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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.54 n.194 Santiago July 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902000019400021 

Música... en la frontera... de la música. Esperando el 3000. CD digital. Composiciones de Eduardo Cáceres. Ensemble Bartók; Luis Orlandini (guitarra), Ángela Acuña (cello); Karina Glasinovic (piano), Cecilia Plaza (piano), Quinteto de Vientos Pro Arte; Víctor Alarcón (tenor); Raimundo Garrido (percusión); Luis Hernán Ángel (tuba); Virna Osses (piano); Francesca Ancarola (voz acústica y electroacústica); Claudia Virgilio (voz procesada); Merly Donoso (tablas hindúes); Silvio Paredes (bajo eléctrico) y Eduardo Cáceres (dirección). SVR-ECR-3006-11. Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de las Artes y la Cultura (FONDART), 2000.

Este se trata del primer disco monográfico de Eduardo Cáceres, uno de los más importantes compositores americanistas chilenos de la década de 1980. En efecto, su plena inserción en el mundo que le toca vivir lo ha hecho relacionarse sin tapujos con la pluralidad sonora que lo rodea, dejando su música abierta a todas las músicas. El diálogo que Eduardo Cáceres emprende con la tradición es múltiple, pues son múltiples las tradiciones que convergen en un compositor que vive en un país llamado de "músicos sin pasado", que más bien ha resultado ser el país de todos los pasados posibles.

La apertura de Eduardo Cáceres a la multiplicidad del fenómeno musical contemporáneo y su cuestionamiento a las jerarquías preservadas por nuestros conservatorios, lo ha llevado a no adscribirse a ninguna poética musical en particular, permaneciendo inmune a procedimientos composicionales preexistentes, definidos por Cáceres como hipertextos que fatalmente reproducen normativas formales de una obra a otra. Para Cáceres, cada obra merece una estrategia composicional diferente. Se puede afirmar entonces que en la obra de Eduardo Cáceres impera la diversidad, pero al mismo tiempo existen rasgos comunes que le otorgan unidad y consistencia.

Predominan en este disco los formatos de cámara con y sin procesamiento electrónico, destacándose el uso del piano y de la voz. Es habitual la ordenación tripartita de las composiciones y el uso de la recapitulación variada en ellas. También es recurrente la búsqueda de gestos performativos y expresivos que definen el carácter de cada una de sus partes, como cauteloso, audaz y obsesivo, en 3 mo-men-tos; o seco, fantasmal y vertiginoso, en su obra homónima, recientemente editada en partitura por la Facultad de Artes de la Universidad de Chile.

Otro hilo conductor en la música de Cáceres lo constituye el renovado interés por los instrumentos, la música, y el espacio sonoro del mundo indígena. Podemos encontrar elementos musicales mapuches en tres obras de este disco: Epigramas mapuches, 3 mo-men-tos y Entrelunas.

La fascinación de Cáceres por el sonido lo ha llevado a experimentar con múltiples procedimientos acústicos, electroacústicos y electrónicos. En su disco encontramos la voz amplificada por un megáfono en Las máscaras, y tratada electrónicamente en Metalmambo y en La otra concertación. Así mismo, en 3 mo-men-tos se desfigura el sonido de la guitarra y en Zig-zag, se explotan pequeños ruidos que se pueden producir durante la ejecución de instrumentos de viento.

Música en la frontera de la música no es sólo el primer disco monográfico de Eduardo Cáceres, sino que es un disco antológico de sus dos primeras décadas como compositor. Resulta fundamental en la discoteca latinoamericana del siglo XX.

Juan Pablo González

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