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vol.53 issue192¿Profesor de música o profesor de instrumento? ¿Música histórica o Música contemporánea? ¿Conservación o cambio?Algunas reflexiones sobre la metodología de la enseñanza del saxofón en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile author indexsubject indexarticles search
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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.53 n.192 Santiago July 1999

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27901999019200007 

Reflexiones acerca de la carrera de Interpretación Musical

Al hablar de interpretación musical, tengo presente la experiencia de haber sido estudiante, tanto en Chile como en Alemania, así como el estar, hace más de cinco años, dedicado a la enseñanza de mi instrumento en el Departamento de Música y Sonología de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile y en el Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Por otra parte, el estar coordinando hace algún tiempo la línea de música de cámara y presidir la comisión a cargo de analizar a fondo el currículo de la mención Interpretación Musical en Instrumento, ambas actividades en la Facultad de Artes, me permite formular criterios bastante amplios al respecto.

La formación de un intérprete musical es un proceso complejo y me atrevería a decir que irrepetible, dado que es una enseñanza eminentemente individual. En cada estudiante debe aplicarse una metodología apropiada a sus propias capacidades. Así, la enseñanza individual debe ser lo suficientemente flexible como para amoldarse a cada artista en formación.

Por otra parte, es necesario entender la importancia de la interpretación musical en conjuntos, la llamada "música de cámara", asignatura que tiene una importancia sustancial en la formación de un intérprete. Le permite comprender y aprehender la música desde un ángulo distinto, escuchando e interrelacionando las partes en juego. Esta práctica de conjunto es tan importante que, creo, podría revertir en cierta medida la enseñanza tan orientada al solista y permitiría un campo de acción mucho más completo.

Sin duda el mayor placer de un intérprete es subirse a un escenario e interpretar una obra musical. Tras muchas horas de estudio y reflexión –un trabajo a menudo arduo e intenso– es posible mostrar al público lo que uno ha podido aprehender de la música, trasmitiéndolo al auditor. Digo esto porque no siempre un estudiante de música tiene la oportunidad de estar frecuentemente sobre la escena. Es imprescindible que el enfoque del estudio musical tenga la práctica habitual del escenario. Son pocos los afortunados que suben a un escenario y tienen una absoluta tranquilidad durante la ejecución. Por lo general, llegar a "dominar" la práctica de escenario implica un trabajo constante. Aquí debería ponerse un énfasis especial en los planes de estudio, exigiendo del alumno esa práctica constante. Sólo así lograremos que un estudiante egrese con el dominio de escenario que se requiere.

Al hacer un balance de mis estudios en la Facultad de Artes, junto con recordar a grandes profesores que me guiaron, debo aceptar también que en la malla curricular de ese entonces (entre 1982 y 1985) habían vacíos que he tenido que completar de diversas maneras. Cito, por ejemplo, el hecho de no haber participado en el coro, de no haber aprendido a utilizar la voz y a cantar, de no haber tenido un estudio específico de la lutería, no haber recibido instrucción de lo que implica hacer una grabación profesional o de enfrentarse como solista ante una orquesta, etcétera.

Desde mi visión de profesor, hoy veo que todo esto no ha cambiado mucho y que queda aún mucho por implementar.

Una falencia enorme en la enseñanza actual es creer que la música "docta" es la única, y que se concentra en el siglo XVIII y XIX. La música del siglo XX, que ya se termina, es un enigma para muchos intérpretes. Este desface en el tiempo debemos revertirlo con urgencia. También es necesario considerar seriamente el estudio de la música popular y folclórica ya que la música docta se ha nutrido siempre de éstas.

En resumen, creo que la enseñanza de la interpretación en instrumentos debe estudiarse en detalle, pues una revisión crítica permitirá potenciar aún más sus fortalezas e incorporar las asignaturas que, siendo tan necesarias, no están incorporadas al estudio habitual.

La experiencia acumulada por tantos años, junto a lo que podemos aprender de lo que se hace en otros países, sumado a una buena cuota de creatividad, puede transformar en muy corto plazo una enseñanza un poco estacionaria, como es a menudo la actual, en una más acorde con los nuevos tiempos.

Al respecto, veo el futuro con mucho optimismo. Las vivencias de una generación de intérpretes-profesores jóvenes, sumadas a la experiencia de los músicos de larga trayectoria profesional, en un enriquecedor diálogo, constituirá un gran aporte. Ello nos permitirá renovarnos y superar las falencias de la actual enseñanza de la interpretación musical.

Luis Orlandini

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