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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.57 no.200 Santiago July 2003

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902003020000026 

Revista Musical Chilena, Año LVII, Julio-Diciembre, 2003, N° 200

Artículo de concierto. Guitarra clásica. CD digital. Romilio Orellana. Composiciones de Agustín Barrios, Nino García, Luis (Luys) de Narváez, Manuel Ponce, Joaquín Rodrigo, Vicente Emilio Sojo, Fernando (Ferran) Sor y Francisco (Francesc) Tárrega. Santiago: Mundovivo, 2002.

Romilio Orellana pertenece a una generación de guitarristas chilenos cuyos nombres han aparecido en el podio de los ganadores de prestigiosos concursos nacionales e internacionales en los últimos años. A sus treinta y tres años, Orellana tiene a su haber, entre otras distinciones, el Primer Premio del IX Concurso Internacional de Guitarra "Alirio Díaz" (Caracas, Venezuela, 1994), el Primer Premio del Segundo Concurso Internacional de Guitarra "Liliana Pérez Corey" (Santiago, Chile, 1996) y el Premio a la mejor Interpretación de la obra de Francisco Tárrega en la 34ª versión del Concurso Internacional de Guitarra "Francisco Tárrega" (Benicassim, España, 2000). En estos dos últimos casos se puede establecer incluso cierto vínculo "genealógico". Tárrega fue maestro de Emilio Pujol, así como éste fue maestro de Liliana Pérez Corey, la cual fue maestra a su vez de Luis López. Romilio Orellana fue alumno del maestro Ernesto Quezada, el cual fue formado por Liliana Pérez y Luis López. De este modo, Orellana ha triunfado precisamente en instancias concebidas para honrar a algunos de sus más ilustres "antepasados" en la guitarra.

En este fonograma podemos apreciar la gran musicalidad de Romilio Orellana como intérprete en guitarra: un sonido limpio, una técnica capaz de abordar piezas de alta exigencia técnica y un manejo sensible e inteligente de los matices expresivos (dinámica, agógica, articulación, fraseo, juegos tímbricos y colorísticos). A esto debemos añadir su compromiso con la matriz cultural y musical iberoamericana, a través del repertorio escogido que abarca cerca de cuatrocientos años. La música de la península ibérica está representada por obras de Luys de Narváez (ca. 1520-1550), Fernando (Ferran) Sor (1778-1839), Francisco (Francesc) Tárrega (1852-1909) y Joaquín Rodrigo (1901-1999). Luys de Narváez, uno de los más importantes compositores e intérpretes de vihuela, aquella ilustre antepasada de la guitarra, estuvo vinculado con la corte de Carlos V y publicó en 1538 su obra Los seis Libros del Delfín, donde aparecen las piezas Tres diferencias por otra parte -una de las primeras obras adscritas a la especie musical "diferencias", variaciones sobre un tema, Guárdame las vacas -otro ejemplo de diferencias, Canción del Emperador transcripción de Narváez de una pieza favorita de Carlos V, la chanson Mille Regrets de Josquín Deprès, y Baxa de contrapunto- elaboración de una danza.

Fernando Sor, guitarrista virtuoso de gran prestigio, a comienzos del siglo XIX publicó en Londres en 1821 sus Variaciones op.9 sobre un tema de La flauta mágica de W. A. Mozart. El tema en cuestión corresponde a O cara armonía (Das klinget so herrlich), el canto que los esclavos de Sarastro bailan y entonan encantados por las campanas de Papageno en el Finale del primer acto. Francisco Tárrega, el mencionado "tatarabuelo" de Romilio Orellana, aparece representado por Capricho árabe (Serenata) de 1889 -primera pieza publicada por Tárrega y que dedicó a Tomás Bretón, ilustre compositor de zarzuelas_, la Mazurca en Sol de 1896-pieza vinculada con la música de salón- y María (Gavota) de 1907 muestra al mismo tiempo del interés y del desconocimiento en aquella época acerca de formas antiguas de música y danza como la gavota. Por su parte, Joaquín Rodrigo es representado con su pieza Fandango, la segunda de sus Tres piezas españolas (Passacaglia, Fandango, Zapateado) para guitarra de 1954.

La música de nuestro continente aparece representada por el mexicano Manuel Ponce (1882-1948), el paraguayo Agustín Barrios "Mangoré" (1885-1949), el venezolano Vicente Emilio Sojo (1887-1974) y el chileno Nino García (1957-1998). Gran parte de la obra de Ponce fue difundida por el insigne guitarrista español Andrés Segovia, el cual estimuló al compositor para escribir en 1932 la Sonatina meridional en tres movimientos (Campo, Copla, Fiesta). Agustín Barrios, una de las figuras más importantes -junto con Segovia-de la guitarra en la primera mitad del siglo XIX, compuso su ciclo La Catedral entre 1921 (Andante religioso y Allegro solemne) y 1939 (Preludio-Saudade-). Vicente Emilio Sojo, compositor muy interesado en la música tradicional de su país, realizó un trabajo de recopilación y armonización de melodías folclóricas. Cinco de estas piezas posteriormente fueron transcritas para guitarra por Alirio Díaz (n.1923) y corresponden a las Cinco piezas venezolanas (Cántico, Aguinaldo, Canción, Aire venezolano y Galerón).

El caso de Nino García-a quien está dedicado el fonograma-reviste una dimensión más profunda y directamente vinculada con el intérprete. García fue cuñado de Romilio Orellana y compuso su obra Artículo de concierto para celebrar el nacimiento de Laura Orellana, su sobrina e hija de Romilio. Esto ocurrió en octubre de 1997, cuatro meses antes de la muerte del compositor. Artículo de concierto, obra concebida para guitarra solista, flauta, oboe, corno y cuarteto de cuerdas, consta de tres movimientos (Allegro maestoso, Adagio, Allegro molto) y constituye, por un lado, una muestra del interés renovado de Nino García en sus últimos años de vida hacia la música docta, mundo musical que conoció desde su niñez. Por otro lado, es una muestra de la maestría de García como compositor desde el punto de vista técnico y de apertura hacia la música popular, mundo musical que también conoció (y con el cual la mayor parte del público lo asocia). Bach, Villa-Lobos, Hindemith y Los Panchos confluyen, entre otros, en esta obra póstuma de un compositor cuyo estudio cabal aún está por realizarse. Un dato más: en la grabación participa el flautista Gonzalo García, hermano de Nino y cuñado de Romilio. Los otros músicos son Rodrigo Herrera (oboe), Bobbi-Jane Berkheimer (corno), Sergio Prieto (violín I), Hugo Arias (violín II), José Carlos dos Santos (viola) y Francisco Pino (violoncelo), todos bajo la dirección de Rodolfo Fischer.

El folleto que acompaña al CD presenta notas firmadas por el mismo Romilio Orellana, con datos acerca de obras, compositores e intérprete. Nos parece que, tal vez por razones técnicas, faltan líneas acerca de la obra de Joaquín Rodrigo y algo más de información sobre las piezas de Narváez y de Tárrega. Hubiera sido interesante también incluir las fechas exactas o aproximadas de la composición de las obras, dato que sólo se entrega en relación con la obra de Nino García. Independientemente de estos detalles, en este fonograma confluyen, en síntesis, musicalidad, tradición guitarrística, cultura musical iberoamericana y profundos lazos humanos y familiares.

Cristián Guerra Rojas

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