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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.54 n.193 Santiago Jan. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902000019300001 

Mario Milanca Guzmán (1948-1999)

por
Miguel Castillo Didier

El 26 de diciembre 1999 la noticia nos golpeó brutalmente. El día anterior, la tarde de la Navidad del último año del siglo, Mario Milanca había perdido la vida en un accidente de aviación. Venía llegando a Venezuela desde Cuba, adonde una vez más había ido a continuar su tarea de siempre: investigar, interrogar a archivos, a viejos diarios y revistas, a antiguos papeles fragmentados y descoloridos, a buscar en ellos lo que fue vida de músicos, escritores, instituciones, para construir su historia.

Mario Milanca era un poeta, como lo atestiguan sus tres libros de poesía, además de numerosas publicaciones en revistas de Chile y de Venezuela. Era un hombre de letras, que escribió múltiples estudios y artículos sobre novelistas y poetas latinoamericanos. Pero por sobre todo fue un historiador. Se formó en Chile como profesor de castellano y tanto en su patria como en Venezuela nunca dejó a un lado la literatura. Pero la historia lo cautivó cada vez más y pasó del historiar las letras al historiar la música. En 1992 había recibido, en la Universidad Santa María de Caracas, el título de Magister Scientiarum con la honrosa calificación de Magna cum Laude. Su tesis versó sobre La música en el tiempo histórico de Cipriano Castro 1899-1908. Su especialización fue en "Historia de Venezuela". Pero esos títulos venían sólo a poner un sello oficial a lo que Mario era ya desde hacía años y a la obra que había estado cumpliendo desde su llegada a Venezuela, en 1978. En efecto, en 1978-1979, había trabajado como investigador en el prestigioso Centro de Estudios Latinoamericanos "Rómulo Gallegos" (CELARG); y entre 1979 y 1985 se había desempeñado, en la misma calidad, en el Instituto Latinoamericano "Vicente Emilio Sojo", hoy Fundación Vicente Emilio Sojo.

Fue en esa institución donde Mario Milanca comenzó a entregar su magno aporte a la historia musical de Venezuela y de Latinoamérica. Su iniciativa y su mística fueron decisivas para la creación de la Revista Musical de Venezuela, el año 1980. Fue ésa una especie de aventura, de hermosa aventura espiritual, en la que Mario y quien escribe contamos con el apoyo cordial y fraterno de la Revista Musical Chilena y la comprensión de las autoridades del Instituto Sojo. Por entonces, Mario emprendía uno de sus trabajos de mayor envergadura: su investigación sobre la revista El Cojo Ilustrado (1892-1915). Mostraba ya sus cualidades de rigurosidad, de perseverancia, de aplicación casi febril a la labor de interrogar a los testimonios del pasado. Fue tomando forma así una obra realmente monumental: La música en El Cojo Ilustrado, publicada en 1993, en dos volúmenes, con 1360 páginas, en coedición de la Universidad Central de Venezuela y las Ediciones de la Presidencia de la República.

Podemos seguir un poco la historia de ese largo trabajo a través de las palabras de su autor. En entrevista publicada en el diario El Nacional de Caracas, en febrero de 1992, expresaba: "Este año se cumple el centenario de esta publicación. Sin embargo, yo no esperé llegar a esta fecha para comenzar mi trabajo. Desde hace una década he estado realizando esta investigación. Es un libro de aproximadamente 1800 páginas, donde se estudia el parámetro musical en la citada revista. Este trabajo se estructura como una especie de diccionario, de la A a la Z, con dos entradas: materias y autores. Por ejemplo, cuando se quiera saber sobre lo que se ha escrito acerca de un determinado compositor venezolano, se busca en la parte de autor. Mientras que en lo que se refiere a la categoría de materia, están presentados diferentes temas, como óperas, operetas, zarzuelas, entre otras"1 .

Si bien el aprovechamiento de materiales hemerográficos en investigaciones de historia musical no era, naturalmente, desconocido, generalmente había sido esporádico y orientado a ubicar o confirmar algún hecho o dato específico. Mario Milanca se propuso rescatar de ese enorme corpus de más de 16 mil páginas en gran formato y con tipografía pequeña todo el material relativo a la música 2 . Como lo señala en la entrevista citada, le fue necesario desarrollar una metodología de trabajo. Así lo hizo, aplicando posteriormente ese método en nuevas investigaciones. "En 1989 – expresa – me escribió la Comisión Bibliográfica de la Asociación Internacional de Bibliotecas de Música, Archivos y Centros de Documentación, con sede en la Universidad de North Texas, para que presentara en el Congreso Internacional de IAML, que tuvo lugar en París en el mes de julio del 90, mi trabajo sobre fuentes hemerográficas para el estudio de la historia de la música venezolana. Ahora este método está siendo utilizado para estudiar material musical en varias universidades de Estados Unidos"3.

Mario Milanca no era músico. Su formación universitaria fue la de las letras y la de la historia. Pero amaba apasionadamente la música; y, por eso, no es raro que haya querido poner sus capacidades como investigador al servicio de una disciplina a la que creía poder aportar. Al respecto, creemos que sus propias palabras son las apropiadas para explicar su dedicación a la investigación en el ámbito de la historia musical: "Yo no soy músico y lo tengo bien claro. Actualmente en todas las áreas, tanto científicas como sociales, están trabajando equipos multidisciplinarios. Entonces, pretender que únicamente los músicos pueden abordar el tema de la música, es una noción que ya está agotada. Yo enfoco mi trabajo desde el punto de vista del historiador [...]. Hasta ahora, con pocas excepciones, nosotros abordamos la historia de la música en el continente con un criterio de crónica, donde priva un discurso narrativo [...]. Cuando llegué a Venezuela, comencé a trabajar en lo que en ese entonces se llamaba Instituto de Investigaciones y Estudios Musicales ‘Vicente Emilio Sojo’ [...]. Allí trabajaba un colega chileno, Miguel Castillo Didier, y fue él quien me invitó a trabajar en el Instituto para fundar la Revista Musical de Venezuela. Durante ese tiempo, tuve la oportunidad de conocer la famosa revista El Cojo Ilustrado, que me impresionó en cuanto a su contenido. Empecé a perfilar una idea y a darme cuenta de que podía hacer una contribución al mundo musical, porque tenía la preparación necesaria a nivel de investigación. Pero el aporte no podía ser musical, porque no soy músico. Y fue así como comencé a estructurar el plan de trabajo, y al ver el enorme material musical presente en esa publicación, tanto de partituras como crónicas, ensayos, artículos y reseñas de libros sobre música, me di cuenta de la riqueza temática de esta revista, la cual era una mina para ser explotada. De ese estudio salieron también otros trabajos independientes".

En el caso de su trabajo mayor sobre El Cojo Ilustrado, el aporte a la historia de la música venezolana posee una significación especial. Hasta la aparición de los primeros estudios a que dio lugar esa investigación, se habían trabajado a fondo en Venezuela los dos extremos de su historia musical: la música colonial y en especial la llamada Escuela de Chacao y la Escuela Nacionalista en el siglo XIX, cuyo gran orientador fue Vicente Emilio Sojo. "Entre ambos hitos históricos se ha dejado un enorme paréntesis – escribe Mario Milanca -. Algunos han llegado a indicar que esa época habría sido una suerte de Edad Media, para decir que no hubo ni existió nada interesante que rescatar. Al hacer una lectura exhaustiva de los volúmenes de la revista de Herrera Irigoyen, se puede constatar que el reloj de la historia no se detuvo con la desaparición del Padre Sojo y la denominada Escuela de Chacao. Y aunque –en ello se puede convenir con quienes han desdeñado casi todo un siglo, el XIX, y el comienzo del presente– en la época indicada no surgieron talentos de fama universal, ello no quiere decir que en esa época no hubo músicos cuya vida y obra merezcan ser rescatadas. La historia de un pueblo –en este caso de un país– no sólo se modela con notabilidades, los genios. Cuentan los instrumentistas, cantantes, constructores y compositores -entre otros-, que tuvieron la virtud de rescatar una tradición, mantenerla y proyectarla"4.

Entre otros, dos grandes temas preocuparon especialmente a Mario Milanca y ambos tuvieron su punto de partida en la investigación sobre El Cojo Ilustrado: Teresa Carreño y Reynaldo Hahn.

A la gran figura del pianismo, el historiador dedicó diez estudios y tres libros publicados, además de otros cuatro que han quedado inéditos. En todos estos trabajos se agregaron nuevos documentos inéditos y testimonios no conocidos. Pensamos que debemos recordar todos esos títulos, que en su conjunto muestran una enorme y perseverante labor que dio nuevas luces a la biografía de la artista. La serie de estos libros se inició con Teresa Carreño: gira caraqueña y evocación (1885-1887), editado en la serie Cuadernos LAGOVEN en 1987. Siguieron ¿Quién fue Teresa Carreño?, publicado por Editorial Alfadil en 1990, y Teresa Carreño: 55 años de pianismo, editado por la Fundación Biblioteca Ayacucho. Inéditos permanecieron María Teresa Carreño: un artículo inédito de Cecilio Acosta, 134 pp.; Teresa Carreño; una década 1853-1863, 422 pp.; Teresa Carreño: estudios, 224 pp.; Iconografía de Teresa Carreño, 130 pp. Como proyecto, aunque desarrollado ya en parte, quedó Teresa Carreño en Cuba: 1864-1865-1901-1917.

Los estudios y ensayos sobre la gran pianista se publicaron en esta secuencia: "Claudio Arrau evoca a Teresa Carreño", Latin American Music Review, No. 2, 1987; "Teresa Carreño: cronología y manuscritos", Revista Musical Chilena, No. 170, 1988; "Teresa Carreño: una tesis", Revista Nacional de Cultura (Venezuela), No. 276, 1990; "Dislates en la obra Teresa Carreño de Marta Milinowski", Latin American Music Review, No. 2, 1987; "Teresa Carreño 1885-1887", Revista Musical de Venezuela 88, 1988; "Teresa Carreño: manuscritos inéditos y un proyecto para la creación de un Conservatorio de Música y Declamación", Revista Musical Chilena, No. 170, 1988; "Dos cartas inéditas: Teresa Carreño escribe a José White", Boletín de la Academia Nacional de la Historia de Venezuela, 1990; "Reynaldo Hahn y Teresa Carreño en El Cojo Ilustrado", Inter-American Music Review, vol. IX, 1991; "Aguas de adioses y reencuentros: Teresa Carreño en Puerto Cabello 1862-1885-1938", Caracas, 1991; "Claudio Arrau 1903-1991. Caracas: última gira", revista Imagen, No. 100, 1992 (Caracas).

El historiador José Luis Salcedo-Bastardo comentó en 1989, desde Berlín, la dedicación de Milanca a los temas relacionados con la pianista venezolana: "Para las nuevas generaciones, este autor abre caminos con su devoción por la insigne Teresa Carreño. Ocho títulos componen hasta ahora el saldo de su dinámico y promisorio ‘carreñismo’. Comparto el juicio base de su determinante aplicación: en mi Historia Fundamental de Venezuela situé a esa extraordinaria mujer en el primer plano de la serie máxima de nuestra tierra, a la altura de Miranda, Bolívar, Bello, Rodríguez y Sucre"5. Sabemos ahora que después de 1989 otros títulos se sumaron a los trabajos de Mario Milanca sobre Teresa Carreño a los que alude el historiador.

A Reynaldo Hahn, además del estudio ya mencionado, dedicó Milanca el ensayo "Los años caraqueños de Reynaldo Hahn", Revista Nacional de Cultura (Venezuela), No. 278, 1990; y un libro que fue saludado como trabajo ejemplar de investigación: Reynaldo Hahn, caraqueño. Contribución a la biografía caraqueña de Reynaldo Hahn, publicado por la Academia Nacional de la Historia de Venezuela en la colección "Estudios, monografías y ensayos", en 1989. Juan Orrego-Salas escribió sobre este volumen: "La Contribución a la biografía caraqueña de Reynaldo Hahn Echenagucia de Mario Milanca Guzmán, junto con ser el resultado del trabajo más minucioso y diligente de su autor, acometido con profundidad y orden, es una obra apasionante, un documento de valor histórico y social de vastas perspectivas"6. Juicios igualmente entusiastas tuvieron Robert Stevenson, Francisco Curt Lange, Luis Felipe Ramón y Rivera, Gerard Béhague, Pedro Grases, Velia Bosch, Elena Vera, entre otros estudiosos. El historiador José Luis Salcedo-Bastardo se refirió a este trabajo de Milanca con estas expresiones: "Sustantivo aporte a la historia cultural de Venezuela es la publicación del presente estudio dedicado al renombrado artista francés –nacido en nuestro país– Reynaldo Hahn, y a importantes aspectos de su circunstancia venezolana. En el presente volumen, el profesor Milanca Guzmán divulga documentos que permiten rectificaciones y precisiones sobre el nacimiento de Hahn, la salida definitiva de su familia desde Venezuela, y muchos otros temas de su biografía. Aquí aprendemos, además, sobre la época del "Ilustre Americano", y hasta sobre la psicología del autócrata, aspectos que escapan a la historia general: v. gr. el papel de Carlos Hahn -padre del compositor- en las iniciativas europeístas de Guzmán Blanco. La historia pintoresca y atrabiliaria de esos años, con sus despropósitos ilógicos es aquí documentada con pruebas curiosas. No pocos hallazgos referentes a la familia de Reynaldo caraqueño, venezolano hasta sus 35 años, son por primera vez dados a la luz en esta obra. Con sincero y optimista entusiasmo consignamos aquí nuestra cordial palabra de estímulo y aliento a quien tan espléndidamente sabe servir a los nobles afanes del espíritu, en el quehacer de la patria y el universo"7.

Otras figuras de la historia musical venezolana y latinoamericana atrajeron el interés del historiador. Y surgieron los consiguientes trabajos: "Ramón de la Plaza Manrique c. 1831-1886, autor de la primera historia musical publicada en Latinoamérica", Revista Musical Chilena, No. 162, 1984; "Eduardo Richter (1784-1912): evocación póstuma", Revista Musical de Venezuela, Nos. 9.11, 1983; "José White en Venezuela", Revista Musical Chilena, No. 171, 1990. A dos notables figuras de la historia musical cubana dedicó Milanca un libro que, desafortunadamente permanece inédito: White y Brindis de Salas / Giras americanas, 222 páginas. Un trabajo muy extenso, más de 120 páginas, sobre "La música en el Centenario del Libertador 1883" vio la luz en el número extraordinario de la Revista Musical de Venezuela dedicado al Bicentenario del Nacimiento de Simón Bolívar8.

Debemos recordar los dos últimos libros de Mario Milanca. En 1995 se publicó La música en el tiempo histórico de Cipriano Castro (1899-1908). El núcleo de este volumen fue la tesis, de igual título, que el investigador presentó para optar al grado de Magister Scientiarum en la especialidad de Historia de Venezuela. El jurado académico de la Universidad Santa María acordó aprobar la tesis por unanimidad y darle la calificación Magna cum Laude, "por considerar que contiene indudables méritos, tales como acuciosa investigación, su detenida apelación a la fuente hemerográfica, con lo cual revela hechos hasta ahora inéditos o no tratados con rigor historiográfico, de tal manera que dicho trabajo de grado se convertirá en ayuda importante para el conocimiento musical venezolano y abre caminos para futuras investigaciones"9. Y en verdad, la cantidad de noticias y elementos relevantes para la historia de la música extraídos de las revistas y diarios de la época, junto a elementos rescatados de archivos, conforma un cuadro que hasta ahora no teníamos de la actividad musical en ese período de la historia venezolana, antes sólo reseñado en forma sucinta en la clásica obra de José Antonio Calcaño La ciudad y su música. Crónica musical de Caracas, la cual, por otra parte, escrita en forma de crónica, no remite a las fuentes, con lo cual se obstaculiza el posible trabajo de otros investigadores.

El volumen La música venezolana: de la Colonia a la República, publicado por Monte Ávila Editores en 1994, reúne cinco estudios, de los cuales tres habían sido publicados en revistas, aunque se presentan aquí con algunos complementos: "Ramón de la Plaza, autor de la primera historia musical publicada en el continente latinoamericano", "Los pardos en la música colonial venezolana" y "La música en el Centenario del Libertador 1883". A ellos se agregan dos trabajos extensos: "La música colonial venezolana según las Actas del Cabildo Eclesiástico de Caracas (1570-1770)" y "La música en el tiempo histórico de José Antonio Páez: visión holística (1830/1835-1839/1843)". Se enlazan así temas que van desde los albores de la vida musical de Venezuela hasta el año del Centenario del Libertador, que es también el de la publicación de la primera historia de la música y del arte en el país y la primera obra en su género en América Latina. Abundante y rigurosa documentación avala los diversos cuadros que el historiador traza a través de esta serie de estudios. Carmen García Muñoz comentó este libro en la Revista Musical Chilena, valorando, entre otros aspectos, su "aporte de fuentes y documentos valiosos para la historia de la música americana"10.

La extensa obra de Mario Milanca no se llevó a cabo en circunstancias fáciles. Por el contrario, hay tras ella un enorme esfuerzo personal, continuados sacrificios, superación de no pocos obstáculos. Es verdad que su trabajo fue reconocido por muy importantes figuras de la historiografía y la cultura venezolanas, como José Luis Salcedo-Bastardo, Pedro Grases, Ramón J. Velásquez. Pero el reconocimiento institucional fue tardío. Nos consta que viajes al interior del país, a Curazao para rastrear las huellas de la familia materna de Hahn y a Cuba para encontrar los pasos de Teresa Carreño, fueron financiados por él mismo, pese a ser limitados sus ingresos como profesor. Nos consta que cumplió su labor hurtándole tiempo al descanso, dedicándole tardes, noches, fines de semana, a un trabajo que debía agregarse al que desarrollaba como profesor para la subsistencia de su familia. Es verdad que pudo publicar un número considerable de trabajos en forma de libros y en revistas especializadas. Pero ello no le fue fácil. Y, además, quedaron inéditos diversos estudios y varios libros. La condecoración con la Banda de Honor de la Orden Andrés Bello, la más alta de Venezuela en el ámbito de la cultura, que se le otorgó en 1994, constituyó, sin duda, un reconocimiento y un estímulo moral que le entregaba su segunda patria. Pero no significó un cambio en las condiciones en que debía desarrollar su labor como historiador, como apasionado investigador.

Aunque estas páginas están dedicadas al trabajo de Mario Milanca como historiador de la música, pensamos que su obra literaria debe ser al menos mencionada, pues ella nos muestra al hombre, a la persona plena de sensibilidad, al enamorado de la belleza, que había tras el investigador infatigable del pasado. Tres libros de poemas aparecieron en Venezuela: El asco y otras perspectivas, 1985; La isla, el reino, el sueño, 1986; y La pasión, el logos y otros poemas, 1993. Inédito quedó el volumen Iraobruma. En Chile, Milanca había publicado una colección de poemas con el título Si mis yemas te queman, Concepción, 1975, con introducción de Marcelo Coddou; y otra titulada "Reflexión y otros poemas", en la revista Tebaida, en 1972. Tanto en Chile como en Venezuela, dedicó diversos artículos y ensayos a figuras del arte literario: Andrés Bello, Gabriela Mistral, Pablo de Rokha, Gonzalo Rojas, Pablo Neruda, Rómulo Gallegos, Rafael Pocaterra, Vicente Aleixandre, Federico García Lorca. Alcanzamos a leer los originales de un extenso libro sobre Neruda en Venezuela, resultado de un trabajo enorme, que da luces sobre primeras publicaciones y primeras versiones de una gran cantidad de textos del poeta que aparecieron en el país hermano antes que en Chile. Llegamos a saber que una parte de esos originales estaba en proceso de publicación. Pero no conocemos el destino final de todo ese extenso corpus.

Los avatares de la situación política chilena llevaron a Mario a la fraterna tierra venezolana. Allá realizó la mayor parte de su obra como investigador en los ámbitos musical y literario. Pero su gran anhelo fue siempre el de volver a Chile y poder ofrecer también a su patria su pasión de historiador. Quien escribe es testigo y fue partícipe de los reiterados e infructuosos intentos de Mario por poder regresar definitivamente a su país. Cuando en 1996 la Fundación Andes le concedió una beca de investigación, durante un año pudo trabajar en su patria. Su tema: la música en el diario El Ferrocarril. Se dedicó a este trabajo con la pasión y la mística de siempre, pero, además, con el sentimiento de estar aportando también a la historia musical de Chile. El resultado fue un volumen de varios cientos de páginas, cuyo destino, desafortunadamente, desconocemos. Una muestra de lo que fue ese intenso trabajo la constituye el artículo que se publica en el presente número de la Revista Musical Chilena. La beca Andes para investigación musicológica en 1996 y la de la John Simon Guggenheim Memorial Foundation, en el área de musicología, en 1986, constituyeron reconocimientos que contribuyeron a facilitar dos de los numerosos trabajos que emprendió Mario en su vida, tan prematuramente interrumpida.

Recordamos y recordaremos a Mario como poeta, como historiador, como musicólogo, como trabajador infatigable, como colega, como amigo, como hombre de hondas convicciones humanistas.

Al terminar estas páginas, queremos reproducir las expresiones de pesar que han publicado tres instituciones, a las que estuvo ligada la obra de Mario Milanca Guzmán.

Centro de Música Latinoamericana

El Centro de Música Latinoamericana se une al luto que envuelve a la comunidad musical de nuestro continente por la muerte del musicólogo Mario Milanca Guzmán, anunciada por la Fundación Vicente Emilio Sojo. Las contribuciones del profesor Milanca Guzmán fueron y seguirán siendo valiosísimas para el desarrollo de la musicología de Venezuela y de Latinoamérica, y recibirán siempre el reconocimiento de todos los que aprecian el profesionalismo en la investigación y el amor por nuestra cultura.

Enviamos nuestras sentidas condolencias a su familia y amigos.

Por el Centro de Música Latinoamericana: Dra. Carmen Helena Téllez, Directora.

Fundación Vicente Emilio Sojo

Tenemos el penoso deber de informar a todos el fallecimiento del eminente musicólogo chileno-venezolano Mario Milanca Guzmán, quien en los últimos días del mes de diciembre tuvo un accidente aéreo en tierras venezolanas.

El profesor Milanca regresaba de Cuba, en donde se encontraba haciendo investigaciones sobre Teresa Carreño.

La Fundación Sojo lamenta la muerte del profesor Milanca, quien fue una persona allegada a esta institución por muchos años.

Fundación Vicente Emilio Sojo

Sociedad Chilena de Musicología

La Sociedad Chilena de Musicología manifiesta su profundo pesar por la muerte de nuestro socio, el musicólogo chileno Mario Milanca Guzmán. Junto con poseer una calidez humana extraordinaria, supo abrir un espacio desde la historia para el estudio musicológico en nuestro continente. A sus notables aportes en el estudio del pasado musical venezolano, Mario sumó importantes contribuciones al estudio de la historia musical chilena, como lo demuestra su reciente trabajo sobre la música en el periódico chileno El Ferrocarril (1855-1865), publicado por la Revista Musical de Venezuela (18/37, 1998). Su prematura muerte deja tareas pendientes que estamos seguros serán continuadas tanto en Chile como en Venezuela.

Enviamos nuestro profundo pesar a su familia y a sus colegas y amigos venezolanos.

Dr. Juan Pablo González Presidente Sociedad Chilena de Musicología.

_____________

Notas:

1. Arenas 1992.
2. La revista en sus 23 años de vida tuvo 559 números, con un total de 16.131 páginas.
3. Arenas 1992.
4. Milanca 1993: 5-6.
5. Comentario reproducido en Milanca 1989: 236.
6. Carta de Juan Orrego-Salas a Mario Milanca parcialmente en Milanca 1989: 234.
7. Carta del historiador José Luis Salcedo Bastardo a Mario Milanca, reproducida en Milanca 1989: 236-237.
8. Milanca 1983.
9. Citado en Castillo 1996: 98.
10. Garcia 1995: 122.

Bibliografía

Arenas, Zavira
1992 "Mario Milanca hurgó en la centenaria revista. La música también sonó en
El Cojo Ilustrado", El Nacional, 12 de febrero. Arte C/16.

Castillo Didier, Miguel
1996 "Mario Milanca Guzmán: La música en el tiempo histórico de Cipriano
Castro (1889-1908), Biblioteca de Autores y temas tachirenses, Caracas, 292 pp., 28 fotografías", RMCh L/186 (julio-diciembre), p.98.

García Muñoz, Carmen
1995 "Mario Milanca Guzmán. La música venezolana: de la colonia a la república", Caracas: Monte Ávila, 238 pp.", RMCh XLIX/184 (julio-diciembre), p.122.

Milanca Guzmán, Mario
1983 "La música en el Centenario del Libertador 1883", Revista Musical de
Venezuela, N°9-11, enero-diciembre, pp. 13-141.
1989 Reynaldo Hahn, caraqueño. Contribución a la biografía caraqueña de Reynaldo Hahn. Caracas: Academia Nacional de la Historia de Venezuela.
1993 La música en El Cojo Ilustrado. Caracas: Universidad Central de Venezuela y Ediciones de la Presidencia de la República. Vol. I.

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