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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. v.73 n.6 Santiago nov. 2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062002000600013 


PREMIO DR. JULIO SCHWARZENBERG
LÖBECK 2002

Como es tradicional, durante el 42º Congreso Chileno de Pediatría, realizado en Arica, I Región, desde el 15 al 19 de octubre de 2002, se hizo entrega del Premio "Dr. Julio Schwarzenberg Löbeck 2002", otorgado al Dr. René Nahmías Albala. La presentación del galardonado estuvo a cargo de la Dra. Eugenia Ortiz Guerrero, Presidenta Filial IV Región, quien señaló:

Es un orgullo para nuestra Filial contar entre sus socios con el Dr. René Nahmías Albala, quién se ha destacado a través de toda su trayectoria como médico por su incansable perseverancia y dedicación por el desarrollo de la pediatría. Sin duda la mayor relevancia la ha tenido su constante preocupación por la nutrición infantil, siendo el creador del segundo centro, a nivel nacional, para niños desnutridos que funcionó en la IV Región entre los años 1968 y 1972 y posteriormente, siendo pionero en la creación del primer Centro de atención integral de la malnutrición CAIM, organismo de docencia, investigación y extensión dependiente de la Universidad de La Serena desarrollando el Programa de promoción de la alimentación saludable y la prevención de la malnutrición, creado para atender a sectores de mayor vulnerabilidad social en la región, desempeñándose actualmente como Director.

No podemos tampoco olvidar su gran interés y dedicación a la docencia; impulsor de la creación de la Escuela de Enfermería y Director del Proyecto de Escuela de Medicina ha estado vinculado a la Universidad de La Serena como integrante de la junta directiva de esta casa de estudios superiores durante nueve años, siendo un promotor de la formación y capacitación para profesionales del área de la salud en la región.

Interminable sería enumerar cada uno de los cargos que ha desempeñado, como por ejemplo Jefe de Servicio de Pediatría del Hospital San Juan de Dios de La Serena, Director de Consultorio en Atención Primaria, diplomático en la República del Uruguay, académico e investigador entre otros; pero sin duda lo que nos motivó fundamentalmente a proponer su nombre para ser distinguido con esta premiación, ha sido su permanente compromiso con el mejoramiento de la calidad de vida de los niños no sólo en el ámbito de la salud sino que, de manera destacada en lo social y educacional.

Para la Filial IV Región, es un deber y un orgullo entregar este reconocimiento, Premio Dr. Julio Schwazenberg Löbeck, que la Sociedad Chilena de Pediatría hoy otorga al Dr. René Nahmías, quien hace 47 años, fue socio fundador de nuestra Filial que mantiene inalterada la intención de avance permanente científico y académico de la Pediatría Regional. Gracias.

El Dr. René Nahmías Albala agradeció la distinción con estas palabras:

Estimados colegas:
Siendo este día muy especial para mi quiero decirles a Uds. que también lo es para mi ciudad La Serena y por supuesto la IV Región Coquimbo.

Cuando los médicos de la Sociedad de Pediatría de La Serena, me hicieron el honor de postularme al Premio Dr. Julio Scharzenberg Löbeck, fue una sorpresa y una grata noticia.

Ellos entregaban su representación a uno de sus pares, cuyo único mérito es el haber ejercido nuestra especialidad con cariño y responsabilidad.

Importante es hacerles saber de una situación que marco mi vida profesional y que es la siguiente: hace muchos años, mientras examinaba un niño de tres años de edad francamente desnutrido, le llame enérgicamente la atención a la madre, por su aparente descuido. Ella me respondió con voz dolorida si es que yo sabía su situación económica y a continuación me dijo "que no tenía marido, que tenía tres hijos y lograba algunos pesos con el lavado". Lo expresado por ella me permitió entender que había un mundo, del cual los médicos no teníamos la suficiente claridad para comprender los dramas que allí ocurrían. De ahí para adelante comencé a conocer la realidad social de muchos seres humanos con cuya existencia la vida no había sido muy generosa.

Cuando un médico decide conocer y participar en acciones de bien para la comunidad lo hace pensando en la íntima satisfacción que produce contribuir a la solución de algunos problemas que vive una sociedad como la descrita. Esa es la recompensa, saber que se es útil para otros, que se es solidario con quienes no siempre se les ha tendido una mano.

Saber que la vida de un médico, puede tener muchos incentivos. Recordar como una vez mi querido maestro el Doctor Benjamín Viel, de quien, tuve el honor de ser su ayudante, decía que el despertar cada mañana es una nueva aventura para un médico.

Vivir la vida así nunca será aburrido. Por eso, Benjamín Viel así como muchos otros médicos sus vidas fueron interesantes y productivas en logros de salud para la población chilena.

Deseo aprovechar esta oportunidad, para rendir un homenaje y a la vez expresar mis agradecimientos, para quienes me formaron como pediatra: los grandes Maestros de la pediatría Aníbal Ariztía, Arturo Scroggie, Julio Meneghello.

La profesión médica, es hermosa, bella, transcendente, cuando se tiene conciencia de lo mucho que se puede dar y no de lo que se puede recibir. Como no recordar, aquellos tiempos en que el médico era un consejero familiar. Era, sin duda un referente afectivo. Hoy, este maravilloso rol del médico se ha ido perdiendo. La vida que vive nuestra sociedad ha provocado una atomización de ella que conduce a un individualismo exacerbado por los avances tecnológicos. Como un consumismo que de alguna manera ha perturbado profundamente esa relación médico-paciente, que es la base de una buena medicina.

La medicina es misteriosa y fascinante, por eso el hombre sigue tratando de desentrañar las incógnitas del cuerpo humano. El médico siempre esta interesado en los acontecimientos científicos. Su curiosidad lo hace siempre un actor, nunca espectador. Siempre es bello mirar el mar pero lo es mucho más estar entre sus aguas. Mirar el cielo siempre pensando en alcanzar una estrella sentir que el amor que inunda el espíritu y el cuerpo, es un poderoso estímulo a la creatividad que conduce al médico por caminos aún inexplorados.

Yo deseo finalizar estas palabras diciéndoles a Uds. que este galardón no significa en absoluto que mis pares no tengan iguales o mejores méritos que el suscrito. El avance médico ha permitido que el médico chileno goce de un gran prestigio. La única pequeña diferencia está en la participación social que permite mejorar la calidad de vida de muchos que no tuvieron la oportunidades necesarias para crecer. Les reitero pues las gracias por el honor de que he sido objeto. Lo recibo con humildad y emoción y me estimula a continuar por el camino que he recorrido hasta ahora. Gracias.

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