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Revista musical chilena

Print version ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.63 no.212 Santiago  2009

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902009000200015 

Revista Musical Chilena, Año LXIII, Julio-Diciembre, 2009, N° 212, pp. 140-142

RESEÑAS DE FONOGRAMAS


¡Cuándo, mi vida cuándo! CD. Ensamble Térra Australis. Santiago: Corporación Cultural Térra Australis, Consejo Nacional de la Cultura y las Artes, Fondo para el Fomento de la Música Nacional. 2009.

Ensamble Térra Australis cuenta con tres años de historia como agrupación. Es un tiempo más que suficiente para amalgamar una puesta en música que cuida, no sólo lo interpretatativo, sino que plantea una lúcida reflexión respecto de la historicidad de los repertorios que aborda, con lo que demuestra su conciencia acerca de las problemáticas que la musicología ha planteado sobre los mismos. En ello radica parte de la singularidad de éste su primer registro fonográfico. ¡Cuándo, mi vida cuándo! recoge piezas del Códice Zuola, el Libro sesto de María Antonia Palacios, y algunos aires tradicionales folclóricos que, ajenos a la agitación política del momento, transitaron fluidamente desde la colonia a la república. La práctica musical de aquellos años poco o nada debió afectar su continuidad por efecto de la contingencia política. Según comenta el Doctor Víctor Rondón en sus Reflexiones sobre el contexto histórico y estético de repertorios seculares inauditos, "el paso del régimen colonial al republicano más afectó al contexto que al texto sonoro de estos repertorios". Se trata de uno de los mitos que se resquebrajan bajo el peso del ejercicio crítico que se articula en este registro, y que se sitúa en un punto estratégico en el que tienden a diluirse las distinciones entre lo popular y lo docto, lo nacional y lo foráneo, el salón y la calle, o las culturas orales y escritas.


A la reconstrucción que propone Terra Australis se ingresa con una provocación. Desde las calles del Santiago actual, nos transporta desde su inicio hasta los espacios de sociabilización en el que la música es una hebra más del tejido que acompaña a un medio complejo, cohabitando y compitiendo con el sonido de voces y vasos. Es la realidad de estos repertorios -probablemente muy similar hace cien, doscientos o trescientos años- que debían luchar por su lugar y valor dentro de la abigarrada amalgama del sonido ambiente. La consideración de esta dimensión logra que el disco se presente en varios puntos como una propuesta que trasciende el plano puramente musical para ubicarse en el terreno más amplio de lo sonoro. Y es así como el célebre Zapateado, transcrito por Amédeée Francois Frézier hacia principios del siglo XVIII, incluye en su interpretación el sonido de "esos zapatos para los que fue escrito", parte integral de lo que debe haber sido su puesta en música. Un resultado menos feliz se obtiene con El rumor de las batallas, que marca la transición hacia el período republicano, no tanto por la idea subyacente como por el resultado sonoro, que no se integra armónicamente al fluir de la grabación. Un detalle ínfimo, en todo caso, considerando el acabado trabajo de la mezcla sonora en general.

La travesía histórica del disco se ciñe a un eje cronológico relativo, planteado más bien por las fuentes de las que se ha extraído el repertorio y que comprende la imposibilidad de determinar con certeza los márgenes de sobrevivencia de estas músicas en el marco de la práctica cotidiana. El Códice Zuola sirve como punto de referencia para identificar los repertorios de un Chile dependiente e integrado al Virreynato del Perú, mientras que el Libro Sesto aporta algunas de las escasas piezas conservadas dentro del territorio nacional, complementadas con otras de diversa procedencia, tales como el ya nombrado Zapateo o aquella de cuyo texto surgió el nombre del disco: El Cuando, baile nacional de Chile. A este respecto resulta sumamente interesante constatar la deriva estilística que surge de la selección del repertorio, en la que se aprecia el tránsito desde los aires barrocos a los clásicos -si es que es posible aplicar dichos conceptos en estos apartados territorios- con eventuales reminiscencias de España y con dejos tradicionales y folclóricos chilenos característicos. Por otra parte, queda latente la pregunta sobre la música nacional, en un momento en que Chile todavía no era tal y en el que los flujos culturales hacen imposible determinar el grado de apropiación de repertorios que no necesariamente germinaban en esta tierra, pero que ciertamente adquirían relevancia al dejar caer sus frutos sobre ella. Al menos, según parecen atestiguar las huellas históricas de las que hasta ahora se dispone.

Especiales elogios merece la calidad interpretativa del registro, por el cuidado y prolijidad que demuestra, tanto en la parte instrumental como en la vocal. De la primera, se debe destacar la selección organológica, que considera medios instrumentales en sintonía con los contextos en que las piezas pudieron ser interpretadas. No obstante, no se desestiman aquellos timbres que habitualmente se ven relegados por la infundada carga docta que se le asigna a los repertorios antiguos, cuya vida transcurrió al margen (o al menos en el límite inferior) de los cánones oficiales e integrada en cambio a la diversión popular en espacios públicos y privados. De este modo conviven -entre otros- guitarra, clavecín, flauta, viola, castañuelas y charango. Su integración sumada a la calidad técnica de la ejecución, arroja un resultado sumamente atractivo y favorable. Por otra parte, el toque de teatralidad con que se aborda la parte vocal, que no descuida en ello su calidad y aporta un timbre amable y apropiado, sella la impronta de personalidad que caracteriza este trabajo. Valga recordar, de paso, que en aquellos tiempos la responsabilidad interpretativa de las piezas vocales recaía muchas veces sobre
artistas que se desempeñaban además como actores. Se hace necesario, por último, destacar las detalladas descripciones incluidas en el texto que acompaña al disco, que informa acerca de las particularidades de cada una de las piezas incluidas, tanto como de las consideraciones generales y algunos alcances más específicos que dan cuerpo y solidez a esta propuesta de Terra Australis. En conjunto motivan más de alguna elucubración en torno
a las problemáticas que en ella se plantean.

¡Cuándo, mi vida cuándo! es un material valioso, considerado desde sus múltiples ángulos. Por su excelente nivel musical, por la profundidad y pertinencia del trabajo historiográfico que lo sostiene, además de la propuesta de una reflexión desde el universo sonoro hispanoamericano y chileno de aquellas épocas remotas. De aquí, surge un arduo desafío a las futuras iniciativas de esta u otras agrupaciones que se sumerjan en el vasto y complejo mar de los repertorios virreynales y republicanos. No queda más que felicitar a cada uno de las personas que aportaron con su trabajo e ideas a materializar este hermoso y oportuno proyecto.


Nicolás Masquiarán D.
Universidad de Concepción, Chile

zigurun@gmail.com

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