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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.63 n.211 Santiago jun. 2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902009000100002 

Revista Musical Chilena, Año LXIII, Enero-Junio, 2009, N° 211, pp. 8-20

EDITORIAL

 

Miguel Letelier Valdés Premio Nacional de Arte en Música 2008

Miguel Letelier Valdés National Arts Prize in Music 2008

por

Julia Grandela del Rio
Facultad de Artes, Universidad de Chile, Chile. juliagrandela@hotmail.com


 

En este artículo se aborda la trayectoria musical de Miguel Letelier Valdés como organista, compositor y docente, además de sus actividades relacionadas con aspectos de la ecología y fenómenos de la naturaleza. Se considera su formación como músico, su quehacer como organista, en el que se ha impuesto la gran tarea de recuperar e impulsar la interpretación de este instrumento en Chile, su tarea como formador de nuevos intérpretes y sus giras de conciertos por distintos países con el objetivo de difundir el repertorio organistico. Se destaca su aporte a la creación musical, se informa sobre sus obras y se analiza su estilo musical. Concluye el trabajo con un catálogo de sus obras.

Palabras clave: Miguel Letelier Valdés, órgano, organista, compositor, Premio Nacional de Arte, creación musical chilena.


This article deals with Miguel Letelier Valdes's musical career as organist, composer and teacher, in addition to his activities related to aspects of ecology and nature phenomena. His training as a musician, his work as an organist along with his self-imposed goal of recovering and boosting the interpretation of this instrument in Chile, are considered. Besides, his career as professor of organ, and his concert tours in various countries with the aim of spreading the organistic repertoire, are discussed. This article highlights his contribution to musical composition with an analysis of his works and a discussion of his musical style. The article concludes with a catalog of his works.

Key words: Miguel Letelier Valdés, organ, organist, composer, National Arts Prize, Chilean musical creation.


 

"Nací con la posibilidad de crear música. Fue sin duda un gen de nacimiento que marcó mi vida". Estas fueron las palabras de Miguel Letelier, compositor, intérprete y académico de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, durante la ceremonia en la que se anunció el Premio Nacional de Arte en Música. El 26 de agosto de 2008, Miguel Letelier Valdés fue galardonado con este importante premio, precisamente 40 años después que lo recibiera su padre, el compositor Alfonso Letelier Liona. Miguel Letelier pertenece a una familia de músicos con gran trayectoria en el ámbito nacional, lo que sin duda marcó su vocación por este arte desde muy temprana edad. Nació en San Miguel, en las afueras de Santiago, el 29 de septiembre de 1939.

Sus primeros estudios los realizó con la profesora Lucila Césped en el Conservatorio Nacional de Música. A los ocho años de edad compuso su primera obra, Mañana en Las Condes, para cuatro voces mixtas a capella, la que fue premiada en el concurso "Premio por obra" del Instituto de Extensión Musical. Durante su juventud se movió entre el interés por la música, manifestada en la composición de diversas obras para piano, canto y piano y coro, y una fuerte inclinación por las ciencias relacionadas con la naturaleza, tales como la botánica, la geología, la ecología y la meteorología. La observación de los fenómenos naturales le producía gran asombro y admiración, por lo que en 1960 decidió estudiar Ingeniería Forestal en la Universidad Austral de Valdivia, carrera que no concluyó, pero que dejó huellas en su preocupación por el drama ecológico de Chile y del mundo en general. Hoy día Miguel Letelier es un activo defensor de los sistemas naturales, lo que le ha valido formar parte del directorio de la CODEFF (Comité de Defensa de la Flora y Fauna) por varios años. Al respecto, son múltiples sus actividades como escritor de artículos en diferentes revistas y periódicos, tanto en Chile como el extranjero. La Dirección Meteorológica de Chile le concedió la medalla de oro y diploma de honor por sus servicios prestados por más de veinte años a esa institución.

Como músico, en una primera etapa, Miguel Letelier incursionó en el mundo del jazz; fue gran admirador de Milt Jackson, David Brubeck y Ella Fitzgerald, entre otros. Como ejercicio de orquestación transcribía directo del fonograma a la partitura las orquestaciones de Billy May, cuya banda tenía más de cuarenta instrumentos. En 1975 dio un ciclo de conferencias acerca de la comedia musical, ilustradas con fragmentos musicales recogidos directamente de grabaciones inéditas en Chile con los elementos originales de Broadway. Presentó un panorama completo de la comedia musical, desde sus orígenes, antecedentes históricos y nacimiento hasta los grandes compositores de la década del 20. Aún hoy sigue siendo gran admirador de las bandas de jazz de los años 50, por cuyas armonías tiene una gran atracción.

Después de sus estudios de piano, en 1961, comenzó su trabajo con el organista belga-argentino Julio Perceval en la Facultad de Ciencias y Artes Musicales de la Universidad de Chile, quien ejerció una gran influencia en él. Debo decir que a todos los que fuimos alumnos de Perceval nos marcó de alguna manera, especialmente frente a sus improvisaciones que nos dejaban deslumhrados. Miguel Letelier también fue alumno de Gustavo Becerra y Domingo Santa Cruz en los ramos de composición y orquestación. En 1963, luego del trágico fallecimiento del maestro Perceval, Letelier fue nombrado profesor sustituto en la cátedra de órgano. En 1965 obtuvo una beca para estudiar composición en el Centro Latinoamericano de Altos Estudios Musicales "Torcuato di Tella", en Buenos Aires, cuyo director era en ese momento el compositor Alberto Ginastera, con quien lo unió una fuerte amistad. Esta estadía de dos años en Buenos Aires fue especialmente fructífera para Miguel Letelier. Compuso varias obras, entre ellas Nocturno (0-16), para ocho instrumentos, Divertimento (0-15), para clavecín y conjunto instrumental e Instantes (0-17), para orquesta, todas estrenadas en Buenos Aires, y la Sonata (0-13), para clavecín, estrenada en Santiago por la clavecinista Ruby Reid, a quien está dedicada. En su formación también influyó el compositor Gerardo Gandini y sin duda Astor Piazzola, con el que tenía frecuentes conversaciones. Su formación como organista continuó en Argentina bajo la supervisión del maestro Héctor Zeoli, al mismo tiempo que daba numerosos recitales en Buenos Aires y otras ciudades argentinas, tales como Córdoba, Salta, Mendoza, Tucumán y Mar del Plata. Ya en esa época su repertorio organístico era amplio, destacándose sus interpretaciones de compositores románticos tales como Cesar Franck, Felix Mendelssohn y Max Reger.

En 1968 Miguel Letelier obtuvo el título de Intérprete Superior con mención en Órgano, en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, y una beca del gobierno francés para perfeccionarse con el maestro y organistaJ.J. Grünenwald. En composición asistió a los cursos del Conservatorio Nacional de París en las cátedras de Olivier Messiaen y Max Deutsch. Entre 1969 y 1970 se trasladó a Hamburgo, Alemania, y trabajó en la Escuela Superior de Música con V. von Kameke en órgano y con el destacado maestro y autor de importantes textos de estudio, Dieter de La Motte, en composición. En esta ciudad también dio recitales de órgano en instrumentos catalogados como los mejores de Europa, como es el caso del famoso órgano Beckerath de la iglesia de San Petri, Hamburgo. De vuelta en Argentina, participó en numerosos festivales internacionales de órgano en Buenos Aires y en otras ciudades de América, tales como Medellín y Cali en Colombia y Morelia en México, integrando además el jurado de diferentes concursos organísticos. Su carrera como docente ya se había iniciado con anterioridad, pero se consolidó en 1975, cuando fue nombrado ayudante en el curso de la organista Gertrud Mersiowski, en la Universidad de San Juan, Argentina. En 1979 fue nombrado profesor titular de la cátedra de órgano de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, cargo que ejerce hasta el día de hoy. Aunque no es una cátedra que tenga muchos alumnos, varios son los egresados de esta Licenciatura en Interpretación Superior en órgano que han sido formados por Miguel Letelier. El año 1988 estuvo lleno de actividades de conciertos, con ocasión de una gira por distintas ciudades de Australia invitado por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Esta exigente actividad en el ámbito interpretativo lo llevó a ampliar su repertorio organístico, abarcando diferentes estilos, desde el barroco hasta el siglo XX. Miguel Letelier ha estrenado numerosas obras contemporáneas, como es el caso del estreno en Chile de La Nativüé du Seigneur, de Olivier Messiaen, en el órgano belga "Tongeren" de la iglesia de Nuestra Señora de Lujan, en Santiago, y de la primera audición en nuestro país del Concierto, en Sol menor, para órgano, orquesta de cuerdas y timbales, de Francis Poulenc, con la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida por Víctor Tevah. También ha participado en varias ocasiones en la parte del continuo en la interpretación de las Pasiones según San Mateo y San Juan, de Bach y en la Sinfonía, en Do menor, para orquesta con órgano, de Camille Saint-Saéns1.

El empeño de Miguel Letelier por dar a conocer en Chile el órgano y la música para este instrumento ha sido permanente. Desde 1965 ha trabajado en proyectos de restauración, construcción de nuevos instrumentos y organización de ciclos de conciertos. En la década de 1990 coordinó la restauración del gran órgano de la basílica de La Merced en Santiago, trabajo emprendido por el Ministerio de Cultura de la República Federal de Alemania y la Casa Walcker & Co., de ese mismo país. Letelier ha mostrado un especial interés porque algunos de los grandes órganos, que aún quedan en Chile, sean declarados monumentos históricos. Pero este esfuerzo quijotesco no se ha concretado en muchos logros, posiblemente por el "desconocimiento de las autoridades eclesiásticas, universitarias estatales o privadas", según sus propias palabras. Miguel Letelier reconoce que la realidad de los órganos en Chile no puede ser peor, que existe una carencia dramática de estos instrumentos y que de los 50 órganos que existen en Santiago ninguno está operativo al ciento por ciento. Manifiesta que se salvan de esta triste realidad dos órganos porteños: el de la Iglesia de los Padres Franceses y el órgano de la iglesia anglicana de Saint Paul en el cerro Concepción2.

Entre 1981 y 1988 Miguel Letelier formó parte del directorio de la Asociación Nacional de Compositores. Además, ha sido nombrado jurado para el Premio Nacional de Arte en Música en los años 1995, 1996 y 2006, y se ha desempeñado como evaluador para el Fondo Nacional de las Artes (Fondart) en 1996. En 1989 fue incorporado como miembro de número en la Academia de Bellas Artes del Instituto de Chile. El discurso de ingreso versó sobre el tema "Armonías postwagnerianas; dos caminos divergentes: Scriabin y Reger", publicado el año 2002. Además, Miguel Letelier es presidente de la Asociación de Organistas de Chile. En 1996 fue honrado como el "Músico del Año" por la SCD, por su relevante labor como compositor y docente. A raíz de este premio le fue solicitada la composición de una obra sinfónica para ser estrenada por la Orquesta Sinfónica de Chile. Esta obra fue Tramas (0-37) y su estreno tuvo lugar en 1999, bajo la dirección del maestro David del Pino Klinge.

En el año 2003 la Orquesta Sinfónica de Chile, dirigida también por David del Pino Klinge, interpretó la versión orquestal de la Suite Scapin (0-39), obra que ha tenido una larga historia de transformaciones y revisiones, por lo que es posible que esta versión aún no sea la definitiva.

Paralelamente a sus actividades relacionadas con la música, Miguel Letelier continúa desarrollando una intensa labor en pro de la defensa de la naturaleza y del medio ambiente. El problema de la destrucción del planeta amenazado por la mano del hombre le inquieta mucho y gran parte de su tiempo lo dedica a escribir artículos en periódicos y revistas y participar activamente en diversas organizaciones ecologistas.

SU OBRA

Hacia 1950 Miguel Letelier había compuesto diversas obras para piano, trabajos de estudiante que el compositor no ha querido incluir en su catálogo. Posteriormente a esta fecha compuso algunas obras que ya muestran su inclinación por la música vocal: Tres Canciones corales (0-3), para coro mixto a cuatro voces, sobre textos de Federico García Lorca y Gabriela Mistral, y Dos canciones (0-2), para contralto y piano, con textos de Pedro Prado y Gabriela Mistral. En la década de 1960 su producción se intensificó, abordando distintos géneros que incluyen obras solísticas para diferentes instrumentos, música de cámara, canciones y obras para gran orquesta. En este período compuso, entre otras obras, el poema sinfónico Río Bueno (0-7), de 1960 los Siete preludios breves (O-ll), para guitarra (Homenaje a Violeta Parra), del mismo año, el Quinteto (0-14), para instrumentos de vientos, y la Sonata (0-13), para clavecín, ambas de 1964, el Divertimento (0-15) para cuarteto de cuerdas, el Nocturno (0-16), para voz, clarinete, guitarra, cello y piano, de 1966, e Instantes (0-17), para orquesta, del mismo año.

Entre las composiciones para piano solo de este período destaca la Suite Scapin (O-10), de 1961-1962, obra que sufrió un largo proceso antes de llegar a su versión definitiva. El Teatro de Ensayo de la Universidad Católica de Chile le encargó la música para la obra de Moliere Les Fourberies de Scapin, que se estrenó bajo el título criollo de Las travesuras del ordenanza Ortega. La partitura original indicaba dos trompetas, piano y percusión. Posteriormente nació una versión para orquesta pequeña, otra para piano solo y luego la versión definitiva para dos pianos, estrenada en 1986 por Flora Guerra y Elisa Alsina. La obra consta de los siguientes movimientos: "Introducción", "Dúo", "Entreacto", "Vals y marcha", "Apagón", "Interludio", "Trío" y "Final". En la versión orquestal del año 2003 se agregó un penúltimo trozo titulado "Fourberie"3. A pesar de las modificaciones que la Suite Scapin ha sufrido, la obra mantiene el espíritu de juventud, con influencias de distintas músicas muy presentes en aquella época en Letelier. Hay remembranzas de Petrushka de Strawinsky, bitonalidad a la manera de Milhaud, ritmos sincopados a la Gershwin y aun un ritmo de cueca en el "Dúo". El clima general es liviano, alegre, chispeante y lleno de ironía proveniente de la comedia original de Moliere4. La estructura de la obra mantiene a grandes rasgos la estructura de la comedia musical: en la "Introducción" se presentan los temas que serán desarrollados en los siguientes movimientos y el gran final se cierra con una coda en Re mayor. Dice Letelier respecto de esta obra:

"Hay toda una cosa picaresca, una farsa. Es música en broma; hay alusión a óperas como Madama Butterfly en una orquestación que me da la posibilidad de diversificar la sonoridad. Es un trabajo de mucho refinamiento. Necesitas tener conocimiento de muchos elementos para llegar a esto y no caer en el ridículo o lo chabacano. Busco que el público sonría al escuchar la música. No es fácil ridiculizar una marcha o una cueca. Es todo un trabajo de elaboración y un estado de ánimo"5.

Miguel Letelier reconoce que a pesar de su condición de organista no ha compuesto mucho para este instrumento. Como homenaje a su desaparecido maestro Julio Perceval compuso en 1964 Preludio, variación y fuga (0-12), para gran órgano, obra que sería estrenada varios años después, en 1978, por el mismo compositor, en Buenos Aires. Otra obra con añoranzas barrocas es la Sonata (O-l 3), para clavecín, dedicada a Ruby Ried, quien la estrenó en Santiago (luego sería estrenada por Rafael Puyana en Bogotá). En 1997 la pianista chilena Frida Conn la grabó en un CD dedicado por entero a obras sinfónicas y de cámara de Letelier6. En la Sonata para clavecín, los rasgos hispanizantes se amalgaman con procedimientos fugados y movimientos con carácter de danza barroca. El segundo movimiento es una "Sarabanda", a modo de un homenaje a la Fantasía y Fuga, en Sol menor, para órgano, de J. S. Bach.

En 1962 Letelier compuso Siete preludios breves (O-l 1), para guitarra sola, como homenaje a Violeta Parra. Esta obra obtuvo el Primer Premio en el VIII Festival de Música Chilena. Miguel Letelier profesa una gran admiración por Violeta Parra, con quien lo unió una gran amistad por aquellos años en que ella viajaba a Rungue, en la laguna de Aculeu, donde existía un gran acervo de material folclórico, celosamente guardado por campesinos descendientes de familias provenientes de Los Andes y Alhué7 . Siete preludios breves es una obra atrayente para los guitarristas, que la han interpretado en numerosas ocasiones, tanto en Chile como en Europa.

De la década de 1960, su obra de mayor envergadura es Instantes (1966) (O-l 7), para gran orquesta, estrenada primeramente en Buenos Aires y luego en Chile, en el año 1967, por la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la dirección de Antonio Tauriello. Cinco piezas integran esta obra de escritura más vanguardista que la Suite Scapin. Cada uno de los movimientos es una breve pieza que encierra una impresión de algún aspecto particular de la naturaleza. El mismo autor explica el sentido de cada trozo: "Cantillana" describe una imponente montaña con roqueríos salpicados de nieve, "Erosión" refleja la vegetación destruida por la lluvia y el viento, "Plankton" es la visión, a través de un microscopio, de los microorganismos que pululan en una gota de agua, "Noche", que lleva la expresa indicación "rítmicamente poco límpido", representa el ruido de los insectos nocturnos del bosque y "Castnia" hace referencia a un vistoso lepidóptero que habita en las montañas de la zona central de Chile8. La versión en CD es de 1997, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional de España, dirigida por Max Valdés.

La atracción de Letelier por la música en función de obras teatrales lo ha llevado a componer numerosa música incidental. Se destacan aquellos encargos del Teatro Nacional Chileno para Donjuán Tenorio (0-21), de Zorrilla, además de El mercader de Venecia (0-22) y Ótelo (0-26), de Shakespeare, encargos que le han permitido mostrar su versatilidad y oficio como compositor que sabe adecuarse completamente a los requerimientos dramáticos de la obra teatral.

El texto es para Letelier una motivación de primer orden, lo que se manifiesta en su inclinación por la canción, la música coral y la música de cámara con participación de la voz. En este género se destacan las Tres canciones (1981-82) (0-25), sobre textos de la Comtesse de Noailles (1876-1933), para contralto, clarinete y piano, una de sus obras más importantes. Las inquietudes metafísicas del compositor sintonizan muy bien con estos poemas, que hablan de desesperación y ansia de infinitud a través de la muerte. La extraña belleza de estos versos llenos de angustia, donde la muerte aparece como un personaje más, causó una gran impresión en el compositor. La tercera canción, Au déla de l'ennui (Más allá del tedio), dice:

Lcrrsque la mort succedant a l'ennui
m 'accordera sa seccourable nuit
douce au souhait quej'eus de cesser d'etre,
je veux qu'en paix Yon ouvre lafenetre
sur ce morceau de ciel ou mon régarde a
tant prié l'injurieux hasard
de m'épargner dans la pie
ou les peines dontj 'ai connu le suffocante
haleine.

Qu 'a mes cotes se reposent mes mains
Calmes ainsi que les sages étoiles...
Et sur mon front
Que l'on abaisse un voile
Pour l'honneur du aux visages humaines .

En esta atmósfera poética donde el sentimiento lacerante y doloroso frente a la muerte se va transformando finalmente en conformidad, casi en una bienvenida, la música se hace partícipe a través de sonoridades y un color armónico de fines del romanticismo. La influencia de la música de Alexander Scriabin (1872-1925) es evidente y la admiración de Letelier por el compositor ruso, cuyas armonías calaron profundamente en él, se traduce aquí en un verdadero homenaje. La atmósfera mística de la sonoridad de Scriabin es el marco adecuado para la inspiración de Letelier. Incluso cita textualmente en esta tercera canción el inicio de la Sonata N° 9, para piano de Scriabin. Estas Tres canciones, junto con la versión revisada del Nocturno (0-16), para voz y cuatro instrumentos, fueron interpretadas recientemente (enero del 2009) en el concierto de apertura del Noveno Festival de Música Contemporánea Internacional de la Facultad de Artes, como un homenaje al reciente Premio Nacional de Arte. Los intérpretes fueron: Carmen Luisa Letelier (contralto), Cristóbal González (clarinete) y Patricia Castro (piano).

9Cuando la muerte que al tedio sigue
me otorgue su caritativa noche
dulce al anhelo de cesar de ser,
yo quiero que en paz se abra la ventana
sobre este pedazo de cielo en el que mi mirada
ha rogado tanto a la injuriosa suerte
de perdonarme en la alegría
o las penas pues yo he conocido
el sofocante aliento.
Que a mis costados reposen mis manos
Calmas como las sabias estrellas...
Y sobre mi frente
Se deslice un velo
Por el honor de los rostros humanos (traducción de Inés Grandela).

Una obra diametralmente opuesta es la Raveliana (0-27), para flauta traversa y guitarra, de 1984. El homenaje es ahora a Maurice Ravel, compositor también muy admirado por Letelier. Raveliana es la obra mayormente interpretada de Letelier, tanto en Chile como el extranjero, y existen dos CD con grabaciones de distintos intérpretes. Consta de tres movimientos: 1. Movido, 2. Muy calmo y soñador y 3. Allegro, que fueron compuestos con algunos años de diferencia. El compositor explica cómo se originó esta partitura en los siguientes términos.

"Esta obra nació con el Andante soñador, trozo musical compuesto para la obra Don Juan, de Zorrilla (0-21). Posteriormente, se agregaron el primer y tercer movimiento, tomando como elementos formales ciertas frases musicales 'que podría haber compuesto Ravel (1875-1937) en su juventud'. En todo caso, el 'esprit' raveliano es indesmentible"10.

Elpequeño libro para piano (0-34), de 1995 y estrenado en 1998 por Jorge Hevia en la Sala Isidora Zegers de la Facultad de Artes, contiene siete piezas, pensadas inicialmente para que fueran ejecutadas por estudiantes de piano. Como ha ocurrido con muchas obras de Miguel Letelier, el compositor revisó ulteriormente la partitura e introdujo modificaciones y transformaciones, que lo llevaron a un desarrollo mayor de las posibilidades pianísticas de cada trozo, como un verdadero muestrario de recursos técnicos para el piano. Los trozos presentan variadas técnicas y texturas y son bastante divergentes entre sí. La primera pieza, Alguien pasó, es sencilla y de ambiente plácido; luego, en Tiempos idos, incursiona en una armonía decimonónica, compleja y rica al estilo Mahler. A Violeta Parra es otro mundo sonoro, con armonías y temas que la compositora chilena empleaba en forma recurrente; aquí desarrolla el tema de El gavilán, poema dramático que el compositor transcribió, por el año 1964, directamente de la interpretación de Violeta Parra. El tercer trozo, Procesión en la rinconada de Navarro, revela una armonía más contemporánea y se relaciona con las procesiones campesinas. La Fuga presenta una estructura mucho más compleja, el contrapunto a cuatro voces se desarrolla sobre un tema de Dave Brubeck, jazzista, compositor y pianista a quien Letelier admira mucho. Surge aquí nuevamente ese rasgo de Letelier, que le es característico: el humor a través de citas musicales ingeniosas y divertidas. La sexta pieza está dedicada a Julio Perceval, quien fuera su maestro. Respecto del origen de su temática, Letelier expresa lo siguiente:

"A Julio Perceval se compuso sobre un tema guaraní de chamané, recogido por Perceval (Bruselas, Bélgica, 1900-Santiago, Chile, 1963) y empleado en su concierto para dos pianos y orquesta, que quedó inconcluso a su fallecimiento. Posteriormente esta obra se extravió yjamás pudo escucharse ni leerse su partitura"11.

La Pequeña Toccata cierra el ciclo con despliegue de virtuosismo como lo requiere este género, junto a la combinación de dos elementos: el ritmo barroco y la escritura atonal.

Tal vez la obra más importante para gran orquesta de Letelier es Tramas (O-37), estrenada en la temporada internacional de la Orquesta Sinfónica de Chile, bajo la dirección de David del Pino, el año 1999. Surgió a petición de la Sociedad Chilena del Derecho de Autor (SCD), pero ya el compositor tenía ciertas ideas en mente sobre una obra para grandes masas sonoras, en las que las sensaciones de color fueran lo fundamental. Tramas se aleja de todo programatismo, es música absoluta y se basa fundamentalmente en las posibilidades que pueden brindar los distintos instrumentos de la orquesta y sus combinaciones en materia sonora. Dentro de una estructura libre, es la "trama" orquestal la que conduce la idea y da forma al discurso musical. Es una obra algo corta, considerando el gran despliegue del medio orquestal, pero Letelier pensaba que podría ser la primera de una suite de tres piezas para orquesta12.

SÍNTESIS ESTILÍSTICA

Miguel Letelier no es un compositor muy prolífico y su tendencia es estar siempre revisando y rehaciendo obras anteriores, que pareciera nunca dar por definitivas. Su producción es heterogénea, si bien se puede apreciar una línea personal. Domina diferentes estilos musicales, desde lo dramático hasta las incursiones jazzísticas; desde los planteamientos existenciales, como en las Tres canciones (0-25) sobre textos de la Comtesse de Noailles, hasta el humor y la broma musical, con ingeniosas citas musicales de la Suite Scapin (O-10). Letelier es un compositor ecléctico y a la vez versátil; reconoce que nunca ha querido adscribirse a ninguna tendencia en particular, ni menos a la academia. El mismo define su postura como sigue:

"Como medio expresivo uso todos los elementos de la música contemporánea. Si necesito una serie de doce tonos, la uso; si requiero algo aleatorio, también. Si necesito un acorde de Do mayor, lo empleo. No tengo ninguna atadura y mi creación se inserta en el marco de la música contemporánea"13.

La creatividad musical de Miguel Letelier se asienta prioritariamente en lo literario. De allí su inclinación por la música vocal, la naturaleza y sus misterios que confieren a algunas obras un cierto sello programático, lo escenográfico y la música incidental o, en general, una expresividad ligada a estas vertientes. Pero, sin duda, el rasgo más relevante de su estilo procede de ese aspecto de su vida al cual dedica un tiempo importante, su apasionado interés por los fenómenos de la naturaleza, que lo han llevado a una búsqueda de integración entre los fenómenos naturales y la música. En Instantes (0-17), para orquesta, busca esta síntesis: breves trozos, que él denomina "piezas ecológicas", trasuntan la emoción producida por ciertos sucesos específicos de la naturaleza. Estas visiones fugaces se transforman en sonido, aprovechando las enormes posibilidades colorísticas de una gran orquesta. Timbre, armonía, ritmo, textura, etc. están al servicio de esta idea fundamental.

Actualmente se encuentra trabajando en la creación de una sinfonía "meteorológica", para gran orquesta, a petición del director Max Valdés. Sus inquietudes espirituales lo llevan ahora a incursionar en los "fenómenos de la atmósfera", que sería el punto de partida para la composición de esta sinfonía. Un incentivo importante para Miguel Letelier ha sido el "encargo", que en muchas ocasiones ha resultado ser un acicate de primer orden para la composición de una obra. Así es que, paralelamente a esta sinfonía, se encuentra abocado a la composición de una obra para dos guitarras y conjunto instrumental, a petición del guitarrista Luis Orlandini.

NOTAS

1Los datos biográficos fueron extraídos del curriculum vitae proporcionado por el mismo compositor a la autora de este artículo. Estos también pueden encontrarse en: http://www.clr.cl/ Spanish-Idx-P-LetelierMiguel.asp?strng=Organistas+en+Chile, sitio chileno de órganos de Iglesia. Organistas de Chile.

2Declaraciones con ocasión del recibimiento del Premio Nacional de Música (Crónicas. ElMercurio 2008, p. A28.

3Fourberie significa bribonada, picardía, artimaña.

4Grandela 2000: 901.

5Crónicas. El Mercurio 2003.

6Discografía de Miguel Letelier 2000.

7Miguel Letelier escribió un extenso artículo titulado "Reencuentro con Violeta Parra", donde relata su encuentro con la compositora y analiza la canción "El Gavilán" (Letelier 1999b). 8En folleto de CD (discografía de Miguel Letelier 2000).

8En folleto de CD (discografía de Miguel Letelier 2000).

10En folleto de CD (discografía de Miguel Letelier 2000).

11En folleto de CD (discografía de Miguel Letelier 2000).

12Declaraciones del compositor con ocasión de su estreno (Crónicas. El Mercurio 1999).

13Crónicas. El Mercurio 1999.

BIBLIOGRAFÍA

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Crónicas, El Mercurio, Santiago de Chile

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_____ 2003 "Humor, farsa y tradición con la Sinfónica", Víctor M. Mandujano, 28 de octubre, p. C12.        [ Links ]

_____ 2008 "Un réquiem para el gigante de los vientos", Víctor M. Mandujano, 31 de agosto, p. A 28.        [ Links ]

Otros

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Discografía de Miguel Letelier

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_____ 1996 Chile contemporáneo en el sonido Ensemble Bartók. Santiago: SVR Producciones, Ministerio de Educación, Santiago: Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes (FONDART).        [ Links ]

_____ 1999 Obras para guitarra. Santiago: SVR Producciones, Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile, Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes (FONDART).        [ Links ]

_____ 2000 Miguel Letelier Valdés, compositor chileno. Obras de cámara y sinfónica, Santiago: SVR Producciones, Academia Chilena de Bellas Artes del Instituto de Chile.        [ Links ]

_____ 2001 Concierto de música clásica chilena. Embajada de la República de Chile en la República Federal de Yugoslavia.        [ Links ]

_____ 2004 Antología Coral Chilena. Volumen II. Santiago: Asociación Nacional de Compositores de Chile (ANC), Producción Alfonso Pérez, Ministerio de Educación, Fondo de Desarrollo de la Cultura y las Artes (FONDART).        [ Links ]

Escritos sobre música por Miguel Letelier

_____ 1992 "Mi encuentro con Olivier Messiaen", RMCh, XLVI/178 (julio-diciembre), pp. 97-100.        [ Links ]

_____ 1993 "En torno a Lulú de Alban Berg", El Mercurio, Artes y Letras, 30 de mayo.        [ Links ]

_____ 1994 "Órgano como fuente de arte", El Mercurio, 13 de noviembre, p. E 17.         [ Links ]

_____ 1999a "Organofobia", El Mercurio, Santiago, 12 de diciembre, p. C 12.         [ Links ]

_____ 1999b "Reencuentro con Violeta Parra", El Mercurio, 26 de diciembre, p. E 9.        [ Links ]

_____ 2002 "Armonías postwagnerianas, dos caminos divergentes: Scriabin y Reger". Discurso de incorporación como miembro de número de la Academia de Bellas Artes del Instituto de Chile. Boletín de la Academia Chilena de Bellas Artes, Ns 4, pp. 107-116.        [ Links ]

_____ 2005 "Premio Domingo Santa Cruz a Ruby Ried", KMCh, LIX/204 (julio-diciembre), pp. 118-119.        [ Links ]

_____ 2008 "Un réquiem para el gigante de los vientos", El Mercurio, 31 de agosto, p. A 28.        [ Links ]

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