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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.87 no.3 Santiago jun. 2016

http://dx.doi.org/10.1016/j.rchipe.2015.06.020 

Artículo original

 

Daño a niños y sus familias por el consumo de alcohol: resultados de una encuesta poblacional

Alcohol's impact on children and families. A population survey

 

Ramón Florenzanoa,b,, Ángela Echeverríac, Catalina Sieversona, Michelle Barra, Miguel Ángel Fernándezb

a Facultad de Psicología, Universidad del Desarrollo, Santiago de Chile, Chile.
b Facultad de Gobierno, Universidad del Desarrollo, Santiago de Chile, Chile.
c Servicio de Psiquiatría, Hospital del Salvador, Santiago de Chile, Chile.

 

Correspondencia a:

 


Resumen

Introducción

Entre los adultos jóvenes el uso de alcohol es frecuente. Este consumo puede afectar negativamente a los menores que conviven con ellos, lo que constituye el objetivo de este estudio, que forma parte de un estudio colaborativo internacional financiado por Thai Health y la OMS.

Sujetos y método

Se describen los efectos negativos en niños, mediante un muestreo multietápico, aplicando una entrevista adaptada por los coinvestigadores a 1.500 chilenos de más de 18 años.

Resultados

Un total de 408 encuestados (27,2%) convivían con niños en el hogar. De ese total, el 10,5% estimó que el uso de alcohol de algún miembro de la familia había afectado negativamente a un niño. Los efectos más comunes fueron la violencia verbal (29,7%), presenciar violencia en el hogar (23,1%), ausencia de supervisión (18,7%), falta de dinero para proveer necesidades básicas (14,3%) y violencia física (7,7%). Casi en la mitad de los casos (46,3%) el bebedor era el padre o la madre, el padrastro/madrastra, o la pareja de la madre/padre, luego venían otros parientes (24,4%), un hermano/a del niño (4,9%) o un tutor del niño (2,4%).

Conclusión

Estos datos corroboran la observación clínica de que el consumo de alcohol es frecuente en los hogares. El consumo excesivo daña la salud física y mental no solo del bebedor sino también de quienes lo rodean. La violencia verbal y ser testigo de violencia grave en el hogar son frecuentes, así como los problemas económicos al no poder proveer sus necesidades básicas.

Palabras clave: Alcohol, alcoholismo, bebedores. Familia. Niños. Daño colateral.


Abstract

Introduction

Alcohol is widely used among young families, and leisure time is frequently family time. Heavy alcohol consumption can adversely affect children. The objective of this work is to measure the harm to others in Chile.

Subjects and method

This descriptive and probabilistic study forms part of a collaborative research funded by Thai Health and WHO. The survey was adapted by co-researchers and applied to a nationally representative sample of 1500 Chileans over 18 years of age.

Results

A total of 408 respondents (27.2%) lived with children at home. Of this total, 10.5% felt that the use of alcohol by any member of the family had adversely affected a child. The most common adverse effects were verbal violence (29.7%), domestic violence (23.1%), unsupervised homes (18.7%), lack of money to provide basic needs of the child (14.3%), and physical violence (7.7%). Furthermore, in 6.6% of the cases child or family services agencies became involved. In almost half of the cases (46.3%), the drinker was the father, mother or step-parents. This was followed by other relatives (24.4%) and brothers (4.9%), or guardian of the child (2.4%).

Conclusion

These data support the clinical observation that alcohol is common in Chilean homes. Its consumption not only damages the physical and mental health of the drinker but also those around him. Verbal violence and witnessing serious physical violence are frequent issues, as well as economic problems that end up with the inability to provide the child with its basic needs.

Keywords: Alcohol, Alcoholism, Drinkers. Family. Children. Collateral damage.


 

Introducción

El consumo de alcohol puede afectar negativamente al entorno de quien consume, hecho que es llamado «daño a terceros». Entre los efectos se encuentran el daño sobre la familia del bebedor y progenie, ya que frecuentemente se bebe en el hogar y en familia1. En Chile se han estudiado más los efectos del consumo en el bebedor mismo2-5, y solo en algunos estudios se ha medido el impacto en terceros6. En un trabajo en el que se estudió el uso de alcohol entre parientes cercanos de pacientes adultos (n = 7.476) atendidos entre 2004 y 2013 en un Servicio de Psiquiatría en un Hospital General en Santiago de Chile7, el 11,8% de los pacientes señaló que un familiar cercano bebía en exceso o era alcohólico. Sumado a esto, se evidenciaron mayores porcentajes en casos de problemáticas específicas: 42,9% en casos tratados por abuso de alcohol o fármaco-dependencias, 21% de los tratados por trastornos de personalidad y 20,3% de los tratados por trastornos afectivos.

Por otro lado, el consumo de alcohol ha sido ampliamente difundido como una actividad placentera en el ámbito familiar: beber en familia es para muchos sinónimo de beber responsablemente8-10. La visión del uso del alcohol como algo positivo, que alegra la vida, forma parte de la identidad nacional chilena. Por otra parte, el alcoholismo, o la dependencia alcohólica, es una condición de salud que ha sido indicada como dañina para los bebedores2,3,5. Si bien la evidencia clínica es abundante, no hay muchos estudios epidemiológicos que estudien los efectos negativos o dañinos no solo en el mismo bebedor, sino también entre quienes lo rodean, específicamente dentro de la familia. Solo en la última década las investigaciones han comenzado a cuantificar los efectos dañinos para terceras personas, también denominados «efectos colaterales» del beber1,10-13. El consumo de alcohol es más frecuente en sujetos jóvenes y que tienen niños pequeños, lo que aumenta considerablemente el riesgo en los cuidados que un niño necesita y aún más en casos de intoxicación por alcohol1,13,14.

La violencia hacia menores de edad a menudo está arraigada en prácticas culturales, económicas y sociales, y en ocasiones los niveles de dependencia del niño hacia el adulto lo vuelven vulnerable a formas de maltrato, especialmente violentas. Larraín y Bascuñán6 indican en los resultados que cuando la madre ingiere alcohol en mediana y mayor frecuencia, presenta una mayor probabilidad de violencia física hacia los hijos6. De manera similar, los padres que consumen alcohol en mediana y mayor frecuencia ejercen más violencia sobre sus hijos que quienes nunca lo hacen. En ese estudio, un 9,6% declara que los niños han sido severamente golpeados, un 2,8% ha denunciado en Carabineros el castigo y un 2,6% ha llegado a consultar en hospitales. Se ha encontrado asociación entre bajo rendimiento académico y violencia física grave por parte de sus padres y una relación estadísticamente significativa entre los niveles de violencia ejercida contra los niños y la frecuencia con que los padres se emborrachan6.

Rothman et al.15 realizaron una revisión de algunos modelos que ayudarían a explicar la ocurrencia de eventos violentos asociados al consumo de alcohol. Dos de ellos son el modelo de efecto proximal y el modelo de efecto crónico. El primero de ellos alude a que las intoxicaciones por consumo de alcohol pueden alterar la capacidad de procesamiento de la información, provocando sobrerreacción ante provocaciones percibidas e inhibiendo la capacidad de autocontrol de las personas, aumentando la probabilidad de ser parte de un hecho de violencia. El segundo hace referencia a que las personas con un consumo crónico de alcohol son más propensas a comportamientos violentos, independientemente de si hubo consumo previo al mismo acto de violencia o no15-17. Se ha descrito también que la exposición crónica al alcohol tendría un efecto perjudicial en la función neuropsicológica, incrementando el riesgo de deficiencias nutricionales, problemas de sueño o trastornos psiquiátricos, lo que a su vez aumenta la probabilidad de agresiones y episodios de violencia16.

En diversos países, especialmente anglosajones, se han estudiado sistemáticamente los efectos adversos del consumo de alcohol dentro de la familia. En Australia, Laslett et al.1 informan que el 22% de 1.142 cuidadores había producido daño a sus niños por el propio consumo de alcohol en el último año, y en el 3% de esos casos el daño era importante. El efecto negativo más importante fue maltrato verbal en el 9% de los casos. En el Reino Unido se estima que aproximadamente el 30% de los niños viven con un bebedor excesivo14. Diversos estudios anglosajones han mostrado en distintos países que los efectos del beber excesivo afectan negativamente a los familiares; en efecto, un metaanálisis realizado por Rossow et al.18 mostró que en 99 seguimientos prospectivos de adolescentes hijos de bebedores excesivos, en 3 de cada 4 estudios había una consecuencia dañina para estos.

En varios países se ha estudiado la relación entre beber excesivo y maltrato o abuso infantil en poblaciones específicas17,19. Sin embargo, hay pocos estudios de este tipo en población general acerca de la prevalencia de las problemáticas asociadas al consumo de alcohol. El objetivo de este trabajo es estimar la frecuencia del efecto sobre la familia y los hijos del consumo de alcohol por un tercero en una muestra de población general en Chile.

Sujetos y método

Estudio descriptivo transversal realizado en el marco del proyecto colaborativo de Thai Health y la OMS «The Harm of Others From Drinking: A WHO/Thai International Research Project»20, aprobado por el Comité de Ética Institucional de la Universidad del Desarrollo y por el Ethical Review Committee de la OMS.

Se realizó un muestreo probabilístico en un universo de 12.291.000 adultos chilenos residentes en ciudades de más de 50.000 habitantes, basado en la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN) 2011. La muestra final fue de 1.500 personas, con un margen de error del 2,5% y con un 95% de confianza. La encuesta utilizada, diseñada por el equipo del proyecto colaborativo20, fue traducida al español y luego re-traducida al inglés por el equipo de investigación, siguiendo un protocolo de la OMS21. Esta encuesta está disponible para los lectores interesados.

La encuesta utilizada evalúa los efectos del consumo de alcohol de terceros a nivel individual, familiar, social y económico, la relación entre el bebedor y el encuestado, e incluye preguntas sociodemográficas y de bienestar subjetivo. Los encuestadores fueron capacitados por el equipo de investigadores del proyecto, quienes a su vez fueron entrenados a través de Internet por los investigadores del estudio internacional en talleres interactivos. El instrumento se aplicó en los hogares de los entrevistados, entre mayo y julio de 2013, con una duración de 45 min en promedio por hogar. Previamente, se solicitó a los encuestados su colaboración voluntaria y la firma de consentimiento informado, donde se garantizó su anonimato mediante la asignación de un código para cada uno de los participantes. Las respuestas fueron registradas directamente en un computador portátil, lo que permitió validación automática de calidad. El análisis cuantitativo fue realizado con el software PABTS-SPSS en su versión 20.0. Se analizó la información de una submuestra de 408 encuestados (27,2% de la muestra original), correspondientes a los que reportaron estar a cargo de un menor de edad, a los cuales se les realizaron 6 preguntas específicas acerca de los daños experimentados por los niños a su cargo como resultado del consumo de alcohol de otra persona (tabla 1). A partir de estas 6 preguntas se creó una variable que indica la ocurrencia de uno o más de los daños específicos preguntados. Se codificó con valor «uno» cuando la respuesta fue afirmativa a uno o más de los daños preguntados, y se asignó el valor «cero» cuando la respuesta de los encuestados fue negativa en las 6 preguntas.

Tabla 1 Efectos negativos del consumo de alcohol en los hijos/as. Muestra nacional de población chilena que vive en lugares sobre 50.000 habitantes, 2013 (n = 408)

a - Preguntas de daño específico señalado en esta tabla.
b - El total no suman 91 debido a que los encuestados pueden haber informado más de un tipo de abuso específico.
c - El 10,5% con relación al total de encuestados que reportaron estar a cargo de menores de 18 años (408).
d - 179 datos perdidos («no aplica» y «no contesta»).

Resultados

Del total de adultos con niños a su cargo (n = 408, 27,2%), se analizaron solo los que dieron respuesta afirmativa a las preguntas relativas al tipo de daño en niños y adolescentes. El 10,5% estimó que el uso de alcohol de algún miembro de la familia había afectado negativamente a algún niño. Los daños más comunes fueron violencia verbal (29,7%), ser testigos de violencia intrafamiliar (23,1%), quedar sin supervisión (18,7%), falta de dinero para proveer necesidades básicas del niño/a (14,3%) y maltrato físico (7,7%). Además, en un 6,6% de los casos se involucraron servicios de protección del niño o de la familia.

Entre las características sociodemográficas de la submuestra (n = 408), se encontró que el 51,2% correspondía a mujeres que informaron algún o algunos de los daños específicos, el 39,5% a personas de mediana edad, y el 51,2% estaban casados o convivientes. En el mismo porcentaje se encontraban las personas con nivel educacional secundario (69,8%) y quienes se encontraban trabajando (69,8%). Las personas que se declararon católicas reportaron mayormente daños en menores de edad (57,1%), a diferencia de los agnósticos o ateos (2,4%). Las personas que no pertenecían a ninguna etnia reportaron en un 95% algún tipo de daño. En relación a la temporalidad del consumo, los que han consumido alcohol en los últimos 12 meses reportaron mayor daño a menores de edad (68,3%), en comparación con los que reportaron que nunca han bebido alcohol (14,6%), porcentaje similar a los que han consumido alcohol a lo largo de su vida pero que no han consumido en los últimos 12 meses (17,1%) (tabla 2).

Tabla 2 Características sociodemográficas de los encuestados que informan tipo de daño a menores de edad. Muestra nacional población chilena que vive en lugares sobre 50.000 habitantes, 2013 (n = 408)

a - % calculado en base a los datos válidos.

En casi la mitad de los casos (46,3%) el bebedor identificado fue el padre, la madre o la figura paterna o materna, seguido de otros parientes (24,4%), un hermano del niño/a (4,9%) o un amigo de la familia (4,9%). Los resultados muestran que los hombres predominan sobre las mujeres en efectos negativos de su consumo en terceros (tabla 3).

Tabla 3 Porcentaje de casos de daño a niños, niñas y/o jóvenes debido a consumo de alcohol, según parentesco. Muestra nacional población chilena que vive en lugares sobre 50.000 habitantes, 2013 (n = 408)

a - Dos datos perdidos con relación a quienes reportaron daño a menores de 18 años.
b - % respecto al total del personas que reportaron estar a cargo de un menos de 18 años.
c - % respecto a 41, número total reportado en base al daño por consumo de alcohol y tipo de relación con el menor de 18 años.

Al comparar el efecto en los niños según el género del bebedor, cuando el hombre bebía hubo mayor porcentaje de efectos negativos producto de la falta de supervisión o seguridad del niño y maltrato físico. Cuando el consumo era de alguna figura femenina, se reportó más el ser testigos de violencia intrafamiliar (violencia vicaria) y de falta de dinero para asegurar el cumplimiento de las necesidades básicas del niño.

No se encontraron diferencias por género en el porcentaje de maltrato verbal (gritar o imprecar al niño) ni en la intervención de servicios sociales o de protección de la infancia (tabla 4). Tampoco se registraron diferencias estadísticamente significativas en el total de las variables (χ2 = 1,7; 5 gl; p = 0,88), ni al comparar la edad del bebedor con la excepción de la violencia vicaria, que aumentó en el grupo de 45 a 64 años (χ2 = 10,1; 15 gl; p = 0,81) (tabla 5).

Tabla 4 Comparación del tipo de daño según género del bebedor. Muestra nacional población chilena que vive en lugares sobre 50.000 habitantes, 2013 (n = 408)a

a - χ2 = 1,7331; 5 gl; p = 0,88469.

Tabla 5 Porcentaje de tipo de daño de acuerdo a grupo de edad. Muestra nacional población chilena que vive en lugares sobre 50.000 habitantes, 2013 (n = 408)a

a - χ2 = 10,1; 15 gl; p = 0,81.

Discusión

Los resultados de este estudio confirman el hecho de que el consumo de alcohol en ocasiones puede producir efectos negativos en aquellos que rodean al bebedor, en especial en los más cercanos, como la familia y los niños. Estos datos corroboran la aserción clínica de que el consumo de alcohol es frecuente en los hogares y que el consumo excesivo no solo daña la salud física y mental del bebedor, sino también la de quienes lo rodean. Son especialmente frecuentes la violencia verbal y física, así como los problemas financieros producto del consumo excesivo y sus costos asociados que impiden proveer al niño/a de sus necesidades básicas.

Chile presenta un porcentaje similar al de estudios australianos de niños que han sido afectados negativamente por el consumo de alcohol de terceras personas en los últimos 12 meses (23 y 22%, respectivamente)1. Con relación al tipo de daño producido, los porcentajes chilenos son mayores a los australianos en ser testigo de violencia en el hogar y recurrir a agencias de protección de la infancia a causa del consumo problemático de alcohol. Ambos países presentan porcentajes similares en daño físico a niños (1%) y en dejarlos sin supervisión o en un lugar poco seguro (2% en Chile y 3% en Australia1). En Australia el porcentaje de abuso verbal (9%) es mayor que en Chile (4%). Este trabajo también confirma lo publicado por Larraín y Bascuñán6, que afirman que el consumo de alcohol aumenta la violencia física hacia menores de edad (51,2% cuando el bebedor es la madre y 49,4% cuando el bebedor es el padre). En este estudio, un 68,3% reportó algún tipo de daño específico por los encuestados que indicaron haber bebido alcohol en los últimos 12 meses.

Con relación a las variables sociodemográficas de los que produjeron mayor daño asociado al consumo de alcohol, se describen las personas de mediana edad (39,5%), los que están conviviendo o casados, con nivel de estudios de enseñanza media completa y se encuentran trabajando. Por otro lado, se corrobora que en nuestro país el consumo de alcohol es visto como una actividad placentera y positiva, especialmente en grupos donde el alcohol forma parte de ritos místicos y espirituales. El consumo de alcohol en los que pertenecen a alguna etnia (mapuche o quechua en la submuestra) no aumenta los niveles de agresión a niños.

Los resultados diferenciados entre Chile y Australia1, en cuanto a los daños que se asocian al consumo problemático de alcohol, pueden obedecer a la creciente preocupación y fiscalización por terminar con el maltrato físico, que ha conducido a que en las últimas décadas en numerosos lugares del mundo aumenten los servicios dedicados a tratar con esta problemática. Sin embargo, las manifestaciones de los efectos negativos varían en los diversos estudios. En análisis posteriores, compararemos los datos acá presentados con otros países que han aplicado la misma encuesta (Tailandia, Vietnam, Lao PDR, Sri Lanka, India y Nigeria). Es necesario generar políticas públicas que se focalicen en la percepción del consumo de alcohol y el daño que este ocasiona en terceras personas, en especial en niños y niñas, focalizados en los adultos que crían o están a cargo de menores. Cabe destacar que a nivel de políticas públicas, las instituciones gubernamentales chilenas encargadas de la protección a menores cumplen con su misión en porcentajes superiores a los reportados en Australia: en Chile, en el 3% de los casos el organismo de protección de la infancia llamó a los cuidadores, a diferencia de Australia (0,3%)1.

Entre las limitaciones de este estudio cabe señalar un posible subregistro: en ocasiones la encuesta fue realizada en presencia del bebedor problema.

En general, el alcohol ha sido estudiado como un factor de riesgo para diversas condiciones y problemas de salud. Este estudio confirma la frecuencia de daño en niños producto del beber de los adultos que conviven o cuidan de ellos.

Financiamiento: Este trabajo se desarrolló con subsidios para la investigación del proyecto «The Harm to Others from Drinking», de Thai Health, y del Fondo Interfacultades de la Dirección de Investigación de la Universidad del Desarrollo.

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Recibido el 23 de enero de 2015, Aceptado el 11 de junio de 2015.

Conflicto de intereses: Este trabajo cumple con los requisitos sobre consentimiento/asentimiento informado, comité de ética, financiación, estudios animales y sobre la ausencia de conflicto de intereses según corresponda.

Correspondencia a: *Ramón Florenzano: rflorenzano@gmail.com

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