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Revista musical chilena

versión impresa ISSN 0716-2790

Rev. music. chil. vol.67 no.219 Santiago ene. 2013

http://dx.doi.org/10.4067/S0716-27902013000100007 

 

RESEÑAS DE PUBLICACIONES

 

Raquel Bustos Valderrama. La mujer compositora y su aporte al desarrollo musical chileno. Santiago: Ediciones Universidad Católica de Chile, 2012, 277 pp.

 

El libro que entrega la musicóloga Raquel Bustos es fruto de una comprometida y laboriosa investigación de más de tres décadas, avalada por publicaciones, cursos dictados y participación en congresos tanto en Chile como en el extranjero, como queda en evidencia en la extensa bibliografía. Es también un trabajo esperado por la comunidad musical y una contribución a un público general que prácticamente por medio de sus páginas se enterará o comprobará que sí hubo -y hay- compositoras nacionales.

El texto tiene una impecable organización. Se inicia con las "Palabras preliminares" del maestro Fernando García quien, de entrada, alerta sobre la exclusión del tema -así como de otros- de los estudios musicológicos, notando, de paso, el carácter negativo de este gesto discriminatorio en nuestra sociedad. Le sigue una concisa introducción de la autora en la que explicita la estructura interna del libro y expone los criterios que la guiaron. La sección medular comprende dos capítulos: uno dedicado al siglo XIX, y el otro -el más contundente- al siglo XX, para finalmente presentar la síntesis y conclusiones, la bibliografía y los anexos.

En el primer capítulo, "Semblanza del siglo XIX", acertadamente Raquel Bustos contextualiza la época, con un panorama histórico de la presencia de la mujer en el ámbito social y educacional como también con antecedentes testimoniales que arrojan luces sobre las primeras representantes nacionales en la música, ya sea en el campo interpretativo, docente y(o) creativo. Luego se centra en dos figuras paradigmáticas: "la madrileña Isidora Zegers..." y Delfina de la Cruz Zañartu -más conocida como Delfina Pérez Collar- como exponente nacional. La selección no es caprichosa; obedece a la intención de mostrar los dos cauces que siguió la creación chilena, vale decir, "la impronta foránea y el sello nacional", como ella misma lo expresa en p. XVI.

El capítulo dedicado al siglo XX incluye un marco histórico general del país que enfatiza en los logros femeninos en el ámbito político-social, educacional y cultural y el "Contexto de desarrollo de la composición musical chilena", para luego individualizar a catorce mujeres compositoras, las que divide en dos grandes grupos. En el primero, que denomina con "dedicación preferente o parcial a la disciplina", figuran Carmela Mackenna Subercaseaux, María Luisa Sepúlveda Maira, Marta Canales Pizarro, Ida Vivado Orsini, Estela Cabezas Espinoza, Leni Alexander Pollack, Silvia Soublette Asmussen, Iris Sangüesa Hinostroza y Cecilia Cordero Simunovic. El segundo, el de las "compositoras con dedicación eventual a la disciplina", lo conforma Emma Watcher Ortiz, Eleonora Sgoglia Maurinaz, María Eugenia Romo, Gloria López Barrera yJuana Terrazas.

El estudio sobre cada una está antecedido por una ilustrativa foto que, dicho sea de paso, permite ver por primera vez el rostro de varias de ellas y asociarlo a una biografía en la que la autora conjuga el factor humano con el profesional. Allí da cuenta de motivaciones personales, vínculos con sus maestros y otros artistas, opiniones de época sobre iniciativas musicales, así como reconocimientos, entre otros aspectos. La sección dedicada a la producción y estilo de cada creadora aporta relevante información, toda vez que mediante esta se perfila la personalidad artística y los rasgos musicales del repertorio analizado por la autora para esta edición. Aquí, sin sacrificar conceptos netamente disciplinarios, logra transmitir al lector los rasgos creativos más significativos de las compositoras.

La sección dedicada a cada compositora finaliza con la vigencia de la obra. Esta información, unida a las anteriores, es clave para advertir que en ese gran tejido que conforma la vida musical chilena no solo hay numerosos hilos sueltos, sino que también desigualdad a la hora de informar y valorar la producción y acción en el medio de las creadoras. Por ejemplo, y para mencionar solo un par, no deja de intrigar por qué una figura como Carmela Mackenna no tuvo proyección, pese a ser una de las compositoras "mejor evaluada por sus pares con formación en Europa de comienzos de la centuria" (p. 59). En otro ámbito, cuáles han sido los resultados de la aplicación del método Música en colores de Estela Cabezas, conocido también en el extranjero y actualmente utilizado en algunos establecimientos educacionales del país.

En las "Síntesis y conclusiones", demostrando un indudable dominio de su materia, Bustos plantea, por ejemplo, puntos de convergencia y divergencia entre las compositoras, realiza apreciaciones estilísticas y estéticas en concordancia con las corrientes musicales que se presentaron en el país, puntualiza logros y aportes como también marca diferencias en relación con sus pares masculinos, entre otros puntos. Además, en un plano más general, critica "la exigua y a veces nula divulgación" del repertorio femenino, el subordinado "lugar que ha logrado la composición femenina entre sus pares masculinos", y las "situaciones difíciles que debieron afrontar para abrirse un pequeño espacio en el esquivo y controlado medio musical" (p. 191).

Tanto las notas a pie de página como la extensa bibliografía dan cuenta del minucioso trabajo realizado con las entrevistas y las dispersas fuentes que le permitieron articular -en ocasiones como un puzzle- el perfil de cada compositora. Los anexos, que cierran el libro, incluyen el catálogo de obras, un índice onomástico -siempre bienvenido- y agradecimientos por las ilustraciones.

En cuanto al catálogo de obras de todas las compositoras, es oportuno hacer notar que no solo corona el trabajo sino que también es una invitación. Por una parte, permite al lector complementar la historia individual de las compositoras y, por otra, es una valiosa fuente documental tanto para futuras investigaciones como también para incentivar a intérpretes y gestores culturales a llevar al concierto y, ¡ojalá!, a la grabación algunas de ellas. Inevitablemente luego de su revisión cabe preguntarse: ¿cómo es posible que de las más de 380 obras que se mencionan, considerando solamente a las compositoras del siglo XX, todavía no se cuente con un cuerpo representativo de registros sonoros? A todas luces, es una tarea pendiente y urgente.

Uno de los aspectos más interesantes del libro lo constituyen aquellos temas que implícita o explícitamente quedan abiertos al estudio y la discusión. En este sentido, la autora es generosa. A modo de ilustración, no pasa inadvertida la propuesta de indagar y reflexionar sobre temas tales como los siguientes: la afinidad de María Luisa Sepúlveda con el criollismo literario, idea que -quizás- podría proyectarse a otros creadores; los posibles vínculos de Emma Watcher con la música popular; la intertextualidad presente en varias obras de Leni Alexander, o el sustrato ideológico que motivó la composición de sus Horspiel o "teatro para escuchar" y el impacto y recepción de aquellos divulgados en Chile; el papel de la mujer en el movimiento coral que, entre las creadoras, tuvo a exponentes como Marta Canales y Silvia Soublette; además de las variadas posibilidades que Bustos muestra en relación con el aporte a la docencia, rasgo común prácticamente a todas las compositoras.

Desde el punto de vista escritural, se agradece el discurso siempre claro y sintético y un enfoque que, sin adherir a teorías feministas, analiza y evalúa la producción musical femenina con el mismo rigor y pie de igualdad con el que la autora ha trabajado a los creadores masculinos.

Pese a que en los últimos años se han incrementado los estudios sobre mujeres en los ámbitos de la música popular, de la tradición oral y de la música académica, estos todavía son insuficientes para compensar su magra representatividad en la historia musical nacional. En este sentido, y junto con informar y llenar un enorme vacío, el libro propone seguir escudriñando y descubriendo el universo de nuestras figuras femeninas vinculadas al quehacer musical del país.

Carmen Peña Fuenzalida
Instituto de Música
Pontificia Universidad Católica de Chile, Chile

cpenaf@uc.cl

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