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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.33 no.3 Santiago jun. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182016000300014 

Nota Histórica

 

 

Recuerdo histórico de las "Casas de Socorro" que funcionaron en el Chile rural entre 1931 y 1945

Reminiscence of the "Relief Houses" that operated in rural Chile between 1931 and 1945

 

Enrique Laval

Pontificia Universidad Católica de Chile. Facultad de Medicina. Programa de Estudios Médico-estadísticos.

Correspondencia a:


Resumen

En junio de 1929, los Médicos Inspectores de la Beneficencia (Isauro Torres y Enrique Laval M.) hicieron llegar a la Dirección General de la Institución, un plan para que todos los hospitales propendieran a su normalización, el que fue aprobado por la Junta Central en sesión del 19 de julio de dicho año. El plan consistía en escalonar la acción hospitalaria desde las Postas de Primeros Auxilios, o mejor dicho, desde las Casas de Socorro, hasta los grandes hospitales de centro zona (hospitales mixtos y completos). La Casa de Socorro pasaría a ser la célula inicial de la organización hospitalaria, ubicada en los villorrios y lugares de atracción de las poblaciones rurales. Finalmente, acentuaremos que las Casas de Socorro fueron establecimientos destinados a la medicina preventiva y curativa en el medio rural.

Palabras clave: Casas de Socorro, medicina preventiva, servicios de sanidad, salud rural.


In June 1929, the medical charity inspectors (Isauro Torres and Enrique Laval M.) submitted to the Direction of the Institution a plan for the normalization of all hospitals, which was approved by the Central Board at its meeting on 19 July of that year. The plan was to phase in the hospital action from the First-aid Posts or "Relief Houses" to the large referral hospitals. The "Relief House" would become the initial phase of hospital organization, located in rural areas. Finally, we emphasize that the Relief Houses were establishments for preventive and curative medicine in rural areas.

Key words: Relief, preventive medicine, health services, rural health.


 

En 1933, Domingo Tocornal Matte y Enrique Laval Manrique presentaron al Tercer Congreso Chileno de Asistencia Social una relación muy interesante, sobre un concepto difundido y atribuido a la vida del campo, respecto a condiciones higiénicas de tal manera favorables, que no podrían ser comparadas con el medio urbano. Pero al examinar cuidadosamente los factores de superación, como serían la luz solar y la vida al aire libre, estos no lograban vencer las malas habitaciones, el agotamiento físico causado por las deficientes condiciones laborales, la sub-alimentación, la contaminación del agua de bebida y de la leche, considerados los métodos primitivos de ordeña y conservación de ella, y por último, la carencia de servicios médicos curativos y preventivos. Todos estos factores que colocan a la vida agrícola en un nivel inferior a la vida urbana. En la guerra europea de 1914-1918, se puso de relieve la realidad dolorosa de estas circunstancias, al comprobar los índices elevados de campesinos eliminados del servicio a causa de la tuberculosis u otras enfermedades incompatibles con la vida de campaña, en una proporción de 3 a 1 en relación con los individuos provenientes de las ciudades.

El quebrantamiento de la fórmula "la asistencia cura y la higiene previene", perdidos ya los contornos tan precisos que antes los separaban, en virtud de la mayor importancia que cada día adquiere la asistencia preventiva, ha motivado una tendencia de unión de los servicios de asistencia y sanidad que, en países de mayor cultura que la nuestra, se ha realizado con ventajas de orden técnico y administrativo. En beneficio de la economía del servicio y de sus resultados, fue conveniente realizar esta fórmula de actividades mancomunada de medicina curativa y preventiva en el medio rural.

Ahora bien, ¿cómo llevarla a la práctica?

En 1923, el profesor doctor Alejandro del Río decía así: "el Dispensario ofrece, sin duda, la forma más práctica de prestar servicios médicos en las pequeñas agrupaciones humanas y no sin razón es la única usada entre nosotros. Sin embargo, no se podría asegurar que es la más perfecta, a lo menos en la forma acostumbrada".

Entre sus defectos debemos señalar su forzada tendencia a la medicina sintomática, dado el escaso tiempo que se puede conceder a cada consultante, además de la ordinaria falta de auxiliares competentes. Si se pudiera contar al lado del médico con una enfermera sanitaria, para ordenar los datos anamnésticos antes de cada consulta, si las instrucciones dadas por el médico fueran anotadas por la enfermera y ésta quedara encargada de su aplicación, se lograría suprimir buena parte de sus defectos.

El sistema se mejoraría notablemente, agregando al servicio propiamente de Dispensario, las visitas domiciliarias a cargo de la misma enfermera. Estas visitas tendrían por objeto, no sólo la mejor ejecución de las prescripciones del médico, sino también influir en mejorar las causas de insalubridad de la habitación, los hábitos de vida, el régimen alimenticio y enseñar las prácticas fundamentales de la profilaxis y de la puericultura.

Un Dispensario así comprendido es el organismo más apto para combinar las actividades sociales de finalidad tanto médicas como sanitarias y el indicado para servir a la población rural.

Si estuviera indicada la internación del consultante, correspondería al establecimiento procurar el traslado del enfermo y asegurar su recepción en el nosocomio más próximo.

El Dispensario debería contar, por fin, con un buen servicio de parto a domicilio y aún disponer de locales y elementos para hospitalizar a las parturientas en determinados casos.

Este concepto vino a romper con las tendencias tradicionales de considerar como el desiderátum de los servicios asistenciales en la zona agrícola al viejo y rutinario Dispensario Municipal. Pronto se agregó la necesidad de agrupar bajo un mismo organismo todas las actividades destinadas al fomento de la salud pública, creando centros de sanidad que constituyeron parte integrante de las organizaciones generales y vinculadas íntimamente a los demás institutos de asistencia o higiene. Sólo actuando en ambos sentidos de la medicina (curativa y preventiva al mismo tiempo y bajo una misma dirección), se ofreció la certidumbre de poder alcanzar el resultado apetecido.

De aquí nació la Casa de Socorro que, ante todo, representaba una organización1,2. En efecto, dentro del encadenamiento de los servicios de asistencia social, la Casa constituyó el organismo elemental de la asistencia social y el instrumento que servía simultáneamente a la medicina preventiva y curativa en el medio rural.

 

Asistencia médica curativa

Para obtener los mejores resultados se requiere que el número de enfermos sea limitado para que el médico disponga del tiempo necesario para llegar a un diagnóstico aproximado, el cual puede ser perfeccionado posteriormente por los medios de laboratorio que los hospitales, dentro de cuya zona de atracción se encuentra la Casa de Socorro, están obligados a proporcionarle.

La atención domiciliaria de los enfermos que pueden ser atendidos en sus hogares es indispensable. La conexión de la Casa con los hospitales asegurará siempre la recepción de los enfermos que se le destinen. Naturalmente que en la Casa se internarían no en forma provisoria, aquellos enfermos que, a juicio del médico, pueden tratarse en forma adecuada. La asistencia médica será complementada por la dental y farmacéutica. La existencia de un personal adiestrado y competente, unida a los medios fáciles de movilización, permitirá la atención permanente de primeros auxilios.

Asistencia preventiva

En los distritos rurales, la importancia de la labor educativa es mucho mayor que la imposición de las leyes y reglamentos, con mayor necesidad que en los centros poblados.

Desde este punto de vista corresponde a la Casa de Socorro:

Protección a la maternidad. A cargo de la matrona residente. Un número adecuado de camas asegurará la asistencia de toda parturienta que solicite los servicios.

Protección al niño. El establecimiento del servicio de puericultura del cual formará parte integrante la Gota de Leche, constituirá el eje de la protección infantil. El examen sistemático de los escolares y la inspección de los locales en que funcionan las escuelas, marcarán la etapa de protección escolar.

Prevención de las enfermedades infecciosas transmisibles. El médico actuará en la declaración de ellas aconsejando los métodos de aislamiento, desinfección y vacunación. La Casa deberá efectuar la vacunación contra la viruela, la difteria, fiebre tifoidea y rabia, evitándose el traslado a Santiago de los mordidos2.

Lucha contra las enfermedades sociales (tuberculosis, venéreas, etc.). La adopción de las medidas higiénicas generales: habitación, alimentación, condiciones de trabajo, etc. constituirán el principal y más eficaz fundamento. Contra las enfermedades venéreas, deberá manifestarse estableciendo una consulta especializada.

Saneamiento del medio rural. Las obras de saneamiento deben basarse en un detenido estudio de los factores pertinentes, siendo esencial la coordinación con todos los organismos interesados en ellas, la que presupone el curso del personal técnico y nadie más indicado para llevarla a cabo que el Médico Jefe de la Casa.

Casa de Socorro y Seguro Obligatorio. Cuando hemos dicho que es indispensable la cooperación de todos los organismos interesados en esta lucha, pensamos siempre en primer lugar en la Caja de Seguro Obligatorio. En Chile, como en todos los países del mundo, la penetración de esta ley ha levantado resistencias en el medio agrícola que tienen por base justificada el hecho de que los beneficios más ostensibles para el asegurado, los de asistencia médica no se obtienen a causa de la carencia de servicios en la zona rural.

Ahora bien la difusión de las Casas de Socorro soluciona en la mejor forma, el problema de la asistencia médica de los asegurados agrícolas. Pero, por la índole de su finalidad ninguna institución puede tener mayor interés en el progreso de la medicina preventiva que la Caja, al unir a sus resultados eficaces su porvenir económico: la Caja necesita disminución del índice de morbilidad y la reducción de las enfermedades. Si la Caja no hace medicina curativa, su porvenir será incierto y el dinero que a ella destine constituirá fondos lanzados al abismo. En consecuencia es de interés inmediato para la Caja cooperar a todos estos problemas que afectan al medio rural y el Reglamento de la Ley 4.054 permite establecerla en forma tan amplia, que por ahora es la única que puede permitir la prestación de créditos para la higienización de las habitaciones2,3.

Personal indispensable para el funcionamiento de una Casa de Socorro. El desiderátum para prestigiar la organización, sería el de un médico higienista que dedicara todas sus actividades al desarrollo de ella como Director, contando con la cooperación de los médicos tratantes.

Como no existe la carrera de médico higienista, deberá recurrirse a un médico general que reciba una enseñanza apropiada de higiene social y medicina preventiva en un curso especial de perfeccionamiento. Esta conducta es esencial, pues si los médicos de nuestras Casas no se compenetran exactamente de la transcendencia y finalidad de la organización, nada habremos ganado y sólo seguiremos contando con el médico rural que encontró la satisfacción de todos sus anhelos en el viejo caserón del Dispensario Municipal.

Para su funcionamiento integral es indispensable que dentro de la zona que sirve cada Casa de Socorro resida el médico. En países de mayor cultura y holgura económica se estima que debe existir un médico por cada dos mil habitantes y aun por cada mil en los sectores rurales, pero si consideramos la dispersión de los habitantes en nuestros campos, la dificultad en los medios de comunicación, podemos concluir que toda zona con un mínimo de 5.000 habitantes deberá contar con un médico residente Director de la Casa de Socorro1,2.

Parece obvio establecer que la función del médico debe ser debidamente remunerada en relación a la actividad de su trabajo y a la indemnización correspondiente por falta de ejercicio profesional libre.

Frente a este personal (médico, enfermeras, auxiliares técnicos, etc.) actúa el administrativo, dándose preferencia al estadístico. La labor eficaz de un servicio sanitario depende de lo completo de su información relativa a la frecuencia de las enfermedades infecciosas a fin de amoldar el programa general de sanidad a las necesidades locales, Equipo de la Casa de Socorro. Hemos dicho anteriormente que una Casa antes que un edificio es una organización, pero para el desarrollo de sus actividades necesita de un equipo. En este orden toda Casa de Socorro debe contar con los medios necesarios para prestar permanentemente atención de primeros auxilios y asistencia en consultorio externo a enfermos de medicina y cirugía general y además atención dental. Debe disponer de todos los medios para trasladar enfermos desde su domicilio a la Casa y de ésta a los hospitales próximos.

Debe contar con los medios para hospitalizar provisoriamente hasta cuatro enfermos y disponer del número de camas suficientes para la atención de partos. Una Gota de Leche con todo su equipo de baños, cocina, autoclave, etc. formará parte integrante del servicio.

La dotación será completada por un gabinete dental y por una farmacia dotada de todos los medicamentos de uso habitual y con un stock permanente renovado de sueros y vacunas.

Los servicios generales (administración, cocina, lavandería, habitaciones del personal, etc.) deberán estar adecuadamente instalados.

Referencias bibliográficas

1. - Tocornal M D, Laval M E. Las Casas de Socorro como organismos de Asistencia y Sanidad en el medio rural. Rev Asist Soc 1933; 2: 13-28.         [ Links ]

2. - Laval M E. El Hospital Moderno. Rev Asist Soc 1940; 9: 273-98.         [ Links ]

3. - Aguiló G J. La Casa de Socorro de Puente Alto y el Servicio Social Rural. Rev Asist Soc 1940; 9: 552-68.         [ Links ]

4. - Ivovich E, Torres I. Orígenes y desarrollo de la Beneficencia Pública en Chile. Rev Asist Soc 1933; 2: 95-151.         [ Links ]


Recibido: 11 de marzo de 2016

Correspondencia a: revinf@sochinf.cl

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