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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.31 no.5 Santiago oct. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182014000500009 

Infectología al Día

 

Aproximación clínica y principales rickettsiosis transmitidas por garrapatas presentes en Latinoamérica

Clinical approach and main tick-borne rickettsiosis present in Latin America

 

Katia Abarca y José A. Oteo

Pontificia Universidad Católica de Chile. Santiago, Chile.
División de Pediatría, Escuela de Medicina (KA).
Hospital San Pedro-Centro de Investigación Biomédica de La Rioja. Logroño, España.
Centro de Rickettsiosis y Enfermedades Transmitidas por Artrópodos Vectores. Departamento de Enfermedades Infecciosas (JAO).

Los autores declaran no tener conflicto de interés.

Fuente de financiamiento: no hubo.

Correspondencia a:


Tick-borne rickettsial diseases are potentially life threatening infections that in Latin America have an emerging and reemerging character. Until few years ago, Rickettsia rickettsia was the only tick-borne rickettsia present in America; but nowadays several other species such as R. parkeri and R. massiliae are causing disease in humans in the region. In addition, new species are being described; although their pathogenicity has not been confirmed they should be considered as potential pathogens. Since the microbiological diagnosis of rickettsioses can take days or weeks, a high clinical suspicion and early start of appropriate treatment are crucial. In this review the distribution and main clinical manifestations of tick-borne rickettsial diseases in Latin America are detailed. Since R. felis has been found in ticks and the role of this vector has not been clarified, we have included a section about this pathogen.

Key words: Rickettsioses; Latin America; ticks; spotted fever, Rickettsia rickettsii; Rickettsia parkeri; Rickettsia massiliae; Rickettsia felis.


Resumen

Las rickettsiosis transmitidas por garrapatas son infecciones potencialmente letales, que en Latinoamérica tienen carácter emergente y re-emergente. Hasta hace escasos años, la única rickettsiosis transmitida por garrapatas era causada por Rickettsia rickettsii, pero en la actualidad existen otras especies como R. parkeri y R. massiliae que están provocando enfermedad en humanos en la región. Por otro lado, se están describiendo candidatos a nuevas especies de Rickettsia, que aunque no han probado su patogenicidad deben considerarse como potencialmente patógenos. Dado que el diagnóstico microbiológico puede tardar días o semanas, resulta fundamental una alta sospecha clínica y la instauración precoz de un tratamiento adecuado. En esta revisión se detalla la distribución y principales manifestaciones clínicas de las rickettsiosis transmitidas por garrapatas en Latinoamérica. Se ha incluido una sección sobre la infección por R. felis, por haberse encontrado esta especie en garrapatas, y no haberse aclarado el papel de este vector en su ciclo epidemiológico.

Palabras clave: Rickettsiosis; Latinoamérica; garrapatas; fiebre exantemática, Rickettsia rickettsii; Rickettsia parkeri; Rickettsia massiliae; Rickettsia felis.


 

Introducción

Las rickettsiosis son afecciones de distribución mundial provocadas por diferentes especies de Rickettsia. Son transmitidas por artrópodos vectores (piojos, pulgas, garrapatas duras y otras especies de ácaros) y por diferentes motivos se consideran infecciones emergentes y re-emergentes1. Su epidemiología ha estado siempre ligada a un círculo formado por la interacción reservorio -artrópodo vector- hombre, en el que juegan un papel importante las costumbres sociales, medio ambiente, situación geográfica e incluso la situación político-social. Las rickettsiosis han tenido gran trascendencia a lo largo de la historia, como es el caso del tifus exantemático que, si bien parece controlado, sigue siendo una amenaza en el contexto de guerras, desastres naturales o cualquier circunstancia que propicie falta de higiene o alteraciones medioambientales. Fruto de los avances y accesibilidad a los nuevos métodos de estudio y detección microbiológica, en los últimos años el número de especies de Rickettsia que han sido implicadas en patología humana se ha incrementado en gran medida, especialmente la descripción y número de rickettsiosis transmitidas por garrapatas duras2-4.

En Latinoamérica, a pesar de que existen muy buenas descripciones de estas afecciones en la primera mitad del siglo pasado, se puede decir que ha existido un vacío posterior en su estudio y descripción, hasta hace escasos años2. Con el reporte de nuevos casos de infección por Rickettsia rickettsii en Centroamérica y otras zonas de Sudamérica después de muchos años sin su ocurrencia, y la emergencia de casos humanos provocados por otras especies de Rickettsia, se ha despertado un gran interés por estas infecciones. Dado que se trata de infecciones potencialmente letales, y que el no distinguir o sospechar estas afecciones puede conducir a la muerte, consideramos que una puesta al día de los signos y síntomas con los que se presentan los pacientes afectos de rickettsiosis puede ser de gran utilidad para los médicos clínicos. En esta revisión ofrecemos una revisión de las manifestaciones clínicas y una actualización de la distribución de las rickettsiosis transmitidas por garrapatas presentes en Latinoamérica.

Manifestaciones clínicas de las infecciones por rickettsias transmitidas por garrapatas en Latinoamérica

Los síntomas y signos clínicos de las rickettsiosis comienzan usualmente en 6 a 10 días posteriores de la picadura o exposición al artrópodo vector competente, e incluyen: fiebre, malestar general, cefalea, mialgias y diferentes tipos de lesiones cutáneas, que van desde un exantema maculo-papular o papulo-vesicular leve a cuadros petequiales intensos, acompañados o no de una escara de inoculación (Figuras 1, 2 y 3). El exantema suele

 

 
Figura 1. Exantema maculo-papular purpúrico en un paciente afecto de infección por Rickettsia rickettsii.

 

 
Figura 2. Equimosis extensa en paciente afecto de infección por Rickettsia rickettsii.

 

 
Figura 3. Escara y celulitis con exantema maculo-papular en paciente con infección por Rickettsia parkeri.

 

comprometer palmas y plantas5. Estas manifestaciones clínicas y su gravedad están intimamente relacionadas con el mecanismo patogénico común a todas las rickettsiosis, que es la vasculitis de pequeño-mediano vaso. Todas las especies de Rickettsia no son igual de patógenas; así, mientras R. rickettsii puede provocar con frecuencia cuadros clínicos muy graves con alta mortalidad, R. parkeri provoca cuadros mucho más leves y de momento no se ha descrito mortalidad. El estado inmunológico del paciente y la respuesta inflamatoria mediada por diferentes citoquinas van a determinar, junto a los factores antes señalados, las manifestaciones clínicas y su gravedad. En los cuadros graves se puede observar compromiso orgánico del sistema nervioso central, pulmonar, cardíaco, renal, trastornos de la coagulación y finalmente falla multiorgánica5.

En los exámenes generales de laboratorio se puede encontrar trombocitopenia, leucopenia o leucocitosis, aumento de las transaminasas hepáticas y de reactantes de fase aguda como la proteína C reactiva-PCR entre otros, sin que exista ninguna determinación bioquímica o hematológica específica de rickettsiosis.

Rickettsia rickettsii

Es el agente productor de la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, la más grave de las rickettsiosis transmitidas por garrapatas. Se han documentado casos humanos de R. rickettsii en los siguientes países de la región: Brasil, donde es conocida como fiebre manchada brasileña6-10, México11-14, Panamá15-17, Costa Rica18-20, Colombia21-26 y Argentina27,28. Muchos de estos casos se han producido como brotes familiares o en zonas geográficas cercanas.

Los síntomas suelen iniciarse entre 5 y 10 días después de la picadura de la garrapata, y dado que gran parte de estas picaduras pueden pasar desapercibidas, se debe tener un alto índice de sospecha. El cuadro clínico incluye fiebre elevada de aparición súbita, con escalofríos, malestar general, mialgias, artralgias, cefalea, vómitos, fotofobia y exantema. Aunque la fiebre y el exantema, en un adecuado ambiente epidemiológico, son los signos que deben hacer pensar en una rickettsiosis, la tríada de fiebre, exantema y antecedente de picadura de garrapata sólo está presente en 3% de los pacientes durante los primeros tres días20. El exantema puede ser maculo-papular y a menudo petequial (Figura 1). Suele iniciarse en extremidades con afectación de palmas y plantas y progresar posteriormente al tronco; en ocasiones se presentan equimosis múltiples con signos de vasculitis grave (Figura 2)8,12,16,21,27. La frecuencia de exantema es variable en las distintas series, habiéndose descrito entre 18 y 100%8,12,13,20,23,25. Se han observado manifestaciones gastrointestinales, en especial en los niños, consistentes en náuseas, vómitos y dolor abdominal9,10,13,15,25,27. En un paciente se describió edema periorbitario con corioretinitis27. De forma muy excepcional, (solamente en dos comunicaciones en Latinoamérica), se ha documentado la presencia de escara en el sitio de la picadura y linfadenopatía regional11,17. En aproximadamente 25% de los casos se presentan síntomas de gravedad, como insuficiencia respiratoria, shock, ictericia, insuficiencia renal, efusión pericárdica y pleural, manifestaciones hemorrágicas que incluyen necrosis de dedos, ortejos o del pabellón auricular y compromiso neurológico en forma de convulsiones, disminución de la conciencia, parestesias, rigidez de extremidades y debilidad muscular8,10,12,13,15-17,21,24,27-29. En los casos de desenlace fatal, éste se produce por insuficiencia respiratoria o falla multiorgánica23,27,28.

En los exámenes de laboratorio se puede apreciar leucocitosis o leucopenia con desviación izquierda, trombocitopenia, hiponatremia, hipoalbuminemia, aumento de las transaminasas y creatininemia, y ocasionalmente albuminuria8,10-13,16,17,20,21,23,25-28. Las publicaciones que incluyen análisis de líquido cefalorraquídeo han mostrado un resultado alterado en 6 de 9 pacientes, con pleocitosis mononuclear en tres y polimorfonuclear (PMN) en tres10,12,27. En estos casos, la cuantía de los leucocitos en el LCR no ha superado las 213 células por mm3.

El compromiso multisistémico secundario a la vasculitis generalizada es evidenciado en las autopsias, habiéndose documentado miocarditis, encefalitis, nefritis, neumonía intersticial y linfadenitis generalizada, entre otros10,16,17,20,24,25,27,28. La vasculitis es del tipo linfohistio-citario11 o necrosante27. En una de las comunicaciones se destaca la ausencia de compromiso inflamatorio cerebral a pesar del compromiso neurológico grave, con convulsiones y coma28, lo que parece estar asociado a mayor letalidad en los primeros días30.

En la Tabla 1 se muestra la frecuencia de algunos de los signos y síntomas más habituales en algunas de las series publicadas.

 

Tabla 1. Principales signos y síntomas de la infección por Rickettsia rickettsii en series latinoamericanas
 

 

Varias publicaciones destacan que es muy frecuente la falta de sospecha clínica de la etiología por Rickettsia, lo que sin lugar a dudas contribuye a una mala evolución de los pacientes e incluso a un desenlace fatal. Los diagnósticos clínicos iniciales en estos casos han sido fiebre amarilla15,21, meningitis27, fiebre, petequias y cefalea16, meningococcemia12, sarampión19,27, dengue o dengue he-morrágico12,13,23,26, leptospirosis10,12-14, encefalitis equina16, síndrome HELP en mujeres embarazadas17 y sepsis12.

Varios autores indican un predominio de la afectación y gravedad de la infección en niños13,14,27-29. Zavala-Castro y cols. indican en su serie que los niños fueron los únicos que presentaron afectación neurológica (convulsiones) y que en ellos se concentraron las muertes (3 de 9 pacientes), incluyendo un recién nacido de 9 días de vida13. Todas estas muertes se produjeron en las primeras 24 h de ingreso en el hospital. En ninguno de los niños se sospechó rickettsiosis, por lo que no recibieron la terapia apropiada13. En otro brote de cuatro casos fatales, tres eran niños28. Finalmente, en un brote que afectó a seis niños, se produjo el óbito en cinco de ellos9.

Como se ha mencionado, la mortalidad es elevada y es debida a falla multisistémica secundaria a la vasculitis generalizada. La infección por R. rickettsii es la rickettsiosis más grave, con tasas de letalidad fluctuantes entre 20 y 40% y hasta 95%. En Costa Rica se comunicó la muerte de dos de nueve pacientes12, y de tres pacientes en dos meses en dos localidades rurales19. En Argentina fallecieron dos niños en un brote de seis27 y los cuatro casos (100%) en el brote descrito por Padock y cols.28. En Colombia se comunicaron 62 muertes en el primer brote de 65 pacientes descrito por Patino y cols., en 193721; dos muertes en el brote de los Córdobas23; cuatro muertes en un brote que afectó a 15 personas25 y cuatro fallecimientos en la serie de 20 pacientes de Hidalgo y cols.26. En Panamá, seis de los 10 casos comunicados en 10 años resultaron fatales16 y se produjeron tres muertes en un brote familiar en 201117. En México fallecieron dos de nueve casos12 y 10 de los 21 casos ocurridos durante un año14. En Brasil murieron ocho de 17 pacientes8 y cuatro de seis pacientes7.

Concomitantemente a la afectación humana se ha comunicado afectación de animales domésticos. Así Zavala-Castro y cols. comunican la muerte de un perro y una oveja de una familia en la que se diagnosticó un caso humano fatal11. En otra publicación se ha reportado la muerte de dos perros y la recuperación de un tercero con doxiciclina en un hogar donde hubo dos casos humanos fatales24. También se ha documentado la infección por R. rickettsii en dos perros en Brasil, en este caso sin relación a la aparición de casos humanos31.

En cuanto a las secuelas, de siete supervivientes de una serie de nueve pacientes, cuatro curaron sin secuelas y tres con secuelas neurológicas del tipo de déficit motor con dificultad para la marcha, el habla, la deglución e indiferencia a los estímulos externos12. En otras series también se han comunicado secuelas neurológicas27.

El principal vector de R. rickettsii en Latinoamérica es Amblyomma cajennense, reportado en México2,11,13,14, Brasil2,7,9,10, Panamá2,15,16, Argentina2,28, Costa Rica2,20 y Colombia2,21,24. También se ha documentado su presencia en A. aurelatum en Brasil, Haemaphysalis leporispalustris en Costa Rica, Dermacentor nitens en Panamá, Amblyomma imitator y Rhipicephalus sanguineus en México2.

Rickettsia parkeri

Esta especie fue descrita por primera vez en 1939 en garrapatas Amblyomma maculatum en E.U.A. y fue considerada no patogénica hasta el año 2004, en que se reconocieron los primeros casos humanos32,33. Varios casos que inicialmente fueron diagnosticados como fiebre de las Montañas Rocosas en E.U.A. posteriormente han sido diagnosticados como infección por R. parkeri34,35. Las características clínicas observadas en 12 pacientes y 92 niños diagnosticados en E.U.A. han sido resumidas en sendos artículos36,37. En Latinoamérica se han comunicado casos humanos en Uruguay, Argentina y Brasil38-39.

En Uruguay, se sospechó la implicación de R. parkeri de forma paralela a la descripción en E.U.A. como agente causal de las fiebres manchadas transmitidas por garrapatas. Así, se encontró R. parkeri en un ejemplar de A. triste retirado del cuero cabelludo en una paciente que desarrolló fiebre y exantema maculo-papular con linfadenopatía regional40. En ese país, los primeros casos de rickettsiosis tras picadura de garrapatas fueron atribuidos inicialmente a R. conorii y consistieron en la comunicación de tres y 12 pacientes respectivamente, que presentaron fiebre, lesión maculo-papular y/o escara en el sitio de la picadura asociada a linfadenopatía regional dolorosa y ocasional exantema41,42. Posteriormente, estos casos fueron atribuidos a R. parkeri al identificar su presencia en A. triste40,43. También en Uruguay, otros tres casos han sido atribuidos a R. parkeri mediante serología utilizando antígenos purificados44. Recientemente se ha publicado un nuevo caso confirmado por RPC en España, en un viajero procedente de Uruguay que presentó fiebre, escara y exantema maculo-papular38.

En Argentina, el primer caso probable de infección por R. parkeri corresponde a un hombre que desarrolló fiebre, mialgias, exantema y una lesión papulo-erosiva asociada a linfadenopatía local en el sitio de la picadura de una garra-pata45. Posteriormente, se identificó R. parkeri mediante técnicas de RPC en A. triste recolectadas en la misma área geográfica46. Recientemente, se han comunicado nueve casos sospechosos entre 2004 y 2009, en dos de los cuales se pudo confirmar la presencia de R. parkeri por RPC de la escara39. Todos tenían antecedentes de picadura de garrapata durante actividades recreativas o laborales. Ocho de ellos presentaron escara de inoculación indolora de 1 a 1,5 cm de diámetro, fiebre de seis días de duración como promedio, exantema maculo-papular no prurítico, en extremidades y tronco, asociado frecuentemente a pústulas o vesículas y a veces a petequias. Además de las manifestaciones bien conocidas y comunes para todas las rickettsiosis, como cefalea, mialgias, artralgias, se observó en algunos casos odinofagia, diarrea, fotofobia e inyección conjuntival. Todos presentaron un curso relativamente benigno recuperándose tras la terapia con doxiciclina39. En ese país las picaduras por garrapatas se producen principalmente entre agosto y noviembre, época en que los ejemplares adultos son relativamente abundantes y buscan alimento47. En la Figura 3 se muestra un paciente con infección por R. parkeri, confirmada mediante RPC, en la que se observan signos de celulitis local con escara y exantema maculo-papular acompañante.

En Brasil, se han publicado dos pacientes afectados de una infección por un "nuevo agente", cuya secuencia molecular muestra un alto porcentaje de similitud con R. parkeri, R. africae y R. sibirica. El primer paciente procedía del bosque lluvioso Atlántico de Brasil, y presentó una picadura de garrapata en la espalda desarrollando 10 días más tarde fiebre, exantema macular, mialgias, artralgias y una escara en el sitio de la picadura. Tras la instauración de un tratamiento con doxiciclina se produjo una rápida mejoría48. El segundo caso fue picado por una garrapata mientras hacía actividades deportivas en una región semiárida de Bahía, y nueve días después desarrolló fiebre alta (hasta 40°C), mialgias, edema y dolor en sitio de la picadura que evolucionó a escara y adenopatía regional dolorosa. Además desarrolló un exantema maculo-papular generalizado y lesiones ulceradas dolorosas en la mucosa oral. Los síntomas remitieron rápidamente tras el inicio de tratamiento con doxiciclina49.

El principal signo clínico que distingue la infección por R. parkeri de la fiebre de las Montañas Rocosas es la frecuente presencia de una escara en el sitio de la mordedura de garrapata, similar a la "tache noir" de la fiebre exantemática Mediterránea, y su curso clínico benigno. Considerando la conocida reactividad cruzada entre las diferentes especies de Rickettsia en los test serológicos, se estima que muchos de los casos diagnosticados como fiebre de las Montañas Rocosas, en particular aquellos que se han presentado con escara, probablemente correspondían a infecciones por R. parkeri36.

El principal vector de R. parkeri en Latinoamérica es A. triste40,43,46,50,51 aunque ha sido aislado también en A. tigrinum en Bolivia52. Considerando que A. triste es endémico en al menos 12 otros países de Latinoamérica, se estima que esta infección podría estar presente en la mayor parte de la región43. La elevada tasa de infección de la población de garrapatas del género Amblyomma con R. parkeri comparada con la de R. rickettsii en sus vectores sugiere que existe una gran cantidad de infecciones por este agente que no son adecuadamente identificadas53.

En la Tabla 2 se indican las principales diferencias clínicas entre R. rickettsii y R. parkeri, los dos agentes más frecuentemente identificados en la región.

 

Tabla 2.- Manifestaciones clínicas de las dos principales rickettsiosis de Latinoamérica
 

 

Rickettsia felis

A pesar de que el vector reconocido de esta Rickettsia es la pulga del gato (Ctenocephalides felis), se la ha identificado en varios otros vectores54, incluidas las ga-rrapatas55,56. Este hecho, junto a la importante emergencia de casos de infección humana y su amplia distribución en Latinoamérica, motivan que se incluya en esta revisión. Rickettsia felis ha sido identificada causando enfermedad en humanos en varios países de Europa, África, Australia y Nueva Zelanda57. En dos de las publicaciones de Europa se aprecia agregación de casos58,59 y también en una publicación de Australia60. En Latinoamérica se han comunicado numerosos casos en México61-63 y Brasil64,65. Los síntomas incluyen fiebre, cefalea, artralgias, mialgias, síntomas respiratorios y abdominales. El exantema se presenta en menos de 50% de los casos, como macular o maculo-papular pero no petequial. No se ha comunicado escara de inoculación. Los casos reportados en Europa y Australia han presentado un curso leve, con rápida recuperación, tanto con o sin terapia antimicrobiana, con la excepción de una niña en Australia que presentó compromiso de coagulación y edema pulmonar requiriendo una corta estadía en una unidad de cuidados intensivos60. A diferencia del curso mayoritariamente benigno observado en otros continentes, en Latinoamérica se ha descrito compromiso de sistema nervioso central en algunos pacientes, consistentes en pérdida auditiva, meningismo y coma63,64. No se han comunicado muertes por R. felis.

Rickettsia massiliae

El único caso adquirido en América hasta la fecha corresponde a una mujer diagnosticada en España, que adquirió la infección en Buenos Aires donde había extraído garrapatas a su perro. La paciente presentó fiebre, exantema maculo-papular purpúrico generalizado, que incluía palmas y plantas, efusión pleural y una escara en la pierna en la que se identificó R. massiliae por RPC66. Este agente ha sido encontrado en R. sanguineus en E.U.A.67 y en Argentina68.

Rickettsias identificadas en garrapatas presentes en Latinoamérica sin poder patógeno demostrado para humanos

Las especies de Rickettsia y Candidatus a nuevas especies que se detallan a continuación hasta el momento no se han asociado con el desarrollo de manifestaciones clínicas. Sin embargo, se incluyen puesto que se debe considerar que pueden ser causa de enfermedad, al igual que ha sucedido con otras especies de Rickettsia a lo largo de la historia.

Rickettsia bellii

Esta especie ha sido encontrada en diversas especies de Amblyomma en Brasil y Argentina2,73 y más recientemente en El Salvador69.

Candidatus rickettsia andeanae

Este agente fue encontrado por primera vez en un Amblyomma spp. del norte de Perú70. Estudios filogenéticos mostraron que pertenece al grupo de las fiebres manchadas71. Ha sido identificada posteriormente en A. parvum en Córdova, Argentina72, en A. maculatum en E.U.A.74 y recientemente en A. triste y A. tigrinum de zonas rurales en varias regiones de Chile75,76.

Rickettsia sp. strain colombianensi

Este nueva cepa de Rickettsia fue aislada recientemente en garrapatas A. dissimile, R. micropus y otros Amblyomma spp., recogidas sobre iguanas y vegetación en la región de Montería y Los Córdobas (Colombia)77.

Conclusiones

Las infecciones por Rickettsias transmitidas por garrapatas constituyen zoonosis emergentes de creciente reconocimiento e importancia en el mundo. Sin embargo, aún existe un importante sub-diagnóstico que puede llevar a un peor pronóstico de los enfermos. En este artículo se resumen las características clínicas de la infección por R. rickettsii, R. parkeri, R. felis y R. massiliae reportadas en Latinoamérica. También se indican rickettsias de reciente identificación en la región, de las que aún no se ha demostrado un rol patógeno para las personas.

Agradecimientos. A Rodrigo Angerami del Hospital of Clinics, State University of Campinas/UNICAMP. Health Department Surveillance, Campinas, São Paulo por la cesión de la Figura 1 y 2 correspondientes a exantemas en pacientes afectos de infección por Rickettsia rickettsii.

 

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Recibido: 22 de enero de 2014 Aceptado: 15 de mayo de 2014

Correspondencia a: Katia Abarca Villaseca katia@med.puc.cl; abarcakatia@ gmail.com

 

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