SciELO - Scientific Electronic Library Online

 
vol.61 issue207Iván Barrientos Garrido. Luigi Stefano Giarda: Una luz en la historia de la música chilenaJuan Orrego-Salas. Encuentros, visiones y repasos. Capítulos en el camino de mi música y mi vida author indexsubject indexarticles search
Home Pagealphabetic serial listing  

Services on Demand

Journal

Article

Indicators

Related links

  • On index processCited by Google
  • Have no similar articlesSimilars in SciELO
  • On index processSimilars in Google

Share


Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.61 no.207 Santiago June 2007

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902007000100011 

 

Revista Musical Chilena, Año LXI, Enero-Junio, 2007, N° 207, pp. 106-107

RESEÑAS DE PUBLICACIONES

 

Gastón Soublette. Mahler. Música para las personas. Santiago: Pontificia Universidad Católica de Chile, 2005. 153 páginas.


Gustav Mahler (Austria, 1860-1911) fue un compositor muy místico. Judío de origen, durante un tiempo de naciente antisemitismo germanista se convirtió en católico. Y fue, justamente, esa experiencia judeocristiana la que creó verdaderos universos de significación en sus diez sinfonías, que el filósofo Gastón Soublette (autor de un magnífico comentario sobre los Evangelios llamado Rostro de Hombre) interpreta a través de la musicosofía.

El ensayo describe una experiencia transferible de cómo superar la simple audición hedonista para llegar a un conocimiento más consciente y sabio. Afirma que "la audición ordinaria de la música es en extremo limitada, y son muy pocos los que están capacitados para oír todo lo que hay que oír en esas obras, como también son muy pocos los que están capacitados para ver todo lo que hay que ver en la pintura de los grandes maestros del pasado. Una musicosofía debe comenzar por la formación del oído, que es un `oír más' en el sentido de la conciencia auditiva. Esta disciplina es más o menos difícil según las aptitudes del auditor. Lograda esa formación del oído, mediante la cual puede captarse conscientemente todo el complejo sonoro de una partitura, el auditor debe ser capaz de captar también todo el saber analógico que ella contiene, como intención expresiva real del autor".

Esa experiencia estética de profunda concentración personal, que se sirve de la analogía según el método junguiano (de la escuela del gran psicoanalista suizo Carl G. Jung), del contexto antropológico que inspiró al artista y de escritos propios y ajenos relacionados, descubre algo que la musicología no se plantea: de qué maneras las sinfonías de Mahler expresan el espíritu de la época, y qué analogías tendrían esas obras con otros productos culturales contemporáneos a ellas. En el fondo, se trata de una visión antropológica de la música, más integral, que supera a la fría objetividad científica musicológica, adentrándose así en lo esencial del mensaje incorporado en clave, que es lo novedoso de la tesis propuesta por Soublette. Evidentemente, se constatan determinados recursos expresivos que imitan a la naturaleza, tales como las onomatopeyas musicales de Las Cuatro Estaciones, de Vivaldi, y del pasaje del scherzo de la sinfonía Pastoral, de Beethoven, que describe y recrea una tormenta, por ejemplo. Más allá, el minucioso trabajo de construcción en la variación de los motivos, en la alteración rítmica de la secuencia y del encadenamiento armónico, incluidas disonancias precisas, adiestra al oyente para hacer consciente lo que escucha su inconsciente. Entonces, se hace posible percibir un trasfondo, algo que el compositor chileno Tomás Lefever llamó las "atmósferas", entendida como una evocación que trasciende el simple efecto de la onomatopeya, puesto que reanima impresiones de los sentidos, subyacentes en la memoria. Es el caso de la suite sinfónica El Mar, de Debussy, en la que es posible captar una poderosa presencia evocadora, que inspira a la religión natural originaria y a todo concepto inconsciente abierto a la creación.

Fue Gustav Mahler, precisamente, quien recogió todas esas experiencias inspiradoras de los músicos románticos perfeccionando sus representaciones temáticas. Su lenguaje beethoveniano toma de Wagner el drama sinfónico y hereda de Bruckner su elevado misticismo católico. Mahler, gran director de la Real Ópera de Viena, tenía de la sinfonía una concepción macrocósmica. Al respecto, declaró que para él componer una sinfonía era como crear un mundo. Por eso en la forma sinfonía él introdujo innovaciones, incluyendo en sus movimientos fragmentos derivados de la forma canción y del poema sinfónico. Sus diez sinfonías marcan el fin real de esta forma musical en el mundo, y consagran la culminación del posromanticismo.

Finalmente, el músico Soublette considera que el método aplicado a la musicosofía es aplicable a todas las demás ramas de las bellas artes. Por ello plantea la vigencia de la cultura cristiana, en medio de una civilización mundial tan descristianizada, como algo que puede "reconsiderar todo lo que su espíritu creador en el dominio de las bellas artes ha dejado como herencia de un glorioso pasado", evocación de la que "podrían surgir todavía vigorosas líneas de orientación pedagógica para la superior educación. La estética se perfila así como una ciencia capaz de contribuir poderosamente al restablecimiento espiritual de la sociedad contemporánea".

Andrés González Schaín
(Librería Angloamericana. Mall Panorámico, Providencia)
andres8872@yahoo.es

 

Creative Commons License All the contents of this journal, except where otherwise noted, is licensed under a Creative Commons Attribution License