SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.33 número6Endocarditis infecciosa por Abiotrophia defectiva diagnosticada por espectrometría de masas (MALDI-TOF MS) en ArgentinaOsteomielitis crónica por Corynebacterium striatum en una adolescente índice de autoresíndice de assuntospesquisa de artigos
Home Pagelista alfabética de periódicos  

Serviços Personalizados

Journal

Artigo

Indicadores

Links relacionados

  • Em processo de indexaçãoCitado por Google
  • Não possue artigos similaresSimilares em SciELO
  • Em processo de indexaçãoSimilares em Google

Compartilhar


Revista chilena de infectología

versão impressa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.33 no.6 Santiago dez. 2016

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-10182016000600013 

Caso Clínico

 

Pericarditis bacteriana por Cardiobacterium hominis: un caso clínico inusual

Cardiobacterium hominis pericarditis: an unusual case

 

José Salinas, Ailyn Irígoin, Mario Calvo, Carla Concha y Leopoldo Ardiles

Universidad Austral de Chile.
Programa de Especialización en Medicina Interna (JS).
Escuela de Medicina (AI).
Instituto de Medicina, Infectología (MC).
Nefrología (LA).

Clínica Alemana, Temuco.
Infectología adultos (CC).

Correspondencia a:


The case of a male patient under hemodialytic therapy, who developed right heart failure is presented. Echocardiography revealed pericardial effusion, constrictive pattem in the right cavities, septation, without valvular damage and preserved systolic and diastolic function. Pericardial drainage and extensive pericardiectomy was performed obtaining cultures of pericardial tissue positive for an HACEK group organism, Cardiobacterium hominis, with repeatedly negative blood cultures. This is a rare clinical presentation of isolated bacterial pericarditis by an atypical microorganism, without associated endocarditis. The infection mechanisms are presented and the scarce available scientific literature is discussed in this study.

Key words: Pericarditis, Cardiobacterium, heart failure.


Resumen

Se presenta el caso de un paciente de sexo masculino, de 35 años de edad, en hemodiálisis, que desarrolló un cuadro progresivo de insuficiencia cardíaca de predominio derecho. Una ecocardiografía reveló derrame pericárdico con patrón constrictivo en el llenado de cavidades derechas, tabicación, ausencia de daño valvular y buena función sistólica y diastólica del ventrículo izquierdo. Se realizó un drenaje pericárdico con pericardiectomía amplia, aislándose en el cultivo de líquido y tejido pericárdico un microorganismo del grupo HACEK, Cardiobacterium hominis, con hemocultivos reiteradamente negativos. Es un caso infrecuente de pericarditis bacteriana por una bacteria atípica, sin endocarditis. Se postulan los mecanismos de infección y se discute la escasa literatura científica disponible.

Palabras clave: Pericarditis, Cardiobacterium, insuficiencia cardíaca.


 

Introducción

El grupo HACEK (Haemophilus parainfluenzae, Aggregatibacter spp. (Aggregatibacter aphrophilus, Aggregatibacter actinomycetemcomitans, y Aggregatibacter segnis), Cardiobacterium spp. (Cardiobacterium hominis y Cardiobacterium valvarum), Eikenella corrodens, y Kingella spp.1 son bacterias gramnegativas parte de la microbiota oral y del tracto respiratorio superior2, digestivo y genitourinario3. Aunque su patogenicidad es baja, son causantes de 1-3% de las endocarditis2 afectando a pacientes con válvulas dañadas o protésicas en un curso típicamente insidioso que se traduce en una latencia diagnóstica de uno a tres meses. Se han comunicado aproximadamente 100 casos de endocarditis por C. hominis y sólo uno de pericarditis4,5

Cardiobacterium hominis se caracteriza por ser un patógeno infectante de curso crónico, con hemocultivos habitualmente negativos por su crecimiento lento6,7. Aunque tiene una buena susceptibilidad a penicilina8, se han aislado cepas productoras de betalactamasas, por lo que las cefalosporinas de tercera generación, como ceftriaxona, son actualmente los fármacos de elección9,10 De los miembros del grupo HACEK, C. hominis produce casi exclusivamente endocarditis, a diferencia de los otros microorganismos que producen infecciones gastrointestinales, ginecológicas, dentales, hepáticas, oftálmicas, óseas, etc.11 y, cuando causan pericarditis, es como complicación de una endocarditis en curso1.

Actualmente los agentes etiológicos más comunes de pericarditis siguen siendo cocáceas grampositivas (64%) y de ellos los más comunes son Staphylococcus aureus que habitualmente se acompaña de endocarditis12 y Streptococcus pneumoniae, en tanto que para los bacilos gramnegativos es Haemophilus influenzae13. Los factores de riesgo para la pericarditis bacteriana en la era post-antibiótica son la cirugía torácica reciente, enfermedad renal crónica, alcoholismo, artritis reumatoide e inmunosupresión con neoplasias malignas asociadas12-14.

El caso clínico presentado a continuación corresponde a un varón joven, recuperado de una leucemia y en terapia hemodialítica vía catéter permanente, que desarrolló síntomas y signos de una ocupación pericárdica. Se aisló C. hominis en el líquido y tejido pericárdico, sin evidencias microbiológicas ni imagenológicas de localización endocárdica ni extracardíaca.

Caso clínico

Paciente de sexo masculino, de 34 años de edad, con antecedentes de una leucemia mieloide aguda M4 diagnosticada hacía 10 años, tratada exitosamente con citarabina y doxorrubicina, y que se mantenía en remisión completa. Seis años después, se detectó una enfermedad renal crónica avanzada, ingresando a hemodiálisis con un catéter de doble lumen permanente, tunelizado. La etiología de la nefropatía no logró ser precisada y, habiéndose descartado factores obstructivos, fue atribuida a secuelas de episodios de insuficiencia renal aguda y toxicidad por quimioterapia.

Varios meses previo a la consulta había sido sometido a un procedimiento de extracción de molares superiores en la que se le premedicó con 1 g de amoxicilina oral por una vez y había sido intemado en cuidados intensivos por una neumonía bacteriémica por S. pneumoniae. Este último episodio se complicó con un shock séptico, que requirió ventilación mecánica invasora y aminas vasoactivas, siendo dado de alta en buenas condiciones clínicas una semana después.

Tres meses después comenzó a experimentar mala tolerancia a las sesiones de hemodiálisis, por hipotensión, comprobándose además la presencia de una hepatomegalia y ascitis (Figura 1). Al mes siguiente fue ingresado a Urgencias por edema marcado, acompañado en las últimas horas de disnea. Inicialmente se atribuyó a un edema pulmonar agudo, iniciándose hemodiálisis de urgencia y oxigenoterapia de bajo flujo con lo que se logró una respuesta parcial de sus síntomas. En su estudio de laboratorio (muestra tomada en un día sin diálisis) destacaba una anemia moderada normocítica-normocrómica, con hemoglobina de 7,4 g/dl, creatininemia de 5,8 mg/dl y PCR de 7,3 mg/dl. La radiografía de tórax evidenció un derrame pleural bilateral, ascenso de ambos hemidiafragmas y moderada cardiomegalia (Figura 2). Se realizó una ecocardiografía transtorácica que concluyó un derrame pericárdico abundante, de predominio posterior, sin signos de taponamiento pero con claras adherencias de tipo fibrinoide entre el pericardio visceral y parietal, sin imágenes sugerentes de endocarditis (Figura 3a). Se procedió a realizar un drenaje pericárdico percutáneo que dio salida inicial a 120 ml de contenido hemático y los días siguientes a 400 ml del mismo contenido. Los hemocultivos y los cultivos del líquido pericárdico fueron negativos. El control ecocardiográfico post-punción evidenció una disminución de la cuantía del derrame; sin embargo, persistía moderada cantidad de líquido pericárdico en la zona de la pared lateral y posterior del ventrículo izquierdo donde se apreciaban gruesas adherencias que tabicaban esa zona. El llenado del ventrículo derecho mostraba además claras características constrictivas (Figura 3b). El estudio dirigido no mostró vegetaciones ni signos indirectos de endocarditis.

 

Figura 1. Tomografía computada de tórax, abdomen y pelvis:
Hepatomegalia leve a moderada difusa con microdefectos inespecíficos.
Abundante ascitis.

 

Figura 2. Radiografía de tórax. Derrame pleural bilateral,
ascenso de ambos hemidiafragmas y moderada cardiomegalia.
Se observa el catéter de hemodiálisis.

 

Figura 3. Imágenes ecocardiográfícas sucesivas: a) al diagnóstico, previo a la punción
evacuadora: importante derrame pericárdico de predominio posterior, sin signos de
taponamiento; b) Post punción evacuadora: derrame pericárdico moderado persistente,
tabicado y aspecto constrictivo en el llenado de las cavidades derechas; 
c) Postoperatorio, imagen ecocardiográfica normal.

 

En consecuencia, se realizó un tratamiento quirúrgico mediante un drenaje pericárdico y pericardiectomía amplia. Se extrajeron tres muestras correspondientes a líquido pericárdico, tejido pericárdico y fibrina del pericardio que se sembraron de acuerdo al protocolo microbiológico local, inoculando además el líquido pericárdico en frascos de hemocultivo (viales BD Bactec Peds Plus/F, de 1-3 ml) e ingresados a equipo Bactec 9050 BD. A las 48 h de incubación alertaron de crecimiento bacteriano. A continuación, se procedió a subcultivar en placas de agar soya-tripticasa con sangre de cordero al 5%, chocolate Polivitex y Mac Conkey, incubándose por 48 a 72 h a 37° C, en una jarra con sobres generadores de microaerofilia (GEN box CO2, Biomerieux®).

A la tinción de Gram directa de la muestra primaria no se observaron bacterias, por lo que se esperó el resultado de los subcultivos. A las 72 h se observó desarrollo en agar soya-tripticasa con sangre de cordero al 5% y chocolate Polivitex que al examen directo de la colonia mostró filamentos largos, pleomórficos, negativos a la tinción de Gram. Las placas del tejido pericárdico presentaron también desarrollo microbiano a las 72 h. Se procedió a la identificación con pruebas básicas para organismos fastidiosos obteniéndose catalasa negativa, oxidasa positiva, nitratos negativos, además de pruebas adicionales como indol positivo, movilidad negativa, ornitina e hidrólisis de esculina negativa, y producción de ácido de azúcares como glucosa, fructosa, maltosa, manitol, y sorbitol. Se determinó que la bacteria aislada era un bacilo fastidioso, perteneciente al grupo HACEK y las pruebas bioquímicas lo identificaron como C. hominis. No se pudo efectuar antibiograma por condiciones técnicas locales ni envío a laboratorios de referencia.

El estudio histológico del tejido pericárdico obtenido en la cirugía, mostró una pericarditis fibrinosa. La sospecha de etiología tuberculosa fue descartada inicialmente por la negatividad de las tinciones de Ziehl-Neelsen (Figura 4) y auramina en la biopsia pericárdica y posteriormente cultivos bacteriológicos negativos. Las tinciones de tejido pericárdico con PAS y Groccott también fueron negativas para hongos. Se indicó tratamiento con ceftriaxona intravenosa, 2 g diaria, por 21 días para luego retirar el catéter tunelizado y confeccionar una fístula arterio-venosa nativa para hemodiálisis. Rápidamente se observó una desaparición de los episodios de hipotensión durante la diálisis y una franca disminución de la ascitis hasta desaparecer. Hasta el momento, tres años después de la cirugía pericárdica, no ha presentado episodios febriles ni otras morbilidades significativas intercurrentes. Una ecografía realizada a tres meses de la cirugía reveló solo una leve disfunción contráctil del ventrículo derecho (Figura 3c) y su último control, dos años después, fue completamente normal. Desde el punto de vista odontológico ha mantenido controles periódicos sin morbilidad, su tolerancia a hemodiálisis actualmente es óptima y está completamente reintegrado a sus actividades laborales.

 

Figura 4. Biopsia del pericardio: a) Hematoxilina eosina (H-E), 10x, inflamación del
pericardio con edema e infiltración perivascular linfocitaria y escasos polimorfonucleares;
b) H-E, 10x, extenso exudado fibrinoide; c) Tinción de Ziehl-Neelsen, 20x, área sugerente
de granuloma y ausencia de microorganismos ácido-alcohol resistentes.

 

Discusión

Se presenta el caso de un individuo joven con una pericarditis aislada, constrictiva y de evolución prolongada, por C. hominis, en la que no se evidenciaron hallazgos bacteriológicos ni ecográficos de localización endocárdica.

Este microorganismo es un cocobacilo gramnegativo, miembro del grupo HACEK1, reconocido como un agente poco común de endocarditis y cuyos cultivos resultan habitualmente negativos por su lenta tasa de crecimiento y su necesidad de CO2 para crecer de forma óptima15. Otras localizaciones descritas fuera del sistema circulatorio, habitualmente como una localización secundaria por vía vascular, incluyen meningitis16, abscesos abdominales17 y osteomielitis18. Siendo parte de la microbiota orofaríngea5 de la mayoría de los individuos (70%), donde es descrito como avirulento los inóculos de más de 10microorganismos no evidencian infección en animales de experimentación19; sin embargo, pacientes bacteriémicos y con daño valvular o prótesis valvulares cardíacas pueden desarrollar endocarditis. Los factores de riesgo para desarrollar infección por C. hominis están bien documentados en la patogenia de la endocarditis incluyendo los procedimientos dentales y anomalías cardíacas estructurales20; sin embargo, no se han descrito aún factores de riesgo para la infección pericárdica aislada por este microorganismo.

Para el caso de las endocarditis en general, los microorganismos del grupo HACEK dan cuenta sólo de 1-3% del total y su curso oligosintomático habitualmente se traduce en una latencia diagnóstica. Pese a ello, una terapia oportuna con cefalosporinas de tercera generación, con o sin cirugía, puede alcanzar un éxito terapéutico de hasta 90%2.

La presentación clínica insidiosa y el lento crecimiento en medios de cultivo, hace que su diagnóstico sea particularmente difícil19, sin haberse logrado aún establecer el medio ideal ni el tiempo de incubación15, debiéndose esperar, en general, plazos de dos a cuatro semanas de incubación para observar su crecimiento en los cultivos20. En nuestro caso, el crecimiento se obtuvo en cultivo de medio aeróbico del tejido pericárdico a las 72 h y en los cultivos de líquido pericárdico incubados en frascos de hemocultivo.

En la literatura especializada sólo pudimos encontrar un caso de pericarditis por C. hominis sin endocarditis5, el que evidenciaba una hepatomegalia atribuible a una insuficiencia cardíaca derecha y, a diferencia de nuestro paciente, presentaba fiebre. En ese paciente la ecocardiografía mostraba una efusión pericárdica masiva sin signos de taponamiento, sin vegetaciones ni alteración de las válvulas cardíacas, el líquido pericárdico obtenido al momento de la cirugía fue positivo para C. hominis, siendo tratado con cefotaxima por cuatro semanas con resolución ecocardiográfica. Nuestro paciente nunca tuvo signos clínicos ni ecográficos de endocarditis destacando sólo el cuadro de insuficiencia cardíaca de predominio derecho. Adicionalmente, no se encontraron evidencias de daño cardíaco estructural primario ni secuelas imagenológicas de daño valvular en las sucesivas ecocardiografías realizadas con posterioridad, todas con técnica transtorácica (excluyéndose la necesidad clínica de estudios transesofágicos en la fase prequirúrgica por la buena ventana de visualización obtenida y premura de la solución y luego, en el postoperatorio, por la excelente evolución). En cuanto a la patogenia, nos parece razonable proponer la existencia de una base de inmunosupresión generada por la enfermedad renal y el daño medular secundario a su tratamiento quimioterápico previo, sobre la que existieron episodios potencialmente bacteriémicos tales como un procedimiento dental cruento, un episodio de shock séptico, y la presencia de un catéter de hemodiálisis. La persistente negatividad de los hemocultivos asociada a la repetida normalidad en las imágenes valvulares cardíacas orienta a una localización pericárdica exclusiva, de lento desarrollo y baja agresividad.

En situaciones de probables infecciones por bacterias de difícil cultivo pueden ser útiles los estudios de biología molecular en fluidos o tejidos y sólo de esta forma será posible conocer la real prevalencia e infectividad de estos patógenos. Para ello, es de vital importancia contar en forma expedita con laboratorios de referencia que puedan corroborar la identificación microbiológica, realizar antibiogramas en los medios de cultivo requeridos para organismos fastidiosos y complementarlos con los estudios moleculares pertinentes.

Finalmente, resulta importante destacar la importancia de una valoración adecuada de las morbilidades intercurrentes en una situación crónica como la hemodiálisis pues un adecuado diagnóstico y terapia oportuna permiten una solución exitosa con curación completa de una riesgosa enfermedad adicional.

Agradecimientos: Los autores reconocen los valiosos aportes a esta publicación realizados por:

• Dr. Eduardo Garcés, Cardiólogo del Hospital Clínico de Valdivia en los estudios ecocardiográficos.

• La Sra. Tatiana Díaz, Tecnólogo Médico, Sección Microbiología, Clínica Alemana de Temuco en el trabajo de identificación bacteriológica.

• Dra. María Teresa Poblete en las tinciones especiales del tejido pericárdico.

 

Referencias bibliográficas

1.- Janda W M. Update on the HACEK group of fastidious gram-negative bacilli, Part I. Clin Microbiol Newsl 2013; 35: 87-92.         [ Links ]

2.- Revest M, Egmann G, Cattoir V, Tattevin P. HACEK endocarditis: state-of-the-art. Expert Rev Anti Infect Ther 2016; 14: 523-30.         [ Links ]

3.- Lane T, MacGregor R R, Wright D, Hollander J. Cardiobacterium hominis: an elusive cause of endocarditis. J Infect 1983; 6: 75-80.         [ Links ]

4.- Suresh P, Blackwood R A. A pediatric case of Cardiobacterium hominis endocarditis. Infect Dis Rep 2013; 5: e7.         [ Links ]

5.- Kuzucu C, Yetkin G, Kocak G, Nisanoglu V. An unusual case of pericarditis caused by Cardiobacterium hominis. J Infect 2005; 50: 346-7.         [ Links ]

6.- Habib G, Hoen B, Tornos P, Thuny F, Prendergast B, Vilacosta I, et al. Guidelines on the prevention, diagnosis, and treatment of infective endocarditis (new version 2009): the Task Force on the Prevention, Diagnosis, and Treatment of Infective Endocarditis of the European Society of Cardiology (ESC). Eur Heart J 2009; 30: 2369-413.         [ Links ]

7.- Chentanez T, Khawcharoenporn T, Chokrungvaranon N, Joyner J. Cardiobacterium hominis endocarditis presenting as acute embolic stroke: a case report and review of the literature. Heart Lung 2011; 40: 262-9.         [ Links ] 

8.- Wormser G P, Bottone E J. Cardiobacterium hominis: review of microbiologic and clinical features. Rev Infect Dis 1983; 5: 680-91.         [ Links ]

9.- Lu P L, Hsueh P R, Hung C C, Teng L J, Jang T N, Luh K T. Infective endocarditis complicated with progressive heart failure due to beta-lactamase-producing Cardiobacterium hominis. J Clin Microbiol 2000; 38: 2015-7.         [ Links ] 

10.- Maurissen W, Eyskens B, Gewillig M, Verhaegen J. Beta-lactamase-positive Cardiobacterium hominis strain causing endocarditis in a pediatric patient with tetralogy of Fallot. Clin Microbiol Newsl 2008; 30: 132-3.         [ Links ]

11.- Currie P F, Codispoti M, Mankad P S, Godman M J. Late aortic homograft valve endocarditis caused by Cardiobacterium hominis: a case report and review of the literature. Heart 2000; 83: 579-81.         [ Links ]

12.- Dzupova O, Machala L, Baloun R, Maly M, Benes J, Czech Infective Endocarditis Working Group. Incidence, predisposing factors, and aetiology of infective endocarditis in the Czech Republic. Scand J Infect Dis 2012; 44: 250-5.         [ Links ]

13.- Parikh S V, Memon N, Echols M, Shah J, McGuire D K, Keeley E C. Purulent pericarditis: report of 2 cases and review of the literature. Medicine (Baltimore) 2009; 88: 52-65.         [ Links ]

14.- Tatli E, Buyuklu M, Altun A. An unusual complication of pneumococcal pneumonia: acute tamponade due to purulent pericarditis. Int J Cardiol 2007; 119: e1-3.         [ Links ]

15.- Shivaprakasha S, Radhakrishnan K, Kamath P, Karim P. Late prosthetic valve endocarditis due to Cardiobacterium hominis, an unusual complication. Indian J Med Microbiol 2007; 25: 64-6.         [ Links ]

16.- Francioli P B, Roussianos D, Glauser M P. Cardiobacterium hominis: endocarditis manifesting as bacterial meningitis. Arch Intern Med 1983; 143: 1483-4.         [ Links ]

17.- Rechtman D J, Nadler J P. Abdominal abscess due to Cardiobacterium hominis and Clostridium bifermentans. Rev Infect Dis 1991; 13: 418-9.         [ Links ]

18.- Nurnberger M, Treadwell T, Lin B, Weintraub A. Pacemaker lead infection and vertebral osteomyelitis presumed due to Cardiobacterium hominis. Clin Infect Dis 1998; 27: 890-1.         [ Links ]

19.- Malani A N, Aronoff D M, Bradley S F, Kauffman C A. Cardiobacterium hominis endocarditis: two cases and a review of the literature. Eur J Clin Microbiol Infect Dis 2006; 25: 587-95.         [ Links ]

20.- Walkty A. Cardiobacterium hominis endocarditis: a case report and review of the literature. Can J Infect Dis Med Microbiol 2005; 16: 293-7.         [ Links ]

 


Recibido: 6 de junio de 2016
Aceptado: 26 de septiembre de 2016

Conflictos de interés: No existen.

Correspondencia a: Leopoldo Ardiles A.
leopoldoardiles@gmail.com

 

Creative Commons License Todo o conteúdo deste periódico, exceto onde está identificado, está licenciado sob uma Licença Creative Commons