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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.31 no.6 Santiago dic. 2014

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182014000600018 

Caso Clínico

 

Queratitis por Lasiodiplodia theobromae: comunicación de un caso y revisión de la literatura

Keratitis by Lasiodiplodia theobromae: a case report and literature review

 

Margarita Samudio, Florentina Laspina, Norma Fariña, Alicia Franco, Herminia Mino de Kaspar y Gustavo Giusiano

Universidad Nacional de Asunción, Paraguay.
Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud. Laboratorio de Microbiología (MS, FL, NF).
Banco de Ojos, "Don Fernando Oca del Valle" (AF).

Clinical Ophtalmology der Universitat Munchen (Munich, Alemania) (HMK).

Universidad Nacional del Nordeste, Argentina.
Instituto de Medicina Regional. Departamento de Micología (GG).

Los autores declaran no tener conflictos de interés. Financiamiento: Fundación Georg_Hannelore Zimmermann, Munich, Alemania.


We report a case of mycotic keratitis caused by Lasiodiplodia theobromae in a 60-year-old man with a history of ocular trauma with vegetable matter. Ophthalmological assessment with slit-lamp and microbiological evaluation of the corneal ulcer by conventional microbiological techniques were performed. Mycology study of the corneal scraping showed the presence of fungal filaments and the isolate was identified as Lasiodiplodia theobromae. Patient was treated with natamycin 5% and fluconazole 0.2% for 37 days. The infection was controlled but the corneal scars required a cornea transplant. This is the first case of keratitis by Lasiodiplodia theobromae in Paraguay. Difficulties in the management of these cases, which often requires surgical procedures, are discussed.

Key words: Mycotic keratitis. Lasiodiplodia theobromae. Paraguay.


Resumen

Se presenta un caso clínico de queratitis causada por Lasiodiplodia theobromae en un agricultor de 60 años de edad, con antecedentes de un trauma ocular con un vegetal. Se realizó un examen oftalmológico con lámpara de hendidura y estudio microbiológico de la úlcera corneal por técnicas microbiológicas convencionales. El examen micológico del raspado corneal reveló la presencia de hifas septadas y el cultivo fue identificado como Lasiodiplodia theobromae. El paciente fue tratado con natamicina al 5% y fluconazol al 0,2% durante 37 días. La infección fue controlada, sin embargo, el paciente quedó con cicatrices corneales y con necesidad de trasplante. Es el primer caso de queratitis por Lasiodiplodia theobromae en Paraguay. Se discute la dificultad de manejo de estos casos que a menudo requieren procedimientos quirúrgicos y trasplante de córnea.

Palabras clave: Queratitis micótica, Lasiodiplodia theobromae, Paraguay.


 

Introducción

La queratitis infecciosa constituye una de las principales causas de ceguera no reversible en el mundo1. Dentro de las etiologías, las de origen fúngico se presentan desde 6 a 60%, dependiendo principalmente de la localización geográfica2-5. Se considera una infección oportunista asociada principalmente a trauma ocular con materiales vegetales. Los hongos filamentosos, entre ellos, Fusarium spp. y Aspergillus spp. son los agentes etiológicos de mayor frecuencia2-7. En cambio, en países desarrollados la causa principal se relaciona al uso de lentes de contacto, siendo más frecuente la infección por levaduras, como Candida spp6.

La queratitis fúngica es una entidad de peor pronóstico que una infección bacteriana y requiere de un diagnóstico precoz para evitar consecuencias irreversibles6,7.

Caso clínico

Paciente agricultor de 60 años de edad, con antecedente de trauma ocular con material vegetal, consultó por una disminución brusca de la agudeza visual de 48 h de evolución, acompañado de dolor ocular moderado y fotofobia. Al examen oftalmológico, el ojo derecho presentaba una agudeza visual de 20/100 con el segmento anterior normal y el ojo izquierdo con una buena proyección luminosa en los cuatro cuadrantes y una úlcera central de 0,6 x 0,6 mm con bordes difusos. El paciente refirió como co-morbilidad una hipertensión arterial de dos años de evolución.

Se realizó el diagnóstico clínico de una queratitis infecciosa. Se tomó una muestra de la úlcera para estudio microbiológico e inmediatamente se inició tratamiento tópico con fluconazol 0,2% y moxifloxacina 0,5% cada 1 hora.

A las 24 h, en el primer control, el examen micológico directo reveló la presencia de elementos fúngicos, por lo que se agregó natamicina 5% en gotas cada una hora y se espació la administración de moxifloxacina tópica cada 3 h. Como el paciente refirió intenso dolor ocular, se prescribió colirio de atropina, tres veces al día.

En el segundo control, a las 48 h, se observó una hiperemia conjuntival moderada y tres lesiones satélites. En el tercer control, a las 72 h, el paciente refirió dolor ocular muy intenso por lo que se le prescribió nuevamente atropina en gotas. La queratitis y las lesiones satélites siguieron sin cambios, observándose colgajos corneales. Se continuó tratamiento con natamicina y fluconazol tópico y moxifloxacina en gotas, 4 veces al día.

Después de una semana, el paciente refirió menos dolor ocular y se observó ligera mejoría de la lesión, por lo que se suspendió la moxifloxacina. En los seis siguientes controles, las lesiones satélites ya no fueron visibles, hubo disminución de los colgajos corneales, el tamaño de la queratitis disminuyó a 0,5 x 0,5 mm y el paciente ya no refirió dolor.

Después de 41 días de tratamiento se observó ausencia de actividad en la lesión, sin embargo, persistió la cicatriz corneal.

El último control se realizó tres meses después del traumatismo ocular, momento en que se recomendó cirugía de cataratas y trasplante de córnea debido a la cicatrización de la córnea.

Estudio microbiológico

El material de raspado de la lesión corneal fue realizado por el médico oftalmólogo con espátula de Kimura y se envió para estudio microbiológico al Instituto de Investigaciones en Ciencias de la Salud.

En el examen en fresco con KOH 10% (40X) y en la tinción de Gram se observaron hifas septadas ramificadas.

Los cultivos bacterianos se realizaron en caldo tioglicolato a 35°C y en agar sangre y agar chocolate en atmósfera de CO2 al 5% a igual temperatura; todos resultaron negativos.

Los cultivos para hongos se realizaron en agar Sabouraud y agar papa dextrosa y se incubaron a 28°C. A las 72 h de incubación se obtuvo desarrollo de colonias de un hongo filamentoso de aspecto flocoso, coloración inicialmente blanca y que se fue oscureciendo con el tiempo tomando finalmente una coloración gris oscura a los 7 días y con abundante micelio aéreo, sin difundir pigmento al medio de cultivo. La colonia fue derivada al Departamento de Micología del Instituto de Medicina Regional de la Universidad Nacional del Nordeste (Argentina) para su identificación. La micro-morfología reveló la presencia de picnidios color café oscuro a negro con paráfisis hialinas septadas. Conidios elipsoidales de (18-30) x (10-15) μηι, inicialmente hialinos y no septados que al madurar se observaron de color marrón oscuro con un septo medio y con estrías longitudinales (Figura 1). El aislado fue identificado como Lasiodiplodia theobromae (Pat.) Griffon & Maubl., según la referencia bibliográfica de Alves y cols8.

 

Figura 1. Características de Lasiodiplodia theobromae: a. conidias jóvenes hialinas
aceptadas y conidias maduras de 25 μm, oscuras y septadas; b. picnidio entre porta
y cubreobjetos (10X).

 

No se determinó la sensibilidad antifúngica debido a que no se hace de rutina y no hay metodologías de referencia que estandaricen el estudio de sensibilidad para este hongo.

Discusión

Lasiodiplodia theobromae (Pat.) Griffon & Maubl. es la especie tipo del género Lasiodiplodia. Es un as-comycete pleomórfico y plurívoro que tiene una amplia distribución geográfica pero con mayor prevalencia en áreas tropicales y subtropicales8.

Este agente ha sido reportado como agente causante de sinusitis, neumonía, onicomicosis, absceso glúteo, feohifomicosis subcutánea y de varias patologías oculares, entre ellas, más frecuentemente queratitis y escleritis9-11. Sin embargo, L. theobromae sigue siendo una causa excepcional de queratitis micótica con menos de 50 casos publicados en el mundo. En la Tabla 1 se presentan los casos de queratitis humana causada por L. theobromae reportados en la literatura médica11-28.

 

Tabla 1. Resumen de publicaciones de queratitis por Lasiodiplodia theobromae

 

En 1967, Puttanna y cols.12 informaron los dos primeros casos de queratitis por este hongo en la India. Posteriormente, surgieron otros reportes también en India; Sri Lanka, sur de los E.U.A y de otros países1113-28 que confirmaron la capacidad patogénica oportunista de este hongo para la córnea humana.

En Brasil, en un estudio retrospectivo de 32 años sobre queratitis en adultos mayores se mencionan dos casos causados por este hongo4. En Ghana, L. theobromae ha sido asociada a 5,5% de las queratitis micóticas y en India entre 0,3% y 3,9%21,30.

En países tropicales como Paraguay, la incidencia de queratitis por hongos es relativamente alta debido a las condiciones climáticas31; sin embargo, el caso que se presenta es la primera comunicación de una queratitis causada por L. theobromae.

En general las queratitis micóticas pueden ser graves y en ocasiones evolucionan a una endoftalmitis y panoftalmitis. El 82% de los casos de queratitis causadas por L. theobromae en la India fueron graves y, en los casos no tratados correctamente o en aquellos donde fueron utilizados corticosteroides tópicos, las úlceras producidas por este hongo se diseminaron y comprometieron las capas más profundas de la córnea, con extensión intraocular o la formación de descemetocele32. En uno de los casos de queratitis por L. theobromae estudiados en Miami, E.U.A, se observó el hongo en la córnea e invadiendo la membrana de Descemet, requiriendo un tratamiento queratoplástico después del empleo tópico de natamicina por 11 días15. Se ha afirmado que L. theobromae puede causar una queratitis grave que no responde al tratamiento médico y que requiere queratoplastia penetrante15,22. En nuestro caso L. theobromae produjo una invasión corneal, con lesiones satélites y colgajos corneales, dejando lesiones cicatriciales con indicación de trasplante de córnea.

En base a la bibliografía revisada, presentada en la Tabla 1, se observa que la infección por este hongo frecuentemente es el resultado de la inoculación directa, sin otro factor agravante asociado. En nuestro caso, el paciente tenía el antecedente de un trauma en la córnea con material vegetal y sólo refería hipertensión arterial como enfermedad subyacente.

La virulencia de los hongos fitopatógenos está relacionada con una serie de mecanismos que les dan la capacidad de adaptarse al hospedero. Estos cambian su morfología, según estímulos físicos y fisiológicos, para lograr la infección y forman estructuras particulares para promover la penetración, como tubos germinativos, apresorios y agregados hifales más complejos. La penetración puede verse favorecida por digestión enzimática33,34. Lasiodiplodia theobromae expresa proteínas extracelulares con actividades proteolíticas y moléculas extracelulares con propiedades citotóxicas sobre líneas celulares Vero34. Para el tratamiento de las queratitis se utilizan principalmente tratamientos tópicos, mientras que para las endoftalmitis tratamientos tanto sistémicos como locales35. En muchos países el fármaco de elección para las queratitis por hongos filamentosos es la natamicina36; sin embargo, se ha reportado una baja tasa de tratamiento exitoso por la escasa penetración ocular del fármaco37. Voriconazol, un derivado sintético del fluconazol, se ha convertido en los últimos años en una alternativa prometedora para el tratamiento de esta patología, dada su excelente penetración ocular y su gran espectro antifúngico38, siendo el fármaco actualmente recomendado para el tratamiento de queratitis por hongos filamentosos35.

La mayoría de las publicaciones acerca de queratitis producidas por hongos dematiáceos muestran una proporción significativa de casos debidos a L. theobromae, sin embargo, no hay información sobre los resultados del tratamiento (Tabla 1). La evaluación de la efectividad a la terapia se basa en reportes de casos. En general, L. theobromae tiene escasa respuesta al tratamiento por lo que se requiere finalmente queratoplastia15,17,28.

Se ha descrito resistencia in vitro de aislados oculares de L. theobromae a miconazol, ketoconazol, itraconazol, econazol y natamicina, según la revisión realizada por Thomas39. En la publicación de Saha y cols.28, el aislado de L. theobromae mostró resistencia in vitro a itraconazol y fluconazol y sensibilidad a voriconazol (1 μg/ml) y a anfotericina B (4 μg/ml); sin embargo, observaron una falta de respuesta clínica al tratamiento inicial con voriconazol tópico, lo que llevó a la progresión de la lesión requiriendo posteriormente una queratoplastia terapéutica. Si bien se ha demostrado que voriconazol tiene buena penetración ocular, es probable que con el tratamiento tópico inicial no se haya alcanzado los valores de CIM a nivel ocular38. En nuestro caso, la sensibilidad in vitro no fue realizada y el tratamiento con natamicina y fluconazol controló la infección, sin embargo, el paciente quedó con cicatrices en la córnea con necesidad de trasplante.

En conclusión, L. theobromae es un patógeno oportunista para el ser humano que causa fundamentalmente queratitis micóticas graves las cuales, muchas veces, requieren de procedimientos quirúrgicos y trasplante de córnea. Es muy importante el rápido diagnóstico de estas afecciones con la identificación del agente etiológico a fin de evitar o minimizar consecuencias irreparables.

Agradecimientos. Este trabajo fue realizado dentro de un proyecto apoyado por la Fundación Hannelore-Georg Zimmermann, Munich, Germany.

 

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Recibido: 10 de abril de 2014
Aceptado: 30 de octubre de 2014

Correspondencia a: Margarita Samudio microbiologia@iiacs.una.py

 

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