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vol.54 issue194Juan Amenábar, compositor chileno: Obras electroacústicasRené Reyes Rojas (1930-2000) author indexsubject indexarticles search
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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.54 n.194 Santiago July 2000

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902000019400023 

Sonidos y visiones del sur. Música electroacústica de compositores chilenos y argentinos. CD digital. Universidad Nacional de Lanús (Argentina) y Universidad de La Serena (Chile), 2000.

Un querido profesor ya desaparecido nos contó durante una clase, hace algunos años, que cuando el compositor Igor Stravinsky visitó Chile en 1960, alguien le preguntó su opinión sobre la música electrónica. El célebre músico ruso / francés / estadounidense respondió con otra interrogación: "¿Usted llama a eso 'música'?". Obviamente, el autor de Le sacre no tuvo interés en esta nueva expresión del arte sonoro tan propia del siglo XX, pero en el Cono Sur de Latinoamérica ya desde la década del 50 habían existido compositores que han explorado este terreno. Tan solo un año después que Karlheinz Stockhausen presentara su obra Gesang der Jünglinge, obra señera en la historia de la música electrónica, creadores chilenos como José Vicente Asuar, Juan Amenábar y otros fueron pioneros dentro de este campo en Latinoamérica con la fundación del Taller Experimental del Sonido de la Universidad Católica de Chile en 1957. Un año después se fundó el Estudio de Fonología Musical de la Universidad de Buenos Aires en Argentina y en 1959, mientras en la Universidad de Córdoba (Argentina) se llevaban a cabo también experiencias en este ámbito, en el teatro Antonio Varas de Santiago (Chile) se realizaba el primer concierto público de este nuevo tipo de música. Han pasado los años, se han sucedido distintos nombres para denominar a esta expresión o a algunos de sus matices (música electrónica, música concreta, música electroacústica, música acusmática) y los resultados de sus exploraciones han sido aprovechados en estratos vinculados a la música popular.

Ahora tenemos la oportunidad de escuchar algo de los aportes que nuevas generaciones de compositores chilenos y argentinos han realizado en música electroacústica, uno de los términos que actualmente disfruta de mayor consenso para denominar a esta expresión, gracias a la iniciativa conjunta de la Universidad Nacional de Lanús, Argentina, y la Universidad de La Serena, Chile. Esta muestra nos permite vislumbrar la diversidad de sonoridades que podemos encontrar en este mundo, así como la diversidad de poéticas que sustentan estas propuestas, acercamiento que se facilita gracias a las notas explicativas que aparecen en el librillo que acompaña al disco.

De este modo, y con el fin de proponer una aproximación a una expresión mayoritariamente desconocida, podemos plantear que las poéticas de estas obras oscilan, al igual que gran parte de la música docta occidental "tradicional", entre los polos de la música concebida como estructura sonora autónoma y de la música vinculada a elementos extramusicales. Intramuros Ii del argentino Daniel Schachter (track 3) es definida como una construcción sonora en tiempo real en base a ocho objetos sonoros, cuyo control es explicado en detalle y cuyas particularidades de generación sonora permiten ofrecer distintas re-creaciones en el momento de su ejecución en vivo. Attract del chileno José Miguel Fernández (track 4) está compuesta para clarinete en Sib y computador, concebida originalmente para un sistema cuadrafónico y también se define en términos de organización sonora, sin referencias extramusicales. En esta grabación participa el clarinetista Jorge Levin.

Sax del chileno Mario Mora (track 6) es una pieza para saxofón alto y cinta magnetofónica, dedicada al saxofonista cubano Miguel Villafruela, maestro avecindado en Chile desde 1993 y el cual participa en este registro. Concebida como un trabajo sobre las posibilidades del instrumento conjugado con un trabajo sobre muestras sonoras elaboradas en forma digital, se puede considerar como un gran estudio electroacústico para saxofón.

Con la pieza Para Bla (un saludo para Bárbara Belloc) del argentino Enrique Belloc (track 1) aparece un vínculo extramusical. El título alude a la aparición en 1992 del primer libro de poesía de la hija del compositor y la obra de éste es la expresión de la alegría que le provocó este hecho. Por su parte, Marina - de un tiempo de verano - del argentino Luis María Serra (track 7) nos lleva al ámbito de música intencionadamente evocativa. En este caso, sonoridades caracterizadas por la diversidad y la fugacidad han sido estructuradas como parte de una obra colectiva dedicada al mar, según declara su compositor, con sus correspondientes resonancias psicológicas y filosóficas.

La historia y la realidad contemporánea de nuestro continente se hacen presentes en las dos piezas restantes del disco. Días después... del argentino Raúl Minsburg (track 5) presenta mayor violencia sonora, característica que corresponde a la intención declarada por el compositor, en cuanto a expresar la sensación que produce la violencia, especialmente aquella derivada de las dictaduras latinoamericanas y cuyas consecuencias aún inciden en nuestra realidad. Además, la tensionalidad y el dramatismo en esta pieza se intensifican con la inclusión de sonidos de llantos y gritos. Finalmente, Búsqueda y Retorno del chileno Mario Arenas (track 2), obra para flauta dulce contralto y cinta magnetofónica, se nos presenta como una pieza programática de resonancias berliozianas: un flautista caminante representa a un latinoamericano contemporáneo, sometido a diversidad de estímulos y emociones que lo conducen a una búsqueda que no es otra más que la búsqueda de su propia identidad. Se trata de una obra estipulada para ser representada y vista, no sólo escuchada, pero al igual que las grandes obras de música programática, posee la coherencia estructural necesaria para ser apreciada como organización sonora.

En suma, en este disco encontramos una estimulante diversidad de propuestas generadas por compositores latinoamericanos en un campo que todavía suscita el cuestionamiento sobre su rango "musical". Pero para responder a este cuestionamiento, a aquella pregunta / respuesta que Stravinsky formulara ya hace cuarenta años, sólo es legítimo un camino: escuchar estas propuestas y con especial cuidado si provienen de creadores nacidos en nuestras tierras.

Cristián Guerra Rojas.

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