr. Juan Costamagna, de la Universidad de Santiago de Chile. Como panelistas, estuvieron el Dr.(c) Manuel Martínez M., a cargo de la presentación del documento de trabajo, y el Dr. Bernabé L. Rivas, de la Universidad de Concepción, como invitado a cargo del tema "Proyecciones de la Química en Chile".

Después del estudio del documento de trabajo, y con los aportes de la discusión en el Centro de Convenciones, se elaboró un documento con las recomendaciones propias del área temática de química y que fueron las siguientes:

Recomendaciones.

1.- Incrementar los recursos asignados para investigación, en función a la calidad y pertinencia de los proyectos, evitando la congelación de recursos en función de criterios históricos. Los parámetros de excelencia deben ser dinámicos y no debiera confundirse productividad con calidad.

Resulta interesante destacar que en el año 1997, la suma de recursos para química fue de 421 millones de pesos asignados a 18 proyectos y un 6,5% del total de recursos, mientras que en el año 1999, la suma fue de 476 millones de pesos y correspondió a 29 proyectos y un 8,0% de los recursos. No se ha efectuado corrección monetaria, por lo que se puede deducir que se asignó menor cantidad de recursos por proyecto.

2.- Debe buscarse un sistema de incentivos a la contratación de químicos, con estudios de posgrado en el sector productivo nacional. En Chile, un número significativo de los investigadores trabaja en el sector universitario (más de un 70%), otro grupo en institutos (casi un 20%) y en las industrias, menos de un 10%. De esta forma se podrá fortalecer los vínculos entre el sistema de investigadores del sector productivo y universitario y será posible promover la innovación tecnológica en las empresas.

3.- Las universidades deben buscar formas para renovar sus equipos de investigación en el mediano plazo. Una característica preocupante, es la escasa cantidad de académicos menores de 35 años, que integran los actuales equipos de investigación. De la muestra aquí utilizada, de 277 académicos, sólo un 8,3% es menor de 35 años, siendo el 76,5% mayor de 45 años.

4.- Debe aumentar el apoyo financiero a través de becas. Creemos, como lo establece la Comisión II, que el número de becas y programas de doctorado ofrecidos, es muy insuficiente para cubrir las necesidades de un mayor desarrollo científico-tecnológico.

5.- Predecir el crecimiento que debiera experimentar la disciplina en Chile, así como establecer áreas emergentes y prioritarias, requiere de un análisis específico, en función de indicadores pre-establecidos (ver Comisión II: Ciencia, Tecnología y Educación Superior). Por lo tanto, los autores de este trabajo se han limitado a mencionar una lista de líneas de investigación, de amplio crecimiento a nivel internacional, sobre las cuales en el futuro debiera haber una definición.

6.- La comunidad dedicada a la química, es pequeña, bien preparada, con buena productividad en las áreas actuales en desarrollo, pero enfrenta problemas a futuro, los cuales se incluyen en los análisis hechos por la Comisión II, "Investigación y Universidad", que plantea los problemas transversales, que aquejan a toda la comunidad científica.

7.- Si bien es cierto algunos indicadores muestran el rápido crecimiento de los recursos dedicados a la investigación y de sus resultados científicos y tecnológicos es, a nuestro juicio, la institucionalización del Sistema lo que debe permitir que en el futuro la inversión pública y privada en capital científico y tecnológico rinda los frutos deseados, es decir, alcance el grado de eficiencia exigible a cualquier actividad en las sociedades más avanzadas.

A partir de los datos cabe deducir que nuestro país cuenta con recursos cuyo elemento esencial es el sector público, tanto en lo relativo a la financiación de las actividades de investigación y desarrollo, como en cuanto a su ejecución. En este sentido, la promoción y apoyo de la innovación tecnológica en las empresas debiera servir como guía principal de la política científica y tecnológica en los próximos años, estimulándose su desarrollo hacia áreas más aplicadas y de mayor beneficio para la sociedad chilena, pero sin descuidar aquellos grupos que desarrollan su creatividad y contribuyen definitivamente a mantener un sistema crítico y pensante en la disciplina.

Sin lugar a dudas, a nuestra sociedad le ha cabido un logro significativo en la realización de este encuentro, colaborando tanto en el Comité Organizador, como dando su auspicio, y preparando los informes correspondientes. Lo que nos corresponde ahora, como integrantes de la comunidad científica nacional, es velar por el logro de las recomendaciones tanto generales como las de nuestra propia disciplina. Para ello, se ha establecido como meta evaluar que ha ocurrido después de tres años de la realización de este encuentro nacional. Es importante destacar, que no nos corresponde el rol de ser meros observadores de lo que ocurra, sino que debemos participar activamente y brindar todo el apoyo que nos sea posible, de modo de aportar no solo al desarrollo de nuestra disciplina, sino que algo mucho más trascendente: aportar al desarrollo del país.

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