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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.21 n.3 Santiago  2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182004000300017 

 

Rev Chil Infect 2004; 21 (3): 239-240

CARTA AL EDITOR

Bacteriemia neumocóccica

 

Mella S, Blamey R, Paiva O, Yáñez J, Chabouty H.

Hospital Clínico Regional de Concepción:
Unidad de Infectología, (SE, RB), Servicio de Medicina Interna, (OP, JY), Laboratorio de Microbiología (HCH)
Facultad de Medicina Universidad de Concepción:
Departamento de Medicina Interna, (SM,RB).

Dirección para correspondencia


Sr. Editor:

En el contexto actual de globalización y ante la evidente influencia de la cultura anglosajona derivada de la preeminencia de los Estados Unidos de Norteamérica como potencia sin contrapeso, resulta interesante, reflexionar no sólo sobre los evidentes beneficios de esta situación en el área biomédica, sino que también es conveniente considerar nuestra lengua y realidad.

Así, se publicó en la Revista Médica de Chile un interesante estudio retrospectivo sobre "Neumonía neumocócica bacterémica en 45 adultos inmunocompetentes hospitalizados. Cuadro clínico y factores pronósticos"1. En dicho artículo se pueden evidenciar tanto en el aspecto formal del lenguaje como también en la discusión, la influencia e importancia del idioma inglés y de las recomendaciones de sociedades científicas norteamericanas.

Es importante recordar que en castellano (lengua española, especialmente cuando se quiere introducir una distinción respecto a otras lenguas habladas también como propias en España)2 no existen las palabras: bacteremia ni bacterémicas (derivadas de la influencia del inglés, bacteremia); lo correcto en castellano es bacteriemia2 (presencia de bacterias patógenas en la sangre) y por tanto las infecciones que comprometen el torrente circulatorio serán infecciones bacteriémicas. Otra ejemplo similar en el área de enfermedades infecciosas es usar el término necrotizar (derivado del inglés necrotizing) el cual tampoco existe en español, lo correcto es hablar de infecciones necrosantes3.

En segundo lugar, en la discusión de dicho trabajo los mismos autores reconocen que en aproximadamente la mitad de los casos se utilizó ceftriaxona como terapia considerando que había sólo un aislamiento de Streptococcus penumoniae con una CIM = 2 µg/ml; enfatizando en forma muy importante la necesidad de utilizar antimicrobianos adecuados a la realidad epidemiológica de regiones. Claramente la recomendación del uso de cefalosporinas de tercera generación deriva del peso de las recomendaciones de dos sociedades norteamericanas ATS e IDSA4,5.

Lo anterior queda claramente reflejado en nuestra experiencia; presentamos durante el XX Congreso Chileno de Infectología (La Serena, 2003) el análisis de 50 episodios de bacteriemia neumocóccica en el Hospital Clínico Regional de Concepción, destacó la descripción de resistencia en 2 cepas, es decir, 48 aislamientos susceptibles; sin embargo, el estudio de susceptibilidad no influyó en la decisión del clínico para modificar el esquema antimicrobiano, pues en un sólo paciente evaluado por infectólogo se suspendió ceftriaxona y se inició penicilina.

En este contexto, iniciamos un estudio prospectivo desde octubre del 2003 sobre bacteriemia neumocócica, cuyo objetivo principal ha sido modificar la terapia antibacteriana una vez conocido el estudio de susceptibilidad. Al momento de enviar esta carta hemos estudiado 19 casos de bacteriemia neumocóccica, siendo todos los aislamientos susceptibles a penicilina; en 15 pacientes se ha indicado suspensión de ceftriaxona y uso de penicilina intravenosa o amoxicilina como terapia secuencial. No hemos indicado penicilina en una paciente que presentaba insuficiencia renal crónica para evitar neurotoxicidad, en otra paciente por presentar un cuadro de meningitis neumocócica bacteriémica complicada con otomastoiditis y absceso cerebral, en un tercer paciente por presentar además de la bacteriemia neumocóccica un empiema pleural por Staphylococcus aureus meticilina resistente y en un último paciente, adulto mayor con neumonía grave categoría V del índice de Fine6 y shock séptico en el cual por lo crítico de su condición se decidió no suspender el uso de ceftriaxona. De los pacientes en los cuales se indicó penicilinas falleció uno (1/15) debido a una enfermedad neoplásica metastásica, el resto evolucionó satisfactoriamente y se les indicó vacunación antineumocóccica; en los pacientes tratados con cefalosporinas falleció uno (1/4), debido a falla orgánica múltiple en el marco de neumonía grave, shock séptico y necesidad de ventilación mecánica.

Es importante destacar que esta conducta ha sido sumamente cuestionada por un grupo numeroso de colegas, porque no se estarían considerando las recomendaciones norteamericanas de tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad.

Creemos que la globalización tiene aspectos sumamente favorables, particularmente en el área biomédica; sin embargo, es claro que tenemos una cultura y realidad que difieren de la de países desarrollados.

 

Bibliografía

1.- Rioseco M L, Riquelme R. Neumonía neumocócica bacterémica en 45 adultos inmunocompetentes hospitalizados. Cuadro clínico y factores pronósticos. Rev Méd Chile 2004; 132: 588-94.         [ Links ]

2.- Diccionario de la Lengua Española. Real Academia Española, Vigésima segunda edición, España 2001.         [ Links ]

3.- Sánchez U, Peralta G. Infecciones necrosantes de partes blandas: nomenclatura y clasificación. Enferm Infecc Microbiol Clin 2003; 21: 196-9.         [ Links ]

4.- Niederman M, Mandell L, Anzueto A, et al. Guidelines for the management of adults with community-acquired pneumonia. Diagnosis, assessment of severity, antimicrobial therapy and prevention. Am J Respir Crit Care Med 2001; 163: 1730-1754.         [ Links ]

5.- Mandell L, Bartlett J, Dowell S, et al. Update of practice guidelines for the management o community acquired pneumonia in immunocompetent adults. Clin Infect Dis 2003; 37: 1405-33.         [ Links ]

6.- Fine M, Auble T, Yealy D, et al. A prediction rule to identify low-risk patients with community-acquired pneumonia. N Engl J Med 1997; 336: 243-50.         [ Links ]

Correspondencia a:
Sergio Mella Montecinos
E-mail: pignatio@vtr.net

 

Respuesta del Editor

Agradecemos el comentario conceptual e idiomático de S. Mella y cols.

Es responsabilidad de nuestra Sociedad científica y de cada uno de sus miembros, crear conciencia en nuestros colegas que la aplicación ciega de recomendaciones terapéuticas elaboradas por paneles de reconocidos expertos como las citadas en su carta por S. Mella1,2, inducirá a errores: cuando cambian las realidades epidemiológicas de la resistencia bacteriana o, en el caso de infecciones neumocóccicas, si no se tiene en consideración la ya conocida discordancia entre los estudios in vitro y los resultados clínicos. A las dos evidencias nacionales citadas al respecto por S. Mella y cols3,4 y su experiencia clínica en desarrollo, se suma el artículo publicado en este número de la revista, acerca de un ensayo terapéutico en otitis media aguda en niños, en cuyo informe los autores dejan en evidencia que la resistencia in vitro de Streptococcus pneumoniae a penicilina no coincide con la amplia actividad in vitro de amoxicilina5, medicamento de elección para el tratamiento de esta afección en nuestro medio.

Respecto a formalidades, el Comité Editorial de la revista concuerda con el comentario de S. Mella y cols, y considera que esta publicación es una instancia más para fomentar el correcto uso de nuestro idioma, debiendo este Editor modificar a diario términos empleados en los manuscritos originales enviados por los autores, tales como los señalados bacteremia y necrotizante, ambos incorrectos, pudiendo citarse otros errores comunes como"invasivo" (correcto = invasor) "predictivo" (correcto = predictor), "infectivo" (correcto = infectante), "condensación" (correcto = consolidación), "VIH positivo" (correcto = infectado por VIH) o la falta de traducción de otros de uso tan común como DNA (correcto = ADN), PCR por reacción de polimerasa en cadena (correcto = RPC), HIV (correcto = VIH), gold standard (correcto = estándar de oro), etc. No debemos tener pudor en traducir al español, pero en la forma correcta, términos empleados en inglés, el lenguaje más comúnmente empleado en las ciencias médicas.

 

Bibliografía

1.- Niederman M, Mandell L, Anzueto A, et al. Guidelines for the management of adults with community-acquired pneumonia. Diagnosis, assessment of severity, antimicrobial therapy and prevention. Am J Respir Crit Care Med 2001; 163: 1730-54.

2.- Mandell L, Bartlett J, Dowell S, et al. Update of practice guidelines for the management o community-acquired pneumonia in immunocompetent adults. Clin Infect Dis 2003; 37: 1405-33.

3.- Rioseco M L, Riquelme R. Neumonía neumocócica bacterémica en 45 adultos inmunocompetentes hospitalizados. Cuadro clínico y factores pronósticos. Rev Méd Chile 2004; 132: 588-94.

4.- Mella M S, Paiva O, Riedemann E, Yáñez J. Bacteriemia por Streptococus pneumoniae (Sp) en el Hospital Clínico Regional de Concepción (HCRC): Análisis de los últimos 5 años 1998-2003. Libro de Resúmenes XX Congreso Chileno de Infectología. 5-8 noviembre, 2003, La Serena, p 68, CO 42.

5.- Cofré J, Rosenblüt A, Borel C, González P, Vásquez A, Siri M T y Roine I. Eficacia clínica de la asociación amoxicilina/sulbactam (4:1) en la otitis media aguda en niños. Rev Chil Infect 2004; 21: 186-98.

 

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