SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.26 número4El TangoManejo de la infección del tracto urinario en lactantes febriles: Experiencia de tratamiento antimicrobiano intravenoso ambulatorio índice de autoresíndice de materiabúsqueda de artículos
Home Pagelista alfabética de revistas  

Servicios Personalizados

Revista

Articulo

Indicadores

Links relacionados

Compartir


Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.26 n.4 Santiago ago. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182009000500007 

Rev Chil Infect 2009; 26 (4): 343-349

EXPERIENCIA CLÍNICA

Características clínicas de la enfermedad respiratoria causada por Mycoplasma pneumoniae en niños hospitalizados

Clinical characterizes of respiratory infection due to Mycoplasma pneumoniae in hospitalized children

 

M. de los Ángeles Paúl D., Luis E. Vega-Briceño, Marcela Potin S., Marcela Ferrés G, Dahiana Pulgar B., Cristián García B., Linus Holmgren P e Ignacio Sánchez D.

 

Pontificia Universidad Católica de Chile, Santiago. Escuela de Medicina (MAPD, DPB)

Departamento de Pediatría (LEVB, MPS, MFG, LHP ISD)

Departamento de Radiología (CGB)

 

Correspondencia a:


 

Introduction: Studies onMycoplasmapneumoniae infection are scarce in Chile. Objective: To describe clinical characteristics associated withM. pneumoniae in children requiring hospitalization. Material and Methods: All children with a respiratory infection requiring hospitalizations between 2000-2005, whom had aM. pneumoniae specific IgM ≥ 1:32, were analyzed. Results: Fifty children meeting study criteria were identified with an ave-rage length of hospitalization of 4 days (range: 1-10); mean age was 5.4 years (46% were younger than 5 years). Common clinical features were cough (92%), fever (82%), malaise (74%) and respiratory distress (72%). At admission 40/45 children had hypoxemia. Chest-X ray showed interstitial pattern (69.3%), consolidation (51%) and hyperinsuflation (28.5%). Six patients had pleural effusion. Eighty four percent of patients had a favorable clinical outcome; eight children required admission to the PICU all of whom recovered. Conclusión: Respiratory infections associated withM. pneumoniae in our series of children had a highly variable and non-specific clinical spectrum. Chest-X rays showed different pattern in concordance with previous publications.

Key words: Mycoplasma pneumoniae, complication, hospitalization, pneumonía, children.


Resumen

Introducción: La infección por Mycoplasma pneumoniae es una condición respiratoria poco estudiada en nuestro medio. Objetivo: Describir las características clínicas de los niños hospitalizados porM. pneumoniae. Materiales y Métodos: Se analizaron todos los pacientes hospitalizados por infecciones respiratorias durante el 2000-2005, con IgM específica; se utilizó como diagnóstico de enfermedad por M. pneumoniae la presencia de fluorescencia verde manzana 2 a 3 positivo en títulos ≥ 1:32 diluciones. Resultados: Se analizaron 50 hospitalizaciones, con estadía promedio de 4 días (rango: 1-10); la edad promedio fue 5,4 años (46% bajo 5 años). Los síntomas más frecuentes fueron tos (92%), fiebre (82%), compromiso del estado general (74%) y dificultad respiratoria (72%). Al momento del ingreso 40/45 presentaron hipoxemia. La radiografía de tórax (RT) reveló infiltrado intersticial (69,3%), foco de consolidación (51%) e hi-perinsuflación (28,5%). Seis presentaron efusión pleural asociada. En 84% la evolución fue favorable; sin embargo, 8 niños ingresaron a la Unidad de Paciente Critico para monitorización. No hubo decesos Conclusiones: La infección respiratoria asociada aM. pneumoniae en niños produjo manifestaciones inespecíficas y variables de un caso a otro. La RT reveló una variedad de presentaciones similar a lo mostrado en la literatura médica.

Palabras clave: Mycoplasma pneumoniae, complicaciones, hospitalización, neumonía, niños.


 

Introducción

El género Mycoplasma representa los microorganismos auto-replicativos más pequeños descritos por el hombre, y comprende a un grupo de bacterias carentes de pared celular, responsables de diversas infecciones en el ser humano1. Desde mediados del siglo XX, M. pneumoniae es reconocido como agente etiológico de cuadros de neumonía atípica2, que afecta tanto a niños como adultos en forma endémica, presentando brotes preferentemente durante verano y principios de otoño3-6 aproximadamente cada cuatro años3.

Actualmente, M. pneumoniae es responsable de hasta ~40% de las neumonías adquiridas en la comunidad (NAC) en niños7-9 y ~18% de las NAC que requieren hospitalización10,11. Se estima que, del número total de NAC causadas porM. pneumoniae, sólo 2 a 4% requerirá hospitalización12. Un estudio en nuestro medio13, investigó la presencia de M. pneumoniae en secreción faríngea de 185 niños asintomáticos, detectando 2% de portación faríngea. No existen datos locales que revelen cuál es la prevalencia de esta infección en niños.

Clásicamente, se ha afirmado que la infección por M. pneumoniae es poco frecuente bajo 5 años de edad, describiéndose como grupo de mayor riesgo los niños escolares14-17; con disminución considerable hacia la adolescencia y edad adulta18. El cuadro clínico se caracteriza por un inicio gradual, con cefalea, malestar general y fiebre; son comunes la faringitis, bronquitis y menos frecuente la otitis media aguda17,19. En general, las manifestaciones clínicas son inespecíficas, siendo el cuadro usualmente benigno18y autolimitado16,20,21. El objetivo de este estudio fue describir el perfil clínico y radiológico de los pacientes hospitalizados con enfermedad causada por M. pneumoniae en el Servicio de Pediatría de la Pontificia Universidad Católica (PUC) de Chile.

Pacientes y Métodos

Se revisó la base de datos del Servicio de Pediatría del Hospital Clínico de la PUC identificando todas las hospitalizaciones, por alguna causa respiratoria, durante el período 2000-2005. Se consultó el resultado de los exámenes de laboratorio de cada paciente, en forma electrónica, identificando a todos aquellos con títulos positivos de IgM paraM. pneumoniae por técnica de inmunofluorescencia (Mycoplasma pneumoniae IgM IFA®, Zeus Scientific, Inc). Se consideró como resultado positivo la presencia de fluorescencia verde manzana 2 a 3 positivo (en títulos ≥ 1:32 diluciones) en la muestra observada. De acuerdo a las especificaciones del fabricante, la sensibilidad y especificidad de la prueba son de 89 y 95%, respectivamente. La presencia de factor reumatoideo (FR) puede ser causa de falsos positivos; la técnica usada no incluía en ese momento la captura previa de FR.

Luego se revisó la ficha médica de cada niño, registrando antecedentes mórbidos de importancia, síntomas y signos que motivaron la consulta, hallazgos en el examen físico y parámetros de laboratorio al ingreso y complicaciones durante la hospitalización.

Definiciones. Hipoxemia: saturación arterial de oxígeno transcutánea ≤ 90%. Alguna condición de base: antecedentes de prematurez, alergia, sibüancias recurrentes, genopatía, patología cardíaca o respiratoria crónica, enfermedad neurológica, inmunodeficiencias o malignidades hematológicas. Sibüancias recurrentes: presencia de ≥ 3 episodios de sibüancias, confirmadas por médico. Sibüancias asociadas avirus: conjunto bronquiohtis (bajo un año de edad), bronquitis obstructiva o crisis asmáticas. Análisis estadístico. Se empleó la mediana como medida de tendencia central y rangos para establecer la dispersión de la muestra. Las frecuencias fueron reportadas como frecuencias simples. Se generó una hoja Excel y se empleó el programa STATCALC versión 5,4 para el análisis estadístico.

Resultados

Durante el período seleccionado se internaron 4.356 niños por alguna causa respiratoria. De éstos, se identificaron 65 (1,5%) pacientes con IgM positiva para M. pneu-moniae, lográndose revisar las fichas médicas de 46 niños con un total de 50 hospitalizaciones o eventos. Del total de pacientes, 21/46 eran hombres. La edad promedio fue 5,4 años (rango: 15 meses - 12,4 años). Veintitrés (46%) internaciones ocurrieron en pacientes bajo 5 años de edad. Cuarenta y dos (65%) hospitalizaciones ocurrieron entre junio y noviembre. Dos niños estuvieron internados dos veces en el período y uno tuvo tres hospitalizaciones.

Con respecto a antecedentes mórbidos, 40 tenían antecedente de sibilancias alguna vez (27 con sibilancias recurrentes) y 16 neumonía. Ocho niños habían sido hospitalizados por alguna causa respiratoria (tres por M pneumoniae) durante los 12 meses previos al ingreso actual. En 7/50 niños existía el antecedente de genopatía o enfermedad neurológica, cuatro de ellos correspondían a síndrome de Down (dos con cardiopatía asociada) y los otros a neurofibromatosis, parálisis del plexo braquial y leucomalacia periventricular, respectivamente.

Se logró rescatar los datos del servicio de urgencia (SU) en 45/50 casos. En 23 de ellos se constató fiebre, en 28 taquipnea, en 27 crepitas, en 22 sibilancias y en 18 dificultad respiratoria. Dos presentaron cianosis y dos mostraron una otoscopía compatible con otitis media aguda. En el SU 40/45 pacientes presentaron hipoxemia. En la Figura 1 se observa el examen físico según edad del paciente. Los signos y síntomas que motivaron la consulta se observan en la Figura 2. El promedio de duración de los síntomas fue 7 días (rango: 1-45). Ochenta y cuatro por ciento de los pacientes habían consultado previamente, con un promedio de consultas de 1,4 (rango: 1-4). En 82%) se documentó fiebre, con una duración de 2,7 días (rango: 1-7 días). Finalmente, el tiempo promedio de hospitalización fue de cuatro días (rango: 1-10), siendo en 17/65 casos la hospitalización menor a cuatro días. En 54%o se había utilizado algún antimicrobiano previamente (macrólidos en cinco casos).

En 98%o de los casos se tuvo acceso a la descripción radiológica (Tabla 1 y Figuras 3-5): infiltrado intersticial (n: 34), foco de consolidación (n: 25), hiperinsuflación (n: 14), atelectasia (n: 10) y efusión pleural (n: 6).Ningún paciente presentó anemia (definido como hematocrito menor a 2 DS del valor normal para la edady sexo, según valores de referencia del laboratorio clínico de nuestra  institución) y 10/41 tenían leucocitosis (> 15.000/mm3),  16/41 de ellos con desviación a izquierda. En22/34 casos la PCR fue mayor a 3 mg/dl y 31/37 tenían VHS elevada (mayor a 24 mm/h en mujeres y 14 mm/h en hombres).

 Se demostró co-infección en tres sujetos: virus influenza A (n: 1), Bordetella pertussis (n: 1) y virus respiratorio sincicial y B. pertussis (n: 1), simultáneamente. En 84% la evolución fue favorable, cursando toda su hospitalización en sala. Tres pacientes evolucionaron con exantema y uno presentó una convulsión febril durante la evolución. Ocho pacientes estuvieron hospitalizados en la Unidad de Paciente Crítico, requiriendo cuatro de ellos ventilación no invasora (VNI). No se registraron fallecidos.

 

 

 

 

 

Discusión

Este es el primer reporte publicado en nuestro medio que describe el perfil clínico-radiológico de un grupo reducido de pacientes pediátricos hospitalizados por infección asociada a M. pneumoniae. Pese a las limitaciones de una descripción retrospectiva (inherentes a un registro incompleto), casi la mitad de las hospitalizaciones ocurrieron en niños bajo 5 años de edad, similar a lo descrito por algunos investigadores7,8,22,23, y diferente a lo descrito de manera clásica o tradicional14-17.

Mycoplasma pneumoniae es causa frecuente de infecciones respiratorias en niños10. En población pediátrica europea y norteamericana causa hasta 40%) de las NAC en este grupo etario7-9. Según Ferrero y cois, hasta 15%o de las NAC que requieren hospitalización en niños argentinos son secundarias a M. pneumoniae24, y en un estudio realizado en Panamá en niños con NAC ambulatoria se observó una prevalencia de 7% de M. pneumoniae25. En Chile no se conoce la prevalencia de esta enfermedad.

La infección por M. pneumoniae puede ser asintomática, en ~20% de los casos, o puede afectar la vía aérea superior o inferior o ambas, apareciendo síntomas que se desarrollan en un período de varios días y que pueden persistir por semanas o meses10. En nuestra serie clínica, el promedio de duración de los síntomas previo al ingreso fue 7 días, prolongándose hasta 45 días en un caso (quien mejoró luego de iniciada la terapia con macrólidos); casi la mitad tuvo una evolución mayor a 7 días. John et al26, describe como cuadro sospechoso de enfermedad por M. pneumoniae aquel que dura más de una semana, caracterizado por tos seca persistente, fiebre baja (menor a 38,5 °C) o ausencia de fiebre asociado a cefalea o mialgias, siendo la rinorrea y/o congestión nasal infrecuentes. La tos se describe como inicialmente seca pero luego presenta expectoración escasa. Braun y cois27, describen la enfermedad por M. pneumoniae como influenza-like, y sugieren sospecharla en pacientes con tos con expectoración, fiebre, cefalea y mialgias. En nuestra serie, los síntomas referidos con mayor frecuencia fueron fiebre, compromiso del estado general y tos, similar a lo descrito por Waites10. En la mayoría de los casos, la tos era productiva. Destaca además una alta prevalencia de rinorrea, lo que previamente ha sido descrito como infrecuente en la enfermedad por M. pneumoniae16,11. Síntomas como cefalea y/o mialgias se observaron sólo en alrededor de 10% de los casos.

Con respecto al examen físico, en la mitad de los casos de esta serie se consignaron sibilancias. Othmany cois28, describe que en más de un tercio de las NAC causadas por M. pneumoniae en niños hospitalizados se encontrarían sibilancias. La alta prevalencia de sibilancias en nuestra experiencia se acompaña de una alta frecuencia de historia previa de sibilancias o asma, lo que es compatible con el rol asignado a M. pneumoniae como gatillante o exacerbador de asma en niños y adultos29,30. Por otro lado, destaca la presencia de crepitas en alrededor de dos tercios de los casos, cifra menor a lo descrito previamente por Esposito y cois31 y Principi y cois32.

Las manifestaciones clínicas varían según la edad del paciente, se ha descrito que bajo 5 años de edad predominan habitualmente síntomas respiratorios altos y sibilancias, aumentando la prevalencia de NAC en el grupo entre los 5 y 15 años3,23,33. En nuestra experiencia, los pacientes con sibilancias, tenían, en más de la mitad de los casos, 5 años o más (Figura 1).

Si bien la infección por M. pneumoniae es habitualmente benigna y auto-limitada20,21, en algunos casos puede producir compromiso pulmonar grave34,35. En adultos se describe que hasta 11% de los pacientes requiere ventilación mecánica convencional18 con una mortalidad asociada de 3 a 5%22. El riesgo de presentar una enfermedad grave aumenta en casos de infecciones concomitantes, inmunosupresión, anemia de células falciformes y síndrome de Down3,10. En nuestro estudio, de los cuatro pacientes que requirieron VNI uno presentaba síndrome de Down y otro tenía co-infección con B. pertussis y VRS.

Mycoplasma pneumoniae puede producir manifestaciones extra-pulmonares hasta en 25% de los casos, con complicaciones neurológicas, dermatológicas, hematológicas, cardíacas, renales y osteo-articulares15,36. En esta serie, tres pacientes evolucionaron con exantema y uno con una convulsión febril.

Para la detección de M pneumoniae existen múltiples métodos13,18,37,38. La serología es el método empleado con mayor frecuencia13, siendo el estándar dorado para el diagnóstico la seroconversión entre muestras de suero en fase aguda y de convalecencia3. Si bien se puede utilizar la detección de M. pneumoniae mediante cultivo o RPC a partir de muestras respiratorias, la persistencia del microorganismo por períodos variables de tiempo después de la infección aguda dificulta en algunos casos la interpretación del resultado39. En población pediátrica, un único título positivo de IgM en etapa aguda podría ser considerado como criterio diagnóstico37 principalmente en épocas de alta prevalencia. Existen limitaciones para establecer un diagnóstico concluyente, con una única determinación serológica. La IgM se eleva entre los 7 y 10 días de iniciado el cuadro, presentando un pico a las 4 a 6 semanas, para luego iniciar un descenso a partir de los 4 a 6 meses15. La sensibilidad de la detección de IgM varía entre 42 y 67% para la muestra en fase aguda y entre 75 y 100% o al combinar las muestras de fase aguda y tardía; la especificidad varía entre 92-98% y 89-98%, para uno y otro caso38. Los ensayos de inmunofluorescencia (como el utilizado en el presente estudio) son técnicamente simples de realizar, pero son operador dependiente y requieren un microscopio ad-hoc. Actualmente, los métodos más utilizados son los ensayos inmuno-enzimáticos, dada su buena sensibilidad y especificidad, y escasa cantidad de suero requerida para la prueba. Al igual que la inmunofluorescencia, las técnicas de ELISA requieren de dos muestras para confirmar el diagnóstico39, siendo una limitación en muchos ensayos clínicos. Desde 2007, la serología de M pneumoniae se realiza en nuestra institución mediante una prueba de ELISA cualitativa (Zeus Scientific, Inc). Souliu y cois38, plantean que para establecer a M. pneumoniae como etiología de un cuadro respiratorio, la IgM por método de ELISA debería ser confirmada mediante Western blot, estando asociada al menos con dos de los siguientes criterios: RPC o cultivo positivo; seroconversión de inmunoglobulinas o niveles de IgG > 400 U/ml. En nuestra serie no se realizó confirmación diagnóstica por otro método, dado su carácter retrospectivo.

Con respecto a los exámenes de laboratorio, ~ un tercio de los casos presentaba leucocitosis, compatible con lo previamente descrito15,33, asociada a desviación a izquierda en un tercio de ellos. Algunos autores sostienen que los hallazgos de la radiografía de tórax pueden ser muy variados16,20 y no permiten distinguir la neumonía por M pneumoniae de la producida por otros bacterias atípicas o infecciones virales33,40. Clásicamente se ha descrito un patrón reticular intersticial difuso, siendo poco frecuentes los focos de consolidación y efusiones pleurales3,15-17. En la Tabla 1 se comparan nuestros hallazgos con lo publicado previamente en la literatura médica; destaca la presencia de consolidación en la mitad de los casos, cifra mayor a lo descrito anteriormente por John26 y Esposito31, quienes reportaron un patrón retículo-nodular y engrasamiento peribronquial, respectivamente, con foco de consolidación sólo en un tercio de los casos. La incidencia de efusión pleural y atelectasias es similar a lo descrito con anterioridad26. En cambio, en dos tercios de los casos la radiografía presentaba un infiltrado intersticial difuso, mayor a lo comunicado por otros autores26,28. Finalmente, en esta serie clínica se atribuyó a M. pneumoniae como responsable de la hospitalización; por ello, todos recibieron antibioterapia específica con macrólidos, exhibiendo una mejoría clínica sustancial.

En conclusión, la infección por M. pneumoniae en esta serie produjo manifestaciones inespecíficas y variables de un caso a otro, a veces difíciles de distinguir de otras infecciones respiratorias, incluso virales. Destacó la presencia de fiebre, tos, rinorrea y compromiso del estado general, asociados a una alta frecuencia de crepitas y sibilancias. La radiografía de tórax reveló una variedad de patrones que dificultan la orientación diagnóstica sólo por imágenes. Una descripción adecuada del cuadro clínico permitirá conocer los signos y síntomas más frecuentes de presentación, lo que lleva a un mayor índice de sospecha.

Ello permitirá un inicio precoz del tratamiento antimicrobiano, acortando así la duración de la enfermedad y disminuyendo el riesgo de sus complicaciones. Debido a las limitaciones propias de una descripción retrospectiva, se sugiere complementar lo descrito anteriormente mediante nuevos estudios epidemiológicos.

 

 

Referencias

1.- Baseman J, Tully J. Mycoplasmas: Sophisticat-ed, re-emerging and burdened by their notoriety Emerg Infect Dis 1997; 3: 21-32.        [ Links ]

2.- Mulson M, Bloom H, Manko M, Kingston J. Chanock R. Acute respiratory diseases of viral etiology. V. Eaton agent: a review. Am J Public Health Nat Health 1962; 52: 925-32.        [ Links ]

3.- Ferwerda A, Molí H, De Groot R. Respiratory tract infections by Mycoplasma pneumoniae in children: a review of diagnostic and therapeutic measures. Eur J Pediatr 2001; 160: 483-91.        [ Links ]

4.- Broome C, Laventure M, Kaye H, Davis A. White H, Plikaytis B, et al. An explosive out-break of Mycoplasma pneumoniae infection in a summer camp. Pediatrics 1980; 66; 884-8.        [ Links ]

5.- Domínguez A, Minguell S, Torres J, Serrano A, Vidal J, Salieras L. Community outbreak of acute respiratory infection by Mycoplasma pneumoniae. Eur J Epidemiol 1996; 12: 131-4.        [ Links ]

6.- Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Outbreaks of Mycoplasma pneumoniae respiratory infection: Ohio, Texas, and New York, 1993. MMWR Morb Mortal Wkly Rep 1993; 42: 931; 937-9.        [ Links ]

7.- Layani-Milon M, Gras I, Valette M, Luciani J, Stagnara J, Aymard M, et al. Incidence of upper respiratory tract Mycoplasma pneumoniae infections among outpatients in Rhone-Alpes, France, during five successive winter periods. J Clin Microbiol 1999; 36: 1721-6.        [ Links ]

8.- Harris J, Kolokathis A, Campbell M, Cassell G, Hammerschlag M. Safety and efficacy of azithromycin in the treatment of community-acquired pneumonía in children. Pediatr Infect Dis J 1998; 17: 865-71.        [ Links ]

9.- Gendrel D, Raymond J, Moulin E, Iñíguez J, Ravilly S, Habib E, et al. Etiology and response to antibiotic therapy of community-acquired pneumonía in French children. Eur J Clin Microbiol Infect Dis 1997; 16: 388-91.        [ Links ]

10.- Waites K. New concepts of Mycoplasma pneumoniae infections in children. Pediatr Pulmonol 2003; 36: 267-78.        [ Links ]

11.- Michelow I, Olsen K, Lozano J, Rollins N, Duffy L, Ziegler T, et al. Epidemiology and clinical characteristics of community-acquired pneumonía in hospitalized children. Pediatrics 2004; 113:701-7.        [ Links ]

12.- Dorigo-Zetsma J, Wilbrink B, Van Del Nat H, Bartelds A, Heijnen MI, Dankert J. Results of molecular detection of Mycoplasma pneumoniae among patients with acute respiratory infection and in their household contacts reveáis children as human reservoirs. J Infect Dis 2001; 183: 675-8.        [ Links ]

13.- Palma C, Martínez Ma, Salinas M, Rojas R Portación faríngea de Mycoplasma pneumoniae en niños chilenos. Rev Chil Infect 2005; 22: 247-50.        [ Links ]

14.- Sánchez D. I, Cruz C, Kogan R, Lezana V. Martínez F, Pérz M A, Prado F, et al. Neumonía adquirida en la comunidad (sin inmunodefi-ciencia). Consenso de especialistas pediátricos. 1999. Rev Chil Enf Respir 1999; 15: 107-36.        [ Links ]

15.- Murray H, Tuazon C. Atypical pneumonías. Med Clin North Am 1980; 64: 507-27.        [ Links ]

16.- Cimolai N. Mycoplasma pneumoniae respiratory infection. PediatrRev 1998; 19: 327-31.        [ Links ]

17.- Powell D. Mycoplasma pneumoniae. En: Behrman R, Kliegman R, Jenson H. Nelson: Tratado de Pediatría. Madrid, Editorial Elsevier. 2004. pp 990-2.        [ Links ]

18.- Waites K, Talkington D. Mycoplasma pneumoniae and its role as a human pathogen. Clin Microbiol Rev 2004; 17: 697-728.        [ Links ]

19.- Pickering L K, Baker C J, Long S S, McMillan J A. Mycoplasma pneumoniae Infections. En: Red Book: 2006 Report of the Committee on Infectious Diseases. 27a Ed. American Academy of Pediatrics, 2006. pp 468-70.        [ Links ]

20.- Principi N, Esposito S. Emerging role of Mycoplasma pneumoniae and Chlamydia pneumoniae in paediatric respiratory-tract infections. Lancet Infect Dis 2001; 1: 334-44.        [ Links ]

21.- Thibodeau K, Viera A. Atypical pathogens and challenges in community-acquired pneumonía. Am Fam Physician 2004; 69: 1699-706.        [ Links ]

22.- Nagayama Y, Sakurai N, Yamamoto K. Honda A, Makuta M, Suzuki R. Isolation of Mycoplasma pneumoniae from children with lower-respiratory-tract infections. J Infect Dis 1988; 157:911-7.        [ Links ]

23.- Fernald G, Collier A, Clyde W. Respiratory infections due to Mycoplasma pneumoniae in infants and children. Pediatrics 1975; 55: 327-35.        [ Links ]

24.- Ferrero F, Ossorio M, Eriksson P, Duran A. Mycoplasma pneumoniae en niños con neumonía. Arch Argent Pediatr 2000; 98: 12-7.        [ Links ]

25.- Sáez-Llorens X, Castaño E, Wubbel L. Castrejon M, De Morales I, Vallarino D, et al. Importancia de Mycoplasma pneumoniae y Chlamydia pneumoniae en niños con neumonía adquirida en la comunidad. Rev Méd Panamá 1998;23:27-33.        [ Links ]

26.- John S, Ramanathan J, Swischuk L. Spectrum of clinical and radiographic findings in pediatric mycoplasma pneumonía. Radiograph 2001; 21: 121-31.        [ Links ]

27.- Braun G, Wagner K, Huttner B, Schmid H. Mycoplasma pneumoniae: Usual suspect and unsecured diagnosis in the acute setting. J Emerg Med 2006; 30: 371-5.        [ Links ]

28.- Othman N, Isaacs D, Kesson A. Mycoplasma pneumoniae infections in Australian children. J Paediatr Child Health 2005; 41: 671-6.        [ Links ]

29.- Esposito S, Blasi F, Arosio C, Fioravanti L. Fagetti L, Droghetti, et al. Importance of acute Mycoplasma pneumoniae and Chlamydia pneumoniae infections in children with wheezing. Eur Respir J 2000; 16: 1142-6.        [ Links ]

30.- Biscardi S, Lorrot M, Marc E, Moulin F, Bou-tonnat Faucher B, Heilbronner C, et al. Mycoplasma pneumoniae and asthma in children. Clin Infect Dis 2004; 38: 1341-6.        [ Links ]

31.- Esposito S, Blasi F, Bellini F, Allegra L. Principi N. Mycoplasma pneumoniae and Chlamydia pneumoniae infections in children with pneumonía. Eur Respir J 2001; 17: 241-5.        [ Links ]

32.- Principi N, Esposito S, Blasi F, Allegra L. Role of Mycoplasma pneumoniae and Chlamydia pneumoniae in children with community-acquired lower respiratory tract infections. Clin Infect Dis 2001; 32: 1281-9.        [ Links ]

33.- Stevens D, Swift P, Johnston P, Kearney P Córner B, Burman D. Mycoplasma pneumoniae infections in children. Arch Dis Child 1978; 53: 38-42.        [ Links ]

34.- Chan E, Welsh C. FulminantMycoplasma pneumoniae pneumonía. West J Med 1995; 162: 133-42.        [ Links ]

35.- Kaufman J, Cuvelier C, Van der Straeten M. Mycoplasma pneumoniae with fulminant evolu-tion into diffuse interstitial fibrosis. Thorax 1980; 35: 140-4.        [ Links ]

36.- Foy H, Nolan C, Alian I. Epidemiologic aspects oíM. pneumoniae disease complications: a review. Yale J Biol Med 1983; 56: 469-73.        [ Links ]

37.- Waris M, Toikka P, Saarinen T, Nikkari S, Meurman O, Vainiopaa R, et al. Diagnosis of Mycoplasma pneumoniae pneumonía in children. J Clin Microbiol 1998; 36: 3155-9.        [ Links ]

38.- Souliou E, Almasri M, Papa A, Theodoridou A. Diza E. Laboratory diagnosis of Mycoplasma pneumoniae respiratory tract infections in children. Eur J Clin Microbiol Infect Dis 2007; 26: 513-5.        [ Links ]

39.- Waites K, Taylor-Robinson D. Mycoplasma and Ureaplasma. Murray P, Barón E, Jorgensen J, Landry M, Pfaller M. Manual of Clinical Microbiology, 9,h edition, Washington DC, ASM Press, 2007, p. 1004-1020.        [ Links ]

40.- Wahlgren H, Mortensson W, Eriksson M, Finkel Y, Forsgren M, Leinonen M. Radiologi-cal findings in children with acute pneumonía: age more important than infectious agent. Acta Radiol 2005; 46: 431-436.        [ Links ]

41.- Shenoy V, Upadhyay S, Rao S, Shobha K. Mycoplasma pneumoniae infection in children with acute respiratory infection. J Trop Pediatr 2005;51:232-5.        [ Links ]

42.- Reittner P, Muller N, Heyneman L, Johkoh T, Park J, Lee K, et al. Mycoplasma pneumoniae pneumonía: Radiographic and high-resolution ct features in 28 patients. Am J Radiol 2000; 174: 37-41.        [ Links ]

Recibido: 17 de diciembre de 2008 Aceptado: 4 de abril de 2009

 

Correspondencia a:
Luis Enrique Vega-Briceño
levega@puc.cl

Creative Commons License Todo el contenido de esta revista, excepto dónde está identificado, está bajo una Licencia Creative Commons