SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.70 número5Marcadores cutáneos congénitos de patología del sistema nervioso centralPrevención de deficiencia de hierro en lactantes de bajo peso de nacimiento: comparación de dos métodos de administrar hierro índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.70 n.5 Santiago set. 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41061999000500003 

TRABAJOS ORIGINALES

Síndrome mielodisplástico en pediatría:
Experiencia clínica

Juan Tordecilla C.1; Mireya Bravo L.1; Myriam Campbell B.1;
Pilar Joannon S.1; Jorge Vildósola SM.1; Carlos Rizzardini L.1

Resumen

Objetivo: Describir los hallazgos clínicos y la evolución en niños con síndrome mielodisplástico y sugerir conductas de manejo de esta infrecuente enfermedad. Pacientes y método: Revisión retrospectiva de 17 casos de mielodisplasia atendidos en el Hospital Roberto del Río entre 1981 y 1997. De acuerdo a la clasificación FAB fueron catalogados como anemia refractaria 7 pacientes, 3 como anemia refractaria con exceso de blastos, 2 correspondieron a anemia refractaria con exceso de blastos en transformación, 4 a leucemia mielomonocítica crónica y un niño con síndrome de Down y anemia refractaria con exceso de blastos. Resultados: 10 pacientes eran hombres, edad de presentación entre 1 año 7 meses y 14 años, la mayoría con pancitopenia periférica y médula hipercelular, 2 presentaron trisomía 8 en el estudio citogenético y los niños con leucemia mielomonocítica crónica tuvieron hepatoesplenomegalia y hemoglobina fetal elevada. El tratamiento fue de soporte y quimioterapia. 8 pacientes evolucionaron a leucemia aguda, 5 a mieloide y 3 a linfoblástica, en una mediana de 8 meses. 8 niños están vivos con una mediana de observación de 72 meses. Conclusiones: Esta experiencia confirma la heterogeneidad de esta enfermedad en su presentación y evolución clínica y sugiere la conducta actual en el enfrentamiento y manejo.
(Palabras clave: Mielodisplasia, niños.)

Myelodysplastic syndrome in children

Objective: to report the clinical findings and evolution of children treated at Hospital Roberto del Rio with myelodysplastic syndrome and to suggest treatment for this infrequent syndrome. Patients and methods: since 1981 17 patients fulfilled the FAB criteria of MDS. 7 refractory anemia (RA), 3 refractory anemia with excess of blasts (RAEB), 2 with RAEB in transformation, 4 chronic myelo-monocytic leukaemia (CMML) and 1 with Down syndrome and RAEB. Results: 10 patients were male, aged 1.7-14 years. The mayority had peripheral pancytopenia with a hypercellular bone marrow. Patients with CMML had hepatosplenomegaly and elevated foetal haemoglobin. 2 patients had trisomy 8. Treatment consisted of support therapy and chemotherapy. 8/17 evolved to acute leukaemia; 5 myeliod and 3 lymphoblastic, in a median time of 8 months. 8 patients are alive with a median time of observation of 72 months. Conclusions: this study confirms the heterogeneity of this disease both in clinical presentation and evolution. We suggest the current approach and management of this entity.
(Key words: Myelodysplastic syndrome, child.)

Los síndromes mielodisplásticos (SMD) corresponden a un grupo heterogéneo de enfermedades clonales hematopoyéticas que en pediatría presentan algunas características que difieren de la experiencia en adultos, como son una baja frecuencia (0,5 por 1 000 000 de niños menores de 15 años), heterogeneidad tanto en su presentación clínica, inmunofenotípica como citogenética, y progresión a leucemia aguda en el 20 a 30% de los casos1,2.
Debido a esta variabilidad clínica y evolutiva es que se han planteado controversias en cuanto a su clasificación y sobre todo a tratamiento, ya que en un porcentaje no despreciable evolucionan en forma indolente y prolongada, sin progresión a la malignidad3.

Lo anterior hace que sea importante precisar en cada caso sus características diagnósticas y evolutivas con el objeto de definir las distintas formas clínicas de presentación, plantear mecanismos fisiopatológicos que expliquen las diferencias entre ellas y justifiquen la elección de tratamientos adecuados y oportunos4.

En el presente trabajo comunicamos la experiencia recogida con 17 niños con diagnóstico de SMD en la Unidad de Hematología-Oncología del Hospital Roberto del Río, entre 1981 y 1997, en base a la cual hacemos sugerencias de estudio y tratamiento.

Clínicamente los niños se presentan con fiebre, infecciones bacterianas recurrentes, hepatoesplenomegalia, palidez, púrpura y petequias. Existe una mayor incidencia en varones. Pueden ser adquiridos o asociados a enfermedades con anomalías constitucionales como síndrome de Down, enfermedad de Schwachman y anemia de Fanconi5.

Desde el punto de vista de laboratorio, los SMD se caracterizan por presentar, la mayoría de los casos, hipercelularidad medular, que junto a citopenias periféricas variadas configuran un cuadro de hematopoyesis inefectiva. Además pueden encontrarse anomalías citogenéticas, y en cultivos celulares demostrarse crecimiento anormal de colonias en al menos dos líneas de diferenciación6.

El primer intento sistemático de clasificación morfológica-clínica-biológica es la propuesta por el grupo Franco-Americano-Bri-tánico (FAB) en 1982 y que se resume en la tabla 17. A pesar de ser la más ampliamente aceptada, en pediatría es solo parcialmente aplicable debido a que algunas formas, como la anemia refractaria con sideroblastos en anillo, son de muy baja frecuencia y otras no están incluidas, como la leu-cemía mieloide crónica juvenil (LMCJ) o el síndrome de Monosomía 7 Infantil (SM7). Teniendo en cuenta la experiencia en niños, Passmore y colaboradores8 propusieron en 1996 una modificación de la clasificación anterior para uso en pediatría (tabla 2). Otros autores han incluido además las variantes asociadas tanto a terapia citotóxica previa como a anomalías constitucionales9.

PACIENTES Y MÉTODOS

Se realizó una revisión retrospectiva de la ficha clínica de los pacientes con diagnóstico de SMD atendidos en el Hospital Roberto del Río entre 1981 y 1997.

Tabla 1

Clasificación FAB de mielodisplasia


Tipo Sangre periférica Médula ósea

Anemia Refractaria(AR) Blastos < 1%  Blastos < 5%
  Reticulocitopenia Hiperplasia eritroide 
  Diseritropoyesis Diseritropoyesis
     
Anemia refractaria con sideroblastos Como AR más Punteado basófilo Como AR más sideroblastos en en
en anillo (ARSA) Frotis dismórfico anillo > 15%
     
Anemia refractaria con exceso de Como AR más Blastos < 5% 5 - 20% blastos
blastos (AREB) Disgranulopoyesis Disgranulopoyesis 
    Megacariocitos anormales
     
Anemia refractaria con exceso de blastos en transformación (AREBT Como AREB, pero > 5% Blastos Bastones de Auer Como AREB, pero con 20-30% blastos 
    Bastones de Auer
     
Leucemia mielomonocítica crónica (LMMC) Monocitos > 1000 Disgranulopoyesis
Blastos < 5%
Como AREB más Monocitos aumentados

FAB: Franco-Americano-Británico


  Tabla 2

Síndromes mielodisplásticos pediátricos clasificación FAB modificada


Tipo Criterio

- Anemia refractaria - Como FAB, excepto los que corresponden a SM 7 o mielodisplasia eosinófila (EOS) 
- Anemia refractaria con sideroblastos en anillo  - Como FAB
- Anemia refractaria con exceso de blastos - Como FAB, excepto los que corresponden a SM 7 o EOS 
- Anemia refractaria con exceso de blastos en transformación  - Como FAB, excepto los que corresponden a SM 7 o EOS
- Leucemia mieloide crónica juvenil (LMCJ)  - Leucemia mielomonocítica crónica con hemoglobina fetal > 10% y no monosomía 7
- Síndrome de monosomía 7 infantil (SM7)  - Mielodisplasia, edad < 4 años y monosomía 7
- Otras leucemias mielomonocítica crónicas  - Leucemia mielomonocítica crónica, pero no LMCJ o SM7 
- Mielodisplasia eosinófila (EOS) - Mielodisplasia con > 25% de eosinófilos en médula ósea

FAB: Franco-Americano-Británico
 

El diagnóstico de SMD se basó en los hallazgos clínicos y de laboratorio de acuerdo a la clasificación FAB.

Tanto el diagnóstico como el control de la evolución y exámenes hematológicos fueron realizados por los hematólogos de la unidad de acuerdo a las prácticas habituales. A todos se les practicó hemograma y mielograma según las técnicas corrientes. La hemoglobina fetal se realizó según técnica de Apt y Downey en 11 pacientes. El cariotipo fue efectuado por análisis de bandeo en metafase en 12 pacientes. No se efectuó biopsia de médula ósea.

El tratamiento de soporte fue en base a transfusiones de glóbulos rojos, plaquetas y vitaminas orales. La quimioterapia fue prednisona y citosina-arabinósido a dosis bajas, 30 mg/m2 por tiempo variable. Un caso, de acuerdo a los criterios actuales, se trató con esquema de leucemia mieloide aguda (LMA), PINDA 96.

Resultados

De acuerdo a la clasificación FAB, los 17 pacientes fueron catalogados de la siguiente forma: 7 con anemia refractaria (AR); 3 con anemia refractaria con exceso de blastos (AREB); 2 con anemia refractaria con exceso de blastos en transformación (AREBT); 4 con leucemia mielomonocítica crónica (LMMC) y uno con AREB asociado a síndrome de Down.

Las características de los 7 pacientes con AR se resumen en la tabla 3. Se puede observar que ellos presentaron pancitopenia y ausencia de blastos en sangre periférico. En 6, en la médula ósea, había hipercelularidad, hiperplasia eritroide y diseritropoyesis.

El tratamiento de soporte usado en 6 de ellos consistió en transfusiones de hemoderivados, complejos vitamínicos y vitamina E o vitamina B12 y ácido fólico. Un paciente fue tratado con dosis bajas de citosina-arabinósido.

Evolución: 2 pacientes evolucionaron en corto plazo a leucemia linfática aguda (LLA), fueron tratados con quimioterapia de acuerdo al protocolo nacional (PINDA 92); uno está vivo 6 años después del diagnóstico y el otro falleció por recaída medular. Dos pacientes fallecieron por sepsis en período de neutropenia, uno de ellos fue el tratado con citosina-arabinósido. Los tres pacientes restantes, manejados con tratamiento de sostén, han evolucinado con mejoría clínica y hematológica en períodos variables de tiempo y tienen un seguimiento entre 6 y 12 años.

Tabla 3

Características de los pacientes AR
(anemia refractaria)


Edad
 
Sangre
Médula
ósea
Hígado
(cm)
Bazo
HbF (%)
Cario- tipo
Tto.
Evol.
SV
meses
años) Sexo


   
Hb
(g/dl)
GB
Pl
x109/l
Bl
(%)
Cel
Bl
(%)
             

1,8
F
5
4,3 45 0 Dism 0 3 0 - N Sop 8 m* 72+
14
F
4,6
6,0 4 0 Aum 0 0 0 0,77 N Sop - 144+
6
F
5,5
1,1 3 0 Aum 0 0 1
4,88
N Sop - 120*
2,7
M
4,3
5,0 123 0 Aum 0 1,5 0
2,0
N Sop 4 m* 4
8
M
6,6
2,0 7 0 Aum 0 1 0
1,82
- Sop Sep. 3
8
M
9,7
4,0 51 0 N 0 0 0
-
- Sop - 72+
14
M
5,4
1,8 10 0 N 0 1 0
3,91
N AraC Sep. 4

HbF: hemoglobina fetal; Hb: hemoglobina; GB: glóbulos blancos; Pl: plaquetas; Dism: disminuida; Aum: aumentada; N: normal; Bl: blastos; Cel: celularidad; -: no hecha; *: LLA (leucemia linfática aguda); +: paciente vivo; AraC: citosina arabinósido; Evol: evolución; SV: sobrevida; Sop: soporte; m: meses; Sep: sepsis.

Tabla 4

Características de los pacientes AREB (anemia refactaria con exceso de blastos)
y AREBT (anemia refractaria con exceso de blastos en transformación)

Edad  
Sangre
Médula ósea
Hígado
(cm)
Bazo
HbF
(%)
Cario- tipo Tto. Evol. SV meses
años) Sexo


    Hb
(g/dl)
GB
Pl
x109/l
Bl
(%)
Cel Bl
(%)
             

1,8
8
1,7
M
F
M
2,3
6,5
4,0
4,9 4,0 10,6 214
79
2
0
1
3
N
N
N
13
5
12
3
3
3
5
1
3
-
2,39
-
-
&
&&
Pred
AraC AraC
3 m* 5 m^ EP 10
144+
4

Anemia refractaria con exceso de blastos en transformación

11

3

M

M

4,9

5,8

13,9

10,0

7

9

0

2

Aum
Auer+
Aum
Auer+
6

25

1

2

2

0

3,48

2,74

N

N

Pred
AraC
AraC
Mit
9 m^ 4

19+


HbF: hemoglobina fetal; Hb: hemoglobina; GB: glóbulos blancos; Pl: plaquetas; Aum: aumentada; Bl: blastos; Cel: celularidad; N: normal; Pred: prednisona; *: LLA (leucemia linfática aguda); ^: LMA (leucemia mieloide aguda); +: paciente vivo; AraC: citosina arabinósido; Mit: mitoxantrona; Auer+: bastones Auer en blastos; Evol: evolución; SV: sobrevida; m: meses; &: 47XX+8; &&: 48XY+8+2; EP: enfermedad programada.

Los 3 niños con AREB (tabla 4) debutaron con anemia severa, con cifra baja de blastos tanto en sangre periférico como en médula ósea; en dos se encontraron anomalías citogenéticas que incluyen la presencia adicional del cromosoma 8.

Un paciente fue tratado con corticoides, evolucionó en tres meses a LLA, recibió quimioterapia de acuerdo al protocolo PINDA 87 y falleció por recaída medular. Dos pacientes fueron tratados con dosis bajas de citosina-arabinósido, de estos uno evolucionó a leucemia mieloide aguda (LMA), fue tratado con quimioterapia y está en remisión completa continua después de 12 años del diagnóstico; el otro no respondió y falleció por progresión de la enfermedad mielodisplásica con manifestaciones extramedulares (exoftalmo y sarcoma granulocítico costal).

En dos niños se diagnosticó AREBT; las características clínicas y de laboratorio se encuentran en la tabla 4. Uno progresó a LMA que se diagnosticó a los 9 meses de evolución del SMD, fue tratado con corticoides y dosis bajas de citosina-arabinósido y falleció por cuadro infeccioso. El otro paciente, de acuerdo a los criterios actuales, se trató como LMA con protocolo PINDA 96 mientras estaba en fase mielodisplástica, tiene 19 meses de observación con remisión de la enfermedad.

Los 4 pacientes catalogados como LMMC (tabla 5) se presentaron con hepatoesplenomegalia. Dos niños recibieron tratamiento de soporte, evolucionaron a LMA antes del año de enfermedad y fallecieron sin recibir quimioterapia; otro está con enfermedad activa y tratamiento de soporte, y el otro falleció por enfermedad progresiva y bronconeumonía.

Hemos controlado además un paciente con síndrome de Down que al año de edad presentó 2% de blastos en sangre periférica y 5% en médula ósea; después de 4 meses de observación evolucionó a LMA, por lo que fue tratado según protocolo PINDA 92, obteniendo una remisión mantenida libre de eventos controlada durante 5 años.

COMENTARIO

Los 17 pacientes con SIM comunicados, corresponden al 1,7% de las leucemias diagnosticadas por nuestro grupo en el período indicado.

Tabla 5

Características de los pacientes LMMC (leucemia mielomonocítica crónica)


Edad  
Sangre
Médula ósea
Hígado
(cm)
Bazo
HbF
(%)
Cario- tipo Tto. Evol SV
meses
(años) Sexo


    Hb
(g/dl)
GB Pl
x109/l
Bl
(%)
Cel Bl
(%)
             

6
9
5
5
F
M
M
M
6,8
4
5
9
13,8
7,0
6,0
39,0
10
36
800
50
0
0
8
2
Aum
N
N
Aum
5
5
2
8
3
4
7
5
3
4
14
10
1,5
24,8
-
11,5
-
N
N
N
Sop
Sop
Sop
Sop
*
**
EA
EP
18
11
12+
8

HbF: hemoglobina fetal; Hb: hemoglobina; GB: glóbulos blancos; Pl: plaquetas; Bl: blastos; Cel: celularidad; Aum: aumentada; N: normal; -: no hecha; LMA: leucemia mieloide aguda; *: 10 meses LMA; **: 11 meses LMA; +: paciente vivo; Evol: evolución; SV: sobrevida; Sop: soporte; EA: enfermedad activa; EP: enfermedad programada.

Ocho de los 17 pacientes evolucionaron a leucemia en una mediana de tiempo de 5 meses (3-11 meses), lo que está de acuerdo con lo descrito10, 11. Tres de ellos están sin evidencia de enfermedad entre 2 y 10 años. Nos parece interesante hacer notar que en 3 pacientes, se diagnosticó LLA, hecho que está reportado solo en la experiencia francesa9, diagnóstico que se basó en la morfología y estudio inmunofenotípico de la médula ósea. Aun cuando la clasificación FAB nos permitió catalogar a 16 de nuestros pacientes, pensamos que en pediatría hay razones que justifican las modificaciones planteadas por Passmore8 y Bader-Meunier9. La primera incluye las formas de Monosomía 7 y leucemia mielomonocítica juvenil, y si bien no las diagnosticamos en nuestro material, son formas descritas en la literatura pediátrica12. Debemos hacer notar que no contamos con el estudio citogenético en todos los SMD que estamos comunicando, lo que actualmente es indispensable para una adecuada clasificación. Por otra parte, consideramos que nuestro paciente con síndrome de Down y AREB debe ser analizado entre los SMD asociados a anomalías constitucionales como ha sido propuesto por Bader-Meunier9. Las formas clínicas de presentación de los SMD son variadas y se relacionan al grado de pancitopenia periférico y anormalidades de la médula ósea. La mayoría de nuestros pacientes debutó con anemia severa, síndrome hemorrágico y fiebre. Al examen físico destacaron los hallazgos correspondientes a los síndromes anteriores además de visceromegalia importante en los casos de LMMC. El paciente con AREB evolucionó con infiltración blástica extramedular: exoftalmo y sarcoma granulocítico costal. Dentro de las formas clínicas nos parece importante destacar en este material que el 41% se catalogó como AR, mientras que en la literatura corresponden a 10-15%. En esta experiencia 4 de los 7 pacientes han evolucionado bien con una mediana de observación de 72 meses. En la literatura en cambio13, 14, de 21 pacientes con AR, 7 niños recibieron tratamiento de sostén y de ellos solo 3 evolucionaron bien y tienen seguimiento a largo plazo; del resto, 6 evolucionaron a LMA en una mediana de 8 meses, 3 a AREBT con mala respuesta a diversos tratamientos, en 3 se efectuó trasplante de médula ósea allogeneico con buena respuesta y 2 recibieron quimioterapia con solo una respuesta. Como hemos visto, en nuestra experiencia destaca tanto el porcentaje de SMD catalogados como AR, como su relativa buena evolución. En estos enfermos el estudio citogenético demostró normalidad, la condición clínica de los pacientes era estable, lo que dio base para el uso de tratamiento de sostén.

Las formas de AREB y AREBT constituyen, dentro de los SMD descritos, el mayor porcentaje y son los que tienen mayor tendencia a transformarse en leucemias9-11. Las diagnosticamos en 5 pacientes y de ellos 2 evolucionaron a LMA y uno a LLA en una mediana de tiempo de 4 meses, otro enfermo falleció de enfermedad progresiva y uno está siendo tratado como LMA, antes de evolucionar a ella.

En la experiencia publicada de 26 pacientes con AREB, 12/26 evolucionaron en una mediana de 8 meses a LMA y respondieron mal a la quimioterapia usada; 4/26 fallecieron como AREBT en un período de 7 meses; 8/26 tuvieron tratamiento de soporte, de ellos se reportan 4 vivos en buenas condiciones y dos recibieron trasplante autólogo de médula ósea, uno de ellos vivo a los 5 años.

En las AREBT la experiencia es semejante; de 36 niños, el 50% evolucionó a LMA en períodos entre 1 y 60 meses. La respuesta a la quimioterapia fue en general mala y de ellos solo 5 están vivos a largo plazo. Del resto, de 5 que recibieron trasplante de médula ósea, dos permanecen en buenas condiciones9-12, por lo que el grupo AREB/AREBT no difiere de otras publicaciones y constituye no solo un problema diagnóstico, sino aún más importante, el de definir criterios y conducta terapéutica.

De los 4 casos que catalogamos como LMMC, dos evolucionaron a LMA y fallecieron a los 11 y 18 meses de evolución por enfermedad.

En 25 casos descritos9, 10, 13, 14, 10 evolucionaron a LMA y respondieron mal a los diversos tratamientos. En 10 de ellos se hizo tratamiento de soporte, de los cuales 4 están vivos en buenas condiciones; a 3 se les hizo trasplante de médula ósea con buena evolución en dos, y 2 se trataron con citosina-arabinósido y esplenectomía, con buena respuesta en uno.

La leucemia mielomonocítica crónica en su forma más agresiva se caracteriza por un gran compromiso del estado nutritivo, hepatoesplenomegalia y linfoadenopatía generalizada; desde el punto de vista de laboratorio, trombocitopenia progresiva, aumento de la hemoglobina fetal sobre 10% y crecimiento espontáneo de colonias de granulo-citomacrófagos en cultivos de médula ósea15, 16.

Actualmente tanto la leucemia mielomonocítica crónica como la leucemia mieloide crónica juvenil tienden a denominarse leucemia mielomonocítica juvenil, la cual exige los siguientes criterios: En sangre periférica: recuento de leucocitos > 13 000 por mm3, monocitos > 1 000 por mm3, presencia de precursores mieloides inmaduros y en médula ósea < 30% de blastos y cromosoma Filadelfia negativo17.

Todavía se debate si la leucemia mieloide crónica juvenil y la Monosomía 7 son una misma entidad, ya que si bien la Monosomía 7 presenta características clínicas comunes a la leucemia mieloide crónica juvenil, como afectar a niños < de 4 años, predominio de sexo masculino, esplenomegalia, monocitosis, trombopenia, curso agresivo y respuesta a la quimioterapia, la alteración citogenética (Monosomía 7) puede estar presente tanto en otras mielodisplasias12, como en LMA, anemia de Fanconi y síndrome de Down, teniendo en estos importancia pronóstica18.

El análisis de los factores pronósticos en los SMD deben basarse en la morfología FAB, en los índices de falla medular, la presencia de blastos en la periferia o en la médula ósea, y las alteraciones citogenéticas existentes12, 19, 20; esta evaluación requiere cautela, tomando en cuenta que las experiencias clínicas son limitadas debido a su baja frecuencia, la gran heterogeneidad de presentación y evolución, y la variedad de tratamientos usados, lo que no permite tener grupos comparativos.

Pensamos que el estudio de los pacientes en que se plantee el diagnóstico de SMD, debe incluir, aparte de la historia clínica completa, los antecedentes familiares de leucemia o desórdenes genéticos y antecedentes de terapia citotóxica previa. Al realizar el examen físico hay que tener presente las enfermedades congénitas que pueden asociarse a SMD, como síndrome de Down, anemia de Fanconi, enfermedad de Schwachman o neurofibromatosis, con el objeto de buscar los elementos que las caracterizan.

Desde el punto de vista de laboratorio incluir al menos: hemograma, cuantificación de hemoglobina fetal pretransfusión, mielograma con tinción de fierro, estudio citogenético y cultivo celular, biopsia de médula ósea, estudio de compatibilidad y serología para citomegalovirus y Epstein-Barr21, 22.

En relación al tratamiento, se ha sugerido que el trasplante de médula ósea sería la terapia definitiva para aquellos pacientes con alteraciones citogenéticas complejas, leucemia mieloide crónica juvenil de tipo muy agresivo o en las formas de AREBT4, 23. Los niños con LMMC, AREB o con síndrome de Monosomía 7 infantil, podrían recibir primero quimioterapia intensiva para conseguir remisión completa y eventualmente realizar trasplante de médula ósea6, 9, 12.

Se recomienda mantener conducta conservadora en primera instancia en niños menores de un año con diagnóstico presuntivo de LMMC; en aquellos con AR, especialmente si el estudio citogenético es normal y no hay dependencia a transfusiones; en enfermos en que el diagnóstico de SMD no esté totalmente aclarado, y en pacientes con síndrome de Down que se asocien a síndrome mieloproliferativo neonatal o un síndrome mielodisplástico.

Se ha descrito que algunos niños con LMMC pueden permanecer estables con medidas de soporte, eventuales transfusiones o responder a esplenectomía9. La gran variabilidad de evoluciones, desde curaciones espontáneas a formas agresivas que llevan a la muerte en períodos cortos de tiempo, ha hecho plantear la necesidad de mayor estudio, que permita diferenciar aquellas formas de SMD que evolucionan espontáneamente de las que son enfermedades malignas.

Otros casos pueden presentar alteraciones hematológicas durante largo tiempo, particularmente aquellos con anomalías constitucionales, en que es importante descartar una ARSA o una citopatía mitocondrial antes de tomar una decisión terapéutica mayor24. Es por esto que antes de decidir conducta terapéutica, estos pacientes deben estudiarse en forma exhaustiva y ser analizados y discutidos en los grupos de trabajo. Pensamos además que para conocer su verdadera frecuencia en nuestro medio y lograr una experiencia clínica y terapéutica, es necesario crear un grupo cooperativo de estudio y tratamiento.
________________________________
1. Unidad de Hematología-Oncología del Hospital Roberto del Río

Referencias

1. Blank J, Lange B: Preleukemia in children. J Pediatr 1981; 98: 565-8.         [ Links ]

2. Saarinen UM, Wegelius R: Preleukemic syndrome in children. Am J Pediatr Hematol Oncol 1984; 6: 127-43.         [ Links ]

3. Gadner H, Haas O: Experience in pediatric myelodysplastic syndromes. Hematol Oncol Clin North Am 1992; 6: 655-72.         [ Links ]

4. Uderzo C, Locasciuli A, Cantú-Rajnoldi A, et al: Allogenic bone marrow transplantation for myelodisplastic syndromes of chilhood: Report of three children with refractory anemia with excess of blasts in transformation and review of the literatura. Med Pediatr Oncol 1993; 21: 43-8.         [ Links ]

5. Schwartz CL, Cohen HJ: Preleukemic syndromes and other syndromes predisposing to leukemia. Pediatr Clin North Am 1988; 35: 853-71.         [ Links ]

6. Creutzig U, Cantú-Rajnoldi A, Ritter J: Myelodysplastic syndromes in childhood. Report of 21 patients from Italy and West Germany. Am J Pediatr Hematol Oncol 1987; 9: 324-30.         [ Links ]

7. Bennet JM, Catovsky D, Daniel M, et al: Proposals for the classification of the myelodysplastic syndromes. Br J Haematol 1982; 51: 189-99.         [ Links ]

8. Passmore SJ, Hann IM: Paediatric myelodysplasia. Br Med Bull 1996; 52: 778-86.         [ Links ]

9. Bader-Meunier B, Miélot F, Tchernia G: Myelodysplas-tic syndromes in childhood: Report of 49 patients from a French multicentre study. Br J Haematol 1996; 92: 344-5.         [ Links ]

10. Brandwein JM, Horsman DE, Eaves AC, et al: Childhood myelodysplasia: Suggested classification as myelodysplastic syndromes based on laboratory and clinical findings. Am J Pediatr Hematol Oncol 1990; 12: 63-70.         [ Links ]

11. Tuncer MA, Pagliuca A, Hincsonmez G, et al: Primary myelodysplastic syndrome in children: The clinical experience in 33 cases. Br J Haematol 1992; 82: 347-53.         [ Links ]

12. Passmore SJ, Hann IM, Stiller CA, et al: Pediatric myelodysplasia: A study of 68 children and a new prognosis scoring system. Blood 1995; 85: 1742-50.         [ Links ]

13. Hasle H, Kemdrup G: Spontaneus remission of myelodysplastic syndromes in childhood. Blood 1994; 84 (Suppl 1): 632.         [ Links ]

14. Hasle H: Myelodysplastic syndromes in childhood: Classification, epidemiology and treatment. Leukemia and Lymphoma 1994; 13: 11-26.         [ Links ]

15. Freefman M, Estrov Z, Chan H: Juvenile chronic myelogenous leukemia. Am J Pediatr Hematol Oncol 1988; 10: 261-7.         [ Links ]

16. Niemeyer CM, Aricó M, Baro G, et al: Chronic myelomonocytic leukemia in childhood: A retrospectiva analysis of 110 cases. Blood 1997; 89: 3534-43.         [ Links ]

17. Aricó M, Biondi A, Pui CH: Juvenile myelomocytic leukemia. Blood 1997; 90: 479-88.         [ Links ]

18. Luna-Fineman S, Shannon KM, Lange BJ: Childhood monosomy 7: Epidemiology, biology and mechanistic implications. Blood 1995; 85: 1985-99.         [ Links ]

19. Mufti GJ, Stevens JR, Oscier DG, et al: Myelodysplastic syndromes: A scoring system with prognostic significance. Br J Haematol 1985; 59: 425-33.         [ Links ]

20. Castro-Malaspina H, Schaison G, Passe J, et al: Sub-acute and chronic myelomonocytic leukemia in children (Juvenile CML). Clinical and hematologic observations and identification of prognostic factors. Cancer 1984; 54: 675.         [ Links ]

21. Chan HS, Estrov Z, Weitzman SS, et al: The value of intensiva combination chemotherapy for juvenile chronic myelogenous leukemia. J Clin Oncol 1987; 5: 1960.         [ Links ]

22. Locatelli F, Zecca M, Pession A, et al: Myelodysplastic syndromes: The pediatric point of view. Haematologica 1995; 80: 269-79.         [ Links ]

23. Guinan EC, Tarbell NJ, Tautravaki R, et al: Bone marrow transplantation for children with myelodysplastic syndromes. Blood 1989; 73: 619.         [ Links ]

24. Bader-Meunier B, Rotig A, Mielot F, et al: Refractory anaemia and mitochondrial cytopathy in childhood. Br J Haematol 1994; 87: 381-5.         [ Links ]

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons