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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.19  supl.3 Santiago  2002

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182002019300011 

Rev Chil Infect (2002); 19 (Supl 3): S222-S225

 

La Sociedad Chilena de Infectología
en la prevención de
la resistencia bacteriana a antimicrobianos

M. ELENA SANTOLAYA DE P1

THE CHILEAN INFECTIOUS DISEASES SOCIETY AND THE PREVENTION OF
BACTERIAL RESISTANCE TO ANTIMICROBIAL AGENTS

Como presidenta de la Sociedad Chilena de Infectología (SOCHINF) debo expresar cuál es nuestro papel como sociedad científica en la prevención de resistencia bacteriana, propuesta que desglosaré en tres puntos principales.

· En un escenario general, cuál es la misión de la SOCHINF, ¿por qué y para qué existimos?

· Su función reguladora de la resistencia bacteriana en un contexto histórico.

· Propuestas futuras de trabajo, objetivos a corto, mediano y largo plazo.

Misión y función de SOCHINF

La SOCHINF tiene una responsabilidad ineludible, ante "grandes temas infectológicos", que resumo en cuatro puntos:

· Vigilancia de las enfermedades infecciosas en el país.

· Prevención de infecciones: inmunizaciones.

· Diagnóstico de enfermedades infecciosas.

· Terapéutica de enfermedades infecciosas.

Estos grandes temas, mirados desde distintos ángulos, constituyen nuestro quehacer profesional diario. Centrados en la resistencia bacteriana, definamos nuestra responsabilidad al respecto.

Cuando se tienen los conocimientos sobre esta materia, permitiendo prever los efectos adversos futuros de una mala política, la indiferencia no nos está permitida y es un imperativo ético intervenir. Más que un derecho a intervenir y opinar, SOCHINF tiene una obligación indeclinable. La misión entonces está clara, pero hay que ponerla en práctica, es decir, ante nuestra función, el cómo debemos actuar para que nuestra intervención sea útil y efectiva.

Comencemos por reconocer que infectólogos y microbiólogos, aún unidos en el cuerpo de una sociedad científica, no tenemos la potestad de ejecutar acciones fiscalizadoras, correctoras o punitivas. Nuestro potencial es ser el referente técnico y debemos entregar a quienes tienen estas facultades rectoras, nuestra opinión técnica y asesoría a las autoridades sanitarias en estas materias. Nuestra participación es eminentemente educativa.

SOCHINF y el uso racional de antimicrobianos.
Prevención de la resistencia en un contexto histórico.

Poner los hechos en su contexto histórico permite darles la dimensión real que han tenido y tendrán en el tiempo. La preocupación por la resistencia bacteriana y el uso prudente de antimicrobianos es una preocupación que antecede a este Directorio. Se fundó SOCHINF el 28 de mayo de 1983, apareciendo sus estatutos en el Diario Oficial en enero de 1985. Ha sido muy ilustrativo leer editoriales y artículos sobre el tema en la Revista Chilena de Infectología desde 1985, los invito a recorrer parte de esta historia. En la cuenta de la Presidencia del primer Directorio de SOCHINF, Mario Salcedo volvía a poner énfasis en que el propósito básico de la Sociedad es el desarrollo científico de la especialidad. En el año 1989 Marcelo Wolff en la cuenta de su Presidencia hacía ver que se desarrolló durante ese año un Mes de la Infectología, y que uno de los dos temas centrales fuera el Uso de antimicrobianos, realizándose un taller internacional al respecto, con temas tan centrales como Resistencia y Racionalización de gastos. Siguiendo con la preocupación central por este tema, podemos leer en la editorial de Guillermo Acuña, en 1991, que en una respuesta continua a los desafíos se creó el Curso de Terapia Antimicrobiana de realización anual, orientado al perfeccionamiento de médicos no infectólogos con el propósito de dar buen uso a estos medicamentos. José Cofré en su cuenta, en 1995, ponía énfasis en el inicio de la discusión con el Ministerio de Salud sobre estrategias de control para el uso de antimicrobianos, con una participación capital de nuestros expertos, algunos ya mencionados, más M. Eugenia Pinto y Jorge Vergara, .....y parte aquí la historia tangible de la regulación del uso de antimicrobianos en Chile. Hasta que el Presidente en ejercicio en el año 1999, Miguel O'Ryan, tuvo el honor de escribir esta editorial: Regulación del uso de antimicrobianos en Chile. Un paso gigante en la dirección correcta. Y todos vimos como un logro la publicación en el Diario Oficial de la República de Chile, en enero del 2000, de la norma general técnica sobre Racionalización del uso de antimicrobianos en atención clínica.

Ahora, ¿qué hemos hecho como Sociedad, y cuáles son las proposiciones concretas a corto, mediano y largo plazo para lograr algún control en la resistencia a los antimicrobianos?

Ha llegado el momento de agradecer a M. Eugenia Pinto y a Miguel O'Ryan haberme solicitado la tarea de realizar esta exposición, particularmente iluminadora en lo personal. Al asumir nuestro compromiso como Directorio hace apenas dos meses pusimos énfasis en cuatro puntos: influencia en grandes temas de la Infectología, educación, participación de los socios de todo el país y producción científica. Voy a explayarme sobre el desarrollo de estos cuatro puntos en los próximos dos años en las siguientes acciones concretas a futuro.

Nuestro rol como referente técnico, en un plan eminentemente educativo. Como en otras acciones que quieren ser permanentes, elijamos el camino más largo aunque lento, para generar efectos a mediano y largo plazo, Debemos ser pacientes y constantes, proyectémonos a 5, 10 y más años.

Los principios que estimo básicos son:

· Definición de cómo deben ser usados los antimicrobianos, en el hospital y en la comunidad, tarea ya iniciada.

· Convencimiento de la necesidad de preocuparnos del tema. Toda acción educativa se genera en el propio convencimiento de su necesidad.

· Educación

Rol ejemplificador. Si creemos en nuestro rol a la hora de prescribir un antimicrobiano, debemos ser consecuentes. No podemos dar una conferencia brillante sobre el tema e irnos del aula al hospital o clínica y "asegurarnos" frente al paciente, con una dosis de "todopenem"

SOCHINF debe definir temas específicos, que por su frecuencia o importancia signifiquen un eventual mal uso de antimicrobianos, labor parcialmente cumplida.

Una vez definidos estos temas, SOCHINF debe realizar consensos sobre el uso de antimicrobianos en esas determinadas patologías. Si nos detenemos en este punto, veremos que esta línea se inició en el Congreso Chileno de Infectología del año 2000, por iniciativa de Luis Bavestrello y L. Miguel Noriega, realizando consensos en temas elegidos bajo este pensamiento, sumando ya entre los congresos del año 2000 y 2001 los temas de Faringoamigdalitis estreptocóccica, Profilaxis quirúrgica, Pancreatitis aguda, Pie diabético, Neumonía nosocomial.

Estos consensos tienen el objetivo de dar recomendaciones sobre diagnóstico y manejo de estas situaciones clínicas, donde el uso prudente de antimicrobianos es esencial.

El paso siguiente y necesario para masificar estas recomendaciones y que se cumplan es su difusión. Esta difusión podrá ser hecha por el efecto multiplicador de nuestras clases y charlas a lo largo de Chile, pero, nuestra verdadera difusión debe ser plasmada con publicaciones en la Revista Chilena de Infectología y en nuestra página web, lo que constituye un compromiso para aquellos que han asumido la responsabilidad de llevar adelante estos consensos. Es responsabilidad de todos tener una mayor divulgación de nuestras revista y página web. La Revista Chilena de Infectología tiene hoy 4 números por año, de publicación al día, y una tirada de 1.000 ejemplares. Nuestra página web fue estrenada oficialmente hace tres meses, con 100 a 150 ingresos por semana, hoy tenemos en promedio mas de 300 ingresos semanales.

Debemos evaluar el efecto de nuestras recomendaciones en la magnitud de la resistencia. Si recomendamos un determinado tratamiento para una situación clínica específica, y decimos que ese uso prudente de antimicrobianos disminuirá, o al menos frenará el incremento de la resistencia, debemos estar en condición de evaluar nuestra recomendación. ¿Y qué necesitamos para esto? Dos cosas claras y simples:

· Una, una excelente red de vigilancia de resistencia, con información representativa y contemporánea, tema que nos ha expuesto con detalle M. Eugenia Pinto. Es medular privilegiar nuestros datos, la resistencia bacteriana es un problema geográfico y se hace perentorio tener datos fidedignos de nuestra realidad. Y entonces entramos a considerar al laboratorio de microbiología. Nuestro trabajo como infectólogos se inicia en el laboratorio de microbiología y se proyecta en el quehacer clínico. Cuando dispongamos de una base de datos multicéntrica, capaz de generar verdaderos mapas regionales de resistencia, podremos anticipar los cambios, advertir las tendencias y hacer las correspondientes llamadas de atención. Trabajaremos en esto como uno en conjunto con el ISP, el MINSAL y las universidades.

· Mediciones concretas de "resistencia basal" y con posterioridad a una intervención en temas específicos, tanto en el hospital como en medicina ambulatoria, con evaluación periódica de nuestro trabajo. Debemos seguir el ejemplo de grupos como Hospital Dr. Sótero Del Río quien realizó un estudio etiológico de OMA entre los años 1998 y 1999, (publicado en mayo de 2001 en Pediatr Infect Dis J) y la susceptibilidad de S pneumoniae en ese momento, en ese área geográfica. Puesta en práctica la regulación en la venta de antimicrobianos, una segunda evaluación de la vigilancia de resistencia en las especies bacterianas aisladas de fluido de oído medio en la misma población arrojó resultados alentadores: 16% de resistencia en el primer período 98-99, versus 6% de resistencia en el segundo período 2000-2001, aunque sin alcanzar aún significación estadística. Esta experiencia debiera ser imitada por otros investigadores en otros centros en esta u otras patologías, de manera de tener evaluaciones científicas y no subjetivas.

Educación continua. Nuestros cursos deben ser reformulados. No olvidemos que hoy en día la información es universalmente accesible, y nada tan novedoso puede ser entregado. Debemos en cambio, trasmitir experiencia. Hemos planificado con este propósito, a partir del próximo año, un plan piloto de trabajo en diversas regiones del país. Se han seleccionado 4 hospitales, dos del norte y dos del sur, que serán "apadrinados" por nuestra Sociedad, realizaremos grupos de trabajo conformados por un infectólogo de adultos, un infectólogo pediatra, un microbiólogo y una enfermera experta en control de infecciones, para ir al terreno y trabajar con los colegas los temas de diagnóstico microbiológico, control de infecciones nosocomiales, la vigilancia de la resistencia y el uso racional de antimicrobianos con un plan de desarrollo definido, y evaluación periódica de nuestra intervención. Dependiendo de nuestros resultados, que les contaremos de aquí a un año, privilegiaremos esta manera de educar más que el concepto de clase teórica. (2002).

Dentro del mismo contexto anterior, educaremos en la preparación de personal capacitado en los hospitales públicos para la regulación del uso antimicrobianos (2002-). No todos los hospitales de Chile cuentan con personal preparado, y en este contexto de apadrinamiento, se contemplan estadías de perfeccionamiento de profesionales de la salud de establecimientos regionales en laboratorios de microbiología apropiados y en unidades de infectología clínica.

Presencia diaria. Desarrollo de la infectología y microbiología itinerante dentro de nuestras instituciones de trabajo, debemos salir de nuestra unidad de infectología y laboratorio y tener presencia en todos los servicios clínicos del hospital público o privado. Cuando se organiza este tipo de visita la tarea principal es suspender tratamientos antimicrobianos, acortar plazos de su uso y ajustar terapias, generalmente en restricción más que en ampliación de espectro.

Educación a la comunidad general y de los medios de comunicación. Una población bien informada será la mejor barrera para el sobreconsumo de antimicrobianos. Instamos a las autoridades educacionales a fomentar programas continuados de salud durante la enseñanza básica y media para que el egresado pueda dialogar con los médicos, con mayor conocimiento, sobre el cuidado de su salud. Este es un camino lento, de largo plazo, pero probablemente el más efectivo. En el mismo ámbito, los medios de comunicación juegan un importante papel educador, y como tal, creemos fundamental que profesionalicen el tratamiento de los problemas de salud. La entrega de información errónea, o inexacta, o absolutista a la población, puede tener importantes repercusiones. Así como creemos que los médicos deben mantenerse en perfeccionamiento permanente, los periodistas también deben demostrar una mayor profundización y actualización en temas de salud. Las Universidades y Sociedades Científicas pueden participar en actividades de educación continua para estos y otros profesionales. Una población con mayor nivel de conocimiento y adecuadamente informada será el ente controlador más importante para evitar la excesiva utilización de antimicrobianos en Chile.

El quehacer de SOCHINF se ha organizado en comités de manera de hacer más tangible y eficaz nuestro desempeño. Cada comité tiene objetivos y metas que cumplir: Vacunas, Infecciones emergentes, Microbiología, Micología, Infección por VIH, Infección intrahopitalaria. Por sugerencia de Luis Bavestrello, y teniéndolo a él como coordinador, se crea hoy simbólicamente el Comité de antimicrobianos, grupo que se preocupará específicamente del cumplimiento de las tareas aquí planteadas y otras que irán surgiendo.

Por último, una estrategia inmediata, será poner énfasis en un aspecto sensible para la Autoridad de Salud y el público en general, el económico. La primera tarea del Comité de antimicrobianos, será el diseño de evaluación de gastos derivados del mal uso de antimicrobianos. Qué costos puede alcanzar, por ejemplo, un brote de Klebsiella multiresistente en una unidad de cuidado intensivo. En ocasiones los infectólogos efectuamos recomendaciones sin contemplar costos, criterio ético básico de justicia en la administración de los recursos económicos. Así, todos quienes trabajen en control de infecciones, al estudiar un brote debieran considerar de rutina, además del costo en vidas humanas, el costo en dinero. La realización de verdaderos estudios de costo debiera tener efecto en las decisiones de los comités de farmacia, a los cuales deben pertenecer infectólogos y microbiólogos.

Quiero agradecer las sugerencias que para esta exposición me hicieran Luis Bavestrello, Miguel O'Ryan y Walter Ledermann.

En resumen, declaro la voluntad política de este Directorio de seguir trabajando en el uso prudente de antimicrobianos destinado al control de la resistencia bacteriana, para lo cual debemos crear en este tema ciencia y conciencia en todo el país.


1 Unidad de Infectología. Hospital Luis Calvo Mackenna.

Correspondencia a:
M. Elena Santolaya de P.
E-mail: msantola@machi.med.uchile.cl

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