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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.55 n.195 Santiago ene. 2001

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902001019500006 

El canto coral en el sur de Chile

En la ciudad de Valdivia

Ya en el año 1552 aparecen en Valdivia prácticas de música litúrgica en las iglesias; sin embargo, los primeros coros se organizan a partir de 1750. De hecho, en 1760 es inaugurado un teatro con un programa musical a cargo de coros y pequeños conjuntos instrumentales. Posteriormente, entre 1857 y 1864, Guillermo Frick compone gran parte de su obra coral, aunque es a partir de 1900 cuando la música coral empieza a adquirir creciente relevancia en la ciudad, hasta su debilitamiento ocurrido en la década de 1970.

La divulgación musical se hace cada vez más significativa con los festivales, encuentros, conciertos y recitales, que reunían gran cantidad de músicos, instrumentistas y cantantes. Paralelamente crece un público numeroso que sigue con extraordinaria fidelidad a los eventos que se suceden con gran frecuencia. Dentro de los precursores del movimiento coral valdiviano se destaca el Club Alemán de Canto, fundado en 1915, el cual fue dirigido por el checoslovaco Roberto Mahler (sobrino de Gustav). También se destacó la Academia Nacional, fundada en 1923, cuya organización estuvo a cargo de Fernando Cordero, quien más tarde fue director del Conservatorio Nacional de Valdivia. Es igualmente importante el grupo coral "Orfeón Infantil Escuela Ismael Parraguez", creado y dirigido por el profesor Omar Grenci Guzmán, que en 1938 ofreció su primera presentación en la Iglesia Matriz de Valdivia. Este orfeón entregó un valioso aporte al quehacer musical de Valdivia, especialmente en el ámbito de la educación musical de los niños. Asimismo surge el Orfeón de Profesores de Valdivia, fundado en 1940 y dirigido también por Roberto Mahler. En seguida, en 1942 el profesor Álvaro Gómez Andrade funda el coro de la Escuela Normal Camilo Henríquez, que además permitió echar las bases para la formación de una orquesta sinfónica.

Pero el gran auge lo dio el Coro Polifónico de Valdivia, fundado en 1949 y dirigido por el profesor René Álvarez. Lo formaron aproximadamente 60 voces, dando como resultado un coro polifónico de gran afiatamiento, que por esos años (1950-1955) brindó gran prestigio a la ciudad. A partir de 1962 este coro fue dirigido por el profesor Ernesto Guarda y, posteriormente, por Hugo Muñoz. En su repertorio incluía obras de los clásicos polifonistas como Victoria, Arcadelt, Palestrina, etc., obras de Roberto Mahler y arreglos del cancionero tradicional y popular chileno. Finalmente, con motivo de la creación de la Universidad Austral de Chile surge en 1954/57 el Coro Universitario, cuya base la constituyó el anterior Coro Polifónico de Valdivia. Mario Baeza Gajardo y Waldo Aránguiz, miembros directivos del Coro de la Universidad de Chile, viajaron a Valdivia para respaldar la iniciativa. Es entonces cuando Donald Little inaugura la nueva etapa de la vida coral valdiviana con renovado y creciente impulso. El Coro de la Universidad Austral de Chile tuvo un gran auge bajo la batuta del profesor Franklin Thon (1970-1973) y, posteriormente, ha tenido una fecundísima labor de formación, extensión y difusión a cargo de su actual director, el profesor Hugo Muñoz Sepúlveda.

En la ciudad de Puerto Montt

Antecedentes históricos nos señalan que el canto coral en Puerto Montt comenzó a gestarse con la llegada de los primeros colonos alemanes en la década de 1850, pero se desarrolló plenamente a partir de la segunda mitad del siglo XX. Es así como nos encontramos con un Arturo Yunge, el cual junto a otros descendientes de alemanes y muchos criollos fortalecieron ­y puede decirse que dieron vida­ al canto coral de la forma como lo concebimos hoy. Nace entonces el Coro Alemán Singkreis, conducido por este honorable músico, y luego lo hará el Coro Polifónico de Puerto Montt, conducido por el profesor Gonzalo Alvarado.

Cabe recordar que el Coro Alemán se nutría de coralistas provenientes de Puerto Montt, Puerto Varas, Frutillar, Loncotoro y Puerto Octay. Estas actividades así realizadas darían origen a las Semanas Musicales de Frutillar frente a las cuales encontramos a Arturo Yunge, Waldo Aránguiz y el frutillarino Alfredo Daetz.

Corría el año 1959 cuando Puerto Montt fue visitado por el Coro de San Antonio que conducía uno de los grandes de la dirección coral chilena: Waldo Aránguiz Thompson. Esta visita motivó a un grupo de amantes de esta manifestación musical, los que pronto ­llevados por el entusiasmo juvenil­ se reunieron el 30 de septiembre de 1959 y dieron vida a lo que sería, sin duda, la más importante institución coral de esta ciudad: el Coro Puerto Montt, el cual fue conducido por los profesores Lautaro Miranda Bórquez y Hernán Velásquez Ayán.

La vida del Coro Puerto Montt fue musicalmente muy rica, siendo el embajador artístico de la ciudad a lo largo de todo el país y también fuera de él. Participó en casi todos los festivales regionales, nacionales e internacionales que se realizaron en distintas ciudades de Chile. Además, el año 1976 tuvo el honor de fundar, junto a los coros de la Universidad Austral de Chile y Universidad de Chile, sede Osorno, la Federación Regional de Coros. Igualmente es bueno recordar la organización del Segundo Festival Regional, que reunió en Puerto Montt a más de mil coralistas, como asimismo la celebración de los veinticinco años de existencia de la institución, en 1984, con un concierto grandioso en el que se presentó, por primera vez en la ciudad, una obra para coro y orquesta, como es el Gloria de Antonio Vivaldi, con un público que repletó las butacas y pasillos de la Casa de Arte Diego Rivera, aplaudiendo de pie.

Actualmente, el Coro Puerto Montt vive en el recuerdo de los más de quinientos integrantes que tuvo durante su existencia y en gran parte de los amigos y comunidad en general. Es de esperar que en un plazo no muy lejano vuelvan a resonar sus voces.

Decadencia y resurgimiento de la actividad coral sureña

Después de la década de 1970, la actividad coral en el sur de Chile se fue debilitando imperceptiblemente hasta llegar al borde de su extinción en ciudades como Puerto Montt y Valdivia. Algunas causas que pueden explicar esto son las siguientes:

a) La aparición del neofolclore que, por su simplicidad y fácil acompañamiento instrumental, atrae a la juventud de su tiempo. Es una de las primeras "modas" a las cuales son muy proclives los jóvenes.

b) El creciente acceso a la televisión que arraiga a las personas en sus casas, despreciando a las auténticas tareas culturales para las cuales antes "tenían tiempo".

c) La proliferación de conjuntos folclóricos que desplazan a la música coral docta. Esta proliferación es apoyada o incentivada por la difusión de la música comprometida.

d) La eliminación gradual y sostenida del pago de horas de clases a los profesores para la actividad coral.

No obstante lo anterior, la labor del Coro de la Universidad Austral de Chile no sólo ha alcanzado notoriedad y prestigio en los últimos tiempos gracias a su acertada incursión en la música sinfónica-coral, sino, en gran medida, gracias a su apoyo al resurgimiento de esta actividad en el sur de Chile, específicamente en las regiones X y XI, producto del tenaz trabajo del profesor Hugo Muñoz. Junto con promover la creación de nuevos coros, a partir de 1990 él ha contribuido a la formación de nuevos directores y ha llevado a cabo una importante labor de rescate de los valores creacionales de la zona, incorporando habitualmente en sus programas obras de autores del sur, en especial de Valdivia. Recién el 12 de agosto del año 2000, hemos sido felices testigos de nuevas señales del renacer de la vida coral sureña. Me refiero al Encuentro Regional de Coros de Colegios Católicos, al más puro y bello estilo del histórico decenio de 1960.

Ernesto Guarda

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