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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.54 n.193 Santiago Jan. 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902000019300008 

Otras noticias

Reinauguración de la Plaza de Armas: música y musicología

La inauguración de las obras de remodelación de la Plaza de Armas de Santiago a fines del año pasado (22.12.99), constituyó un hito extraordinario para la música chilena y la musicología regional, pues en esa ocasión se realizaron audiciones públicas de importantes patrimonios musicales cuya socialización se encuentra estrechamente relacionada a la labor de musicólogos locales y extranjeros que han realizado estudios sobre los repertorios que allí se escucharon. Como históricamente ha sucedido en los eventos cívicos en la plaza más antigua del país, desde la colonia hasta nuestros días, la música volvió a constituirse en un elemento relevante que realzó esta celebración ciudadana.
El martes 21 por la noche, luego de la cena que el alcalde ofreció a autoridades y personalidades en el hall edilicio, tuvo lugar una vigilia de "canto a lo poeta por nacimiento" en la Catedral Metropolitana, en la que participaron trece poetas populares centrinos, acompañados de guitarra y guitarrón1. Ellos fueron Luis Ortúzar, (el Chincol) de Rauco; Santos Rubio, de La Puntilla, Pirque; Manuel Gallardo, de Aculeo; Honorio Quila, de Loica; Arnoldo Madariaga (padre, hijo y nieto), de Curacaví; Francisco Astorga, de Codegua; Sergio Serpa (El Puma), de Teno; Osvaldo Ulloa (Chosto), de El Principal, Pirque; Domingo Pontigo y Ailé Silva, ambos de San Pedro de Melipilla. Frente al pesebre de madera de tamaño natural se dispuso la "ruedecilla" de cantores quienes a medida que avanzaban las horas de la noche, fueron elevando la expresividad y calidad de versos y entonaciones a niveles que conmovieron visiblemente al reverente aunque escaso público que les acompañó. Esta tradicional manifestación de religiosidad popular jamás había tenido lugar en nuestro principal templo católico, aunque en alguna ocasión anterior la voz de algún poeta popular se había escuchado brevemente en un acto litúrgico. La pausa de medianoche y el desayuno de madrugada, en el hermoso patio catedralicio interior, fue una extraordinaria ocasión para compartir con estos cultores y observar el singular y magnífico universo pleno de significaciones que se desplegaba en conversaciones, diálogos, bromas y comentarios entre ellos. Este evento permitió constatar además la dinámica vigencia de esta expresión tradicional reflejada, por ejemplo, en la presencia de cantores de tres generaciones Madariaga: (abuelo, hijo y nieto, respectivamente). El antropólogo y etnomusicólogo del Museo Chileno de Arte Precolombino, Claudio Mercado, quien coordinó y convocó a los poetas, grabó la vigilia cantada con el ánimo de editarla próximamente en disco compacto.
A las 11 de la mañana del siguiente día miércoles 22 se realizó, en el mismo templo, una solemne liturgia especial celebrada por el cardenal Francisco Javier Errázuriz, que culminó con el corte de cinta, inauguración y bendición de la plaza. En esa celebración se escucharon las voces e instrumentos del Coro de Niños de la Comunidad Huilliche de Chiloé y el Syntagma Musicum de la Universidad de Santiago de Chile2 quienes interpretaron parte del cancionero Chilidúgú reunido por el jesuita Bernardo Havestadt, misionero en la Araucanía a mediados del siglo dieciocho3. Alternando con esta agrupación se escuchó a un grupo de cantores e instrumentistas del moderno repertorio litúrgico postconciliar, con micrófonos e instrumentos eléctricos, que impusiera el sacerdote encargado de liturgia del obispado santiaguino. Resultó altamente contrastante, aunque no exento de interés, escuchar repertorios católicos correspondientes a realidades históricas tan disímiles, sin embargo la audición de las oraciones en mapudungún hizo recordar que estos "cantos catequéticos en lengua indiana" se escucharon en los albores de la instalación de la iglesia en Chile, en la segunda mitad del siglo 16, precisamente en los atrios y escaleras de este mismo templo, cuando, en su primitiva fundación, tenía su ingreso por el lado norte, tal como lo han ratificado las investigaciones arqueológicas que han acompañado a las excavaciones de la nueva línea del metro que tiene una estación en la misma plaza y que también se inaugurara por esos días.
Poco después de las 14.00 horas se presentó en el hall de entrada de la municipalidad santiaguina, la que es considerada la primera ópera americana La púrpura de la rosa de Tomás de Torrejón y Velasco, estrenada en Lima en 1701. En esta oportunidad se realizó la versión integral -Loa inicial y Ópera en X escenas- en la que participaron el mencionado Syntagma Musicum y un grupo de jóvenes cantantes e instrumentistas dirigidos por Alejandro Reyes, con la reggie de Gonzalo Cuadra, el diseño de Germán Droghetti y la iluminación de Ricardo Yañez4. La hermosa y fresca versión en el recinto edilicio, con sus estatuas y columnas, sirvió de adecuado marco a la obra de Torrejón y Velasco con textos de Calderón de la Barca. El sorprendido y entusiasta público presente quizás no imaginó la trascendencia de este reestreno, pues luego de tres siglos que se representara en el palacio virreinal de Lima para celebrar el decimoctavo cumpleaños y primer aniversario de la coronación del monarca Felipe V de España, volvía a ser revivida en forma completa por vez primera en nuestro país, y probablemente en Latinoamérica.
Tres horas más tarde, nuevamente en la catedral, Alejandro Reyes ofreció un recital basado íntegramente en el Libro de órgano de María Antonia Palacios (Santiago, c. 1790) en el histórico y hermoso instrumento fabricado por los jesuitas bávaros a mediados del siglo dieciocho en la hacienda jesuita de Calera de Tango. Las piezas que conformaron ese programa fueron las siguientes: Sonata para Clarines de Coley, Adajio de Palazin, Juego de Versos Sueltos y Largos (Primer Tono), Divertimento I para órgano de Coley, Segundo tono de capilla, Divertimento VI para órgano de Coley, Sesto tono de capilla, Largo de Coley, Tercer tono de capilla, Sonata de Palómar, Divertimento II para órgano de Coley y Sonata II de Dn. Juan de Lanbida sacada en Bilbao.
Este recital constituyó un estreno absoluto de la mayoría de esas obras y fue la primera vez que se presentaba un concierto de órgano dedicado a esta relevante fuente colonial que ha sido investigada por el musicólogo Guillermo Marchant5 .
Finalmente a las 20.00 horas tuvo lugar en el hall principal del Correo Central (antiguo solar que albergó la Casa de Gobierno) un recital de piano a cargo de Bárbara Perelman, dedicado íntegramente a la obra de Federico Guzmán (1836-1885)6. Como en el caso anterior, este constituyó el primer programa dedicado íntegramente a la producción pianística de Guzmán, desde el siglo pasado e incluyó varias primera audiciones absolutas. Las piezas escuchadas fueron Nocturno, en La menor, op. 72; Barcarolle, op. 78; Papillon D’or, vals de salón, op. 48; Chacone, op.75; Nocturno, en La menor, op. 32; Une Larme, y Vals, op.52. La vida y obra de este compositor nacional decimonónico ha sido investigada en profundidad por Luis Merino7. En opinión de este musicólogo, Guzmán constituye el primer creador e intérprete del Chile independiente en lograr una proyección internacional (Europa, Estados Unidos y Sudamérica) y el primero en cultivar en nuestro medio la música de arte romántica con un claro influjo de la estética chopiniana.
La trascendencia de los eventos musicales reseñados radica no sólo en su innegable importancia histórica de cada uno estos repertorios y el hecho de haber cubierto prácticamente 24 horas de música del más alto valor patrimonial, sino que, además, en que por vez primera en nuestro medio tuvo lugar la socialización, o "hacer público" de la producción musicológica de investigadores locales y regionales de distintas generaciones. Esta conjunción de musicología histórica e interpretación, uno de los fenómeno más interesantes en la vida cultural latinoamericana de esta última década, señala nuevos rumbos a la disciplina a la vez que da respuesta a la dimensión social de su labor.
El ámbito de la música popular estuvo presente también a través de diversos conjuntos tradicionales y populares coordinados por Cuty Aste. Las manifestaciones teatrales callejeras fueron dirigidas por el director teatral Andrés Pérez.
La producción general de todos los eventos artísticos que constituyeron la reinauguración de la Plaza de Armas de Santiago estuvo a cargo de Carolina Blanco y Francisca Pastor. La concepción original de estas acciones de arte se debió al colectivo centropolitano La Chimuchina, principalmente del artista José Pérez de Arce. Aparte del indispensable apoyo y confianza del alcalde Jaime Ravinet, este inédito y notable megaevento cultural contó con los auspicios de Mina La Disputada de Las Condes, Gasco, Metro Gas, BCI, Banco de Santiago, Philips Chilena S. A., El Mercurio y la Fundación Chile.

Víctor Rondón

Premio de Musicología Casa de las Américas 1999 y Coloquio Internacional Musicología y Globalización

Del 25 al 29 de octubre de 1999 se realizó en La Habana, Cuba, la VII edición del Premio de Musicología Casa de las Américas, organizado por su Departamento de Música que dirige la musicóloga María Elena Vinueza, con la colaboración, entre otras, de las siguientes entidades: Instituto Complutense de Ciencias Musicales de Madrid, Instituto Cubano de la Música, Centro de Investigación y Desarrollo de la Música Cubana, Museo Nacional de la Música y Centro Nacional de la Música de Concierto.
En esta ocasión concursaron al Premio 1999 doce obras de autores procedentes de México, Perú, Cuba, Brasil, Venezuela, Argentina, Ecuador y Cuba. El jurado estuvo conformado por Clara Díaz, de Cuba, Leonardo Waisman, de Argentina, que presidió el Jurado, y Fernando García, de Chile. Se otorgó el Premio de Musicología 1999 al musicólogo peruano, radicado en México, Aurelio Tello, además el jurado mencionó las obras de Elba Braga Ramalho, de Brasil, Juan Francisco Sans, de Venezuela, Zoila Lapique, de Cuba y María Antonia Palacios de Sans. En el acta firmada por el jurado se lee:
"En la ciudad de La Habana, a los veinte y nueve días del mes de octubre de 1999, el jurado de la séptima edición del Premio de Musicología Casa de las Américas, integrado por Clara Díaz, Fernando García y Leonardo Waisman se reúne y acuerda:
Primero: Otorgar el Premio de Musicología Casa de las Américas 1999 al trabajo Cancionero musical de Gaspar Fernandes, de Aurelio Tello, del Perú.

Entendemos que el trabajo

  1. presenta por primera vez al medio musicológico y musical un repertorio de cardinal importancia dentro de la práctica de las Américas durante el período colonial;
  2. inicia la publicación integral de uno de los códices manuscritos musicales más amplio del siglo XVII;
  3. evidencia, a través de método y bibliografía, un actualizado conocimiento del estado de la cuestión;
  4. en la edición musical sigue las más rigurosas normas de la disciplina, evidenciando una labor de alta meticulosidad;
  5. está precedido de un rico material introductorio, que abarca tanto una fundamentación histórica y valorativa de la obra bajo un enfoque contextual, como la información y comentario detallados de cada una de las piezas editadas.

Segundo: Otorgar menciones a los trabajos Luiz Gonzaga: sua carreira e sua música, de Elba Braga Ramalho, de Brasil, y Una sonata venezolana, de Juan Francisco Sans, de Venezuela.
La tesis de Elba Braga Ramalho aborda el estudio de un destacado compositor popular de nordeste brasileño, tratándolo desde enfoques histórico-social, analítico (tanto en la faz literaria como en la musical), y pragmático o funcional. Se enfatiza el rol de Luiz Gonzaga como transmisor y traductor de la tradición rural de su región hacia los centros urbanos de difusión masiva del sur del país. Incluye una detallada discografía. Aunque realizado con esmero y rigor musicológicos, está escrito en un estilo de lectura fácil y amena.
El libro de Juan Francisco Sans, comienza con su razonamiento basado en inteligentes conceptualizaciones socio-estéticas, mediante las cuales se revaloriza la actividad compositiva del siglo XIX latinoamericano, atacando la actitud eurocéntrica que muchos de nosotros aún mantenemos. Mediante ortodoxos procedimientos analíticos, llega a conclusiones absolutamente lógicas con respecto a la obra analizada. Demuestra un buen dominio de la literatura teórica actual, y una excepcional lógica para el planteo y desarrollo.

Tercero: Recomendar las siguientes publicaciones:
Cuba: música e intérpretes (siglos XVI-XX), de Zoila Lapique Becali. Se recomienda una publicación parcial de la obra, a partir de los datos de publicaciones periódicas contenidos en las partes III y IV, que representan un corpus de información de suma utilidad. El resto es muy meritorio, pero no suficientemente orgánico ni ordenado.
Noticias musicales en los cronistas de la Venezuela de los siglos XVI-XVII, de María Antonia Palacios de Sans. Se recomienda una publicación en CD-ROM u otro formato de soporte digital, de ser posible con índices múltiples incorporados. Se trata de un valioso aporte para la reconstrucción de la vida musical en las distintas regiones de Venezuela, que permite, además, análisis comparativos con otras regiones del continente. Es un excelente trabajo de recopilación y organización de datos. Se sugiere a la autora que revise en algunos casos las entradas, para proporcionar una contextualización más compleja (por ejemplo, V0681, IV0379, I0068, II0078).
Cuarto: En consideración a la importancia y alto prestigio alcanzado por el Premio de Musicología de Casa de las Américas; en aras de obtener una mayor participación de la comunidad musicológica latinoamericana en el mismo, y en función a las distintas áreas de estudios que son propias del fenómeno musicológico, el jurado recomienda:
Aumentar el número de premios, que corresponderán a las áreas comprendidas en las Bases de la próximas ediciones, en el número que determine la Casa de las Américas.
Aumentar la cantidad de integrantes del jurado, proponiendo a que en éste se vean representados distintos campos del saber musicológico. Como alternativa o adicionalmente, proveer los mecanismos que permitan la consulta a especialistas externos al tribunal".
Simultaneamente con la realización del VII Premio de Musicología Casa de las Américas, y con ocasión de éste, el Departamento de Música organizó un concurrido Coloquio sobre musicología y globalización, con la participación de especialistas de varios países, entre ellos Argentina, Brasil, Colombia, Cuba, Chile, Ecuador, España, Estados Unidos, Gran Bretaña, México, Perú, Uruguay y Venezuela. En dicho evento se convocó a reflexionar sobre: 1. El papel de la musicología ante las tendencias de la globalización de la cultura; 2. Fusión y mestizaje en la creación musical contemporánea; 3. Texto y contexto de la expresión musical o la música que nos rodea y 4. Estrategia en la difusión, preservación y desarrollo del patrimonio musical de los pueblos de la América Latina y el Caribe.
El Coloquio fue inagurado por el musicólogo español Emilio Casares y en los cuatro días que duró dictaron conferencias o presentaron ponencias, entre otros: Marita Fornaro (Uruguay), Marcia de Vasconcelos Pinto (Brasil), Caridad Diez (Cuba), Leonardo Waisman (Argentina), Fernando García (Chile), Chalena Vásquez (Perú), Isabel Llano (Colombia), Ramón Macias (México), Danilo Orozco (Cuba), Malena Kuss (Argentina), Enrique Cánovas (Argentina), Jesús Gómez Cairo (Cuba), Carol Roberts (Estados Unidos), Jan Fairley (Gran Bretaña), Olavo Alén (Cuba), Ana Victoria Casanova (Cuba) y María Cristina Acevedo de Carvalho (Brasil). Además de las mesas redondas y conferencias, en el transcurso del Coloquio se realizaron varias otras actividades relacionadas con la vida musical, tales como la inauguración de la exposición Caminos de la musicología cubana en el Museo Nacional de la Música, la puesta en circulación, nuevamente, del Boletín Música de Casa de las Américas, prestigiosa publicación musicológica que había dejado de circular en 1991 (N°118), y de Clave. Revista cubana de música, desaparecida en la década de 1980, además de un concierto de música antigua ofrecido por el conjunto El Gremio, cuya dirección escénica estuvo a cargo de Josué Martínez y su dirección musical y general de Raquel Rubí, así como de un recital del coro de cámara Exaudi, que dirige María Felicia Pérez. Las actividades de la VII edición del Premio de Musicología Casa de las Américas finalizaron con la ceremonia de entrega de dicho Premio, el 29 de octubre, a las 19 hrs., en la Sala Che Guevara de Casa de las Américas. Los participantes en las actividades que rodearon al VII Premio de Musicología Casa de las Américas, también pudieron asistir, el 30 de octubre, a un concierto en homenaje a Joaquín Turina (1882-1949) organizado por la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE) y el Instituto Cubano de la Música, en el Teatro Amadeo Roldán, en el que participaron la soprano Lucy Provedo, el violinista Alfredo Muñoz, los pianistas María Victoria del Collado y Ulises Hernández, además de la Banda Nacional de Conciertos, conducida por Moisés Hernández Duménigo.

F.G.

Medalla de la Música

Por tercer año consecutivo, el Consejo Chileno de la Música entregó la Medalla de la Música -correspondiente a 1999- en reconocimiento a la trayectoria de personalidades que han contribuido al desarrollo de la vida musical chilena en sus diversas manifestaciones. La ceremonia se realizó el pasado 1 de octubre de 1999, en el Salón Francisco Fresno del Centro de Extensión Cultural de la Pontificia Universidad Católica de Chile, dentro del acto inaugural de la Semana de La Música, como ya es habitual. Fue encabezada por el presidente del Consejo Sr. Pedro Sierra E., quien pronunció un discurso de reconocimiento y agradecimiento a quienes, merecidamente, recibieron esta distinción. Posteriormente, el conjunto de música antigua In Taberna ofreció un memorable concierto, ante la presencia de más de 400 personas, lo cual le dio especial realce a la ocasión, contribuyendo a que la música fuera la principal protagonista.
Cabe señalar que la Medalla de la Música fue un antiguo proyecto del Consejo, promovido especialmente por don Mario Baeza G. y Octavio Hasbún R., entre otros socios y miembros del Directorio, que se logró concretar a partir de 1997.El propósito principal es "que los músicos premien a los músicos", de tal manera de reconocer oportunamente los méritos y agradecer públicamente los aportes de aquellas personas que, más allá del éxito inmediato y la fama circunstancial, durante parte importante de su vida se hayan esmerado por entregar su mejor servicio y aporte a la música y sociedad chilena en general. Así entonces, en esta tercera ocasión el Consejo Chileno de la Música se honró en otorgar la medalla -con su correspondiente diploma de honor- a las siguientes personas:
1. José Gallardo Reyes,activo poeta popular de la VI Región -zona de Aculeo-Rancagua-, maestro de muchos cantores a lo humano y a lo divino, cuyo aporte a la música de raíz folclórica y tradición oral ha sido de enorme valor, reconocido ampliamente por sus seguidores.
2. María E. Grebe Vicuña, importante e incansable investigadora musical y antropóloga, especialista en música étnica chilena, maestra de musicólogos, con diversas publicaciones en revistas especializadas y ponencias presentadas en congresos, tanto a nivel nacional como internacional.
3. Miguel Aguilar Ahumada, destacado compositor, maestro y pianista, quien, junto con haber realizado una brillante carrera académica en la Universidad de Concepción, actualmente continúa trabajando y aportando al desarrollo de la creación musical chilena. La ilustre Municipalidad de Concepción le otorgó el Premio Municipal de Arte en 1987.
4. Gabriel Rojas Martorell, destacado profesor de música y director de coro, quien incansablemente ha promovido la formación musical y desarrollo coral en todo el norte de Chile, a través de investigaciones, publicaciones, programas radiales, festivales de música coral, etc. El año 1966, fue distinguido como Ciudadano Honorario Vitalicio de Antofagasta por la Ilustre Municipalidad de Antofagasta.
5. Eduardo Gatti Benoit, reconocido guitarrista, cantante y compositor de música popular, que ha participado en innumerables presentaciones y recitales a nivel nacional. Ha grabado y publicado una serie de discos, sobresaliendo su canción Los momentos (1970), la cual se ha incorporado al repertorio clásico de la música popular chilena, convirtiéndose en un verdadero himno colectivo.

De esta forma, como se puede apreciar, la lista de personalidades distinguidas con la Medalla de la Música se ha enriquecido, lo cual, entre otros aspectos, contribuye a la mayor conciencia social de los aportes y áreas en que nuestra música se está desarrollando. Así, junto a lo anterior, el cuadro de honor completo está conformado de la siguiente manera:

Medalla de la Música 1997: Arnaldo Tapia Caballero (intérprete y maestro del piano), Santos Rubio (cantor popular y maestro del canto a lo humano y a lo divino), Valentín Trujillo (pianista de música popular), Gabriela Pizarro (investigadora y difusora del folclore chileno) y Hermann Kock (organista, director de coros y educador musical).

Medalla de la Música 1998: Stefan Terc (intérprete y maestro del violín), Raquel Barros (investigadora y difusora del folclore chileno), Vicente Bianchi (compositor de música popular), Sylvia Soublette (impulsora e investigadora de la música antigua en Chile) e Hilda Ruz Prado (educadora musical y directora de coro).

Gabriel Matthey Correa

Otras distinciones y homenajes a instituciones y artistas chilenos

El 21 de octubre de 1999, en una ceremonia oficial presidida por el Alcalde Jaime Ravinet, fueron conferidos los máximos galardones que otorga la Municipalidad de Santiago al arte y la cultura. Los galardonados en 1999 fueron Arnaldo Tapia Caballero (artes musicales), Roser Bru (artes plásticas) y Joan Turner (artes de la representación). También fueron concedidas distinciones especiales a Sylvia Soublette (profesora, compositora y cantante) y Stefan Terc (violinista).
El 29 de diciembre se realizó una sesión pública y solemne de la Academia Chilena de Bellas Artes, en la que se hizo entrega de los cuatro premios que anualmente otorga la institución. Abierta la sesión, el presidente de la Academia, compositor Carlos Riesco, anunció que el premio Academia 1999 correspondió a la Revista Musical Chilena. El Premio Domingo Santa Cruz (artes musicales) correspondió al guitarrista Luis Orlandini; el Premio Marco Bontá (artes plásticas) fue otorgado a Osvaldo Peña, y el Premio Agustín Siré (artes de la representación) lo recibió la directora de la Revista Apuntes, María de la Luz Hurtado, por la labor desarrollada por esa publicación. Cada uno de los galardonados, en su momento, agradeció el respectivo premio.
El 30 de diciembre, en una ceremonia encabezada por el Presidente de la Republica, Eduardo Frei, a la cual también asistió José Pablo Arellano, Ministro de Educación y Claudio di Girolamo, Jefe de la División de Cultura del Ministerio de Educación, se entregaron los Premios Nacionales de la Música Presidente de la República, galardón que se otorgó por primera vez. Los artístas distinguidos fueron Jaime de la Jara (música clásica), Pablo Herrera (música popular) y Pedro Yáñez (música folclórica). El jurado estuvo compuesto por Margot Loyola, Fernando Rosas, Eduardo Gatti, Octavio Hasbún y Guillermo Vera.
El 20 de enero del 2000 el pianista Oscar Gacitúa recibió la Condecoración al Mérito de la Cultura Polaca de manos del embajador de ese país, Daniel Passent. La admiración de Oscar Gacitúa por la música de Federico Chopin, que lo llevó a organizar más de 60 conciertos en varias ciudades de Chile para conmemorar los 150 años de su muerte, lo hicieron merecedor de este galardón.
La Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), la Sociedad de Autores Nacionales de Teatro, Cine y Audiovisuales (ANT), la Sociedad de Creadores de Imagen Fija (CREAIMAGEN), la Corporación de Actores de Chile (CHILEACTORES) y la Sociedad Chilena de Intérpretes (SCI), impulsaron la creación del premio Altazor, que se otorgó en una ceremonia multitudinaria en el Teatro Municipal de Santiago, el 30 de marzo del presente. Con ese premio los artistas de distintos campos distinguen a sus pares por la labor anual. En esta primera edición (1999) del premio Altazor, los galardonados en música fueron: Pedro Yáñez (música de raíz folclórica), Ensemble Bartók (música docta), Antonio Restucci (música alternativa y jazz), Pablo Herrera (música popular, balada), Joe Vasconcello (música popular, rock) y Cristián Gálvez (música popular, intérprete).

Compositores chilenos en el ballet y el teatro

El 3 de octubre de 1999, en la Sala Duoc, la Compañía Movimiento estrenó la coreografía Altazor de Isabel Croxatto. La música es de Cuty Aste e incluye textos del poema homónimo de Vicente Huidobro que fueron leidos por Manuel Peña. Altazor, que es parte de trilogía dancística Poesía tridimensional, se presentó nuevamente en diciembre en el Centro Cultural La Cúpula.
El 11 y 12 de enero del 2000, en el marco del Primer Festival de Danza Contemporánea realizado en el Teatro de la Universidad de Chile, se presentó la coreografía Medianoche de Luis Eduardo Araneda, con música del Grupo Inti-Illimani. La obra fue bailada por la Séptima Compañía.
El 11 de marzo de este año, en el Centro Cultural Estación Mapocho, se realizó la Gala Oficial de la Transmisión del Mando Presidencial a Ricardo Lagos. Entre otras obras, se bailó en estreno, la coregrafía Poema de Hilda Riveros, con música de Andreas Bodenhofer. La obra fue interpretada por Georgette Farías, solista del Ballet de Santiago.
En en Teatro Cine Arte Tobalaba, en octubre, se estrenó la pieza de teatro musical infantil Peter -basada en la novela Peter Pan y Wendy de James Matthew Barric- de Zelig Rosenman, también director de la puesta en escena. La música y dirección orquestal de la obra estuvo a cargo de Abraham Bronstein y la coreografía de Danny Chaves.
Durante enero del 2000 se remontó en la sala Antonio Varas, del Teatro Nacional, Almuerzo a mediodía (Brunch) de Ramón Grifero, bajo su dirección. La música de esta puesta en escena es del compositor Miguel Miranda.

Nuevos fonogramas en circulación

El 13 de octubre se dio a conocer el fonograma Hernán Jara. Flauta, que es el primer disco editado por el nuevo sello Escuela Moderna. Acompañan a Jara en esta grabación Liza Chung (piano) y Guillermo Rifo (percusiones), quien es, también, el autor de Jarana, obra creada especialmente para este CD. El objetivo de este nuevo sello nacido bajo el alero del Instituto Profesional Escuela Moderna de Música, es lograr una adecuada difusión de los compositores e intérpretes chilenos. El fonograma, además de Rifo, contiene obras de Bartók, Schumann, Ravel y otros.
El 18 de octubre, en el restaurant Muñeca Brava se realizó la presentación de dos fonogramas con música de compositores chilenos: Música contemporánea para arpa chilena, de la arpista Tiziana Palmiero, y Música de arte. Jorge Martínez Ulloa, que contiene un grupo de obras de este compositor. En el acto de lanzamiento de ambos CD se escuchó a Tiziana Pamiero interpretar en arpa diatónica obras de la tradición chilena y europea. También, con la colaboración del saxofonista Miguel Villafruela y del flautista Gabriel Cruz, se presentaron las siguientes obras de Jorge Martínez: Forma, para saxo alto y cinta magnética; Leitmotiv N°4, para flauta sola, y Minuto armónico, para arpa y cinta magnética.

Diccionario de la música española e hispanoamericana

El 17 de febrero pasado, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid, se presentó el Diccionario de la música española e hispanoamericana, coronándose así más de diez años de trabajo. La ceremonia de presentación de esta obra, que abarca todas las músicas de la región, fue presidido por S.A.R. la infanta doña Cristina de Borbón, Duquesa de Palma de Mallorca, y contó con la presencia del Presidente de la Comunidad Autónoma de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón; el Ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy Brey; el Rector de la Universidad Complutense de Madrid, Rafael Pujol Antolín, el Presidente del Consejo de Dirección de la Sociedad General de Autores y Editores de España (SGAE), Eduardo Bautista, y el Director del Instituto Complutense de Ciencias Musicales (ICCMU), Emilio Casares Rodicio, también Director y Coordinador General del Diccionario. Al acto concurrieron diplomáticos, académicos e importantes personeros de la cultura española, particularmente de la música, tales como los distinguidos musicólogos José López-Calo, catedrático de la Universidad de Santiago de Compostela, e Ismael Fernández de la Cuesta, catedrático del Real Conservatorio de Madrid, ambos Directores adjuntos de la magna obra musicológica que se presentaba. Asistieron igualmente los directores del Diccionario para Hispanoamérica Irma Ruiz, de Argentina, Walter Sánchez, de Bolivia; Fernando García, de Chile; Benjamín Yépez, de Colombia; Jorge Luis Acevedo, de Costa Rica; Victoria Eli, de Cuba; Alfred E. Lemmon, de Guatemala y Honduras; Jorge Velasco, de México, Juan Carlos Estenssoro, de Perú y José Peñín, de Venezuela. No pudieron estar presentes en la ceremonia los directores hispanoamericanos Luis Merino, de Chile; Gerardo Guevara y Mario Godoy Aguirre, de Ecuador; Concepción de Guevara, de El Salvador; Dieter Lehnhoff, de Guatemala; Leslie R. George, de Panamá; Luis Szarán, de Paraguay; Donald Thompson, de Puerto Rico; Margarita Luna, de República Dominicana y Walter Guido y Hugo López Chirico, de Uruguay. Abierta la sesión por la infanta doña Cristina de Borbón, hicieron uso de la palabra el Ministro de Educación y Cultura, Mariano Rajoy, el Director y Coordinador General del Diccionario, Emilio Casares, para finalizar la ceremonia la infanta doña Cristina de Borbón con un breve discurso.
El Diccionario de la música española e hispanoamericana se ha transformado en una realidad gracias a los auspicios de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE) de España, el Instituto Complutense de Ciencias Musicales, dependiente de la Universidad Complutense de Madrid, y el Ministerio de Educación y Cultura español, que contaron con la colaboración de prestigiosas instituciones culturales del ámbito hispanoamericano, en el caso chileno, de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, la SCD y otras. Estas amplias relaciones en la colaboración internacional permitieron que en el Diccionario participaran más de 700 especialistas de Hispanoamérica, -de Chile más de 50-, lo que redundó en la inclusión de 26.000 entradas, el 80% ausentes de los grandes diccionarios, en las 11.000 páginas de los diez tomos que constituyen la obra. El 17 de febrero se dieron a conocer los cinco primeros volumenes; la salida de los siguientes está prevista para los meses de abril, julio y octubre del presente año, y para enero y abril del 2001. El precio de los diez volúmenes del Diccionario de la música española e hispanoamericana es de 130.000 pesetas.
Aprovechando la presencia en Madrid de un número importante de los directores para Hispanoamérica del Diccionario, se realizaron reuniones de trabajo para estudiar los futuros pasos que permitan próximas ediciones de la importante obra, corregidas y aumentadas, así como medidas y tareas que aseguren la continuación de las fructíferas relaciones despertadas entre las comunidades musicológicas de los países americanos y España. Ya se anuncia la incorporación de Brasil y Portugal en una próxima edición del Diccionario.

Publicaciones periódicas recibidas

En la redacción de la Revista Musical Chilena se han recibido varias publicaciones periódicas. De Chile ha llegado Música, boletín del Consejo Chileno de la Música N°32, de agosto-enero del 2000, que contiene informaciones sobre la vida musical de nuestro país. También se recibió Trailunhué, N°2-3, de noviembre de 1998, que edita el Departamento de Música de la Facultad de Artes y Educación Física de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación. En este segundo número aparecen ilustrativas colaboraciones de Miguel Angel Aliaga ("Una moderna teoría expresionista del arte"), Ana Teresa Sepúlveda ("Presencia de la música en la enseñanza secundaria chilena. Una visión histórica a través de cinco reformas educativas"), Víctor Rondón ("Domingo Santa Cruz y la Sociedad Bach de Chile en los años veinte: aportes a la historia del movimiento de música antigua en Chile"), Sergio Candia ("¿Qué nos enseña la música?"), Gabriel Matthey ("El continuo de la música"), Carlos Sánchez ("Interdisciplinariedad en la educación musical"), Anabela Roldán ("La danza en la educación y en el desarrollo personal") y Cecilia Margaño ("Recortes históricos"), además de una variada información. En esta redacción, igualmente, se recibió Resonancias, N°4, mayo 1999, revista editada por el Instituto de Música de la Universidad Católica (IMUC). En este número se publican interesantes artículos de Justo Pastor Mellado ("El trabajo de la crítica de artes visuales"), Fernando Pérez V. ("Barthes y la música: esquema teórico en tres figuras"), Leonardo Waisman (" ‘Sus voces no son tan puras como las nuestras’: la ejecución de la música en las misiones"), M. Ester Grebe ("Etnocentrismo y utopía: problemas de comprensión cultural y reinterpretación en la música de las misiones jesuíticas del cono sur de América"), Sergio Candia ("La música antigua del siglo XX: un caso de memoria inventiva"), Sylvia Soublette ("De la interpretación del barroco"), Bernardo Illary ("De los órganos misionales de Chiquitos y su relevancia para la práctica musical"), además de una conversación de Carmen Peña con Federico Heinlein y testimonios de varias personalidades de la vida musical chilena sobre la pianista y profesora Elena Waiss. A lo anterior se agregan reseñas sobre discos y libros, así como informaciones de las actividades desarrolladas por el IMUC.
Desde Buenos Aires llegó la revista El dorado, N°4, primavera de 1999, con numerosas informaciones y trabajos sobre los instrumentos de caña. Entre estos últimos aparece "El saxofón y los compositores latinoamericanos. Cuba", del saxofonista Miguel Villafruela, profesor del instrumento en el Departamento de Música de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. El cuerpo principal de este escrito es un catálogo de la música para saxofón compuesta por autores cubanos, en el que se consigna: nombre del autor de la obra, título de la misma, año de composición, su duración aproximada y editorial que la publicó. En la Sección Noticias figura una nota sobre las actividades del Cuarteto Villafruela en Córdoba, Argentina.
Desde La Habana se ha recibido Clave, Año 1 N°1 (segunda época) julio-septiembre, 1999. Esta revista, publicada por el Instituto Cubano de la Música, reaparece después de casi 10 años. Contiene un muy interesante grupo de artículos y comentarios firmados por Danilo Orozco, Leonardo Acosta, María Antonieta Henríquez, Hilario González, Juan Guanche, Jesús Gómez Cairo, Leo Brouwer, José Ruíz Elcoro, Jacqueline Hechevarría, María Elena Vinueza, Marta Valdés, Hamilé Rozada, Clara Díaz, Guille Vilar, María Teresa Linares y José Reyes Fortún, que anuncian un exitoso retorno a la discusión musicológica latinoamericana de notables investigadores cubanos. Junto a este nuevo N°1 de Clave se publica un utlilísimo índice analítico desde la revista Clave N°1, 1986, hasta la N°16, 1990. Igualmente, hemos recibido el Boletín Música, Nueva Época, N°1, año 1999, de Casa de Las Américas, otra importante publicación musicológica que también reaparece después de algunos años. Como en el caso de Clave, en el Boletín Música de Casa de Las Américas, la lista de los colaboradores de este número de reaparición, nos asegura que nuevamente los músicos latinoamericanos tendrán una tribuna prestigiosa donde opinar libremente. Los arículos de este número son de Gustavo Becerra, Argeliers León, Clara Díaz Pérez, Diana Arismendi y Grizel Hernández Baguer. Se publica, además, la partitura de Tres noches sin luna, para clarinete solo, de la compositora venezolana Diana Arismendi y abundantes comentarios y noticias. La Revista Musical Chilena desea manifestar su alegría por la reaparición de las dos publicaciones cubanas.
Desde Lima llegó el primer número de la revista Cuadernos, publicación del Conservatorio Nacional de Música del Perú aparecida a fines de 1999. Celebramos esta nueva publicación referida a la música y músicos peruanos, así como a problemas universales de este arte, que promete alcanzar altos niveles a juzgar por esta primera muestra, que cuenta con la participación de importantes artistas del país hermano, comenzando por su director, compositor Celso Garrido-Lecca y siguiendo por colaboradores como Enrique Iturriaga ("Tareas y proyectos para el desarrollo académico del Conservatorio Nacional de Música 1999-2003"), Oswaldo Kuan ("Reflexiones en torno al ensayo coral"), Mauricio Véliz Cartagena ("Un desencuentro: músicos y cineastas en el Perú"), Armando Sánchez Málaga ("Premio de Musicología ‘Casa de Las Américas 1999’ para Aurelio Tello"), Seiji Asato ("Dos milenios de música occidental"), José Quezada Macchiavello ("Problemas de la difusión musical en Lima"), Aurelio Tello ("Semblanza de Celso Garrido-Lecca"), Alfonso Alegría ("Dos formas de equivocarse"), Juan S. Chávez ("Un día de la percusión") y Carlota Mestanza de Constantini ("La relación entre el director y la orquesta"). A los artículos anteriores se suman opiniones de Schopenhauer sobre la ópera y un notabilísimo escrito de César Vallejos sobre Erik Satie ("El más grande músico de Francia"), aparecido en 1926 en la revista Variedades de Lima. También se incluye en este primer número de Cuadernos las opiniones de la generación de compositores del 70 y numerosa información institucional.

Nuevas ediciones impresas

El 28 de octubre pasado, en la Sala Arrau del Teatro Municipal de Santiago, se presentaron los primeros volúmenes de la serie de publicaciones de partituras de la División de Cultura y la SCD, Cantata Santa María de Iquique de Luis Advis; Composiciones corales chilenas Vol. 1, selección de Víctor Alarcón, que contiene obras de Cirilo Vila, Gustavo Becerra, Sylvia Soublette, Mario Cánovas, Alejandro Pino y Eduardo Gajardo, y Andante, para quinteto de cuerdas, de Alfonso Leng. En la presentación de las partituras participaron Claudio di Girolamo, Silvia Soublette, Fernando Rosas y Eduardo Carrasco; además, el Coro de Bellas Artes, dirigido por Víctor Alarcón, interpretó algunas de las obras publicadas.

Video sobre la zamacueca

El 6 de diciembre se realizó la presentación, en la Sala SCD, de un video financiado por FONDART 1999, titulado La zamacueca: sus andanzas y personajes en tabladillos, ritos y fiestas en Chile, Argentina, Perú y México. Invitaron a este lanzamiento Margot Loyola, Premio Nacional de Arte,Nivia Palma, Coordinadora FONDART y Luis Advis, Presidente de la SCD.

La Revista Musical Chilena, tema de memoria

El 23 de marzo de este año, la señorita Marta Gajardo y el señor Oscar Salvo defendieron su memoria de título de profesor en educación musical referida al tema La Revista Musical Chilena como apoyo a la labor del profesor de educación musical: 5° a 8° básico y enseñanza media. El examen público de titulación se realizó en las dependencias del Departamento de Música de la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE). El trabajo de la Srta. Gajardo y del Sr. Salvo recibió la nota máxima de parte de la comisión de examen. El profesor guía de la tesis fue el académico de esa universidad, guitarrista y compositor Ivan Barrientos (ver Resumen de memoria p. ).

Recital Chopin del Dr. Robert Stevenson

El conocido musicólogo norteamericano y miembro del Comité de Honor de la Revista Musical Chilena, Robert Stevenson, ofreció dos conciertos de piano con obras exclusivamente de Frédéric Chopin, en conmemoración de los 150 años de su muerte , ocurrida en París el 17 de octubre de 1849. El primero de estos recitales se hizo exactamente el 17 de octubre de 1999, en el Schoenberg Hall del Departamento de Música de la Universidad de California, Los Angeles (UCLA). La segunda presentación se realizó el 29 de octubre en el Schoenberg Hall Auditorium. Este mismo programa se presentó al inicio de la Asamblea Nacional de la Sociedad Americana de Musicología, el 4 de noviembre del pasado año, en la ciudad de Kansas, Missouri.

Estreno de la primera ópera compuesta en América

El 31 de octubre, en el Aula Magna de la Universidad de Santiago de Chile, en el marco de la conmemoración del sesquicentenario de dicha Casa de Estudios, se estrenó la primera ópera barroca americana, La púrpura de la rosa, con música de Tomás de Torrejón y Velasco y texto de Pedro Calderón de la Barca. En este puesta en escena participaron: Silvia Urtubia (soprano), Venus; Gonzalo Cuadra (tenor), Adonis; Pedro Espinoza (tenor), Marte; Jenny Muñoz (soprano), Amor; Pilar Díaz (contralto), Belona; Patricia Alvarez (mezzo), Clori y Temor; Claudia Yáñez (mezzo), Libia; Hanny Briceño (soprano), Celfa; Magdalena Amenábar (soprano), Flora y Sospecha; Nicolás Oyarzún (barítono), Desengaño; Bernardo Roselló (tenor), Dragón; Marcelo San Martín (barítono), Envidia; Christian Codoceo (tenor), Chato, y Nancy Gómez (soprano), Cintia e Ira. El grupo de solistas fue acompañado por el Conjunto Syntagma Musicum de la Universidad de Santiago de Chile en el que participan: Miguel Aliaga (violas da gamba soprano y bajo), Julio Aravena (viola da gamba bajo), Víctor Rondón (flautas dulces y órgano) y Alejandro Reyes (clavecín y dirección). Además actuaron los siguientes músicos invitados: Daniel Ganum (teorba), Claudio Gutiérrez (violín), Pablo Ulloa (violone) y Juan Orellana (percusión). La escenografía y el vestuario fueron diseñados por Germán Droghetti y la iluminación por Ricardo Yáñez; la régie estuvo a cargo de Gonzalo Cuadra y la dirección general de Alejandro Reyes.

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Notas:

1 Esta manifestación músico poética religiosa ha producido varios trabajos, con distintos grados de profundidad y desde diversas ópticas, destacando entre estos los de María Ester Grebe, The Chilean Verso: A Study in Musical Archaism, Los Angeles, University of California, Latin American Studies, volume 9, 1967; Maximiliano Salinas, Canto a lo divino y religiosidad del oprimido en Chile, Santiago, Rehue, 1991 y Miguel Jordá, El divino Redentor, Santiago, Unesco, 1984.

2 Dirigidos por Gabriel Coddou y Alejandro Reyes, respectivamente.

3 Este repertorio ha sido investigado, editado y grabado por Víctor Rondón. Véanse 19 canciones misionales en mapudúngún contenidas en el Chilidúgú (1777) del misionero jesuita en la Araucanía Bernardo de Havestadt (1714-1781), Santiago, Facultad de Artes y FONDART, 1997; "Música y evangelización en el cancionero Chilidúgú (1777) del padre Havestadt, misionero jesuita en la Araucania durante el siglo xviii". Coloquio Internacional "Los jesuitas españoles expulsos: su contribución al saber sobre el mundo hispánico en la Europa del Siglo XVIII, Roman Seminar Bochum Universität e IberoAmerikanishe Institut (Berlín, 7 al 10 de abril de 1999), actas en edición y la realización del disco compacto "Música en las misiones jesuitas de la Araucanía en el siglo XVIII", Fondart, 1998, con los mismos intérpretes que reseñamos.

4 El elenco estuvo compuesto por los siguientes cantantes en orden alafabético: Patricia Álvarez, Magdalena Amenábar, Hanny Briceño, Christian Codoceo , Pilar Díaz, Pedro Espinoza, Nancy Gómez, Jenny Muñoz, Nicolás Oyarzún, Bernardo Roselló, Marcelo San Martín, Silvia Urtubia y Claudia Yáñez. Los instrumentistas fueron: Alejandro Reyes, clavecín; Julio Aravena C., viola da gamba bajo; Miguel Aliaga I., viola da gamba bajo y soprano; Víctor Rondón, flautas dulces y órgano; Pablo Ulloa, violone; Claudio Gutiérrez, violín, y Juan Orellana, percusión. Esta obra había sido estrenada en Chile el día 29 de octubre en el Aula Magna de la Universidad de Santiago de Chile, por este mismo grupo de artistas más el teorbista y guitarrista mendocino Daniel Ganum.

5 Véase de Guillermo Marchant "La música doméstica: sus reflejos en un manuscrito chileno del siglo XVIII", Resonancias, Instituto de Música Pontificia Universidad Católica de Chile, 1998, 2:63-80 y "El Libro Sesto de María Antonia Palacios, c. 1790. Un manuscrito chileno", RMCh LIII/192 (julio-diciembre, 1999), pp. 27-46.

6 Esta pianista, ex alumna del Premio Nacional Carlos Botto, ex becaria de Fundación Andes y actual profesora del Instituto Profesional Escuela Moderna de Música, acaba de registrar un disco compacto con las mismas obras de Guzmán presentadas en esta oportunidad, gracias a la obtención de uno de los fondos otorgados por el Ministerio de Educación a través del FONDART, en el concurso de proyectos culturales correspondientes al año 1999.

7 Samuel Claro V. y Jorge Urrutia B. en Historia de la Música en Chile (1973:97) dan erróneamente como fecha de nacimiento el año 1827. Anteriormente E. Pereira Salas (1941:115) la había fijado una década más tarde. Sin embargo, datos definitivos sobre su vida, obra y época que proporciona Luis Merino (1993), Tradición y modernidad en la creación musical: la experiencia de Federico Guzmán en el Chile independiente, Universidad de Chile, Facultad de Artes, [separata compuesta por los artículos publicados en RMCh XLVII/179 (enero-junio, 1993), pp. 5-68 y XLVII/180 (julio-diciembre, 1993), pp. 69-148], establecen que Guzmán nació en 1836.

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