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Revista chilena de pediatría

versión impresa ISSN 0370-4106

Rev. chil. pediatr. vol.89 no.3 Santiago jun. 2018

http://dx.doi.org/10.4067/S0370-41062018005000507 

ARTÍCULOS DE REVISIÓN

Impacto psicosocial de la diabetes mellitus tipo 1 en niños, adolescentes y sus familias. Revisión de la literatura

Psychosocial impact of type 1 diabetes mellitus in children, adolescents and their families. Literature review

Rocío Henríquez-TejoA 

Ricardo Cartes-VelásquezB  C 

A Cirujano Dentista, Fundación Kimntrum, Chile.

B Cirujano Dentista, Facultad de Odontología, Universidad Andres Bello, Concepción, Chile.

C Psicólogo, Magíster en Salud Pública, Universidad Autónoma de Chile, Temuco, Chile.

Resumen:

La diabetes mellitus tipo 1 es la patología endocrina crónica más común en niños. El tratamiento incluye dieta, actividad física, medicación con insulina y un autocontrol adecuado. Este autocontrol puede ser dificultoso, provocando que niños, adolescentes y sus familias sufran diversas complica ciones psicosociales. Existe una relación inversa entre autocontrol y presencia de complicaciones psicosociales, siendo los principales problemas ansiedad y depresión, donde los adolescentes llegan a ser 2,3 veces más propensos a presentar problemas de salud mental. Las familias se ven afectadas inicialmente en el período de debut por un estado de shock, con sentimientos de angustia e ira. Los necesarios cambios de hábitos y estilos de vida pueden generar problemas psicosociales entre los que destacan trastornos ansiosos, depresivos y alimenticios. Posteriormente, el niño o adolescente y su grupo familiar pueden transitar a un nuevo equilibrio caracterizado por un buen autocontrol y adherencia al tratamiento o profundizar los trastornos individuales y grupales, trastornos que pue den reaparecer, especialmente en la adolescencia. El tratamiento integral de la diabetes mellitus tipo 1 requiere atender estos aspectos mediante equipos multidisciplinarios que incluyen profesionales médicos y del ámbito psicosocial. En esta revisión se analizan los principales aspectos relacionados al impacto psicosocial en niños y adolescentes con diabetes mellitus tipo 1 y sus familias.

Palabras clave: Diabetes mellitus tipo 1; impacto psicosocial; familia; adolescencia

Abstract:

Type 1 diabetes mellitus is the most common chronic endocrine pathology among children. Treatment includes diet, physical activity, insulin medication, and proper self-control. This self-control may be difficult, resulting in children, adolescents and their families suffering diverse psychosocial complications. There is an inverse relationship between self-control and psychosocial complications, the main problems being anxiety and depression, where adolescents are 2.3 times more likely to have mental health problems. Families are initially affected, in the debut period by a state of shock, with feelings of distress and anger. The necesary changes in habits and lifestyles can lead to psychosocial problems, including anxiety, depression and eating disorders. Subsequently, the child or adolescent and his or her family group may move into new balance characterized by good self-control and adherence to tratment, or deepen individual and group disorders which may reappear, especially in adolescence. The comprehensive treatment of type 1 diabetes mellitus requires addressing these aspects through multidisciplinary teams which include medical and phychosocial professionals. This review analyses the main aspects related to the psychosocial impact of diabetes mellitus type 1 among children, adolescents and their families.

Keywords: Diabetes mellitus type 1; psychosocial impact; family

Introducción

La diabetes mellitus tipo 1 (DMT1) es una de las patologías crónicas más comunes que afectan a los ni ños, siendo compleja e invasiva1,2. Su tratamiento debe contemplar una dieta alimenticia, regulación diaria de la actividad física, el uso adecuado de insulinoterapia y el control glicémico3. Un control inadecuado pue de afectar el desarrollo, aumentar las comorbilidades, disminuir la esperanza de vida y aumentar el riesgo de complicaciones agudas y crónicas relacionadas con la diabetes4. La responsabilidad por el cuidado de los ni ños con diabetes implica un impacto de dimensiones psicosociales, tanto en el niño como en su familia5.

Esta enfermedad, al ser crónica, afecta las distin tas etapas de la vida de las personas que la padecen. La adolescencia es considerada una de las etapas más complicadas, debido a todos los cambios que se sufren, tanto fisiológicos como psicosociales, estando los jóve nes con diabetes propensos a mayores tasas de estrés y enfermedades psicológicas6,7. Dado lo anterior, se reco mienda realizar un acompañamiento psicológico, especialmente en esta etapa, adoptando un enfoque más biopsicosocial y ambiental. De esta forma se lograrán mejores resultados en el control de la enfermedad y en la calidad de vida5.

El objetivo de este artículo es presentar una revi sión del impacto psicosocial de la diabetes mellitus tipo 1 en niños, adolescentes y sus familias.

Aspectos clínicos y epidemiológicos

La DMT1 deriva de la destrucción autoinmune de las células beta del páncreas, lo que lleva a una deficiencia completa de insulina, por lo cual las personas de ben auto administrarse insulina exógena. Se presenta comúnmente en la infancia, aunque algunas personas son diagnosticadas siendo adultos. La DMT1 ocurre en individuos genéticamente susceptibles, siendo activada por agentes ambientales, los cuales son desconocidos. Se cree que el proceso autoinmune ocurre durante me ses o años antes de que se produzcan síntomas clínicos (poliuria, polidipsia, polifagia, pérdida de peso) y se diagnostique hiperglicemia1. Es una enfermedad com pleja e invasiva de la infancia2, de difícil control pues, para el individuo afectado, conlleva variadas complica ciones tanto físicas, clínicas y psicosociales4.

La Asociación Americana de la Diabetes (ADA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene como criterios diagnósticos: glicemia en ayunas con un nivel de 126 mg/dL por lo menos dos veces, glicemia a las 2 h post 75 g de glucosa mayor a 200 mg/dL, síntomas de diabetes y glicemia mayor a 200 mg/dL, o hemoglobina glicosilada (HbA1c) > 6,5%1.

La incidencia de DMT1 está aumentando en todo el mundo1,8,9, siendo esta enfermedad la tercera condición crónica más común en la infancia2. Es por esto por lo que el año 2006 la ONU puso como foco a la diabetes y la denominó como una de las principales amenazas para la salud mundial5. Se plantea que este aumento es un reflejo del estilo de vida moderno9.

El autocontrol de la DMT1 es primordial para dis minuir los riesgos y complicaciones a corto y largo plazo. Para llevar un buen autocontrol debe haber un equilibrio entre la planificación en dieta alimenticia, regulación diaria de la actividad física, el uso adecuado de insulinoterapia y el control glicémico óptimo, pero este autocontrol es difícil de lograr2,4.

Actualmente, el objetivo principal es mantener un buen control glicémico y nivel de calidad de vida7. Para esto, los pacientes deben inyectarse varias veces en el día y recibir insulina basal o administrar insulina subcutánea continua durante el día, mediante bomba infusora3.

Cuando los niños comienzan con esta enferme dad, la mayoría requiere hospitalización con terapia intravenosa para tratar la cetoacidosis diabética y los problemas de deshidratación. Además de compensar al paciente, se debe comenzar con la insulinoterapia, para esto se imparte educación integral de los aspectos prácticos y teóricos del autocontrol que deben llevar10.

El examen de elección para ver el cuidado que ha tenido el paciente es la HbAc1, el objetivo para pacien tes diabéticos es de 58 mmol/mol (7,5%) o menos2. Gracias a los nuevos avances en tipos de insulina y for mas de administración de ésta, la HbAlc media y el porcentaje de niños y adolescentes que alcanzaron el objetivo del 7,5% de HbA1c ha avanzado un poco11. Valores altos de HbA1c están asociados con problemas cardiovasculares, neuropatías, nefropatía, retinopatía, problemas periodontales, disfunción eréctil, entre otras1,2.

La adhesión a los controles de glucosa, la adminis tración de insulina y la cuidadosa evaluación dietética es esencial, por lo que estos pacientes son periódica mente evaluados por médicos, enfermeras y nutricionista1. A diferencia de otras patologías, donde las de cisiones sobre el cuidado son tomadas exclusivamente por los especialistas médicos, muchas de las responsa bilidades para el autocuidado diario de la DMT1 están a cargo de los jóvenes y sus familias, incluso inmedia tamente después del diagnóstico5. En estos pacientes existe un bajo bienestar familiar, un alto impacto en la vida social, así como la presencia de conflictos fa miliares12; elementos que muchas veces no son evalua dos por los profesionales. Un estudio alemán muestra que, a pesar de las recomendaciones de proporcionar una evaluación de salud mental y un tratamiento ade cuado, solo el 28% de los jóvenes con sintomatología depresiva elevada informaron haber recibido atención psicológica13.

Los resultados positivos para la salud vienen de una efectiva comunicación entre los profesionales y los padres, pero esta comunicación en la práctica no es ideal14. Cuando las habilidades de comunicación de los profesionales son deficientes, pueden llevar a los pa dres a dejar de asistir a controles. Es importante que el equipo de salud se capacite para atender las necesida des emocionales de niños, adolescentes y cuidadores, mejorando su adherencia a los tratamientos2.

Costos personales y sociales

La DMT1 tiene un elevado costo para las personas y los presupuestos nacionales de salud, los cuales van aumentando con el aumento de su incidencia y la falta de adherencia a los tratamientos15.

Los costos directos incluyen a los medicamentos, servicios de consulta y diagnóstico y, en menor grado, costo de hospitalización por descompensación. Tam bién está el costo debido a las principales complicacio nes, siendo el mayor relacionado a nefropatía diabética, siguiéndole retinopatía, enfermedad cardiovascular, neuropatía diabética y finalmente enfermedad vascu lar periférica. Los costos indirectos tienen relación con la mortalidad prematura, discapacidad permanente y discapacidad temporal. En México, el mayor impacto está en el bolsillo de los usuarios con un 51% de los gastos totales16. En Grecia, el factor de mayor costo di recto era el uso de la bomba de insulina, pero esto a su vez se asociaba con un mejor control metabólico, lo que reducía los costos a largo plazo17.

La evidencia indica la necesidad de diseñar meca nismos para controlar y reducir los costos asociados a la DMT1, particularmente los costos de sus complicaciones16. Los costos se deben ver como una inversión de capital de salud, con un mayor gasto en prevención primaria (específicamente en la diabetes mellitus tipo 2) y en la prevención secundaria de complicaciones18.

Tratamiento actual de la DMT1 en Chile

Desde el 2005, año en el que comienza a regir el régimen de garantías en salud (AUGE), la DMT1 tiene atención sanitaria garantizada en Chile. El diagnóstico, tratamiento, complicaciones, educación y aspectos nutricionales son garantizados por ley, con los principios que rigen el AUGE: acceso, oportunidad, protección financiera y calidad19.

La Guía Clínica GES explicita: “El cuidado por un equipo multidisciplinario es la práctica clínica estable cida para las personas de todas las edades con diabetes tipo 1. El equipo incluye: la persona con diabetes, su familia o cuidador; médico especialista, diabetólogo o endocrinólogo pediátrico o de adulto, alternativamente un médico pediatra o internista capacitado en el manejo de niños, adolescentes o adultos con diabetes, según corresponda; educador en diabetes (en Chile, esta función habitualmente la cumple una enfermera capacitada); nutricionista capacitada en diabetes; psicólogo; asistente social”19.

Aquí además se nombra que los integrantes del equipo deben cumplir labores de educación, nutrición, tratamiento, identificación y manejo de las complica ciones, consejería y apoyo psicológico19.

El problema es que en el Listado Especifico de Prestaciones (LEP) GES en el tratamiento solo incluye “consulta de especialidades en Medicina Interna y Subes pecialidades, Oftalmología, Neurología, Oncología, con sulta o control por enfermera matrona o nutricionista”. No se incluye profesionales psicosociales, como psicó logo o asistente social20.

Recientemente se ha avanzado en el tratamiento de la DMT1, la Ley para el Otorgamiento de las Prestaciones que cuentan con el Sistema de Protección Finan ciera para Diagnósticos y Tratamientos de Alto Costo (Ley 20.850, mejor conocida como “Ricarte Soto”) in cluyó el tratamiento basado en la administración de in sulina, a través de infusores subcutáneos continuos de insulina (bombas de insulina) para personas con diagnóstico de DM1 inestable severa. En esta prestación se entrega bomba de insulina junto a todos sus insumos, pero el seguimiento no se encuentra garantizado, por lo cual no existe una evaluación del impacto y aspectos psicosociales que conlleva este cambio de tratamien to21.

Repercusiones psicosociales

Para muchas familias el debut o diagnóstico de DMT1 genera un gran impacto, provocando incluso a un trauma significativo. Esto resulta en un estado de shock con sentimientos de dolor, ira y aislamiento de bido a la naturaleza compleja, implacable e invasiva de la enfermedad y el enfrentamiento a una reconstruc ción de una nueva vida normal1,2,5,22.

Además de los cambios en los hábitos familiares y estilos de vida, la incertidumbre sobre el futuro de su hijo, los mitos y pensamientos sobre complicacio nes agudas y crónicas, hacen que se generen diversos problemas psicosociales para el niño o joven diag nosticado, y su ambiente cercano4. El nivel de apoyo ofrecido a los padres en el momento del diagnóstico es fundamental para su capacidad de afrontamiento a largo plazo. Si se dispone de un apoyo psicosocial ade cuado, se pueden construir conocimientos y confianza, lo que conduce a una mayor adherencia al tratamiento, un mejor control de la glicemia, una mejor percepción general de la calidad de vida y una disminución de las complicaciones5.

Durante el período pediátrico, los padres asumen la responsabilidad de los controles de glicemia, la administración de insulina y la planificación de comidas, convirtiéndose también en pacientes. Esto provoca demandas muy importantes a los miembros de la fa milia, enfrentando diferentes desafíos en cada etapa de crecimiento y desarrollo2,5. Estas responsabilidades parentales pueden llevar a estrés, generando síntomas de burnout, principalmente en las madres. Los padres y madres llevan esa carga de criar un niño con diabetes, experimentando muchas veces culpa y preocupación por las hipoglicemias y complicaciones a futuro23,24.

Algunas familias pueden gestionar de buena forma las nuevas responsabilidades de tener un integrante con DMT1. Sin embargo, para otras familias se transforma en una carga terrible si además se enfrentan a otros problemas como pobreza, desempleo, falta de tiempo o tener otros miembros con enfermedades crónicas5. El impacto en la vida familiar se reconoce con un factor que afecta el cuidado de la DMT1, ya sea interfiriendo en la capacidad de monitoreo de los padres o creando un ambiente hostil2,25. Incluso las familias con niños de muy poca edad pueden llegar al aislamiento social debido al miedo, sobre todo al de hipoglicemia. Por estos motivos es de gran importancia el apoyo psicosocial apropiado para la familia y comunidad en el que el niño se desenvuelve5,26.

Muchas veces no solo afecta a los padres o tuto res del niño que padece DMT1, sino que también hay problemas de comportamientos, baja autoestima y trastornos emocionales en los hermanos, aunque algu nos pueden aumentar su madurez y ganar fuerza con la situación27.

A medida que los niños van creciendo, esta respon sabilidad de llevar un buen control es llevada en parte por los compañeros y profesores en su escuela, quie nes desempeñan papeles importantes2,5. Este traspaso de responsabilidades puede provocar un grado de an siedad tal, que los padres pueden generar síntomas de burnout28,29.

Adolescencia y problemas psicosociales

Durante la adolescencia, los jóvenes con DMT1 a menudo buscan la independencia y en ocasiones se rebelan contra los comportamientos de autocuidado. Es aquí donde comienzan las complicaciones, produciéndose un deterioro significativo en la adherencia al tratamiento, así como el control glicémico en adultos jóvenes con DMT11,2.

La adolescencia es la fase más difícil en la vida para tratar la diabetes debido a procesos tanto fisiológicos como psicosociales6,7. Para un joven sin alguna patolo gía crónica, significa de por sí cambios en el estado de ánimo, indiferencia y conductas impulsivas5. El control glicémico empeora, entre otras razones, debido a la resistencia a la insulina fisiológica normal que es causa da por los altos niveles de hormona del crecimiento30. Esto hace que para un adolescente con DMT1 el trata miento diario sea aún más difícil de controlar31.

Existe una mayor incidencia de problemas psico-sociales en comparación a la población general, que alcanza a 2,3 veces32. No es raro que muchos adoles centes, presentan sentimientos de ira, miedo, infelicidad o incluso crisis de angustia por la presencia de la DMT12. Esta angustia emocional lleva a un rechazo de la enfermedad, que desarrolla problemas con las fami lias y el entorno más cercano. Muchos de los pacien tes con diabetes relatan que tienen preocupación por las reacciones y los problemas con la familia, amigos y compañeros que no son diabéticos1.

En los jóvenes diabéticos se ha reportado que los trastornos psiquiátricos más frecuentes son la ansie dad, depresión y trastornos alimenticios1,5,32. En Chile, jóvenes con DMT1 presentaron altos niveles de estrés, debido a los serios y complejos desafíos psicológicos y conductas, los que pueden llevar a presentar sínto mas depresivos, mala adherencia a la insulinoterapia y llegar así a un pobre control metabólico31. Las prin cipales fuentes de estrés son el estrés emocional y el estrés asociado al tratamiento. El estrés psicológico puede ejercer sus efectos de modo directo o indirecto, ya sea interfiriendo la ejecución de las conductas pila res del tratamiento o bien por medio de la activación persistente del eje adrenérgico hipotalámico pituitario, generando una cascada de eventos fisiológicos que fi nalmente conllevan la liberación de glucocorticoides y, por tanto, elevación de niveles de glicemia33. Los jóve nes con DMT1 tienen un 33% mayor riesgo de presen tar depresión5, que se asocia con un mayor riesgo de complicaciones crónicas31.

Ahora bien, la adolescencia tardía puede ser un momento especialmente difícil para las personas con DMT1 producto de las transiciones normativas en la vida escolar y familiar31. La presencia de conflictos familiares lleva a una mala adherencia al tratamiento y peor autocontrol, todo ello asociado con un bajo nivel educacional familiar y un bajo nivel de participación familiar en la atención del joven5.

Muchos adolescentes dejan de lado la insulinoterapia (especialmente las mujeres) para perder peso; la no inyección de insulina hace que empiecen a ocupar las reservas de grasa de su cuerpo, lo que produce un adelgazamiento y un alza peligrosa de glicemia5.

Otro tema de cuidado es el consumo de alcohol, existiendo una asociación significativa entre este y un peor control glicémico. Además de esta complicación, existe mayor riesgo de situaciones de hipoglicemia y cetoacidosis posterior al consumo de alcohol. Por otra parte, la alteración de la consciencia con el consumo excesivo de alcohol lleva a que terceros confundan la hipoglicemia con intoxicación por alcohol34.

El cambio de atención pediátrica a adulta dificulta mantener un control glicémico y el seguimiento médico35. Esta transición presenta muchos retos, por lo que muchos adolescentes y adultos jóvenes con DMT1 se sienten agobiados y desanimados por el régimen que llevan. La responsabilidad ahora recae en ellos y no en sus padres, asociándose esta transición con un mayor riesgo de eventos adversos32,35. Lo anterior, lleva a una disminución en la motivación, empeorando el auto control, los controles glicémicos1,2,30,32,36 y la calidad de vida7. Paradójicamente, en algunos casos esta transi ción puede promover la independencia y responsabi lidad del adolescente37.

Así es como la Sociedad Chilena de Pediatría gene ró recomendaciones para la transición de la atención de servicios pediátricos a servicios de adultos en pa cientes con enfermedades crónicas. En ellas, se destaca que hay una falta de diseño e implementación de polí ticas que ayuden a este problema, donde es importante constituir un equipo multidisciplinario que coordine los controles, fomente las redes de apoyo y genere actividades de continuidad de la atención. También se se ñala que es necesario generar recursos de apoyo emocional que incluyan consejería, psicoeducación, apoyo psicológico, entre otros38.

Si bien los pacientes con DMT1 sufren distintos sentimientos de rechazo y complicaciones psicosociales con su enfermedad, estos tienen percepciones de mayor autocontrol, mayor confianza y comprensión de su enfermedad y mejor capacidad de administrar su tratamiento respecto a los pacientes con DMT24.

De todas maneras, es importante la evaluación de forma regular de los aspectos biopsicosociales y calidad de vida, tanto del adolescente como de su núcleo fami liar, para así evitar la depresión, ansiedad o problemas alimenticios, para no caer en un mal autocontrol que pueda llevar a complicaciones crónicas, que en el largo plazo reducen la calidad de vida5. Es así como según los “Estándares de Atención Médica en la Diabetes 2016” de la Asociación Americana de Diabetes (ADA).39) (Standards of Medical Care in Diabetes-2016 Abridged for Primary Care Providers) se recomienda que exista una detección sistemática de problemas psicosociales, en la cual se incluyen depresión, ansiedad, angustia y trastornos alimentarios1.

Es de suma importancia realizar intervenciones tempranas de este conjunto de trastornos psicológicos, debido a que se ha relacionado con mejores resultados tanto psiquiátricos como metabólicos, además ayuda a reducir las complicaciones agudas de la DMT132. Otro aspecto fundamental es realizar la toma de decisiones en relación al tratamiento, junto con el adolescente, lo cual ayudaría a llevar un mejor autocontrol, generando mayores habilidades en el joven6.

Atención psicosocial

El tratamiento de la DMT1 debe incluir apoyo psicosocial como tratamiento5. El tratamiento integral debe incluir los problemas psicosociales para lograr un bienestar y de esta manera prevenir complicaciones futuras40. El equipo médico debe contar con especialistas en salud mental, para así generar programas realmente integrales, que tengan un impacto en los individuos40. Muchos médicos consideran que el sistema carece de servicios de salud mental que apoyen a los pacientes diabéticos, y que estos necesitan apoyo psicosocial para construir una vida normal y un ambiente saludable en su hogar, para tener un desarrollo físico ideal, madurez emocional y cognitiva5.

La respuesta de los servicios y profesionales en re lación con temas psicológicos tiene un efecto en el fortalecimiento de la adhesión al tratamiento y autocontrol41. En este contexto, es imprescindible destacar la importancia de la comunicación y el apoyo emocional al paciente y su familia2,32, ya que el médico o profesio nal que trata al niño y al adolescente con DMT1 tie ne un papel fundamental en pesquisar la necesidad de asistencia psicológica40. Los profesionales deben consi derar los aspectos sociales que rodean al niño y adolescente41, incluir el uso de instrumentos de detección que evalúen relación de autocontrol con funcionamiento cognitivo y problemas psicológicos42. La medicina debe velar por el cuidado de la persona entera, no solo de los aspectos físicos43.

Este apoyo y tratamiento psicosocial no solo debe ser duradero, sino apropiado para la edad sobre todo en la transición de la infancia a la adolescencia y luego a la etapa de adulto joven, debido a que se da lugar a menos ansiedades y mejor comprensión de la enferme dad, lo que lleva a una mejor calidad de vida, no solo del paciente, sino que de toda su familia y círculo de apoyo5.

Mejorar la calidad de la atención es un desafío y depende en gran medida de las perspectivas de los usuarios y las actitudes y comportamientos de los pro fesionales de la salud, lo que puede influir de manera beneficiosa en el control de la enfermedad2. La promo ción de la autogestión efectiva requiere que los pacientes estén equipados con un repertorio de conocimien tos y habilidades pertinentes a través de una educación adecuada y sistemas de apoyo4.

Discusión

La literatura reporta una gran cantidad de factores psicosociales asociados a la DMT1, especialmente en adolescentes. Diversos estudios asocian esta enferme dad con problemas psicosociales que interfieren en el control glicémico y sus relaciones familiares y sociales. Es relevante realizar intervenciones que atiendan estos aspectos, incluyendo al equipo profesionales de salud mental.

Los adolescentes con enfermedades crónicas tienen mayores conductas de riesgo, es así como los adolescentes con DMT1 presentan factores psicosociales ad versos que promueven comportamientos de alto riesgo7,30. Lo anterior es aún más significativo dado el bajo número de adolescentes con síntomas depresivos que reciben tratamiento psicológico12.

La educación no ha sido de gran impacto sobre el control glicémico, es por esto que se requieren intervenciones interdisciplinarias incluyendo los aspectos médicos y psicosociales de las personas y sus familias, potenciando habilidades de afrontamiento y resolu ción de problemas5,44. Es importante que el equipo in terdisciplinario que trabaje con pacientes con DMT1 y sus familias debe mantener un contacto regular, enfatizando la participación familiar en el manejo de la diabetes45. Estudios previos han sugerido que los factores familiares tienen un mayor impacto que los tratamien tos de insulina46, y el apoyo de pares también tendría incidencia en el autocuidado de la diabetes6.

Otro factor relevante es el sexo, evidenciándose un nivel de actividad física realizada por las niñas mucho menor que en los niños, por lo que sería un factor de riesgo para ellas. Así mismo, durante la pubertad, con los cambios hormonales, las mujeres tienen un peor manejo de la diabetes, produciendo así un incremento en las complicaciones30. Además, las mujeres presentan menores puntajes en evaluaciones de calidad de vida, problema que no tiene una explicación clara, pero po dría deberse a que las adolescentes tienen más preocupaciones psicosociales y emocionales47.

En cualquier caso, los adolescentes con DMT1 de ben tomar responsabilidades en el manejo de su enfermedad, pero siempre con el apoyo de su familia, para así tener una buena transición a la atención adulta45. Un ejemplo de esto son las intervenciones TEENCOPE (programa de capacitación en habilidades para hacer frente a la diabetes) y Managing Diabetes (progra ma de educación sobre la diabetes)37,48. Ambas intervenciones obtuvieron buenos resultados en cuanto a mejoría de puntuación de Calidad de Vida y una leve mejoría en los niveles de HbA1c48. También destaca el estudio CASCADE (Enfoque de Competencias Estructuradas de Niños y Adolescentes para la Educación sobre la Diabetes), programa educativo grupal estructurado y basado en la clínica que incorpora enfoques psicológicos con la finalidad de mejorar el control glucémico a largo plazo, la calidad de vida y el funciona miento psicosocial en una amplia gama de niños, niñas y adolescentes diabéticos. Los resultados de este estu dio demostraron que hubo una mejoría en las relacio nes familiares, mejores conocimientos y comprensión, mayor confianza y mayor motivación para controlar su diabetes49.

Lo anterior, revela la necesidad de buscar otras formas para mejorar el control de la DMT18, una de estas podría ser incluir a profesionales en salud men tal y conductual para niños y adolescentes dentro del equipo interdisciplinario, tales como psicólogos, tra bajadores sociales y psiquiatras45, generando interven ciones y programas con abordaje psicosocial en nues tro país.

Conflicto de intereses: Los autores declaran no tener conflicto de intereses.

Financiación:

Fundación Kimntrum.

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Recibido: 03 de Octubre de 2017; Aprobado: 23 de Febrero de 2018

Correspondencia: Dra. Rocío Henríquez-Tejo: rhenriquezt@kimntrum.org.

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