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Revista chilena de infectología

versión impresa ISSN 0716-1018

Rev. chil. infectol. vol.37 no.3 Santiago jun. 2020

http://dx.doi.org/10.4067/s0716-10182020000300244 

Microbiología

Diagnóstico microbiológico y vigilancia epidemiológica de la campilobacteriosis en Chile: Situación actual y desafíos futuros

Microbial diagnosis and epidemiological surveillance of campylobacteriosis in Chile: Present state and further challenges

Luis Collado1  2 

1Instituto de Bioquímica y Microbiología, Facultad de Ciencias, Universidad Austral de Chile, Campus Isla Teja, Valdivia, Chile

2Núcleo Milenio Biología de la Microbiota Intestinal, Santiago, Chile

Resumen

Campylobacter spp. es considerado el primer agente etiológico de diarrea en países desarrollados, y el segundo o tercero en países en vías de desarrollo. La elevada incidencia de gastroenteritis por Campylobacter spp. y sus posibles secuelas post-infección (artritis reactiva, el síndrome de Miller-Fisher o el síndrome de Guillain-Barré) le confieren gran importancia desde el punto de vista socio-económico. Sin embargo, en la mayoría de los países en vías de desarrollo no existe diagnóstico microbiológico rutinario de este patógeno. En Chile, la campilobacteriosis es notificable desde 1983. Sin embargo, la falta de diagnóstico rutinario por parte de los laboratorios clínicos ha dificultado conocer la verdadera prevalencia de este patógeno, tanto en infecciones intestinales como extra-intestinales. Además, a pesar que la campilobacteriosis es una enfermedad zoonótica, el diagnóstico de este patógeno no está considerado dentro del Reglamento Sanitario de los Alimentos de Chile. Todo esto se traduce en una falta de conocimiento sobre la epidemiología de la enfermedad por Campylobacter spp en Chile. Por lo tanto, es objetivo de esta revisión analizar la situación de la campilobacteriosis en las últimas dos décadas en Chile y determinar cuáles son los desafíos que quedan para lograr un diagnóstico y vigilancia efectivos en el país.

Palabras clave: Campylobacter; diagnóstico; resistencia antimicrobiana; epidemiología; Chile

Abstract

Campylobacter spp. is considered as the first etiologic agent of diarrhea in developed countries and the second or third in developing countries. The high incidence of Campylobacter gastroenteritis and its possible post-infection sequelae (reactive arthritis, Miller-Fisher syndrome or Guillain-Barré syndrome) give it great importance from the socioeconomic point of view. However, in most developing countries there is no routine microbial diagnosis of this pathogen. In Chile, campylobacteriosis is notifiable since 1983. However, the lack of routine diagnosis by clinical laboratories has made it difficult to know the true prevalence of this pathogen in both intestinal and extra-intestinal infections. In addition, although campylobacteriosis is a zoonotic disease, the diagnosis of this pathogen is not considered within the Chilean Food Sanitary Regulations. All this results in a lack of knowledge about the epidemiology of Campylobacter spp disease in Chile. Therefore, the objective of this review is to analyze the situation of campylobacteriosis in the last two decades in Chile and to determine the challenges that remain to achieve an effective microbial diagnosis and epidemiologic surveillance.

Keywords: Campylobacter; diagnosis; antibiotic resistance; epidemiology; Chile

Introducción

La infección por Campylobacter spp. o campilobacteriosis es la forma más común de gastroenteritis bacteriana aguda en los países desarrollados y aunque suele ser una infección leve, puede ser mortal en niños muy pequeños, personas de edad avanzada e individuos inmunosuprimidos1. Campylobacter sp. habita en el tracto intestinal de animales de sangre caliente como aves de corral y ganado, y se detecta con frecuencia en alimentos derivados de éstos (carne y leche), siendo ésta su principal vía de transmisión, por lo que es considerado un patógeno zoonótico2.

Las especies prevalentes en casos de gastroenteritis son Campylobacter jejuni y Campylobacter coli, las que representan aproximadamente 80 a 90% y 4 a 10%, respectivamente, de todas las cepas aisladas en laboratorios clínicos1,2. Los cuadros clínicos más comunes producidos por estas especies son diarrea aguda (frecuentemente con presencia de sangre en las heces), dolor abdominal, fiebre, cefalea, náuseas y/o vómitos, y duran por lo general de tres a seis días1. Con menor frecuencia, también se ha observado que estas bacterias pueden producir otras complicaciones como bacteriemia, hepatitis, pancreatitis y abortos1. Además, entre las complicaciones o secuelas posteriores a la infección figuran la artritis reactiva (que puede durar varios meses) y trastornos neurológicos como el síndrome de Miller-Fisher o el síndrome de Guillain-Barré (SGB)3. Estas complicaciones neurológicas son enfermedades graves; en el caso del SGB suelen requerir cuidados intensivos en aproximadamente 20% de los casos y su tasa de mortalidad en los países industrializados está entre 3 y 10%4.

Uno de los principales problemas para comprender la importancia de la campilobacteriosis a nivel global es la falta de diagnóstico rutinario en la mayoría de los países menos desarrollados. En el año 2000, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomendó que, en los países en vías de desarrollo, todas las muestras fecales analizadas para Salmonella y Shigella, también deberían ser analizadas para Campylobacter spp.4,5. Lamentablemente, esta recomendación no ha sido fácil de implementar debido principalmente a una serie de razones económicas. De hecho, revisiones recientes sobre la epidemiología global de Campylobacter spp. ratifican que en la mayoría de estos países no existe diagnóstico rutinario de este patógeno y, por lo tanto, tampoco una vigilancia epidemiológica efectiva1,5.

La falta de diagnóstico de Campylobacter ha tenido un efecto directo en la deficiente vigilancia de su resistencia antimicrobiana en países en vías de desarrollo. Lo cual se agrava por el aumento progresivo de la resistencia a distintos tipos de antimicrobianos en las últimas décadas6 y por el surgimiento de cepas multi-resistentes7. Recientemente (febrero de 2017), la OMS publicó una lista de 12 bacterias con alta resistencia a antimicrobianos donde se incluye a Campylobacter como un patógeno de alta prioridad debido a su alta resistencia a fluoroquinolonas universalmente8.

En esta revisión, se pretende analizar la situación del diagnóstico microbiológico, resistencia antimicrobiana y vigilancia epidemiológica de la campilobacteriosis en base a los antecedentes bibliográficos generados en Chile durante las últimas dos décadas, conocer la situación actual, los avances efectuados en este período y evaluar desafíos futuros.

Diagnóstico microbiológico y prevalencia de Campylobacter spp.

En Chile, la mayoría de los laboratorios clínicos no tienen implementado el diagnóstico microbiológico de Campylobacter sp de forma rutinaria9,10. El principal obstáculo en la implementación de este diagnóstico son los altos costos de los medios de cultivo selectivos y los equipos y/o materiales necesarios para generar una atmósfera micro-aeróbica estricta11,12. Existen varios medios selectivos en base a agar suplementado con sangre de cordero (Agar Skirrow, Agar Preston, Agar Bolton, entre otros) o carbón activado (agar CCDA), a los que generalmente se les agrega una mezcla antimicrobiana incluyendo algún β-lactámico como cefoperazona, ya que Campylobacter es intrínsecamente resistente a éstos4. La condición de micro-aerobiosis (5% de oxígeno, 10% de dióxido de carbono y 85% de nitrógeno), generalmente se obtiene utilizando sobres comerciales desechables (CampyGen de Oxoid® o GasPak EZ Campy Sachet® de Becton Dickinson, entre otros) que se disponen dentro de jarras anaeróbicas o, alternativamente, se puede realizar un método de evacuación y reemplazo de gases en las jarras anaerobias13. Por otra parte, los métodos de identificación fenotípicos no tienen mucha utilidad para la caracterización de Campylobacter a nivel de especie, debido a su baja actividad bioquímica. De hecho, sólo la especie C. jejuni es identificada correctamente mediante pruebas bioquímicas, ya que es la única campilobacteria de importancia clínica que hidroliza el hipurato13. Por lo que, en los escasos laboratorios donde se han implementado los métodos de aislamiento, generalmente la identificación se realiza sólo a nivel de género.

Debido a estos problemas técnicos y económicos, en Chile se ha recomendado diagnosticar la campilobacteriosis mediante la observación microscópica directa de las muestras fecales utilizando la tinción violeta-bicarbonato (VB) o también llamada tinción de Hucker11. Sin embargo, este método no reemplaza el cultivo, ya que sólo permite un diagnóstico presuntivo, no es posible identificar las especies, determinar la sensibilidad antimicrobiana ni tipificar las cepas asociadas a la infección. A pesar del escaso diagnóstico microbiológico en el medio nacional, en el período 2015-2016 se notificaron tres brotes de enfermedades trasmitidas por alimentos (ETA) atribuibles a Campylobacter spp.14.

Para conocer la prevalencia de Campylobacter spp. en Chile, se ha revisado los datos generados por grupos de investigación en las últimas dos décadas (Tabla 1). A pesar de que los estudios no son muy comparables, debido a la gran diversidad de métodos diagnósticos utilizados (observación microscópica, cultivo en medios selectivos, inmunocromatografía y métodos moleculares), se puede observar que la prevalencia de Campylobacter spp. mediante cultivo está en el rango entre 2,1 y 18%. La mayor parte de estos estudios se han desarrollado en la Región Metropolitana, siendo escasos los reportes en otras regiones o zonas del país. En el estudio de Porte y cols.,15 se demostró que, mediante cultivo, Campylobacter tiene una prevalencia muy similar a Salmonella (6,1 y 6,5%, respectivamente). Este trabajo también demostró la falta de sensibilidad del diagnóstico microscópico mediante tinción VB en comparación con el cultivo de Campylobacter (0,4 y 6,1%, respectivamente). Sin embargo, otros autores reportan mayores valores de sensibilidad para el método microscópico directo12, probablemente debido a que éste es un método operador-dependiente. La alta sensibilidad del cultivo ha sido ratificada al compararla con detección molecular. De hecho, en el estudio de Collado y cols.16, se detectó C. jejuni en proporciones muy similares mediante cultivo y pesquisa mediante reacción de polimerasa en cadena (RPC), 10 y 10,7%, respectivamente.

Tabla 1 Prevalencia de Campylobacter en muestras fecales de personas con gastroenteritis en Chile, 2000-2019 

Ciudad Métodos de aislamiento y/o detección Muestras fecales Especies (n) Referencias
n %
Santiago Cultivo (agar Skirrow) 164 9,8 C. jejuni (16) 12
Observación microscópica (tinción de Hucker) 164 3,7 Campylobacter sp. (6)
Santiago Cultivo (agar CCDA) 66 15,2 Campylobacter sp. (10) 35
Inmunocromatografía (Immuno Card Campy STAT!®) 66 15,2 Campylobacter sp. (10)
Santiago Cultivo (agar Campylosel) 60 18 C. jejuni (10)
Campylobacter sp. (1)
36
Inmunocromatografía (CerTest Campylobacter®) 60 15 Campylobacter sp. (9)
Inmunocromatografía (Immuno Card Campy STAT!®) 60 18 Campylobacter sp. (11)
Santiago Cultivo (agar Campylosel) 750 6,1 C. jejuni (41)
C. coli (4)
15
Observación microscópica (tinción de Hucker) 750 0,4 Campylobacter sp. (3)
Santiago FilmArray GI Panel 199 12,7 Campylobacter sp. 17
Valparaíso Cultivo (agar CASA) 350 8 C. jejuni (26)
C. coli (2)
19
Concepción Cultivo (agar Skirrow) 291 2,1 C. jejuni (6) 31
Valdivia Cultivo (agar mCCDA y filtración sobre agar sangre) 140 10 C. jejuni (14) 16
Detección por RPC 140 26 Campylobacter sp. (26)
C. jejuni (15)
C. concisus (16)
C. ureolyticus (5)

N: número total de muestras; %: porcentaje de muestras positivas; (n): número de cepas aisladas o detectadas. RPC: reacción de polimerasa en cadena.

Recientemente, se utilizó el método FilmArray GI Panel® (BioMérieux) para la detección directa de enteropatógenos bacterianos, virales y parasitarios en muestras fecales de pacientes adultos en un servicio de urgencias en Santiago y se demostró que Campylobacter spp., con una prevalencia de 12,7%, fue el segundo patógeno más común después de Escherichia coli enteropatógena (EPEC)17. Interesantemente, este método molecular permitió demostrar que casi en 40% de los casos de campilobacteriosis hubo co-infección con algún otro enteropatógeno. Lamentablemente, este método diagnóstico no se ha implementado de forma masiva en Chile y además presenta un costo elevado lo que impide su uso rutinario.

A pesar de los escasos datos sobre la prevalencia de Campylobacter spp., existen algunas tendencias importantes en relación a su epidemiología en nuestro territorio. Por ejemplo, los datos más antiguos que existen en Chile generalmente atribuían la campilobacteriosis casi exclusivamente a pacientes en edad pediátrica18. Sin embargo, estudios más recientes han demostrado que este agente es detectado prácticamente en pacientes de todas las edades con predominancia en los grupos etarios de 1 a 9 años y de 10 a 19 años10,12,15,16,19, de manera parecida a lo que ocurre en países industrializados donde la mayoría de los casos se dan en niños y adultos jóvenes. Esto podría tener relación con un cambio en la epidemiología de la campilobacteriosis a medida que han ido mejorando las medidas sanitarias nacionales.

En Chile, al igual que en el resto del mundo, la especie prevalente en infecciones entéricas es C. jejuni seguida de C. coli10,15. Por otra parte, la especie más común en infecciones sistémicas es Campylobacter fetus10. Además de las especies mencionadas, existen varias campilobacterias emergentes, reportadas ocasionalmente, tanto en infecciones intestinales como extra-intestinales, tales como Campylobacter upsaliensis, Campylobacter lari10, Campylobacter concisus, Arcobacter butzleri16 y Helicobacter entero-hepáticos20. Sin embargo, el rol clínico de estas especies no es bien comprendido en la actualidad y probablemente seguirán siendo sub-diagnosticadas y subestimadas hasta que contemos con métodos diagnósticos más precisos.

La falta de diagnóstico de Campylobacter no sólo se limita a los laboratorios clínicos. De hecho, en el caso de alimentos, este patógeno no se encuentra incluido en el Reglamento Sanitario de los Alimentos (RSA) del Ministerio de Salud de Chile21 y los datos de la presencia de especies de Campylobacter spp. en plantas de procesamiento chilenas son limitados14. Sin embargo, algunos estudios desarrollados en el centro y sur de Chile han demostrado que C. jejuni y C. coli presentan una alta prevalencia en muestras fecales de animales de granja y en la carne derivada de éstos22,23. De hecho, recientemente el Programa Nacional de Vigilancia Microbiológica en Alimentos del Ministerio de Salud, informó que, de un total de 365 muestras de carne de ave cruda tomadas a lo largo del país, 44,7% fueron positivas para Campylobacter spp.24. En Chile, C. jejuni y C. coli también han sido detectadas en muestras fecales de animales de compañía y en animales silvestres2527. Aunque, por el momento no está claro en nuestro país cuál es la contribución relativa de cada una de las fuentes de origen animal a la campilobacteriosis humana.

Tratamiento de la campilobacteriosis y resistencia antimicrobiana

La campilobacteriosis humana es, por lo general, una enfermedad aguda y auto-limitada. En la mayoría de los casos, la reposición de fluidos y electrolitos es el único tratamiento recomendado. Sin embargo, la terapia antimicrobiana es necesaria en casos graves y prolongados6. Los antimicrobianos más utilizados para el tratamiento de la campilobacteriosis son los macrólidos -eritromicina- o azálidas -azitromicina- (tratamiento de elección) y fluoroquinolonas -ciprofloxacina- (tratamiento de segunda línea)23. Sin embargo, en las últimas décadas, la resistencia de Campylobacter sp. a éstos y otras familias de antimicrobianos (p. ej.: tetraciclinas o aminoglucósidos usados en infecciones sistémicas) se ha reportado globalmente6. Debido a esto, la OMS recomienda realizar pruebas de susceptibilidad antimicrobiana, tanto para proporcionar una orientación sobre el tratamiento adecuado de la campilobacteriosis, como para contribuir al conocimiento epidemiológico y a la vigilancia de la resistencia en Campylobacter spp.4. Sin embargo, en la práctica, el análisis de susceptibilidad es raramente realizado y generalmente se prescribe un tratamiento empírico9.

Los datos sobre resistencia antimicrobiana de cepas clínicas de Campylobacter en Chile durante los últimos 20 años están resumidos en la Tabla 2. Al igual que en los métodos de diagnóstico, las técnicas utilizadas para determinar resistencia son muy variadas (epsilometría o E-test®, difusión en agar, dilución en caldo o agar) así como los puntos de corte utilizados (CLSI, EUCAST, NARMS, entre otros). Además, los datos se concentran en estudios desarrollados en la zona central (Santiago-Valparaíso) o sur de Chile (Concepción-Valdivia), no existiendo datos disponibles sobre la situación en el norte del país.

Tabla 2 Resistencia antimicrobiana en cepas clínicas de Campylobacter, Chile. 2000-2019 

Ciudad n de cepas Especie Metodología Porcentaje (%) de cepas resistentes Referencias
CIP ERI AZI TET GEN AMP
Santiago 73 C. jejuni Epsilometría (E-test®) 32,4 0 0 NP NP 1,4 9
Santiago 55 C. jejuni Microdilución en caldo 60 0 NP NP NP NP 37
Santiago 66 C. jejuni Dilución en agar 30,3 1,5 NP 24,3 0 NP 23
7 C. coli 57,2 28,5 NP 28,5 0 NP
Santiago 17 C. jejuni Difusión en agar/dilución en agar 52,9 5,9 NP 23,5* 0* NP 29
33
Santiago 14 Campylobacter sp. Epsilometría (E-test®) 35,7 7,1 NP 21,4 NP NP 15
Valparaíso 28 Campylobacter sp. Difusión en agar 63 3,7 NP 25,9 0 71.4 19
Concepción 6 C. jejuni Difusión en agar/ dilución en agar 33,3 0 NP NP NP NP 31
Valdivia 108 C. jejuni Epsilometría (E-test®)/ dilución en agar 0 0 NP 1,8 0 6,5 28
Valdivia 33 C. jejuni Difusión en agar/dilución en agar 45,5 0 NP 17,4* 0* NP 29
33

Abreviaturas: CIP, ciprofloxacina; ERI, eritromicina; AZI, azitromicina; TET, tetraciclina; GEN, gentamicina; AMP, ampicilina; NP, No probado.

*Los valores para tetraciclina y gentamicina derivan del trabajo de Vidal-Veuthey B33.

En la mayoría de los estudios sólo se han analizado eritromicina y ciprofloxacina y, al igual que en los reportes internacionales, la resistencia a ciprofloxacina es alarmante8. En Valdivia se ha evidenciado el cambio más notorio en el patrón de resistencia a nivel nacional. De hecho, se pasó de una completa sensibilidad a ciprofloxacina en cepas clínicas de C. jejuni aisladas entre los años 1997-199828, a casi la mitad de las cepas resistentes a este antimicrobiano, dos décadas más tarde29. El aumento de la resistencia a tetraciclina también es considerable; en el año 2000 la resistencia alcanzaba a 1,8% de las cepas y los datos más actuales la sitúan sobre 20% (Tabla 2). No se conoce la razón exacta del aumento de resistencia a estos tipos de antimicrobianos, aunque se ha sugerido que puede estar asociado al uso veterinario de antimicrobianos30. Es sabido que la cantidad de quinolonas y tetraciclinas destinadas para el uso veterinario en Chile es muy superior al usado en medicina humana30,31. Además, el hecho de que gran parte de los aislados resistentes a ciprofloxacina provengan de niños, en quienes no se recomienda usar este tipo de antimicrobiano como tratamiento empírico de diarrea, hace suponer que la infección ha sido provocada por bacterias previamente resistentes9,32.

Por otra parte, en los últimos años también se ha comenzado a notar una incipiente resistencia a eritromicina15,23,29. Hasta el momento, no se ha detectado resistencia a gentamicina en cepas clínicas aisladas en Chile (Tabla 2) y, por lo tanto, este antimicrobiano se convierte en un buen recurso terapéutico para infecciones sistémicas.

Los mecanismos moleculares responsables de la resistencia han sido evaluados recientemente en un grupo de cepas clínicas aisladas en Santiago y Valdivia. Se demostró que la mutación C257T de la “región determinante de la resistencia a quinolonas” (RDRQ) del gen gyrA (ADN girasa o topoisomerasa II), así como la mutación A2075G del gen que codifica para el gen 23S ARNr y la presencia del gen tet(o) serían los principales determinantes moleculares responsable de la resistencia a ciprofloxacina, eritromicina y tetraciclina, respectivamente, en cepas aisladas en Chile, además de la presencia de la bomba de expulsión CmeABC33.

En esta revisión, no se ha incluido los datos de resistencia encontrada en cepas de Campylobacter aislados de alimentos en Chile. Sin embargo, esto fueron recientemente revisados por Lapierre y cols.23, donde destaca la alta resistencia a fluoroquinolonas, tetraciclinas y macrólidos en cepas aisladas de carne de pollo y vacuno, soportando así, la teoría de que el origen del aumento de la resistencia estaría influenciada por el uso de antimicrobianos en el área veterinaria.

Vigilancia epidemiológica

La notificación y derivación de aislados de Campylobacter spp. al laboratorio de referencia del Instituto de Salud Pública (ISP) de Chile es baja, debido principalmente a que la mayoría de los laboratorios clínicos no estudian este agente por la ya mencionada falta de implementación de técnicas de diagnóstico31. Esto, a pesar que desde el año 1983, Campylobacter es clasificado como un agente de vigilancia de laboratorio según lo establece el reglamento sobre notificación de enfermedades transmisibles de declaración obligatoria DS N° 15810. Esta precaria situación queda claramente graficada en el único boletín oficial existente sobre la vigilancia epidemiológica de Campylobacter en Chile, entre los años 2005 y 2013. Allí, por ejemplo, se muestra que, en dicho período de ocho años, el laboratorio de referencia solamente recibió 462 cepas de todo el país10. Sin embargo, la mayoría de los servicios de salud de país no hicieron alguna notificación de este patógeno durante ese período, otros notificaron sólo una o dos cepas, correspondiendo la mayor parte de la notificación (93,5%) a la Región Metropolitana. Sin embargo, gran parte de estas cepas (80%) fueron derivadas de laboratorios privados10. Si comparamos con el último boletín sobre la vigilancia de Salmonella, donde en un período de cinco años (2012-2016) se remitieron 11.181 cepas al ISP, se puede comprender la dimensión de la falta de diagnóstico de la campilobacteriosis en el país, lo que conlleva una vigilancia epidemiológica ineficaz34.

Debido a esta falta de información, generalmente los escasos datos epidemiológicos de este enteropatógeno en Chile los han generado laboratorios de investigación universitarios de forma esporádica5. Es así que se han hecho intentos por comprender la relación entre las cepas aisladas de casos clínicos y de muestras de alimentos. En al año 2011, Rivera y cols.31, determinaron que los genotipos (mediante RAPD-PCR) y serotipos aviares de C. jejuni no fueron encontrados en cepas de origen humano en la ciudad de Concepción, lo que los autores atribuyen a que podría existir otra fuente de infección. Sin embargo, González-Hein y cols.32, demostraron que existe una relación genética estrecha (mediante PFGE) entre aislados de C. jejuni de origen humano y de origen animal, tales como carne de pollo y bovinos. Estos resultados son contradictorios y podrían estar influenciados por la cantidad de cepas analizadas, su origen y por el método de tipificación, entre otros aspectos a considerar. En un estudio más reciente, se genotipificaron 47 cepas obtenidas de casos de gastroenteritis humana (17 aisladas en la ciudad de Santiago y 30 aisladas en Valdivia) mediante tipificación por secuenciación multilocus (MLST)29. Entre los resultados más importantes, podemos mencionar que se encontró una heterogeneidad de los genotipos de ambas zonas geográficas. De hecho, sólo cinco genotipos o secuencias tipo (ST) fueron comunes, tanto a cepas de Valdivia como de Santiago; sin embargo, 14 genotipos fueron exclusivamente de Valdivia y otras siete ST fueron exclusivas de Santiago. Aunque los resultados se deben analizar con cautela, por el escaso número de cepas estudiadas, sugieren que existen algunas diferencias en la epidemiología y trasmisión de la campilobacteriosis en el centro y sur de Chile. Por otra parte, también se demostró que la mayoría de las cepas resistentes a fluoroquinolonas se agruparon en tres linajes genéticos principales o también llamados complejos clonales (CC). Esto también sugiere que probablemente existe una diseminación clonal de cepas resistentes a este u otro grupo de antimicrobianos en Chile29. Lamentablemente, no existen más datos de cepas chilenas disponibles en la base de datos PubMLST (https://pubmlst.org/campylobacter/) (revisado por última vez el 02 de diciembre de 2019), lo que impide comprender de mejor manera la epidemiología de la campilobacteriosis en nuestro país. Sin embargo, este no es sólo un problema local, ya que, en la mayoría de los países sudamericanos, la epidemiología de la infección por Campylobacter se desconoce por completo22.

Conclusiones y perspectivas

En los últimos 20 años se ha logrado avanzar lentamente en la comprensión de la prevalencia y rol clínico de Campylobacter spp. en infecciones gastrointestinales y sistémicas en Chile, principalmente por esfuerzo esporádico de grupos de investigación. Sin embargo, aún estamos lejos de tener una visión más fidedigna sobre el impacto de este patógeno en la salud pública chilena. Además, son insuficientes los datos sobre resistencia antimicrobiana y su posible origen en nuestro país.

Es necesario encontrar la fórmula costo-efectiva que permita la implementación del diagnóstico de Campylobacter spp. (aislamiento, identificación y antibiograma) en los laboratorios clínicos a lo largo del país, como también se debería evitar un tratamiento antimicrobiano empírico de las gastroenteritis, con el objetivo de disminuir la resistencia antimicrobiana de este y otros enteropatógenos4.

Para mejorar la vigilancia epidemiológica, es necesario obtener las cepas de Campylobacter spp. y derivarlas al laboratorio de referencia. Sin embargo, teniendo en cuenta que la falta de implantación del diagnóstico es debido principalmente por el alto costo del cultivo, el desafío es desarrollar métodos independientes del cultivo (métodos moleculares o inmunológicos) de bajo costo, que permitan saber “a priori” cuándo una muestra está positiva para así sólo cultivar estas muestras, con el objetivo de obtener la cepa y poder utilizarla para fines epidemiológicos4.

Luego de examinar la situación de la campilobacteriosis en las últimas dos décadas en Chile y determinar cuáles son los desafíos que quedan para lograr un diagnóstico y vigilancia efectivos en el país, es de esperar que los datos aquí expuestos sean de utilidad, tanto para la toma de decisiones en políticas de salud, así como antecedentes para la formación continua de profesionales de la salud.

Este trabajo fue financiado por Fondo Nacional de Ciencia y Tecnología de Chile (FONDECYT 1200125).

Además, el autor agradece el soporte del Núcleo Milenio Biología de la Microbiota Intestinal (NU-GUTmicro).

Agradecimientos.

El autor agradece a los revisores anónimos de este manuscrito.

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Recibido: 09 de Diciembre de 2019; Aprobado: 02 de Abril de 2020

Correspondencia a: Dr. Luis Collado González luiscollado@uach.cl

El autor declara no tener conflictos de interés en este tema.

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