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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.26 n.4 Santiago ago. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182009000500011 

Rev Chil Infect 2009; 26 (4): 360-362

CASO CLÍNICO

 

Bacteriemia por Vibrio parahaemolyticus: Reporte de caso y revisión de la literatura

Vibrio parahaemolyticus bacteremia: Case report and literature review

 

 

Jeannette Dabanch P, Diego Herrero C, Claudia Pavéz A., Nicolás Veas P, Stephanie Braun J. y Lorena Porte T.

 

Hospital Militar del General Luis Felipe Brieba Aran, Santiago, Chile (JDR SBJ, LPT).

Universidad de Los Andes, Santiago, Chile (DHC)

Universidad de Valparaíso, Valparaíso, Chile (CPA)

 

 

Correspondencia a:


Vibrio parahaemolyticus is a facultative anaerobio gram negative rod responsible of sea food-associated diarr-hoea. Although less common, it also causes wound infections and bacteraemia. We present a case of bacteraemia by this agent and a review of the literature.

Key words: Vibrio infections, Vibrio parahaemolyticus, bacteremia.


Resumen

Vibrio parahaemolyticus es un bacilo gram negativo, anaerobio facultativo, responsable de brotes de síndrome diarreico agudo por ingestión de mariscos crudos o mal cocidos contaminados. Ocasionalmente. se ha reportado asociado a infección de heridas y sepsis. Se reporta un caso clínico de bacteriemia por este microorganismo y se realiza una revisión de la literatura.

Palabras clave: Infecciones, Vibrio parahaemolyticus, bacteriemia


 

Introducción

Vibrio parahaemolyticus es un bacilo gram negativo, anaerobio facultativo, halofílico, cuyo reservorio son las aguas con alta concentración de sal1. Es responsable de brotes de gastroenteritis aguda por ingestión de mariscos y otros alimentos marinos crudos o mal cocidos. Ocasionalmente se ha descrito asociado a infección de heridas y sepsis2. El riesgo de infecciones sistémicas graves y muerte por esta bacteria es mayor en edades extremas, pacientes inmunocomprometidos y con patología de base3.

Se presenta el caso clínico de un paciente de sexo masculino de 85 años con bacteriemia asociada a este microorganismo y se realiza revisión de la literatura.

Caso Clínico

Hombre de 85 años con antecedente de gastrectomía subtotal por cáncer gástrico y colecistectomía en 1996, fractura de cadera operada en 2003 e hipertensión arterial sin tratamiento.

En febrero de 2008, estando en el sur de Chile (Puerto Montt), el paciente presentó un cuadro de gastroenteritis caracterizado por deposiciones líquidas sin elementos patológicos y con una frecuencia de 3 a 4 episodios diarios, asociada a compromiso del estado general y sensación febril no cuantificada. La diarrea se resolvió a las 72 horas, pero persistió con fiebre, dolor abdominal localizado en el hipocondrio derecho, decaimiento y anorexia durante dos semanas. Por este cuadro consultó en el Servicio de Urgencia del Hospital Militar de Santiago donde se decidió su internación con diagnóstico de síndrome febril de probable foco abdominal. En el examen físico de ingreso se constató temperatura axilar de 37,4 °C, presión arterial normal, frecuencia cardíaca y respiratoria normales, hidratación adecuada y discreto dolor a la palpación del abdomen en el epigastrio e hipocondrio derecho, sin otros hallazgos relevantes. Se solicitó evaluación por cirujano y exámenes de laboratorio incluidos hemograma, velocidad de eritrosedimentación (VHS), perfil bioquímico y hepático, electrolitos plasmáticos, hemocultivos aerobios y radiografía de tórax. Habiéndose descartado una patología de resolución quirúrgica, se inició tratamiento empírico con ciprofloxacina endovenosa 200 mg cada 12 horas.

En los exámenes solicitados destacaron un hematocrito 33,6%, recuento de leucocitos 29.200/mm3 (neutrófilos 82,8%), proteína C reactiva 15,81 mg/dL (valor normal: 0-1 mg/dL), glicemia de 158 mg/dL, creatininemia de 1,41 mg/dL, transaminasas hepáticas, bilirrubinemia, lipasemia, amilasemia, fosfatasas alcalinas, electrolitos plasmáticos y radiografía de tórax normales. La ecotomograña abdominal fue normal.

En los hemocultivos periféricos tomados al ingreso hubo desarrollo de un bacilo gramnegativo a las 12 horas de incubación, identificado como Vibrio parahaemolyticus mediante técnicas manuales y automatizadas (MicroScan®). La cepa fue enviada al Instituto de Salud Pública de Chile según norma vigente de vigilancia de enteropatógenos, confirmándose la identificación.

En base a la información bacteriológica se mantuvo el tratamiento antimicrobiano. El paciente evolucionó con resolución de los síntomas a las 72 horas y fue dado de alta, completando 14 días con ciprofloxacina vía oral.

Discusión

Vibrio parahaemolyticus fue identificado por primera vez como agente de enfermedad transmitida por alimentos, en Japón el año 1950, en relación a un brote asociado al consumo de sardinas4. Desde entonces, se ha identificado como causa frecuente de síndrome diarreico agudo en países desarrollados y en vías de desarrollo. El género Vibrio no forma parte de la microbiota intestinal humana y la infección se adquiere por la ingestión de productos del mar crudos o parcialmente cocidos, con inóculos infectantes aproximados de 1 x 104 bacterias por gramo de marisco5.

Epidemiología. En Chile ocurren brotes de infecciones gastrointestinales causados por este agente, generalmente en los meses de verano. En 1998, se presentó un brote en la Región de Antofagasta y en 2004, en la Región de Los Lagos5,6. Entre enero y marzo de 2005 se reportaron 10.491 casos, la mayoría provenientes de las regiones de La Araucanía y Los Lagos7. La tasa nacional de hospitalización en esa oportunidad fue de 0,6% con sólo un caso de muerte asociado al brote. En los dos años siguientes, las notificaciones de gastroenteritis por Vparahaemolyticus, asociadas a consumo de mariscos continuaron, informándose 3.651 casos en 2006 y 1.008 en 2007. En 2008, se registró un nuevo brote de infecciones gastrointestinales por este agente. Las regiones con mayor número de casos fueron Los Lagos, Maule y Bío Bío8.

Microbiología. El género Vibrio pertenece a la familia Vibrionaceae y está compuesto por más de 35 especies, de las cuales sólo un tercio es patógena para el ser humano; entre éstas, las más importantes son V. cholerae, V. vulnificusy V. parahaemolyticus1. Son bacilos gramnegativos anaerobios facultativos, habitantes naturales de aguas saladas y estuarios, los que constituyen medios ideales para su desarrollo por su alta concentración de sal. La multiplicación del microorganismo aumenta a medida que la temperatura del agua se eleva, lo que explica, en parte, el aumento de casos en los meses templados5. Vibrio parahaemolyticus es capaz de mantenerse en suspensión en el agua de mar, concentrándose en moluscos filtradores bivalvos tales como choros, choritos, cholgas, machas, almejas y ostiones, en los cuales puede alcanzar grandes concentraciones. En otros países también se ha encontrado en camarones, cangrejos, jaibas y, ocasionalmente, pescados5.

Como factor de virulencia destaca la hemolisina o toxina termoestable directa (thermostable direct hemolysin -TDH), producida por aproximadamente 95% de las cepas y responsable de la producción de diarrea. El mecanismo descrito es la alteración del flujo iónico de las células intestinales, el cual desencadena una diarrea secretora. Esta toxina resulta letal cuando se inyecta en altas dosis en ratones, efecto conocido como fenómeno de Kanagawa. Otros factores importantes son la toxina hemolisina relacionada (toxin related hemolysin-TKH), pili, hemaglutininas (hemaglutinina mañosa sensible), factores de colonización y la capacidad de invasión celular7,9

Diagnóstico de laboratorio. Requiere de medios de cultivo especiales en muestras provenientes de sitios con microbiota comensal. Para su aislamiento a partir de deposiciones, se utiliza generalmente el agar TCBS (thiosulfate citrate bile-salts sucrose), en el cual forma colonias verdosas no fermentadoras de sacarosa10. Cuando la muestra proviene de sitio estéril, V. parahaemolyticus crece bien en agar sangre y otros medios de cultivo no selectivos11. Dado su carácter halofílico estricto, se requiere agregar NaCl al 2-3% a las pruebas bioquímicas necesarias para la identificación de especie5. Entre las características fenotípicas que permiten su identificación, destaca su incapacidad de metabolizar la lactosa y una reacción de oxidasa positiva1. El sistema de serotipificación de V. parahaemolyticus incluye 13 diferentes antígenos O y 71 diferentes tipos K, siendo el 03:K6 el principal responsable de los grandes brotes y epidemias12.

Susceptibilidad antimicrobiana. En 2006 el CLSI publicó la guía "Methods for Antimicrobial Dilution and Disk Susceptibility Testing of Infrequently Isolated or FastidiousBacteria; ApprovedGuideline (M45-A)", que incluye puntos de corte para estudios de susceptibilidad por dilución y difusión para Vibrio sp. En términos generales, Vparahaemolyticus es susceptible a tetraciclina, doxiciclina, furazolidona, cotrimoxazol, cloranfenicol, cefalosporinas de tercera generación, aminoglucósidos y quinolonas. Las especies halofílicas de Vibrio usualmente son resistentes a sulfonamidas, penicilinas y cefalosporinas de primera y segunda generación como cefalotina y cefuroxima. La resistencia a colistín y ampicilina (esta segunda, mediada por p-lactamasas), es variable. El ISP reportó que las cepas aisladas en Chile en el brote del año 2005 fueron 100% susceptibles a cloranfenicol y ceftriaxona, 98% a tetraciclina, 97% a ácido nalidíxico, 90% a ciprofloxacina y 30,8% a aminoglucósidos. No se detectaron cepas susceptibles a ampicilina7. La cepa del paciente descrito fue estudiada por método de microdilu-ción automatizada (MicroScan®) resultando susceptible a ampicilina, ampicilina/sulbactam, amikacina, gentamicina ciprofloxacina, levofloxacina, cefazolina, cefuroxima, cefotaxima, ceftazidima, piperacilina/tazobactam, imipenem, meropenem y cotrimoxazol.

Manifestaciones clínicas. La presentación clínica es variada, siendo más frecuente la gastroenteritis, con un espectro que varía desde eposiciones acuosas leves hasta disentéricas2,5. Con menor frecuencia se ha observado asociado a infecciones de heridas y sepsis. Los síntomas asociados al cuadro gastrointestinal incluyen dolor abdominal tipo cólico, náuseas, vómitos, fiebre y escalofríos2,4. El período de incubación es, en promedio, de 17 horas (rango 4 a 90 hs) con una media de duración de los síntomas de 2 a 3 días4,7, pudiendo prolongarse hasta 10 días. El antecedente epidemiológico de consumo de alimentos marinos previo al inicio del cuadro clínico es clave para el diagnóstico. En el caso del paciente presentado no se obtuvo el dato de consumo de mariscos.

Un informe de 345 pacientes con infecciones documentadas por V. parahaemolyticus evidenció que 59% correspondían a gastroenteritis, 34% a infecciones de heridas, 5% a sepsis y 2% a infecciones en otros sitios, entre los que se incluyeron infecciones óticas, oculares, urinarias y un caso de peritonitis secundaria a apendicitis4. La muerte asociada se ha observado en casos aislados y suele ocurrir en pacientes con co-morbilidades como daño hepático, alcoholismo, diabetes mellitus, aclorhidria, inmunocompromiso, embarazo, recepción de órganos sólidos y edades extremas de la vida37. El año 2005 hubo tres casos, dos de ellos mortales, de infecciones de heridas expuestas a aguas contaminadas con V. parahaemolyticus luego del huracán Katrina que afectó a E.U. A.13. En el caso de nuestro paciente, su condición de gastrectomizado sub-total puede haber favorecido la presencia de bacteriemia.

El tratamiento en caso de cuadros gastrointestinales leves es sólo sintomático, orientado a prevenir y/o tratar la deshidratación. En caso de diarreas graves, con mayor grado de deshidratación, se recomienda el uso de antimicrobianos, tales como fluoroquinolonas8.

A la fecha, en Chile no existen publicaciones de bacteriemia por V. parahemolyticus, por lo que el paciente descrito constituye el primer reporte de este tipo de infección en nuestro medio.

Debido al aumento de la población en riesgo para infecciones generadas por este agente, es necesario educar a la población en relación a las medidas de prevención para evitar las enfermedades transmitidas por alimentos.

Referencias

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Recibido: 4 de diciembre de 2008 Aceptado: 6 de abril de 2009

Correspondencia a:
Jeannette Dabanch Peña
jdabanch@yahoo.com

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