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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.88 no.3 Santiago jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062017000300005 

Artículo original

 

Nivel Socioeconómico y conductas externalizadas en preescolares: el rol del mediador parental

Socioeconomical level and behavior in school-age children: the mediating role of parents

 

Natalia Ulloa Vidala, Félix Cova Solara, Claudio Bustos N.a

aDepartamento de Psicología Universidad de Concepción. Concepción, Chile

Correspondencia a:


Introducción: Un determinante de particular relevancia en el desarrollo humano es el nivel socioeconómico y, en específico, el nivel socioeconómico (NSE) bajo y la pobreza. El entorno familiar es asimismo fundamental en el desarrollo de niños y niñas, y un potencial mediador o moderador del efecto de condiciones sociales más amplias. Objetivo: Analizar el rol del estrés parental como variable mediadora de la relación del NSE con conductas externalizadas e internalizadas en niños y niñas preescolares. Sujetos y Método: Estudio descriptivo de base secundaria basado en la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia Chilena que seleccionó una muestra estratificada, representativa por clusters, de 9.996 niños y niñas de 3 a 5 años y sus cuidadoras(es), los(as) que completaron una batería de instrumentos para la medida de las variables de NSE, estrés parental y conductas externalizadas e internalizadas. El análisis utilizó un modelo lineal con estimación por mínimos cuadrados. Como prueba de hipótesis, se usó la Dm, una adaptación de la prueba F para imputación múltiple. Resultados: El modelo de mediación del estrés parental en la relación entre NSE y conductas externalizadas e internalizadas se corroboró para las segundas; respecto de las conductas externalizadas se observó un modelo de moderación, siendo menor la influencia del estrés en el NSE bajo. Conclusiones: El estrés parental mostró una clara relación con la presencia de conductas externalizadas e internalizadas, más fuerte que el NSE; la relación entre NSE y estrés parental resulta de importancia para comprender los procesos que afectan el desarrollo de niños y niñas.

Palabras clave: Estrés parental, nivel socioeconómico, preescolar, mediación, moderación.


Introduction: A determinant of particular relevance in human development is the socioeconomic status (SES) and, specifically, low SES and poverty. Likewise, family environment is essential in the development of children and a potential mediator or moderator of the effect of broader social conditions. Objective: To analyze the role of parenting stress as a mediating variable of the relationship between SES and both externalized and internalized behaviors in preschool children. Subjects and Method: Descriptive secondary base study based on the Longitudinal Survey of Chilean First Infancy that selected a stratified sample, representative by clusters, of 9.996 children from 3 to 5 years old and their caregivers, that completed a battery of instruments for measuring SES variables, parenting stress and externalized and internalized behaviors. The analysis used a linear model with least square estimate. As hypothesis testing, the Dm (an adaptation of the F-test for multiple imputation method) was used. Results: The mediation model of parenting stress in the relationship between SES and both externalized and internalized behaviors was confirmed for the latter; regarding externalized behaviors a model of moderation was observed, being the stress influence lower on the low SES. Conclusions: Parental stress showed a clear relationship with the presence of externalized and internalized behaviors, stronger than the SES. The relationship between SES and parenting stress is very important to understand the processes that affect children’s development.

Keywords: Parenting stress, socioeconomic status, preschool, mediation, moderation.


 

Introducción

El desarrollo y aprendizaje de niños y niñas depende, en un grado relevante, de las influencias del medio natural y social, que pueden ser favorecedoras u obstaculizadoras en diversos grados1-5. Un determinante de particular relevancia del desarrollo de niños y niñas es el nivel socioeconómico familiar (NSE) y, en específico, el NSE bajo y la pobreza. Estudios nacionales e internacionales muestran que niños y niñas que viven en sectores de pobreza alcanzan menores niveles de desarrollo que sus pares más aventajados socioeconómicamente6-9.

En Chile, la desigualdad de ingresos económicos es uno de los problemas más preocupantes y determina que un sector importante de la población infantil viva en condiciones de pobreza. Aunque los niveles de pobreza han disminuido, todavía un quinto de la población vive en esta condición: 14,4% de los chilenos y chilenas se encuentran en situación de pobreza por ingresos, el 20,4% en situación de pobreza multidimensional y el 5,5% en situación de pobreza por ingresos y multidimensional. Por otra parte, no hay cambios relevantes en los niveles de desigualdad, que son persistentemente elevados10.

Investigaciones nacionales que den cuenta de la relación existente entre el NSE y el desarrollo de niños y niñas son reducidas11. Estudios realizados en el contexto del Subsistema de Protección a la Infancia (Chile Crece Contigo) muestran que un 32% de los niños y niñas en el año 2010, y un 34%, en el año 2013, presentan retraso en el desarrollo, siendo más frecuente la situación en la red rural (48% y 44% respectivamente). Una de las áreas del desarrollo más afectada fue el desarrollo socioemocional12,13.

Un estudio realizado con familias de niños y niñas asistentes a jardines infantiles JUNJI mostró que las variables familiares pesan significativamente en el desarrollo infantil. El estudio concluye que la actitud de la familia ante la crianza es fundamental y pesa incluso más que otras variables “duras”, como escolaridad u ocupación de los padres14.

Los hallazgos señalados sugieren que el entorno familiar sería fundamental para el adecuado desarrollo de niños y niñas, y un potencial mediador o moderador del efecto de condiciones sociales más amplias, brindando cierta protección a la vulnerabilidad a través de procesos como el afecto maternal y las actividades de estimulación. La calidad de la relación madre/padre-hijo(a) y el hecho de que los niños y niñas se sientan queridos incondicionalmente, son un mecanismo protector por excelencia que aumenta la resiliencia de niños y niñas frente a la adversidad de las condiciones de vida y los riesgos que enfrentan15.

Un aspecto de importancia del entorno familiar es el nivel de estrés parental experimentado. El constructo estrés parental se ha abordado desde múltiples perspectivas, pero todas coinciden en que los estresores diarios y las demandas de cuidado implícitas en el rol de padre o madre son determinantes cruciales del estrés parental16,17. Se ha planteado que la presencia de estrés parental dependería de tres factores fundamentales: los recursos psicológicos de cada padre o madre (ej. personalidad, actitudes hacia la crianza, estilo de afrontamiento), las características del niño(a) (ej. temperamento, edad, género) y el contexto, referido principalmente a las fuentes de estrés y apoyo (ej. apoyo social, empleo, estatus socioeconómico)18.

El estrés constituye uno de los factores responsables del aumento de la irritabilidad de los padres y madres, de la probabilidad que inicien o mantengan conductas aversivas con sus hijos e hijas o “contraataquen” en respuesta a la agresividad del niño o niña19. De la misma forma, se asociaría con mayores niveles de crianza indiferente o desconectada, siendo esta última una variable mediadora para el desarrollo de problemas conductuales de niños y niñas20,21.

Es importante destacar que los problemas de comportamiento de los niños y niñas también alteran el comportamiento parental estableciéndose una relación bidireccional; así el alto estrés de los padres contribuyen a un empeoramiento de los problemas de conducta de los niño y niñas, y los problemas de conducta infantil elevada contribuyen a empeorar los niveles de estrés parental17,22 y sus comportamientos23.

Bedregal (2010) reporta que el 20% de los cuidadores(as) principales de niños y niñas chilenos(as) percibe la crianza como una instancia demandante emocional y físicamente, existiendo una baja proporción de los cuidadores(as) que se sienten capaces de manejar las emociones negativas que surgen frente a la crianza12.

El presente estudio está centrado en los comportamientos externalizados e internalizados, su relación con el NSE y el estrés parental. Diversos investigadores han identificado que las formas más frecuentes de comportamientos desadaptativos en las niñez pueden ser situadas en dos agrupaciones dimensionales: una de ellas corresponde a conductas habitualmente denominadas “internalizadas”, relativas a experiencias emocionales negativas de malestar, temor, ansiedad, tristeza y ánimo depresivo, somatizaciones y a conductas de evitación y aislamiento; la segunda agrupación alude a comportamientos llamados “externalizados”, que implican conductas disruptivas en la relación con otros y el medio, implicando hostilidad, agresividad y ausencia de respeto de normas relacionales24. Estas conductas desadaptativas en la niñez temprana (0-6 años) pueden afectar el bienestar presente y futuro de niños y niñas25. Estos problemas, en determinados contextos, tienen el riesgo de estabilizarse o agravarse posteriormente y son un factor de riesgo de diversas dificultades psicopatológicas en la adolescencia y adultez. Las conductas externalizadas son las que han mostrado mayor riesgo de continuidad futura en diversas manifestaciones26.

La relación entre NSE, en específico, entre pobreza y desventaja social y mayor riesgo de desarrollo de conductas internalizadas o externalizadas ha sido observada en diversas investigaciones27-29. Identificar los procesos a través de los cuales el NSE puede influir en el desarrollo de conductas internalizadas y externalizadas es de relevancia para el desarrollo de estrategias de promoción y prevención pertinentes. Por tanto, en la presente investigación se tiene por objetivo establecer si el estrés parental es una variable que aparece mediando el efecto del NSE sobre las conductas internalizadas y externalizadas.

Establecer un efecto de mediación supone que el efecto del NSE sobre conductas internalizadas o externalizadas desaparece (o disminuye) al controlarse el efecto del estrés, lo que permitiría inferir que el NSE ejerce su efecto a través de su impacto en el estrés parental experimentado. Otra posibilidad es que se observe un efecto de interacción y que la influencia del NSE se haga más fuerte o más débil según los diferentes niveles de estrés parental, lo que indicaría en este caso un efecto moderacional30.

Sujetos y Método

Se realizó un estudio de análisis secundario a partir de los datos recogidos en la Encuesta Longitudinal de Primera Infancia (ELPI) de Chile, efectuada durante el año 2012. La ELPI fue un estudio de tipo descriptivo con diseño transversal, cuyo marco muestral correspondió a niños y niñas nacidos(as) entre el 1 de enero de 2006 y el 31 de diciembre de 2011. Para la selección de la muestra fue necesario contar con información fidedigna de niños y niñas nacidos(as) vivos(as) entre estas fechas, y que no registrasen defunción a la fecha del procesamiento de datos; información que fue proporcionada por el Servicio de Registro Civil e Identificación (SRCeI). Se utilizó como diseño muestral un muestreo estratificado en el cual los estratos se construyeron mediante conglomeración de comunas que poseían similar NSE. La selección de las unidades de análisis se realizó mediante muestreo aleatorio sistemático y la distribución de la muestra se realizó de forma proporcional a la población de cada estrato, considerando las 15 regiones del país. Para obtener una muestra representativa de los niños y niñas, se consideró como mejor opción la utilización de un diseño en dos etapas estratificado por clusters. Se consideró la variable comuna como la unidad más pequeña y fehaciente para formar los conglomerados de los individuos en los registros del sistema del SRCeI, constituyendo ésta, la unidad de primera etapa31. Así, la muestra se conformó por 16.033 niños y niñas y sus cuidadoras(es) pertenecientes a una muestra representativa del territorio chileno.

Para el presente estudio se seleccionó una muestra de la base de datos existente, cuyo criterio de inclusión fue poseer entre 3 (36 meses) y 5 (71 meses) años de edad. Bajo este criterio, la muestra seleccionada fue de 9.669 niños y niñas, junto a sus cuidadoras(es) principales. La edad promedio para los niños y niñas fue de 4 años 5 meses (DE = 10, 42 meses) y la de sus cuidadoras(es) fue de 31 años 6 meses (DE = 7,55 años). La muestra estuvo equilibrada por sexo (51% niñas y 49% niños); distinto es el caso de sus cuidadoras(es) donde el 0,3 % correspondió a hombres. El 98% de sus cuidadoras(es) correspondió a madres biológicas, el 2% a otros familiares. El 84% de los niños y niñas seleccionados (as) asistió a educación preescolar, mientras que el 16% no asistió a ningún centro de educación. Al dividir la muestra en los tres grandes grupos de NSE (alto, medio y bajo) el 3,91% se ubicó en NSE alto, 71,34% en NSE medio y el 24,75% en NSE bajo. Si bien la ELPI contaba con factores de expansión para lograr representatividad para el territorio para análisis transversales y longitudinales, no se consideró pertinente utilizarlo, ya que se consideró que el efecto de la localización geográfica es menor al controlarse la variable principal que es el NSE. Siendo la muestra aleatoria dentro de cada territorio, no debería existir un sesgo importante de la submuestra realizada.

Se entendió por NSE una combinación de factores que describen a un individuo o familia e incluyen diversos aspectos interrelacionados como ingresos económicos, nivel de educación y ocupación de los padres32; lo que se categorizó a través de la tabla de doble entrada para estratificación socioeconómica basada en la categoría ocupacional y el nivel educacional de ESOMAR: ABC1, C2, C3, D y E33. Estas categorías fueron reagrupadas en tres grandes grupos quedando como NSE alto: ABC1, NSE medio: C2, C3 y NSE bajo: D, E34.

Las personas que accedieron a participar en el estudio recibieron en un primer momento la visita de un encuestador, en sus hogares, quien recabó datos socio-demográficos (utilizados para la caracterización de la muestra y la construcción del NSE), siendo esta la instancia para la firma del Consentimiento Informado que explicó los objetivos de la investigación y la voluntariedad de la participación35. Junto a esto, se les solicitó datos de contacto para la coordinación de una posterior visita de un(a) especialista en desarrollo infantil, para la aplicación de la versión abreviada del cuestionario Parenting Stress Index (17) y el Child Behavior Checklist 1½-536, entre otros instrumentos.

La versión abreviada del Parenting Stress Index (PSI) es un cuestionario de autoinforme constituido por 36 afirmaciones, a las que los padres o madres respondieron en una escala tipo Likert de 5 puntos. Entrega información en relación a cómo el adulto se siente en su rol de padre o madre, evaluando el estrés que se experimenta en el ejercicio de la paternidad/maternidad. Consta de tres escalas: Angustia parental, Interacción Disfuncional Padre-Hijo y Niño Difícil. A partir de la suma de estas tres escalas se obtuvo una puntuación final global denominada Estrés Total. La puntuación en esta variable indicó el grado de estrés que los progenitores experimentaron al desempeñar su papel como padres (rango de puntuación: 36-180)17.

El Child Behavior Checklist 1½-5 (CBCL) es un cuestionario de autoinforme que posee 99 frases, donde él o la cuidador(a) principal de niños y niñas entre los 18 meses y 0 días y 71 meses y 30 días, responde en qué medida éstas se constatan en el caso de su hijo(a). Para cada afirmación presentada existen tres alternativas: no es cierto (0 puntos), en cierta manera o algunas veces (1 punto) o muy cierto o a menudo (2 puntos). Tiene por objetivo evaluar el comportamiento y los problemas emocionales de los niños y niñas preescolares, permitiendo medir la presencia de conductas desadaptativas en términos globales, llamados problemas totales, y dos subescalas generales, Internalización y Externalización36. La escala de Internalización tiene 28 ítems (rango de puntaje de 0 a 56) y la escala de Externalización 24 ítems (rango de puntaje de 0 a 48).

La confiabilidad y validez establecida por los autores de ambos instrumentos han sido confirmadas transculturalmente, incluyendo países de habla hispana como Chile11,37. Para el análisis de datos se utilizó el puntaje bruto de los instrumentos señalados.

Para un número importante de casos, la base de datos del ELPI no consignaba el NSE (7.617 casos de 16.033, considerando la base de datos completa). Para dar respuesta a dicha dificultad se utilizó un algoritmo de imputación simple que consideraba tres formas de asignar un valor único al NSE, utilizadas en orden de acuerdo a su disponibilidad: por bienes (método oficial indicado por Asociación de Investigadores de Mercado, 2000), por la información histórica de ocupación, y, finalmente, mediante random forest, un método de clasificación de machine learning, usando información sobre educación, bienes y la educación de la madre, puntuación total del Inventario de Desarrollo Battelle y las cuatro subescalas del Test de Aprendizaje y Desarrollo Infantil (TADI). Se corroboró la convergencia de las cadenas y la plausibilidad de los datos imputados.

Previo a la evaluación de la mediación del estrés parental en la relación entre NSE y las conductas desadaptativas, se evaluó la posible existencia de un efecto moderador del estrés parental en la relación entre NSE y conductas desadaptativas. La existencia de un efecto moderador implica que una hipótesis de mediación simple no puede ser analizada38. Para este fin, se utilizó un modelo lineal con estimación por mínimos cuadrados, específicamente, en los modelos predictores de conductas internalizadas y externalizadas que incluyen NSE y estrés parental como predictoras, se buscó identificar si el efecto de interacción entre NSE y estrés parental era estadísticamente significativo. Como prueba de hipótesis, se usó la prueba Dm, una adaptación de la prueba F para imputación múltiple.

Como prueba para establecer la existencia de un efecto de mediación, se utilizó un remuestreo no paramétrico con 1.000 muestras, donde se calculó que el producto de los coeficientes de regresión del NSE sobre el Estrés Parental (a), y de Estrés parental sobre las Conductas Desadaptativas Internalizadas (b) fuera distinto de 0; como el NSE es una variable categórica con tres niveles, los coeficientes de regresión serán las diferencias del NSE alto y bajo con respecto al NSE medio, que se tomó como punto de referencia. Se consideró que existía un efecto de mediación si el intervalo de confianza del remuestreo al 95% no incluía el 039. Se utilizó como indicador del tamaño del efecto de la mediación el cociente del efecto indirecto sobre el efecto total, tanto para el NSE alto y bajo.

El ELPI fue evaluado y aprobado por el Comité de Ética del Instituto Nacional de Salud de EEUU, donde fue presentado dado la vinculación que estableció con la Universidad de Pennsylvania para el empleo de los datos. Localmente se procuró el correcto tratamiento de la información en cuanto a la Protección de datos de carácter personal establecida en la Ley 19.628 de 1999 y al resguardo de la confidencialidad y el secreto estadístico.

Resultados

En la tabla 1 se puede observar que los niveles de estrés parental y las conductas desadaptativas se relacionan de modo inverso con el nivel socioeconómico de los cuidadores(as), siendo mayor éstas en el NSE bajo y menores en el NSE alto. El análisis de varianza indica que el NSE explica un 6,3% de la varianza de estrés parental, un 2,8% de la de CBCL internalizado y un 1,3% de CBCL externalizado.

Tabla 1. Puntuaciones brutas estrés parental y conductas desadaptivas por NSE

Al realizar la comprobación previa a la mediación de un posible efecto de moderación del estrés en la relación entre NSE y conductas desadaptativas, se encontró que el efecto de interacción no era significativo en el modelo de CBCL internalizado, Dm (2.183,34) = 1,35, p = 0,26, pero sí lo era en el modelo de CBCL externalizado, Dm (2.134,93) = 11,57, p < 0,001.

En la tabla 2 se presenta el modelo de regresión del NSE y el estrés parental sobre CBCL externalizado. El coeficiente de determinación del modelo es de R² = 0,18. El efecto del estrés sobre las conductas externalizadas es directo, indicando que a mayor estrés, mayor número de conductas externalizadas. Los coeficientes de los efectos de interacción entre estrés y NSE indican que la principal diferencia en el efecto moderador del estrés se encuentra en los padres de NSE bajo, no existiendo diferencias significativas entre el NSE medio y alto.

Tabla 2. Análisis de regresión múltiple para evaluar el NSE como moderador de la relación entre el Estrés Parental y Conductas Externalizadas (n = 9.669)

Al observar la figura 1, se puede ver que en NSE bajo el efecto del cambio de 1 DE de estrés cambia el nivel de conductas externalizadas en 0,35 DE; en tanto que en el NSE medio este cambio es de 0,45 DE y en el NSE alto, de 0,54 DE.

Figura 1. Relación entre estrés parenteral y conductas externalizadas según NSE.

Establecido el rol moderador del estrés parental en la relación entre NSE y conductas externalizadas, se continuó el análisis de un posible efecto mediador del estrés sólo para las conductas internalizadas. Se encontró un efecto de mediación tanto en el NSE bajo, con un IC remuestreo 95% = [0,16, 0,20], como para el NSE alto, con IC remuestreo 95% = [-0,25, -0,20].

En la figura 2 se puede observar el modelo de mediación del estrés parental en la relación entre NSE y conductas internalizadas; para efectos de simplificar el modelo, se toma como punto de referencia la media de estrés parental para el NSE medio. El coeficiente de determinación del modelo en relación a las conductas internalizadas es R² = 0,16. Se puede observar que la diferencia en efecto del NSE sobre el estrés parental es mayor entre el NSE medio y el alto que entre el NSE medio y el bajo. La diferencia en efecto total del NSE sobre las conductas internalizadas también es mayor entre el NSE alto y el NSE medio, que entre el NSE medio y el NSE bajo. La correlación entre el estrés parental y las conductas internalizadas es moderada, r = 0,38. El efecto directo del NSE alto sobre las conductas internalizadas, de -0,22, es prácticamente el 50% del efecto total del NSE alto, de -0,44. Por su parte, el efecto directo del NSE bajo, de -0,17, corresponde al 59% del efecto total del NSE bajo, de -0,29.

Figura 2. Modelo de mediación del estrés parenteral entre el NSE y conductas internalizadas.

Discusión

Este estudio planteó como hipótesis que la relación entre NSE y conductas externalizadas e internalizadas de niños y niñas preescolares estaría mediado por el nivel de estrés familiar. Un supuesto previo de esta hipótesis fue que tanto el NSE como el estrés parental se relacionarían con la presencia de estas conductas, lo que fue confirmado. La relación con el NSE se observó tanto para comportamientos internalizados como externalizados, si bien la varianza explicada es poca. El estrés parental mostró una relación más fuerte con ambos tipos de comportamientos. Como es esperable, el estrés parental mostró también estar relacionado con el NSE, observándose una relación lineal entre los NSE y estrés (más alta entre más bajo el NSE).

Al analizar el rol del estrés parental en la relación entre NSE y conductas externalizadas e internalizadas, se observó un comportamiento diferente de éste. Respecto de la primera se observó un efecto moderador, y se observó un efecto menor del estrés en el NSE bajo respecto al medio y al alto. En cambio, respecto de los comportamientos internalizados sí se observó el efecto mediador esperado, observándose que la relación entre NSE y conductas internalizadas disminuye al controlarse el estrés.

Se puede hipotetizar que el mayor efecto del estrés en los NSE medio y alto respecto de los comportamientos externalizados podría explicarse por el llamado efecto de techo: dado que el NSE bajo presenta tanto niveles de estrés parental y conductas externalizadas mayores que en el NSE alto y medio, un incremento del efecto puede ser más difícil de observar. Por el contrario, en un contexto social más favorable, un mayor nivel de estrés parental podría implicar otras variables condicionantes y generar una mayor vulnerabilidad12,13. Es importante destacar que el NSE, por sí mismo, no mostró una relación con conductas externalizadas al estar controlados los niveles de estrés; en cambio, el estrés sí mostró relación con conductas externalizadas controlado el NSE.

Un efecto más claro del estrés parental se observó en la relación entre NSE y comportamientos internalizados. La relación entre NSE y comportamientos internalizados se muestra fuertemente mediada por los niveles de estrés parental.

La necesidad de comprender los procesos específicos a través de los cuales los condicionantes socioeconómicos influyen en el desarrollo ha sido destacada por diversos investigadores40-43. Una mayor comprensión de estos procesos permite el desarrollo de modelos de acción en plano social más amplio y clínico más específicos, más precisos y pertinentes. En específico, los resultados de este estudio realzan la necesidad de atender al contexto relacional de las familias, a su percepción de apoyo en las demandas de la parentalidad y de recursos para hacerle frente como una dimensión central a considerar en las políticas de infancia44-47.

Una fortaleza de este estudio es la amplitud y representatividad de la base de datos del estudio ELPI de la cual procedió la muestra. Sin embargo, debe considerarse la gran cantidad de datos perdidos en relación al NSE, si bien el modelo de imputación empleado resultó robusto. Otra limitación es que aunque tanto el CBCL como el PSI son instrumentos de autoinforme con capacidad discriminativa17,36, al ser ambos contestados por el mismo informante se genera un efecto de inflación de la relación entre variables por varianza compartida.

Concluyendo, el estrés parental mostró una clara relación con la presencia de conductas externalizadas e internalizadas, más fuerte que el NSE. La consideración del estrés parental en la relación entre NSE y conductas externalizadas e internalizadas resulta de importancia para comprender los procesos que afectan el desarrollo de niños y niñas.

 

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Recibido el 19 de mayo de 2016; aceptado el 17 de diciembre de 2016

Responsabilidades éticas

Protección de personas y animales: Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos: Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado: Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

Agradecimientos

Agradecemos a CONICYT por su apoyo financiero a través de la Beca de Magíster Nacional 2014.

Correspondencia a:

Natalia Ulloa Vidal

nataliaulloa@udec.cl

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