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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.58 n.201 Santiago ene. 2004

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902004020100020 

 

Revista Musical Chilena, Año LVIII, Enero-Junio, 2004, N° 201, pp. 129-130

IN MEMORIAM

Adiós, Sergio Ortega

Andrés Rodríguez
Director Ejecutivo del Teatro Municipal de Santiago.Chile.


Tener que despedir a Sergio Ortega es especialmente triste y doloroso, porque despedimos a un querido amigo, a un músico extremadamente dotado, a un ser humano de grandes condiciones y a una persona única e irrepetible.

Cenamos juntos por última vez hace apenas unas semanas, la noche del 3 de agosto pasado, luego de la última y apoteósica función de Fulgor y muerte de Joaquín Murieta, en Finlandia. Sergio no había dicho una palabra acerca de la enfermedad que lo aquejaba. Estaba alegre por la recepción que había tenido la obra, optimista con el proyecto futuro de presentar esta obra por todo Chile.
El último recuerdo que guardamos de él es generoso y feliz, porque compartimos una experiencia
que lo llenó de orgullo, satisfacción y felicidad: el montaje de su ópera Fulgor y muerte de Joaquín Murieta en el Teatro Municipal y en el Festival de Ópera de Savonlinna, en Finlandia.

En efecto, las ocho funciones ofrecidas de esa obra en el principal teatro del país durante el reciente mes de junio y las tres funciones ofrecidas tan exitosamente en ese festival internacional europeo, representaron, según él mismo señaló, "la culminación de su carrera".

Tal vez no haya sido entonces una casualidad que en sus últimos tres meses de vida haya trabajado junto a los artistas del Teatro Municipal durante un mes y medio. Al tenerlo cerca día a día durante todo ese período, pudimos apreciar su increíble personalidad artística: dedicado, constante y consecuente, su mente estaba llena de ideas porque siempre estaba inmerso en una búsqueda constante. Abierto y dispuesto a colaborar, ponía todos sus esfuerzos para encontrar una solución a los problemas que se presentaban. Pero también pudimos apreciar su riqueza como ser humano. Alegre, se destacaba por un incisivo, fino y muy característico sentido del humor en el que mezclaba generosamente dichos populares, sabiduría y su intensa experiencia de vida. El destino quiso entonces que compartiéramos el entusiasmo de un desafío que estuvo marcado por un trabajo fructífero, positivo y fecundo.

Hoy podemos afirmar que Sergio Ortega quedará como un protagonista activo en la historia del Teatro Municipal, por cuanto fue uno de los protagonista de la más importante presentación internacional del Teatro Municipal en sus 147 años de vida. Fue una gran apuesta haber llevado a Europa la obra de Sergio Ortega, una apuesta exitosa que fue reconocida como tal por el público, la prensa especializada y los organizadores del Festival.

Esas presentaciones de Fulgor y muerte de Joaquín Murieta fueron el homenaje póstumo del Teatro Municipal a este compositor que tuvo el privilegio de haber disfrutado en vida el triunfo de su obra, en su país y fuera de él, algo que no todos los compositores logran.

Sergio ha partido y el Teatro Municipal de Santiago queda con la tarea pendiente de llevar a lo largo y ancho de Chile el Fulgor y muerte de Joaquín Murieta. Una obra tan chilena y ahora ya tan asociada a nuestra identidad nacional. También queda pendiente revisar su última composición, Pedro Páramo, obra de la que tanto hablamos y en la que trabajó entusiastamente hasta el momento de su muerte.

Al despedir a este querido amigo, quisiera recordar una frase que usó Pablo Neruda en su cantata dramática y que aún retumba en mis oídos con la música de Ortega: "Adiós, adiós, adiós, te vas hacia un mundo mejor".

 

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