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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.70 n.3 Santiago mayo 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41061999000300011 

Vacunación contra la hepatitis

 

 Pregunta: ¿En quiénes está indicada la vacunación contra la hepatitis?
Respuesta. En la etiología de la hepatitis viral encontramos dos grupos de virus: aquellos transmitidos por vía enteral, como son el virus de la hepatitis A (VHA) y el virus de la hepatitis E (virus NANB transmitido enteralmente) y las hepatitis "séricas", donde encontramos dos variedades, las transmitidas fundamentalmente por vía sexual y secundariamente parenteral, como son las producidas por el virus de la hepatitis B (VHB) y delta, y la de transmisión parenteral producida por el virus de la hepatitis NANB, denominado virus de la hepatitis C, que es el principal problema de los bancos de sangre.

Existen varios mecanismos para prevenir los diferentes tipos de hepatitis y entre ellos están las vacunas para la hepatitis A y B, disponibles desde hace varios años y que han motivado esta pregunta.

HEPATITIS POR VIRUS A A

La hepatitis por virus A es una enfermedad de trasmisión enteral (feco-oral), que mantiene una alta incidencia de casos en nuestro país, todas las regiones, unas más que otras están comprometidas, denunciándose anualmente entre 8 000 y 13 000 casos. A comienzos de los noventa, con la campaña contra el cólera se observó una disminución de la incidencia en los dos primeros años para posteriormente retornar a sus tasas habituales.

La mayor parte de la población hace la infección en forma inaparente o subclínica, se estima que por cada caso en que se hace el diagnóstico de hepatitis, hay 20 a 30 individuos que hacen la infección en forma inaparente, individuos que también eliminan el virus por las deposiciones. El período de mayor contagiosidad ocurre cuando el individuo está asintomático, dos semanas antes de iniciar el período ictérico, y se mantiene durante la primera semana de enfermedad. Resulta muy difícil, por lo tanto, tomar medidas de aislamiento para prevenir a los contactos.

Mientras peores son las condiciones de saneamiento básico, mayor el hacinamiento y menor el nivel socioeconómico, la infección por VHA se produce más temprano en la vida, observándose que 100% de estas poblaciones han hecho la infección por el VHA en los primeros 10 años de vida. A medida que el nivel socioeconómico mejora la infección se produce más tardíamente. Es importante señalar que mientras menor es el individuo la infección por VHA es más inaparente, subclínica o asintomática, y que a mayor edad es más sintomática, más prolongada y de mayor letalidad. Desde el punto de vista epidemiológico nuestra población corresponde a un grado intermedio de endemicidad (país en desarrollo), y se ha observado un desplazamiento de la infección hacia la edad escolar.

En la prevención de la infección por el VHA se considera mejorar las condiciones de saneamiento ambiental (agua potable, alcantarillado y planta de tratamiento de aguas servidas), que junto con elevar la situación socioeconómica (educación, menos hacinamiento) disminuye la circulación y trasmisión del virus. Como aún no es posible corregir en su totalidad lo antes expuesto, la vacunación surge como una nueva alternativa, dirigida a los grupos de nivel socioeconómico medio, medio-alto y alto, quienes hacen la enfermedad a mayor edad, más sintomática, más grave y con más repercusiones ya sea en su vida escolar, universitaria o laboral. El ideal sería disponer de vacuna para toda la población, hipotéticamente es un virus cuyo único reservorio es humano, no existen portadores del virus y eventualmente podría erradicarse como ha ocurrido con la polio.

En nuestro país disponemos de una vacuna que ha sido desarrollada en forma similar a la vacuna antipolio parenteral (vacuna Salk), inactivada con formaldehido, de uso intramuscular y con escasos efectos secundarios.

Se recomienda su uso en mayores de 2 años, hasta los 18 años una dosis de 720 U. que se repite a los seis meses, con un total de dos dosis. Se estima que da inmunidad por 10 años, la cual recibirá algunos booster por el contacto con el virus natural.

También se puede utilizar la vacuna en el manejo de los contactos (hermanos y compañeros de curso), así como en el manejo de un brote de hepatitis A, pues el período de incubación de la enfermedad es de 15 a 50 días y el de aparición de inmunidad por la vacuna es de 10 días. Sin embargo es posible que se produzcan fracasos, considerando que los contactos pueden ya estar incubando la enfermedad. Cuando se dispone de gamaglobulina corriente puede realizarse seroprevención y posteriormente vacunar.

 

HEPATITIS POR VIRUS B B

Afortunadamente la incidencia de la infección por VHB aún es baja, se denuncian anualmente 100 a 120 casos, aunque probablemente esté muy subnotificada por las características que tiene la vía de trasmisión de la infección.

Chile es un país considerado como de baja endemicidad para el VHB, por lo que el problema se centra en el adolescente y en el adulto joven, en los grupos de riesgo, siendo ocasionalmente problema pediátrico (trasmisión vertical en un RN) y excepcionalmente un caso postransfusional.

Diversos estudios en Chile han observado que aparte de los grupos de riesgo tradicionales (homosexuales, prostitutas, promiscuidad sexual, drogadicción intravenosa, etc.), existen otros grupos de riesgo laboral que deben ser protegidos, incluyendo al personal de salud, en especial el que trabaja en Servicios de Urgencia, Banco de Sangre, Laboratorio Clínico, Odontología y Hemodiálisis. El Ministerio de Salud tiene un programa de vacunación para el personal que trabaja en esas dependencias; como también en otras instituciones de salud.

Es una vacuna de uso parenteral en tres dosis (0,1 y 6 meses), sin efectos secundarios de importancia, frente a la que debe evaluarse la respuesta inmunológica ya que existen individuos que no responden en forma adecuada y deben usar dosis de refuerzo.

Si bien la hepatitis B no constituye actualmente un problema relevante, dada la alta incidencia de ETS, debería esperarse un aumento a futuro en la incidencia de esta infección. Está claro que la indicación actual de la vacuna está dirigida sólo a los grupos de riesgo, pues soluciona el problema individual. Esta sin embargo no tiene impacto en la población general.

Jorge Vergara C.
Pediatra Infectólogo,
Hospital Exequiel González Cortés.

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