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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.61 n.207 Santiago jun. 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902007000100006 

 

Revista Musical Chilena, Año LXI, Enero-Junio, 2007, N° 207, pp. 85-89

DOCUMENTOS

Joaquín Rodrigo y su entrevista a Alfonso Letelier

por

Carlos Pérez González1
caperez76@yahoo.es


Junto a un trabajo de compositor, ampliamente reconocido, Joaquín Rodrigo desarrolló una labor como comentarista y crítico musical. A través de sus escritos nos ha legado información de gran valor para comprender más a fondo su música y entender el por qué de su posición privilegiada en la escena musical española y europea. Todo este material ha sido recopilado y comentado por Antonio Iglesias en el libro titulado Escritos de Joaquín Rodrigo2.

Este libro reúne entrevistas y comentarios sobre personalidades de la música, tales como Albéniz, Beethoven, Berlioz, Cabezón, Cassals, Dallapiccola, Dukas, Falla, Mompou, López Chavarri, Moreno Torroba, Mozart, Stravinsky, Arthur Rubinstein, Sainz de la Maza, Salazar, Segovia, Turina, Villa-Lobos y Viñes. Además, reúne autocríticas, explicaciones de muchas de sus obras, epistolario intercambiado con Manuel de Falla -35 documentos-, Andrés Segovia, Regino Sainz de la Maza, Antonio Iglesias y sus propios hijos, junto a discursos académicos, conferencias y artículos. En cada uno de ellos la frescura y certeza emanan de la pluma de Rodrigo con generosidad y espontánea amenidad. Se puede palpar la honestidad de un alma empeñada en la expresión y comunicación a través de la música, cuando señala que "para mí lo esencial no es entender de música, sino sentirla; es decir, conmoverse, gozar con ella […], la incógnita es que el genio de hoy, si lo hay, pueda ser comprendido por la masa de su tiempo, que siempre va retrasada […], lo interesante es sentir más que entender3.

Su búsqueda artística lo mantuvo vivamente interesado en la historia de la música y receptivo e involucrado en la creación contemporánea. Esto lo demuestran los diversos artículos y conferencias respecto a estos tópicos. Al mismo tiempo, supo disfrutar abiertamente de su profesión: "Paul Dukas […] sobre todo, me enseñó a amar la música, y esto es muy importante. Lo más importante es amarla […] Soy un buen aficionado. Y no crea usted, no todos los compositores los son.

A muchos les gusta su música, pero no tanto la música […]"4. Apreciamos a través de muchas de las temáticas de sus escritos, que fue un trabajador comprometido y apasionado con el desarrollo musical de su país y con la búsqueda de su más verdadera y esencial naturaleza hispana.

De especial interés para los chilenos es conocer la entrevista que realizó a Alfonso Letelier, la que fue publicada en la revista madrileña Fotos del 22 de marzo del 1947. Se titula nada menos que: "Un país que ha sabido crear una educación musical modelo: Chile". A través de sus líneas el compositor chileno resume la actividad musical del país y comenta alguna de sus obras que gozaban del gusto de Rodrigo. La entrevista es de carácter informativo y se desarrolla en un lenguaje amistoso y distendido. Rodrigo se muestra verdaderamente interesado y entusiasta sobre el acontecer musical chileno y es elogioso acerca del trabajo del compositor nacional.

La entrevista se inicia de la siguiente manera.

"Está viviendo entre nosotros desde hace unos meses una de las figuras más atrayentes de la joven música americana: Alfonso Letelier. He tenido la fortuna de pasar con él y con su distinguida esposa, finísima artista a su vez, algunos momentos que a mí me han parecido pocos, tan interesante es su personalidad, tales cosas nos cuenta de cómo ha sabido Chile formar una escuela de música de las que recoger caudal no pequeño de ejemplos y sugerencias. No puedo en esta sección extenderme como quisiera; pero al menos sí gustaría reflejar en unas líneas estas conversaciones nuestras, en las que dos músicos se han conocido y estimado recíprocamente"5.

A continuación Alfonso Letelier menciona la fecha de su nacimiento en el año 1912 en Santiago de Chile y se refiere a sus estudios simultáneos como músico e ingeniero agrónomo en la Universidad de Chile. Rodrigo, por su parte, comenta:

"¡Magníficas paralelas! quizá por esto se ve en tu música una intención, un ideal constructivo perfectamente logrado. A este respecto, me han impresionado tus Sonetos, de Mistral, para canto y orquesta; me recuerdan un poco, por su profundidad, por su suerte de patético pudor, si me puedo expresar así, el Canto de la Tierra, de Mahler"6.

Rodrigo sabía captar la esencia de las personas con agudeza. El elogio proviniendo de él no resultaba fácil. Sumemos a esto el intenso bagaje artístico que poseyó desde la época en que inició sus estudios en Francia con Paul Dukas el año 1927.

A continuación, Alfonso Letelier describe el desarrollo de la música sinfónica chilena con detalle y generosidad hacia sus colegas nacionales:

"Precisamente, y aunque ello pueda parecerte raro, en Chile estamos al corriente de la producción más nueva y significativa de Europa. La vida musical de Chile ha entrado en un período de gran actividad a partir de 1925. La iniciación y realización se debe, en primer lugar, a Domingo Santa Cruz, que crea la Asociación Bach. Se crean en ella cursos de música y consigue la reforma del Conservatorio y la creación de la Orquesta Sinfónica, consiguiéndose la Facultad de Bellas Artes. A la cabeza de la orquesta figura Armando Carvajal, músico de extraordinarias condiciones de director, y se consigue dar conciertos semanales durante todo el año, en los que se va dando al público, esquivo al principio, `snob' después, culto al fin y aficionado verdaderamente, lo más significativo de la producción mundial, tanto clásica como moderna. Al poco tiempo, Santa Cruz obtiene la aprobación de la ley que crea el Instituto de Extensión Musical, por intermedio del cual se crea la Orquesta del Estado, la Escuela de Danza, y bien pronto se creará la Escuela de Ópera. No descuidamos la labor cultural; todos los domingos se dan conciertos para obreros, con comentarios a las obras que se ejecutan. Han dado un resultado magnífico […] tuvimos dificultades al principio, pero nuestro público ha acabado por interesarse por la producción chilena, que es su propia creación. Armando Carvajal es un verdadero apóstol en este sentido […] nunca le agradeceremos bastante lo que por la música chilena hace"7.

Rodrigo efectivamente tuvo la posibilidad entonces de conocer auditivamente en diversas instancias la obra compuesta por compositores chilenos en aquellos años:

"Me he percatado de ello con tus obras y con las que me has hecho oír de Santa Cruz, Allende, y otros. Es una obra que prueba ya madurez, que se siente seguida y asistida…"8.

Existe otro testimonio del encuentro de Rodrigo y la música chilena en las crónicas de Victoria Kamhi, su esposa. Los protagonistas son Alfonso Letelier y Domingo Santa Cruz. El hecho se produce cuando los esposos se embarcan en 1957 a Caracas, Venezuela, como delegados de España al II Festival Latinoamericano de Música:

"El segundo Festival, que se desarrolló del 19 de marzo al 6 de abril de 1957 [contó] con asistencia de numerosos `invitados de honor' extranjeros del mayor prestigio y de una enorme afluencia de profesionales ilustres y aficionados de todo el país [...] Nos alojamos en el recién estrenado Hotel Tamaco, verdadero palacio, en compañía de los demás delegados: Edgardo Martín, de Cuba; Roque Cordero, de Panamá; Blas Galindo Chávez y su esposa, de México; Alberto Soriano y su esposa, del Uruguay; Cuvelier, de Bélgica, como fundador de las Juventudes Musicales; Guillermo Espinoza, Jefe de la Unión Panamericana; Valenti Ferro, de Argentina; Domingo Santa Cruz, de Chile; Gilbert Chase con su esposa Kathleen, de Estados Unidos; Campos Parsi, de Puerto Rico; Héctor Tossar, de Uruguay; Escobar, de Cuba, y algunos más. Luego vinieron Virgil Thomson, Copland y Taubman, de Estados Unidos; Guarnieri, Iturriaga, Rey de la Torre, Alfonso Letelier y Julián Bautista […] El primer recital estuvo a cargo de dos grandes artistas venezolanos: Fedora Alemán y Alirio Díaz, que ejecutaron obras de Villa-Lobos y Letelier […] En el concierto último fueron interpretadas las cuatro obras premiadas: de Roque Cordero, Iturriaga, Blas Galindo y Guarnieri"9.

Volvamos a la entrevista. Al percatarse Rodrigo de que el interés de Letelier se centraba en difundir la actividad chilena y no su propia producción, le señala: "Pero no te me escurras; quiero que me digas más cosas de tu labor personal"10, Alfonso Letelier pasa entonces a explicar sus actividades musicales desde el momento que conoce, en 1935, a la familia a la que perteneciera su esposa, Margarita Valdés, la ulterior formación de un cuarteto vocal junto a Margarita, Blanca y Gabriel Valdés en el cual "cantamos todo lo más interesante, clásico y moderno"11 y la ampliación de este grupo a un coro de 48 voces dedicado a dar a conocer todo el repertorio de la polifonía.

Sobre las composiciones de Letelier, Rodrigo afirma: "Observo que a pesar de tu juventud tu obra es ya copiosa". Letelier responde: "procuro trabajar cuanto puedo. He escrito una Suite Burlesca, los poemas a los cuales has hecho tan gentil referencia [Sonetos de la muerte, con textos de Gabriela Mistral]; Balada y Canción, un grupo bastante numeroso de canciones, tanto corales como a solo; y en estos últimos años he compuesto Cuatro Canciones, la Vida del Campo, un cuarteto para cuerda, etc."12.

Finaliza el diálogo con Letelier, con la manifestación de su interés para que en Chile se conozca la nueva música de España, el que es compartido por Rodrigo respecto a la música chilena. Y Letelier señala: "Ahora regreso, encantado de vuestra hospitalidad, a mi tierra, donde procuraré hacer conocer esta música española tan fresca, tan rica y vivificadora"13.

La atención y estima de Joaquín Rodrigo hacia el ambiente musical de Chile en la década de los 40 y 50 se expresa sin egoísmo a través de esta entrevista. Manifiesta un claro aprecio profesional y humano hacia el compositor entrevistado. No oculta el carácter afectivo que ha tenido su encuentro con Alfonso Letelier y concluye con los deseos de que la admiración recíproca entre ambos músicos se traduzca en una mayor vinculación musical de ambos países.

"Me separo de Alfonso Letelier y Margarita con pena, y esta última conversación, como tantas otras, me ha valido el conocimiento de una música y de una galería de nombres que casi no conocía. Es necesario que España conozca bien pronto la música de Allende, fundador de la Escuela, de Santa Cruz, de Letelier, de Enrique Soro, Isamit [sic.], Cotapos, Bisquert [sic.], Leng, Negrete, María Luisa Sepúlveda, Adolfo Allende, Juan Casanova, René Amengual: nombres que hoy me son familiares a través de los elogios encendidos de este gran artista. Él también conoce los nuestros y admira nuestra producción, así como la labor de nuestra Orquesta Nacional, una de las mejores que ha escuchado -son sus propias palabras-, como conoce la labor de Pérez Casas, Arámbarri, Argenta, Toldrá, Lamote de Grignon, entre otros. Y ahora, al decir adiós al matrimonio, a Margarita y Alfonso Letelier, hagamos votos para que recíprocamente conozcamos las escuelas musicales de ambos países. Nada nos será más grato y nada tampoco más fácil y provechoso para todos. No hay que olvidar que la música, como arte único, sirve para unir a los pueblos"14.

Esta entrevista nos permite conocer un valioso testimonio del cercano conocimiento e interés que Joaquín Rodrigo tuvo por la producción musical de Chile, gracias a su amistad con Alfonso Letelier. Los empeños de este último por difundir el quehacer y la obra musical nacional fuera de nuestras fronteras encontraron buen eco en la pluma de Rodrigo. Tal como este documento, que nos atañe en forma particular, toda la producción escrita de Rodrigo, tan profunda y amena a la vez, nos muestra una faceta muy interesante y poco conocida del gran compositor español.

NOTAS

1El autor de este artículo fue ganador del Primer Premio en el Concurso Internacional de Guitarra Joaquín Rodrigo, realizado en Madrid, España el año 2006.

2Este libro pudo ser revisado por el autor de este trabajo, gracias al gentil obsequio que le hiciera Cecilia Rodrigo, hija del compositor.

3Iglesias 1999: 34.

4Iglesias 1999: 54-55.

5Iglesias 1999: 112.

6Iglesias 1999: 112.

7Iglesias 1999: 113.

8Iglesias 1999: 113.

9Kamhi 1998: 210.

10Iglesias 1999: 113.

11Iglesias 1999: 113.

12Iglesias 1999: 113.

13Iglesias 1999: 113.

14Iglesias 1999: 113-114.

BIBLIOGRAFÍA

Iglesias, Antonio 1999 Escritos de Joaquín Rodrigo. Madrid: Editorial Alpuerto.

Kamhi de Rodrigo, Victoria 1995 De la mano con Joaquín Rodrigo. Madrid: Ediciones Joaquín Rodrigo.

 

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