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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. v.64 n.214 Santiago dic. 2010

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902010000200016 

Revista Musical Chilena, Año LXIV, Julio-Diciembre, 2010, N° 214, pp. 121-128

CRÓNICA

Otras noticias

Presentación de un libro escrito por Fernando García

La Revista Musical Chilena, de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile; el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional y Patrimonio Ediciones invitaron a la presentación del libro La música de Fernando García, arte, ciencia y compromiso, del investigador y escritor Alejandro Jiménez Escobar. Esta se efectuó el miércoles 15 de septiembre de 2010, alas 19:00 hrs., en la Sala América de la Biblioteca Nacional.

El programa del evento fue el siguiente:

1. Palabras del Dr. Luis Merino Montero, director de la Revista Musical Chilena.
2. Universos mínimos (2004), para guitarra, de Fernando García

a) Lento con expresión
b) Rápido y brutal
c) Tenso y misterioso
d) Rítmico
e) Obsesivo
f) Rápido
g) Lento expresivo.

Mauricio Valdebenito, guitarra.

3. Palabras de Alejandro Jiménez Escobar.
4. Palabras de Fernando García Arancibia.
5. Tres breves dramas (2010) (estreno), para oboe solo, de Fernando García.

a) Agitado y tenso
b) Doloroso muy expresivo
c) Furioso-Libre, Lento, Libre-Furioso.

Osvaldo Molina, oboe

A continuación se transcribe el discurso pronunciado por el maestro Fernando García.

Estimadas amigas, estimados amigos:

Deseo agradecer a todos ustedes por la asistencia a esta ceremonia; también deseo agradecer a Alejandro Jiménez, autor del libro que hoy se presenta, y al Dr. Luis Merino, director de la RMCh, por el interés que ambos han demostrado en mis actividades como cronista musical; asimismo, deseo agradecer, por el apoyo prestado a esta iniciativa, a la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, a la Biblioteca Nacional y a PATRIMONIO Ediciones. Finalmente, y no por ello menos importante, deseo agradecer al talentoso guitarrista yjoven amigo, Mauricio Valdebenito, y al oboísta y antiguo compañero de aventuras Osvaldo Molina, que esta tarde han tenido la gentileza de interpretar piezas de quien les habla.

Parece oportuno exponer un par de ideas en relación a mi "protagonismo" -se podría decir- en el texto de Alejandro Jiménez, ya que no es usual en nuestro medio, en los tiempos que corren, que alguien dedicado a la composición escriba sobre distintos aspectos de la vida musical. Desde comienzos del siglo XX, hasta la década de 1960, esto no era extraño, y más, era lo normal al empezar aquel siglo. En esos tiempos, los compositores, principalmente, eran los que investigaban y escribían sobre música, eran los que "hacían" musicología. Se debe recordar que la musicología, como disciplina, se comienza a enseñar en Chile en el Conservatorio Nacional de Música, a mediados de la centuria recién concluida. Nuestros "musicólogos" antes de eso eran ilustres compositores, como Pedro Humberto Allende, Carlos Lavín, Carlos Isamitt, para sólo nombrar a los más conocidos de hace casi 100 años.

¿Por qué son los compositores de entonces los que escriben sobre las diferentes músicas, tanto de tradición escrita, como de tradición oral y sobre la vida musical? La pregunta no es para dar una respuesta ahora o profundizar en el tema, más bien, se pretende plantear una hipótesis y de alguna manera, explicar mi participación "musicológica". Veamos:

Se puede señalar algo que seguramente incidió en ese interés de los compositores por analizar variados aspectos de la música y de la vida musical. Ese algo es que el fenómeno que llamamos música puede verdaderamente existir sólo si en su generación participan tres factores: el compositor, el intérprete y el auditor. La ausencia de cualesquiera de estos componentes impide que la música se haga realidad: que suene, que se escuche. Esto es así particularmente en el caso de la música culta, docta, selecta, de tradición escrita o como se le quiera llamar. Hay ocasiones en que el compositor y el intérprete son el mismo sujeto; pero en la música de tradición escrita la unidad compositor-intérprete no es frecuente. Razones para ello son las múltiples complejidades y variedad de esa música.

Lo dicho significa que para los compositores e intérpretes que participan en este fenómeno, nada de lo que intervenga en la vida musical les es indiferente. Esto que se denomina vida musical, es un enorme universo que va desde el músico y todo lo que a él atañe como persona, hasta las complejas redes comerciales que permiten la circulación social de la música y otros hechos, igualmente distintos de lo imaginable en una primera mirada. La consiguiente complejidad del problema obliga a recurrir a otras disciplinas para su análisis y en medios poco desarrollados, a una participación activa de los músicos en asuntos tal vez inesperados para ejecutantes y creadores del mensaje artístico, viéndose éstos forzados, en ocasiones, a cumplir tareas de investigación y de gestión musical, entre otras.

A comienzos del siglo XX la música de tradición escrita tenía muy poca presencia en la sociedad chilena, existía un público auditor reducido y ello afectaba negativamente el desarrollo de la música docta. Intérpretes y compositores enfrentaban un medio nada acogedor. El repertorio que se podía conocer era exiguo y el número de conciertos escaso.

Este ambiente era particularmente adverso para los compositores, pues tenían grandes dificultades para conocer lo que se escribía dentro y fuera de Chile. A esto se sumaba que, en instantes en que se comenzaba a hablar del primer centenario de la República y de identidad nacional, una incipiente postura nacionalista era coartada por una total ausencia de investigaciones en el campo de la música étnica local.

Algunos de esos creadores buscaron, investigaron, elementos de sustentación de ese emergente nacionalismo en los pueblos originarios y descubrieron para los chilenos la música mapuche, al introducir en sus obras los hallazgos que hicieron en sus indagaciones.

Curiosamente, las primeras composiciones que incorporan rasgos de la música autóctona son dos óperas, Lautaro, de Eleodoro Ortiz de Zarate, y Caupolicán, de Remigio Acevedo, ambas de 1902. Este naciente indigenismo no fue bien recibido por algunos. En un periódico local cierto crítico escribió furioso por haberse "pisoteado el prestigio del Teatro Municipal" al presentarse la ópera de Ortiz de Zarate, que para el comentarista era "arte de medio pelo". Estos exabruptos, resultado del desconocimiento de la cultura mapuche, no debieran sorprender, ya que 100 años después, para resolver las disputas en torno a la propiedad de las tierras en la Araucania, se aplican leyes antiterroristas.

La ausencia de la investigación musical no era la única ni principal carencia de la vida musical de comienzos del siglo pasado, tal vez tenía más importancia la escasez de público. Aquí, nuevamente los compositores entregan su aporte, pues entienden que sin público no se justifica su existencia. Se planteó, entonces, la necesidad de una orquesta sinfónica estable, de una reforma al Conservatorio, de formar profesores de música para la educación escolar, de hacer obligatoria la enseñanza de la música en el colegio y otros requerimientos que movieron a pensar en una institucionalidad musical sólida, apoyada en el Estado. Es éste el compromiso que asumió la Sociedad Bach dirigida por el compositor Domingo Santa Cruz, secundado por el violinista, director de orquesta y compositor Armando Carvajal.

Fue en el seno de la Sociedad Bach donde se estudió y elaboró un proyecto de desarrollo de la música chilena para el siglo XX. Éste se propuso públicamente en 1924. Dicho proyecto logró la reforma del Conservatorio Nacional de Música, en 1928, la creación de la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile, en 1929, y la dictación de la ley N° 6696, que creó el Instituto de Extensión Musical (IEM), en 1940. Todas estas entidades fueron parte de la Universidad de Chile. Con las dos primeras se resolvían los problemas de la formación profesional de los músicos en todos los niveles y especialidades, incluidos los profesores de música para la educación escolar, así como el desarrollo de la investigación musical; con el Instituto de Extensión Musical se solucionaban los requerimientos de la difusión de la música y la creación de público para ese arte. El Instituto creó la Orquesta Sinfónica de Chile, el Ballet Nacional Chileno, el Coro de la Universidad de Chile, la Opera Nacional, diversas agrupaciones de cámara, la Revista Musical Chilena y la Radio IEM; editó música chilena impresa y discos, organizó concursos de composición, festivales de música chilena y ofreció conciertos, así como presentaciones de danza, desde Arica hasta Tierra del Fuego; apoyó la práctica musical de aficionados, como el movimiento coral chileno y la organización de sociedades musicales a lo largo del país; favoreció todo lo que fuera imprescindible para el desarrollo de la vida musical chilena.

Este exitoso proyecto, nacido en la Sociedad Bach y luego asumido por la Universidad de Chile, funcionó con eficiencia y normalmente hasta septiembre de 1973. En él tuvieron una relevante participación los compositores, tanto, que el IEM, en sus 35 años de vida, de sus seis directores, sólo uno no era compositor. En ese mismo período, de los cuatro decanos que gobernaron la Facultad de Bellas Artes, primero, la Facultad de Ciencias y Artes Musicales, después, y de Ciencias y Artes Musicales y Escénicas, enseguida, dos fueron compositores.

La activa presencia de los compositores hasta 1973 en distintos aspectos de la música chilena, como la docencia, la investigación, la difusión, la administración y la gestión cultural, tan ligada esta última a la formación de público -nexo directo con la sociedad- explica la participación de los creadores, incluso en asuntos político-sociales, cosa para algunos -erróneamente- ajena a la música. Lo dicho justifica, en medida importante, la aparición de numerosos escritos de muchos compositores sobre diferentes facetas de la vida musical. Ello permite esperar la indulgencia del lector por mis modestas contribuciones incluidas en el libro de Alejandro Jiménez, ya que son producto de las exigencias de esos años en que los compositores, a falta de otros, estábamos obligados a levantar la voz o la pluma, por la necesidad de referirse a ciertos aspectos y situaciones relacionadas con la música que parecían importantes o de interés y que nadie tocaba. Ahora, que son otros tiempos, tal vez deberán ser los musicólogos los que salgan a la palestra en apoyo al desarrollo de la vida musical chilena en todos los ámbitos; seguramente lo harán con mayor sabiduría que sus predecesores. Por lo que pueda suceder en el futuro, les deseo a éstos mejor suerte que la que tuvieron los compositores-cronistas del pasado (entre los que me cuento), y no se vean repentinamente alejados de su patria por opinar como es su obligación, sobre el mundo que les rodea e incumbe.

Para finalizar este acto, el maestro Osvaldo Molina interpretará una obra que le dediqué, titulada Tres breves dramas, y que preparamos especialmente para esta ocasión.

Muchas gracias.

Fernando García Arancibia
Compositor, Chile.

Lanzamiento Editorial Figura Ediciones Musicales

Mauricio Castro Martens, Jefe del Archivo de Música de la Biblioteca Nacional, y Figura Ediciones Musicales invitaron al lanzamiento de la primera edición de partituras de compositores chilenos de este proyecto editorial, que se realizó el día viernes 3 de septiembre a las 19:30 horas en el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional ubicado en Alamenda 651, segundo piso.

Esta iniciativa contó con el financiamiento del Fondo de Fomento de la Música Nacional 2009. En la ocasión se interpretaron obras de los compositores editados.

Al respecto, la pianista y musicóloga Fernanda Ortega nos ha hecho llegar la siguiente reseña.

El día viernes 3 de septiembre se realizó en el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional el lanzamiento de la editorial Figura Ediciones Musicales, iniciativa llevada adelante por tres jóvenes compositores chilenos, Juan Pablo Orrego, Andrés Núñez y Francisco Silva. Reunidos en torno a sus creaciones y las de compositores cercanos a ellos, supieron canalizar sus energías creativas y personales para desarrollar este proyecto, que da vida a una nueva editorial dedicada exclusivamente a la música chilena contemporánea. Esta iniciativa tiene un doble valor, de preservar y reproducir las obras de los compositores chilenos actuales, y, al mismo tiempo, de abrir una nueva ruta en la edición de partituras en nuestro país, actividad si bien no del todo desaparecida, lamentablemente disminuida. En este sentido, esta nueva editorial viene a hacerse parte de un llamado de atención al medio musical nacional, que no ha sabido responder a la necesidad de desarrollar una labor de tanta importancia para la difusión y conservación de las creaciones de nuestros compositores, y que ha dejado perderse importantes iniciativas anteriores sin reaccionar ante estas pérdidas.

Es importante considerar que el deficiente apoyo a la labor de edición musical en Chile no es algo que se presente solamente en la actualidad. Es una carencia que viene negativamente ligada a nuestro desarrollo musical. En el Editorial del número 14 de la Revista Musical Chilena de septiembre de 1946, Domingo Santa Cruz hacía un llamado de urgencia a la comunidad musical a manifestarse ante la orfandad del apoyo a la actividad artística musical en ese entonces. Al respecto señaló: "Debemos crear, con el objeto de la difusión, un sistema de reproducción escrita, en forma de poder abastecer las necesidades de ejecutantes y de directores de orquesta, ya que unos y otros, cuando tienen interés por nuestra música, o simplemente se les exige que la toquen, tropiezan con la inexistencia de ediciones, con la falta de duplicados de las partituras y de los materiales de música de cámara y de música orquestal".1

Leer lo anterior resulta inquietante, si consideramos que la situación actual no difiere demasiado de lo que se criticaba hace cincuenta años. En aquel momento, en respuesta a este llamado de atención, y gracias al trabajo incansable de algunos compositores, comienzan las actividades del Instituto de Extensión Musical, establecido en octubre de 1940. Posteriormente, en 1947, inicia sus actividades el Instituto de Investigaciones Musicales, ambos colaboradores importantísimos en el desarrollo de nuestra tradición y patrimonio musical. En lo que respecta a la labor de edición de partituras en nuestro país, el Instituto de Extensión Musical, dependiente de la Universidad de Chile desde el año 1942, realizó una importantísima labor de apoyo a la creación musical en Chile a través de su copistería. Durante un extenso período se copió, editó y permitió difundir y preservar gran cantidad de obras de compositores chilenos, las cuales hoy se conservan como parte fundamental de nuestro patrimonio musical. Respecto a las labores que se imponían a estas nacientes instituciones, nuevamente entonces, surgen las palabras de Domingo Santa Cruz, esta vez, en el Editorial del número 17-18 de la RMCh del año 1947. Al respecto señaló: "Ahora, si se trata de la composición Americana y luego de la composición chilena, que no ha entrado por ninguno de los fáciles caminos del turismo artístico ni de la explotación sistemática del elemento aborigen ni criollo, nos hallamos ante un caso de verdadera urgencia y dramática necesidad de apoyo. (...) Como un aporte muy fundamental a la cultura, se impone al Instituto el ocuparse de los problemas que encierra el dar a conocer obras poco difundidas y promover su ejecución".2

Esta labor de edición de partituras musicales no se volvió a dar de forma tan constante e institucional. Fueron en adelante iniciativas aisladas y menores de algunas instituciones privadas, o realizadas por el esfuerzo de personas independientes que buscaron financiamientos diversos para proyectos individuales. Si bien hoy en día la Facultad de Artes sigue destacándose por mantener, aunque en menor número, un apoyo a la edición de partituras de compositores chilenos, esto se realiza más bien gracias a proyectos presentados y realizados por sus académicos en instancias departamentales. En este sentido reviste importancia la iniciativa presentada por la nueva editorial independiente Figura Ediciones Musicales, surgida desde la relación existente entre cada uno de sus integrantes con la composición, la música y lo personal, expresado como un todo a través de la escritura. Esto permite considerar con interés este proyecto, que pretende transformarse en una instancia permanente de difusión y distribución de nueva música impresa compuesta por compositores chilenos. Pareciera ser un nuevo impulso, una nueva respuesta en la práctica al llamado hecho por nuestros compositores desde hace cincuenta años.

Ver las partituras que han sido editadas por Figura Ediciones, nos hace recordar además el trabajo hecho durante años por la copistería del Instituto de Extensión Musical, con sus copias manuscritas heliográficas. En Figura han optado por el oficio manual, la copia manuscrita definitiva, la cual, utilizando recursos al alcance hoy día, como el scanner de alta resolución, permitió que estas copias manuscritas definitivas fueran plasmadas en las partituras impresas de la editorial. Esta forma de copiar y reproducir las partituras editadas, no ha sido escogida al azar por los creadores de Figura Ediciones. Nos hace recordar a su vez los escritos de Walter Benjamin, que con visionarias palabras nos alertara acerca de la importancia y la dificultad de conservar la autenticidad, el aura de una obra en nuestros días, en que la tecnología nos enfrenta a nuevas maneras de reproducir una obra de arte. Al respecto señala: "El concepto de la autenticidad del original está constituido por su aquí y ahora; sobre estos descansa a su vez la idea de una tradición que habría conducido a ese objeto como idéntico a sí mismo hasta el día de hoy. Todo el ámbito de la autenticidad escapa a la reproductibilidad técnica (Precisamente porque la autenticidad no es reproducible)".3

Así, la elección de la partitura copiada nota a nota manualmente se hace eco de lo escrito por Benjamin, en el sentido de que "la autenticidad de una cosa es la quintaesencia de todo lo que en ella, a partir de su origen, puede ser transmitido como tradición, desde su permanencia material hasta su carácter de testimonio histórico"4. Para el trabajo de copiado, cada uno de los tres compositores copió "con lápiz y papel" dos de sus propias obras, más dos de algún compositor-amigo, en sesiones de trabajo colectivo desarrolladas semana a semana, en una suerte de ritual de permanencia en la escritura. Por opción, dejaron de lado posibilidades que ofrece la tecnología de hoy con sus computadores y programas musicales que estimulan la eficiencia, alejándose voluntariamente de la posibilidad de una partitura maquinal, que ha perdido su aura, su autenticidad.

El origen de este proyecto se remonta a la cercanía que cada uno de los creadores ha desarrollado en su búsqueda compositiva con la escritura y la partitura. Se vincula además con su conocimiento directo de la experiencia de diversas editoriales independientes en Europa administradas principalmente por compositores. Han podido conocer estas iniciativas por realizar alguno de ellos estudios en Alemania, o por recibir la visita de estos compositores-editores en Chile, o en el marco de la gira en Alemania que compartieron junto al Taller de Música Contemporánea de la Pontificia Universidad Católica de Chile en 2008.

Es así como, con el apoyo del Fondo de Fomento de la Música Nacional 2009, y luego de meses de un trabajo transformado en acto poético, presentaron su primera colección de partituras. Su proyecto "Edición y difusión de partituras de compositores chilenos" consistió en la copia manuscrita, edición digital, diagramación, impresión y distribución de doce partituras para diversas agrupaciones de cámara de los compositores chilenos Pablo Aranda, Alvaro Núñez C, Daniel Osorio además de ellos mismos, Andrés Núñez M., Francisco Silva yjuan Pablo Orrego.

Las partituras editadas en esta primera entrega de figura ediciones musicales son las siguientes: ¡Aún no...! para violin solo y Had-os para dos vibráfonos de Daniel Osorio González; Gelb para ensemble y floípara trompeta y dos percusionistas de Juan Pablo Orrego; [11. ..]2 para clarinete y piano y foliv para flauta, clarinete, vibráfono, violin y violoncello, de Andrés Núñez; nada para dos flautas y dos guitarras y solaz para voz femenina de Alvaro Núñez Carbullanca; nombra para piccolo y umbral para violin, guitarra y violoncello de Francisco Silva; oir-d para violin solo y da para dos flautas de Pablo Aranda.

Respecto de los responsables de la editorial, podría entenderse como hilo conductor que une sus trabajos y el de cada uno de los compositores editados, el haber sido alumnos del compositor y profesor Pablo Aranda, unos en el Instituto de Música de la Pontificia Universidad Católica y otros en la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. No obstante, este proyecto se plantea ya como un producto de sus energías y necesidades propias.

Manifiestan ellos además desde el momento mismo de su lanzamiento una intención de proyectarse, colaborando al mismo tiempo al resguardo y difusión de nuestra historia musical. Es en este ánimo que el lanzamiento se realizó en el Archivo de Música de la Biblioteca Nacional, el cual recibió la primera donación de cada una de las doce partituras editadas.

Interesante es también destacar la labor de difusión que estos tres compositores han buscado con su proyecto, al constatar la mínima existencia de canales establecidos para difusión y distribución de partituras en nuestro país. Por ello, las doce obras editadas han sido entregadas a dos librerías especializadas en la venta de partituras existentes en nuestro país para su distribución: la librería Acentto, y la librería de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Además, en un gesto muy significativo, el proyecto de esta editorial consideró desde su origen, que cada una de las partituras fuera donada a nueve bibliotecas de seis regiones del país con la finalidad de vincular el trabajo creativo de los seis compositores participantes con posibles nuevas audiencias y nuevas generaciones de músicos chilenos. De esta manera, se donaron copias a las Bibliotecas del Liceo Experimental Artístico y Aplicación (LEA) de Antofagasta, del Departamento de Música de la Universidad de La Serena, a la Biblioteca de Música de la Universidad Católica de Valparaíso, del Conservatorio de la Universidad Austral de Chile en Valdivia, del Conservatorio de la Universidad de Magallanes en Punta Arenas, a la Biblioteca de Música y Danza de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, la Biblioteca de Música de la Universidad Metropolitana de las Ciencias de la Educación (UMCE), la Biblioteca del Campus Oriente de la Pontificia Universidad Católica de Chile y al Archivo de Música de la Biblioteca Nacional. Complementando lo anterior, se envió una copia de cada partitura a la revista MusikTextede Alemania (destacada publicación dedicada al estudio y difusión de música contemporánea), a la editorial alemana de partituras Edition Juliane Klein de Berlín, y a los compositores David del Puerto de España, Gabriele Manca de Italia, Jorge Sad de Argentina y Caspar Johannes Walter de Alemania. Serán ellos quienes difundirán el material editado en distintos centros musicales, tales como el Conservatorio Reina Sofía, el Conservatorio Superior de Madrid y el Conservatorio de Aragón de España, el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán, la Staatliche Hochschule für Musik und Darstellende Kunst Stuttgart de Alemania, entre otros lugares.

En lo que respecta a la presentación de las obras, estos compositores se han dado un largo trabajo de adecuación de las grafías, notaciones, proporciones y detalles, los cuales fueron definidos tras numerosas sesiones colectivas de copiado de manuscritos. Todas las indicaciones de interpretación están tanto en español como en inglés. El diseño y presentación final está bien acabado, con una estética simple y definida. Para futuras ediciones sería recomendable revisar detalles, tales como considerar algunos requerimientos de tipo práctico que puedan tener los intérpretes al momento de ejecutar estas obras. A modo de ejemplo, las vueltas de página, la cantidad de compases por hoja, así como aspectos del diseño que pueden hacer la presentación más clara al público que se acerque interesado en estas partituras.

Considerando muy importante el esfuerzo realizado tras esta primera entrega de la editorial, no podemos dejar de manifestar una inquietud. Si bien esta primera colección de partituras editadas por figura ediciones es una muy positiva noticia, es de esperar que estosjóvenes compositores sepan encontrar las energías, el apoyo y los financiamientos adecuados para que esta iniciativa pueda proyectarse en el tiempo y ser un aporte permanente al medio musical nacional. Creo que es algo que todo nuestro medio musical debe seguir apoyando.

Leonora Fernanda Ortega Sáenz
Archivo de Música, Biblioteca Nacional, Chile
lfortega@uc.cl

Eduardo Caceres en el XVIFestival Latinoamericano de Música

Al compositor chileno Eduardo Caceres le cupo una activa participación, como el único compositor chileno invitado, en el XVI Festival Latinoamericano de Música realizado entre el 21 y 30 de mayo pasado en la ciudad de Caracas, Venezuela.

Todas las actividades se realizaron en el Teatro Teresa Carreño y en el Centro de Acción Social por la Música, fundado por una figura relevante de la cultura musical de Venezuela, José Antonio Abreu. Concurrió asimismo otra figura relevante de Venezuela, el maestro Inocencio Carreño, quien cuenta en la actualidad con 90 años de edad.

El evento fue organizado por Alfredo Rugeles y Diana Arismendi. El domingo 23 de mayo se estrenó una obra de Eduardo Caceres para ensamble de 11 instrumentos bajo la dirección de Jorge L. Antunes, de Brasil, junto a músicos de la Orquesta Simón Bolívar. La obra se titula DI Crro Concpcionyo m pac al Alegre... Kiñe-Epu-Kvla... los gehen.

El 25 de mayo del mismo mes el profesor Caceres ofreció la conferencia "Música y educación en la composición en Latinoamérica", en el marco del III Congreso de Educación de la Composición y moderó el Foro "Enseñanza de la composición, el artista en tránsito", posterior a la presentación de las ponencias por seis compositores.

A este evento fueron invitadas otras figuras relevantes de la composición en América Latina. Entre ellos figuraron Graciela Paraskevaídis, Jorge Antunes, Carlos Alberto Vásquez, Manuel Juárez, Aurelio Tello, Alfredo del Monaco, Rodolfo Acosta, Antonio Mastrogiovani, Cecilia Villanueva. Además se le rindió un homenaje al compositor peruano Edgar Varcárcel, recientemente fallecido.

Eduardo Caceres
Facultad de Artes, Universidad de Chile, Chile.
kacerez@gmail.com

 

Actividades de Lars Graugaard en 2010 y su colaboración con los compositores chilenos

Una vez más, a comienzos de 2010, el compositor danés Lars Graugaard ha visitado nuestro país. Desde hace años viene a Chile y aporta al desarrollo de nuestra vida musical con interesantes iniciativas, en particular en el campo de la creación contemporánea y experimental. Este compositor, investigador, intérprete y gestor musical ha logrado altos niveles de conocimiento (posee un doctorado) que le han permitido abordar importantes desafíos tecnológicos y artísticos de la música interactiva y electrónica. En los últimos años ha incorporado técnicas y conceptos de la indagación sonora, creando una electrónica experimental, atractiva y única. Su música ha sido empleada en el teatro y en el cine por directores como Neil Jordan (The Crying Game, Mona Lisa), entre otros. Además, ha hecho una serie de grabaciones para el Net-labelPueblo Nuevo, agrupación local. Éstas se pueden encontrar en la web del sello y, como están bajo licencia Creative Commons, se pueden bajar libremente.

Su primer álbum virtual con Pueblo Nuevo de música electrónica experimental es de febrero de 2009 y se titula Life on Mars. En esa época realizó varias presentaciones en Santiago. Posteriormente, en septiembre de 2009, publicó otro álbum virtual con el grupo europeo denominado Marginal Reset, en el que escudriña en la improvisación electroacústica. En enero de 2010 aparece su segundo álbum bajo el seudónimo de Lars from Mars, que tituló Marsism. Aquí el compositor desarrolla la propuesta anteriormente formulada incorporando elementos de la música electrónica bailable, pero sin abandonar lo netamente experimental. Esto abre su discurso sonoro a otros campos del arte, tanto así, que algunos temas de Marsism han sido "interpretados" visualmente por Oktopus, DJ Fracaso, Sebastián Schmidt, Bettina Perut e Ivan Osnovikov, entre otros artistas visuales.

Graugaard también ha participado en un DVD del sello chileno Fobia con el trabajo llamado El secreto, en el que explora la combinación música/video. Este trabajo se encuentra en la página web de Fobia, asimismo, está incluido en el DVD Fobia 2010. Es en función de este proyecto y de su colaboración con Pueblo Nuevo que el compositor ha ofrecido una serie de conciertos de música electrónica experimental en nuestro país en 2010, con la participación de creadores chilenos. El repertorio presentado en los primeros conciertos correspondió al de Marsism, es decir, a las siguientes obras de Lars from Mars (L. Graugaard): Nothing is Really Useless, Come get, So there's an Object, In a Future April, Practical Dreamers, Headed Backwards, Seba, Anyway y Phone Home. Este programa se escuchó el 3 de marzo de 2010, en Matucana 100, en Santiago, el 4 del mismo mes en El Abasto y el 5 de marzo en Café Paskín, ambos en Valparaíso y el 14 de marzo en la Mansión Moneda, en una actividad de La Productora Mutante. El sello Fobia organizó un concierto el 27 de marzo en El Sofá, en el que Graugaard presentó el siguiente programa: ReDentity, Phone Homey Headed Backwards.

En muchas de sus actividades el compositor danés-chileno ha estado acompañado de un significativo grupo de nuevos creadores nacionales, tales como Día, Prehistóricos, Survey Team, Óptica & Ondas, Los Embajadores, La Golden Acapulco, Namm, Miki Martini y Klaue/Ni, todos ellos activos partícipes de la búsqueda en el campo de la tecnología y expresión sonoras, en el que a veces se combinan ritmos muy perfilados y concretos, con un mundo abstracto e imaginativo de sonidos. El diálogo que se da en este ambiente entre creador y público le otorga al discurso musical un carácter activo, fluido, cercano que hoy se encuentra casi ausente en la música docta.

En marzo, abril y mayo Graugaard ofreció conciertos en Alemania, Australia, Noruega e Islandia, tanto solo como en conjunto con artistas locales. En Dusseldorf ofreció un concierto el 4 de marzo en el Salon des Amateurs, junto a Marginal Reset, con un programa que incluía Spinal Crack, Good-looking Zee, Early Warning, Bag Production y No Sideboard. Ese mismo programa se grabó el 5 de marzo para el disco More Wallnut Gumbo, un disco que apareció en Pueblo Nuevo en el segundo semestre del 2010. Graugaard tocó en Melbourne, el 20 de abril en el Make It Up Club, una improvisación libre con el músico australiano Ben Byrne, y el 21 de abril ofreció, en The Horse Bazaar, un concierto de sus obras con el siguiente programa: Nothing is Really Useless, Come get, So there's an Object, In a Future April, Practical Dreamers, Headed Backwards, Seba, Anyway y Phone Home. El 25 de abril ofreció un concierto en Tidy Kid's, en Brisbane, y otro el 26 de abril en The NOW now Series en Serial Space, Sydney. En ambos se incluyó ReDentity. El 28 de abril ofreció un concierto en Sedition, Sydney, junto al contrabajista Mike Majkowski, en que se programó Accoleritor T. El 4 de mayo realizó una presentación en Akemi, Medlow Bath, con la selección que se indica: In aFutureApril, Practical Dreamers, Headed Backwards, Sebay Anyway. El 7 de mayo grabó un disco, junto a Mike Majkowski, en que figuran ReDentity, More ReDentity, Accoleritor Ty Frischzelle. En esa misma fecha ofreció otro concierto en Sedition, conRobynWilsonyNadenePita, en el que se incluyó More ReDentity, Accoleritor T, Come Get y Headed Backwards.

El 12 de mayo, en el festival Art.on.Wires de Oslo, Noruega, el compositor danés-chileno tocó con el islandés Aki Asgeirsson y el japonés Atau Tanaka, programándose en la ocasión ReDentity, Phone Home, Headed Backwards, So there's an Object y Come get. El 14 de mayo ofreció un concierto en el Raflost+Pikslaverk Festival, en Reykjavik, Islandia, con los músicos islandeses Aki Asgeirsson, Sigurdur Halldorsson y Humar Jensson. En el programa se contempló Re Dentity, Headed Backwards, More Re Dentity y Come get. Siempre en el mes de mayo de 2010, Lars Graugaard publicó el álbum virtual titulado ADD junto ajuan Cristóbal Saavedra (Equipo) bajo el seudónimo de ADDUCE. En el mes de mayo yjunio ambos realizaron varios conciertos en Europa.

El detalle de esa gira europea fue el siguiente: el 22 de mayo, en Copenhague, en la Huset i Magstraede, durante el Re-New Digital Arts Festival, se interpretaron las creaciones de ADDUCE tituladas Rip Curl (ADD, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Heave & Yank (ADD, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Spiral Band (ADD, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Split Slit Fit (ADD, Pueblo Nuevo, Chile, 2010) y Lacerated by Some Great Yonder (ADD, Pueblo Nuevo, Chile, 2010). El 28 de mayo de 2010, en Barcelona, en el Centre Civic Can Felipa, en el Netlabels, Nuevas Plataformas de Difusión Creativa, se interpretaron las mismas creaciones de ADDUCE ya mencionadas y las siguientes de Fiat 600: God Interface (Unreleased, 2010), Manila-FIARTóOO Rmx (Boitek-Basstk. Boomp 133, 2010), No (Erich ZannPl re-edition Pueblo Nuevo-pn052, 2010), DAuseil (Erich Zann P2 re-edition Pueblo Nuevo-pm052, 2010), Demanding Cat (Nice Cat records, 2010) y Fuera dejuego (Unreleased, 2010). El 5 de junio, en esa misma ciudad, en la VII Mostra Sonora i Visual realizada en el Centre Civic Convent de Sant Agustí, se presentaron Tax Haven (Nice Cat Records, 2010), Rictus Severo (Unreleased, 2010), Omora-FIATóOO Rmx (Lluvia Acida, 2010) y A 200 (Download-Episonidos, 2009) de Fiat 600; Las minas desal de Zipaquirastepek (disco Apenas paisaje, Dinet, México, 2010), Whyno? (disco "mestizo", Pueblo Nuevo, Chile, 2007), Matorrales (disco "mestizo", Pueblo Nuevo, Chile, 2007) e Iniciación (disco "mestizo", Pueblo Nuevo, Chile, 2007) de Mika Martini; Rumor de origen (Cruce de brisas EP, Rodoid, Francia, 2008), Flamante carácter (Cruce de brisasEP, Rodoid, Francia, 2008) y Pleno de propósito (Cruce de brisasEP, Rodoid, Francia 2008) de Equipo; Nothing is Really Useless (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Come get (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), So there's an Object (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), In a Future April (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Practical Dreamers (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Headed Backwards (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Seba (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010), Anyway (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010) y Phone Home (Marsism, Pueblo Nuevo, Chile, 2010) de Lars From Mars.

El 8 de junio, en Berlín, en el Café Zapata im Tácheles Kulturhaus, con ocasión del evento Pueblo Nuevo Showcase, se presentaron El ultimo rito de la cultura clacárea (disco Astillas al vienta rugen, Ruidemos, España, 2008), La caída de la subcultura subacuática subcontinental (disco Placas, Amencomo, Chile, 2009), Ya chiquillos (disco Ferias libres, música y paisaje sonoro, Jacobino Discos, Chile, 2009), Golfo de Penas (disco Impar 10, Impar, Chile, 2009), Casi 10 km. más abajo de La Moneda (disco Synco Spundtrack, hasta la victoria siempre, Pueblo Nuevo, Chile, 2009), La migración de los Pachacampanac (disco Festival Fobia 2010, Jacobino Discos, Chile, 2010) y las cuatro obras interpretadas el 5 de junio, en Barcelona, de Mika Martini. Además de Equipo se escucharon Las puntas de los pies apuntan (Al norte por el interior EP, Rodoid, Francia, 2008), Duerme profundamente al despertar (Al norte por el interiorEP, Rodoid, Francia, 2008), La naturaleza de la cumbre (Al norte por el interiorEP, Rodoid, Francia, 2008) El calor no tiene curvas (Usted no está aquíl LV, Pueblo Nuevo, Chile, 2007), El alma de la luna (Usted no está aquílLV, Pueblo Nuevo, Chile, 2007), Pasado (Presente EP, Pueblo Nuevo, Chile, 2006), Presente (Presente EP, Pueblo Nuevo, Chile, 2006) y Futuro (Presente EP, Pueblo Nuevo, Chile, 2006). Asimismo, de Fiat600 se incluyeron las obras presentadas el 28 de mayo y el 5 de junio en Barcelona, y de Lars from Mars las interpretadas en esa misma ciudad el 5 de junio. El 11 de junio, en la ciudad de Colonia, en el Cologne Commons Festival, se escucharon las creaciones de ADDUCE presentadas en Copenhague el 22 de mayo, las mostradas el 28 de mayo en Barcelona, de Fiat600 y de Miki Martini las escuchadas el 8 de junio en Berlín. El 18 de junio, en el evento llamado Medialab-Prado, realizado en el Centre Civic Convent de Sant Agustí, Madrid, se presentó un programa como el del 5 de junio en Barcelona, exceptuando las creaciones de Equipo, así como Anyway y Phone Home de Lars from Mars. El 20 de junio, en Mollet, España, en el evento titulado Urban Tempo, en La Bombeta, se repitió el programa de Colonia con obras de ADDUCE, Fiat600 y Mika Martini. Además, se escucharon creaciones de Lars Graugaard en el Faellestival 2010 de Odense, Dinamarca, el 23 dejulio, en el Norberg Festival 2010 de Norberg, Suecia, el 31 del mismo mes y en el Electronicjazzjuice 2010 de Aarhus, Dinamarca, el 21 de agosto. El 15 de septiembre en Amsterdam, Holanda, participó junto a músicos de ese país.

Lars Graugaard regresará una vez más a Chile en noviembre de 2010, para ofrecer otro grupo de conciertos con los músicos locales.

Asunción Claro
Arpista, Copenhagen, Dinamarca.
asuncion@graugaard-music.dk

Notas

1 Domingo Santa Cruz, "Estímulo a la música chilena", RMCh, 11/14 (septiembre, 1946), 3-6.         [ Links ]

2 Domingo Santa Cruz, "El Instituto de Investigaciones Musicales", RMCh, 111/17-18 (enero, 1947), 3-8.        [ Links ]

3 Walter Benjamin, La obra de arte en la época de su reproductibilidad técnica, traducción de Andrés E. Weikert (México D.F: Editorial Itaca, 2003), p. 42.        [ Links ]

4 Ibid, p. 44.