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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. v.27 n.1 Santiago feb. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182010000100016 

Rev Chil Infect 2010; 27(1): 87-88

CARTA AL EDITOR

 

Fungemia por Candida rugosa: Un nuevo caso de infección emergente

Candida rugosa fungemia: new emergent infection case

 

Palabras clave: Fungemia; Candida; candidiasis; Candida rugosa.

Key words: Fungemia; Candida; candidiasis; Candida rugosa.

 

Sr Director:

Hemos leído con interés el artículo de Alburquerque y cols de su revista1. De los aislados estudiados no figura recogida una cepa como Candida rugosa que está actualmente siendo fuente de interés creciente. Las infecciones por levaduras han adquirido una gran importancia en las últimas décadas como importantes patógenos responsables de infecciones nosocomiales sistémicas12, debido no sólo a su mayor frecuencia en pacientes con importantes factores de riesgo como hospederos inmunodeprimidos o pacientes sometidos a técnicas diagnósticas y terapéuticas agresivas, sino también a su alta morbilidad y mortalidad. Paralelamente se ha observado un incremento en la aparición de nuevas especies patógenas difíciles de diagnosticar y tratar3. Entre las nuevas especies de levaduras emergentes como patógenas humanas se encuentran Blastoschizomyces capitatus, C famata, C guilliermondii, C haemulonii, C holmii, C inconspicua, C. kejyr, C lipolytica, C lusitaniae, C norvegensis, C pelliculosa y C. rugosa. Esta última ha sido implicada fundamentalmente en fungemia4. Presentamos un nuevo caso de fungemia por C rugosa aislado en nuestro centro y su consideración como nueva causa de candidemia.

Varón de 19 años sin antecedentes personales de interés que ingresó por traumatismo craneoencefálico en la unidad de medicina intensiva ante la presencia de una contusión hemorrágica en el tálamo derecho y putamen izquierdo. El paciente se encontraba en coma vigil (Escala de Glasgow 5) por lo que fue precisa la intubación orotra-queal durante 30 días, monitorización de presión venosa central, instalación de sensor de presión intracraneal y posteriormente drenaje ventricular externo. Presentó a los 20 días de ingreso fiebre, inicialmente puesta en relación con bacteriemia por Staphylococcus aureus meticilina resistente (SAMR). Ante la persistencia de la fiebre se realizaron nuevos hemocultivos. A los tres días de incubación en el sistema automatizado BacT ALERT 3D® (bioMérieux) se detectó crecimiento en las botellas aeróbicas (dos de tres sets). En la tinción de Gram se observó la presencia de células fúngicas levaduriformes. Las levaduras viables procedentes de botellas positivas fueron sub-cultivadas en medio agar Sabouraud (Oxoid) y el medio cromogénico CHROMagar Candida® (Becton Dickinson). La identificación de la cepa como Candida rugosa se realizó por el método de asimilación de azúcares API 20C AUX system® (bioMérieux) y en el sistema automático Vitek 2® (bioMérieux). Los valores CIMs de fluconazol 2 ng/ml, itraconazol 0,015 ng/ml, voriconazol 0,015 ng/ml fueron determinadas mediante técnica de microdilución en caldo5. El valor de CIM de la anfotericina B 0,25 ng/ml fue determinado por el método E-test (AB Biodisk, Solna, Sweden) de acuerdo con las instrucciones del fabricante. Se aplicaron para su interpretación los puntos de corte propuestos por la CLSI para fluconazol e itraconazol5 y voriconazol6. Los puntos de corte para la anfotericina B no han sido establecidos por la CLSI. Los cultivos se negativizaron tras la instauración de tratamiento con anfotericina B (durante 20 días) ante el aislamiento inicial de una especie de candida que estaba pendiente de identificar y posteriormente, según antibiograma, itraconazol (hasta completar seis semanas). El paciente fue, finalmente, dado de alta tras haber permanecido 45 días en la unidad de medicina intensiva, y durante su ingreso en planta no presentó nuevas incidencias, siendo otorgada el alta definitivamente.

Aunque es bastante poco frecuente como causa de infección fúngica invasora7, C rugosa ha comenzado a considerarse como patógeno emergente8. La fungemia en relación con esta especie de Candida era desconocida antes de 1985, cuando se comunicaron infecciones relacionadas con catéter en dos instituciones diferentes en E.U.A.9. Posteriormente, Dubé y cols4, comunicaron 15 episodios de candidemia por C rugosa en pacientes quemados que recibían nistatina tópica. No se apreció foco evidente de la infección aunque los aislados se confirmaron resistentes a nistatina y presentaban susceptibilidad disminuida frente a anfotericina B y fluconazol. En nuestro caso no existía antecedente similar y la susceptibilidad de C rugosa fue la habitual frente a anfotericina B, no así a fluconazol. Además de la aparente emergencia de C. rugosa como causa de infección clínica, hay una alarma justificada en cuanto a su susceptibilidad. Como en otros casos descritos en la literatura científica, se trata de un paciente con una situación clínica grave con múltiples tratamientos antimicrobianos previos y una permanencia en una unidad de medicina intensiva prolongada, con catéteres venosos centrales y NE10. La resistencia a fluconazol se ha incrementado desde un comienzo, de 30% hasta más de 60% durante el curso de algunos estudios de resistencias a azoles10. De igual forma, los datos encontrados respecto a voriconazol aumentaron de 3,1 % de resistencia en 2001 a 38% en 20039. Estos datos apoyan la sospecha de un alto grado de resistencia cruzada entre los azoles. Aunque no se sabe mucho de los mecanismos específicos de resistencia en C rugosa, puede inferirse de los descritos en otras especies de candida11. Por tanto, como en los otros pocos casos descritos, la presencia de C. rugosa se relaciona con pacientes graves ingresados en unidades de medicina intensiva y su presencia emergente ha de tenerse en cuenta, especialmente dado el incremento en la resistencia a los antifúngicos de uso empírico.

Iago Villanal Cajoto1,Luis Rodríguez Otero y MA García-Zabarte Casal2, M. José Villacián Vicedo P.3

1Servicio de Medicina Interna. Hospital da Costa, Burela. Lugo, España;
2Servicio de Microbiología. Hospital Clínico Universitario, Santiago de Compostela, (A Coruña), España;
3Atención Primaria. CS Foz. Lugo, España. Correspondencia a: Iago Villamil Cajoto iago.villamil.cajoto@sergas.es

 

Referencias

1.- Alburquerque C, Hermosilla G, Tapia C. Distribución y susceptibilidad a fluconazol de levaduras del género Candida aisladas en pacientes hospitalizados y ambulatorios. Rev Chil Infect 2009; 26 (5): 435-9.        [ Links ]

2.- Edmond M B, Wallace S E, McClish D K, Pfaller M A, Jones R N, Wenzel R P. Nosocomial bloodstream infections in United States hospitals: a three-year analysis. Clin Infect Dis 1999; 29: 239-44.        [ Links ]

3.- Hazen KC. New and emerging yeast pathogens. Clin Microbiol Rev 1995; 8: 462-78.        [ Links ]

4.-Dubé M P, Heseltine P N, Rinaldi M G, Evans S, Zawacki B. Fungemia and colonization with nystatin-resistant Candida rugosa in a burn unit. Clin Infect Dis 1994; 18: 77-82.         [ Links ]

5.-National Committee for Clinical Laboratory Standards. 1997. Reference method for broth dilution antifungal susceptibility testing of yeast. Approved standard. Second edition. NCCLS document M27-A2. NCCLS, Wayne, PA 2002.         [ Links ]

6.-Pfaller M A, Diekema D J, Rex J H, Espinel-Ingroff A, Johnson E M, Andes D, et al. Correlation of MIC with outcome for Candida species tested against voriconazole: analysis and proposal for interpretive breakpoints. J Clin Microbiol 2006;44: 819-26.        [ Links ]

7.-Pfaller M A, Diekema D J. Rare and emerging opportunistic fungal pathogens: concern for resistance beyond Candida albicans and Aspergillus fumigatus. J Clin Microbiol 2004; 42:4419-31.        [ Links ]

8.-Nucci M, Marr K A. Emerging fungal diseases. Clin Infect Dis 2005; 41: 521-6.        [ Links ]

9.-Reinhardt J F, Ruane P J, Walker L J, George W L. Intravenous catheter-associated fungemia due to Candida rugosa. J Clin Microbiol 1985; 22: 1056-7.        [ Links ]

10.-Pfaller M A, Diekema D J, Rinaldi M G, Barnes R, Hu R,Veselov A V, Tiraboschi N, et al. Results from the ARTEMIS DISK Global Antifungal Surveillance Study: a 6.5-year analysis of susceptibilities of Candida and other yeast species to fluconazole and voriconazole by standardized disk diffusion testing. J Clin Microbiol 2005; 43: 5848-59.         [ Links ]

11.-Sanglard D, Odds F C. Resistance of Candida species to antifungal agents: molecular mechanisms and clinical consequences. Lancet Infect Dis 2002; 2: 73-85.        [ Links ]

 

 

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