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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.20  supl.notashist Santiago  2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182003020200050 

Rev Chil Infect Edición aniversario 2003; 136-140

Historia de la constitución y primeros
años de la Sociedad Chilena de Infectología

History of foundation and early years of the Infectology Society of Chile

Se han cumplido los primeros veinte años de la fundación de la Sociedad Chilena de Infectología. Aunque el periodo parece bastante breve, sabemos que hay muchos antecedentes y hechos desconocidos por una proporción significativa de socios y por la comunidad médica en general.

Esta historia es relatada por los protagonistas de la primera junta directiva y refleja necesariamente sus recuerdos y vivencias.

Antecedentes

A fines de la década de los años 70, existían en algunos hospitales los Microbiólogos Clínicos, que eran médicos microbiólogos quienes asesoraban a los clínicos (especialmente internistas y cirujanos) en el estudio y tratamiento de los procesos infecciosos, aconsejándoles el tipo de estudio, muestras más adecuadas y eventualmente el antibiótico de elección para el tipo de microorganismo aislado.

En este contexto, dos de nosotros, los Drs. Marcelo Wolff y Guillermo Acuña, una vez realizadas sus formaciones en Medicina Interna realizaron una beca de perfeccionamiento en Estados Unidos (Fellowship), completando ambos su estadía el año 1982.

En lo referente a las Enfermedades Infecciosas del adulto, existía el Hospital Prof. Lucio Córdova de Enfermedades Infecciosas, en donde se aglutinaban un buen número de especialistas en enfermedades infecciosas, especialmente en aquellas adquiridas en la comunidad y que en ese momento tenían gran impacto epidemiológico, como fiebre tifoidea, enfermedades virales exantemáticas, meningitis, y aunque ya raras patologías como difteria, tétanos, etc. Este grupo era bien reconocido tanto en el país como en el extranjero, dado su experiencia y contribuciones al manejo de este tipo de enfermedades, publicadas en revistas nacionales y foráneas. Esa Infectología (termino que aún ni siquiera existía) ha sido bellamente narrada y con gran vivencia personal por el profesor Roque Kraljevic en el libro "Memoria de un viejo Infectólogo" El impacto enorme de las patologías infecciosas en pacientes con enfermedades crónicas debilitantes, especialmente oncológicas , así como quirúrgicas y de los pacientes de unidades de cuidados intensivos empezaba a expresarse frecuentemente en los hospitales generales sin que hubiera un puente fluido de comunicación con los especialistas de esas otras patologías infecciosas

Desde la perspectiva pediátrica, la realidad era diferente en el sentido que todo hospital pediátrico y servicio de Pediatría de hospitales regionales contaba con una sección de "Infectados o Infecciosos", dado que siempre ésta ha sido una de las principales causas de hospitalización en Pediatría.

En EUA Marcelo Wolff y Guillermo Acuña, realizaron su especialización en una disciplina que solo tenía unos 20 años de historia. Si bien era considerada una especialidad médica nueva, tenía gran fuerza y se planteaba como una necesidad imperiosa para el desarrollo de nuevas opciones terapéuticas en medicina, como las grandes cirugías, el agresivo manejo oncológico incluyendo el trasplante de médula ósea, los trasplantes de órganos sólidos y no menos importante la aparición de nuevas patologías infecciosas como el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida del cual Wolff en New Jersey y Acuña en Los Angeles, fueron testigos privilegiados, teniendo la oportunidad de ver los primeros casos descritos en el mundo.

A pesar del paralelismo en la formación de estos dos especialistas, no tuvieron la oportunidad de conocerse hasta la vuelta a Chile y con motivo de la fundación de la Sociedad Chilena de Infectología.

Actividades pre-fundación

A la vuelta de su formación Guillermo Acuña , a la Universidad Católica de Chile, en donde era Instructor en Medicina, se dirigió a la oficina de su antiguo profesor de Microbiología, el Dr. Manuel Rodríguez Leiva, a quien le comentó sobre sus años de formación en EUA y discutieron por primera vez sobre la intención de formar una especialidad médica en Chile. El Dr. Rodríguez le aconsejó acercarse a los clínicos del Hospital Lucio Córdova, donde por lo demás se centraban las cátedras de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Chile y Católica.

Al concurrir al Hospital de Infecciosos, constató que el Profesor Kraljevic, fundador de dicho Hospital y Profesor titular de las Universidades de Chile y Católica, se había retirado, dejando a cargo de las Cátedras al Profesor Dr. Mario Salcedo. Mario Salcedo acogió con mucho interés la proposición de Acuña respecto a la formación de una Sociedad Científica de la disciplina y le encargó que buscara un lugar donde reunirse para hacer una citación a las personas que él consideraba podían participar en esta empresa.

Guillermo Acuña se acercó a la Sociedad Médica, cuyo Presidente, el Prof. Dr. Eduardo Rosselot, le ofreció todo el apoyo, permitiendo que el grupo se reuniera en el entonces auditorio de la Sociedad Médica de Santiago (actual auditorio Dr. Salvador Allende G. del Colegio Médico).

El grupo que fue invitado a estas primeras reuniones fueron: María Eugenia Pinto C. (en esa época del área Occidente de la U. de Chile y Hospital San Juan de Dios), Luis Jiménez T. (jefe de Servicio del Hospital Lucio Córdova), Patricio Herrera L. (Área Norte U. de Chile, Hosp. Roberto del Río), Jorge Vergara C. (Hosp. Exzequiel González Cortés), Marcelo Wolff (Área Central U. de Chile, en esa época Hosp. Paula Jaraquemada). En la primera reunión se nos unió Valeria Prado (Área Oriente U. de Chile), quien supo de esta reunión por intermedio del Dr. Manuel Rodríguez quien seguía todo el proceso con interés. Además participaron como anfitriones Mario Salcedo S. (Hosp. Lucio Córdova) y Guillermo Acuña L. (Pont. Univ. Católica de Chile).

En las primeras reuniones en la cede de la Sociedad Médica no pudieron asistir Jorge Vergara y Marcelo Wolff. El trabajo se abocó a definir los estatutos societarios. Al respecto Valeria Prado nos trajo la novedad que ese año en Acapulco, México, se había constituido la Asociación Panamericana de Infectología (API), cuyos estatutos más los estatutos de otras Sociedades Científicas nacionales nos sirvieron de base para redactar nuestros propios estatutos.

Después de varias reuniones en la Sociedad Médica, María Eugenia Pinto, nos invitó a su casa para continuar el trabajo. Fue en estas reuniones en su casa cuando se incorporaron Jorge Vergara y Marcelo Wolff. Este encuentro motivó la primera modificación de los estatutos, antes que se hubieran proclamado: el aumento de los directores de 7 a 8 para que ambos tuvieran cabida

Nos asesoraron como abogado el Sr., Paolo Castegliani y el Notario señor Víctor Manuel Correa, con quienes completamos el trabajo de redacción y legalización de los estatutos para finalmente citar a una asamblea constitutiva de la nueva sociedad, la que se realizó el sábado 28 de mayo de 1983, en el auditorio de la Sociedad Médica, a menos de un año del regreso de Wolff y Acuña de EUA.

Memorable para todos los asistentes fue el entusiasmo de este nuevo grupo, pero en especial el demostrado por nuestros dos asesores legales, quienes consideraban el nacimiento de esta nueva Sociedad Científica como algo familiar.

En dicha asamblea se aprobó los estatutos y se eligió la directiva propuesta:
  • Mario Salcedo Sepúlveda
  • Patricio Herrera Labarca
  • Luis Jiménez Troncoso
  • Jorge Vergara Calderara
  • María Eugenia Pinto Claude
  • Valeria Prado Jiménez
  • Marcelo Wolff Reyes
  • Guillermo Acuña Leiva
Presidente
Vice-Presidente
Secretario
Tesorero
Director
Director
Director
Director

Como puede comprobarse, todos los integrantes de esta primera directiva, con excepción de Luis Jiménez (quien no aceptó la postulación), sirvieron posteriormente como Presidentes de la Sociedad.

Nombres y Conceptos

Una primera discusión se planteó con el nombre de la especialidad. Para los miembros con influencia sajona, nos parecía que Sociedad Chilena de Enfermedades Infecciosas, era lo más adecuado. Sin embargo, nuestros colegas más eruditos en la lengua española insistieron que las especialidades no se llamaban de Enfermedades Cardíacas si no que Cardiología, o de Enfermedades de la Sangre , si no que Hematología. Por lo tanto, la voz hispana adecuada era Infectología. Es interesante señalar que no había un referente con ese nombre en los países sudamericanos, aunque sí en la Sociedad Española de Infectología y Microbiología Clínica siendo posteriormente aceptada uniformemente en Latinoamérica

Se definió que la Sociedad sería una sociedad médica y que con los profesionales de colaboración médica tendríamos las más estrechas relaciones, sin embargo, para ser miembro de número se requería el título de Médico Cirujano. En ella se agruparían los Microbiólogos Clínicos (a diferencia de los Microbiólogos básicos), los clínicos de Pediatría y Medicina Interna.

Memorables son para sus participantes las reuniones (al principio semanales y a la hora de comida) que por meses se hicieron en el Club Santa Rosa de Las Condes en donde se afinaba la organización, la membresía y otras actividades de la naciente sociedad. El club fue conseguido por Guillermo Acuña y compartíamos días de reunión con las ramas de bridge y el de aeromodelismo y equitación. Se forjaron amistades que se han mantenido incólumes hasta ahora. Sabíamos incluso que se servirían de beber cada uno de los participantes, a qué hora llegaba cada uno y de donde venía, siendo característica la llegada desde los partidos de fútbol de Jorge Vergara y la decisión de quien llevaría a Mario Salcedo (quien no manejaba) a su casa después de la reunión.

Primer Congreso

A pesar de lo avanzado del año, tal vez con el entusiasmo e ingenuidad del novato, la directiva se planteó la meta de realizar el Primer Congreso de Infectología.

Dado lo precario del tiempo, la falta de infraestructura y de fondos, la tarea parecía titánica.

Presidente de este Congreso fue Mario Salcedo S. y había dos secretarios de este, Luis Jiménez T. y Guillermo Acuña L.

Debimos recurrir de urgencia a los contactos de Guillermo Acuña en Los Ángeles para conseguir algún invitado extranjero. Paul Edelstein MD., en esa época docente de UCLA, Hospital de Veteranos Wadsworth, experto en Legionellosis, fue nuestro primer invitado norteamericano. Sin embargo, contábamos también con la participación de dos buenos amigos, Miguel Tregnaghi (Córdoba-Argentina) y Heikki Peltola (Helsinki-Finlandia), ambos con fuertes lazos de trabajo y amistad con nuestro país y quienes fueron nombrados socios correspondientes. Trabajaba ya en esa época en Chile, la doctora finesa Irmeli Roine.

La Secretaría del Congreso fue proporcionada en forma integral por el entonces Laboratorios Squibb, quien se preocupó de las inscripciones, de la difusión y del evento (proyección, audio, traducción, etc.), el cual se realizó en el Hotel Sheraton, con almuerzos incluidos (otra novedad de la época).

Desde el nacimiento de la Sociedad tuvimos el privilegio de contar con el apoyo entusiasta de la industria farmacéutica, de modo que el evento pudo financiarse con el aporte de los laboratorios y los participantes en el fondo pagaban el equivalente al almuerzo de trabajo.

Si bien Squibb nos facilitaba muchísimo la organización, y cada unos de nosotros poseía contactos con los Laboratorios, teníamos el problema de tener que ir a los diferentes laboratorios a cerrar el acuerdo y retirar los cheques, tarea que no podíamos hacer ni Squibb ni nosotros. Para solucionar este problema, le encargamos a Ximena Molina, conocida de G. Acuña a quien se le propuso que hiciera ese trabajo y que eventualmente podría ser una línea de trabajo en la que pensábamos que ella tenía especiales aptitudes. Para nadie es novedad que ella ha logrado establecerse como una de las principales firmas de organización de eventos en nuestro país (Organización XM) y que alguna de nuestras exigencias, como la presencia de un oficial de sala al lado del proyector y otro para el manejo de luz, eventualidades que han caracterizado la excelencia de nuestras reuniones anuales.

Ese primer Congreso congregó a un número importante de colegas de Santiago y otras regiones despertando gran interés en profesionales no médicos como Enfermeras de Control de infecciones y Tecnólogos Médicos de Microbiología.

Un aspecto negativo fue que nuestro invitado extranjero y su esposa, entusiastas gourmet, sufrieron de chileitis, por lo que él no pudo dar su charla el segundo día.

Revista Chilena de Infectología

Nuevamente con más entusiasmo que realismo, el directorio decidió que se publicara la Revista Chilena de Infectología. Se encargó a Guillermo Acuña que actuara como editor.

La Revista era hecha sobre la base de trabajos originales, mayoritariamente enviados por el grupo de Valeria Prado, artículos de revisión la mayoría de las veces solicitados, notas históricas de Enrique Laval, y posteriormente Walter Ledermann y en general contribuciones de los colegas que se interesaban en tener una revista propia de la especialidad.

El trabajo editorial y de imprenta era y sigue siendo realizado por María Cristina Illanes, y la venta de avisaje fue encargada por largos años a Sarita Verdugo (ex secretaria del Profesor Meneghello).

No había ningún apoyo secretarial, de modo que la recepción, revisión corrección de pruebas, convenios económicos, etc. eran realizados por el editor. No existía un comité editorial permanente, aunque ocasionalmente se reunían Valeria Prado, Patricio Herrera, Luis Fidel Avendaño, Enrique Laval y otros colegas que siempre estuvieron dispuestos a apoyar esta iniciativa.

Como anécdota, al publicarse el Vol. 1 N° 1, el orgulloso editor llevó un ejemplar al entonces Director de su Escuela de Medicina. Su comentario tal vez sirvió para que se acentuara la decisión de no aceptar que la revista era inviable. El dijo "Guillermo, estas perdiendo el tiempo, no podrás publicar la Revista por más de dos años y desaparecerá", estamos próximos a los 20 años de dicha predicción que afortunadamente fue errónea.

Actualmente, bajo la notable dirección del Dr. José Cofré, se editan cuatro números anuales, existe un comité editorial de gran actividad, se revisan los artículos por pares, se edita un CD con los números del año, se publica en la WEB gracias a que fue seleccionada por CONYCIT para estar en SciELO, y se intenta tenerla pronto en el Index Medicus. Recibe contribuciones de colegas del continente en número creciente y es un orgullo para cada miembro de la Sochinf.

Reuniones clínicas mensuales:

Ya al inicio de la sociedad se consideró interesante emular las reuniones clínicas de Infectólogos a las que habían asistido M. Wolff y G. Acuña y que contribuyeron grandemente a su formación en EUA: dinámicas, con énfasis en los aspectos diagnósticos, de casos cortos y donde sin lugar a dudas se reportaron los primeros casos de SIDA, shock tóxico, legionelosis y enfermedad de Lyme, antes de conocer las publicaciones escritas. El entusiasmo de los mencionados los llevó a proponerlas como las habían visto: semanales. Los otros directores, más cautos, las dejaron mensuales que es lo que con diversas modificaciones y lugares se siguen desarrollando con mucho éxito.

Inicialmente las reuniones se rotaban en los distintos Hospitales y grupos, luego se trasladaron al Instituto de Salud Pública. La primera reunión se realizo en el Hospital de la Universidad Católica. El primer caso de adultos (siempre se presentó un caso de adultos y otro de pediatría) que se discutió correspondió a un caso de fiebre, cefalea y esplenomegalia, que había sido tratada como tifoidea pero que correspondía a una brucelosis. Lo interesante es que al inicio de la presentación, Oscar González (Hospital Lucio Córdova) preguntó ¿tenía mucha diaforesis?, al respondérsele que si, opinó, debe ser una brucelosis y no tifoidea. Tenía toda la razón.

Curso de Terapia Antimicrobiana

Aunque los gastos de la Sociedad eran bajos, nuestra única entrada, además de la baja cuota societaria, era lo generado por el congreso anual, lo que no nos permitía diversificar las actividades que el directorio quería hacer.

En una de las reuniones mensuales que realizábamos en el Casino del Estadio Santa Rosa de las Condes, G Acuña hizo ver que cada uno de ellos y muchos miembros de la Sochinf, destinaba un gran esfuerzo en ir de un Hospital a otro, a diferentes servicios, para dar charlas sobre antimicrobianos. Propuso entonces hacer un evento anual en este tópico, dirigido a un público no especialista en Infectología; la propuesta fue aceptada y se encargó a Guillermo el tratar de vender la idea a alguna empresa farmacéutica. No fue fácil dado que en esa época pocas empresas destinaban recursos para eventos fuera de los Congresos oficiales. Finalmente, en una reunión en un café de Providencia, frente a los estudios de la desaparecida Radio Minería, se llegó a un acuerdo con el Sr. Jaime de la Fuente, en ese tiempo Gerente de Marketing de Laboratorio Glaxo los cuales siguiendo su tradición del curso de Inmunología y Pulmón que ya tenía varios años de éxito, acogieron la idea de hacer un curso financiándolo enteramente. El acuerdo fue que Glaxo cubriría los gastos de organización, que daría un viático a los expositores que permitiera cubrir al menos los gastos en diapositivas y que la Sociedad se quedaría con los ingresos de las inscripciones. El primer curso se realizó los días 6 y 7 de julio, 1990. Este curso ha evolucionado significativamente, trasformándose en un hito sobre el tema con importante participación de Infectólogos además de colegas de otras especialidades.

CONACEM

Una de las metas más importantes para nuestra sociedad es el reconocimiento de la especialidad por nuestros pares. Con este motivo se encomendó al Dr. Acuña hacer las primeras gestiones con el entonces Presidente de CONACEM, Dr. Rodolfo Armas Merino. Existía en el directorio de CONACEM cierta reticencia a aceptar a Infectología como una especialidad derivada de la Medicina Interna y Pediatría, ya que se consideraba que las infecciones era un elemento propio de toda la Medicina. Después de varia presentaciones y reuniones con el Directorio de CONACEM, se aceptó el reconocimiento de especialidad, incluyendo a los clínicos de adultos y niños y excluyendo a los Microbiólogos Clínicos, quienes posteriormente se debieron acreditar en la especialidad de Laboratorio Clínico.

En julio de 1992 se reconoció a Infectología como especialidad certificable por Conacem, se encomendó a Guillermo Acuña la coordinación de la comisión de Infectología a la que se sumaron Enna Zunino y Jorge Vergara en representación de la SOCHINF y a Antonio Banfi y Marcelo Wolff, en representación de las Universidades.

En 1985 la Escuela de Postgrado de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile accedió a patrocinar la primera beca de Infectología de adultos con carácter experimental, con plena aceptación de la Sochinf y el patrocinio de Laboratorios Höecht. Juan Ballesteros fue el primer becado de este programa. En 1991 se instauró en forma oficial el programa y actualmente ya hay dos centros formadores de internistas y dos de pediatras.

Relaciones con el Ministerio de Salud

El reconocimiento de parte del Ministerio de la especialidad de Infectología, se inicia con la asesoría en diversas contingencias. En 1984 se describe el primer caso en Chile de SIDA y el Ministerio decide formar un Comité Asesor en el tema donde participan miembros de la Sochinf. Desde esa época la Sociedad ha tomado un papel activo en la implementación de programas. Así en adelante la Sochinf colabora en los programas de Vacunación incluyendo importantes decisiones sobre la incorporación o no incorporación de vacunas al programa de inmunización ministerial, de control del Cólera, Hanta, etc.

Relaciones Internacionales

Desde el nacimiento de nuestra Sociedad, nos hemos preocupado de mantener estrechas relaciones con nuestros pares de diversas latitudes.

Empezando con nuestros colegas latinoamericanos, quienes están agrupados en la Asociación Panamericana de Infectología. Como se refiriera al inicio, cuando Valeria Prado asistió a una de las primeras reuniones constitutivas de la Sochinf, nos anunció la formación de API. El grupo inicial se formó con los médicos Latinoamericanos que asistían periódicamente al ICAAC (Interscience Conference on Antimicrobial Agents and Chemotherapy).

Por ser esta una reunión a la que un grupo de especialista chilenos han asistido regularmente, rápidamente fuimos incorporados al grupo de API y logramos que se asignara la sede del VI Congreso de API en 1993, y posteriormente nos hicimos cargo de la Presidencia de API, siendo nombrado Guillermo Acuña, Presidente, Valeria Prado Secretaria y Gustavo Kaltwasser Tesorero.

Dicho Congreso en Viña del Mar, con más de 1500 participantes, ha sido un hito en los eventos de nuestra sociedad, y el desarrollo de API durante este periodo demostró la unidad de nuestra organización en especial en lo referente a la acción mancomunada de Pediatra, Internistas y Microbiólogos Clínicos, los cuales lejos de competir, nos apoyamos mutuamente.

Posteriormente es destacable la participación de Valeria Prado en la Sociedad Internacional de Infectología (ISID), en la Sociedad Latinoamericana de Infectología Pediátrica (SLIPE) y junto a Miguel O'Ryan en la Sociedad Mundial de Infectología Pediátrica cuyo Congreso fue realizado recientemente en Santiago, presidido por el propio Miguel O'Ryan.

También es destacable la participación, de María Eugenia Pinto, en el Comité ejecutivo de la Sociedad Internacional de Quimioterapia (ISC), donde sirvió por varios períodos.

Actualmente Guillermo Acuña pertenece al Comité de asuntos Internacionales de la Sociedad Americana de Infectología (IAC-IDSA), y al directorio de la Sociedad Internacional de Infectología (ISID), en reemplazo de la Dra. Prado.

Guillermo Acuña Leiva, FACP
Editor Emérito
Revista Chilena de Infectología

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