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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.84 no.2 Santiago abr. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062013000200011 

ARTÍCULO DE REVISIÓN / REVIEW ARTICLE

 

La microcirculación en el paciente crítico. Parte II: evaluación y microcirculación como objetivo terapéutico

Microcirculation in the critically ill patient. Part II: evaluation and microcirculation as a therapeutic target

 

ALEJANDRO DONOSO F.1,2, DANIELA ARRIAGADA S.2, PABLO CRUCES R.1, FRANCO DÍAZ R.1

1. Área de Cuidados Críticos. Unidad de Gestión Clínica de Niño. Hospital Padre Hurtado.
2. Programa de Medicina Intensiva en Pediatría. Facultad de Medicina Clínica Alemana, Universidad del Desarrollo.


ABSTRACT

Severe sepsis and septic shock involve circulatory, inflammatory and metabolic disorders eventually resulting in a disruption of cellular energy. Microcirculatory disturbances are common in septic patients. Direct observation using sidestream dark field (SDF) videomicroscopy has enabled the construction of microcirculatory failure as a clinical concept in the critically ill patients. Many therapeutic interventions routinely used in the treatment of critically ill patients seem to be associated with limited changes in microcirculatory perfusion, irrespective of systemic hemodynamics, given the heterogeneous nature of these changes and the mechanisms potentially involved.

(Key words: Microcirculation, endothelium, capillary, sepsis, shock, circulatory failure, organ failure).


RESUMEN

La sepsis grave y shock séptico involucran una compleja red de alteraciones circulatorias, inflamatorias y metabólicas que llevan finalmente a una disrupción energética celular. Las alteraciones microcirculatorias son frecuentes en el paciente séptico. Su observación directa mediante el uso de vídeomicroscopia como sides-tream dark field (SDF) ha permitido la construcción de falla microcirculatoria como concepto clínico en el paciente crítico. Diversas intervenciones terapéuticas empleadas rutinariamente en el tratamiento del paciente crítico parecen estar asociadas con cambios limitados en la perfusión de la microcirculación, con independencia de la hemodinamia sistémica, debido a la naturaleza heterogénea de estas alteraciones y los mecanismos potencialmente involucrados.

(Palabras clave: Microcirculación, endotelio, capilar, sepsis, shock, falla circulatoria, falla orgánica).


 

Introducción

La microcirculación es un componente clave del sistema cardiovascular. Su comportamiento es independiente del estado macrocirculatorio, siendo descrita frecuentemente como causa de hipoxia celular a pesar de la normalización de los parámetros macrohemo-dinámicos.

El reciente desarrollo de técnicas de vídeomicroscopia ha permitido conocer y cuantificar las alteraciones de la microcirculación en el paciente séptico.

El objetivo de esta revisión es dar a conocer las formas disponibles para la evaluación y las diversas opciones para optimizar el flujo microcirculatorio, el rol de esta como un objetivo terapéutico y finalmente su valor pronóstico.

Evaluación clínica y mediante biomarcadores de la perfusión microvascular

La alteración en la perfusión se puede sospechar ante la presencia de piel moteada, llene capilar lento o incremento de la diferencia entre temperatura central y periférica, sin embargo estos signos carecen de especificidad como también de la sensibilidad necesaria para revelar alteraciones microcirculatorias. Debemos recordar que la vasoconstricción cutánea es una respuesta fisiológica ante condiciones de hipodébito como resultado de redistribución del flujo sanguíneo a compartimentos centrales, siendo un marcador de gravedad del compromiso cardiovascular, pero que no entrega información relevante sobre la microcirculación central1

No obstante, diversos trabajos muestran un correlato entre la mejoría en los índices microcirculatorios y disminución en la lactacidemia, tras variadas intervenciones terapéuticas23.

Técnicas empleadas y área sublingual para la evaluación de la microcirculación en pacientes sépticos

El análisis de las alteraciones del flujo sanguíneo microvascular nos dan una única perspectiva del proceso patológico a nivel microscópico. Por definición, cualquier dispositivo que permita mirar la microcirculación puede sólo evaluarla en el lecho vascular en el cual es empleado, sin embargo, existen áreas más relevantes que otras, lo que se ve reflejado en la relación de las alteraciones microcirculatorias con el pronóstico.

Los métodos de monitorización son:

1. Vídeo microscopia intravital, esta técnica clásica es el estándar de oro, entregando la mayoría de la información obtenida a nivel experimental, pero no es aplicable en seres humanos al utilizar microscopios de gran escala sobre preparaciones de tejido pretratado con tinciones fluorescentes.

2. Videocapilaroscopia del lecho ungueal, esta técnica fue la primera en utilizarse al lado de la cama del enfermo. Consiste en la visualización mediante un microscopio ordinario del límite entre la cutícula y la uña, utilizando un medio de inmersión. Actualmente su utilidad se enfoca en estudiar alteraciones de la microcirculación en enfermedades crónicas como diabetes, vasculitis, enfermedades reumatológicas. Su uso en pacientes graves es limitado debido a la sensibilidad del área subungueal a la temperatura (corporal y ambiental), fármacos y situaciones clínicas que alteren el tono vascular.

3. Luz ortogonal polarizada (OPS) (orthogonal polarization spectral), esta técnica fue introducida por Groner4 y utiliza luz polarizada. La luz reflejada de la superficie es descartada al pasar por un analizador ubicado en ángulo recto respecto a la fuente de luz, dejando a una cámara componer la imagen con la luz no polarizada reflejada desde el tejido hasta 3 mm bajo la superficie. La luz emitida es de 548 nm de longitud de onda, siendo absorbida en forma similar por oxi y deoxihemoglobina. De esta forma son captadas por el lente objetivo imágenes de contraste de alta resolución, formadas por retroiluminación de las estructuras que absorben la luz, específicamente los glóbulos rojos. Comercialmente sólo un dispositivo se encuentra disponible Cytoscan II (Cytometrics, Philadelphia, PA) pero su uso ha disminuido siendo reemplazado por nueva tecnología.

4. Actualmente es empleada en clínica la vídeomicroscopia de luz polarizada, conocida como Sidestream Dark Field (SDF; iluminación lateral de campo oscuro). Esta técnica óptica fue introducida por Sherman5 y desarrollada para evaluar en forma no invasiva, mediante un vídeomicroscopio portátil (MicroScan®, MicroVision Medical, Amsterdam, Holanda), en la cabecera del paciente6 (figura 1).

Está basado en el mismo principio de adquisición de imágenes que OPS, siendo su principal diferencia la fuente de luz utilizada. Múltiples diodos emisores de luz (LED) estroboscópica de 530 nm de longitud de onda, ubicados en forma concéntrica producen el efecto óptico denominado iluminación lateral de campo oscuro. La luz es absorbida por la hemoglobina contenida en los eritrocitos independiente de su estado de oxigenación y dispersada o reflejada por leucocitos o el resto de las estructuras, por lo que en la imagen obtenida se visualizan por contraste los glóbulos rojos fluyendo en la microcirculación (son vistos como corpúsculos grises o negros) y el resto del tejido de color claro (luz reflejada). Las imágenes obtenidas por SDF dan una mayor nitidez y contraste comparadas con la OPS, con menor interferencia, originadas por el reflejo de dicho haz de luz sobre la superficie de los órganos. Se recomienda el uso de un lente objetivo 5x. Cabe destacar que la pared vascular no puede ser vista, por ende los vasos solos pueden ser detectados si contienen glóbulos rojos. Puede ser empleada en un amplio rango de hematocrito.

Las ventajas del SDF son el permitir evaluar múltiples parámetros (densidad, flujo, heterogeneidad) y el diferenciar según tamaño vaso. Además está validado según el estándar (microscopía intravital) y existe un software disponible para el análisis de datos cuantitativos diferidos.

Esta técnica debe ser empleada en tejidos con epitelio delgado y no sensible al calor o frío (vasoconstricción). Habitualmente los sitios donde se puede usar son: lengua, uña, párpado, ileostomía, colostomía, mucosa rectal o vaginal. En animales o en pacientes durante intervenciones quirúrgicas se ha empleado en la evaluación de órganos tales como intestino7 y cerebro8.

 

Figura 1. a) y b) Utilización de Sidestream DarkField a la cabecera de paciente con shock séptico. c) Microcirculación sublingual alterada a las 8 h post ingreso que muestra zona de flujo intermitente (flecha). MFI (índice de flujo microcirculatorio) 1,2. d) A las 36 h se observa mejoría de la microcirculación con zona de flujo continuo (flecha). MFI (índice de flujo microcirculatorio) 2,1.

Existen limitaciones técnicas a considerar como son: evitar el movimiento del paciente (necesidad de sedación), requerir que previamente la saliva y las secreciones orales sean removidas, emplear un adecuado nivel de presión (no se debe comprimir en exceso) y el aplicar un contraste óptimo de la luz.

Habitualmente se toman al menos tres videos y de ser posible hasta cinco, de 20 seg cada uno, se obtienen dos del lado izquierdo y dos del lado derecho del frenulum de la lengua. El quinto vídeo puede ser obtenido de cualquiera de los lados, dependiendo en cual se obtuvo la imagen más clara.

La importancia del área sublingual radica en ser de fácil acceso, presentar un origen embrionario común con el intestino y además exhibir una buena correlación tonométrica entre la PCO2 sublingual con la PCO2 gástrica, lo cual es clínicamente relevante, pudiendo ser una zona representativa de la perfusión enteral9.

Descripción de diferentes índices

Dos índices son aplicados en la práctica clínica. El primero fue desarrollado por De Backer et al10 y se basa en el principio que la densidad microcirculatoria es proporcional al número de vasos que cruzan líneas trazadas arbitrariamente, para lo cual se dibuja un cuadriculado o rejilla de tres líneas equidistantes horizontales y verticales el cual se sobrepone en la imagen.

Sus principales características son el permitir medir distintas variables incluyendo la densidad capilar funcional (functional capillary density, FCD), presentar una buena reproducibilidad intra e interobservador y analizar una variable continua (tabla 1). Su desventaja es su sensibilidad a la isotropía (cambio en el tamaño de una imagen durante la ampliación óptica). No obstante no debemos olvidar que este índice no da información sobre la velocidad eritrocitaria.

Este permite evaluar:

1. La densidad capilar funcional, es igual al número de vasos que cruzan las líneas horizontales y verticales dividida por el largo total de las líneas en milímetros (n/mm) o como el largo total de los vasos dividida por el área de superficie total (cm/cm2) si se dispone de un software especializado (Capiscope, version 3.7.1.0, KK Technology, Healthpark, United Kingdom).

2. La perfusión, la cual se describe a la visualización como presente (flujo continuo al menos por 20 seg), ausente (sin flujo por al menos 20 seg) o intermitente (≥ 50% del tiempo sin flujo).

La proporción de vasos perfundidos (PPV, proportion of perfused vessels) se calcula como (PPV [%] 100 x (número total de vasos-[flujo ausente + flujo intermitente]) / número total de vasos.

La densidad de vasos perfundidos (PVD, perfused vessel density). Definimos a un capilar funcional como aquel que tiene al menos un eritrocito moviéndose a través de moviéndose a través de él (< 10 μm), durante el período de observación. La densidad se calcula se calcula multiplicando la densidad de vasos por la proporción de vasos perfundidos.

Se ocupa un punto de corte de 20 μm para separar vasos pequeños (principalmente capilares), de grandes (principalmente vénulas).

Debemos señalar que el análisis y la cuantificación de imágenes es un proceso laborioso y necesita tiempo para efectuarlo, por esto mismo, aún no es factible obtener valores en tiempo real, siendo poco apropiado para un uso clínico ágil y rutinario.

Hasta el momento existen pocas comunicaciones en pediatría sobre la evaluación de la microcirculación mediante el uso de OPS/ SDF. Usualmente en pacientes neonatos y prematuros se ocupan imágenes de piel. En niños mayores se usa la mucosa bucal.

Tabla 1. Variables medidas en índice de Backer
Densidad de vasos pequeños perfundidos (PVD, perfused vessel density), corresponde a una estimación de la densidad capilar funcional (FCD, functional capillary density).

El segundo índice ocupado habitualmente es el Índice de flujo microvascular (Microvascular Flow Index, MFI11). Este es un índice relativamente rápido de efectuar, el cual nos da información del tipo de flujo en los vasos perfundidos. Es un indicador semicuantitativo que mide flujo convectivo,

Se definen cuatro tipos de flujo, asignándose un número entero de 0 a 3: ausencia de flujo (0), flujo intermitente (1) definido este como ausencia de flujo por al menos 50% del tiempo observado, flujo lento (2), flujo continuo o normal (3). Para esto cada imagen de video es dividida en cuatro cuadrantes iguales, promediándose todos ellos.

Sus desventajas son: no otorga información sobre la densidad capilar funcional y emplear variable de tipo categórica y por ende discontinua.

Recientemente se ha desarrollado un interesante índice denominado Índice de heterogeneidad de flujo microcirculatorio (Heterogeneity of microvascular flow index, Het MFI) el que permite valorar la heterogeneidad del flujo sanguíneo12. Para su cálculo se deben evaluar entre 3 a 5 sitios de la mucosa y medir el MFI en cada uno de los cuadrantes, tomando la diferencia entre el valor más elevado y el menor dividiendo este resultado por la velocidad de flujo promedio. Het MFI= (MFI max- MFI min) x 100/MFI mean.

Conceptualmente, los tres índices habitualmente evaluados (densidad capilar, velocidad y heterogeneidad del flujo) pueden contribuir independientemente a valorar el riesgo de disfunción orgánica múltiple en el paciente séptico13.

Interpretación del índice

La perfusión tisular depende de la densidad capilar funcional (FCD), reflejada por la densidad de vaso perfundido (PVD) y la velocidad sanguínea reflejada por el MFI. Debemos recordar que la densidad capilar es probablemente más importante que la velocidad en cuanto a determinar la perfusión del tejido, esto se debe a que mediante la extracción de oxígeno se puede compensar un estado flujo disminuido.

La fracción del shunt, determinante clave de la capacidad de extracción de oxígeno, está reflejada por la heterogeneidad en el flujo sanguíneo en el área investigada por la proporción de vasos perfundidos (PPV) y entre las diferentes áreas del órgano investigado por el índice de heterogeneidad.

Otras técnicas para evaluación de la microcirculación

Para el análisis de la perfusión microvascular u oxigenación tisular a pie de cama se pueden emplear diversos indicadores como:

Indicador de Flujo:

Flujometría por Láser Doppler, esta mide flujo en un volumen variable de tejido (0,5-1 mm3), sin embargo, no es capaz de detectar vasos individuales, así sólo nos permite una estimación promedio de la perfusión tisular (al menos 50 vasos), pero no entrega información sobre morfología, tipo de vaso, dirección del flujo y heterogeneidad de la perfusión.

Indicador de oxigenación

Electrodos de PO2, la PO2 se puede medir en los tejidos con electrodos tipo Clark, los cuales están constituidos de múltiples alambres de platino, que miden exactamente la PO2 tisular cuando está homogéneamente disminuida, no siendo apropiados en condiciones de heterogeneidad, pues son sensibles a la más alta PO2 en el volumen analizado. No es útil para evaluar perfusión microvascular.

Espectroscopia de luz en el espectro cercano al infrarrojo (Near-infrared spec-troscopy o NIRS), esta técnica permite medir en los tejidos presencia de cromóforos (oxideoxihemoglobina, mioglobina y citocromo aa3). Debemos recordar que un 75% de la sangre en el músculo esquelético está en el compartimento venoso, así el uso de NIRS evalúa principalmente la saturación de oxígeno de la hemoglobina venosa. En el ámbito clínico se utiliza habitualmente la StO2 en la eminencia tenar.

El valor absoluto de la StO2 es de limitado interés debido a que se superpone entre pacientes sépticos y sanos, además esta técnica no es útil en condiciones de flujo heterogéneo.

No obstante, se puede aplicar para este método, un test de vasoreactividad luego de un test de oclusión vascular (TOV), provocado por isquemia arterial transitoria, donde la velocidad de recuperación del flujo está principalmente determinada por la capacidad de la microvasculatura de reclutar arteriolas y capilares, cuantificando de esta forma la reserva microvascular (más que la perfusión microvascular). Varios índices pueden ser medidos, siendo la pendiente ascendente de la StO2 (pendiente de reoxigenación, ReOx) un marcador de la reactividad endotelial y reología sanguínea.

Se ha demostrado que la vasoreactividad, ya sea evaluada por Láser Doppler o NIRS, está alterada en pacientes sépticos. Ambas técnicas son promisorias ya que la información numérica puede ser obtenida rápidamente (minutos), sin embargo, aún son usadas principalmente para propósitos de investigación14.

¿Cuál es el nexo entre la hemodinamia global y las alteraciones microvasculares?

Como hemos señalado, aunque es la macrocirculación la que distribuye el flujo sanguíneo a través del cuerpo, es la microcirculación la encargada de asegurar el flujo sanguíneo regional. Sin embargo, el nexo entre parámetros hemodinámicos globales y la perfusión microcirculatoria es relativamente laxo. Obviamente, en un escenario de paro circulatorio, la perfusión microcirculatoria también se detiene, pero en los rangos usuales de gasto cardíaco y presión arterial la perfusión microvascular es relativamente independiente de las variables hemodinámicas sistémicas.

En una comunicación reciente, Dubin et al15, evaluaron en pacientes sépticos el efecto de incrementar la presión de perfusión, mediante un aumento de la presión arterial media (PAM) desde 65 mmHg a 75 y 85 mmHg, encontrando una respuesta individual altamente variable, en donde cada paciente alcanzó su máxima perfusión microvascular a un distinto valor de PAM. Interesantemente, los mayores cambios en la perfusión microvascular se relacionaron inversamente a la perfusión basal, es decir, esta aumentaba más en los pacientes con mayor alteración en la microcirculación, sin embargo, se deterioraba en pacientes con una microcirculación mejor preservada inicialmente. Esto nos refuerza el concepto que la microcirculación no puede ser predicha, así que para una resucitación orientada en la microcirculación se debe necesariamente monitorizarla.

Thooft et al16 evaluaron el efecto de aumentar la PAM usando dosis crecientes de norepinefrina (0,2-0,4 mcg/kg/min) en pacientes sépticos, mostrando una mejoría en la respuesta microvascular evaluada como FCD y MFI, pero con variabilidad entre pacientes. Los autores sugieren que en base a esto, el nivel de PAM debe de ser adaptada a cada paciente.

¿Cómo optimizar el flujo microcirculatorio?

En este aspecto las preguntas clínicas más relevantes son las siguientes: 1) ¿puede la microcirculación ser reclutada por acciones terapéuticas?; 2) de ser así, ¿puede el reclutamiento de la microcirculación ser empleado como una meta terapéutica; y 3) ¿están las mejorías terapéuticas en la microcirculación asociadas con una menor mortalidad? La evidencia científica disponible para responder estos cuestionamientos es aún escasa, sin embargo, varios estudios han evaluado la respuesta de la microcirculación a diversas modalidades terapéuticas.

Idealmente, el tratamiento debiese afectar a uno o varios de los mecanismos involucrados en el desarrollo de las alteraciones microcirculatorias. No obstante, la mayoría de las intervenciones actualmente empleadas en la hemodinamia sistémica tienen poca influencia en la microcirculación dado los diversos mecanismos fisiopatológicos causantes.

La total reversibilidad de estas alteraciones por la aplicación tópica de acetilcolina nos sugiere que si pueden ser manipuladas por intervenciones terapéuticas, además, al ser usada localmente, los cambios observados ocurrieron sin ninguna modificación en la hemodinamia sistémica, lo que permite destacar la clara disociación existente entre microcirculación y hemodinamia global17.

Conocer los cambios provocados a nivel de la microcirculación por diversas medidas terapéuticas nos ayuda a entender mejor lo que habitualmente hacemos, más allá de la restauración de la hemodinamia sistémica. Se han evaluado diferentes intervenciones a nivel experimental y en humanos para optimizar la microcirculación (reclutamiento microcirculatorio), sin embargo, no existen actualmente terapias validadas y su utilidad como meta en la reanimación es desconocida. No obstante, estos estudios han logrado describir el impacto en la microcirculación de las terapias empleadas en el shock séptico.

Fluidos

La calidad de la respuesta microvascular según el tipo de fluido empleado (coloide o cristaloide) es un tema aún en debate. Los mecanismos por el cual los fluidos tienen efecto en la microcirculación no son del todo bien entendidos pero pueden estar relacionados a una caída de la viscosidad sanguínea, disminución de la adhesión y rotación leucocitaria18 o a una baja indirecta de vasoconstrictores. Un efecto de saturación es sugerido por Pottecher et al19, donde sólo el resultado de un bolo inicial de fluido es benéfico mientras los posteriores no lo son, a pesar de observarse un aumento en el débito cardíaco.

Recientes reportes se han enfocado en el tópico de predicción de respuesta a fluidos. Pottecher et al19 demostraron en pacientes sépticos una relación entre respuesta a fluidos y respuesta microcirculatoria. Así, cuando la variación de presión de pulso era significativa, tanto la infusión de fluidos como la elevación pasiva de piernas incrementaban la proporción de vasos sublinguales perfundidos y disminuía la heterogeneidad de perfusión. Nuevamente estos efectos eran relativamente independientes de los efectos sistémicos hemodinámicos o reológicos y más notorios en la etapa precoz de la sepsis.

Dobutamina

Agentes beta-adrenérgicos como dobutamina mejoran no sólo el transporte convectivo si no que también el difusivo. A dosis de 5 mcg/kg/min incrementó la proporción de vasos bien perfundidos, independiente de su efecto en el índice cardíaco o presión arterial, esto es destacable pues debemos recordar que los capilares están desprovistos de receptores beta-adrenérgicos, discutiendo los autores su efecto tanto a nivel del esfínter precapilar, integridad endotelial y en leucocitos, ya que receptores beta-adrenérgicos si se encuentran presentes en su superficie2.

Glóbulos rojos

El efecto de la transfusión de glóbulos rojos es variable, algunos trabajos han descrito una mejoría de la perfusión microcirculatoria en los pacientes con sepsis y alteraciones basales graves20. Recientemente se evaluó el efecto de la transfusión de hematíes en pacientes adultos sometidos a cardiocirugía, observándose una mejoría en la disponibilidad de hemoglobina microcirculatoria y saturación, no siendo esto por una mejoría en el flujo, sino por un incremento en la densidad microcirculatoria (reclutamiento)21.

En suma, todos estos datos nos sugieren que las intervenciones terapéuticas hemodinámicas clásicas presentan un efecto variable en las alteraciones microcirculatorias en el paciente séptico y que no pueden ser predichas por la tendencia de las variables macrohemodinámicas observadas, pues habitualmente estas persisten luego de la optimización hemodinámica.

Otros agentes farmacológicos: Vasodilatadores, Esteroides, Proteína C activada (PCA), Agentes anticoagulantes, Insulina

Se ha descrito el uso de nitroglicerina endovenosa en bolo11 o en infusión continua, donde en dosis dependiente se observó una mejoría de la perfusión microvascular, siendo aquella dosis menor que la requerida para observar cambios en la hemodinamia sistémica22.

Otro agente vasodilatador fue valorado recientemente por Salgado et al23, quienes en un modelo experimental ovino de shock séptico hiperdinámico emplearon enalapril, el cual evitó el empeoramiento de la microcirculación, sin afectar la presión arterial. Sin embargo, se observó un posible efecto deletéreo en la función renal y pulmonar.

También se ha evaluado el uso de hidrocortisona, la que se emplea en el escenario de shock séptico como terapia coadyuvante para facilitar el destete de agentes vasopresores. La mejoría descrita del tono vascular pudiese ser por la inducción de vasoconstricción arteriolar, la cual a su vez lograría alterar la perfusión capilar. Buchele et al24 observaron que la hidrocortisona mejoró parcialmente la perfusión microvascular en pacientes con shock séptico, independiente de su efecto en la presión arterial. Entre los mecanismos propuestos se describen mejoría de la función endotelial, preservación del glicocalix y disminución de la adherencia leucocitaria.

Se describió el uso de Proteína C Activada (rh ACP-drotrecogin-activada) en un modelo animal de roedores endotoxémicos observando una disminución de la rotación y adherencia leucocitaria25. A su vez, en adultos con sepsis grave, se observó una mejoría de los capilares bien perfundidos, asociándose con una mejor depuración de lactato26. Aquí los autores discuten el rol del mecanismo anticoagulante de la proteína C activada, ya que es infrecuente la presencia de microtrombos, pero si se ha demostrado experimentalmente que esta reduce la adherencia leucocitaria al endotelio27, y preserva el tamaño del glicocalix28. Recientemente Fischer et al29 la evaluaron en un modelo porcino de shock séptico neonatal, objetivando en la microcirculación intestinal un incremento en la FCD e índices de flujo, afirmando que el uso de rh ACP resulta en una mejoría de la disfunción microcirculatoria inducida por la sepsis. Los hallazgos comunicados en estos estudios son limitados, dado el estado del arte del uso de proteína C activada en pediatría.

Spronk et al30, comunicaron el uso de terapia trombolítica con activador del plasminógeno tisular recombinante en un caso de púrpura fulminans el cual fue efectivo en reclutar la microcirculación sublingual.

También se ha reportado el uso de insulina sobre la microcirculación31 y del uso de estatinas32 donde parte de su uso benéfico se debe al aumento del óxido nítrico sintetasa endotelial.

El uso de tetrahidrobiopterina (BH4), cofactor de la oxido nítrico sintetasa (NOS) cuyos niveles se encuentran reducidos en la sepsis, puede disminuir la disfunción endotelial microcirculatoria en modelos experimentales de shock séptico33.

Otras terapias: hemofiltración de alto volumen

El uso de hemofiltración de alto volumen (HFAV) es una potencial terapia de rescate en pacientes con shock séptico hiperdinámico refractario, pudiendo disminuir los requerimientos de vasopresores y mejorar la depuración de lactato34.

Este tratamiento se basa en la remoción inespecífica de mediadores, observándose una mejoría en la presión arterial, la cual ocurre por un aumento de la resistencia vascular sistémica. Existe limitada información sobre su efecto a nivel de la microcirculación. Ruiz et al35, evaluaron en doce pacientes adultos con shock refractario el efecto de 12 h de HFAV, encontrando mejoría en el índice de flujo microcirculatorio y proporción de vasos perfundidos, a pesar de un incremento en la resistencia vascular sistémica.

Efecto del tratamiento a nivel microcirculatorio en paciente crítico pediátrico

Genzel-Boroviczeny et al36 observaron el resultado de la transfusión de glóbulos rojos en trece pacientes prematuros anémicos, mediante el uso de OPS en piel, encontrando una mejoría en la densidad capilar funcional.

Top et al37, recientemente estimaron el efecto del óxido nítrico inhalado (NOi) (20 ppm) en la microcirculación de la mucosa bucal en una pequeña serie clínica de ocho niños con falla respiratoria aguda hipoxémica, observando una mejoría en la FCD luego de una hora de su uso.

El uso de soporte extracorpóreo como ECMO (extracorporeal membrane oxygenation, ECMO) puede ser considerado una terapia de elección en pacientes con falla respiratoria catastrófica con compromiso hemodinámico, cuando el tratamiento conservador falla. Top et al38 evaluaron el efecto de esta terapia en neonatos de término con falla respiratoria grave, observando un aumento de la FCD posterior al tratamiento.

Valor pronóstico de la microcirculación en población adulta

Variados estudios demuestran que el lecho sublingual es una localización sensible, capaz de mostrar una buena capacidad predictiva de morbilidad y mortalidad en relación al uso de parámetros macrohemodinámicos.

De Backer et al10 fueron los primeros en reportar que las alteraciones microcirculatorias observadas en sepsis estaban asociadas con morbi-mortalidad. Además, existe fuerte evidencia en la población adulta, en diversos escenarios clínicos, referente a que la no mejoría de parámetros microcirculatorios se asocia con un pobre pronóstico39,40, lo mismo fue demostrado por De Backer et al41 en pacientes con shock cardiogénico.

Valor pronóstico de la microcirculación en paciente pediátrico

Los reportes del comportamiento de la microcirculación en niños durante la sepsis son muy escasos. Recientemente en un grupo de 18 niños con shock séptico Top et al42 señalaron que la persistencia de alteraciones microcirculatorias, evaluadas como cambio en la FCD y en el MFI, estaban asociadas con un pobre pronóstico a pesar de la normalización de variables de hemodinamia sistémica o de oxigenación. La densidad capilar funcional o el índice de flujo microvascular no presentaron diferencias entre sobrevivientes o no sobrevivientes el primer día de ingreso, pero la mejoría de ambos en el transcurso del tiempo si ocurrió en los sobrevivientes, pero no se observó en los pacientes que fallecieron. Además, el cambio en la densidad capilar funcional presentaba un valor predictivo de sobrevida más fuerte que el índice de mortalidad pediátrico evaluado por score de PRISM.

Finalmente, Weidlich et al43 encontraron en pacientes prematuros alteraciones en la FCD cutánea 24 h antes de la aparición de signos de infección en los parámetros de laboratorio, sin embargo, estos no correspondían a un valor absoluto, sino que debían ser evaluados diariamente en el paciente.

A futuro

En conjunto con el continuo desarrollo de la microcirculación como una herramienta de monitorización en el paciente crítico, la tendencia a futuro debiese estar cada vez más orientada a evaluar a nivel de este territorio el hematocrito, PO2 microvascular y metabolismo local.

Conclusiones

La observación directa de la microcirculación es potencialmente un elemento de monitorización hemodinámica del paciente crítico pediátrico, donde otras modalidades de monitorización son especialmente limitadas. Además puede ser un promisorio marcador de pronóstico y gravedad.

Existen salvedades prácticas para un uso clínico rutinario, pues aún no conocemos las metas y las intervenciones terapéuticas que actúan selectivamente sobre la microcirculación no han sido validadas a gran escala. Sin embargo, de ser aclarados estos aspectos permitirán que esta modalidad de monitorización pueda orientar hacia una terapia de resucitación más completa, oportuna y efectiva en búsqueda de un adecuado reclutamiento de la microcirculación y eventualmente una mejoría en el pronóstico del paciente.

 

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Recibido el 26 de noviembre de 2011, devuelto para corregir el 16 de febrero de 2012, segunda versión el 10 de septiembre de 2012, aceptado para publicación el 5 de noviembre de 2012.

Este trabajo cumple con los requisitos sobre consentimiento/asentimiento informado, comité de ética, financiamiento, estudios animales y sobre la ausencia de conflictos de intereses según corresponda.

Correspondencia a: Alejandro Donoso F. E-mail:adonoso@hurtadohosp.cl

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