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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.88 no.3 Santiago jun. 2017

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062017000300012 

Caso clínico

 

Quiste esplénico gigante en una adolescente. Caso clínico

Giant splenic cyst in a teenager girl. Case report

 

Beatriz Martínez Torresa, Manuel Medina Garcíab, Miguel Ángel Zafra Antac, Alejandro José García Muñoz-Najard, Juan C. Tardío Dovaoe

aResidente de Cirugía General y Digestivo. Hospital Universitario Fuenlabrada. Madrid. España
bCirujano General. Adjunto. Hospital Universitario Fuenlabrada. Madrid. España
cPediatra. Adjunto. Tutor de residentes de Pediatría. Hospital Universitario de Fuenlabrada, Madrid. Comité de Historia de la Asociación Española de Pediatría. Madrid, España
dHospital Universitario Rey Juan Carlos. Móstoles. Madrid. España
eAnatomía Patológica. Jefe de Servicio. Hospital Universitario Fuenlabrada. Madrid. España

Correspondencia a:


Introducción: Los quistes esplénicos gigantes y no parasitarios son infrecuentes. Estas lesiones pueden manifestarse como dolor abdominal, si bien a menudo son asintomáticas y se diagnostican en forma incidental. Objetivo: Presentar el caso de un quiste esplénico epitelial gigante por su interés en la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas, al ser una entidad muy poco frecuente.
 Caso clínico: Paciente de sexo femenino de 13 años de edad que consultó por dolor abdominal de dos meses de evolución. En la exploración física se palpaba una masa de consistencia dura en hemiabdomen izquierdo. En los estudios de imágenes se visualizó una masa esplénica quística gigante. Se realizó esplenectomía obteniendo un quiste subcapsular que comprometía la mayor parte del bazo, el estudio anatomopatológico e inmunohistoquímico fueron compatible con quiste epitelial. La evolución postoperatoria y el posterior seguimiento ambulatorio fueron favorables. Conclusiones: El tratamiento de los quiste esplénicos gigantes no parasitarios es quirúrgico, intentando conservar, en lo posible, la mayor cantidad de tejido esplénico. Este procedimiento debe ser individualizado, considerando el tamaño, las posibilidades diagnósticas, el tejido esplénico residual, la edad del paciente y comorbilidades.

Palabras clave: Quiste esplénico; quiste no parasitario;esplenectomía.


Giant nonparasitic splenic epidermoid cysts are relatively uncommon. These lesions can lead abdominal pain, but most of then are asymptomatic, and they are discovered incidentally. We report a 13-y old female with a giant splenic epidermoid cystic, given the special interest of diagnostic and therapeutic decision-making of this rare entity. Case report: A 13-y old female with clinical history of abdominal pain since the last two months. On physical examination a firm, tender mass was palpable in left hypochondrium. Diagnosis of a large cystic splenic mass was made based on ultrasound and abdominal computed tomography scan. Splenectomy was performed, and histopathological-immunohistochemistry studies revealed findings suggestive of primary epithelial cyst. The post-operative clinical course was satisfactory and uneventful. Conclusions: Treatment of giant nonparasitic splenic cysts is surgical. Preserve splenic parenchyma must be the aim in an individualized decision-making. The different types of surgical modalities will be according to the diagnosis and clinical situation (cyst size, age, comorbidities).

Keywords: Splenic cyst; non-parasite cyst; splenectomy.


 

Introducción

Los quistes esplénicos solitarios gigantes y no parasitarios son poco frecuentes, se diagnostican de forma incidental en la infancia o en personas jóvenes menores de 20 años. La clínica puede ser desde masa abdominal indolora, hasta dolor abdominal, disconfort o sensación de plenitud en cuadrante superior izquierdo por la esplenomegalia y la presión que ejerce el quiste sobre las estructuras vecinas, incluso se puede encontrar omalgia izquierda e hipertensión arterial en caso de compresión del riñón1,2. Si la lesión es difusa y compromete a todo el bazo (ej. tumoral) puede producirse el fenómeno de secuestro esplénico e hiperesplenismo, con pancitopenia3.

Se han descrito diferentes clasificaciones de los quistes no parasitarios, según su origen (congénitos, neoplásicos, vasculares, inflamatorios, postraumáticos), siendo la clasificación más utilizada la de Morgenstern1 (tabla 1).

Tabla 1. Clasificación de los quistes esplénicos no parasitarios

Los quistes esplénicos epiteliales grandes son infrecuentes, y generalmente son uniloculares. El tratamiento recomendado para los quistes menores de 5 cm es el seguimiento estrecho, mientras que si el quiste esplénico es de más de 5 cm tiene indicación de cirugía. Dentro de las posibilidades quirúrgicas se encuentran la esplenectomía (total o parcial), la quistectomía y la aspiración con esclerosis o marsupialización2.

El objetivo del presente manuscrito es presentar el caso de un quiste esplénico epitelial gigante en una adolescente de 13 años, por su interés en la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas, al ser una entidad muy poco frecuente.

Caso clínico

Paciente de sexo femenino de 13 años de edad que acudió a urgencias por dolor abdominal localizado en hipocondrio izquierdo, intermitente, de dos meses de evolución. No tenía antecedentes médico-quirúrgicos relevantes, ni historia de traumatismo.

En la exploración física se palpaba una masa de consistencia dura en hemiabdomen izquierdo que podría corresponder a un bazo de grado 4 según la escala de Boyd (tabla 2), pero por su gran tamaño resultaba difícil precisar el órgano sobre el que se asentaba.

Tabla 2. Clasificación de la esplenomegalia a la exploración física, según la “escala de Boyd”

Entre los exámenes de sangre destacaba un perfil bioquímico dentro de límites normales, y en el hemograma se encontró anemia leve normocítica normocrómica con índice de dispersión de hematíes ligeramente elevado. En las radiografías de abdomen y tórax se objetivó un efecto de masa en hipocondrio izquierdo. En la ecografía abdominal se visualizó una lesión quística compleja gigante avascular de probable origen esplénico. Con el objetivo de conseguir una mayor caracterización de la lesión dado posible tratamiento quirúrgico, se realizó una Tomografía Computarizada (TC) abdominopélvica con contraste, que puso de manifiesto una masa quística gigante (17 x 16 x 14 cm) sugerente de linfangioma esplénico o quiste epitelial (figura 1). Además, se observó un nódulo en ovario derecho de 20 mm compatible con un teratoma o folículo hemorrágico, como segunda opción.

Figura 1. Tomografía abdomino-pélvica: masa quística gigante (17x16x14cm) sugerente de linfangioma esplénico en primera opción.

Tras la administración de la primera dosis de la vacuna conjugada antineumocócica 13 valente (el resto de vacunación previa a posible esplenectomía estaba administrada según el calendario oficial de inmunizaciones), se programó la intervención quirúrgica. Debido al gran tamaño de la tumoración y ante las dudas sobre la naturaleza de la misma previas a la intervención, se decidió directamente abordaje por laparotomía media. Se realizó esplenectomía, obteniendo un bazo que medía 220 x 155 x 120 mm y pesaba 2.588 g (figura 2). Se realizó estudio anatomopatológico de la pieza de esplenectomía, que contenía un quiste subcapsular de 210 x 150 x 120 mm, que presentaba una cavidad única con contenido fluido y turbio, limitada por una pared fibrosa con una superficie interna trabeculada (figura 3). El estudio histopatológico mostró que el quiste estaba revestido por un epitelio escamoso no queratinizante sin atipias, que asentaba sobre una banda de tejido fibroso de grosor irregular (figura 4). En zonas, el epitelio se encontraba marcadamente adelgazado, quedando reducido a una o dos capas de células. El estudio inmunohistoquímico reveló que el epitelio de revestimiento expresaba citoqueratina AE1/AE3 y era negativo para calretinina, incluso en las zonas monocapa, descartando de este modo una diferenciación mesotelial. El diagnóstico final fue quiste epitelial (también llamado epidermoide).

Figura 2. Esplenectomía. Imagen intraoperatoria. Bazo deformado por una gran masa de superficie lisa (Diámetro mayor: 22 cm).

Figura 3. Imagen macroscópica: superficie interna del quiste mostrando gruesas trabéculas fibrosas.

Figura 4. Imagen histológica: pared quística revestida por un epitelio escamoso no queratinizante sin atipias, que descansa sobre una gruesa banda de tejido fibroso.

En el ovario se encontró un quiste de 2 cm; considerando que los marcadores tumorales dentro del rango de la normalidad, y que el quiste desapareció en el tiempo, se confirmó sospecha de folículo ovárico.

La evolución postoperatoria y el posterior seguimiento ambulatorio fue sin complicaciones hasta 12 meses posterior a la cirugía, en que se dio el alta.

Discusión

Los quistes esplénicos no parasitarios, únicos, grandes, están delimitados, al menos en parte, por epitelio o mesotelio. El quiste esplénico puede ser epidermoide, transicional o mesotelial, o los tres a la vez (es bien conocida la metaplasia del mesotelio). Existen quistes no parasitarios secundarios, generalmente a traumatismos, delimitados por tejido fibroso denso con o sin calcificación y depósito de hemosiderina4-6. Dentro de los quistes o tumores esplénicos, los linfangiomas son de los más raros en frecuencia, suelen ser subcapsulares y tener lesiones murales calcificadas3. La identificación inmunohistoquímica también ayuda a diferenciar entre linfangiomas de lesiones quísticas7. En el origen del quiste epitelial podría estar una invaginación de sectores pluripotenciales de la cápsula esplénica hacia el interior de la pulpa esplénica durante el período embrionario, que posteriormente experimentaría metaplasia escamosa.

La clasificación de los quistes esplénicos puede verse en la tabla 11, otros autores proponen clasificar según la extensión en el bazo y su relación con el hilio esplénico5, que puede ser útil para la decisión quirúrgica.

La esplenomegalia se hace evidente si el tamaño del quiste es superior a 5 cm, como se vio en la exploración y radiología simple de nuestra paciente. La ecografía abdominal es útil como examen diagnóstico inicial en los quistes esplénicos y permite un diagnóstico rápido, el mismo día de la consulta en Urgencias, como en el caso presentado; pero no sirven para delinear la topografía de la lesión. Con la TC se muestra la topografía, el tamaño, la probable naturaleza y particularidades anatómicas. La TC y la Resonancia Magnética son de elección en el diagnóstico y la planificación de la estrategia quirúrgica3,8,9. En los grandes quistes, la TC con reconstrucción en 3-D puede mostrar la relación con los vasos del hilio y con el tamaño remanente del bazo; si bien estos datos sólo pueden ser determinados definitivamente en el momento de la cirugía.

El tratamiento convencional en los quistes esplénicos mayores de 5 cm era esplenectomía, abierta, con incisión mediana o subcostal. Desde 2001 la laparoscopia se plantea como abordaje de elección, si es posible8. La resección quirúrgica se realiza ante el riesgo de infección (ej por Salmonella) o bien hemorragia o rotura espontáneas o por traumatismos, que pueden ser de riesgo vital. Excepcionalmente se describe transformación maligna9. La técnica más utilizada en los quistes gigantes, con escaso parénquima esplénico, especialmente en niños mayores de 6 años, es la esplenectomía total. Desde los años 80 se plantea como primera opción la esplenectomía parcial con resección del quiste; aunque no está definido cuánto tejido esplénico se precisa conservar para mantener la función (quizá 25% del bazo).

Las consecuencias de la esplenectomía total son el riesgo microbiológico de infecciones graves por bacterias encapsuladas (neumococo preferentemente, también Neisseria meningitidis, incluso de malaria grave)10. Está en estudio el riesgo de complicaciones vasculares tipo aterotrombosis y posible hipertensión pulmonar, a muy largo plazo, en pacientes con esplenectomía sobre todo por trastornos hematológicos (en ciertas hemoglobinopatías, anemias hemolíticas y otras)11. En cualquier caso, parece recomendable advertir a los pacientes esplenectomizados y recomendarles evitar factores de riesgo cardiovasculares (como son tabaquismo, hipercolesterolemia, sedentarismo, obesidad).

En el caso presentado, se optó por el abordaje abierto por el gran tamaño y poco tejido esplénico remanente, como se ha descrito en otras publicaciones3,9,12. El hallazgo ovárico en un primer momento planteó especiales necesidades diagnósticas e hizo recomendable ampliar la exploración quirúrgica.

Aunque en la TC el tejido esplénico podría parecer significativo, y previamente a la cirugía consideramos como primera opción la esplenectomía parcial con resección del quiste, finalmente hubo que realizar esplenectomía total por el gran tamaño de dicho quiste y el escaso tejido esplénico real que se constató durante el procedimiento quirúrgico. La familia otorgó el consentimiento informado escrito adecuado, tras recibir información sobre las posibles opciones, a confirmar en el momento intraoperatorio.

Conclusiones

El tratamiento quirúrgico de los quistes esplénicos no parasitarios gigantes debe ser individualizado, tomando en cuenta diversos factores como el tamaño, las posibilidades diagnósticas, el tejido esplénico residual, la edad del paciente y comorbilidades. El objetivo de este procedimiento, no siempre factible, es la resección del quiste conservando la mayor cantidad posible del bazo.

 

Referencias

1. Morgenstern L. Nonparasitic Splenic Cysts: Pathogenesis, Classification, and Treatment. J Am Coll Surg 2002;194:
306-14.         [ Links ]

2. Boybeyi O, Karnak I, Tanyel FC, et al. The management of primary nonparasitic splenic cysts. Turkish H Pediatric 2010;52:500-4.         [ Links ]

3. Beltrán MA, Barría C, Pujado B, et al. Linfangioma esplénico gigante. Caso clínico. Rev Med Chile 2009;137:1597-601.         [ Links ]

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7. Arber DA, Strickler JG, Weiss LM. Splenic mesothelial cysts mimicking lymphangiomas. Am J Surg Pathol 1997;21:334-8.         [ Links ]

8. Czauderna P, Vajda P, Schaarschmidt K, et al. Nonparasitic splenic cysts in children: a multicentric study. Eur J Pediatr Surg. 2006;16:415-9.         [ Links ]

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10. Cofré F, Cofré J. Children with asplenia or hyposplenia: Preventing overwhelming post splenectomy infection. Rev Chilena Infectol. 2014;31:66-72.         [ Links ]

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12. Pastore V, Bartoli F. A report of a giant epidermoid splenic cyst. Afr J Paediatr Surg. 2014;11:67-70.         [ Links ]

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Recibido el 15 de mayo de 2016; aceptado el 19 de noviembre de 2016

Responsabilidades éticas

Protección de personas y animales: Los autores declaran que para esta investigación no se han realizado experimentos en seres humanos ni en animales.

Confidencialidad de los datos: Los autores declaran que han seguido los protocolos de su centro de trabajo sobre la publicación de datos de pacientes.

Derecho a la privacidad y consentimiento informado: Los autores declaran que en este artículo no aparecen datos de pacientes.

Conflicto de intereses

Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

Correspondencia a:

Miguel Ángel Zafra Anta

miguelzafraanta@gmail.com

miguel.zafra@salud.madrid.org

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